Cartas del Diablo a su Sobrino

Cartas del Diablo a su Sobrino

C.S. Lewis

 

EL ORUGARIO es un espíritu humano, muerto y maligno, que está siendo entrenado, por un demonio angélico. En este caso, cuando dicen ELLOS son los ángeles y EL ENEMIGO es DIOS (para ellos su enemigo).

Primera carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Un día, mientras estaba leyendo, vi que los pensamientos de aquel hombre empezaban a tomar el camino de DIOS nuestro enemigo. El Enemigo estuvo a su lado al instante, por supuesto, vi que mi labor de veinte años empezaba a tambalearse. Dirigí mi ataque, inmediatamente, a aquella parte del hombre que había llegado a controlar mejor, y le sugerí que ya era hora de comer. ¿Sabes que nunca se puede oír exactamente lo que les dice?, el Enemigo, DIOS, contraatacó diciendo que aquello era mucho más importante que la comida, cuando pude agregar, Mucho mejor volver después del almuerzo, y estudiarlo a fondo, con la mente despejada.

Yo le había inculcado la convicción indestructible de que, a pesar de cualquier idea rara que pudiera pasársele por la cabeza a un hombre encerrado a solas con sus libros, una maligna dosis de vida real con lo que se refería a un autobús y al vendedor de periódicos era suficiente para demostrar que ese tipo de cosas, sobre la vida eterna y demás boberías no pueden ser verdad.

Sabía que lo había agarrado por los pelos. Ahora está atormentado, en la casa de Nuestro Padre Satanás. ¿Empiezas a entender la idea? Gracias a ciertos procesos que pusimos en marcha en su interior hace siglos, les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista. No intentes utilizar la ciencia quiero decir, las ciencias de verdad como defensa contra el Cristianismo, porque, con toda seguridad, le incitarán a pensar en realidades que no puede tocar ni ver.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Segunda carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Veo con verdadero disgusto que tu paciente se ha hecho cristiano. Tenemos que hacer lo que podamos, en vista de la situación. No hay que desesperar, cientos de esos conversos adultos, tras una breve temporada en el campo de DIOS el Enemigo, han sido reclamados y están ahora con nosotros, en el infierno. Todos los hábitos del paciente, tanto mental como corporal, están todavía de nuestra parte.

En la actualidad, la misma Iglesia es uno de nuestros gran­des aliados. No me interpretes mal, no me refiero a la Iglesia de raíces eternas, Confieso que es un espectáculo que llena de inquietud incluso a nuestros más audaces tentadores, pero, por fortuna, se trata de un espectáculo completamente invisi­ble para esos humanos. Y cuando penetra en la iglesia tu paciente, llega a su banco, mira en torno suyo y ve precisamente a aquellos vecinos que, hasta entonces, había procurado evitar. Procura que el pensamiento de tu paciente pase rápidamente de expresiones como el cuerpo de Cristo a las caras de los que tiene sentados en el banco de al lado.

Tu paciente, gracias a Nuestro Padre de las tinieblas, es un insensato, y con tal de que alguno de esos vecinos desafine al cantar, o lleve botas que crujan, o tenga papada, o vista de modo extravagante, el paciente creerá con facilidad que, por tanto, su religión tiene que ser, en algún sentido, ridícula. Enla etapa que actualmente atraviesa, tiene una idea de los cristianos que considera muy espiritual. Hasta el simple hecho de que las personas que hay en la iglesia lleven ropa moderna supone, para él, un auténtico problema. Nunca permitas que esto aflore a la superficie de su conciencia, no le permitas que llegue a peguntarse cómo esperaba que fuese. Mantén sus ideas vagas y confusas, y tendrás toda la eternidad para divertirte en el infierno jajajaja, provocando en él esa peculiar especie de lucidez que propor­ciona el Infierno.

Trabaja a fondo, durante la etapa de decepción o anticlímax que, ha de atravesar el paciente durante sus primeras semanas como hombre religioso. DIOS el Enemigo deja que esta desilusión se produzca al comienzo de todos los esfuerzos humanos. DIOS el Enemigo acepta este riesgo porque tiene la curiosa ilusión de hacer de esos asquero­sos gusanillos humanos lo que Él llama Sus libres amantes y siervos, hijos. Nosotros tenemos un incorregible afán de degradar el mundo espiritual entero a través de relacio­nes contra natura con los animales bípedos.

Al desear su libertad, DIOS el Enemigo renuncia, consecuentemente, a la posibili­dad de guiarles, por medio de sus aficiones y costumbres pro­pias, a cualquiera de los objetivos que Él les propone, les deja que lo hagan por sí solos.

Ahí está nuestra oportunidad, pero también, nuestro peligro, una vez que superan con éxito esta aridez inicial, los humanos se hacen menos dependientes de las emo­ciones y, en consecuencia, resulta mucho más difícil tentarles. Cuanto las personas de los bancos vecinos si dan razones y si el paciente sabe que la mujer del sombrero ridículo es una jugadora empedernida de bridge, o que el hombre de las botas rechinantes es un avaro y fornicador, tu trabajo resultará mucho más fácil. En tal caso, te basta con evitar que se le pase por la cabeza la pregunta, Si yo, siendo como soy, me puedo considerar un cristiano, ¿por qué los diferentes vicios de las personas que ocupan el banco vecino habrían de probar que su religión es pura hipocresía y puro formalismo? Todavía no lleva el tiempo suficiente con DIOS el Enemigo, como para haber adquirido la más mínima humildad auténtica.

Todo cuanto diga, hasta si lo dice arrodillado, acerca de sus pecados, no es más que repetir palabras como un loro, en el fondo, todavía piensa que ha logrado un saldo favorable en el libro de la Vida libro mayor de nuestro Enemigo. Sólo por haberse dejado convertir, y que, además, está dando prueba de una gran humildad y de magnanimidad al consentir en ir a la iglesia con unos vecinos tan engreídos y vulgares. Mantenle en ese estado de ánimo tanto tiempo como puedas. Te prometo q si sigues así, te divertirás mucho en el infierno, con nuestro padre Satanás, jajaja.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Tercera carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me complace mucho todo lo que me cuentas acerca de las relaciones de este hombre con su madre.. El DIOS el enemigo debe estar trabajando desde el centro hacia el exterior, haciendo cada vez mayor la parte de la conducta del paciente que se rige por sus nuevos criterios cristianos, y puede llegar a su comportamiento para con su madre en cualquier momento. Tienes que adelantártele. Man­tente en estrecho contacto con nuestro colega Gluboso, que se ocupa de la madre, y construid entre los dos, en esa casa, en que se fastidien mutuamente, pinchándose todos los días. Para ello, los siguientes métodos son de utilidad.

Primero. Mantén su atención centrada en la vida interior. Cree que su conversión es algo que está dentro de él, y su atención está, sobre todo hacia sus propios estados de ánimo. Fomenta esta actitud, mantén su pensamiento lejos de las obligaciones.

Segundo. Es imposible impedir que rece por su madre, pero disponemos de medios para hacer inofensivas estas oraciones, asegúrate de que sean siempre muy superficiales, de que siempre se preocupe por el estado del alma de su madre y nunca por su reuma. De ahí se derivarán dos ventajas. En primer lugar, su atención se mantendrá fija en lo que él considera pecados de su madre, le resultara todo irritante. Puedes seguir refregándole las heridas del día, para que se llene de rencor, incluso cuando está postrado de rodillas. La operación no es nada difícil, y te resultará muy divertida. Sus ideas acerca del alma de su madre han de ser equivocadas, rezará, en cierto sentido, por una persona imaginaria, y tu misión consistirá en hacer que esa persona imaginaria se parez­ca cada día menos a la madre real, a la señora de lengua puntiaguda con quien desayuna. Con el tiempo, esa oración ya no tendrá efecto. He tenido pacientes tan bien con­trolados que, en un instante, podía hacerles pasar de pedir apasionadamente por el alma de su esposa o de su hijo a pegar o insultar a la esposa o al hijo de verdad, sin el menor escrúpulo.

Tercero. Es frecuente que, cuando dos seres humanos han convi­vido durante muchos años, cada uno tenga tonos de voz o gestos que al otro le resulten insufriblemente irritantes. Explo­ta eso, haz que tu paciente sea muy consciente de esa forma particular de levantar las cejas que tiene su madre, que apren­dió a detestar desde la infancia, y déjale que piense lo mucho que le desagrada. Déjale suponer que ella lo hace para fastidiarle.

Cuarto. El odio familiar suele expresarse diciendo cosas que, parecen totalmente inofen­sivas pero en un tono de voz o en un momento en que resultan como una bofetada. Para mantener vivo este juego, tú y Gluboso, el demonio, debéis cuidaros de que cada uno de ellos tenga un doble patrón de conducta. Tu paciente debe exigir se juzgue simplemente por las palabras exactas, al mismo tiempo que juzga cuanto dice su madre tras la más minuciosa interpretación del tono, del contexto y de la intención que él sospecha.

Y a ella hay que animarla a que haga lo mismo con él. De este modo, ambos pueden salir convencidos, después de cada discu­sión, de que son totalmente inocentes. Ya sabes cómo son estas cosas, el dira a su madre, Lo único que hago es preguntarte a qué hora estará lista la cena, y te pones hecha una fiera.

Una vez que este hábito esté bien arraigado en la casa, tendrás la deliciosa situación de un ser humano que dice ciertas cosas con el expreso propósito de ofender, y, sin embargo, se queja de que se ofendan. Para terminar, cuéntame algo acerca de la actitud religiosa de la vieja señora. ¿Tiene celos, o algo parecido, de este nuevo ingrediente de la vida de su hijo? ¿Se siente pisoteada de que haya aprendido de otros su hijo, y tan tarde, lo que ella considera que le dio buena ocasión de aprender de niño?

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Cuarta carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Las inexpertas sugerencias que haces en tu última carta me indican que ya es hora de que te escriba detalladamente acerca del penoso tema de la oración. Lo mejor, cuando es posible, es alejar totalmente al pacien­te de la intención de rezar en serio. Cuando el paciente, es un adulto recién reconvertido al partido de DIOS nuestro Enemigo, la mejor forma de lograrlo consiste en incitarle a creer que las forma de repetir las oraciones, como los loros, son las que aprendió de niño. Por reacción contra esto, se le puede convencer de que aspire a algo espontáneo, informal, y no codifi­cado. Uno de sus poetas, Coleridge, escribió que él no rezaba moviendo los labios y arrodillado, sino que, simplemente, se ponía en situación de amar y se entregaba a un sentimiento imploran­te.

Esa es, exactamente, la clase de oraciones que nos conviene, y, como tiene cierto parecido superficial con la oración del silencio que practica los que están muy adelantados en el servicio de nuestro enemigo DIOS, podemos engañar durante bastante tiem­po a los pacientes listos y perezosos. Se les puede convencer de que la posición corporal es irrelevante para rezar, que da lo mismos que estén acostados o caribajos. Pero nunca de rodillas ni mostrando devoción. Porque si esto pasa, los hombres, observaran este gesto e intentaran imitarlos. Y ahí estaremos nosotros perdidos, y tu castigo será grande.

Sí esto falla, debes recurrir a una forma más sutil de desviar sus intenciones. Mientras estén pendientes de nuestro Enemigo DIOS, esta­mos vencidos, pero hay formas de evitar que se ocupen de El. La más sencilla consiste en desviar su mirada de Él hacia ellos mismos. Haz que se dediquen a contemplar sus propias mentes y que traten de suscitar en ellas, por obra de su propia volun­tad, sentimientos sensaciones. Cuando se propongan solicitar caridad del Enemigo JESUS, haz que, en vez de eso, empiecen a tratar de suscitar sentimientos caritativos hacia ellos mismos, y que no se den cuenta de que es eso lo que están haciendo. Cuando pretenden rezar para pedir perdón, déjalos que traten de sentirse perdonados.

JESUS el Enemigo no permanecerá ocioso entre­tanto, siempre que alguien reza, existe el peligro de que El actúe inmediatamente, y permite, de un modo realmente impúdico, que los animales humanos arrodillados lleguen a conocerse a sí mismos. Pero, incluso si Él vence tu primera tentativa de desviación, todavía contamos con un arma más sutil. Los animales hu­manos no parten de una percepción directa JESUS el Enemigo como la que nosotros, desdichadamente, no podemos evitar. Nunca han experimentado esa horrible luminosidad, ese brillo abrasa­dor e hiriente que constituye el fondo de sufrimiento perma­nente de nuestras vidas. Porque nosotros odiamos a DIOS y a todo lo santo. Nunca quisimos cambiar ni arrepentirnos, igual, no tuvimos esa oportunidad, al primer pecado fuimos expulsados. Pero los humanos si pueden cambiar de vida mientras estén vivos.

Si contemplas la mente de tu paciente mientras reza, no verás es, si observas las imágenes procedentes de retratos de nuestro enemigo JESUS tal como se apareció durante el deshonroso episodio conocido como la Encarnación, otras, más, asociadas con Sus otras dos Personas, no me es licito nombrarlas porque ya sabes que nuestro padre Satanás nos tortura si se entera.

Sé de algún caso en el que aquello que el paciente llama su Dios estaba localiza­do, arriba y a la izquierda, en un rincón del techo de su dormitorio, o en su cabeza, o en un crucifijo colgado de la pared. Pero, cualquiera que sea la naturaleza del objeto compuesto, debes hacer que el paciente siga dirigiendo a éstesus oraciones, a aquello que él ha creado, no a la Persona que le ha creado a él. Puedes animarle, incluso, a darle mucha importancia al perfeccionamiento de su obje­to, y a tenerlo presente en su imaginación durante toda la oración.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Quinta carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Dices que estás delirante de alegría porque los humanos europeos han empezado otra de sus guerras. Veo muy bien lo que te ha sucedido. No estás delirante, estás sólo borracho. Leyendo entre las líneas de tu desequilibrado relato de la noche de insomnio de tu paciente, puedo reconstruir tu estado de ánimo con bastante exactitud. Por primera vez en tu carrera has probado ese vino que es la recompensa de todos nuestros esfuerzos la angustia y el desconcierto de un alma humana, y se te ha subido a la cabeza.

¿Respondió el paciente a alguna de tus terroríficas visiones del futuro? ¿Le hiciste echar unas cuantas miradas autocompasivas al feliz pasado? Así que no permitas que ningu­na excitación temporal te distraiga del verdadero asunto de minar la fe e impedir la formación de virtudes.

Por supuesto, una guerra es entretenida. El temor y los sufrimientos inmediatos de los humanos son un legítimo y agradable refresco para nuestras miradas de afanosos trabaja­dores. El Enemigo JESUS, fiel a Sus bárbaros métodos de combate, nos permite contemplar la breve dicha de Sus favoritos sólo para atormentarnos… para mofarse del hambre insaciable que, durante la fase actual del gran conflicto, Su bloqueo nos está imponiendo.

Podemos esperar una buena cantidad de cruel­dad y falta de castidad. Pero, si no tenemos cuidado, veremos a millares volviéndose, en su tribulación, hacia el DIOS el Enemigo.

¡Cuánto mejor para nosotros si todos los humanos muriesen en costosos sanatorios, entre doctores que mienten, enfermeras que mienten, amigos que mienten, y de esta forma evitaran ir a mia o cumplir alguna indulgencia, sin confesarse con un sacerdote, no sea que revelase el enfermo su verdadero estado.

Sé que nuestro compañero el demonio Escarárbol y otros han visto en las guerras una gran ocasión para atacar a la fe. A los partidarios humanos de nuestro Enemigo JESUS, Él mismo les ha dicho claramente que el sufrimiento es una parte esencial de lo que Él llama Redención, así que una fe que es destruida por una guerra o una peste no puede haber sido realmente merecedora del esfuerzo de destruirla. En el preciso momento de terror, aflicción o dolor físico, puedes coger a tu hombre cuando su razón está temporalmente suspendida. Pero incluso entonces, si pide ayuda al cuartel general de JESUS nuestro Enemigo, he descubierto que el puesto está casi siempre defendido.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Sexta carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me encanta saber que la edad y profesión de tu cliente hacen posible, pero en modo alguno seguro, que sea llamado al servicio militar. Nos conviene que esté en la máxima incertidumbre, para que su mente se llene de visiones contradicto­rias del futuro, cada una de las cuales suscita esperanza o temor. No hay nada como el suspense y la ansiedad para q se enfrente el alma de un humano contra el nuestro Enemigo DIOS.

Tu paciente habrá aceptado, la idea de que debe someterse con paciencia a la voluntad de JESUS el Enemigo. Lo que el Enemigo quiere decir con esto es, que debería aceptar con paciencia la tribulación que le ha caído en suerte.

Déjale considerarlas sus cruces, puesto que son incompatibles, no pueden sucederle todas ellas, y déjale tratar de practicar la fortaleza y la paciencia ante ellas por anticipado.

Aquí actúa una importante ley espiritual. Te he explicado que puedes debilitar sus oraciones desviando su atención de JESUS el Enemigo mismo a sus propios estados de ánimo con respecto al Enemigo. Por otra parte, resulta más fácil dominar el miedo cuando la mente del paciente es desviada de la cosa temida al temor mismo, y cuando considere el miedo como la cruz que le ha sido asignada, pensará en él, inevitablemente, como en un estado de ánimo. Se puede, en consecuencia, formular la siguiente regla general, estimula al paciente a ser inconsciente de sí mismo y a concentrarse en el objeto, pero en todas las actividades favorables al Enemigo haz que su mente se vuelva hacia sí mismo. Deja que un insulto o el cuerpo de una mujer fijen hacia fuera su atención hasta el punto en que no reflexione, pensara este animal humano, Estoy entrando ahora en el estado llamado Ira… o el estado llamado Lujuria. Por el contrario, deja que la reflexión, Mis sentimientos se están haciendo más devotos, o más caritativos, fije su atención hacia dentro hasta tal punto que ya no mire más allá de sí mismo para ver a nuestro Enemigo DIOS o a sus propios vecinos.

En su angustia, el paciente puede ser, incitado a vengarse por algunos sentimientos vengati­vos dirigidos hacia los gobernantes alemanes, y eso es bueno hasta cierto punto. Nunca ha conocido a estas personas en la vida real, son maniquíes modelados en lo que dicen los periódicos.

Hagas lo que hagas, habrá cierta benevolencia, al igual que cierta malicia, en el alma de tu paciente. Lo bueno es dirigir la malicia a sus vecinos inmediatos, a los que ve todos los días, y proyectar su benevolencia a la gente que no conoce. Así, la malicia se hace totalmente real y la benevolencia en gran parte imaginaria. No sirve de nada infla­mar su odio hacia los alemanes si, al mismo tiempo, un perni­cioso hábito de caridad está desarrollándose entre él y su ma­dre, su patrón, y el hombre que conoce en el tren. Piensa en tu hombre como en una serie de círculos concéntricos, de los que el más interior es su voluntad, después su intelecto, y finalmen­te su imaginación. Pero debes estar empujando constantemente todas las virtudes hacia fuera, hasta que estén finalmente situadas en el círculo de la imaginación, y todas las cualidades deseables hacia dentro, hacia el círculo de la voluntad. Sólo en la medida en que alcancen la voluntad y se conviertan en costumbres no son fatales las virtudes. Todo tipo de virtudes pintadas en la imaginación o aprobadas por el intelec­to, o, incluso, en cierta medida, amadas y admiradas, no deja­rán a un hombre fuera de la casa de Nuestro Padre Satanás, pueden hacerle más divertido cuando llegue a ella, ya sabes en qué consisten las torturas, los convertimos trizas y nunca jamás mueren, porque es eterno.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Séptima carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me asombra que me preguntes si es esencial mantener al paciente ignorante de tu propia existencia. Nuestra política, por el momento, es la de ocultarnos. Por supuesto, no siempre ha sido así. Nos encontramos, realmente, ante un cruel dilema. Cuan­do los humanos no creen en nuestra existencia perdemos todos los agradables resultados del terrorismo directo, y no hacemos brujos. Por otra parte, cuando creen en nosotros, no podemos hacerles materialistas y escépticos. Al menos, no todavía.

La Fuerza Vital, la adoración del sexo, y algunos aspectos del Psicoanálisis pueden resultar útiles en este sentido. Si alguna vez llegamos a producir nuestra obra perfecta el Brujo Materialista, el hom­bre que adora, lo que vagamente llama fuerzas, al mismo tiempo que niega la existencia de espíri­tus, entonces el fin de la guerra estará a la vista. Pero, mientras tanto, debemos obedecer nuestras órdenes. No creo que tengas mucha dificultad en mantener a tu paciente en la ignorancia. El hecho de que los diablos sean predominante­mente figuras cómicas en la imaginación moderna te ayudará. Si la más leve sospecha de tu existencia empieza a surgir en su mente, insinúale una imagen de algo con mallas rojas, puesto que no puede creer en eso es un viejo método de libro de texto de confundirles, no puede, en conse­cuencia, creer en ti.

Todos los extremos, excepto la extrema devoción al Enemigo JESUS, deben ser estimulados. No siempre, pero sí en esta etapa. Algunas épocas son templadas y complacientes, y entonces nuestra misión consiste en adormecerlas más aún. Otras épocas, como la actual, son desequilibradas e inclinadas a dividirse en facciones, y nuestra tarea es inflamarlas. Hasta cuando el pequeño grupo está origi­nariamente al servicio de los planes del Enemigo DIOS, esto es cierto. Queremos que la Iglesia sea pequeña no sólo para que menos hombres puedan conocer al Enemigo, sino también para que aquellos que lo hagan puedan adquirir la incómoda intensidad.

Si tu paciente puede ser inducido a convertirse en un objetor de conciencia, se encontrará un miembro de una sociedad pequeña, chillona, y el efecto de esto, será casi con toda seguridad bueno. Tu mejor plan, en ese caso, sería procurar una repentina y confusa crisis emotiva de la que pudiera salir como un incómodo converso al patriotis­mo. Tales cosas pueden conseguirse a menudo. Pero si es el hombre que creo, prueba con el pacifismo.

Déjale empezar por considerar el patriotismo o el pacifismo como parte de su religión. Una vez que hayas hecho del mundo un fin, y de la fe un medio, ya casi has vencido a tu hombre, e importa muy poco qué clase de fin mundano persiga. Con tal de que los panfletos, políti­cas, movimientos, causas y cruzadas le importen más que las oraciones, los sacramentos y la caridad, será nuestro, y cuanto más apegado este en lo mundano, más seguramente nuestro. Podría enseñarte un buen montón aquí abajo. jajaja.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Octava carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

¿Con que tienes grandes esperanzas de que la etapa reli­giosa del paciente esté finalizando, eh?

Los humanos son anfibios, mitad espíritu y mitad animal. La decisión de JESUS el Enemigo de crear tan repugnante híbrido fue una de las cosas que hicieron que Nuestro Padre Satanás le retirase su apoyo. Como espíritus, pertenecen al mundo eterno, pero como animales habitan el tiempo. Esto significa que mientras su espíritu puede estar orientado hacia un objeto eterno, sus cuerpos, pasiones y fantasías están cambiando constantemente, porque vivir en el tiempo equivale a cambiar.

La ondulación, el reiterado retorno a un nivel del que repetidamente vuelven a caer. Si hubieses observado a tu paciente cuidadosamente, habrías visto esta ondulación en to­dos los aspectos de su vida, su interés por su trabajo, su afecto hacia sus amigos, sus apetencias físicas, todo sube y baja. Mientras viva en la tierra, períodos de riqueza y vitalidad emotiva y corporal alternarán con períodos de pobreza. La sequía y monotonía que tu paciente está atrave­sando ahora no son, como gustosamente supones, obra tuya, son meramente un fenómeno natural que no nos beneficiará a menos que hagas buen uso de él.

Para decidir cuál es su mejor uso, debes preguntarte qué uso quiere hacer de él el Enemigo JESUS, y entonces hacer lo contra­rio. Ahora bien, puede sorprenderte aprender que, en sus es­fuerzos por conseguir la posesión permanente de un alma, se apoya más aún en los bajos que en los altos. La razón es ésta, para nosotros, un humano es, ante todo, un alimento, nuestra meta es absorber su volun­tad en la nuestra. Pero la obediencia que el Enemigo JESUS exige de los hombres es otra cuestión. Hay que encararse con el hecho de que toda la palabrería acerca de Su amor a los hombres, y de que Su servicio es la libertad perfecta, es una espantosa verdad. El quiere llenar el universo de un montón de odiosas pequeñas réplicas de Sí mismo, criaturas cuya vida, a escala reducida, será cualitativamente como la Suya propia, no porque El las haya absorbido, sino porque sus voluntades se pliegan libremente a la Suya. Nosotros queremos ganado, asnos, carne, que pueda finalmente convertirse en alimento, Él JEUS quiere siervos que finalmente puedan convertirse en hijos. Nosotros quere­mos matarlos, a esos animales humanos, anfibios repelente. Nosotros estamos vacíos y querría­mos estar llenos, El está lleno y rebosa. Nuestro objetivo de guerra es un mundo en el que Nuestro Padre de las Profundi­dades, Satanás el viejo haya absorbido en su interior a todos los demás seres, el Enemigo DIOS desea un mundo lleno de seres unidos a Él, pero todavía distintos.

Debes haberte preguntado muchas veces por qué el Enemigo no hace más uso de Sus poderes para hacerse sensiblemente presente a las almas humanas en el grado y en el momento que Le parezca. Pero ahora ves que lo Irresistible y lo Indiscutible son las dos armas que la naturaleza misma de Su plan le prohibe utilizar. Para Él, sería inútil dominar una voluntad human. No puede seducir. Sólo puede cortejar. Las criaturas han de ser una con El. Está dispues­to a dominar un poco al principio. Las pondrá en marcha con comunicaciones de Su presencia que, aunque tenues, les pare­cen grandes, con dulzura emotiva, y con fáciles victorias sobre la tentación. Pero El nunca permite que este estado de cosas se prolongue. Antes o después retira, todos esos apoyos e incentivos. Deja que la criatura se mantenga sobre sus propias piernas, para cumplir, sólo a fuerza de voluntad, deberes que han per­dido todo sabor. Es en esos períodos de bajas, mucho más que en los períodos de altos, cuando se está convirtiendo en el tipo de criatura que Él quiere que sea. De ahí que las oraciones ofrecidas en estado de sequía sean las que más le agradan. Nosotros podemos arrastrar a nuestros pacientes mediante continua tentación, porque los destinamos tan sólo a la mesa, y cuanto más intervengamos en su voluntad, mejor. El no puede tentar a la virtud como nosotros al vicio.

Él quiere que aprendan a andar, y debe, por tanto, retirar Su mano, y sólo con que de verdad exista en ellos la voluntad de andar, se siente complacido hasta por sus tropezones. No te engañes, Orugario. Nuestra causa nunca está tan en peligro como cuando un humano, que ya no desea pero todavía se propone hacer la voluntad de nuestro Enemigo JESUS, contempla un universo del que toda traza de Él parece haber desaparecido, y se pregunta por qué ha sido abandonado, y todavía obedece.

Pero, por supuesto, los bajos también ofrecen posibilidades para nuestro lado. La próxima semana te daré algunas ideas acerca de cómo explotarlos.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Novena carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Espero que mi última carta te haya convencido de que el seno de la sequía que tu paciente está atravesando en la actualidad no te dará, por sí mismo, su alma, sino que necesita ser adecuadamente explotado. Ahora voy a considerar qué formas debería tomar esta explotación.

En primer lugar, siempre he encontrado que los períodos bajos de la ondulación humana suministran una excelente oca­sión para todas las tentaciones sensuales, especialmente las del sexo. Esto quizá te sorprenda, porque, hay más energía física, y por tanto más apetito potencial, en los perío­dos alto, pero debes recordar que entonces los poderes de resistencia están también en su máximo. El ataque tiene mucho mayores posibilidades de éxito cuando el mundo interior del hombre es gris, frío y vacío. Y hay que señalar también que la sexualidad de los bajos es sutilmente distinta, cualitativamente, de la de los altos, es mucho menos probable que conduzca a ese débil fenómeno que los animales humanos llaman estar enamorados, mucho más fácil de empujar hacia las perversiones. Lo mismo ocurre con otros deseos de la carne. Es mucho más probable que consigas hacer de tu hombre un buen borracho imponiéndole la bebida cuan­do está aburrido y cansado que animándole a usarla como un medio de diversión junto con sus amigos cuando se siente feliz y expansivo. Nunca olvides que cuando estamos tratando cual­quier placer en su forma sana, normal y satisfactoria, estamos, en el terreno del Enemigo JESUS. Ya sé que hemos conquistado muchas almas por medio del placer. De todas maneras el placer es un invento Suyo, no nuestro. Él creó los placeres, todas nuestras investigaciones hasta ahora no nos han permitido producir ni uno. Todo lo que podemos hacer es incitar a los humanos a gozar los placeres que nuestro Enemigo ha inventado, en momentos, o en formas, o en grados que Él ha prohibido, de esta forma pecarían, si se masturban solo pecarían venialmente, pero acuérdate que si siguen con esta práctica, llegaran a fornicar o a peores cosas, y tendríamos entre nuestras manos a esas almas.

La fórmula es un ansia siempre creciente de un placer siempre decreciente. Es más seguro, y es de mejor estilo. Con­seguir el alma del hombre y no darlenada a cambio, eso es lo que realmente alegra el corazón de Nuestro Padre Satanás el viejo. Y los bajos son el momento adecuado para empezar el proceso.

No le dejes sospechar la existencia de la ley de la ondulación. Hazle suponer que los primeros ardores de su conversión podrían haber durado, y deberían haber durado siempre, y que su aridez actual es una situación igualmente permanente. Una vez que hayas conseguido fijar bien en su mente este error, puedes proseguir por varios medios. Todo depende de que tu hombre sea del tipo depresivo, al que se puede tentar a la desesperación, o del tipo inclinado a pensar lo que quiere, al que se le puede asegurar que todo va bien.

En una semana o dos le estarás haciendo dudar si los primeros días de su cristianismo no serían, tal vez, un poco excesivos. Háblale sobre la modera­ción en todas las cosas. Una vez que consigas hacerle pensar que la religión está muy bien, pero hasta cierto punto, podrás sentirte satisfecho acerca de su alma. Una religión moderada es tan buena para nosotros como la falta absoluta de religión y más divertida.

Otra posibilidad es la del ataque directo contra su fe. Pero, como ya te dije, es en la jerga, y no en la razón, en lo que debes apoyarte. Confío en que le tengas bien alimentado con nebulosas ideas de Progreso y Desarrollo y el Punto de Vista Histórico, y en que le des a leer montones de biografías mo­dernas, en ellas, la gente siempre está superando fases, ¿no?

¿Te das cuenta? Mantén su mente lejos entre lo Verdadero y lo Falso. No olvides la bendita palabra Adolescente.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decima carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me encantó saber por el demonio Tripabilis que tu paciente ha hecho varios nuevos conocidos muy deseables y que pareces haber aprovechado este acontecimiento de forma verdaderamente prometedora. Supongo que el matrimonio de mediana edad que visitó su oficina es precisamente el tipo de gente que nos conviene que conozca, rica, de buen tono, superficialmente intelectual y brillantemente escéptica respecto a todo.

Esto es excelente. Y pareces haber hecho buen uso de toda su vani­dad social, sexual e intelectual. Cuéntame más. ¿Se comprome­tió a fondo? No me refiero a verbalmente. Hay un sutil juego de miradas, tonos y sonrisas mediante el que un mortal puede dar a entender que es del mismo partido que aquellos con quienes está hablando. Esa es la clase de traición que deberías estimular de un modo especial, porque el hombre no se da cuenta de ella totalmente, y para cuando lo haga, ya habrás hecho difícil la retirada.

Sin duda, muy pronto se dará cuenta de que su propia fe está en directa oposición a los supuestos en que se basa toda la conversación de sus nuevos amigos. Estará callado cuando debería hablar, y se reirá cuando debería callarse. Asumirá, primero sólo por sus moda­les, pero luego por sus palabras, todo tipo de actitudes cínicas y escépticas que no son realmente suyas. La verdade­ra cuestión es cómo prepararse para el contraataque del Ene­migo JESUS.

Lo primero es retrasar tanto como sea posible el momento en que se dé cuenta de que este nuevo placer es una tentación. Como los servidores del Enemigo DIOS llevan predicando acerca del mundo como una de las grandes tentaciones típicas dos mil años, esto podría parecer difícil de conseguir. Pero, afortuna­damente, han dicho muy poco acerca de él en las últimas década. Veo pocas de las viejas advertencias sobre las Vanidades Mun­danas, la Elección de Amigos y el Valor del Tiempo. Todo eso lo calificaría tu paciente, probablemente, de puritanismo. ¿Puedo señalar, de paso, que el valor que hemos dado a esa palabra es uno de los triunfos verdaderamente sólidos de los últimos cien años? Mediante ella, los hombres no practican la templanza, la castidad y la austeridad de vida a millares de humanos.

Si es lo bastante tonto, puedes conseguir que sólo se dé cuenta del carácter de sus amigos cuando están ausentes. Si esto tiene éxito, se le puede inducir a vivir como muchos humanos que he cono­cido, que han vivido, durante períodos bastante largos, dos vidas paralelas, será, de hecho, un hombre diferente en cada uno de los círculos que frecuente. Por último, si falla todo lo demás, le puedes convencer, desafiando a su conciencia, de que siga cultivando esta nueva amistad, con la excusa de que, de alguna manera no especificada, les está haciendo bien por el mero hecho reír sus chistes, y que dejar de hacerlo sería mojigato, intolerante y discriminador.

Procura que este nuevo desarrollo le induzca a gastar más de lo que puede permitirse y a abandonar su trabajo y a su madre.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decima primera carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Evidentemente, todo va muy bien. Me alegra especialmente saber que sus dos nuevos amigos ya le han presentado a todo el grupo. Todos ellos, según he averiguado por el archivo, son individuos de absoluta confianza, frívolos y mundanos cons­tantes y consumados que, sin necesidad de cometer crímenes espectaculares, avanzan tranquila y cómodamente hacia la casa de Nuestro Padre Satanás, cuando lleguen al final acá los torturaremos y para ellos será demasiado tarde, no podrán salir jamás. Dices que se ríen mucho, confío en que eso no quiera decir que tienes la idea de que la risa, en sí misma, esté siempre de nuestra parte.

Yo distingo cuatro causas de la risa humana, la alegría, la diversión, el chiste y la ligereza. Podrás ver la primera de ellas en una reunión en vísperas de fiesta de amigos y amantes. Cuál pueda ser la verdadera causa es algo que ignoramos por completo. Algo parecido encuentra su expre­sión en buena parte de ese arte detestable que los humanos llaman música, y algo así ocurre en el Cielo, una aceleración insensata en el ritmo de la experiencia celestial, que nos resulta totalmente impenetrable. Tal tipo de risa no nos beneficia nada, y debe evitarse en todo momento. Además, el fenómeno es, en sí, desagradable, y supone un insulto directo al realismo, la dignidad y la austeridad del Infierno.

El primer tipo de humanos bromea acerca del sexo porque da lugar a muchas incongruencias, el segundo, en cambio, cultiva las incongruencias porque dan pretexto a hablar del sexo. Si tu hombre es del primer tipo, el humor obsceno no te será de mucha ayuda, nunca olvidaré las horas para mí, de insoportable tedio que perdí con uno de mis primeros pacientes, en bares y salones, antes de aprender esa regla. Averigua a qué grupo pertenece el paciente.

El humor es, para ellos, el don vital que consuela de todo y que fíjate bien todo lo excusa. Es, un medio inapreciable para destruir el pudor. Si un hombre deja, simplemente, que los demás paguen por él, es un tacaño, si presume de ello jocosamente, y le toma el pelo a sus amigos por permitir que se aproveche de ellos, entonces ya no es un tacaño, sino un tipo gracioso. La crueldad es vergonzosa, a menos que el hombre cruel con­siga presentarla como una broma pesada. Mil chistes obscenos, o incluso blasfemos, no contribuyen a la condenación de un hombre tanto como el descubrimiento de que puede hacer casi cualquier cosa que le apetezca no sólo sin la desaprobación de sus semejantes, sino incluso con su admiración, simplemente con lograr que se tome como una broma. Cualquier insinuación de que puede ser demasiado humor, por ejemplo, se le puede presentar como puritana, o como evi­dencia de falta de humor.

Pero la ligereza es la mejor de todas estas causas. En primer lugar, resulta muy económica, a cualquiera le podemos ense­ñar a hablar como si la virtud fuese algo cómico. Las personas ligeras suponen siempre que son chistosas, en realidad, nadie hace chistes, pero cualquier tema serio se trata de un modo que implica que ya le han encontrado un lado ridículo. Si se pro­longa, el hábito de la ligereza construye en torno al hombre la mejor coraza que conozco frente al Enemigo JESUS, y carece, además, de los riesgos inherentes a otras causas de risa. Está a mil kilómetros de la alegría, embota, en lugar de agudizarlo, el intelecto, y no fomenta el afecto entre aquellos que la prac­tican.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decima segunda carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Evidentemente, estás haciendo espléndidos progresos. Mi único temor es que, al intentar meter prisa al paciente, le despiertes y se dé cuenta de su verdadera situación. Nosotros sabemos que hemos introducido en su trayectoria un cambio de dirección que le está alejando ya de su órbita alrededor del Enemigo JESUS, pero hay que hacer que él se imagine que todas las decisiones que han producido este cambio de trayectoria son triviales y revocables. No se le debe permitir sospechar que ahora está, por lentamente que sea, alejándose del sol en una dirección que le conducirá al frío y a las tinieblas del vacío absoluto.

Por este motivo, casi celebro saber que todavía va a misa y comulga. Sé que esto tiene, pero cualquier cosa es buena con tal de que no llegue a darse cuenta de hasta qué punto ha roto con los primeros meses de su vida cristiana, mientras conserve externamente los hábitos de un cristiano, se le podrá hacer pensar que ha adoptado algunos amigos y diver­siones nuevos, pero que su estado espiritual es muy semejante al de seis semanas antes, y, mientras piense eso, no tendremos que luchar con el arrepentimiento explícito por un pecado definido y plenamente reconocido.

Aumenta la resistencia del paciente a pensar en el Enemigo JESUS. Todos los humanos, en casi cualquier momento, sienten en cierta medida esta resticencia, pero cuando pensar en Él supone encararse intensificándola con una vaga nube de culpabilidad sólo a medias consciente, tal resistencia se multiplica por diez. Odian cualquier cosa que les recuerde al Enemigo, al igual que los hombres en dificultades económicas detestan la simple visión de un talonario. En tal estado, tu paciente no sólo omitirá sus deberes religiosos, sino que le desagradarán cada vez más. Se olvidará de ellos, una vez cumplidos, tan pronto como pueda.

Hace unas semanas necesitabas tentarle al irrealismo y a la falta de atención cuando rezaba, pero ahora te encontrarás con que te recibe con los brazos abiertos y casi te implora que le desvíes de su propósito y que adormezcas su corazón. Querrá que sus oraciones sean irreales, pues nada le producirá tanto terror como el contacto efectivo con el Enemi­go.

Al irse estableciendo más completamente esta situación, te irás librando, paulatinamente, del fatigoso trabajo de ofrecer placeres como tentaciones. Al irle separando cada vez más de toda auténtica felicidad esa incomodidad, y su resistencia a enfrentarse con ella, y como la costumbre va haciendo al mis­mo tiempo menos agradables y menos fácilmente, los placeres de la vanidad, de la excitación y de la ligereza, descubrirás que cualquier cosa, es suficiente para atraer su atención errante. Ya no necesitas un buen libro, que le guste de verdad, para mantenerle alejado de sus oracio­nes, de su trabajo o de su reposo, te bastará con una columna de anuncios por palabras en el periódico de ayer. Pue­des lograr que no haga absolutamente nada durante períodos prolongados. Puedes hacerle trasnochar, contemplando un fuego apagado en un cuarto frío. Todas esas actividades sanas y extrovertidas que queremos evitarle pueden impedírsele sin darle nada, a cambio, de tal forma que pueda acabar diciendo, como dijo al llegar aquí abajo uno de mis pacientes, Ahora veo que he dejado pasar la mayor parte de mi vida sin hacer ni lo que debía ni lo que me apetecía. Los cristianos describen al Enemigo JESUS como aquél sin quien nada es fuerte.

Dirás que son pecadillos, y, sin duda, como todos los tentadores jóvenes, estás deseando poder dar cuenta de malda­des espectaculares. Pero, recuérdalo bien, lo único que de ver­dad importa es en qué medida apartas al hombre del Enemigo DIOS. No importa lo leves que puedan ser sus faltas, con tal de que su efecto acumulativo sea empujar al hombre lejos de la Luz y hacia el interior de la Nada.

De hecho, el camino más seguro hacia el Infierno es el gradual: la suave ladera, blanda bajo el pie, sin giros bruscos, sin mojones, sin señalizaciones.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decima tercera carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Un arrepentimiento y una renovación de lo que el otro llama gracia de la magnitud que tú mismo describes, supone una derrota de primer orden. Equivale a una segunda conversión… y, probablemente, más profunda que la primera. Como debieras saber, la nube asfixiante que te impidió atacar al paciente durante el paseo de regreso del viejo molino es un fenómeno muy conocido. Es el arma más brutal del Enemigo JESUS, y generalmente aparece cuando El se hace directa­mente presente al paciente, bajo ciertas formas aún no comple­tamente clasificadas. Algunos humanos están permanentemen­te envueltos en ella, y nos resultan, por tanto, totalmente inaccesibles.

Y ahora, veamos tus errores. Le permitiste dos auténticos placeres positivos. ¿Fuis­te tan ignorante que no viste el peligro que entrañaba esto? Pero estabas intentando hacer que tu paciente se condenase por el Mundo, esto es, haciéndole acep­tar como placeres la vanidad, la ironía y el tedio costoso. Como un paso previo para separarle del Enemigo, querías apartarle de sí mismo, y habías hecho algunos progresos en esa dirección. Ahora, todo eso está perdido.

Sé, naturalmente, que el Enemigo también quiere apartar de sí mismos a los hombres, pero en otro sentido. Recuerda siempre que a Él le gustan realmente esos gusanillos, y que da un absurdo valor a la individualidad de cada uno de ellos. Cuando Él habla de que pierdan su yo, Se refiere tan sólo a que abandonen el clamor de su propia voluntad.

Una vez hecho esto, El les devuelve realmente toda su personalidad, y preten­de que, cuando sean completamente Suyos, serán más ellos mismos que nunca. Por tanto, mientras que Le encanta ver que sacrifican a Su voluntad hasta sus deseos más inocentes, detesta ver que se alejen de su propio carácter por cualquier otra razón.

Y nosotros debemos inducirlos siempre a que hagan eso. Los gustos y las inclinaciones más profundas de un hombre constituyen la materia prima, el pun­to de partida que el Enemigo JESUS le ha proporcionado. Yo llevaría esto muy lejos, haría una norma erradicar de mi paciente cualquier gusto personal intenso que no constituya realmente un pecado, incluso si es algo tan completamente trivial como la afición a coleccionar sellos, o a beber batidos de cacao. Estas cosas, te lo aseguro, de virtudes no tienen nada. Debes tratar de hacer siempre que el paciente abandone la gente, la comida o los libros que le gustan de verdad, y que los sustituya por la gente, la comida o los libros importantes. Conocí a un humano que se vio defendido de fuertes tentacio­nes de ambición social por una afición, más fuerte todavía.

Falta considerar de qué forma podemos solucionar este desastre. Lo mejor es impedir que haga cualquier cosa. Mien­tras no lo ponga en práctica, no importa cuánto piense en este nuevo arrepentimiento. Deja que el animalillo humano se revuelque en su arrepentimiento. Déjale, si tiene alguna inclinación en ese sentido, que escriba un libro sobre él, suele ser una manera excelente de esterilizar las semillas que el Enemigo planta en el alma humana. Déjale hacer lo que sea, menos actuar. Ninguna cantidad, por grande que sea, de piedad en su imaginación y en sus afectos nos perjudicará, si logramos mantenerla fuera de su voluntad.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimocuarta carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Lo más alarmante de tu último informe sobre el paciente es que no está tomando ninguna de aquellas confiadas resolu­ciones que señalaron su conversión original. Ya no hay esplén­didas promesas de perpetua virtud.

Sólo veo una cosa que hacer, por el momento. Tu paciente se ha hecho humilde, ¿le has llamado la atención sobre este hecho? Todas las virtudes son menos formidables para noso­tros una vez que el hombre es consciente de que las tiene, pero esto es particularmente cierto de la humildad. Cógele en el momento en que sea realmente pobre de espíritu, y métele de contrabando en la cabeza la gratificadora reflexión, ¡Caramba, estoy siendo humilde!, y casi inmediatamente el orgullo, or­gullo de su humildad, aparecerá. Si se percata de este peligro y trata de ahogar esta nueva forma de orgullo, hazle sentirse orgulloso de su intento, y así tantas veces como te plazca.

Pero hay otras formas aprovechables de fijar su atención en la virtud de la humildad. Con esta virtud, como con todas las demás, nuestro Enemigo JESUS quiere apartar la atención del hombre de sí mismo y dirigirla hacia El, y hacia los vecinos del hombre. Todo el abatimiento, sobre todo, su autodesprecio puede convertirse en el punto de partida del desprecio a los demás y, por tanto, del pesimismo, del cinismo y de la crueldad.

Debes ocultarle al paciente la verdadera finalidad de la humildad. A miles de humanos se les ha hecho pensar que la humildad significa mujeres bonitas tratando de creer que son feas y hombres inteligentes tratando de creer que son tontos.

Para anticiparnos a la estrategia del Ene­migo JESUS, debemos considerar sus propósitos. El Enemigo quiere conducir al hombre a un estado de ánimo en el que podría diseñar la mejor catedral del mundo, y saber que es la mejor, y alegrarse de ello, sin estar más o menos o de otra manera contento de haberlo hecho él que si lo hubiese hecho otro. El Enemigo quiere, finalmente, que esté tan libre de cualquier prejuicio a su propio favor que pueda alegrarse de sus propios talentos tan franca y agradecidamente como de los talentos de su prójimo. Quiere que cada hombre, a la larga, sea capaz de reconocer a todas las criaturas incluso a sí mismo como cosas gloriosas y excelentes. El quiere matar su amor propio animal tan pronto como sea posible, pero Su política a largo plazo es, me temo, devolverles una nueva especie de amor propio, una caridad y gratitud a todos los seres, incluidos ellos mismos, cuando ha­yan aprendido realmente a amar a sus prójimos como a sí mismos, les será permitido amarse a sí mismos como a sus prójimos. Porque nunca debemos olvidar el que es el rasgo más repelente e inexplicable de nuestro Enemigo, Él realmente ama a los bípedos sin pelo que El ha creado, y siempre les devuelve con Su mano derecha lo que les ha quitado con la izquierda. Todo su esfuerzo, en consecuencia, tenderá a apartar total­mente del pensamiento del hombre el tema de su propio valor. Preferiría que el hombre se considerase un gran arquitecto o un gran poeta y luego se olvidase de ello a que dedicase mucho tiempo y esfuerzo a tratar de considerarse uno malo.

El Enemigo tratará también de hacer real en la mente del paciente una doctrina que todos ellos profesan, pero que les resulta difícil introducir en sus sentimientos, la doctrina de que ellos no se crearon a sí mismos, de que sus talentos les fueron dados, y de que también podrían sentirse orgullosos del color de su pelo. Pero siempre, y por todos los medios, el propósito del Enemigo será apartar el pensamiento del paciente de tales cuestiones, y el tuyo consistirá en fijarlo en ellas. Ni siquiera quiere el Enemigo que piense demasiado en sus pecados, una vez que está arrepentido, cuanto antes vuelva el hombre su atención hacia fuera, más complacido se siente el Enemigo.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimoquinta carta


Mi querido Orugario, demonio humano.

Los humanos viven en el tiempo, pero nuestro Enemigo JESUS les destina a la Eternidad. Él quiere, por tanto, creo yo, que atiendan principalmente a dos cosas, a la eternidad misma y a ese punto del tiempo que llaman el presente. Porque el presen­te es el punto en el que el tiempo coincide con la eternidad. Del momento presente, y sólo de él, los humanos tienen una experiencia análoga a la que nuestro Enemigo tiene de la reali­dad como un todo, sólo en el presente la libertad y la realidad les son ofrecidas. En consecuencia, Él les tendría continuamen­te preocupados por la eternidad o meditando acerca de su perpetua unión con El o su condenación si mueren en pecado mortal, separación de Él, o si no obedeciendo la presente voz de la conciencia, soportando la cruz presente, recibiendo la gracia presente, dando gracias por el placer presente.

Nuestra tarea consiste en alejarles de lo eterno y del pre­sente. Con esto en mente, a veces tentamos a un animal humano. Es mucho mejor hacerles vivir en el futuro. La necesidad biológica hace que todas sus pasiones apunten ya en esa dirección, así que pensar en el futuro enciende la esperanza y el temor. Además, les es desconocido, de forma que al hacerles pensar en el futuro les hacemos pensar en cosas irreales. En una palabra, el futuro es, de todas las cosas, lamenos parecida a la eternidad. Es la parte más completamente temporal del tiempo, porque el pasado está petrificado y ya no fluye, y el presente está totalmente iluminado por los rayos eternos. De ahí el impulso que hemos dado a esquemas mentales como la Evolución Crea­tiva, el Humanismo Científico, o el Comunismo, que fijan los afectos del hombre en el futuro, en el corazón mismo de la temporalidad. De ahí que casi todos los vicios tengan sus raíces en el futuro. El miedo, la avaricia, la lujuria y la ambición miran hacia delante. No creas que la lujuria es una excepción. Cuando llega el placer presente, el pecado, que es lo único que nos interesa ya ha pasado.

El Enemigo JESUS quiere que los hombres piensen también en el futuro, pero sólo en la medida en que sea nece­sario para planear ahora los actos de justicia o caridad que serán probablemente su deber mañana. El deber de planear el trabajo del día siguiente es el deber de hoy, aunque su material está tomado prestado del futuro, el deber, como todos los deberes, está en el presente. Él no quiere que los hombres le den al futuro sus corazones, ni que pongan en él su tesoro. Nosotros, sí. Su ideal es un hombre que, después de haber trabajado todo el día por el bien de la posteridad, lava su mente de todo el tema, encomienda el resultado al Cielo y vuelve al instante a la paciencia o gratitud que exige el momento que está atra­vesando.

Pero nosotros queremos un hombre atormentado por el futuro, hechizado por visiones de un Cielo o un Infierno inminente en la tierra, dispuesto a violar los mandamientos del Enemigo DIOS en el presente si le hacemos creer que, haciéndolo, puede alcanzar el Cielo o evitar el Infierno, que dependen para su fe del éxito o fracaso de planes cuyo fin no vivirá para ver.

Es mejor que tu paciente esté lleno de inquietud o de esperanza, acerca de esta guerra que el que viva en el presente. Pero la frase vivir en el presente, es ambigua. Puede describir un proceder que, en realidad, está tan pendiente del futuro como la ansiedad misma, tu hombre puede no preocuparse por el futuro no porque le importe el presente, sino porque se ha autoconvencido de que el futuro va a ser agradable, y mientras sea ésta la verdadera causa de su tranquilidad, tal tranquilidad nos será propicia, pues no hará otra cosa que amontonar más decepciones, y por tanto más impaciencia, cuando sus infunda­das esperanzas se desvanezcan. Sí, por el contrario, es conscien­te de que le pueden esperar cosas horribles, y reza para pedir las virtudes necesarias para enfrentarse con tales horrores, y entretanto se ocupa el presente, porque en éste, y sólo en éste, residen todos los deberes, toda la gracia, toda la sabiduría y todo el placer, su estado es enormemente indeseable y debe ser atacado al instante, as logramos que pierda las virtudes y se condene con nuestro padre de las tinieblas.

También aquí ha hecho un buen trabajo nuestra Arma Filológica, prueba a utilizar con él la palabra complacencia.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimosexta carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

En tu última carta, mencionabas de pasada que el paciente ha seguido yendo a una iglesia, y sólo a una, desde su conver­sión, y que no está totalmente satisfecho de ella. ¿Puedo pre­guntarte qué es lo que haces? ¿Te das cuenta de que, a menos que sea por indiferencia, esto es muy malo?

Las razones de esto son obvias. En primer lugar, la organi­zación parroquial siempre debe ser atacada, porque, al ser una unidad del lugar, y no de gustos, agrupa a personas de diferen­tes clases y psicologías en el tipo de unión que el Enemigo desea. El principio de la congregación, en cambio, hace de cada iglesia una especie de club. En segundo lugar, la búsqueda de una iglesia conveniente hace del hombre un crítico, cuando el Enemigo JESUS quiere que sea un discípulo.

Lo que El quiere del laico en la iglesia es una actitud que puede, de hecho, ser crítica, en tanto que puede rechazar lo que sea falso o inútil, pero que es totalmente acrítica en tanto que no valora. ¡Fíjate lo rastrero, antiespiritual e incorregiblemente vulgar que es el Enemigo! Esta actitud, sobre todo durante los sermones, da lugar a una disposición extremadamente hostil a toda nuestra política en que los tópicos calan realmente en el alma humana. Apenas hay un sermón, o un libro, que no pueda ser peligroso para nosotros, si se recibe en este estado de ánimo, así que, por favor, muévete, y manda a ese tonto anfibio humano a hacer la ronda de las iglesias vecinas, tan pronto como sea posible. Tu expediente no nos ha dado hasta ahora mucha satisfacción.

He mirado en el archivo las dos iglesias que le caen más cerca. Las dos tienen ciertas ventajas. En la primera de ellas, el vicario es un hombre que lleva tanto tiempo dedicado a aguar la fe, para hacérsela más asequible a una congregación supues­tamente incrédula y testaruda, que es él quien ahora escanda­liza a los parroquianos con su falta de fe, y no al revés, ha minado el cristianismo de muchas almas. Su forma de llevar los servicios es también admirable para nosotros y para Satanás, con el fin de ahorrarles a los laicos todas las dificultades, ha abandonado tanto el leccionario como los salmos fijados para cada ocasión. Así estamos a salvo del peligro de que pueda llegarle de las Escrituras cualquier verdad que no le resulte ya familiar tanto a él como a su rebaño.

En la otra tenemos al padre Spije. A los humanos les cuesta trabajo, con frecuencia, comprender la variedad de sus opinio­nes, un día es casi comunista, y al día siguiente está casi dispuesto a negar por completo la razón humana, un día está inmerso en la política. Por supuesto, nosotros sí vemos el hilo que lo conecta todo, que es el odio.

Pero estas dos iglesias tienen en común un buen punto, ambas son iglesias de partido. Con respecto a éstas doctrinas de la Iglesia, cuanto más tibio sea, mejor. Y no son las doctrinas en lo que nos basamos principal­mente para producir divisiones, lo realmente divertido es hacer que se odien aquellos que dicen misa y los que dicen santa comunión,

Hemos hecho que los hombres olviden por com­pleto lo que aquel individuo apestoso, Pablo, solía enseñar acerca de las comidas y otras cosas sin importancia.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimoséptimacarta

Mi querido Orugario, demonio humano.

El tono despectivo en que te refieres, en tu última carta, a la gula, como medio de capturar almas, no revela sino tu ignorancia. Uno de los grandes logros de los últimos cien años ha sido amortiguar la conciencia humana en lo referente a esa cuestión, de tal forma que difícilmente podrás encontrar ahora un sermón pronunciado en contra de ella, o una conciencia preocupada por ella, a todo lo ancho y largo de Europa. Esto se ha llevado a efecto, en gran parte, concentrando nuestras fuerzas en la promoción de la gula por exquisitez, no en la gula del exceso. La madre de tu paciente, según sé por el dossier y tú podrías saber por Gluboso, es un buen ejemplo. Se quedaría perpleja, si supiese que toda su vida ha estado esclavizada por este tipo de sensualidad, que le resulta perfectamente imperceptible por el hecho de que las cantidades en cuestión son pequeñas. Pero, ¿qué importan las cantidades con tal de que podamos servirnos del estómago y del paladar humano para provocar impa­ciencia, dureza y egocentrismo? Gluboso tiene bien atrapada a esta anciana. Esta señora es una verdadera pesadilla para las anfitrionas y los criados. Siempre está rechazando lo que le han ofrecido, diciendo, con un suspiro y una sonrisa coqueta, Oh, por favor, por favor. todo lo que quiero es una tacita de té, flojo pero no demasiado, y un pedacito chiquitín de pan tosta­do verdaderamente crujiente. ¿Te das cuenta? Puesto que lo que quiere es más pequeño y menos caro que lo que le han puesto delante, nunca reconoce como gula su afán de conseguir lo que quiere, por molesto que pueda resultarles a los demás. Al tiempo que satisface su apetito, cree estar practicando la templanza. En un restaurante lleno de gente, da un gritito ante el plato que una camarera agobiada de trabajo le acaba de servir, y dice, ¡Oh, eso es mucho, demasiado! Lléveselo, y tráigame algo así como la cuarta parte. Si se le pidiese una explicación, diría que lo hace para no desperdiciar, en realidad, lo hace porque el tipo particular de exquisitez a la que la hemos esclavizado no soporta la visión de más comida que la que en ese momento le apetece.

El auténtico valor del trabajo callado y disimulado que Gluboso ha llevado a cabo, durante años, con esta vieja, puede medirse por la fuerza con que su estómago domina ahora toda su vida. Ella se encuentra en un estado de ánimo que puede representarse por la frase, todo lo que quiero. Todo lo que quiere es una tacita de té hecho como es debido, o un huevo correctamente pasado por agua, o una rebanada de pan adecua­damente tostada, pero nunca encuentra ningún criado ni amigo que pueda hacer estas cosas tan sencillas,

Si alguna vez el Enemigo JESUS, introduce en su mente la más leve sospecha de que pueda estar demasiado interesada por la comida, Gluboso el demonio que se ocupa de esa anciana asquerosa, la contrarresta susurrándole que a ella no le importa lo que ella misma come, pero que le gusta que sus hijos coman cosas agradables. Su avaricia fue una de las causas principales de lo poco a gusto que su hijo se ha sentido en casa durante muchos años.

Tu paciente, como es un hombre, no resulta tan fácil atraparle con el camuflaje del Todo lo que quiero, como mejor se hace que los hombres pequen de gula es apoyándose en su vanidad. Hay que hacer que se crean muy entendidos en cuestiones culinarias, para aguijonearles a decir que han descu­bierto el único restaurante de la ciudad donde los filetes están de verdad correctamente guisados. Lo que empieza como vanidad puede convertirse luego, paulatinamente, en costum­bre.

lo bueno es llevarle a ese estado de ánimo en que la negación de cualquier satisfacción, champagne o té, cigarrillos, le irrita, porque entonces su caridad, su justicia y su obediencia estarán totalmente a tu merced.

El mero exceso de comida es mucho menos valioso que la exquisitez. Es útil, a modo de preparación artillera antes de lanzar ataques contra la castidad. En esta materia, como en cualquier otra, debes mantener a tu hombre en un estado de falsa espiritualidad, nunca le dejes darse cuenta.

Si ha de pensar en el aspecto médico de la castidad, suéltale la gran mentira que hemos hecho que se traguen los humanos ingleses, que el ejercicio físico excesivo, y la consecuente fatiga, son especialmente favorables para esta virtud. Podría muy bien preguntarse uno, en vista de la notoria lubricidad de los marineros y de los soldados, cómo es posible que se lo crean. Pero nos servimos de los maestros de escuela para difundir este camelo, hombres a quienes de verdad la castidad sólo les interesaba como excusa para fomentar la práctica de los deportes, y que, por tanto, recomendaban tales juegos como ayuda a la castidad.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimoctavacarta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Hasta con el demonio Babalapo tienes que haber aprendido en la es­cuela la técnica rutinaria de la tentación sexual, y ya que para nosotros los espíritus todo este asunto es considerablemente tedioso aunque necesario como parte de nuestro entrenamien­to, lo pasaré de largo. Pero en las cuestiones más amplias implicadas en este asunto creo que tienes mucho que aprender.

Lo que el Enemigo JESUS exige de los humanos adopta la forma de un dilema, completa abstinencia monogamia sin paliati­vos. Desde la primera gran victoria de Nuestro Padre Satanas, les hemos hecho muy difícil la primera. Y llevamos unos cuantos siglos cerrando la segunda como vía de escape. la única base respetable es para el matrimonio, de que el matrimo­nio puede, y debe, hacer permanente este entusiasmo, y de que un matrimonio que no lo consigue deja de ser vinculante. Esta idea es una parodia de una idea procedente del Enemigo DIOS.

Toda la filosofía del Infierno descansa en la admisión del axioma de que una cosa no es otra cosa y, en especial, de que un ser no es otro ser. Mi bien es mi bien, y tu bien es el tuyo. Lo que gana uno, otro lo pierde. La succión de la voluntad y la libertad de un ser más débil por uno más fuerte. Ser, significa, ser compitiendo.

La filosofía del Enemigo JESUS no es más ni menos que un continuo intento de eludir esta verdad evidente. Su meta es una contradicción. A esta imposibilidad El le llama Amor, y esta misma monótona panacea puede detectarse bajo todo lo que El hace e incluso todo lo que Él es o pretende ser. De este modo, El no está satisfecho, ni siquiera Él mismo, con ser una mera unidad aritmética, pretende ser tres al mismo tiempo que uno, con el fin de que esta tontería del Amor pueda encontrar un punto de apoyo en Su propia naturaleza. Al otro extremo de la escala, Él introduce en la materia ese indecente invento que es el organismo, en el que las partes se ven pervertidas de su natural destino, la competencia y se ven obligadas a cooperar.

Su auténtica motivación para elegir el sexo como método de reproducción de los humanos está clarísima, en vista del uso que ha hecho de él. El sexo podría haber sido, desde nuestro punto de vista, completamente inocente. Podría haber sido meramente una forma más en la que un ser más fuerte se alimentaba de otro más débil, como sucede, de hecho, entre las arañas, que culminan sus nupcias con la novia comiéndose al novio.

Pero en los humanos, el Enemigo DIOS ha asociado gra­tuitamente el afecto con el deseo sexual. También ha hecho que su descendencia sea dependiente de los padres, y ha impulsado a los padres a mantenerla, dando lugar así a la familia, que es como el organismo, sólo que peor, porque sus miembros están más separados, pero también unidos de una forma más cons­ciente y responsable. Todo ello resulta ser, de hecho, un artilugio más para meter el Amor. Ahora viene lo bueno del asunto. El Enemigo describió a la pareja casada como una sola carne. No dijo, una pareja felizmente casada, ni, una pareja que se casó porque estaba enamorada, pero se puede conseguir que los humanos no tengan eso en cuenta. También se les puede hacer olvidar que el hombre al que llaman Pablo no lo limitó a las parejas casadas. Para él, la mera copulación da lugar a, una sola carne.

el afecto y la familia, se puede hacer que los humanos infieran la falsa creencia de que la mezcla de afecto, temor y deseo que llaman, estar enamorados, es lo único que hace feliz o santo el matrimonio. El error es fácil de provocar, porque enamorarse es algo que con mucha frecuencia, en Europa occidental, precede matrimonios contraídos en obediencia a los propósitos del Enemigo, esto es, con la intención de la fideli­dad, la fertilidad y la buena voluntad, al igual que la emoción religiosa muy a menudo, pero no siempre, acompaña a la conversión.

En primer lugar, a los humanos que no tienen el don de la continencia se les puede disuadir de buscar en el matrimonio una solución, porque no se sienten enamorados y, gracias a nosotros, la idea de casarse por cualquier otro motivo les parece vil y cínica. No olvides hacer que tu hombre pien­se que la ceremonia nupcial es muy ofensiva. En segundo lugar, cualquier infatuación sexual, mientras se proponga el matrimonio como fin, será considerada amor, y el amor será usado para excusar al hombre de toda culpa, y para pro­tegerle de todas las consecuencias de casarse con una pagana, una idiota o una libertina. Pero ya seguiré en mi próxima carta.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

Decimonovenacarta

Mi querido Orugario, demonio humano.

¿Qué pasa con mi reiterada advertencia de que El realmente ama a los gusanos humanos y realmente desea su libertad y su existencia continua? Espero, que no le hayas enseñado a nadie mis cartas.

Tuve el desliz de decir que el Enemigo JESUS ama realmente a los humanos. El es un ser, ellos son diferentes, y su bien no puede ser el de Él.

No creo que pueda hacer daño a nadie que te diga que precisamente este problema fue una de las causas princi­pales de la disputa de Nuestro Padre con el Enemigo. Cuando se discutió por primera vez la creación del hombre y cuando, incluso en esa fase, el Enemigo DIOS confesó abiertamente que pre­veía un cierto episodio referente a una cruz. Nuestro Padre, muy lógicamente, solicitó una entrevista y pidió una explica­ción. El Enemigo no dio más respuesta que inventarse el came­lo sobre el Amor desinteresado que desde entonces ha hecho circular. Naturalmente, Nuestro Padre Satanás no podía aceptar esto. Imploró al Enemigo que pusiese Sus cartas sobre la mesa, y Le dio todas las oportunidades posibles. Admitió que tenía verda­dera necesidad de conocer el secreto, el Enemigo le replicó, Quisiera con todo mi corazón que lo conocieses. Me imagino que fue en ese momento de la entrevista cuando el disgusto de Nuestro Padre por tan injustificada falta de confianza le hizo alejarse a una distancia infinita de Su Presencia, con una rapi­dez que ha dado lugar a la ridícula historia enemiga de que fue expulsado, a la fuerza, del Cielo.

¡Si tan sólo pudiésemos averiguar qué es lo que realmente se propone! Hemos probado hipótesis tras hipótesis, y todavía no hemos podido descubrirlo.

Si se trata de un hombre emotivo, crédulo, aliméntale de poetas menores y de novelistas de quinta fila, de la vieja escuela, hasta que le hayas hecho creer que el Amor es irresistible y además, de algún modo, intrínsecamente meritorio. Esta creencia no es de mucha utilidad, te lo garantizo, para provocar faltas casuales de castidad, pero es una receta incomparable para conseguir prolongados adulterios nobles, románticos y trágicos, que terminan, si todo marcha bien, en asesinatos y suicidios. Si falla eso, se puede utilizar para empujar al paciente a un matrimo­nio útil. Porque el matrimonio, aunque sea un invento del Enemigo, tiene sus usos. Debe haber varias mujeres jóvenes en el barrio de tu paciente que harían extremadamente difícil para él la vida cristiana, si tan sólo lograses persuadirle de que se casase con una de ellas. Por favor, envíame un informe sobre esto la próxima vez que me escribas. Mientras tanto, que te quede bien claro que este estado de enamoramiento no es, en sí, necesariamente favorable ni para nosotros ni para el otro bando. Es, simplemente, una ocasión que tanto nosotros como el Enemigo tratamos de explotar. Como la mayor parte de las cosas que excitan a los humanos, tales como la salud y la enfermedad, la vejez y la juventud, o la guerra y la paz, desde el punto de vista de la vida espiritual es, sobre todo, materia prima.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

20 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Veo con gran disgusto que el Enemigo JEUS ha puesto fin forzo­so, por el momento, a tus ataques directos a la castidad del paciente. Debieras haber sabido que, al final, siempre lo hace, y haber parado antes de llegar a ese punto. Porque, tal como están las cosas, ahora tu hombre ha descubierto la peligrosa verdad de que estos ataques no duran para siempre, en conse­cuencia, no puedes volver a usar la que, después de todo, es nuestra mejor arma, la creencia de los humanos ignorantes de que no hay esperanza de librarse de nosotros, excepto rindién­dose.

Todavía no he recibido un informe tuyo acerca de las mujeres jóvenes de la vecindad. Lo querría de inmediato, por­que si no podemos servirnos de su sexualidad para hacerle licencioso, debemos tratar de usarla para promover un matri­monio conveniente. Mientras tanto, me gustaría darte algunas ideas acerca del tipo de mujer me refiero al tipo físico del que debemos incitarle a enamorarse, si un enamoramiento es lo más que podemos conseguir.

Esta cuestión la deciden por nosotros espíritus que están mucho más abajo en la Bajojerarquía que tú y yo, y por supuesto de una forma provisional. Es trabajo de estos grandes maestros el producir en cada época una desviación general de lo que pudiera llamarse el gusto sexual. Esto lo consiguen trabajando con el pequeño círculo de artistas populares, mo­distas, actrices anunciadores que determinan el tipo que se considera, de moda. Su propósito es apartar a cada sexo de los miembros del otro con quienes serían más probables matri­monios espiritualmente útiles, felices y fértiles. Así, hemos triunfado ya durante muchos siglos sobre la naturaleza, hasta el punto de hacer desagradables para casi todas las mujeres ciertas características secundarias del varón, como la barba.

En otra época, seleccionamos un tipo exagerada­mente femenino, pálido y lánguido, de forma que la locura y la cobardía, y toda la falsedad y estrechez mental general que las acompañan, estuviesen muy solicitadas. Actualmente va­mos en dirección contraria. La era del jazz ha sucedido a la era del vals, y ahora enseñamos a los hombres a que les gusten mujeres cuyos cuerpos apenas se pueden distinguir de los de los muchachos. Como éste es un tipo de bellezatodavía más pasajero que la mayoría, así acentuamos el crónico horror a envejecer de la mujer con muchos excelentes resultados, y la hacemos menos deseosa y capaz de tener niños. Pero, al mismo tiempo, se le enseña al mundo moderno a creer que es muy sano, y que está volviendo a la naturaleza.

Descubrirás, si examinas cuidadosamente el corazón de cualquier humano, que está obsesionado por, al menos, dos mujeres imaginarias, una Ve­nus terrenal, y otra infernal, y que su deseo varía cualitativa­mente de acuerdo con su objeto. Hay un tipo por el cual su deseo es naturalmente sumiso al Enemigo, fácilmente mezclable con la caridad, obediente al matrimonio, totalmente colo­reado por esa luz dorada de respeto y naturalidad que detesta­mos, hay otro tipo que desea brutalmente, tendería a tratar como a una esclava, un ídolo o una cómplice. Su amor por el primer tipo podría tener algo de lo que el Enemigo llama maldad, pero sólo accidentalmente, el hombre desearía que ella no fuese la mujer de otro, y lamenta­ría no poder amarla lícitamente.

La verdadera utilidad de la Venus infernal es, sin duda, como prostituta o amante. Pero si tu hombre es un cristiano, y si le han enseñado bien las tonterías sobre el Amor, irresis­tible y que lo justifica todo, a menudo se le puede inducir a que se case con ella. Y eso es algo que vale la pena conseguir. Habrás fracasado con respecto a la fornicación y a los vicios solitarios, pero hay otros, y más indirectos, medios de servirse de la sexualidad de un hombre para lograr su perdición. Y, no sólo son eficaces, sino deliciosos, la infelicidad que producen es de una clase muy duradera y exquisita.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

21 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Un período de tentación sexual es un excelente momen­to para llevar a cabo un ataque secundario a la impaciencia del paciente. Pero aquí, como en todo lo demás, debes preparar el camino para tu ataque moral nublando su inteligencia.

Habrás observado que nada le enfurece tan fácilmente como encontrarse con que un rato que contaba con tener a su disposición, le ha sido arrebatado de imprevisto. Lo que le saca del quicio es el visi­tante inesperado, o la mujer habladora de un amigo. Le irritan porque considera su tiempo como propiedad suya, y siente que se lo están robando. Debes, por tanto, conservar celosamente en su cabeza la curio­sa suposición, Mi tiempo es mío. Déjale tener la sensación de que empieza cada día como el legítimo dueño de veinticuatro horas.

El hombre no puede ni hacer ni retener un instante de tiempo todo el tiempo es un puro regalo, con el mismo motivo podría considerar el sol y la luna como enseres suyos. En teoría, también está comprometido totalmente al servicio del Enemigo JESUS, y si el Enemigo se le apareciese en forma corpórea y le exigiese ese servicio total, incluso por un solo día, no se negaría. Se sentiría muy aliviado si ese único día no supusiese nada más difícil que escuchar la conversación de una mujer tonta, en­vuélvela en penumbra, y en el centro de esa oscuridad deja que su sentimiento de propiedad del tiempo permanezca callada, sin inspeccionar, y activa.

Los humanos siempre están reclamando propiedades que resultan igualmente ridículas en el Cielo y en el Infierno, y debemos conseguir que lo sigan haciendo. Gran parte de la resistencia moderna a la castidad procede de la creencia de que los hombres son propietarios de sus cuerpos, es como si un infante a quien su padre ha colocado, por cariño, como gobernador titular de una gran provincia, bajo el autén­tico mando de sabios consejeros, llegase a imaginarse que real­mente son suyas las ciudades. Damos lugar a este sentimiento de propiedad no sólo por medio del orgullo, sino también por medio de la confusión. Les enseñamos a no notar los diferentes sentidos del pronombre posesivo, las diferencias minuciosamente graduadas que van desde mis botas, pasando por mi perro, mi criado, mi esposa, mi padre y mi señor, hasta mi Dios.

Se les puede enseñar a reducir a mí de propiedad. Incluso en el jardín de infancia, se le puede enseñar a un niño a referirse, por mi osito. Y, al otro extremo de la escala, hemos enseñado a los hombres a decir mi Dios en un sentido realmente no muy diferente del de mis botas, significando el Dios a quien tengo algo que exigir a cambio de mis distingui­dos servicios y a quien exploto desde el pulpito, el Dios en el que me hecho un rincón.

Ya descubrirán al final, no temas, a quién pertenecen realmente su tiempo, sus almas y sus cuerpos, desde luego, no a ellos, pase lo que pase. En la actua­lidad, el Enemigo dice mío acerca de todo, con la pedante excusa legalista de que Él lo hizo. Nuestro Padre espera decir mío de todo al final, con la base más realista y dinámica de haberlo conquistado.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

22 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

¡Vaya! Tu hombre se ha enamorado, y de la peor manera posible, ¡y de una chica que ni siquiera figura en el informe que me enviaste! Pagarás por eso, igual que por tus restantes equivocaciones. Mientras tanto, te envío un folleto, recién aparecido sobre el nuevo Correccional de Tentadores Incompetentes.

He mirado el expediente de esa chica y estoy aterrado de lo que me encuentro. No sólo una cristiana, sino vaya cristiana, ¡una señorita vil, escurridiza, boba, recatada, ratonil, acuosa, insignificante, virginal, prosaica! ¡El animalillo! Me hace vomitar. Apesta y abrasa incluso a través de las mismas páginas del expediente. Me enloquece que pueda puedan hacer juntos la voluntad de nuestro enemigo JESU. Una tramposa en todos los sentidos. Parece una mos­quita muerta, y sin embargo tiene ingenio satírico. El tipo de criatura que me encontraría DIVERTIDO ¡a mí! Asquerosa, in­sípida, pacata, y sin embargo dispuesta a caer en los brazos de este bobo, como cualquier otro animal reproductor. ¿Por qué el Enemigo no la fulmina por eso, si Él está tan loco por la virginidad, en lugar de contemplarla sonriente?

En el fondo, es un hedonista. Todos esos ayunos, y vigilias, y hogueras, y cruces, son tan sólo una fachada. Hay cosas que los humanos pueden hacer todo el día, sin que a El le importe lo más mínimo: dormir, lavarse, comer, beber, ha­cer el amor, jugar, rezar, trabajar. Luchamos en cruel desventaja: nada está naturalmente de nuestra parte. No es que eso te disculpe a ti. Ya arreglaré cuentas contigo. Siempre me has odiado y has sido insolente conmigo cuando te has atrevido.

Luego, claro, tu paciente llega a conocer a la familia y a todo el círculo de esta mujer. ¿No podías haberte dado cuenta de que la misma casa en que ella vive es una casa en la que él nunca debía haber entrado? Todo el lugar apesta a ese mortí­fero aroma. El mismo jardinero, aunque sólo lleva allí cinco años, está empezando a adquirirlo. Hasta los huéspedes, tras una visita de un fin de semana, se llevan consigo un poco de este olor. El perro y el gato también lo han tomado. Guardan tan celosamente como el Enemigo mismo el secreto de lo que hay detrás de esta pretensión de amor desinteresado. Toda la casa y el jardín son una vasta indecencia.

Qué agradecidos debiéramos estar de que, desde que Nuestro Padre ingresó en el Infierno, ni un instante de tiempo infernal hayan sido entregados a cualquiera de esas dos abomi­nables fuerzas, sino que han estado completamente ocupados por el ruido. Haremos del universo eterno un ruido, al final. Ya hemos hecho grandes progresos en este sentido en lo que respecta a la Tierra. Las melodías y los silencios del Cielo serán acallados a gritos, al final. Mientras tanto, tú, asqueroso, pequeño…

(Aquí el manuscrito se interrumpe, y prosigue luego con letra diferente.)

En mi forma actual, me siento aún más impaciente por verte, para unirte a mí en un abrazo indisoluble.

Firmado, demonio angélico SAPOTUBO. Por orden, Su Abismal Sublimidad Subsecretario.

23 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

A través de esta chica y de su repugnante familia, el pacien­te está conociendo ahora cada día a más cristianos, y además cristianos muy inteligentes. Durante mucho tiempo va a ser imposible extirpar la espiritualidad de su vida. Muy bien, en­tonces, debemos corromperla. Sin duda, habrás practicado a menudo el transformarte en un ángel de la luz, como ejercicio de pista. Ahora es el momento de hacerlo delante del Enemigo. El Mundo y la Carne nos han fallado, queda un tercer Poder. Y este tercer tipo de éxito es el más glorioso de todos.

Descubrirás que muchos escritores políticos cristianos piensan que el cristianismo empezó a deteriorarse, y a apartar­se de la doctrina de su Fundador, muy temprano. Debemos usar esta idea para estimular una vez más la idea de un Jesús histórico, que puede encontrarse apartando posteriores «aña­didos y perversiones», y que debe luego compararse con toda la tradición cristiana.

Primero hacemos a Él tan sólo un maestro, y luego ocultamos la muy sustancial concordancia existente entre Sus enseñanzas y las de todos los demás grandes maestros morales. Porque a los humanos no se les debe permitir notar que todos los gran­des moralistas son enviados por el Enemigo JESUS, no para informar a los hombres, sino para recordarles, para reafirmar contra nuestra continúa ocultación las primigenias vulgaridades mo­rales. Nosotros creamos a los sofistas, Él creó un Sócrates para responderles. Nuestro tercer objetivo es, destruir la vida devocional. Nosotros sustitui­mos la presencia real del Enemigo, que de otro modo los hombres experimentan en la oración y en los sacramentos, por una figura meramente probable, remota, sombría y grosera, que hablaba un extraño lenguaje y que murió hace mucho tiempo. A los hom­bres se les ha privado del material necesario para una biografía completa. Los Evangelios vienen después, y fue­ron escritos, no para hacer cristianos, sino para edificar a los cristianos ya hechos.

Con respecto a la conexión general entre el cristia­nismo y la política, nuestra posición es más delicada. Por supuesto, no queremos que los hombres dejen que su cristia­nismo influya en su vida política, porque el establecimiento de algo parecido a una sociedad verdaderamente justa sería una catástrofe de primera magnitud. Lo que hay que hacer es conseguir que un hombre valore, al principio, la justicia social como algo que el Enemigo exige, y luego conducirle a una etapa en la que valore el cristianismo porque puede dar lugar a la justicia social. Porque el Enemigo no se deja usar como un instrumento. Los hombres o las naciones que creen que pueden reavivar la fe con el fin de hacer una buena socie­dad podrían, para eso, pensar que pueden usar las escaleras del Cielo como un atajo a la farmacia más próxima. Por fortuna, es bastante fácil convencer a los humanos de que hagan eso.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

24 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me he estado escribiendo con Suburbiano, que tiene a su cargo a la joven de tu paciente, y empiezo a ver su punto débil. Es un pequeño vicio que no llama la atención y que comparte con casi todas las mujeres que se han criado en un círculo inteligente y unido por una creencia claramente definida, con­siste en la suposición, completamente inconsciente, de que los extraños que no comparten esta creencia son realmente dema­siado estúpidos y ridículos.

Tu paciente es un novicio en este nuevo círculo. Está allí a diario, encontrando una calidad de vida cristiana que nunca antes imaginó, y viéndolo todo a través de un cristal encantado, porque está enamorado. Está impaciente de hecho, el Enemigo se lo ordena por imitar esta cualidad. Puedes conseguir que imite este defecto de su amada, y que lo exagere hasta que lo que era venial en ella resulte, en él, el más poderoso y el más bello de los vicios, el Orgullo Espiritual.

Ésta es tu ocasión. Mientras que el Enemigo, por medio del amor sexual y de unas personas muy simpáticas y muy adelan­tadas en su servicio, está tirando del joven bárbaro hasta niveles que de otro modo nunca podría haber alcanzado.

Nuestro éxito en esto se basa en confundirle. Si tratas de hacerle explícita y reconocidamente orgulloso de ser cristiano, probablemente fracasarás, las advertencias del Enemigo JESUS son demasiado conocidas. Enséñale, usando la influencia de esta chica en sus momen­tos más tontos, a adoptar un aire dediversión ante las cosas que dicen los no creyentes. Algunas teorías que puede oír en los modernos círculos cristianos pueden resultar útiles, lo que importar es hacer del cristianismo una religión misteriosa, en la que él se sienta uno de los iniciados.

Te ruego que no llenes tus cartas de basura sobre esta guerra europea. No me interesa lo más mínimo saber cuántas personas han sido muertas por las bom­bas en Inglaterra. Puedo enterarme del estado de ánimo en que murieron por la oficina destinada a ese fin. Que iban a morir alguna vez ya lo sabía. Por favor, mantén tu mente en tu trabajo.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

25 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

El verdadero inconveniente del grupo en el que vive tu paciente es que es meramente cristiano. Todos tienen intereses individuales, claro, pero su lazo de unión sigue siendo el mero cristianismo. Lo que nos conviene, si es que los hombres se hacen cristianos, es mantenerles en el estado de ánimo que yo llamo el cristianismo y la Crisis, el cristianismo y la Nueva Psicología, el cristianismo y la Fe Curadora, el cristianismo y la Investigación Psíquica, el cristianismo y el Vegetarianismo. Si han de ser cristia­nos, que al menos sean cristianos con una diferencia. Sustituir la fe misma por alguna moda de tonalidad cristiana. Trabajar sobre su horror a Lo Mismo de Siempre.

El horror a Lo Mismo de Siempre es una de las pasiones más valiosas que hemos producido en el corazón humano, una fuente sin fin de herejías en lo religioso, de locuras en los consejos, de infidelidad en el matrimonio, de inconstancia en la amistad. Los humanos viven en el tiempo y experimentan la realidad sucesivamente. Deben experimentar el cambio. Y ya que necesitan el cambio, el Enemigo, ha hecho que el cambio les resulte agradable, al igual que ha hecho que comer sea agradable.

Ahora bien, al igual que aislamos y exageramos el placer de comer para producir la glotonería, aislamos y exageramos el natural placer del cambio y lo distorsionamos hasta una exi­gencia de absoluta novedad. Esta exigencia es enteramente producto de nuestra eficiencia. Sólo gracias a nuestros incesantes esfuerzos se mantie­ne la exigencia de cambios infinitos, o arrítmicos.

Una nove­dad continua cuesta dinero, de forma que su deseo implica avaricia o infelicidad, o ambas cosas. Y además, cuanto más ansioso sea este deseo, antes debe engullir todas las fuentes inocentes de placer y pasar a aquellas que el Enemigo prohíbe. Así, exacerbando el horror a Lo Mismo de Siempre, pues ahora tanto los artis­tas se ven empujados por igual a cometer nuevos excesos de lascivia, crueldad y orgullo. Por último, el afán de novedad es indispen­sable para producir modas.

La utilidad de las modas en el pensamiento es distraer la atención de los hombres de sus auténticos peligros. El juego consiste en hacerles correr de un lado a otro con extintores de incendios cuando hay una inundación. Así, ponemos de moda denunciar los peligros del entusiasmo en el momento preciso en que todos se están haciendo mundanos e indiferen­tes, un siglo después, cuando estamos realmente haciendo a todos ebrios de emoción.

Pero el mayor triunfo de todos es elevar este horror a Lo Mismo de Siempre a una filosofía, de forma que el sinsentido en el intelecto pueda reforzar la corrupción de la voluntad. Acerca de un plan de acción propuesto, El quiere que los hombres, hasta donde alcanzo a ver, se hagan preguntas muy simples, ¿Es justo? ¿Es prudente?

Tu tío, demonio angélico

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26 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Sí, el noviazgo es el momento de sembrar esas semillas que engendrarán, diez años después, el odio doméstico. El encanta­miento del deseo insaciado produce resultados que se puede hacer que los humanos confundan con los resultados de la caridad.

Observa, una vez más, el admirable trabajo de la Rama Filológica al sustituir por el negativo desinterés la positiva caridad del Enemigo. Gracias a ello, puedes desde el principio enseñar a un hombre a renun­ciar a beneficios no para que otros puedan gozar de tenerlos, sino para poder ser desinteresado renunciando a ellos. Éste es un gran punto ganado. En consecuencia, una mujer muy entregada al servicio del Enemigo se convertirá en una molestia mucho mayor que cualquier hombre, excepto aquellos a los que Nuestro Padre ha dominado por completo Así, mientras que la mujer piensa en hacer buenas obras y el hombre en respetar los derechos de los demás, cada sexo, sin ninguna falta de razón evidente, puede considerar y considera al otro radicalmente egoísta.

Con frecuencia, es imposible averiguar cuáles son los auténti­cos deseos de cualquiera de las parte, con suerte, acaban haciendo algo que ninguno quiere, mientras que cada uno siente una agradable sensación de virtuosidad y abriga una secreta exigencia de trato preferencial por el desinterés de que ha dado prueba y un secreto motivo de rencor hacia el otro por la facilidad con que ha aceptado su sacrificio.

Se propone algo completamente trivial, como tomar el té en el jardín. Un miembro de la familia se cuida de dejar bien claro que preferiría no hacerlo, está dispuesto a hacerlo, por desinterés. Insiste en hacer lo que los otros quieren. Ellos insisten en hacer lo que él quiere. Los ánimos se caldean. Pronto alguien está diciendo, ¡Muy bien, pues entonces no tomaremos té en ningún sitio!, a lo que sigue una verdadera discusión, con amargo resenti­miento por ambos lados. ¿Ves cómo se consigue? toda la amargura que realmente fluye de la virtuosidad y la obstina­ción frustradas y de los motivos de rencor acumulados en los últimos diez años, queda ocultada por el desinterés oficial de lo que están haciendo.

Cierto grado de falsedad mutua, cierta sorpresa de que la chica no siempre note lo desinteresado que está siendo, se pueden meter de contrabando ya. Cuida mucho estas cosas, y, sobre todo, no dejes que los tontos jóvenes se den cuenta de ellas. Si las notan, estarán en camino de descubrir que el «amor» no es bastante, que se necesita caridad y aún no la han alcanzado, y que ninguna ley externa puede suplir su función. Me gustaría que Suburbiano pudiera hacer algo para minar el sentido del ridículo de esa joven.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

27 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

La utili­dad de su amor para distraer su pensamiento del Enemigo es, por supuesto, obvia, pero revelas el pobre uso que estás hacien­do de él cuando dices que la cuestión de la distracción y del pensamiento errante se han convertido ahora en uno de los temas principales de sus oraciones. Eso significa que has fraca­sado en gran medida. Cuando esta o cualquier otra distracción cruce su mente, deberías animarle a apartarla por pura fuerza de voluntad y a tratar de proseguir su oración normal como si no hubiese pasado nada, una vez que acepta la distracción como su problema actual y expone eso ante el Enemigo y lo hace el tema principal de sus oraciones y de sus esfuerzos, entonces, lejos de hacer bien, has hecho daño. Cualquier cosa, incluso un pecado, que tenga el efecto final de acercarle al Enemigo, nos perjudica a la larga.

Un curso de acción prometedor es el siguiente, ahora que está enamorado, una nueva idea de la felicidad terrena ha nacido en su mente; y de ahí una nueva urgencia en sus oracio­nes de petición, sobre esta guerra y otros asuntos semejantes. El Enemigo, les ha dicho claramente que recen por el pan de cada día y por la curación de sus enfermos.

Ya que tu paciente ha contraído el terrible hábito de la obediencia, probablemente seguirá rezando oraciones tan vul­gares hagas lo que hagas. Pero puedes preocuparle con la obsesionante sospecha de que tal práctica es absurda y no puede tener resultados objetivos. Si no ocurre lo que él pide, entonces eso es una prueba más de que las oraciones de petición no sirven.

Si tratase de explicarle que las oraciones de los hombres de hoy son una de las incontables coordenadas con las que el Enemigo armoniza el tiempo que hará mañana, te replicaría que enton­ces el Enemigo siempre supo que los hombres iban a rezar esas oraciones, y, por tanto, que no rezaron libremente, sino que estaban predestinados a hacerlo.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

28 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Me cuentas con alegría que hay motivos para esperar intensos ataques aéreos sobre la ciudad donde vive el paciente. Éste es un ejemplo atroz de algo acerca de lo que ya me he lamentado: la facilidad con que olvidas la finalidad principal de tu goce inmediato del sufrimiento humano. ¿No sabes que las bombas matan hombres? ¿O no te das cuenta de que la muerte del paciente, en este momento, es precisamente lo que queremos evitar? Ha escapado de los amigos mundanos con los que intentaste liarle, se ha enamorado de una mujer muy cristiana y de momento es inmune a tus ataques contra su castidad, y los diferentes métodos de corromper su vida espiritual que hemos probado hasta ahora no han tenido éxito. Es casi seguro que le perderemos si muere esta noche. Esto es tan evidente que me da vergüenza escribirlo. Si muere ahora, lo pierdes. Si sobrevive a la guerra, siempre hay esperanza. El Enemigo le ha protegido de ti du­rante la primera gran oleada de tentaciones. Pero, sólo con que se le pueda mantener vivo, tendrás al tiempo mismo como aliado tuyo. Los largos, aburridos y monótonos años de pros­peridad en la edad madura o de adversidad en la misma edad son un excelente tiempo de combate.

Si su edad madura resulta próspera, nuestra posición es aún más sólida. La prosperidad une a un hombre al Mundo. Siente que está encontrando su lugar en él, cuando en realidad el mundo está encontrando su lugar en él. Su creciente prestigio, su cada vez más amplio círculo de conocidos, la creciente presión de un trabajo absorbente y agradable, construyen en su interior una sensación de estar realmente a gusto en la Tierra, que es precisamente lo que nos conviene. Notarás que los jóvenes suelen generalmente resistirse menos a morir que los maduros y los viejos.

Lo cierto es que el Enemigo, tras haber extrañamente des­tinado a estos meros animales a la vida en Su propio mundo eterno, les ha protegido bastante eficazmente del peligro de sentirse a gusto en cualquier otro sitio. Por eso debemos con frecuencia desear una larga vida a nuestros pacientes, en seten­ta años no sobra un día para la difícil tarea de desenmarañar sus almas del Cielo y edificar una firme atadura a la Tierra.

Puede calcularse lo inapreciable que es el tiempo para nosotros por el hecho de que el Enemigo nos conceda tan poco. La mayor parte de la raza humana muere en la infancia, de los supervivientes, muchos mueren en la juventud. Es obvio que para Él el nacimiento humano es importante sobre todo como forma de hacer posible la muerte humana, y la muerte sólo como pórtico a esa otra clase de vida. Se nos permite trabajar únicamente sobre una minoría selecta de la raza.

Al parecer, El quiere que algunos —pero sólo muy pocos— de los animales humanos con que está poblando el Cielo hayan teni­do la experiencia de resistirnos a lo largo de una vida terrenal de sesenta o setenta años. Bueno, ésa es nuestra oportunidad. Cuanto menor sea, mejor hemos de aprovecharla. Hagas lo que hagas, mantén a tu paciente tan a salvo como te sea posible.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

29 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

El odio podemos conseguirlo. La tensión de los nervios humanos en medio del ruido, el peligro y la fatiga les hace propensos a cualquier emoción violenta, y sólo es cuestión de guiar esta susceptibilidad por los conductos adecuados. Si su conciencia se resiste, atúrdele. Déjale decir que siente odio no por él, sino en nombre de las mujeres y los niños, y que a un cristiano le dicen que perdone a sus propios enemigos, no a los de otras personas.

Hemos hecho que los hombres se enorgullezcan de la mayor parte de los vicios, pero no de la cobardía. Cada vez que hemos estado a punto de lograrlo, el Enemigo permite una guerra o un terremoto o cualquier otra calamidad, y al instante el valor resulta tan obviamente encantador e importante, incluso a los ojos de los humanos, que toda nuestra labor es arruinada, y todavía queda un vicio del que sienten auténtica vergüenza. El peligro de inculcar la cobardía a nuestros pacientes, por tanto, estriba en que provocamos verdadero conocimiento de sí mismos y ver­dadero autodesprecio, con el arrepentimiento y la humildad consiguientes. Y, de hecho, durante la última guerra, miles de humanos, al descubrir su cobardía, descubrieron la moral por primera vez.

Ésta es, de hecho, probablemente, una de las razones del Enemigo para crear un mundo peligroso, un mundo en el que las cuestiones morales se plantean a fondo. El ve tan bien como tú que el valor no es simplemente una de las virtudes, sino la forma de todas las virtudes en su punto de prueba, lo que significa en el punto de máxima realidad. Una castidad o una honradez o una piedad que cede ante el peligro será casta u honrada o piadosa sólo con condiciones. Pílalos fue piadoso hasta que resultó arriesgado.

Demostraría que había creído en el perdón de sus otros pecados por el Enemigo, y que lo había aceptado, sólo porque él mismo no sentía completa­mente su pecaminosidad, que con respecto al único vicio cuya completa profundidad de deshonra comprende no puede bus­car el Perdón, ni confiar en él. Pero me temo que le has dejado avanzar demasiado en la escuela del Enemigo, y que sabe que la desesperación es un pecado más grave que cualquiera de los que la producen.

La cuestión es hacer que no deje de tener la sensación de que, aparte del Enemigo y del valor que el Enemigo le infunde, tiene algo a lo que recurrir, de forma que lo que había de ser una entrega total al deber, se vea totalmente minado por pequeñas reservas incons­cientes. Luego, en el momento de verdadero terror, méteselo en los nervios y en los músculos, y puedes conseguir que cometa el acto fatal antes de que sepa qué te propones. Porque, recuér­dalo, el actode cobardía es lo único que importa, la emoción del miedo no es, en sí, un pecado, y, aunque disfrutamos de ella, no nos sirve para nada.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

30 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

El comportamiento del paciente durante el primer ataque aéreo ha sido el peor posible. Estuvo muy asustado y se cree un gran cobarde, y por tanto no siente ningún orgullo, pero ha hecho todo lo que su deber le exigía y tal vez un poco más. Frente a este desastre, todo lo que puedes mostrar en tu haber es un arranque de mal genio contra un perro que le hizo tropezar, un número algo excesivo de cigarrillos fumados, y haber olvidado una oración.

En cualquier caso, pronto verás que la justicia del Infierno es puramente realista, y que sólo le interesan los resultados. Tráenos alimento, o sé tú mismo alimento.

No es simplemente la fatiga como tal la que produce la irritación, sino las exigencias inesperadas a un hombre ya cansado. Sea lo que sea lo que esperen, los hombres pronto llegan a pensar que tienen derecho a ello: el sentimiento de decepción puede ser convertido, con muy poca habilidad de nuestra parte, en un sentimiento de agravio. Para conseguir los mejores resultados posibles de la fatiga del paciente, por tanto, debes alimentarle con falsas esperanzas. Haz que se reconforte pensando cuánto disfrutará de la cama la próxima noche. Exagera el cansancio, haciéndole creer que pronto habrá pasado, porque los hombres suelen sentir que no habrían po­dido soportar por más tiempo un esfuerzo en el momento preciso en que se está acabando, o cuando creen que se está acabando.

En los ataques contra la paciencia, la castigad y la fortaleza, lo divertido es hacer que el hombre se rinda justo cuando el alivio estaba casi a la vista.

No sé si es probable o no que se vea con la chica en situaciones de apuro. Si la ve, utiliza a fondo el hecho de que, hasta cierto punto, la fatiga hace que las mujeres hablen más y que los hombres hablen menos. De ahí puede suscitarse mucho resentimiento secreto, hasta entre enamorados.

La odiosidad de una persona odiada es real, en el odio se ve a los hombres tal como son, se está desilusionando, pero el encanto de una persona amada es meramente una neblina subjetiva que oculta un fondo real de apetencia sexual o de asociación económica. Las guerras y la pobreza son realmente horribles, la paz y la abundancia son meros hechos físicos acerca de los cuales resulta que los hombres tienen ciertos sentimientos. Las criaturas siempre están acusándose mutuamente de querer comerse el pastel y tenerlo, pero gracias a nuestra labor están más a menudo en la difícil situa­ción de pagar el pastel y no comérselo. Tu paciente, adecuada­mente manipulado, no tendrá ninguna dificultad en considerar su emoción ante el espectáculo de unas entrañas humanas como una revelación de la realidad y su emoción ante la visión de unos niños felices o de un día radiante como mero sen­timiento.

Tu tío, demonio angélico

ESCRUTOPO

31 carta

Mi querido Orugario, demonio humano.

Qué equivocadamente vienes lloriqueando, ahora que todo está perdido, a preguntarme si es que los términos afectuosos en que me dirijo a ti no significaban nada desde el principio! ¡Al contrario! Queda tranquilo, que mi cariño hacia ti y tu cariño hacia mí se parecen como dos gotas de agua. Siempre te he deseado, como tú pobre iluso me deseabas. La diferencia estriba en que yo soy el más fuerte. Creo que te me entregarán ahora, o un pedazo de ti. ¿Quererte? Claro que sí. Un bocado tan exquisito como cualquier otro.

Has dejado que un alma se te escape de las manos. El aullido de hambre agudizada por esa pérdida resuena en este momento por todos los niveles del Reino del Ruido hasta las profundidades del mismísimo Trono. Me vuelve loco pensar en ello. ¡Qué bien sé lo que ocurrió en el instante en que te lo arrebataron! Hubo un repentino aclaramiento de sus ojos ¿no es verdad? cuando te vio por vez primera, se dio cuenta de la parte que habías tenido de él, y supo que ya no la tenías. Piensa sólo y que sea el principio de tu agonía lo que sintió en ese momento: como si se le hubiese caído una costra de una anti­gua herida, como si estuviese saliendo de una erupción espan­tosa, y parecida a una concha, como si se despojase de una vez para todas de una prenda sucia, mojada y pegajosa. ¡Por el Infierno, ya es bastante desgracia verles en sus días de mortales quitándose ropas sucias e incómodas y chapoteando en agua caliente y dando pequeños resoplidos de gusto, estirando sus miembros relajados! ¿Qué decir, entonces, de este desnudarse final, de esta completa purificación?

Cuanto más piensa uno en ello, peor resulta. ¡Se escapó tan fácilmente! Sin recelos graduales, sin sentencia del médico, sin sanatorio, sin quirófano, sin falsas esperanzas de vida, la pura e instantánea liberación. Un momento pareció que era todo nuestro mundo, el estrépito de las bombas, el hundimiento de las casas, el hedor y el sabor de explosivos de gran potencia en los labios y en los pulmones, los pies ardiendo de cansancio, el corazón helado por el horror, el cerebro dando vueltas, las piernas doliendo, el momento siguiente todo esto se había acabado, esfumado como un mal sueño, para no volver nunca a servir de nada. ¡Estúpido derrotado, superado! ¿Notaste con qué naturalidad como si hubiese nacido para ella el gusano nacido en la Tierra entró en su nueva vida? ¿Cómo todas sus dudas se hicieron, en un abrir y cerrar de ojos, ridículas? ¡Yo sé lo que la criatura se decía!, Sí. Claro. Siempre ha sido así. Todos los horrores han seguido la misma trayectoria, empeo­rando y empeorando y empujándole a uno a un embotella­miento hasta que, en el instante preciso en el que uno pensaba que iba a ser aplastado, ¡fíjate!, habías salido de las apreturas y de pronto todo iba bien. La extracción dolía cada vez más, y de pronto la muela estaba sacada. El sueño se convertía en una pesadilla, y de pronto uno se despertaba. Uno muere y muere, y de pronto se está más allá de la muerte. ¿Cómo pude dudarlo alguna vez?

Al verte a ti, también Les vio a Ellos. Sé cómo fue. Retro­cediste haciendo eses, mareado y cegado, más herido por Ellos que lo que él lo fue nunca por las bombas. ¡Qué degradación! que esta cosa de tierra y barro pueda mantenerse erguida y conversar con unos espíritus ante los cuales tú, un espíritu, sólo podías encogerte de miedo. Quizá tuviste la esperanza de que el temor reverencial y la extrañeza de todo ello mitigasen su alegría. Pero ésa es la maldición del asunto, los dioses son extraños a los ojos mortales, y sin embargo no son extraños. Él no tenía hasta aquel preciso instante la más mínima idea de qué aspecto tendrían, e incluso dudaba de su existencia. Pero cuan­do los vio supo que siempre los había conocido y se dio cuenta de qué papel había desempeñado cada uno de ellos en muchos momentos de su vida en los que se creía solo, de forma que ahora podría decirles, uno a uno, no ¿Quién eres tú?, sino Así que fuiste tú todo el tiempo. Todo lo que fueron y dijeron en esta reunión despertó recuerdos. La vaga consciencia de tener amigos a su alrededor que había encantado sus sole­dades desde la infancia estaba ahora, por fin, explicada, aquella música en el centro de cada pura experiencia que siempre se había escapado de su memoria era ahora por fin recobrada. El reconocimiento le hizo libre en su compañía casi antes de que los miembros de su cadáver se quedasen rígidos. Sólo a ti te dejaron fuera.

No sólo les vio a Ellos, le vio a El. Este animal, esta cosa engendrada en una cama, podía mirarle. Lo que es para ti fuego cegador y sofocante es ahora, para él, una luz fresca, es la claridad misma, y viste la forma de un Hombre. Te gustaría, si pudieras, interpretar la postración del paciente en su Presencia, su horror de sí mismo y su absoluto conocimiento de sus pecados sí, Orugario, un conocimiento incluso más claro que el tuyo, a partir de la analogía de tus propias sensaciones de ahogo y parálisis cuando tropiezas con el aire mortal que respira el corazón del Cielo. Pero todo eso es un disparate. Todavía puede tener que enfrentarse con penas, pero ellos abrazan esas penas. No las trocarían por ningún placer terre­no. Todos los deleites de los sentidos, o del corazón, o del intelecto con que una vez pudiste haberle tentado, incluso los deleites de la virtud misma, ahora le parecen, en comparación, casi como los atractivos seminauseabundos de una prostituta pintarrajeada le parecerían a un hombre cuya verdadera amada, a la que ha amado durante toda la vida y a la que había creído muerta, está viva y sana ahora a su puerta. Está atrapado en ese mundo en el que el dolor y el placer toman valores infinitos y en el que toda nuestra aritmética no tiene nada que hacer. Una vez más, nos enfrentamos con lo inexplicable. Después de la maldición de tentadores inútiles como tú, nuestra mayor mal­dición es el fracaso de nuestro Departamento de Información. ¡Si tan sólo pudiésemos averiguar qué Se propone! ¡Ay, ay, que el conocimiento, algo tan odioso y empalagoso en sí mismo, sea, sin embargo, necesario para el Poder! A veces casi me desespera. Todo lo que me mantiene es la convicción de que nuestro Realismo, nuestro rechazo frente a todas las tentacio­nes de todos los bobos desatinos y de la faramalla, deben triunfar al final. Entretanto, te tengo a ti para saciarme. Muy sinceramente firmo como

Tu creciente y vorazmente cariñoso tío,

ESCRUTOPO

CARTAS DEL DIABLO A SU SOBRINO

El libro se compone de 32 misivas que Escrutopo, demonio tentador con rango de secretario, escribe a su inexperto sobrino Orugario, quien tiene como misión conseguir la condenación eterna de su paciente, un joven inglés residente en Londres, durante la Primera Guerra Mundial.
A través de la mente perversa de Escrutopo, vamos descubriendo las tácticas de Orugario para corromper a su víctima. El tentador conoce éxitos y fracasos y el libro mantiene el suspense, porque hasta la penúltima carta no se resuelve la suerte del personaje.
Nunca llega hasta nosotros una carta respuesta de Orugario, el demonio principiante. Sólo conocemos su actuación a través de los comentarios de su tío. También a través de Escrutopo, nos acercamos a otros humanos: el “paciente”, su quisquillosa madre, sus amigos, la novia.
Está de más decir que entre tío y sobrino no existe ningún afecto, ya que éste no podría darse en el infierno. Hay una relación de odio vinculante”, el reglamento establece que si Orugario no consigue su presa, será devorado por su cariñoso tío. Para el diablo viejo, el mejor bocado sería un alma humana, pero en su defecto está dispuesto a engullirse al sobrino.
Esta insistencia por comerse unos a otros obedece a un planteamiento de fondo del autor. Lewis concibe como el sumo mal la voluntad de un ser de absorber al más débil, privándolo de su identidad. El infierno sería una continua lucha por la absorción mutua, un deseo nunca saciado de causarse el mayor daño posible.
Característico es el lenguaje infernal. Escrutopo se refiere a las autoridades con títulos que evocan un mundo al revés. A él lo llaman “Su Abismal Sublimidad”, Satanás en persona es el padre de las profundidades, los demonios más importantes son parte de la bajojerarquía. El hombre es un híbrido, puesto que tiene cuerpo y alma. La Encarnación es un episodio deshonroso. Dios es “el Enemigo” y Lucifer no fue arrojado del cielo, se marchó disgustado por ese sentimiento mezquino con que el Enemigo busca a esos “gusanillos” creados por Él.
Disparatados son los nombres de los diablos: Tripabis, Sapotubo, Babalapo, Gluboso, Suburbano… La versión castellana no traduce al pie de la letra, más bien procura seguir la intención original de Lewis, que pretendía solamente inventar nombres feos que sugirieran asociaciones desagradables.
Las cartas mantienen el suspense, y presentan a los personajes como en una novela, pero también tienen rasgos del ensayo. Escrutopo analiza sagazmente al paciente de Orugario y, a través de él, a toda la humanidad. Muchas son las conclusiones que saca de su estudio; pero hay una en la que insiste con frecuencia: lo natural, lo sencillo estorba a los planes infernales. Al demonio le ayuda todo lo que sea rebuscado y artificial; en cambio, algo tan simple como un paseo por el campo puede inspirar en el hombre el deseo de pensar más profundamente y sustraerlo así del influjo diabólico.

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JESUS POR MARÍA

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Infierno – Carta de un alma condenada

Carta del más allá

Testimonio impresionante de un alma condenada, acerca de lo que la llevó al Infierno

Imprimatur del original alemán: Brief aus dem Jenseits – Treves, 9-11-1953.N.4/53

Introducción al texto original

Dios se comunica con los hombres de muchas maneras. Las Sagradas Escrituras se refieren a muchas comunicaciones divinas hechas a través de visiones y aún de sueños. Los sueños, no siempre son sólo sueños.

La “carta del más allá” que se transcribe seguidamente se refiere a la condenación eterna de una joven. A primera vista parece una historia novelada. Pero considerando las circunstancias se llega a la conclusión de que no deja de tener su fondo histórico, a partir de su sentido moral y su alcance trascendental.

El original de esta carta fue encontrado entre los papeles de una religiosa fallecida, amiga de la joven condenada. Allí cuenta la monja los acontecimientos de la vida de su compañera como si fueran hechos conocidos y verificados, así como su condenación eterna comunicada en un sueño. La Curia diocesana de Treves (Alemania) autorizó su publicación como lectura sumamente instructiva.

La “carta del más allá” apareció por primera vez en un libro de revelaciones y profecías, junto con otras narraciones. Fue el Rvdo. Padre Bernhardin Krempel C.P., doctor en teología, quien la publicó por separado y le confirió mayor autoridad al encargarse de probar, en las notas, la absoluta concordancia de la misma con la doctrina católica.

Entre los manuscritos dejados en su convento por una religiosa, que en el mundo se llamó Clara, se encontró el siguiente testimonio:

El relato de Clara

Tuve una amiga, Anita. Es decir, éramos muy próximas por ser vecinas y compañeras de trabajo en la misma oficina M. Más tarde, Ani se casó y no volví a verla. Desde que nos conocimos, había entre nosotras, en el fondo, más amabilidad que propiamente amistad. Por eso, sentí muy poco su ausencia cuando, después de su casamiento, ella fue a vivir al barrio elegante de las villas, lejos del mío.

Durante mis vacaciones en el Lago de Garda (Italia), en septiembre de 1937, recibí una carta de mi madre en la que me decía: “Anita N murió en un accidente automovilístico. La sepultaron ayer en Wald Friendhof”. Me impresioné mucho con la noticia. Sabía que mi amiga no había sido propiamente religiosa. ¿Estaría preparada para presentarse ante Dios? ¿En qué estado la habría encontrado su muerte súbita? Al día siguiente escuché misa, comulgué por la intención de Anita, en la casa del pensionado de las hermanas, donde estaba viviendo. Rezaba fervorosamente por su eterno descanso, y por esta misma intención ofrecí la Santa Comunión.

Durante todo el día percibí un cierto malestar, que fue aumentando por la tarde. Dormí inquieta. Me desperté de improviso, escuchando algo así como una sacudida en la puerta del cuarto. Encendí la luz. El reloj indicaba las doce y diez minutos. Nada. Tampoco ruidos. Tan solo las olas del Lago de Garda golpeando monótonas contra el muro del jardín del pensionado. No había viento. Yo conservaba la impresión de que al despertar encontraría, además de los golpes de la puerta, un ruido de brisa o viento, parecido al que producía mi jefe de la oficina, cuando de mal humor tiraba sobre mi escritorio una carta que lo molestaba. Reflexioné un instante si debía levantarme. ¡No! Todo no es más que sugestión, me dije. Mi fantasía está sobresaltada por la noticia de la muerte. Me di vuelta en la cama, recé algunos Padrenuestros por las ánimas y me dormí de nuevo.

Soñé entonces que me levantaba de mañana, a las 6, yendo a la capilla. Al abrir la puerta del cuarto, me encontré con una cantidad de hojas de carta. Levantarlas, reconocer la letra de Anita y dar un grito, fue cosa de un segundo. Temblando, las sostuve en mis manos. Confieso que quedé tan aterrorizada que no pude rezar. Apenas respiraba. Nada mejor que huir de allí, salir al aire libre. Me arreglé rápidamente, puse la carta dentro de mi cartera y salí en seguida. Subí por el tortuoso camino, entre olivos, laureles y quintas de la villa, más allá del conocido camino gardesano.

La mañana aparecía radiante. En los días anteriores, yo me detenía cada cien pasos, maravillada por la vista que ofrecían el lago y la Isla de Garda. El suavísimo azul del agua me refrescaba; como una niña que mira admirada a su abuelo, así contemplaba, extasiada, al ceniciento monte Baldo, que se levanta en la orilla opuesta del lago, hasta los 2.200 metros de altura. Ese día no tenía ojos para todo eso. Después de caminar un cuarto de hora, me dejé caer maquinalmente sobre un banco ubicado entre dos cipreses, donde la víspera había leído con placer “La doncella Teresa”. Por primera vez veía en los cipreses el símbolo de la muerte, algo en lo que antes no había pensado.

Tomé la carta. No tenía firma. Sin la menor duda, estaba escrita por Ani. No faltaba la gran “s”, ni la “t” francesa, a la que se había acostumbrado en la oficina, para irritar al Sr. G. No era su estilo. Por lo menos, no era así como hablaba de costumbre. Lo habitual en ella era la conversación amable, la risa, subrayada por los ojos azules y su graciosa nariz…Sólo cuando discutíamos asuntos religiosos se volvía mordaz y caía en el tono rudo de la carta. Yo misma me siento envuelta por su excitada cadencia. Hela aquí, la Carta del Más Allá de Anita N., palabra por palabra, tal como la leí en el sueño.
La Carta

CLARA, NO RECES POR MÍ, ESTOY CONDENADA. Si te doy este aviso – es más, voy a hablarte largamente sobre esto – no creas que lo hago por amistad. Quienes estamos aquí ya no amamos a nadie. Lo hago como obligada. Es parte de la obra “de esa potencia que siempre quiere el mal y realiza el bien”. En realidad, me gustaría verte aquí, adonde llegué para siempre. No te extrañes de mis intenciones. Aquí, todos pensamos así. Nuestra voluntad está petrificada en el mal, es decir, en aquello que ustedes consideran “mal”. Aún cuando pueda hacer algo “bien” (como yo lo hago ahora, abriéndote los ojos ante el infierno), no lo hago con recta intención.

¿Recuerdas? Hace cuatro años que nos conocimos, en M. Tenías 23 años y ya trabajabas en el escritorio desde seis meses antes, cuando yo ingresé. Varias veces me sacaste de apuros. Con frecuencia me dabas buenos avisos que a mí, principiante, me venían muy bien. Pero, ¿qué es “bueno”? Yo ponderaba, en aquel entonces, tu “caridad”. Ridículo… Tus ayudas eran pura ostentación, algo que desde entonces sospechaba.

Aquí, no reconocemos bien alguno en absolutamente nadie. Pero ya que conociste mi juventud, es el momento de llenar algunas lagunas. De acuerdo con los planes de mis padres, yo nunca tendría que haber existido. Por un descuido se produjo la desgracia de mi concepción. Mis hermanas tenían 14 y 16 años cuando vine al mundo. ¡Ojalá no hubiera nacido! Ojalá pudiera ahora aniquilarme, huir de estos tormentos! No hay placer comparable al de acabar mi existencia, así como se reduce a cenizas un vestido, sin dejar vestigios. Pero es necesario que exista. Es preciso que yo sea tal como me he hecho: con el fracaso total de la finalidad de mi existencia.

Cuando mis padres, entonces solteros, se mudaron del campo a la ciudad, perdieron el contacto con la Iglesia. Era mejor así. Mantenían relaciones con personas desvinculadas de la religión. Se conocieron en un baile, y se vieron “obligados” a casarse seis meses después. En la ceremonia nupcial, recibieron solo unas gotas de agua bendita, las suficientes para atraer a mamá a la misa dominical unas pocas veces al año. Ella nunca me enseñó verdaderamente a rezar. Todo su esfuerzo se agotaba en los trabajos cotidianos de la casa, aunque nuestra situación no era mala. Palabras como rezar, misa, agua bendita, iglesia, sólo puedo escribirlas con íntima repugnancia, con incomparable repulsión. Detesto profundamente a quienes van a la Iglesia y, en general, a todos los hombres y a todas las cosas. Todo es tormento. Cada conocimiento recibido, cada recuerdo de la vida y de lo que sabemos, se convierte en una llama incandescente.

Y todos estos recuerdos nos muestran las oportunidades en que despreciamos una gracia. Cómo me atormenta esto! No comemos, no dormimos, no andamos sobre nuestros pies. Espiritualmente encadenados, los réprobos contemplamos desesperados nuestra vida fracasada, aullando y rechinando los dientes, atormentados y llenos de odio. ¿Entiendes? Aquí bebemos el odio como si fuera agua. Nos odiamos unos a otros. Más que a nada, odiamos a Dios. Quiero que lo comprendas. Los bienaventurados en el cielo deben amar a Dios, porque lo ven sin velos, en su deslumbrante belleza. Esto los hace indescriptiblemente felices. Nosotros lo sabemos, y este conocimiento nos enfurece. Los hombres, en la tierra, que conocen a Dios por la Creación y por la Revelación, pueden amarlo. Pero no están obligados a hacerlo.

El creyente – te lo digo furiosa – que contempla, meditando, a Cristo con los brazos abiertos sobre la cruz, terminará por amarlo. Pero el alma a la que Dios se acerca fulminante, como vengador y justiciero porque un día fue repudiado, como ocurrió con nosotros, ésta no podrá sino odiarlo, como nosotros lo odiamos. Lo odia con todo el ímpetu de su mala voluntad. Lo odia eternamente, a causa de la deliberada resolución de apartarse de Dios con la que terminó su vida terrenal. Nosotros no podemos revocar esta perversa voluntad, ni jamás querríamos hacerlo.

¿Comprendes ahora por qué el infierno dura eternamente? Porque nuestra obstinación nunca se derrite, nunca termina. Y contra mi voluntad agrego que Dios es misericordioso, aún con nosotros. Digo “contra mi voluntad” porque, aunque diga estas cosas voluntariamente, no se me permite mentir, que es lo que querría. Dejo muchas informaciones en el papel contra mis deseos. Debo también estrangular la avalancha de palabrotas que querría vomitar. Dios fue misericordioso con nosotros porque no permitió que derramáramos sobre la tierra el mal que hubiéramos querido hacer. Si nos lo hubiera permitido, habríamos aumentado mucho nuestra culpa y castigo. Nos hizo morir antes de tiempo, como hizo conmigo, o hizo que intervinieran causas atenuantes.

Dios es misericordioso, porque no nos obliga a aproximarnos a El más de lo que estamos, en este remoto lugar infernal. Eso disminuye el tormento. Cada paso más cerca de Dios me causaría una aflicción mayor que la que te produciría un paso más rumbo a una hoguera.

Te desagradé un día al contarte, durante un paseo, lo que dijo mi padre pocos días antes de mi comunión: “Alégrate, Anita, por el vestido nuevo; el resto no es más que una burla”. Casi me avergüenzo de tu desagrado. Ahora me río. Lo único razonable de toda aquella comedia era que se permitiera comulgar a los niños a los doce años. Yo ya estaba, en aquel entonces, bastante poseída por el placer del mundo. Sin escrúpulos, dejaba a un lado las cosas religiosas. No tomé en serio la comunión. La nueva costumbre de permitir a los niños que reciban su primera comunión a los 7 años nos produce furor. Empleamos todos los medios para burlarnos de esto, haciendo creer que para comulgar debe haber comprensión. Es necesario que los niños hayan cometido algunos pecados mortales. La blanca Hostia será menos perjudicial entonces, que si la recibe cuando la fe, la esperanza y el amor, frutos del bautismo – escupo sobre todo esto – todavía están vivos en el corazón del niño.

¿Te acuerdas que yo pensaba así cuando estaba en la tierra? Vuelvo a mi padre. Peleaba mucho con mamá. Pocas veces te lo dije, porque me avergonzaba. Qué cosa ridícula la vergüenza! Aquí, todo es lo mismo. Mis padres ya no dormían en el mismo cuarto. Yo dormía con mamá, papá lo hacía en el cuarto contiguo, donde podía volver a cualquier hora de la noche. Bebía mucho y se gastó nuestra fortuna. Mis hermanas estaban empleadas, decían que necesitaban su propio dinero. Mamá comenzó a trabajar. Durante el último año de su vida, papá la golpeó muchas veces, cuando ella no quería darle dinero. Conmigo, él siempre fue amable. Un día te conté un capricho del que quedaste escandalizada. ¿Y de qué no te escandalizaste de mí? Cuando devolví dos veces un par de zapatos nuevos, porque la forma de los tacos no era bastante moderna.

En la noche en que papá murió, víctima de una apoplejía, ocurrió algo que nunca te conté, por temor a una interpretación desagradable. Hoy, sin embargo, debes saberlo. Es un hecho memorable: por primera vez, el espíritu que me atormenta se acercó a mí. Yo dormía en el cuarto de mamá. Su respiración regular revelaba un sueño profundo. Entonces, escuché pronunciar mi nombre. Una voz desconocida murmuró: “¿Qué ocurrirá si muere tu padre?”

Ya no lo quería a papá, desde que había empezado a maltratar a mi madre. En realidad, no amaba absolutamente a nadie: sólo tenía gratitud hacia algunas personas que eran bondadosas conmigo. El amor sin esperanza de retribución en esta tierra solamente se encuentra en las almas que viven en estado de gracia. No era ése mi caso. “Ciertamente, él no morirá”, le respondí al misterioso interlocutor. Tras una breve pausa, escuché la misma pregunta. “El no va a morir!”, repliqué con brusquedad.
Por tercera vez, me preguntaron: “Qué ocurrirá si muere tu padre?”. Me representé en ese momento en la imaginación el modo como mi padre volvía muchas veces: medio ebrio, gritando, maltratando a mamá, avergonzándonos frente a los vecinos. Entonces, respondí con rabia: “Bien, es lo que se merece. ¡Que muera!”. Después, todo quedó en silencio.

A la mañana siguiente, cuando mamá fue a ordenar el cuarto de papá, encontró la puerta cerrada. Al mediodía, la abrieron por la fuerza. Papá, semidesnudo, estaba muerto sobre la cama. Al ir a buscar cerveza al sótano, debió sufrir una crisis mortal. Desde hacía tiempo que estaba enfermo. (¿Habrá hecho depender Dios de la voluntad de su hija, con la que el hombre fue bondadoso, la obtención de más tiempo y ocasión de convertirse?).

Marta K. y tú me hicieron ingresar en la asociación de jóvenes. Nunca te oculté que consideraba demasiado “parroquiales” las instrucciones de las dos directoras, las señoritas X. Los juegos eran bastante divertidos. Como sabes, llegué en poco tiempo a tener allí un papel preponderante. Eso era lo que me gustaba. También me gustaban las excursiones. Llegué a dejarme llegar algunas veces a confesar y comulgar. Para decir la verdad, no tenía nada para confesar. Los pensamientos y las palabras no significaban nada para mí. Y para acciones más groseras todavía no estaba madura.

Un día me llamaste la atención: “Ana, si no rezas más, te perderás”. Realmente, yo rezaba muy poco, y ese poco siempre a disgusto, de mala voluntad. Sin duda tenías razón. Los que arden en el infierno o no rezaron, o rezaron poco. La oración es el primer paso para llegar a Dios. Es el paso decisivo. Especialmente la oración a Aquella que es la madre de Cristo, cuyo nombre no nos es lícito pronunciar. La devoción a Ella arranca innumerables almas al demonio, almas a las que sus pecados las habrían lanzado infaliblemente en sus manos.

Furiosa continúo, porque estoy obligada a hacerlo, aunque no aguanto más de tanta rabia. Rezar es lo más fácil que se puede hacer en la tierra. Y justamente de esto, que es facilísimo, Dios hace depender nuestra salvación. Al que reza con perseverancia, paulatinamente Dios le da tanta luz, y lo fortalece de tal modo, que hasta el más empedernido pecador puede recuperarse, aunque se encuentre hundido en un pantano hasta el cuello. Durante los últimos años de mi vida ya no rezaba más, privándome así de las gracias, sin las que nadie se puede salvar.

Aquí, no recibimos ningún tipo de gracia. Aunque la recibiéramos, la rechazaríamos con escarnio. Todas las vacilaciones de la existencia terrenal terminaron en esta otra vida. En la tierra, el hombre puede pasar del estado de pecado al estado de gracia. De la gracia, se puede caer al pecado. Muchas veces caí por debilidad; pocas, por maldad. Con la muerte, cada uno entra en un estado final, fijo e inalterable. A medida que se avanza en edad, los cambios se hacen más difíciles. Es cierto que uno tiene tiempo hasta la muerte para unirse a Dios o para darle las espaldas. Sin embargo, como si estuviera arrastrado por una correntada, antes del tránsito final, con los últimos restos de su voluntad debilitada, el hombre se comporta según las costumbres de toda su vida.

El hábito, bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza. Es ésta la que lo arrastra en el momento supremo. Así ocurrió conmigo. Viví años enteros apartada de Dios. En consecuencia, en el último llamado de la gracia, me decidí contra Dios. La fatalidad no fue haber pecado con frecuencia, sino que no quise levantarme más. Muchas veces me invitaste para que asistiera a las predicaciones o que leyera libros de piedad. Mis excusas habituales eran la falta de tiempo. ¿Acaso podría querer aumentar mis dudas interiores? Finalmente, tengo que dejar constancia de lo siguiente: al llegar a este punto crítico, poco antes de salir de la “Asociación de Jóvenes”, me habría sido muy difícil cambiar de rumbo. Me sentía insegura y desdichada. Pero frente a la conversión se levantaba una muralla.

No sospechaste que fuera tan grave. Creías que la solución era tan simple, que un día me dijiste: “Tienes que hacer una buena confesión, Ani, todo volverá a ser normal”. Me daba cuenta que sería así. Pero el mundo, el demonio y la carne, me retenían demasiado firme entre sus garras. Nunca creí en la influencia del demonio. Ahora, doy testimonio de que el demonio actúa poderosamente sobre las personas que están en las condiciones en que yo me encontraba entonces. Sólo muchas oraciones, propias y ajenas, junto con sacrificios y sufrimientos, podrían haberme rescatado. Y aún esto, poco a poco.

Si bien hay pocos posesos corporales, son innumerables los que están poseídos internamente por el demonio. El demonio no puede arrebatar el libre albedrío de los que se abandonan a su influencia. Pero, como castigo por su casi total apostasía, Dios permite que el “maligno” se anide en ellos. Yo también odio al demonio. Sin embargo, me gusta, porque trata de arruinarlos a todos ustedes: él y sus secuaces, los ángeles que cayeron con él desde el principio de los tiempos. Son millones, vagando por la tierra. Innumerables como enjambres de moscas; ustedes no los perciben. A los réprobos no nos incumbe tentar: eso les corresponde a los espíritus caídos.

Cada vez que arrastran una nueva alma al fondo del infierno, aumentan aún más sus tormentos. Pero, ¡de qué no es capaz el odio! Aunque andaba por caminos tortuosos, Dios me buscaba. Yo preparaba el camino para la gracia, con actos de caridad natural, que hacía muchas veces por una inclinación de mi temperamento. A veces, Dios me atraía a una Iglesia. Allí, sentía una cierta nostalgia. Cuando cuidaba a mi madre enferma, a pesar de mi trabajo en la oficina durante el día, haciendo un sacrificio de verdad, los atractivos de Dios actuaban poderosamente. Una vez fue en la capilla del hospital, adonde me llevaste durante el descanso del mediodía. Quedé tan impresionada, que estuve sólo a un paso de mi conversión. Lloraba. Pero, en seguida, llegaba el placer del mundo, derramándose como un torrente sobre la gracia. Las espinas ahogaron el trigo. Con la explicación de que la religión es sentimentalismo, como siempre se decía en la oficina, rechacé también esta gracia, como todas las otras.

En otra ocasión, me llamaste la atención porque, en lugar de una genuflexión hasta el piso, hice solamente una ligera inclinación con la cabeza. Pensaste que eso lo hacía por pereza, sin sospechar que, ya entonces, había dejado de creer en la presencia de Cristo en el Sacramento. Ahora creo, aunque sólo materialmente, tal como se cree en la tempestad, cuyas señales y efectos se perciben. En este interín, me había fabricado mi propia religión. Me gustó la opinión generalizada en la oficina, de que después de la muerte el alma volvería a este mundo en otro ser, reencarnándose sucesivamente, sin llegar nunca al fin.

Con esto, estaba resuelto el angustiante problema del más allá. Imaginé haberlo hecho inofensivo. ¿Por qué no me recordaste la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, en la que el narrador, Cristo, envió después de la muerte a uno al infierno y al otro al Cielo? Pero, ¿qué habrías conseguido? No mucho más de lo que conseguiste con todos tus otros discursos beatos. Poco a poco me fui fabricando un dios: con atributos suficientes para ser llamado así. Bastante lejos de mí, como para que no me obligara a tener relaciones con él. Suficientemente confuso, como para poder transformarlo a mi antojo. De este modo, sin cambiar de religión, yo podía imaginarlo como el dios panteísta del mundo o pensarlo, poéticamente, como un dios solitario.

Este “dios” no tenía Cielo para premiarme, ni infierno para asustarme. Yo lo dejaba en paz. En esto consistía mi culto de adoración. Es fácil creer en lo que agrada. Con el transcurso de los años, estaba bastante persuadida de mi religión. Se vivía bien así, sin molestias. Sólo una cosa podría haber roto mi suficiencia: un dolor profundo y prolongado. Pero este sufrimiento no llegó. ¿Comprendes ahora el significado de “Dios castiga a aquellos que ama”? Durante un domingo de julio, la Asociación de Jóvenes organizaba un paseo de A. Me gustaban las excursiones, pero no los discursos insípidos y demás beaterías. Otra imagen, muy diferente de la de Nuestra Señora de las Gracias de A., estaba desde hacía poco en el altar de mi corazón. Era el distinguido Max, del almacén de al lado. Ya habíamos conversado entretenidos, varias veces. Justamente ese domingo me invitó a pasear. La otra, con la que acostumbraba a salir, estaba enferma en el hospital.

El había comprendido que lo miraba mucho. Pero yo no pensaba en casarme todavía. Su posición económica era muy buena, pero también demasiado amable con todas las otras jovencitas. En aquel entonces yo quería un hombre que me perteneciera exclusivamente, como única mujer. Siempre conservé una cierta educación natural. (Eso es verdad. A pesar de su indiferencia religiosa, Ani tenía algo noble en su persona. Me desconcierta que también las personas “honestas” puedan caer en el infierno, si son deshonestas al huir del encuentro con Dios).

En ese paseo, Max me colmó de amabilidades. Nuestras conversaciones, es claro, no eran sobre la vida de los santos, como las de ustedes. Al día siguiente, en la oficina, me reprendiste por no haber ido al paseo de la Asociación. Cuando te conté mi diversión del domingo, tu primera pregunta fue: “¿Escuchaste Misa?”. Tonta! ¿Cómo podríamos ir a Misa si salimos a las 6 de la mañana? Me acuerdo que, muy exaltada, te dije: “El buen Dios no es tan mezquino como lo son los curas”. Ahora debo confesar que Dios, a pesar de su infinita bondad, considera todo con más seriedad que todos los sacerdotes juntos. Después de este primer paseo con Max, fui solamente una vez más a la Asociación, en las fiestas de Navidad. Algunas cosas me atraían. Pero en mi interior, ya me había separado de todas ustedes.

Los bailes, el cine, los paseos, continuaban. A veces peleábamos con Max, pero yo sabía cómo retenerlo. Odié mucho a mi rival que, al salir del hospital, se puso furiosa. En realidad, eso me favoreció. La calma distinguida que yo mostraba produjo una gran impresión en Max, que se inclinó definitivamente por mí. Conseguí encontrar la forma de denigrarla. Me expresaba con calma: por fuera, realidades objetivas, por dentro, vomitando hiel. Estos sentimientos y actitudes conducen rápidamente al infierno. Son diabólicos, en el sentido estricto del término. ¿Por qué te cuento todo esto? Para explicarte que así me aparté definitivamente de Dios. En realidad, Max y yo no llegamos muchas veces al extremo de la familiaridad. Me daba cuenta que me rebajaría a sus ojos si le concedía toda la libertad antes de tiempo. Por eso, supe controlarme. Realmente, yo estaba siempre dispuesta para todo lo que consideraba útil. Tenía que conquistar a Max. Para eso, ningún precio era demasiado alto.

Nos fuimos amando poco a poco, porque ambos teníamos valiosas cualidades que podíamos apreciar mutuamente. Yo era habilidosa, eficiente, de trato agradable. Retuve a Max con firmeza y conseguí, al menos durante los últimos meses antes del casamiento, ser la única que lo poseía. En eso consistió mi apostasía, en hacer mi dios con una criatura. En ninguna otra cosa puede realizarse más plenamente la apostasía como en el amor a una persona del otro sexo, cuando ese amor se ahoga en la materia. Esto es su encanto, su aguijón y su veneno. La “adoración” que tenía por Max se convirtió en mi religión. En ese tiempo, en la oficina, yo arremetía virulentamente contra los curas, los fieles, las indulgencias, los rosarios y demás estupideces.

Trataste de defender con una cierta inteligencia todo lo que yo atacada, aunque quizás sin sospechar que en realidad el problema no estaba en esas cosas. Lo que yo buscaba era un punto de apoyo. Todavía lo necesitaba para justificar racionalmente mi apostasía. Estaba sublevada contra Dios. No te dabas cuenta. Creías que todavía era católica. Por otra parte, yo quería ser llamada así; inclusive pagaba la contribución para el culto. Porque un cierto “reaseguro” nunca viene mal. Es posible que tus respuestas a veces dieran en el blanco. Pero no me alcanzaban, porque no te concedía razón. A raíz de estas relaciones sobre bases falsas, fue pequeño el dolor de nuestra separación, con motivo de mi casamiento.

Antes de casarme, me confesé y comulgué una vez más. Era una formalidad. Mi marido pensaba igual. Si era una formalidad, ¿por qué no cumplirla? Ustedes dicen que una comunión así es “indigna”. Bien, después de esa comunión “indigna”, logré un cierto sosiego en mi conciencia. Esa comunión fue la última. Nuestra vida conyugal transcurría, en general, en armonía. En casi todos los puntos teníamos la misma opinión. También en esto: no queríamos cargar con hijos. En realidad, mi marido quería tener uno, uno solo, naturalmente. Finalmente conseguí que él renunciara a ese deseo. Lo que más me gustaba eran los vestidos, los muebles lujosos, las reuniones mundanas, los paseos en automóvil y otras distracciones. Fue un año de placer el que medió entre mi casamiento y mi muerte repentina.

Todos los domingos íbamos a pasear en auto o visitábamos a los parientes de mi marido. Me avergonzaba de mi madre. Esos parientes se destacaban en la vida social, igual que nosotros. Pero en mi interior, sin embargo, nunca fui feliz. Había algo indeterminado que me corroía. Mi deseo era que, al llegar la muerte – la que sin duda demoraría mucho todavía – todo acabara. Ocurría tal como yo lo había escuchado de niña, durante una plática: Dios recompensa en este mundo toda obra buena que se haga. Si no puede premiarla en la otra vida, lo hace en la tierra. Inesperadamente, recibí una herencia de la tía Lote. Mi marido tuvo la suerte de ver sus ingresos notablemente aumentados. Así pude instalar, confortablemente, una casa nueva.

Mi religión estaba muriendo, como un resplandor crepuscular en un firmamento lejano. Los bares de la ciudad, los hoteles y los restaurantes por los que pasábamos en nuestros viajes, no nos acercaban a Dios. Todos los que los frecuentaban vivían como nosotros: de fuera hacia adentro, no de dentro hacia afuera. Si durante los viajes de vacaciones visitábamos una célebre catedral, tratábamos de divertirnos con el valor artístico de sus obras primas. Los sentimientos religiosos que irradiaban – especialmente las iglesias medievales – yo los neutralizaba criticando circunstancias accesorias de un hermano lego que nos guiaba, criticaba su negligencia en el aseo, criticaba el comercio de los piadosos monjes que fabricaban y vendían licor, criticaba el eterno repique de campanas llamando a los sagrados oficios, diciendo que el único fin era ganar dinero…

Así era como conseguía apartar a la gracia, cada vez que me llamaba. Especialmente descargaba mi mal humor frente a algunas pinturas de la Edad Media representando al Infierno en libros, cementerios y otros lugares. Allí el demonio asaba a las almas sobre fuego rojo o amarillo, mientras sus compañeros, con largas colas, le traen más víctimas. Clara, el infierno puede ser dibujado, pero nunca exagerado! Siempre me burlaba del fuego del infierno. Acuérdate de una conversación durante la cual te puse un fósforo encendido bajo la nariz, preguntándote: “¿Así huele?”

Apagaste en seguida la llama. Aquí nadie consigue hacerlo. Te digo más: el fuego del que habla la Biblia no es el tormento de la consciencia. Fuego es fuego! Debe ser interpretado al pie de la letra cuando Aquel dijo: “Apartáos de mí, malditos, id al fuego eterno”. Al pie de la letra! ¿Y cómo puede ser tocado un espíritu por el fuego material? Preguntarás. ¿Y cómo puede sufrir tu alma, en la tierra, si pones el dedo sobre una llama? Tampoco tu alma se quema, mientras tanto el dolor lo sufre todo el individuo. Del mismo modo, nosotros estamos aquí espiritualmente presos al fuego de nuestro ser y de nuestras facultades. Nuestra alma carece de la agilidad que le sería natural; no podemos pensar ni querer lo que querríamos.

No te sorprendas de mis palabras. Es un misterio contrario a las leyes de la naturaleza material: el fuego del infierno quema sin consumir. Nuestro mayor tormento consiste en saber que nunca veremos a Dios. ¿Cómo puede atormentarnos tanto esto, si en la tierra nos era indiferente? Mientras el cuchillo está sobre la mesa, no te impresiona. Le ves el filo, pero no lo sientes. Pero si el cuchillo entra en tus carnes, gritarás de dolor. Ahora, sentimos la pérdida de Dios. Antes, sólo pensábamos en ella.

No todas las almas sufren igual. Cuanto mayor fue la maldad, cuanto más frívolo y decidido, tanto más le pesa al condenado la pérdida de Dios, tanto más lo sofoca la criatura de que abusó. Los católicos que se condenan sufren más que los de otras religiones, porque recibieron y desaprovecharon, por lo general, más luces y mayores gracias. Los que tuvieron mayores conocimientos sufren más duramente que los que tuvieron menos. El que pecó por maldad sufre más que el que cayó por debilidad. Pero ninguno sufre más de lo que mereció. Oh, si esto no fuera verdad, tendría un motivo para odiar!

Un día me dijiste: nadie va al infierno sin saberlo. Eso le habría sido revelado a una santa. Yo me reía, mientras me atrincheraba en esta reflexión: “siendo así, siempre tendré tiempos suficiente para volver atrás”. Esta revelación es exacta. Antes de mi muerte repentina, es verdad, no conocía al infierno tal como es. Ningún ser humano lo conoce. Pero estaba perfectamente enterada de algo: “Si mueres, me decía, entrarás en la eternidad como una flecha, directamente contra Dios; habrá que aguantar las consecuencias”. Como te dije, no volví atrás. Perseveré en la misma dirección, arrastrada por la costumbre, con la que los hombres actúan cuanto más envejecen.

Mi muerte ocurrió así: Hace una semana – digo según las cuentas que llevan ustedes, porque si calculara por mis dolores, podría estar ardiendo en el infierno desde hace diez años – mi marido y yo salimos en otra excursión dominguera, que fue la última para mí. El día estaba radiante de sol. Me sentía muy bien, como pocas veces. Sin embargo, me traspasaba un presentimiento siniestro. Inesperadamente, en el viaje de regreso, mi marido y yo fuimos enceguecidos por los faros de un automóvil que venía en sentido contrario, a gran velocidad. Max perdió el control del vehículo. Jesús! Se escapó de mis labios, no como oración sino como grito. Sentí un dolor aplastante: comparado con el tormento actual, una bagatela. Después perdí el sentido.

¡Qué extraño! Aquella misma mañana, sin explicación, había surgido en mi mente este pensamiento. “Por una vez, podrías ir a Misa”. Era como una súplica. Un “¡no!” claro y decidido cortó el curso de la idea. “Con esas cosas tengo que terminar definitivamente”. Es decir, asumí todas las consecuencias. Ahora las soporto.

Lo que ocurrió después de mi muerte lo sabes. La suerte de mi marido, de mi madre, lo que ocurrió con mi cadáver, mi entierro, lo sé por una intuición natural que tenemos todos los que estamos aquí. Del resto de lo que ocurre en el mundo poseemos un conocimiento confuso. Sabemos lo que se refiere a nosotros. De este modo veo el lugar donde vives. Desperté de improviso en el momento de mi muerte. Me encontré inundada por una luz ofuscante. Era el mismo sitio donde había caído mi cadáver. Sucedió como en el teatro, cuando se apagan las luces de la sala, sube el telón y aparece una escena trágicamente iluminada. La escena de mi vida. Como en un espejo, mi alma se mostró a sí misma. Vi las gracias despreciadas y pisoteadas, desde mi juventud hasta el último “no” frente a Dios.

Me sentí como un asesino, al que llevan ante el tribunal para ver a la víctima exánime. ¿Arrepentirme? ¡Nunca! ¿Avergonzarme? ¡Jamás!

Mientras tanto, no conseguía permanecer bajo la mirada de Dios, a quien rechazaba. Sólo tenía una salida: la fuga. Así como Caín huyó del cadáver de Abel, así mi alma se proyectó lejos de esta visión de horror.

Este era el Juicio particular.

Habló el invisible juez: “APÁRTATE DE MI”. De inmediato mi alma, como una sombra amarilla de azufre, se despeñó al lugar del eterno tormento.
Epílogo de Clara:

Así terminó la carta de Anita sobre el Infierno. Las últimas palabras eran casi ilegibles, tan torcidas estaban las letras. Cuando terminé de leer la última línea, la carta se convirtió en cenizas. ¿Qué es lo que escucho? En medio de los duros términos de las palabras que imaginaba haber leído, resonó el dulce tañido de una campana. Me desperté de inmediato. Estaba acostada en mi cuarto. La luz matinal entraba por la ventana. Las campanadas de las Avemarías llegaban de la iglesia parroquial. ¿Todo había sido un sueño?

Nunca había sentido antes en el Angelus tanto consuelo como después de ese sueño. Lentamente, fui rezando las oraciones. Entonces comprendí: la bendita Madre del Señor quiere defenderte. Venera a María filialmente, si no quieres tener el destino que te contó – aunque fuera en sueños – un alma que jamás verá a Dios. Temblando todavía por la visión nocturna, me levanté, me vestí con prisa y huí a la capilla de la casa. Mi corazón palpitaba con violencia. Los huéspedes que estaban más cerca me miraban con preocupación. Quizás pensaban que estaba agitada por correr escaleras abajo.

Una bondadosa señora de Budapest, un alma sacrificada, pequeña como una niña, miope, aún fervorosa en el servicio de Dios, de gran penetración espiritual, me dijo por la tarde en el jardín: “Señorita, Nuestro Señor no quiere ser servido con excitación”. Pero ella advertía que otra cosa me había excitado y aún me preocupaba. Agregó, bondadosamente: “Nada te turbe – conoces el aviso de Santa Teresa – nada te espante. Todo pasa. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta”. Mientras susurraba esto, sin adoptar un aire magisterial, parecía estar leyendo mi alma.

“Sólo Dios basta”. Sí, El ha de bastarme, en éste o en el otro mundo. Quiero poseerlo allí un día, por más sacrificios que tenga que hacer aquí para vencer. No quiero caer en el infierno.

Algunas consideraciones finales

Quizás no como objeción, pero no puede eludirse una pregunta: ¿Cómo puede haber recordado Clara con tal precisión todas las palabras de la carta de la condenada? Respondemos: quien hace lo más, puede hacer lo menos. Quien comienza una obra, puede también concluirla. Si la manifestación de ultratumba es un hecho preternatural, Clara debe haber tenido también una asistencia preternatural para escribir con exactitud todas las palabras leídas durante la visión.

La eternidad de las penas del infierno es un dogma. Seguramente, el más terrible de todos. Tiene su fundamento en las Sagradas Escrituras. Ver San Mateo XXV, 41 y 46; II a los Tesalonicenses, 1, 9; Judith XIII; Apocalipsis XIV, 11 y XX, 10; todos estos textos son irrefutables, en los que la expresión “eterno” no puede interpretarse como “largo o prolongado”. De la conveniencia de ilustrar este dogma con un caso particular, nos da ejemplo Nuestro Señor Jesucristo en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Allí se encuentra una descripción del infierno y del peligro de caer en él. No es otra la intención de este trabajo. Expresa también nuestra finalidad el siguiente consejo: “Vayamos al infierno mientras estemos vivos, para no caer allí después de la muerte”.

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JESUS POR MARÍA

CONFESIONES DEL INFIERNO AL MUNDO CONTEMPORÁNEO

Declaraciones sobre este libro: “Advertencia del más allá”. Lo remití a los 80 obispos de lengua alemana. Visité la posesa y asistí a una de las conjuraciones acompañado del Prelado y Profesor Siegmund de Fulda que dijo: “He podido convencerme que la posesa no es una histérica, ni psicópata, confirmado por médicos. Sus síntomas dan la impresión de una posesión real”.

CONFESIONES DEL INFIERNO AL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Advertencia del mas alla

LOS EXORCISMOS


1
EXORCISMO DEL 14 DE AGOSTO DE 1975
Contra: Akabor, Demonio del Coro De Todos los Coros (A)
Allida, Demonio del Coro de los Arcángeles (AL)

En todos los exorcismos, los preparativos eran intensos y comprendían oraciones especiales del ritual Romano, consagraciones, salmos prescritos, el Rosario, Alabanzas, exorcismos, etc… Los Sacerdotes exorcizan demonios previamente identificados.
Exorcista (E): Demonio Akabor, nosotros, Sacerdotes representantes de Cristo, te ordenamos en nombre de la Santa Cruz, de la Preciosísima Sangre, De las Cinco Llagas, de las Catorce Estaciones de la Vía Sacra, de la Santísima Virgen María , de la Inmaculada Concepción de Lourdes, de Nuestra Señora Inmaculada de Fátima, de Nuestra Señora del Monte Carmelo, de Nuestra Señora de la Gran Victoria de Wigratzbal, de los Siete Dolores de María, de San Miguel Arcángel, de los Nueve Coros Angélicos, del Ángel de la Guarda de esta mujer, de San José terror de los espíritus malignos, de los Santos Patronos de esta mujer, de todos los Santos Ángeles de la Guarda y de los Ángeles de los Sacerdotes, de Todos los Santos del Cielo, especialmente de Todos los Santos Exorcistas, del Santo Cura de Ars, de San Benito y de los siervos y las siervas de Dios, Padre Pio, Teresa de Konnersreuth, Catarina Emmerich, de todas las almas del purgatorio, en nombre del Papa Pablo VI, te ordenamos, entonces, Akabor invocar en nombre de la Santísima Trinidad, del padre, del Hijo y del Espíritu Santo, vuélvete para el infierno.*
* Nota: Estas invocaciones y otras fueron constantes y repetidas, para facilitar la lectura se han suprimido, reservándose entonces que los sacerdotes siempre la hicieran, insistiendo en que se revelaran con mas eficacia.

EL INFIERNO ES HORRIBLE


A – Tengo todavía que hablar…
E – Dice la verdad y sólo la verdad, en el nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María de la Inmaculada Concepción (…).
A – Así, en su nombre, y en nombre de los Tronos de donde vengo, tengo todavía que hablar.
Yo estaba en los Tronos. Yo Akabor, tengo que decir (respira constantemente y grita con voz horrible) como el infierno es horrible. Es mucho más horrible de lo que se piensa. La Justicia de Dios es terrible; ¡terrible es la Justicia de Dios! (grita y gime).
E – Continúa diciendo la verdad, en nombre de la Santísima Trinidad (…) di lo que Dios te ordena.
A – El infierno es bien peor de lo que a primera vista y superficialmente pueden pensar; la justicia… y naturalmente también la Misericórdia están ahí, mas es preciso mucha confianza, es preciso rezar mucho, es necesaria una confesión, todo es necesario. No se debe simpatizar fácilmente con los modernismos. El Papa es quíen dice la verdad.
E – ¡Continúa, en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María, de la Inmaculada Concepción! ¡Continúa en nombre de los Santos Tronos! ¡Continúa!

LA JUVENTUD ES ENGAÑADA


A – Los lobos están ahora.
E – Di la verdad, solo la verdad, en nombre (…).
A – Los lobos está ahora en el medio de ustedes, en el mismo medio de los buenos.
E – Di la verdad, ¡solo la verdad! Nosotros te lo ordenamos en el nombre (…).
A – Como ya dije, toman la forma de Obispos y Cardenales.
E – Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (…).
A – Digo esto en contra de mí voluntad. Todo lo que digo es contra mi voluntad. La juventud…la juventud es engañada. Piensan que podrán con algunas…
E – Di la verdad, en nombre (…), ¡tú no puedes mentir!
A – Con algunas obras caritativas alcanzar el Cielo, mas no pueden, ¡no! ¡Nunca!
E – Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre de los Santos Tronos, la verdad total en nombre (…).
A – Los jóvenes deben, aunque me cueste mucho decirlo…
E – Continúa diciendo la verdad en ¡nombre de la Santísima Trinidad! Tienes que decirla, en nombre (…).

COMUNIÓN EN LA BOCA


A – Deben recibir convenientemente los sacramentos… hacer una confesión verdadera y no apenas participar en las ceremonias penitenciales y en la Comunión. La Comunión, el Celebrante debe decir tres veces “Señor yo no soy digno”, y no una vez sola. Deben recibir la Comunión en la boca, y no en la mano.
E – Di solo la verdad en el nombre de la Preciosísima Sangre, de la Santa Cruz, de la Inmaculada Concepción…
A – Nosotros trabajamos durante mucho tiempo, allá abajo (apunta para abajo) hasta que conseguimos que la Comunión en la mano fuera puesta en práctica. La Comunión en la mano es muy buena para nosotros, en el infierno ¡créanme!
E – Nosotros te ordenamos, en nombre (…) ¡que digas solamente lo que el Cielo te ordena! Di solo la verdad, la verdad total; tú no tienes el derecho de mentir. ¡Sale de ese cuerpo! ¡Vete!
A – Ella (apunta para arriba) quiere que yo siga…
E – Di la verdad, en el nombre (…)
A – Ella quiere que yo siga…Si Ella, la gran Señora, todavía viviera, recibiría la Comunión en la boca, mas de rodillas, y se inclinaría profundamente así (muestra como procedería la Santísima Virgen).
E – En el nombre de la Santísima Virgen (…) ¡di la verdad!
A – Tengo que decir, que no se debe recibir la Comunión en la mano. El propio Papa, da la Comunión en la boca. No es de su voluntad que se dé la Comunión en la mano. Eso viene de sus Cardenales.
E – En nombre (…) ¡di la verdad!
A – De ellos pasó a los Obispos, y después los Obispos pensaron que era cuestión de obediencia, que deberían obedecer a sus Cardenales. De ahí, la idea pasó a los Sacerdotes y también ellos pensaron que tenían que someterse, porque la obediencia se escribe con mayúsculas.
E – Di la verdad. Tú no tienes el derecho de mentir, en el nombre (…).
A – No se está obligado a obedecer a los malos. Es al Papa, a Jesús Cristo y a la Santísima Virgen, que es preciso obedecer, la Comunión en la mano no es de ningún modo algo querido por Dios.
E – Continúa diciendo la verdad, en el nombre (…). 

EL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN


A – Los jóvenes debe habituarse a hacer peregrinaciones. Deben volverse, cada vez mas, para la Virgen Santísima, no lo deben dejar de hacer, deben reconocer a la Virgen Santísima y no vivir según los espíritus innovadores. No deben aceptar absolutamente nada de ellos (grito lleno de furia). Son ellos los Lobos. A esos, ya los tenemos bien seguros.
E – Continúa, diciendo la verdad, en nombre (…).
A – Los jóvenes, actualmente, creen que realizan cosas maravillosas cuando hacen algunas obras caritativas y se reúnen junto con los otros, mas eso solo no es nada. Es preciso que los jóvenes hagan sacrificios, que adquieran espíritu de renuncia, y es preciso que recen. Deben frecuentar los sacramentos, deben frecuentarlos por lo menos una vez por mes. Mas la oración y el sufrimiento son también importantes. Antes de todo eso, tengo todavía algo que decir…
E – Continua diciéndonos la verdad, en el nombre (…) ¡dice lo que la Virgen María Santísima te ordena! 

IMITACIÓN DE CRISTO


A – Antes de esto tengo que decir que el mundo de hoy, lo mismo que el mundo Católico, se olvidó por completo de esta verdad: Es preciso sufrir por los otros. Cayó en el olvido que todos ustedes forman el Cuerpo Místico de Cristo y que todos deben sufrir unos por los otros (llora como un miserable y gime como un perro). Cristo no realizó todo en la Cruz. Abrió las puertas del Cielo, mas los hombres deben responder los unos por los otros. Las sectas vienen a decir que Cristo hizo todo, mas eso no corresponde a la verdad. La Pasión de Cristo continúa; en Su Nombre, ella continuará hasta el fin del mundo (gime).

SENTIDO DEL SUFRIMIENTO


E – Continúa, en nombre de la Santísima Virgen, dice lo que Ella manda que digas.
A – Es preciso que Ella (la Pasión de Cristo) continúe. Tienen que sufrir los unos por los otros y ofrecer los sufrimientos en unión con la Cruz y con los sufrimientos de Cristo.
Se debe sufrir en unión con la Santísima Virgen y con todas las renuncias que Ella soportó durante Su vida, unir los propios sufrimientos, los horribles sufrimientos del Cristo en la Cruz y en Su Agonía, en el Huerto de los Olivos.
Esos sufrimientos fueron mucho más terribles de los que los hombres pueden pensar. Cristo, en el Huerto de los Olivos, no sufrió apenas como talvez pueden pensar. El fue presionado por la Justicia de Dios, como si Él mismo hubiera sido el peor de los pecadores, como si estuviese condenado al infierno. Tuvo que sufrir por ustedes, los hombres; de lo contrario, no hubieran sido salvados. Tuvo que soportar los más terribles sufrimientos, hasta el punto de pensar que iría al infirmo. Los sufrimientos fueron entonces tan fuertes que Él se sintió completamente abandonado por el Padre Celestial, Su Sangre, porque se sintió totalmente perdido y abandonado por Él. Se sintió quebrado como si fuese uno de los mayores pecadores.
Eso es lo que Él hizo por Ustedes y ustedes deben imitarlo.
Esos sufrimientos tienen un valor inmenso. Esos sufrimientos, esos momentos oscuros, esos terribles abandonos, cuando se está convencido que todo está perdido, y que lo mejor es terminar con la propia vida. Yo no quiero decir mas, no… (respira con gran dificultad)
E – Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (…).
A – Es precisamente cuando se sufre así, cuando todo parece estar perdido, cuando la persona se juzga totalmente abandonada por Dios, cuando cree ser la mas miserables de la criaturas, es entonces que Dios puede meter Su Mano en el juego, estos sufrimientos, estos tenebrosos y horribles sufrimientos, son lo mas valioso (lanza gritos y ruidos terribles) que existen. Mas es precisamente esto lo que la juventud desconoce. La mayoría de los jóvenes ignoran que es ahí donde reside nuestro triunfo.

ACEPTACIÓN DEL SUFRIMIENTO


E – Continúa diciéndonos la verdad, en el nombre (…).
A – Muchos, la mayoría se suicidan cuando se creen abandonados por Dios y piensan ser las criaturas más miserables. Por mas oscura que sea la noche, Dios esta próximo de ellos, ¡aunque ellos ya no lo sientan! Dios esta entonces como si ya no estuviese. De hecho, momentáneamente su presencia deja de serles imperceptible, mas a pesar de eso deben imitar los Sufrimientos de Cristo, sobre todo a los que Él llamó a sufrir mucho. Hay muchos que, entonces, piensan que ya no son normales, la mayor parte, y es entonces donde capitulan mucho más fácilmente. Piensan entonces que se tienen que suicidar porque ya nadie los comprende. Y es nuestro triunfo. La Mayoría va para el Cielo, mas a pesar de eso, es nuestro triunfo, porque…
E – Continúa en nombre (…).
A – No cumplirán su misión, deberían haber continuado viviendo.
E – Continúa en nombre (…).
A – En el mundo de hoy las cruces son extremadamente pesadas. Es ella la que manda a decir (apunta para arriba). Esas cruces son muchas veces mal soportadas. Cruces visibles, como el cáncer, defectos físicos y otras enfermedades, son muchas veces mas fáciles de soportar que las angustiosas noches del espíritu y que muchas personas tienen que soportar actualmente.
Ella, allá arriba (apunta para arriba), manda a decir que una vez transmitió a través de un alma privilegiada: “Yo enviare a mis hijos sufrimientos tan grandes y profundos como el mar”* Esos a quienes fueran destinadas las cruces tan pesadas – algunos son escogidos de muchos, no deben desesperar.
E – En el nombre de la Santísima Trinidad, del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, dice Akabor, ¡lo que la Santísima te manda a decir!
A – Las cruces que termino de decir, son cruces que parecen inútiles y absurdas. Pueden llevar al desespero. Muchas veces, parecen imposibles de soportar, pero son esas las más preciosas. Yo, Akabor, quiero todavía acrecentar: Ella (apunta hacia arriba) quiere gritar a todos esos que cargan una Cruz: “¡Coraje!”¡No se desanimen! En la Cruz está la Salvación, en la Cruz está la victoria. La
Cruz es más fuerte que la guerra.
E – Continúa en nombre (…).
* Se trata aquí del mensaje de Marienfried, dado en Alemania en 1.945. Cfr. El libro “La Paz de María”de las ediciones ACTIC, que presenta este mensaje.

EL MODERNISMO


A – El modernismo es falso. Es preciso cambiar las cosas al modernismo. Es obra nuestra, viene del infierno. De los sacerdotes que difunden el modernismo y ni siquiera están de acuerdo entre sí. Ninguno está de acuerdo. Solo esta señal debería bastar.
E – Continúa, ¡en nombre de la Inmaculada Concepción! Dice la verdad, en nombre (…).
A – El Papa atormentado por sus Cardenales, por los propios Cardenales…está rodeado de lobos.
E – Di la verdad en nombre (…).
A – Si no fuese así, podría decir más, más él esta como paralizado. Ya no puede hacer mucho; ahora, ya no puede hacer mucho. Deben rezar mucho al Espíritu Santo, rezar ahora y siempre al Espíritu Santo. Entonces comprenderán en lo más profundo de ustedes mismos, lo que es preciso hacer. Acontezca lo que aconteciere, no vacilen con su antigua Fe. Debo decir que este Segundo Concilio del Vaticano, no fue tan bueno como se piensa. En parte, fue obra del infierno.
E – Di la verdad, en nombre (…).

LA SANTA MISA “POR MUCHOS”


Ha, sin dudas, que había ciertas cosas que precisaban ser cambiadas, mas la mayor parte, no. ¡Créanme! La Liturgia no necesitaba ningún cambio. Lo mismo que las lecturas y el propio Evangelio, no deberían ser leídos en lenguas nacionales. Era mucho mejor que la Misa fuera celebrada en latín. Consideren por ejemplo, la Consagración; hasta la Consagración, es típico. En la consagración se emplean palabras: “este es Mi Cuerpo que será entregado por vosotros”. Y enseguida dice “Esta es Mi Sangre que será derramada por vosotros y por muchos” Fueron estas palabras las que dijo Cristo.
E – ¿No es correcto decir “por todos?” di la verdad en nombre (…).
A – ¡Claro que no! Las traducciones no siempre son exactas y ese es sobre todo el caso de “por todos”. No se debe y no se puede decir “por todos”, debe decirse “por muchos”. Si el texto no está correcto, ya no se encierra la plenitud de Gracias. Claro que la Santa Misa continúa siendo válida, más el canal de Gracias, como cuando el Sacerdote la pronuncia convenientemente, de acuerdo con la Tradición Antigua y con la voluntad de Dios. Es preciso decir “por ustedes y por muchos”* tal como Cristo dice.
E – Entonces ¿no es verdad que Cristo derramó Su Sangre por todos? Di la verdad en nombre (…).
A – No. El bien que deseo derramarla por todos, más de hecho, Ella no fue derramada por todos.
E – ¿Por que muchos lo recusarán? Di la verdad, en nombre (…).
A – Exactamente. Así, El no derramó Su Sangre por todos, pues no la derramó por nosotros, los del infierno. **
E – Di la verdad en nombre (…).
El nuevo ordinario de la Misa – Los Obispos mudaron la Misa Tridentina – a la nueva Misa, no corresponde exactamente a la voluntad de ellos, allá arriba (apunta con el dedo para arriba).
E – ¿Qué es eso de la Misa Tridentina? ¿Es la antigua Misa prescrita por el Papa San Pio V? Di la verdad en nombre (…).
Es la mejor que existe, es la Misa – tipo, la verdadera y buena Misa (gime). ***
E – Akabor, di la verdad, ¡en nombre y sobre las órdenes de la Santísima Virgen!
¡Nosotros te ordenamos que digas todo lo que Ella te encargó decir!
A – Todo lo que dije, fue contra mi voluntad, mas a ello fui obligado. Fue Ella, allá arriba (apunta para arriba) que nos forzó (rezonga).
E – Tienes todavía alguna cosa que agregar, en el nombre (…) ¡habla, te intimamos a decir la verdad!
* En la Misa de Paulo VI, en latín se conservó la fórmula correcta.
En efecto así se dice”Pro multi”, o sea por muchos. Las traducciones, inclusive la Portuguesa, cambian el texto y pusieron una palabra inexistente: “por todos”.
** Es cierto que Cristo hubiese rescatado a los demonios si eso hubiera sido posible, mas ese no fue el caso, y es evidente que su Sangre no fue derramada por los demonios. En principio, la Redención de Cristo esta destinada a los hombres, mas en la práctica estaba limitada por su libertad de recusado. Así que la sangre de Cristo no fue aprovechada por aquellos que lo recusaron, de ese modo y por su culpa, fueron condenados al infierno, donde participan del destino irrevocable de los demonios.
*** La Celebración de la Santa Misa de San Pio V fue autorizada por la Santa Sede en un documento firmado por Juan Pablo II.

EL ECUMENISMO


A – En la época que atravesamos no se debe obedecer a los Obispos modernistas. Vivimos en la época a la que Cristo se refirió, diciendo: “Surgirán muchos falsos Cristianos y falsos profetas” (Mc. 13-22). ¡Son ellos los falsos profetas! Ya no se puede creer en ellos, en breve, ya nadie podrá creerles, porque el… porque ellos aceptaran excesivas novedades. Nosotros estamos en ellos, nosotros los de abajo (apunta para abajo), es que los incitamos. Mucho tiempo pasamos en deliberaciones, para ver como destruir a La Misa Católica.
Ya Catarina Emmerich, hace más de cien años, decía: “Fue en Roma…” En una visión, ella vio a Roma, el Vaticano. Vio al Vaticano rodeado de un pozo profundísimo, y del otro lado del pozo estaban los descreídos. En el centro de Roma, en el Vaticano, se encontraban los Católicos. Estos tiraban para ese pozo profundo todos sus altares, sus imágenes, sus reliquias, casi todo, hasta que el pozo quedo lleno. Esa situación…esos tiempos, los vivimos ahora (grita con una vos de miedo).
Entonces, cuando el pozo quedó lleno, los miembros de las otras religiones pudieron realmente atravesarlo. Atravesaban y miraban para adentro del Vaticano, y giraban la cabeza, daban la espalda y se iban. Y muchos entre ustedes Católicos son suficientemente estúpidos para ir al encuentro de ellos. Más ellos no dan un paso en vuestra dirección.
Quiero todavía agregar alguna cosa.
E – Di la verdad, en nombre (…).

LA LITURGIA


A – En la Misa Tridentina se hacia la Señal de la Cruz treinta y tres veces, mas ahora se hacen mucho menos, solo dos o tres veces, cuando toda va bien. Y en la última, en la bendición final, ya no es necesario arrodillarse (grita y llora de desesperación), ¿pueden imaginarse como nosotros nos arrodillaríamos, como caeríamos de rodillas, si por ventura pudiéramos?
E – ¿Es correcto hacer la Señal de la Cruz treinta y tres veces durante la Santa misa?
A – No es sólo correcto, como también obligatorio. Es que así nosotros no conseguiremos estar, pues seriamos obligados a huir de la Iglesia. Más así nos quedamos.
Debería también establecerse la ceremonia de aspersión. La Aspersión con agua Bendita, nos obliga a huir, lo mismo pasa con el incienso. Es también preciso volver a quemar incienso. Era bueno que después de la Misa se recitase la Oración a San Miguel Arcángel, tres Ave Maria y Salve Reina.
E – Di la verdad, di lo que tengas que decir, en el nombre (…).
A – Los laicos no deben dar La Sagrada Comunión (da gritos horribles), ¡de ningún modo! Ni siquiera las religiosas ¡Nunca! ¿Piensan que Cristo hubiera confiado esa misión a los apóstoles, si también las mujeres y los laicos también lo podrían hacer (gime)? !Estoy obligado a decir esto! ¡¡Allida, oíste Allida!, ¿Oíste lo que me obligaron a decir? Allida, ¡Tú también puedes hablar! (Otro responde encolerizado: ¡habla tú!)
E – Ya acabaste Akabor, en nombre (…) ¿dijiste todo, dijiste toda la verdad?
A – Ella, la de allá arriba (apunta para lo alto), no permite que yo sea atormentado por el viejo (Lucifer), porque yo soy obligado a decir estas cosas para ustedes y toda la Iglesia. Ella no lo permite… ¡y todavía bien! Mas esto no es bueno para los de allá abajo (apunta para abajo), no es bueno para nosotros (grita y gime)
E – En el nombre de la Virgen Santísima, continúa. ¿Tienes todavía alguna cosa que decir? Por el Poder de los Santos Tronos, tus antiguos compañeros, ¿tienen alguna cosa que agregar? (después de siete horas de oración y seis horas de exorcismo sin beber ni comer, algunas de las personas presentes se sienten fatigadas).
A – Pueden irse, quedaremos contentos, quedaremos contentos. ¡Váyanse!
E – ¡Continúa hablando! En nombre de la Santísima Virgen ¡habla! Di lo que Ella te ordena, en nombre (…).
A – Porqué dije todo eso, porque fui obligado a decirlo, Ella me concede todavía algunos momentos. Tienen que recitar tres veces: Santo, Santo, Santo…”. (Las personas presentes recitan la oración).
E – En nombre de la Rosa Mística…, Akabor, ¡di lo que la Virgen Santísima te ordenó decir!
A – Ella me encargó que les diga que fui obligado a decir lo que dije. Todo lo que les revelé, fue contra mi voluntad (llora).
E – En nombre…, ¿dijiste todo?
A – ¡Sí!

EXPULSIÓN DE AKABOR


E – Nosotros te ordenamos ahora, Akabor, en nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de la Santísima Virgen María, del Inmaculado Corazón de María, de los Santos y los Arcángeles, de los Coros Angelicales, ¡que digas y nos reveles todo lo que el Cielo te tenía mandado a decir! ¡Di la verdad en nombre de la Preciosísima Sangre!
A – Si ella hubiera sido también derramada por nosotros, tendríamos que haber sido hombres. Más nosotros no éramos hombres. Si fuésemos hombres, no hubiéramos sido tan estúpidos. En el fondo, todavía tienen más suerte que nosotros…
A – ¡Eso no es posible…!
E – Akabor, ¡vete en nombre (…)! Tu discurso acabó, tu misión está cumplida. ¡Grita tu nombre y vuelve para el infierno!
A – No estoy obligado a ir allá, Ella todavía me permite un cierto tiempo.
E – ¿Tiene que salir otro demonio contigo?
A – ¡No! Yo, Akabor, tengo que ir primero, mas tarde, mas tienes que rezar todavía siete Ave Marías en honra a los 7 Dolores de María. Y sobre sus órdenes (apunta para arriba) es que yo las voy a decir:
1a – La primera, por su dolor en la profecía de Simón: “Una espada de dolor traspasará el corazón”.
2a – Después, la fuga a Egipto, considerando las lágrimas y los tormentos que Ella entonces sufrió.
3a – Perdida del Niño Jesús en el templo: Imaginemos la angustia que ella padeció, pues es que Él era El Hijo de Dios.
4a – Ella encuentra a Jesús en el Camino del Calvario; la humillación en que Ella vio a Su Hijo.
5a – El horrible y más horrible dolor: en la Crucifixión y muerte en la Cruz. Cuánto Ella lo padeció: Lágrimas, angustias, desánimo.
6a – El descenso de la Cruz: Aquel Cuerpo horriblemente desfigurado, que en conjunto llevaron para el túmulo. En que estado de espíritu estaría Ella asistiendo a todo eso.
7a – Finalmente, la disposición del Túmulo. A Su Dolor inmenso, a Su Tristeza. Ella sufrió horriblemente. (Terminadas las oraciones, grita con voz llena de odio):
A – Ahora, tres veces: “Santo, Santo, Santo,…” (Las personas presentes lo recitan)
E – En nombre de la Santísima Trinidad (…), ¡En su nombre, debes ahora volver para siempre hacia el infierno Akabor!
A – (gime y grita con una voz terrible): ¡Si…!
E – En nombre (…) ¡grita tu nombre y vete para el infierno! ¡Vete en nombre de tus antiguos compañeros!, los Santos Tronos que sirven a Dios. ¡Tú nunca serviste a Dios!
A – (gimiendo): Yo bien quería servir a Dios, mas Lucifer no quiso.
E – Tienes que irte ahora. Nosotros, Sacerdotes, te ordenamos en nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Tienes que irte, en nombre del Corazón de María y en nombre de los Siete Dolores de María.
A – (grita como un loco, lleno de desespero).
E – En nombre (…) ¡vete para el infierno! ¡Grita tu nombre!
A – A-A-KA-BOR (grita el nombre llorando) ¡¡A-KA-BOR!!
E – Ve para el infierno y no regreses más, nunca más, en el nombre (…).
AL- Ahora es Allida quien habla
E – En nombre de la Santísima Trinidad, nosotros te ordenamos, que nos digas Allida, si Akabor partió.
AL – El ya no está. Partió. Lucifer y su pandilla vinieron a buscarlo.

2

EXORCISMO DEL 14 DE AGOSTO DE 1.975
Contra Judas Iscariote (alma condenada)


J – ¡Si yo la hubiese entonces escuchado! (apunta para arriba). Ella estaba cerca de mí (gime con una voz horrible).
E – ¿Quien estaba cerca de ti? Habla en nombre (…).
J – Ella, la de arriba (apunta para arriba), mas yo la rechacé.
E – Continúa, Judas, ¡di lo que tienes que decir en nombre de la Santísima Virgen! ¡Di la verdad y sólo la verdad!
J – Yo soy el mas desesperado de todos (gime).

DESCENSO DE JESÚS A LOS INFIERNOS

E – Judas, ¡ahora tienes que irte!
J – ¡No! (gime).
E – En nombre de Esa Reina que tú negaste, en nombre de Nuestra Señora del Monte Carmelo ¡tienes que volver ahora para el infierno!
J – Es preciso que reciten todos los Misterios Dolorosos y el Credo. (Cuando rezábamos Y descendió a los infiernos). Judas exclamó:
J – El descendió… allá abajo, ¡Él fue!
E – ¿Cristo fue al Limbo? Di la verdad en nombre (…).
J – El descendió hasta el infierno y no apenas hasta el Limbo, donde las almas esperaban.
E – ¿Por qué es que Él fue hasta el infierno? Di la verdad en nombre (…).
J – Para mostrar que también murió por nosotros.* Eso fue terrible para nosotros. Él fue al reino de la muerte, mas fue también al infierno… realmente al infierno. Fue preciso que Miguel y los Ángeles nos encadenasen para impedir que nos precipitemos sobre Él (apunta para lo alto y gruñe) No me gusta hablar de esto, ni siquiera de oírlo, fui culpado de traición a Cristo. Es necesario que cantéis: “Te veo Jesús silencioso…” y: “Como me arrepiento de mis pecados”. Estas dos estrofas y enseguida una estrofa del Cántico Stabat Mater: “La Madre de Cristo, de pie, junto a la Cruz”. (las personas presentes entonan los cánticos).
J- (Durante los cánticos, suelta gritos horribles de desesperación): ¡Si me hubiera arrepentido! ¡Si me hubiera arrepentido!
*Jesús murió por todos los hombres, Y Judas, un alma condenada, es el que está hablando, no es un demonio, como en el caso anterior de Akabor.

LUCHA CONTRA JUDAS


E – Judas Iscariote, nosotros Sacerdotes, te ordenamos, en nombre de la Santísima Trinidad, ¡que regreses para el infierno!
J – No…, no quiero irme (gime). Estoy muy bien en esta mujer. En gran parte ella está obligada a participar de mi desespero.
E – Judas, en nombre (…) apártate de ella, y ve para el infierno, para la condenación eterna, donde es tu lugar, en nombre (…).
J – Más yo no quiero.
E – Sal Judas Iscariote ¡en el nombre de Dios!
J – Ella (apunta para arriba), todavía ahora tendría piedad de mi, si pudiese. ¡Ella me amó, Ella me amó! ¿Sabes lo que ello significa? (gime angustiado).
E – Grita tu nombre, Judas Iscariote, y vete en nombre (…).
J – Yo se que Ella me amó (murmura penosamente).
E – Tú no quisiste, tú no le obedeciste. Ella quería salvarte para la Eternidad, para el Cielo. Ella deseo lo mejor para ti. ¡Ahora vete, en nombre de Nuestra Señora de Fátima!
J – ¡No! (grita lleno de desespero).
Judas Iscariote, grita tu nombre y vete, vete ahora, para el infierno, en nombre del Salvador Crucificado, que tu traicionaste, en nombre de sus sufrimientos, en nombre de Su Agonía en el Huerto de lo Olivos.
J – Es preciso recitar tres veces: Santo, Santo, Santo…”.
(Las personas presenta lo recitan y cantan): ¡Bendice a María!) En cuanto eso, Judas grita con una voz terrible: “¡No! ¡No!”.
E – ¡Nosotros te lo ordenamos en nombre de la Santísima Trinidad (…)! (Judas arranca la estola del Padre).
J – ¡No! (con una voz terrible).
E – En nombre de la Santa Patrona de esta mujer, ¡vete ahora, Judas Iscariote!
J – Entiende que por todas las reliquias “en la mesa”. ¡Ninguno me obligará a irme tan fácilmente! Yo soy el… (Suelta un gemido terrible)
E – ¡En nombre de los crueles sufrimientos de Nuestro Señor Jesús Cristo (…)!
J – Yo no quiero irme ahora, ¡no quiero! Déjenme, déjenme (horribles aullidos).
E – ¡Es Nuestra Señora de la gran Victoria quien te lo ordena!
J – ¡Si yo hubiera escuchado!
E – Nosotros te ordenamos en nombre de la Santísima Virgen, de la Iglesia Católica…
J – Eso no sirve de nada (gruñe con una voz cavernosa).
E – ¡En nombre de la Santísima Trinidad (…)!

LA REALIDAD DEL INFIERNO


J – ¡Si yo no hubiera perdido la esperanza! ¡El infierno es horrible! ¡Si yo no hubiera perdido la esperanza! (gritos de desespero, que meten miedo).
E – La Santísima Virgen te ordena que te marches ahora ¡en nombre del Crucificado, en nombre de la Preciosísima Sangre!
J – ¡Déjame quedarme por unos momentos en esta mujer!
E – ¡No! Sal, en nombre de todos los Santos Apóstoles, en nombre (…).
J – No quiero, no. No…(Berrea con una voz llena de odio)…, mas ellos llegarán en breve (se refiere a los espíritus infernales).
E – Vete ahora, Judas Iscariote, en nombre de Nuestra Señora de Monte Carmelo. Ella te ordena que te marches para el infierno, ¡para la condenación eterna!
J – (sus gritos prolongados conmueven): ¡No! ¡No!… (Gime con voz terrible y emite sonidos de desespero).
E – En nombre de los Siete Dolores de María, en nombre de la Santísima Trinidad… ¡Vete para el infierno!
J – ¡Yo no quiero, no quiero! (berra horriblemente)
E – En nombre de la Sanísima Trinidad, de la Inmaculada Concepción, Madre de Dios, ¡Nosotros te ordenamos que regreses junto a Lucifer!
J – (con voz arrastrada y lastimosa): ¡No! (Y su grito es horrible y desesperado). ¡No!, ¡No! Ellos también no me quieren en el infierno. (De repente Judas Grita con desespero) ¡Lucifer Socorro! (los sacerdotes recitan un nuevo exorcismo).
E – En nombre de la Santísima trinidad, ¡nosotros te ordenamos, que te vuelvas al infierno para toda la eternidad!
J – ¡Espíritus infernales ayúdenme! ¡Ayúdenme para que yo no sea obligado a irme! ¡Despáchate, Akabor! ¡Ayúdame…despéchense! (gime quejoso)
E – Judas Iscariote, vete en nombre (…).
J – Lucifer, tu que me mandaste ¡tienes por lo tanto que ayudarme!
E – Nosotros te ordenamos, Judas Iscariote, en nombre (…)
J – (Grita desesperado): Ellos vienen…van a llegar en breve… ¿Saben como les temo, saben? (se refiere a Lucifer y a sus ayudantes).
E – Nosotros, los sacerdotes de la Iglesia Católica, nosotros te ordenamos, en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santa Cruz, de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios (…) ¡vete Judas Iscariote!
(En ésta altura los Sacerdotes recitan tres veces: “Santo, Santo, Santo…” en la Gloria del Padre. En este momento, Judas, por la boca de la poseída, habla con voz de hombre).
J – ¡No! OH, OH (gime)… ¡Si nosotros pudiéramos matar ya! Como nos gustaría hacerlo. Ya hace mucho que decíamos que ella debería ser muerta (se refiere a la poseída).
E – Nosotros te ordenamos, en nombre de la Santísima trinidad, que no la mates. Apártate ahora, apártate en nombre (…) ¡y especialmente San Miguel!
J – ¡No! San Miguel, tu no debes… (Aúlla como un animal y suelta gemidos horribles) ¡Ellos ahí vienen…Ellos ahí vienen!
E – En nombre de la Santísima Trinidad…Grita tu nombre, Judas Iscariote, y ¡vete!
J – Yo…! Ellos ahí vienen! ¡Yo…Judas…Iscariote!…Yo Judas Iscariote, tengo que irme, ¡tengo que irme! ¡Tengo que ir…tengo, tengo, tengo! ¡Ellos ahí vienen…Ellos ahí están! (grita con una voz de miedo). ¡Están ahí los espíritus malignos! (llora)… ¡Lucifer, lucifer! ¡Vete afuera Lucifer!…Tengo miedo de ti, vete afuera (grita con una voz terrible).
E – Vete ahora, Judas Iscariote, en nombre…
J – ¡Él viene…él viene…!
E – En nombre de la Santísima Virgen, ve para el infierno, para siempre, y ¡nunca más vuelvas!
J – Ellos ahí vienen…Ellos ahí están… (Grita y gime horriblemente). ¡Tengo que irme! ¡Ellos me reciben!
E – En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, ¡Grita tu nombre y parte!
J – Ya lo grite. Yo Judas Iscariote, tengo… que irme. “¡Judas Iscariote!” (Fueron quince gritos prolongados, horribles, capaces de abrir el ama)… ¡No…No…No…No quiero irme!
E – Nosotros te ordenamos en nombre de la Iglesia Católica, en nombre de La Santísima Trinidad (…).

EL INFIERNO ES MAS HORRIBLE DE LO QUE SE PIENSA


J – ¡Ho, este desespero! ¡Este desespero horrible! No pueden imaginarse como el infierno es cruel. ¡No se hacen la mínima idea de como da miedo allá abajo! ¡No saben como es!
E – La culpa fue tuya, vete Judas Iscariote, en nombre (…)
J – (grita y suspira): ¡Tengo un lugar horrible! Un Canto horrible, allá abajo. OH… OH! ¡Vive honestamente! ¡Vive honestamente!… ¡Es pavoroso!… Por amor al Cielo deben hacer todo por alcanzar el Cielo, aunque para ello tengas que ser torturado por instrumentos de suplicio durante mil años (grita).
Escuchen, debo decir todavía esto: ¡Si tuviese que pasar mil años de suplicio, aguantad, aguantad! ¡El infierno es terrible!, ¡es terrible. Nadie sabe como es el infierno es horrible. Es mucho mas atroz de lo que piensan… ¡da miedo y es pavoroso! (Judas pronuncia estas palabras con una voz que hace temblar, entre cortada, de un desespero indiscutible).
E – En nombre de Jesús, ¿as dicho todo ahora?
J – Tengo todavía que agregar una cosa, mas preferiría no hacerlo: hay tantas personas… que ya no creen en el infierno… mas… mas… (amenazador)… ¡Él existe! El infierno existe. ¡Es horrible!
E – Si el infierno existe.* di solo la verdad, en nombre (…).
J – OH… él existe… ¡el infierno!, ¡Da temor!, tengo que irme en breve, mas tengo que decir todavía esto (grita y gime como un animal).
E – Mas ahora, es preciso que te marches, En Nombre (…) ¡sal de esta mujer!
J – ¡El infierno es más temible de lo que se piensa…! ¡El infierno es mucho más horrible de lo que se piensa…! ¡El infierno es mucho mas horrible de lo que se piensa…! (Sus gritos son ensordecedores)
E – Habla, en nombre (…).
J – (Grita y gime): si yo pudiese todavía volver a atrás… ¡si todavía pudiese volver atrás!… ¡OH…OH!
(Llora de una manera inexplicable).
E – Sale de esta mujer, ¡sale, en nombre (…)!
J – ¡OH! Yo no quiero ir para abajo. Tengan piedad… ¡Déjenme continuar en esta mujer!
E – ¡No!, ¡No! En nombre (…) ¡vete afuera!
J – (gime): Estaba muy bien en ella. Es que así ella tendría que cargar con gran parte de mi desespero. Déjenme estar todavía en esta mujer… Es horrible para mi. Para mi es horrible estar en el infierno (gime con voz ahogada), ¡OH!, ¡déjenme quedarme en esta mujer!
E – ¡No!, en nombre (…).
J – Ella todavía puede aguantarme (con un inmenso desespero). Ella puede muy bien aguantarme.
E – Sal de ella, en nombre (…).
J – ¡Que piensan!… ¡allá abajo es mucho mas horrible!… ¡OH! ¡OH!! (Gime). Díganle esto…díganle esto todos los jóvenes, a todos los heréticos, absolutamente a todos: El infierno existe. (La voz es penetrante, capaz de causar escalofríos). ¡OH! (grita), ¡“inmundo” horrible! ¡Si hubiera escuchado a La Virgen y no me hubiese pasado la cuerda alrededor del cuello! Si hubiera mantenido la esperanza. Si no la hubiera perdido (habla con una voz desesperada…) Mas todos dicen eso, todos los condenados dicen lo mismo cuando llegan allá abajo. Mas, entonces es demasiado tarde, solo creen cuando ya es demasiado tarde.
E – Vete, ¡en nombre de la Santísima Trinidad, en nombre de todos los Santos, Ángeles y Arcángeles y del Arcángel San Miguel!
J – Miguel es terrible para nosotros. ¡Miguel es terrible! (grita con voz odiosa).
E – Vete en el nombre del Santo Cura de Ars, en el nombre de todos los Santos exorcistas y en el nombre de la Iglesia Católica.
J – (grita): ¡JU-DAS IS-CA-RIO-TE! ¡Tengo que partir! (suelta un ruido terrible).
E – Ahora vete Judas Iscariote, en nombre de la Santísima Trinidad, vuelve para el infierno para siempre, ¡vuelve para la condenación eterna!
J – Ellos ahí vienen, ahí vienen (gime y llora lleno de desespero) Ellos ahí están… Adiós… Adiós…, felices hombres… ¡felices! Me voy… porque a eso me obligan. (Llora y lanza rugidos de dentro de su alma).
E – Nosotros te ordenamos, en nombre (…) ¡vete para el infierno!
(Ruge desesperado como un león): ¡Voy! ¡JU-DAS IS-CA-RIO-TE!
E – Sale y ve para el infierno, en el nombre (…).
J – (lanza gritos penetrantes, ofensivos, desesperantes, de repente, apunta para arriba con el dedo y dice): Ella todavía me concede un corto espacio de tiempo.
Su misión de poseída, aun no está terminada.
• La existencia del infierno es un dogma de la Iglesia definido en el IV Concilio de Latráo (1.215) y explicado en muchos documento del Magisterio.
3

NUEVO EXORCISMO DEL 17 DE AGOSTO DE 1.975


E – ¿Cuando es que sales? ¡Habla Judas! Habla ahora, ¡en el nombre de la Sanísima Trinidad, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!
J – Yo era un Apóstol (habla con una voz sombría, ronca, con voz de hombre).
E – En nombre de Jesús ¡continúa!
J – Fui un traidor.
E – Continúa…Nosotros ya lo sabemos… ¡en el nombre de Jesús!
J – Hoy, hay también traidores entre los Obispos, con una única diferencia: Yo traicioné abiertamente, y ellos pueden camuflarse.
E – ¿Eso es verdad? ¡En nombre (…)!
J – ¡Si!
E ¿No estas mintiendo? ¡En el nombre (…)!
J – ¡No! ¿Piensan que digo esto de buena voluntad?
E – ¿Te obliga a decirlo? ¡En nombre (…), di la verdad!
J – Sí
E – ¿En el nombre de quien?
J – En el nombre de Él, de ese maldito (apunta para arriba)… ¡infelizmente!
E – ¿Cuándo te vas? ¡Di la verdad en nombre de la Santísima Trinidad!
J – Tengo todavía algunas cosas que revelar.
E – Entonces habla ahora, ¡Di todo lo que tengas que decir en el nombre de Jesús!
J – Entre los Obispos de hoy, hay quienes son tan traidores como Yo. Si lo son…
E – No todos. ¡Di la verdad en nombre (…)!
J – No todos, más hay muchos. Y es mas fácil caer en sus trampas que en las mías.
E – Continúa, Judas, ¡di todo lo que tienes para decir, en nombre (…)!

OBISPOS EN EL MAL CAMINO


J – Debo decir que, actualmente, hay Obispos que ya no se encuentran en el buen camino. A esos no es necesario obedecer. La obediencia tiene mucha importancia. Igual en el Cielo, la obediencia está escrita en mayúsculas. Mas ahora, llegó el tiempo de los lobos devoradores.

E – Continúa Judas, en nombre (…).
J – ¿Cual es el cordero que se tira para las rodillas del lobo? No se debe obedecer a los lobos.
E – En el nombre de Jesús, continúa, continúa, en nombre (…) en nombre de los Santos cuyas reliquias están enfrente tuyo, ¡quienes no fueron traidores, continúa!
J – Cualquier hombre escapa cuando el lobo llega.¡Ahora es el tiempo de los lobos! muchos Obispos se transformaron en lobos depredadores que ya no se saben lo que dicen y a esos, no se les debe obedecer. El propio Cielo ya no exige obediencia en estos casos.
E – Judas ¡en nombre de la Santísima Virgen, continúa!
J – Solo se debe confiar en el Papa.
E – ¡Continúa ahora en nombre de Jesús!
J – El Papa Juan Paulo VI, no puede mandar a publicar sus documentos, porque serán desmentidos y falsificados.
E – Continúa hablando, en nombre (…).
Debe rezarse diariamente en nombre del Espíritu Santo, de lo contrario se corre peligro de caer en el pozo o en las rodillas de los lobos.
E – Continúa Judas Iscariote, ¡en nombre de Jesús! ¿Que mas tienes que agregar todavía en relación con el Papa? di lo que tienes que decir, de parte del Cielo ¡solo queremos saber lo que el Cielo y la Madre del Cielo quieren que digas!
J – ¡Piensan que diré otras cosas! ¿Piensan que me agrada revelar eso?
E – Habla, en nombre de Jesús, ¡di apenas la verdad, que el Cielo y la Madre del Cielo quieren que digas!

ECÔNE ESTA EN BUEN CAMINO


J – Ecône triunfará.
E – ¿Que es lo que dijiste?, ¡repite Judas Iscariote! ¿De quién es que estás por hablar? En nombre de Jesús, ¡di la verdad y solo la verdad!
J – Después de un largo combate, Ecône triunfará.
E – ¡Habla en nombre de Jesús!
J – Ecône es el único que se encuentra en el buen camino.
E – ¿Eso corresponde a la verdad? ¿Y el Cielo qué dice? Habla en nombre de Jesús.
J – Al referirme que está en el buen camino, eso no significa que no hay nadie más en el buen camino; mas el camino que Ecône sigue es el único bueno. Es eso lo que queremos decir: no hay muchos caminos que sean buenos, mas hay muchas personas que están en buen camino. Ecône está en el camino cierto, y muchas personas que no conocen a Ecône, mas que buscan la verdad, también lo están.
E – Continúa, en nombre (…) ¡Di lo que tienes que decir!
J – Monseñor Lefébvre tendrá todavía mucho que sufrir, mas él es bueno.
E – ¿La liturgia que él sigue es buena? ¡Di la verdad, en nombre de Jesús!
J – La liturgia que él sigue es la única buena.
E – En el nombre de Jesús, ¿eso es verdad?
J – Es la pura verdad.
E – En el nombre de la Santísima Trinidad, ¿mentiste?
J – ¡No! Es la pura verdad.
E – ¿De donde es que ella viene? ¿Quién te ordenó que dijeras estos? Habla, en nombre (…)
J – Fue ella (apunta para arriba) que les dice: Son ellos, allá arriba, que lo dicen. La verdad viene de lo alto. Ellos, los de allá arriba, nos les gusta la nueva liturgia, no era preciso modificar el antiguo Misal… Digo esto bien contra mi voluntad (gime y grita). En los días de hoy, ya no hay obligación de obedecer a los Obispos.
E – ¿Aún a los Obispos buenos? En nombre (…) ¡Di la verdad!
J – Todavía hay Obispos que se les puede obedecer, ¡mas no a todos! Akabor ya habló de ese asunto (gime y casi no consigue respirar)

4

EXORCISMOS DEL 31 DE AGOSTO DE 1.975


E – Judas Iscariote, nosotros, Sacerdotes, ordenamos, en nombre de la Santísima Trinidad (…) decirnos: ¿Eres obligado realmente a partir? Di la verdad y solo la verdad en nombre (…) Por el poder de todas las invocaciones debes decir la verdad y solo la verdad, y también en nombre de las Sagradas Reliquias que están enfrente de ti.
J – ¡Tengo que decir, tengo que decir! En cierta medida formo parte de los demonios. Y a ellos estoy agregado. Yo tenía una posición elevada, tenía una posición elevada, era Obispo.
E – ¡Continúa! Di lo que tengas que decir, en nombre (…).
J – Yo ocupo una posición superior en relación a las otras almas condenadas. Ya aquí dicen que me darán un lado horriblemente oscuro en el infierno. ¡Como yo envidio… a los otros condenados humanos! Los otros…en comparación conmigo, están bien, yo tengo un lado sucio.
E – ¡Continúa! ¡Di lo que tengas que decir, en el nombre (…)!
J – Ella (apunta para arriba) bien me avisó. Ella me avisó, Y yo que no la escuche, yo que no la escuche (lanza gemidos de temor).
E – ¡Continúa! Di la verdad, ¡Di lo que tengas que decir, en nombre de la Santísima Virgen!
J – ¡Si yo la hubiera escuchado! Sea como fuera, la desprecié. ¡A mi no me gustaba Ella! Yo no gustaba de esa…
E – ¡Continúa diciéndonos la verdad, en nombre de la Santísima Virgen! Di la verdad Judas, ¡Di lo que tengas que decir de tu parte!
J – Para hablar la verdad, desde el principio, no me gusta Ella, solo por causa de Jesús. Yo soñaba con el poder y la realeza, y como nada de eso se realizó, ¡quede desilusionado!
E – Continúa habando, Di lo que la Virgen Santísima, Madre de Dios, quiere que digas, sobre la Iglesia. ¡Di lo que tengas que decir, toda la verdad, en nombre (…)!

SITUACIÓN DE JUAN PABLO VI

 

J – El Papa, el Papa…es un mártir. De cierto modo podría decirse que jace por tierra, que desea morir, en la situación en que se encuentra. Lo tortura el pensamiento de lo que el dice, no sale publicado en el mundo y lo que sale publicado, es exactamente aquello que el no quería y que es publicado por sus cardenales. En todos los casos, muchos Cardenales, no todos, la siguen. El Papa tiene una inmensa dificultad en actuar. Está en una situación mucho peor que en la verdadera prisión, nosotros, nosotros nos agitamos, haciendo todo lo que podemos. Además, ya hicimos demasiado.
E – ¡Continúa! Diciendo la Verdad, en nombre (…) ¡y solo la verdad!
J – Lo privaron de su libertad… así poco puede hacer. Es por eso que hablamos de él como un reptil, solo es capaz de arrastrarse, y ya no tiene una palabra que decir, ni a la derecha, ni a la izquierda, ni al frente, ni atrás. Son los otros que lo hacen, los falsos, a los que les gustaría verlo desaparecer.
E – ¡Continúa, di la verdad, toda la verdad solo la verdad de parte de la Santísima Virgen! ¡Continúa diciendo lo que tienes que decir de parte del Cielo!

ÉL ES UN GRAN PAPA

 

J – Es preciso rezar por el Papa. Él sufre mas de lo que un Mártir. Preferiría ser apedreado como el Santo Estevan. Es un Gran Papa, a pesar de estar forzado al silencio. Carga una Cruz. Pocos son los que llegan a su altura, aunque pase por pequeño e impotente, al principio cometió algunos errores, mas, hay muchos que los reconoció. Ahora le tienen los pies y las manos atadas y hasta la lengua. Él clama al Cielo que quiere restaurar el Orden, lo desea, mas sus pies y sus manos están atadas, Ya nada puede hacer.
E – ¡Di la verdad, En nombre (…)!

EL PROPIO DIOS INTERVENDRÁ

 

J – Hacen de él lo que quieren. Son lobos que van según donde sopla el viento… Lo que ellos quieren… quieren el pueblo moderno… La masa. Es así que se tornan populares. Poco tiempo después, los buenos padres “tradicionalistas”, que nunca habían puesto en dudas el pensamiento del Papa, son inducidos al error, mas, es lo que ocurre, ahora los pensamientos del Papa, ya no son los suyos, en esta época de terrible confusión, el Papa ya no puede hacer prácticamente nada, ahora, es preciso que el propio Dios intervenga… Y el intervendrá, dentro de poco tiempo, en breve.
E – ¿Que significado tiene “en breve”? ¿Dentro de algunos años? ¡Di en nombre (…) toda la verdad!
J – No, eso no. Ese momento está mas próximo, mas próximo de lo piensan.
E – ¡Di la verdad, en nombre de la Santísima Virgen, sobre a Iglesia y sobre el Papa! ¡Continúa diciendo la verdad!
J – Lo más doloroso para el Papa es ver como los mismos Sacerdotes “Tradicionalistas” dudan de su pensamiento, de su voluntad. Él ya no puede hacer nada. ¡Esta rodeado de sutilezas! Si el quisiera publicar alguna cosa, eso nunca llegaría a salir porque lo controlan todo.
E – ¿Por qué es que el Papa no habla en las audiencias públicas? Allí podría hablar libremente.
J – Muchas veces ya ni siquiera el puede hacerlo, ya no puede. Muchas veces mal sabe lo que está diciendo, es así que, entonces, se dan esos errores y confusiones horribles. Es un pobre Papa. La Virgen Santísima y Cristo sienten pena de él. Mas es preciso que el viva con su martirio. Hace mucho que él preferiría ser muerto por sus propios Cardenales ¡a vivir así! Sabe que todos están contra él. Él lo siente, es dotado de una gran sensibilidad. Tiene los nervios muy sensibles. No es un Papa enérgico, mas en esta altura también no sería preciso un Papa enérgico. Hace mucho que lo tendrían derrumbado.
E – Continúa hablando la verdad, en nombre de la Santísima Virgen. En nombre (…) ¡nosotros te prohibimos que nos mientas!
J – Era parte de los planes de Dios, la elección del Papa humilde, sumiso, abnegado, ahora que las cosas están así. Es preciso que se cumplan las escrituras. Por eso era preciso que viniese ahora el Papa Paulo VI. Él fue realmente el escogido. Solo ellos (apunta para lo alto) tienen compasión de él. Mas esta situación no se irá a mantener durante mucho tiempo.* Su martirio en breve tendrá fin. Mas, para el, ya dura mucho tiempo. Es que para el, los días son semanas, como meses. Es preciso rezar por el, rezar mucho mas. Es inmensamente penoso ver como la Iglesia descarrila y como todo queda sin consistencia. Pueden tener certeza que el preferiría que todo se haga según el antiguo estilo. El desearía que este Concilio nunca hubiera sido convocado. En e l bien se percibe que tiene consecuencias terribles, devastadoras, catastróficas, que ya no podrán ser eliminadas. Ni la Oración podrá sus efectos funestos.
E – Continúa, dice lo que tenga que decir de parte de la Virgen Santísima, ¡sobre la Iglesia y el Santo Padre!
J – Era preciso decir a todos los Obispos que el Papa es influenciado, mas ellos no lo creerán, porque ellos también están ciegos. De que les sirve la erudición y la inteligencia, si están ciegos y no creen. En este aspecto, nosotros sabemos todavía más, sabemos todavía más que los Obispos.
E – Di la verdad y solo la verdad, ¡en nombre de la Santísima Virgen!
J – Ellos se temen mutuamente y tienen miedo del pueblo: Tienen miedo de ser rechazados, por eso quieren danzar al sonido de la guitarra del pueblo, lo mismo que ellos toquen notas falsas.
E – Continúa diciendo la Verdad ¡en nombre de la Santísima Virgen!
Y esta guitarra está tan desafinada que, en breve, Ya no se podrá sacar de sus cuerdas ningún sonido. ¡Es a esto que se le pretende llamar de Iglesia! ¿Comprendéis? ¡Esto todavía se llama Iglesia! Una Iglesia maldita, perversa, confusa. Será esto una Iglesia… que en breve ninguno usará, ¡no deberá llamarse Iglesia! **.
E – La frase que dijiste “una Iglesia Maldita”, ¡No es de la Santísima Virgen!
J – No, esa frase es nuestra.
E – ¡Di la verdad y solamente lo que la Virgen quiere!
J – A pesar de todo, es la verdad. Y de cierto modo Ella es quien quiere que yo hable.
E – ¡Habla en nombre de la Santísima Virgen y dice solamente la verdad, toda la verdad!
J – Llegamos a un punto en que en breve, hasta las sectas serán mejores que el Catolicismo de ustedes. Las sectas en breve estarán en mejor posición, pues no poseen la ciencia y no son guiadas por el Espíritu Santo. Como la Iglesia siempre lo fue. Ellas dicen que es el Espíritu Santo, mas en realidad lo que ellas promocionan por el mundo, son sus propias ideas, de la forma que mas les agrada.
Todavía algunos nos quieren difundir este género de catolicismo; mas son demasiados cobardes. ¡Y su cobardía es de gritar a los Cielos (apunta para arriba)!
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre (…)!
J – Si rezaran mucho, algunos todavía comprenderían, mas para muchos ya es demasiado tarde. Como el Cielo, la Santísima Virgen y el Santo Padre, están de acuerdo, Solo ellos es que están de acuerdo.
Los cardenales (por lo menos muchos) no lo están. Es su modo de hacer y proceder contrario a la voluntad de Ellos, los de allá arriba (apunta para arriba) es contrario a la voluntad del Papa. ¡El Papa se encuentra en una situación terrible, terrible!
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre de la Santísima Virgen! ¡Di todo lo que tengas que decir, en nombre (…)!
* Paulo VI muere en 1.978, tres años después de este aviso, con 81 años.
**En vez de una Iglesia de Dios, Divina, se quedaría con una “Iglesia” humana, de los hombres para los hombres. Si tal cosa se concretara. Ya no se podría hablar en la Iglesia.

 

SERÁ EL PROPIO DIOS QUIEN DERRUMBARÁ EL MODERNISMO

 

J – Nosotros tenemos el Papa, todavía en el fondo no deberíamos temer así, ahora el Vaticano es dirigido por los Cardenales, El Papa sufre continuamente, y así puede ser salvar más almas y hacer más de lo que desearíamos.
E – ¡Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen, y solo la verdad toda la verdad! ¡Continúa!
J – Llegaremos a un punto que el propio Dios será obligado a destruir todo, a destruir el modernismo. Y recomenzar desde el punto donde se quedó, en lo que era antiguo, tradicional, en lo que correspondía a la verdad y que es del agrado de los de arriba (apunta para arriba) y no de lo que fue creado por los hombres.
E – Continúa, dice la verdad de parte de la Santísima Virgen y solamente la verdad…
J – Si el Papa no estuviera secuestrado y constantemente vigilado, a la derecha y a la izquierda y de los dos lados, podría todavía continuar gobernando, hacer que sus palabras fueran oídas. Mas en estos últimos meses las cosas empeoraron. Prácticamente nada llegó al conocimiento del público y lo que pudo haber salido, fue inmediatamente desmentido, manipulado, mudado…hasta falsificado. Fue falsificado.
Ningún medio, por peor que sea, No le impide (a los Cardenales) alcanzar lo que tienen en la cabeza. Nada les parece ordinario, porque estamos en el fin de los tiempos. Si no lo estuviésemos nosotros, además, si no tuviésemos a los Cardenales sobre nuestro poder, seguramente podrían hacerlo mejor. Mas porque agitamos tanto los espíritus y tenemos tantos adeptos de la magia negra para hacer de las suyas, tenemos a los Cardenales, en este momento, totalmente sobre nuestro dominio. Lo mejor que pueden hacer es rezar mucho al Espíritu Santo, además, todo esto ya fue dicho por mi y Akabor, a propósito de la obediencia, fui yo, Judas que dije: ahora ya no están obligados a obedecer.
E – ¡Di la verdad sobre la Iglesia, continua, en nombre (…)! ¡Tu no tienes el derecho de mentir, en nombre (…)!
J – Es divertido: la obediencia jamás fue elevada tan alto, como actualmente. De repente, la obediencia quedó de moda (ríe sarcástico).
E – Di la verdad, solamente la verdad, ¡de parte de la Santísima Virgen!
J – Súbitamente, todos apelan a la obediencia, ¡ahora, que ella es fácil!
E – Di la verdad Judas Iscariote, ¡no aquello que te apetece decir, en nombre (…)!
J – Esto viene de allá arriba. Nosotros estamos obligados a decir la maldita verdad. Ahora, que es muy fácil – para aquellos que tienen la mentalidad moderna, que gustan de tener mucho dinero y todo lo demás – la obediencia vino de súbito ¡y baila como las bala de cañón! Antiguamente, no tenía de modo alguno la ¡actualidad que ahora súbitamente adquirió!
E – ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen y solo la verdad!
J – Eso nos agrada. Lo que es preciso es que continúen así. Más a Ellos los de arriba, eso no les agrada. Sus planes son otros y en el fondo son otros, mas es preciso que el Evangelio se cumpla. Todos los planes tienen que realizarse, aun en medio de grandes catástrofes, aun en el medio de las mayores confusiones y conflictos de los pueblos.
E – ¡Di la verdad! Continúa diciendo la verdad, ¡de parte de la Santísima Virgen!
J – Todos se apoyan en los Obispos, mas los Obispos no pueden apoyarse en el Papa, pues nada viene del Papa, creo que voy a terminar.
E – Di la verdad, toda la verdad, de parte de la santísima Virgen, ¡Dinos lo que ella nos pueda transmitir por intermedio de ti, Judas Iscariote! Continúa hablando, ¡di todo lo que tengas que decir y solo la verdad de parte de la Santísima Virgen!

 

LOS RITOS LITÚRGICOS

 

J – El 14 de agosto, Akabor, tuvo que hablar de Aspergesme, que debería ser introducido en el principio de la Misa. ¡Es verdad, es verdad! Así somos obligados a huir de la Iglesia.
E – ¡Di la verdad, Judas Iscariote, di la verdad de parte de la Santísima Virgen!
J – Si no se hiciera, permanecemos allá adentro, El Sacerdote debería, como se usaba antiguamente, asperger los fieles con el hisopo. De una punta a otra de la Iglesia, y eso nos obligaría a huir, a huir también del pueblo y de las personas.
E – Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen, ¡toda la verdad y solo la verdad!
J – Nosotros también procuramos perturbar a la personas. Cuando el Sacadote, con el Hisopo, asperge de una punta a la otra de la Iglesia, entonces las personas pueden rezar mejor. Este rito expulsa también las ideas y los poderes de la magia negra.
E – De parte de la Santísima Virgen, ¡di la verdad!
J – La Ceremonia de Apergesme, las treinta y tres señales de la Cruz, la triple fórmula “Señor Yo no soy digno”, y al fin de la Misa, la Oración de San Miguel Arcángel, los tres Aves Marías y el Salve Reina, deberían ser restablecidos. Su supresión fue obra nuestra y en cierta medida de aquellos que están en nuestro poder.
E – Continúa diciendo la verdad, ¡de parte de la Virgen Santísima!

 

¿MISA TRIDENTINA O MISA NUEVA?

 

J – Mas allá de eso, a Ellos, los de arriba, (apunta para arriba) les gusta mas la Misa Tridentina que la Misa alemán y la nueva Misa , porque no todo puede ser traducido de un modo exacto.
E – ¿Te referiste a la Misa Tridentina, en latín? Di la verdad, di la verdad Judas Iscariote, ¡solo la verdad, de parte de la Virgen Santísima!
J – Los textos son difíciles de traducir en alemán.* Y es así que aparecen esas palabras inexactas, que sacan muchas gracias de la Misa. Todo lo que no es exactamente pronunciado como Cristo lo quiere, obtiene menos gracia. Especialmente en lo que se refiere a la Consagración. Las Palabras de la Consagración tienen que ser pronunciadas de una manera perfectamente exacta. No se puede cambiar una sílaba. Es preciso que todo sea de una extrema exactitud y rigor. ¿Saben como ahí abajo está todo perfectamente regulado? Ni siquiera en la Iglesia Católica ahora se consigue tener una reglamentación como la nuestra.
E – Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen y solo la verdad ¡Continúa!
* El latín, como lengua muerta, no es hablada y que no evolucionó, pone un freno considerable debido a su rigidez, las interpretaciones fantasistas o las traducciones mentirosas, como las que frecuentemente se encuentran en los textos en lenguas vulgares. Los demonios ya se habían referido concretamente a la traducción errada de la formula de Consagración. Cfr.pp.26.

LAS FIESTAS CATÓLICAS

 

J – Las fiestas… ¡las fiestas católicas! Todo está cambiado y desorganizado; se cambiaron las fechas y las personas ya no comprenden nada. Antiguamente las personas podían pensar con anterioridad: “Ahora, viene ésta o aquella fiesta”… y ahora… (ríe irónicamente).
E – ¡Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen!
J – Ahora, las personas ya ni siquiera saben cuando esas fiestas se realizan, ni en que fechas son fijadas. Eso es muy ventajoso para nosotros y es una pérdida insensata para los otros, porque existían fiestas para las cuales las personas se juntaban a preparar con algunas semanas de anterioridad. Ahora, ya no lo pueden hacer, solo en muy raras ocasiones, debido a que ya no tienen las fechas presentes en la memoria; en cada calendario figura una fecha diferente. ¿Como quieren que se preparen? Las personas junto con los Obispos y los Sacerdotes ya no pueden ir a la Iglesia a festejar determinada fiesta en ese lugar, después, en casa, solos, celebran la fiesta en la antigua fecha.
E – Di la verdad, ¡de parte de la Santísima Virgen!
J – No en tanto, créanme, igual en el infierno, son las antiguas fiestas que están en vigor. Están en vigor, bien mas en rigor que en vuestro mundo. De hecho ya ustedes percibieron eso en la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

 

TODOS LOS SANTOS, FIELES DIFUNTOS, ALMAS DEL PURGATORIO

 

J – Es preciso reponer todas las fiestas en su lugar. Entonces, esos, los fieles difuntos, ¡quieren también que se les diga!
E – ¡Di la verdad, en nombre de la Santísima Virgen!
J – Las almas del purgatorio se encuentran en una situación terriblemente desventajosa. Antiguamente se iba al cementerio. Con cada Oración que se hacía, obtenían una indulgencia; de este modo, un alma podía ir inmediatamente al Cielo, Ahora eso ya no ocurre, o mejor, las personas ya no son encargadas para ese sentido. Eso fue suprimido por el Clero, que afirma que esas indulgencias ya no tienen valor, que solo una es válida, La del Día de Todos los Santos. ¿Que van hacer las almas del Purgatorio solo con una única indulgencia? ¡Ah! Antiguamente se liberaban millares y millares de almas, deberíamos decir, millones… ¿y ahora?
¡Ahora, se encuentran delante de una terrible perdida! Ellas gritan por socorro y nadie acude. Se aproxima el día de esta fiesta. Era preciso esclarecer a todas las personas al respecto, mas ellas no creen. (ríe con maldad y satisfacción)
E – Di la verdad, ¡de parte de la Santísima Virgen!
J – ¡En el fondo era una cosa tan simple! Bastaba ir al cementerio lanzar un poco de agua bendita, diciendo una vez: “Dadle Señor, el eterno descanso…”, y algunas veces un Padre Nuestro u otra oración, conforme se le ocurriese al espíritu de cada uno. Siempre que procedían así, con recta intención, entonces por cada oración, era realmente liberada un alma. Ahora, igual los buenos que creen en eso, son inducidos al error, cuando se les dice “Tu no puedes ganar esta o aquella Indulgencia, eso ya no es válido”. Es claro que eso nos trae ventajas a nosotros, a los del infierno (ríe con maldad).
E – Habla solamente de parte de la Santísima Virgen, ¡solo la verdad y toda la verdad!
J – En cuanto a esta gran y única indulgencia, que todavía se puede ganar, (la del Día de Todos los Santos, según los modernistas), muchas personas hallan a su Padre. No estamos demasiado lejos. Además de eso, con esta indulgencia única, ya no son muchas las almas que se liberan. El propio Dios, El de allá arriba (apunta para arriba) a de poner las cosas en su lugar, mas para muchos, ya será demasiado tarde, excesivamente tarde.
Debo todavía decir que, este asunto de las fiestas de los Santos tiene más importancia de lo que se piensa. Las fechas fueron rápidamente cambiadas, no solamente la fiesta de los Santos. También y muy especialmente las fiestas en honra de la Santísima Virgen. De igual importancia. Citemos por ejemplo, la de Nuestra Señora de Carmelo y otras grandes fiestas de días conmemorativos. Cuando las personas no van a Misa, en esos días para pedir el auxilio de la Santísima Virgen para su vida, reciben también menos gracias. Eso representa para ellas una gran perdida y para nosotros una magnífica ganancia.
E – ¡Habla solamente de parte de la Santísima Virgen y apenas la verdad!

 

LOS SACERDOTES Y LA GRACIA

 

J – ¿Es la lectura mirando a la asamblea? Nos he extremadamente ventajosa, pero más todavía cuando es hecha por mujeres (ríe con maldad).
E – ¡Di la verdad, en nombre de Jesús, Judas Iscariote!
J – Entonces, cuando las mujeres se colocan al frente, hasta las personas piadosas, hombres y mujeres que desearían concentrarse en la oración, no dejan de pensar: “¿Qué vestido trae hoy, cómo le queda el sombrero, fue recientemente a la peluquería?…” (Ríe con satisfacción y maldad).
E – Di la verdad, ¡En nombre de la Santísima Trinidad!
J – ¿Que sus zapatos están de moda? ¿Usa medias oscuras o claras? (ríe a carcajadas).
E – Judas, di la verdad y solo la verdad, ¡en nombre de la Santísima Virgen!
J – ¿No se le ve un poco de su ropa íntima? (ríe sarcástico)
E – Di solo, lo que la Santísima Virgen tiene para decirnos, ¡di solamente eso y nada más! ¿Lo que acabas de decir es tu teoría?
J – De cierto modo fui obligado a decirlo, como complemento. En el fondo es lo mismo así. Es así como las personas piensan y antes de cualquier otra cosa, reparan en su figura. Eso es evidente. Antiguamente las mujeres usaban velo, mas hace mucho que las mujeres dejaron de hacer eso. Mas, igualmente, aunque ya no usen velo, su lugar no es en la capilla. El Papa y los Cielos (apunta para arriba), ¡son la verdad!
E – ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen, solo la verdad!
J – Mas lo peor es, cuando las mujeres están encargadas de distribuir la Sagrada Comunión. Entonces, ya no hay mas gracias y bendiciones, es que en sus manos no son consagradas, son manos de mujer. No quiero decir que el mal esté en el acto de ser manos de mujeres, más sí, el acto de no ser consagradas. Cristo escogió solo y únicamente a los hombres para el sacerdocio y no a la mujer. Mas el orgullo, el orgullo, el pecado original de los ángeles, la razón de esto.*
E – Continúa diciendo la verdad, de parte y en el nombre de la Sanísima Virgen.
J – En el fondo estas mujeres se sienten orgullosas por que pueden mostrarse, actuar allá en frente. ¡Créanme! Los Sacerdotes, igual los modernos que dentro de poco verán todo tirado para el cubo de basura, acabarán por comprender que, con todas sus teorías y brillantes sin novaciones, no van a ningún lado. Igualmente, no quieren volver atrás, en el camino que tomaron. Por otro lado, también no saben bien como arreglar las cosas de manera que les agrade a las personas. Es así que muchos Sacerdotes llaman a una mujer para la capilla. ¡Piensan que es un motivo mas para atraer a las personas (ríe sarcástico)! ¡Pues sus Iglesias son ocupadas hasta un tercio de su capacidad real!
E – Judas Iscariote, continúa hablando de parte de la Virgen Santísima ¡y di solo la verdad!
J – Están cada vez más próximos del protestantismo y en cierta medida, es mejor que la Iglesia católica Moderna.
E – Di la verdad, ¡de parte de la Santísima Virgen!
J – ¡El protestantismo! Ellos no saben mas nada; ellos no saben mas nada desde que las cosas quedaron así, ¡mas los Católicos!
E – Continúa hablando de parte de la Virgen Santísima, ¡Judas Iscariote!
J – Los protestantes estarán en breve más próximos de Dios que los mismos Católicos modernos; Ellos no saben mas, como ya dije, más de cierta manera pueden ir sabiendo…
Los hombres inteligentes reconocen que la Iglesia Católica, la buena, la bien atendida, es la verdadera Iglesia.
Muchos se convertirán, mas, en la situación en que la Iglesia se encuentra actualmente yo diría, o mejor, nosotros los del infierno diríamos que el protestantismo en breve se encontrarán en una mejor posición.
E – Continúa, ¡di la verdad y solamente la verdad de parte de la Santísima Virgen!
J – Dios quiere que la homilía sea hecha por un hombre consagrado, porque así la predicación tiene mejor efecto sobre los fieles. Una mujer no consagrada está lejos de tener la misma eficacia, distrayendo a las personas que no se concentran en las palabras.
Una mujer que predica no puede ser buena, no puede predicar con seriedad, pues si tuviese un espíritu serio y fuese buena no se dedicaría a las predicaciones. La Imitación de Cristo, las Virtudes, la Cruz y los Santos, son asuntos actualmente poco abordados en la Misa o en las Homilías. Igualmente los Sacerdotes consagrados ya no se refieren en la mayor parte de las veces.
E – Continúa diciendo la verdad, de parte de la Virgen Santísima ¡y di solo la verdad!
J – Si esta mujer no profundiza al máximo el tema de su predicación, ¿como podrán las personas sacar provecho de ella? Cuando mucho, podrán ocurrírseles pensamientos extraños. No siempre ocurre, más de un modo general se diría que una predicación de este tipo es tiempo perdido.
* Belcebú en el Exorcismo del 7 de Noviembre de 1.977 agregaría esto “El mundo de hoy quiere ser aprobado. Quiere poner a las mujeres en la capilla, en el altar, mujeres despampanantes y metidas. Y esto ocurre a pesar de que la Madre de Dios, nunca tuvo esa función en la Iglesia, a pesar de Cristo no querer que la mujer entre en el Santo de los Santos, como castigo, porque el pecado original viene de Eva y fue ella la que cayó en primer lugar, Cristo dice esto un poco antes de su Pasión …” Es preciso recordar que el acto de dar la Comunión es en si mismo un acto del Sacerdocio y es por eso que le compete solamente al Sacerdote.

 

EL PADRE DADO VUELTA PARA LOS FIELES

 

J – El padre dado vuelta para los fieles, tampoco es bueno, sobre todo por las mujeres, pasa lo mismo que con las mujeres en la capilla. Ahora. Son las mujeres que se interrogan: ¿Cómo son sus cabellos? ¿Está bien peinado? ¿Se habrá afeitado?, ¡Mira ahora tiene el cabello ondulado y anteriormente no, que bellos dientes tiene! (ríe irónico)
E – Continúa diciendo la verdad, en nombre de la Santísima Virgen ¡y solo la verdad!
J – Los ornamentos le quedan bien, él están joven… que pena que sea Padre (ríe jocoso)… etc. Mas si el celebra dado vuelta para el altar, estos pensamientos no le ocurrirían a las mujeres: Cuando el se girara, después de que ellas hubieran rezado, ya nada de eso tendría importancia, Dios bien sabe porque la Misa debe ser celebrada de espalda al público.
E – Di la verdad, Sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡y solo la verdad! ¡Continúa!

 

EL TABERNÁCULO DEBE SER DIGNO DE AQUÉL QUE LO RECIBE

 

J – El Sagrario debe estar en el centro. Que significado tiene, al entrar en una Iglesia Moderna, ¿lo primero que debe hacerse es buscar el Sagrario? No se sabe si está enfrente, atrás o de costado. En muchas Iglesias se construyen Sagrarios que no se saben si son casas de rotosos. (ríe con maldad)
E – Di la verdad y solo la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡Judas Iscariote!
J – …Son cajas fuertes (no puede contener la risa).
E – Di la verdad, Judas Iscariote, solo la verdad, ¡sobre las órdenes de la Santísima Virgen!
J – Ahora hay también muchos que hacen Sagrarios de cualquier manera, en hierro. Claro que también podrían ser usados cajas de camión de hierro (ríe con maldad).
E – Di la verdad, solo la verdad, ¡en nombre (…)!
J – Un Sagrario – ¿están oyéndome? – debe ser dorado, esto es: ni en oro, ni en las piedras preciosas, serían dignas de guardar lo que guardan, estarían bien lejos de ser merecedoras de lo que abrigan. Es una vergüenza, lo mismo, nosotros, los de allá abajo, tenemos que reconocer que es una vergüenza ver las Iglesias y los Sagrarios que los hombres construyen…
E – Di la verdad y termina con esa risa, ¡di la verdad sobre las órdenes de la Santísima Virgen!

 

LA DANZA EN LOS LUGARES SAGRADOS

 

J – Y que decir de la Iglesias donde se celebran Misas a la tarde lo mismo que a la mañana ¡y donde enseguida se realizan bailes! Debo hablar de sexo, y no apenas de danza, porque en la mayor parte de los casos en que se danza, hay erotismo. Podría decirse, que no hay baile en que no existe pecado, que corporales, que espirituales, o donde no se insinúe que se cometan mas tarde. La danza es invención nuestra. Mas ahora son los propios Sacerdotes Católicos los encargados de promover estas danzas y fiestas. Para que las personas todavía en sus casas, tengan que ofrecerles estos divertimentos. Entonces, la palabra de orden es: Cerveza a chorros, danza y música (ríe nuevamente lleno de satisfacción).
E – Di la verdad y solamente la verdad, ¡en nombre (…)!
J – Llegaremos al punto, o lo que es mejor, llegamos al punto de ciertos Padres que todavía se dicen Católicos, mas ya hay muchos que no lo son, llamaron a su Iglesias adeptos de ciertas sectas, digamos, de la misión Pentecostal etc…, para que ellos den testimonio de sus parrandas. Si no es el Espíritu santo que reina, somos nosotros (y en cierta medida la magia negra) que reina. Y las personas están tan ciegas que ya no saben para donde queda el Este o el Oeste. Claro que para nosotros, esto es un “campo sembrado”. Son así los sacerdotes que tenemos actualmente.
E – Continúa diciendo la verdad, en el nombre de la Santísima Virgen, ¡y solo la verdad, solamente la verdad sobre las órdenes de la Santísima Virgen!

 

EL ARTE RELIGIOSO

 

J – Sí ¡la Santísima Virgen! Eso también quiere que se diga. El hecho es que se coloca su imagen a un costado y bien al fondo, de manera que se vea lo menos posible. Muchas veces existe una pequeña imagen de la Virgen, de mal gusto (si es que se consigue comprender de quien es la imagen). Cuando las imágenes modernas, en su mayoría, no se sabe si se trata de la mujer de un “gangster” o de alguien de allá arriba (apunta para arriba).
E – Sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡di la verdad!
J – En los lugares donde todavía existe imágenes bellas de la Santísima Virgen, las personas son más fácilmente invitadas a rezar. Es por eso, que Ellos, los de arriba, quieren que…
E – Continúa diciéndonos la verdad sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡di todo lo que tienes que decir sobre Sus órdenes!
J – …coloquen bellas obras de arte, por lo menos imágenes buenas y bellas, que “hablen” a las personas. El Sagrario debe estar, como ya fue dicho, en el centro, ricamente ornamentado, dorado de ser posible, arreglado de tal modo que todo el aspecto de la Iglesia sea armonioso. Que no se parezca a una cucha de perro. O, casi me gustaría de decir, un corral de puercos (ríe sarcástico).
E – Di la verdad, ¡sobre las órdenes de la Santísima Virgen! ¡Terminas con esas expresiones, que vienen de abajo!
J – Vienen de abajo, mas fui autorizado a decirlas (respira alto con dificultad).
E – Continúa diciendo la verdad, ¡di todo lo que tengas que decir sobre las órdenes de la Santísima Virgen! ¡Continúa hablando!

 

EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR

 

J – El Santísimo Sacramento: El Altísimo Sacramento ya no es adorado. Está totalmente colocado de costado. Las exposiciones del Santísimo sacramento son ahora raras. Hacen todavía algunos actos de reparación y entre los “Tradicionalistas”. Fuera de eso son muy raras. Este sacramento… ¡si supieran como es de grande!
E – Continúa hablando, en nombre (…).
J – ¡El Santísimo Sacramento del Altar! Si supieran la bendición que guardan, las bendiciones que él hacía antiguamente, cuando era expuesto el Sagrario y el pueblo, delante de él, ¡se hacia oración reparadora! Y de gran eficacia contra los pecados. Todas esas cosas dejaron de existir y es por eso que también menos almas se salvan. No quiero continuar hablando, ¡no quiero hablar más!
E – Continúa, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, di todo lo que Ella te encargó decir, ¡mas solamente la verdad!

 

EL SANTO ROSARIO

 

J – Tengo que agregar lo siguiente (respira con gran dificultad): La gran mayoría de los Sacerdotes están ciegos. Somos nosotros que los cegamos, Mas con un poco de buena voluntad y con mucha oración al Espíritu Santo, acabarían poco a poco, por comprenderlo. El Rosario sería entonces un remedio Universal. Pues, también el fue suprimido en casi todos lados. Ya no está de moda, como se acostumbra decir.
E – Continúa, ¡sobre las órdenes de la Santísima Virgen, di la verdad! ¡Di todo lo que tengas que decir!
J – Los Misterios Dolorosos serian los más preciosos de los tres. Sin duda que todos lo son, mas la meditación de los Misterios Dolorosos contribuye mas para la salvación de las almas, Es por eso que allá arriba (apunta para arriba), son los más preciosos.
E – ¿Y de los otros Misterios? ¡Habla, en nombre (…)!

 

EL SANTO ROSARIO

 

J – Tengo que agregar lo siguiente (respira con gran dificultad): La gran mayoría de los Sacerdotes están ciegos. Somos nosotros que los cegamos, Mas con un poco de buena voluntad y con mucha oración al Espíritu Santo, acabarían poco a poco, por comprenderlo. El Rosario sería entonces un remedio Universal. Pues, también el fue suprimido en casi todos lados. Ya no está de moda, como se acostumbra decir.
E – Continúa, ¡sobre las órdenes de la Santísima Virgen, di la verdad! ¡Di todo lo que tengas que decir!
J – Los Misterios Dolorosos serian los más preciosos de los tres. Sin duda que todos lo son, mas la meditación de los Misterios Dolorosos contribuye mas para la salvación de las almas, Es por eso que allá arriba (apunta para arriba), son los más preciosos.
E – ¿Y de los otros Misterios? ¡Habla, en nombre (…)!

 

EL ROSARIO Y LA IMITACIÓN DE CRISTO

 

J –También son buenos. Claro que son buenos y de un modo especial los Misterios Gloriosos, como la decena que invita a la contemplación de Pentecostés, La desidia del Espíritu Santo. Todos son buenos, mas los Misterios Dolorosos son preciosos, pues están asociados ala contemplación de la Agonía de Cristo en el Huerto de los Olivos, de la flagelación, de la coronas de espinos, de la carga de la Cruz y de la Muerte en La Cruz.
El libro “Imitación de Cristo” debería ser fermento, debería ser alimento para toda la humanidad. Más fue retirado como lo fueron millares de libros que existen. Citemos por ejemplo los libros de Agreda. Emmerich , etc… Muchos otros sobre la vida de Santos, caerían igualmente olvidados.
Mas los libros de Catarina Emmerich* y María de Agreda**, tienen la ventaja de poner sobre los ojos de las personas la vida de Cristo. De un modo impresionante y por ellos mostrar la pobreza extraordinaria en que Jesús Cristo, la Santísima Virgen y San José vivieron. Si las personas siguieran su ejemplo, de verdad vivirían menos obcecadas por el dinero, como tantas veces ocurre, y el orgullo no las cegaría tanto. Comprenderían que las únicas cosas bendecidas por el Cielo son las humildes, y sobretodo la perfecta imitación de Cristo y la propia entrega de sí mismo a los de allá arriba (rezonga).
E – ¡Continúa diciendo la verdad, solo la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen!
J – Lucifer paralízame. Ya no puedo mas, no quiero decir mas nada. Me obligan a hablar de mas, ¡a mí, Judas Iscariote! (respira alto y con dificultad)
E – ¡Continúa diciéndonos la verdad Judas Iscariote!
J – La “Imitación de Cristo”, sería bueno; La cruz seria bueno, en la Cruz está la salvación. En la Cruz está la victoria. La Cruz es más fuerte que la guerra. ¡OH! ¡Como Lucifer me atormenta por yo decir estas cosas!
E – ¡Continúa diciendo la verdad! ¡Lucifer vete de esta mujer! ¡Tú no puedes hacerle mal, en nombre (…)!
J – Él está en las proximidades.
E – ¡Vete Lucifer, tu no tienes nada que hacer aquí! ¡Judas Iscariote continúa! ¡Lucifer no puede hacerte mal, en el nombre de (…)!
J – Él me atormenta y es únicamente gracias a Ella, la de arriba (que me amó intensamente) que él no me torture mas todavía en el infierno. ¡Así! Este viejo está loco, es monstruoso y da miedo.
E – Continúa diciéndonos la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡continúa diciéndolos lo que Ella nos quiere transmitir! ¡Lucifer no puede hacernos mal!
J – Él me hace mal, ¡mas no me interesa! Quedaré satisfecho si no me obligan a continuar hablando. Eso solo me recuerda a mis propias maldades, me gustaría poder volver atrás, volver atrás (suspira miserablemente).


LA VOCACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

 

J – La Congregación Mariana era buena, mas ahora no lo es, en los lugares donde todavía existe ya no es buena, además ya casi no existe, porque de una manera general la Santísima Virgen fue sacada de las Iglesias. Actualmente, son muy pocas las personas que hacen según Su voluntad y Sus deseos. Hay pocos que la imiten y menos todavía que practiquen la Verdadera Devoción, según S. Luis Grignon de Monfort. Es preciso decir que Ella es difícil. La verdadera devoción y la oferta de si mismo no son fáciles.
Nosotros hacemos todo para impedir esas cosas. Más para las personas es la mejor cosa que pueden hacer: La mejor entre las mejores. Ella (apunta para arriba) tiene un gran poder, Ella protege a sus hijos como me hubiera hecho conmigo, si yo simplemente la hubiera querido (gime desesperado).
E – ¡Continúa diciendo la verdad, Judas Iscariote! Lucifer no puede hacerte mal, ni impedirte hablar. ¡Di lo que la Santísima Virgen tienes que decirnos, por tu intermedio! Tienes que hablar sobre sus órdenes, en nombre (…).
J – Los cánticos y alabanzas para la Santísima Virgen, en las Iglesias modernas, se oyen todavía en todos los años bisiestos (gime como si lo estuvieran atormentándolo).
E – Lucifer, ¡te prohibimos de hacerle mal a Judas Iscariote y perturbarlo! ¡Es preciso que el pueda hablar!
J – Solo se oyen en los bisiestos y cuando eso todavía acontece, son cánticos que no penetran hasta el fondo del alma, cantos que no hablan al espíritu. Eso es para nosotros muy ventajoso, porque así muchas almas no se salvarán y sólo volverán al buen camino por causa de los cánticos en favor de la Santísima Virgen, tenemos por ejemplo el Cántico “Para amar a María”. Dice así: “¡Tu eres La Madre, quiero ser tu hijo, solo tu hijo, solo tuyo en la vida y en la muerte!” (gime como un miserable), ¡No! ¡No! quiero decir esas cosas.
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
J – ¡Quiero callarme!
E – Sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡habla, en nombre (…)!
J – Quiero callarme… muchos textos, en los países de lengua alemana, fueron modificados por los Obispos. El Cántico “¡Milde Königin godfenke!”(Recuérdate dulce Reina…) es también uno que nosotros tenemos, porque contiene esta bella frase “¿Deberá el mas pobre de tus Hijos dejarte sin ser socorrida? Estas palabras ya provocaron en muchos buenos sentimientos y pudieron salvarse a último momento. Oh, entonces cuando se dice: “Mírame a mi, pobre y miserable pecador…” más para nosotros, en el infierno, es bueno que no sean entonados. Es bueno, es muy bueno.
E – Di la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡di solamente lo que la Santísima Virgen quiere que digas!
J – Después, los cánticos en honra al Santísimo Sacramento: Kommet, lobet onhe End” (Vive la gloria sin Fin). O Stern im Meere, Fürstin der liebe, (Estrella del mar, Soberana del Amor); y había centenas de cánticos bellos y buenos. Mas la Iglesia moderna sabe muy bien, esto es, nosotros lo sabemos muy bien, por donde debemos comenzar a destruir la Iglesia Católica. Nosotros somos obligados, es el viejo (Lucifer) que lo quiere, es el que habla, es el que exige. Nosotros conseguimos ahora lo que siempre deseamos. Nos acercamos al punto culminante. Estamos en auge. En este punto solo falta el aviso. Solo falta el Aviso.*
* Se trata del “Aviso”que fue anunciado por la Santísima Virgen en Garabandal el 01 de enero de 1.965. Cf. el Segundo Adviento, la montaña de Garabandal ed. Instaurar todo en Cristo.

 

EL SACERDOTE COMO PREDICADOR Y SU AUDITORIO

 

E – Di la verdad sobre las órdenes de la Santísima Virgen Judas Iscariote, ¡di lo que Ella nos quiere transmitir por tu intermedio!
J – En muchos, lo que falta es la humildad. En muchos Sacerdotes de hoy, lo que les falta es la humildad, porque si fuesen humildes, no serían tan cobardes. Entonces, tendrían el coraje de proceder bien, de cumplir con sus deberes, lo mismo con el riesgo de ser humillados, es por ahí que nosotros tenemos dominio sobre ellos. Muchas cosas dependen de esa virtud.
Actualmente la humildad es escrita con letras extremadamente pequeñas, tan pequeñas que mal se pueden leer. Está todavía escrita en pocos, mas sólo en muy pocos, está escrita con letras mayúsculas.
Es claro que esta virtud ya no figura en las predicciones, ¿cómo quieren que las personas las practiquen o practiquen otras virtudes? ¿Dónde creen que podrá ir a buscar la materia de inspiración, el buen espíritu que debe reinar en las homilías?
No fue un gran Santo que dijo: “¿Cuando el demonio quiere apoderarse de un alma, no la deja ir a los sermones?” Mas las homilías que ahora se hacen, puede el demonio dejar tranquilamente ir a las personas (ríe con satisfacción).
E – ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen y termina con la risa!
J – Porque son sobre todo anécdotas y lucubraciones sobre el Concilio, haciendo el predicador, mas el papel de conferencista que de predicador (da carcajadas). A pesar de eso, las personas están sujetas a sus palabras. ¿Mas por cuanto tiempo todavía?
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
J – Beben sus palabras y creen sin dudar en todo lo que dice, porque es el Sacerdote y recibió del Obispo la Misión. Él habla así, de aquello, todos los domingos, no del púlpito de acá abajo naturalmente, porque las personas… eso también quieren que se les diga… (vuelve a reír)
E – Di la verdad, di lo que tienes que decir, de parte de la Santísima Virgen, ¡di toda la verdad!
J – Un Padre tiene…yo no quiero hablar de eso.
E – ¡Fuera de aquí Lucifer! Tú no puedes hacer mal, ¡tú no puedes impedir a Judas de Hablar!, ¡di la verdad en nombre (…)!
J – Un Padre tiene mayor eficacia cuando habla de lo alto de un púlpito que desde abajo, en frente de un micrófono. Antiguamente, cuando los Padres hablaban del Púlpito, con su voz natural, las palabras eran muchos mas eficaces de lo que son ahora. Allá abajo, en frente de cincuenta alto-parlantes.
E – Di la verdad, toda la verdad, de parte de la Santísima Virgen, sólo la verdad. ¡Di lo que Ella quiere transmitir por tu intermedio Judas Iscariote!
J – Es así, es ahí donde reside toda nuestra astucia, cuando las personas eran obligadas a mirar para el púlpito y de cierto modo, es lógico que miren para quien habla y no se distarían mirando los sombreros, peinados, casacas y corbatas, eran obligados a mirar a la boca, cuando mucho a la cabeza del predicador. Mas ahora las cosas no pasan así, miran para adelante y ¡están distraídos por los demás!
E – ¡Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen! Lucifer no te puede perturbar.
J – Y la astucia de todo esto reside en el caso de que se están organizando las cosas de forma que los Padres ya no hablen del Púlpito. Eso es un hecho capital y representa para nosotros una gran ventaja. La idea de que hablen de frente fue engendrada por nosotros. Fuimos también nosotros que lo quisimos. Y nosotros lo conseguimos, ¡nosotros conseguimos todo! Sí, obtenemos todo lo que queremos (triunfante).
E – Di la verdad, solo la verdad, de parte de la Santísima Virgen. ¡Lucifer no podrá interrumpirte Judas Iscariote! ¡Habla en nombre (…)!
J – Nosotros hasta conseguiremos, además ya conseguimos, que las mujeres, en su gran mayoría, concurran a Misa con vestidos impropios, sin que los Sacerdotes las manden afuera, por el contrario, Hasta algunos dicen que es preciso practicar el amor al prójimo…
E – ¡Habla! ¡Saca la verdad para afuera, en el nombre (…)!
J – Dicen que es preciso practicar el amor al prójimo, que no se puede juzgar a una persona por la manera que anda vestida, o bien inapropiadamente, más que lo que es preciso es mirar para los sentimientos del corazón (ríe con satisfacción y maldad).
E – ¡Di la verdad, de parte de la Santísima Virgen y solo la verdad!
J – Antiguamente era diferente. Una persona de esas, o mejor dicho, “una descarada”, era expulsada de la Iglesia por un Sacadote. Antiguamente había orden. Mas ahora ya cualquier “descarada” puede entrar (ríe atrevido).
E – Di lo que la Santísima Virgen te encarga decirnos, Judas Iscariote. Solo la verdad, ¡solo lo que la Santísima Virgen nos quiere transmitir por tu intermedio!
J – Lo que después pasa cuando estas personas están en la Iglesia es absolutamente normal (se interrumpe).
E – Continúa diciendo la verdad en nombre (…).
J – Cuando una persona de este genero están en la Iglesia, las cabezas andan como un rodó pió, miran a la derecha, para la izquierda, para el frente, para atrás y se dan vuelta para la dirección que desean ver (ríe alto). Con todo eso la oración no tarda en desaparecer (ríe malicioso).
E – ¡Di la verdad en nombre (…)!
J – Entonces la oración queda suspendida en un clavo o presa de un mata-moscas (ríe irónico).
E – Sobre las órdenes de la Santísima Virgen, di la verdad, ¡di lo que la Santísima Virgen nos quiere transmitir!
Es así, la oración no se puede libra ya del mata-moscas; cuando mucho retorcerse en las redes del sexo (se interrumpe).
E – ¡Di la verdad en nombre (…)!

 

EL TRAJE ECLESIÁSTICO

 

J – Seria bueno que los Sacerdotes vuelvan a usar sotana negra. Nosotros estamos obligados a decírselo, las almas dañadas ya se lo dijeron (*). Cuando un Padre se presenta a la paisana, en camisa con corbata despampanante (no es preciso serlo) ninguno sabe si es el reportero o… (ríe irónico).
E – Di la verdad de parte de la Santísima Virgen, ¡solamente la verdad!
J – …Un diplomático… un director (ríe a carcajadas) o un conferencista que…
E – ¡Di la verdad, solo la verdad de parte de la Santísima Virgen!
J … que… (ríe sarcástico).
E – ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen, termina ya con la risa, déjate de gracias! ¡Habla ahora, sobre las órdenes de la Santísima Virgen!
J – …o cualquier otro “burro” a la pesca de bombas eróticas.
E – ¡Di la verdad y solo aquello que es de la voluntad de la Sanísima Virgen!
J – Todo está relacionado, ¡todo está relacionado! (continúa riendo con actitud malvada).
E – Di la verdad sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡di lo que Ella quiere transmitirnos, judas Iscariote!
J – ¡Es precisamente esto…! (rezonga).
E – ¡Habla en nombre de Jesús!
J – ¡No quiero!
E – ¡Tienes que decir la verdad! ¡Habla Judas Iscariote!
J – Fue lo que yo hice.
E – Tienes que hablar, ¡sobre las órdenes de la Santísima Virgen!
J – Cuando un Padre se presenta en camisa deportiva, bien elegante, el resultado es que cualquier “gallina presumida” puede pensar que él la desea. ¿Será este el ejemplo digno de un Padre? ¿Qué ejemplo es el que da un Padre en estas condiciones? ¿Cuántos errores se verifican en los últimos años por causa de esto, cuanto mal se podría haber evitado si los Padres todavía se presentaran vestidos con su verdadero, primitivo, antiguo, bueno y tradicional…(rezonga).
E – ¡Di la verdad en nombre de a Santísima Virgen, di lo que tienes que decir! ¡Habla!
J – …No apenas bueno… (gime).
E – ¡Di la verdad! ¡Habla! ¡Que la verdad total salga para afuera! Judas Iscariote, en nombre (…).
J – …Más el conveniente traje, yo…
E – ¡Continúa en nombre (…)! ¡Lucifer, tu no tienes derecho de atormentarlo!
J – …En su sotana (**) sacerdotal, en su traje… yo no se como decirlo. Tomemos por ejemplo a los Benedictinos. A muchos Padres les quedaría mucho mejor el hábito de San Bento, que vestido de civil, desarreglado, que jamás podrá representar lo que debe. Miremos el hábito de San Francisco con su capa.
A cuántos laicos, a simple vista de este hábito, aunque sea de lejos ¡no sugeriría pensamientos mejores! Ni era preciso estar junto a él. ¡Cuántas veces no se jugó en un instante de estos la salvación de un alma! Se a dado el caso también de personas que piensan que, si todavía hay Padres, a pesar de todo, Dios tiene que existir, pues de lo contrario, esos hombres no usarían hábitos.
E – Continúa diciendo la verdad de parte de la Santísima Virgen, di lo que tienes que decir y que es de la voluntad de la Santísima Virgen, ¡solamente la verdad!
J – Y la persona piensa para si: Si es verdad que Dios existe, algo tiene que cambiar en mí. ¿Que debo hacer? Y toda la noche ese pensamiento va ganando fuerza en su alma; por fin, esa persona se decide por el camino que la conducirá a un religioso de hábito, aun hombre de sotana negra, o a un Padre de hábito Benedictino… será como sea que ellos se llamen esto solo le traería beneficios, a ustedes y al mundo entero. Sería sumamente ventajoso para las almas. Solo por esto millares de almas serían salvadas. Que en los encuentros, en los lugares públicos en todas las partes, donde se encuentre un Padre así, cuantas mujeres, cuantas personas, no se comportarían mejor, menos negligentemente, o sea, de otra manera (se interrumpe)
E – ¡Di la verdad, Judas Iscariote! Di lo que la Santísima Virgen quieres que digas, solamente la verdad, en nombre (…).
J – Cuantos rayos saludables no penetrarían, entonces, las almas de esas personas, con este pensamiento: “el es el Padre y representa la Bendición Divina, el Santísimo Sacramento, tiene todo el poder. Dios es su sustento; nosotros ya nada podemos hacer, todos tenemos que morir…” Las cosas podrían muy bien acontecer así, como les termino de contar. Repítelo una vez mas todavía, porque…
E – Di la verdad judas Iscariote, di lo que la Santísima Virgen te encarga de decir. Lucifer, tu no puedes impedir a Judas Iscariote de hablar, ni siquiera perturbarlo, ¡en nombre (…)!
J – …Porque es horrible cuando una mujer en pollera corta se sienta en frente de un Padre y la paisana, sin saber que él es el Padre. De hecho, ella verifica, que por su mirar, que por su comportamiento, que él es algo mas elevado. Ella se lo siente de cierta manera y eso hace que se quiera acercar todavía más a él, nada de eso acontecería si él usase el hábito o el traje religioso. Casos como estos, llevan a muchos Padres a desviarse del buen camino y se casan y consecuentemente, claudican de sus funciones Sacerdotales. La Iglesia Católica está en una situación difícil. Volvió al punto cero.
E – Di la verdad Judas Iscariote! Lucifer tu no tienes derecho de impedir a Judas Iscariote hablar, ¡no puedes perturbarlo! Judas Iscariote, ¡di lo que la Santísima Virgen te encargo de transmitir!
J – (Solo se perciben sonidos guturales indefinibles y una sensación de estrangulamiento).
E – ¡Habla, Judas Iscariote, en nombre (…)! ¡Lucifer, tu no tienes el derecho de perturbar; vete, en nombre (…)!
(*) Ningún Exorcismo anterior, que no se halla publicado hasta ahora.
(**) Todo indica que sotana perturba terriblemente al Diablo. De ahí la gran resistencia en decir el valor del traje.


SOLO LA INTERVENCIÓN DE DIOS

 

J – Solo la intervención del propio Dios, de aquel de allá arriba (apunta para arriba), puede todavía salvar a la Iglesia. La tenemos totalmente presa en nuestras redes. Corre el peligro de perecer. La situación es crítica. Está acorralada por los modernismos, por las ideas de los profesores, de los doctores, de los Padres que se creen más inteligentes que los otros. Solo la oración y la penitencia la pueden todavía juntar, mas son bien pocos los que la practican (respira profundamente y con dificultad).
E – Di la verdad Judas Iscariote. Lucifer, tu no tienes nada que hacer e incomodar. ¡Vete! ¡Deja a Judas Iscariote hablar, en nombre (…)!

 

EL INFIERNO Y TODO SU HORROR

 

J – ¡Es una gran victoria para nosotros que somos ya muy pocos! ¡Padres hablen del infierno! El infierno en todo su horror, debería pintarse en las paredes. Lo mismo que así lo hicieran, lo mismo que lo hicieran no llegarían a tener una pálida idea de su horror. ¿A dónde es que encontramos todavía un Padre que hable sobre el infierno, la muerte, el purgatorio o sobre cualquier otro asunto del género?
¡Solo muy pocos lo hacen! Y estos no llegan para el ejército, para la multitud de personas, que se encuentran en el camino de la perdición.
E – ¡Continúa, Judas Iscariote! Lucifer, tu no puedes impedir ni perturbar, Judas Iscariote, cuando él habla. El dice lo que la Santísima Virgen le encarga decir, ¡en nombre (…)!
J – Es también uno de los motivos principales…
E – Continúa diciendo la verdad, lo que la Santísima Virgen quiere que digas, ¡Judas Iscariote!
J – …Un soporte al que no podemos agarrarnos. El caso es que ya no se predica sobre el infierno, en toda su extensión. Y eso no bastaría todavía, ya lo dice aquí: “El infierno es mucho mas horrible de aquello que comúnmente se piensa” (suspira y llora)

 

MISIONES POPULARES Y VERDADERA RENOVACIÓN

 

J – Si al menos se predicasen estas cosas y se volvieran a organizar misiones populares, muchas personas, millares de ellas, volverían a aproximarse a la Confesión. Ahora, no lo hacen, Nosotros ya tuvimos la ocasión de decir que las ceremonias penitenciales no pueden de modo alguno sustituir a la Confesión. Nosotros tememos a las misiones populares como la peste, pues ya han contribuido a la salvación de muchas almas.
Los predicadores de las misiones populares hablaban sobre todo del infierno, del Purgatorio, de la conversión y de la muerte. Esto llevaba a la luz a muchas almas: era como una mecha que los Sacerdotes colocaban juntos a las personas que en ella se apoyaban, pues nadie ama a la muerte, nadie ama al diablo. Todos recusaban asustados y cada cual pensaba para si: “Si las cosas ocurren así, tengo que retomar el camino del bien. Él tiene razón”. Cuando un Padre sigue la buena y verdadera tradición, como Ellos allá arriba (apunta para arriba), cuando todavía se celebra convenientemente la Santa Misa, cuando es guiado por el Espíritu Santo, cuando es muy piadoso, entonces sus bendiciones y sus influencia son mucho mayores. Lo mismo se puede decir de sus sermones. Las predicaciones de muchos Padres son muy superficiales. Sus Misas ya no son fuente de bendiciones abundantes, talvez de muy pocas; de cualquier modo, de menos bendiciones de lo que en el caso de un Padre piadoso. Y eso es lógico.
El Cielo permite que un Sacerdote que quiere realmente el bien, que se deja guiar por el Espíritu Santo, que se entrega totalmente a Dios y que solo hace lo que Él quiere (apunta para arriba) posea una eficacia mucho mayor y ejerza una influencia también mayor sobre las personas que frecuentan la Iglesia. Lo mismo ocurre con la lectura del Evangelio y con otras lecturas, del principio al fin de la Misa: El poder de tal Sacerdote es mucho mayor, mucho más extenso, que el de un Sacerdote vulgar, tibio, un apóstata. Esos ya no se interesan, son demasiados cobardes para celebrar la Misa y para hacer el bien como debería ser, según la voluntad del Cielo… No quiero hablar… no quiero continuar hablando.
E – Judas Iscariote. Di la verdad, ¡di lo que tienes que decir sobre las órdenes de la Santísima Virgen! Lucifer, tu no puedes perturbar a Judas Iscariote, tienes que irte para el infierno, ¡allá es tu lugar! Judas Iscariote, continúa diciendo lo que la Santísima Virgen quiere, di toda la verdad y solo la verdad, ¡di todo lo que tienes que revelar!
J – (Judas gime).
E – ¡Vete Lúcifer! ¡Tú no puedes incomodar, ni impedir a Judas Iscariote de hablar! ¡Judas Iscariote, continúa en nombre (…)!
J – Es preciso que aparezcan jóvenes corajosos, naturalmente, era mejor que fuesen los propios Obispos a manifestarse contra los abusos de la Iglesia. Las personas deberían reunirse. Es preciso que se vuelva a decir en las pláticas, que fuese gritado de los altos de los tejados, debería gritarse desde lo alto de los Púlpitos, todo lo que yo, Judas, acabo de decirles. Pienso de un modo especial, en el Aspergesme en la Bendición del fin de la Misa, ¡durante la cual se debe hacer de rodillas! la bendición de pie, atrae menos benditos, pues no agrada a Dios. Quedar de pie, de brazos caídos, talvez sin rezar, durante la bendición final, es ofensivo para Dios. Y horrible. Nosotros, en el infierno, nos revolcaríamos, si pudiésemos, mas evidentemente, eso nos agrada, eso hasta nos agrada.
E – Habla mas ahora, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, di apenas lo que Ella nos quiere transmitir.

 

LA ANTIGUA MISA ENCIERRA GRACIAS INFINITAS


J – Si las treinta y tres Señales de la Cruz volvieran, ¡Que están tan relacionadas con la vida de Jesús! Todo fue previsto, fue Jesús quién preparó todo a así, por intermedio del Espíritu Santo. Si todo eso fue establecido desde la “Aspersión” hasta la oración de San Miguel Arcángel, y si se volviera a celebrar la Misa como Cristo quiso, entonces…No quiero decir nada.
E – ¡Di la verdad, Judas Iscariote! Tienes que decirla, ¡Sobre la orden de la Santísima Virgen!
J – …Entonces, millares de almas que se pierden, que sufren a la condenación eterna, ¡serian salvas! El error está en la Misa, principalmente en la Misa. Un torrente infinito de gracias brotaba de la Misa, cuando todavía era convenientemente celebrada. La Misa es el factor principal. La Misa y La Comunión, es lo más grande para ustedes, católicos, Todos los místicos, todas las apariciones de la Santísima Virgen, tienen que apagarse durante esta realidad.
La Santa Misa tiene un valor infinito, incalculable. Y es el propio Cristo que sube al Altar con toda su plenitud de gracias, que nosotros tanto odiamos. En una Misa debidamente celebrada somos obligados a huir. Huimos luego del Aspergesme. Sirviéndonos de una imagen, podemos decir que nos limitamos a espiar recelosos por una grieta. Por el contrario, en la Misa Moderna, podemos danzar tranquilos, hasta… nadie quiere decirlo

 

¿ESTARÁ CRISTO TODAVÍA PRESENTE EN TODOS LOS SAGRARIOS?

 

E – Di la verdad, Di lo que la Santísima Virgen quiere transmitir ¡Solo la verdad!
J – …Hasta en la casilla mortuoria, lo mismo enfrente del Sagrario. Pues ya no es en todos los Sagrarios que… no quiero decir esto, no quiero decirlo (rozna con violencia).
E – ¡Di la verdad, tienes que decirla Judas Iscariote, sobre las órdenes de la Santísima Virgen! ¡Lucifer tú no puedes perturbarlo!
J – Ellos, en el Cielo, lamentan que la Hostia Consagrada ya no se encuentra en todos los Sagrarios.
E –¿Como? ¡Di la verdad, en nombre (…)!
J – Si al Celebrar la Misa, el Sacerdote ya no cree en las palabras de la Consagración y no tiene la intención de Consagrar, entonces no Consagrara, entonces la Hostia no esta Consagrada. Es apenas un poco de pan, como dicen los protestantes y las sectas. La mayoría de los Sacerdotes “Se miraban”, y sólo hacen lo que el pueblo ordena. Quieren ser elogiados en su modernismo y en su presunción, que casi les salta por la cabeza (rezonga).
E – Di la verdad y sólo la verdad, di todo lo que tengas que decir, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡Judas Iscariote!
J – Mas lamentablemente, para ellos allá arriba (apunta para arriba), las personas piensan que reciben a Cristo en la Hostia… cuando es apenas pan.
Efectivamente, ya no es Cristo. Eso representa una enorme pérdida de gracias y así, se desvían más fácilmente del camino. ¡Hasta los propios Sacerdotes son engañados!
E –¡Di la verdad, Judas Iscariote, en nombre (…)!
J – Tengo también que agregar que a Ellos, a los de arriba, no les gusta que usen Hostias castañas. Solo son toleradas en caso de extrema necesidad. Normalmente se le debe dar preferencia al pan blanco, porque es Jesús y la Inocencia personificada (respira con dificultad).
E – ¡Continúa, Judas Iscariote, di todo lo que tengas que decir de parte de la Santísima Virgen! Lucifer no puede incomodarte. Él tiene que partir para el infierno, adonde es su lugar. ¡Judas Iscariote, continúa hablando, en nombre (…)!
J – Si, cuando el Papa aparece en la baranda, donde tiene la costumbre de hablar, pudiese decir todo lo que debería y quería decir, sin influencias extrañas, entonces los hombres se encaminarían. Habría todavía tiempo, mas es precisamente de eso de lo que está impedido.
Si el al menos pudiera salir, una vez que fuera, y decir lo que quisiera…mas antes será… (rozna)
E – ¡De parte de la Virgen Santísima!, ¡Di la verdad (…)!
J – …Callado, si hablara libremente. Él bien sabe que no puede dar un paso en falso.
Preferiría morir a soportar esta situación, mas por otro lado, tiene conciencia de que tiene que llevar la Cruz del Calvario. Tiene que vivir la Pasión hasta el fin, aunque no quiera. El Papa tiene que pasar por la prensa como Cristo pasó. No en la misma medida, más tiene que pasar.
E – ¡Continúa Judas Iscariote, di apenas lo que la Santísima Virgen quiere que digas! ¡Lucifer no te puede perturbar, tiene que dejarte hablar, en nombre (…)!
J – No se puede creer lo que el Cielo anuncia por intermedio de las almas privilegiadas, lo que Ella (apunta para arriba) encarga a las almas privilegiadas anunciar, en nombre de Jesús Cristo. También ya no se puede creer en los Apóstoles del propio Cristo. Jesús y Su Madre ya afirmaron bastantes veces, tal como ahora, que en la Iglesia, todo está podrido, mas los Obispos también no lo creen. Los lugares de las apariciones, no los anteriores, sino los más recientes no quieren ser reconocidos. En Lourdes o en Fátima se cree todavía, pero de un modo superficial, mas también ahí hay gracias ya no corren tan abundantes, pues los propios Sacerdotes ya no celebran la buena Misa. Ha… (se interrumpe).
E – ¡Di la verdad, Judas Iscariote, en nombre (…)!
J – Hay ciertos Sacerdotes, igual en esos lugares, que les gustaría celebrar una Misa de su invención, podría decirse que la intención es sobrepasar a los otros. En este aspecto, Fátima ocupará en breve el primer lugar en Lourdes…
E – ¡Di la verdad, sobre las órdenes de la Madre de Dios! ¡Lucifer no tiene el derecho de perturbarte, ni de impedirte que hables!
J – …¡Y Lourdes no quedará atrás durante mucho tiempo! Hay muchos Católicos que ya no van a Lourdes porque encuentran que es anticuado honrar a la Santísima Virgen e ir en peregrinación.
E – ¡Sobre las Ordenes de la Santísima Virgen, continúa diciendo la verdad, di todo lo que tengas que decir, lo que la Santísima Virgen quieres que transmitas!

 

ERRORES EN LA CONDUCTA DE LA IGLESIA


J – Si todos los Padres, sin excepción, en un rasgo de inteligencia, reconocen como está la Iglesia y cual es su situación, se quedarían terriblemente apaborados. Ciertamente modificarían su conducta, por lo menos un gran número de ellos, pues es precisamente ese rasgo de inteligencia es el que les hace falta, a ellos que creen que la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo.
E – ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen y solo la verdad!
J – Estos Padres se concentran sobre la nueva Iglesia. Al final de cuentas, la Iglesia son ellos, y pueden cambiar todo los que les agrada. Pues el espíritu Santo también reside en ellos. De este modo, no se dan cuenta que están desobedeciendo al Papa, el jefe de la Iglesia, y que todo eso no viene de él. Es que la acción del Espíritu Santo se ejerce por intermedio del Papa y no de una palabra que ellos quieren cambiar y recambiar de acuerdo a su voluntad. (rezonga)
E – ¡Continua Judas Iscariote, de parte de la Santísima Virgen, di lo que Ella nos quiere transmitir, en nombre (…)!
J – Naturalmente, todo lo que nosotros divulgamos por medio de los Cardenales, no viene de modo alguno del Espíritu Santo. (Notable síntesis que dismistifica la validez de la actual vida Eclesiástica al más alto grado).
E – Judas Iscariote, di la verdad, di lo que la Santísima Virgen te encargó de decir; ¡Continúa, en nombre (…)!
J – Algunos de ellos serán exterminados como la hierba dañina – como dice y está en el exorcismo – mas eso no le acontecerá a todos. Algunos comprenderán todavía…Cuando los Obispos, eso también quiere que se les diga, los Obispos…
E – ¡Di lo que tienes que decir, departe de la Virgen Santísima!
J – Yo también fui Obispo. Si yo pudiese volver atrás, cumpliría mejor con mis deberes, mil veces mejor. Los Obispos…
E – ¡Continúa de parte de la Virgen Santísima!
J – Muchos Obispos, ¡mas valdría que nunca hubieran sido!, mejor hubiera sido los más ínfimos de los laicos, en ves de tener la Palabra y la Cruz, porque para ellos todo eso solo es un camuflaje…
E – Di la verdad, en nombre (…) ¡Di lo que tengas que decir de su parte!
J – …Se ponen la máscara del bien, mas por abajo solo hay gusanos y pudrición, hasta para nosotros es…
E – Di la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, todo lo que Ella quiere transmitirnos por tu intermedio, ¡Judas Iscariote, en nombre (…)!
J – No quiero continuar hablando, ¡no quiero!
E – ¡Tienes que hablar de parte de la Santísima Virgen, Lucifer no puede impedirte de decir la verdad!
J – Ya hablé bastante… (rezonga).
E – ¡Habla! ¡Habla de parte de la Virgen Santísima! ¡Tienes que decirnos todo lo que Ella nos quiere transmitir por tu intermedio!

 

EL CASO DE ECÔNE

 

J – ¡Ya hablé bastante, ya hable bastante! Lo que yo dije fue lo principal. Las personas deberían agruparse y a pesar de todas las persecuciones, Ecône ha de triunfar. ¡Ese maldito triunfará! (rezonga).
E – En nombre de Jesús, ¡Deja eso! ¡Di la verdad! ¡Di lo que la Santísima Virgen quiere que digas!
J – ¡A pesar de todo, triunfará! ¿Que es lo que piensan? ¿De donde es que vienen tantos adeptos? ¿Quizá de alguna parte del infierno? Esos adeptos ven nítidamente dónde está el bien y como se debe caminar. Sienten claramente que la imitación de Cristo es el verdadero sacerdocio residen únicamente en la renuncia, en el sacrificio en el camino de la Cruz. Ellos bien lo saben, es por eso que tienen tantos candidatos al sacerdocio. Tienen mucho más que los otros, que todavía les gustaría vanagloriarse de lo que tienen… más que en breve perderán la bazofia…
E – ¡Continua! ¡Di lo que tienes que decir de parte de la Santísima Virgen!
J – Los modernistas saben bien que su juego está en el fin y que Ecône es superior, es por eso mismo que lo combaten (gime).
E – ¡Deja la estola en paz! ¡Tú no puedes hacernos mal! ¡Continúa en nombre de Jesús!
J – En el fondo, somos nosotros los que estamos en aquellos que lo combaten a Ecône. Ellos mismos nos ayudan como buenos instrumentos. Son buenas herramientas, buenas y útiles, que no nos gustaría tirar afuera. Sus teorías nos son muy útiles en el Infierno.
E – ¡Continúa diciéndonos la verdad, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, y no aquello que es de vuestro agrado!
J – Nosotros también tenemos que decir estas cosas. Teníamos que referirnos a esto para que se viera una visión del conjunto. Es preciso señalar bien el encadenamiento de las cosas, para que todos puedan comprender… ¡Mas ahora no quiero, no quiero hablar más!
E – Lucifer no puede incomodarte. ¡Continúa diciéndonos lo que la Santísima Virgen te encarga decirnos, en el nombre (…)!

 

EL CELIBATO ECLESIÁSTICO

 

J – En cuanto a la confesión…y al celibato, ¡también hay para decir! Cuando un sacerdote vive en celibato, tanto las mujeres como los hombres tienen más confianza en él, sobre todo en lo relativo a la confesión. Si fuese casado podría suceder que una de esas brujas (ríe) le pregunte lo que al marido le dice la fulana de tal confesión. Podría sentirse terriblemente curiosa en saber lo que dijo éste de aquel, sobretodo si tuviera interés para su modo de pensar. Mas si el Sacerdote vive y persevera en el celibato, estaría imitando la vida virginal de Cristo, entonces hasta el mismo “burro” comprenderá que cualquiera puede pensar: “Aquí puedo ir. Aquí puedo decir todo. Nada pasará aquí, todo quedará entre nosotros. Si ellos consiguen guardar el celibato, también son capaces de callarse”.
Mas ya no piensan así en relación a los que son casados. Por el contrario, su opinión es bien diferente: “Si este se casó, no puede guardar el celibato, ¿cómo podría… (ríe con maldad) cómo podría callarse la boca ya que ni siquiera es dueño de su cuerpo”?
E – ¡Di la verdad y solo la verdad de parte de la Santísima Virgen!
J – Cristo quiere el celibato. No se puede sacarle ni un ápice. Lo que se casaron, deben volver atrás, arrepentirse de su error… Sería mejor que esos repasen el camino, reconozcan sus errores…, mas justamente…
E – Continúa, di la verdad, di lo que la Santísima Virgen te encarga decir, Lucifer no puede perturbarte. ¡Continúa hablando! Di lo que tienes que decir, sobre las órdenes de la Santísima Virgen, ¡solo la verdad!

 

DISPONIBILIDAD PARA CONFESAR

 

J – Lo mismo que las personas quieran confesarse, tienen muy pocas ocasiones para hacerlo. El tiempo destinado para las confesiones es lo máximo una hora, y solo vienen algunos viejos (ríe irónico).
E – ¡Continúa, diciendo la verdad, di lo que tengas que decir, de parte de la Santísima Virgen!
J – Así el confesor siente desánimo y se interroga: “¿Tan pocos y solo los viejos? En poco tiempo valdrá la pena desistir de confesar: ¿será que también nosotros tendremos que encaminar las ceremonias penitenciales?”
Es entonces, cuando los viejos terminan de rezar, el Padre sale del confesionario y seguramente, algunos, que todavía aguardan, pensaran que ya no podrán ser atendidos y se precipitaran para el confesionario. Así no se pueden… (da carcajadas).
E – ¡Termina con la risa y di la verdad de parte de la Santísima Virgen!
J – … No pueden, con miedo de que el confesor se escape, no pueden preparase debidamente, como seguramente lo hubieran hecho si las condiciones fueran otras (ríe a carcajadas).
E – De parte de la Santísima Virgen, ¡di la verdad!
J – No quiero continuar hablando, ¡no quiero!
E – ¡Tienes que continuar, tienes hablar, tienes que decir lo que la Santísima Virgen quiere! ¡Tienes que transmitirnos todo lo que Ella quiere y nada más!
J – Si los Padres confesasen horas seguidas, si en los Viernes Santos hablasen de la Muerte de Cristo, podrían en esta altura aprovechar para hablar de la muerte del hombre. Podrían recordar que todos tienen que morir y que deben preparar su alma. De este modo, millares de almas podrían ser arrancadas del infierno (gime como un miserable).
E – ¡Suéltame! ¡Tu no puedes arrancarme la estola, en nombre de (…)!
J – Nosotros no queríamos hacerlo, mas somos obligados por Belcebú y Lucifer, que quieren que los perturbemos.
E – Belcebú y Lucifer ¡tienen que desaparecer! Judas Iscariote, tú y solamente tú, habla de parte de la Santísima Virgen, ¡en nombre (…)!
J – Nosotros sembramos la confusión por todas partes. Desde que Belcebú aquí se encuentra, tenemos un gran poder. Él se mueve por todas las direcciones y desparrama la confusión por donde puede.

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EXORCISMO DEL 12 DE ENERO DE 1.976

(Contra Veroba, demonio del coro de las Potestades)

E – Te encomendamos Veroba, en nombre (…) que digas la verdad, todo lo que quiera la Santísima Virgen.
V – ¡Los mismos buenos combaten a los buenos! ¡Antiguamente no era así! ¡Antiguamente los buenos estaban unidos! ¡Comenzó la locura que va a alcanzar lo máximo! Más todo se tornará peor.
E – ¡Continúa, en nombre (…)!
V – Actualmente, los hombres ya no se inclinan sobre las Sagradas Escrituras, además que en todas partes se presentan de unos modos diferentes, o sea, deformados, organizados de otra forma, hechos para agradar a cada uno. Sólo se debería defender la Sagrada Escritura no falsificada, la antigua, la buena, el resto proviene de combinaciones y puede decirse que están envenenando.
E – ¡Continúa diciendo la verdad (…)!
V – La gran Señora quiere salvar a todos lo que pueda. El mundo es tan pervertido, que Ella ya no puede salvar a las almas en masa. En tanto Ella todavía quiere hacer todo lo puede. Ella ama a sus Hijos, los ama más de lo que se merecen muchos de ellos.
E – ¡Continúa diciéndonos la verdad, en nombre (…)!
V – ¡Si nosotros todavía pudiésemos ser amados por un décimo de ese amor (gime horriblemente)! Ella ama a sus hijos como solo una madre los puede amar.
Esta es la razón del porqué es preciso de que muchos hombres buenos, legos, justos, tomen conciencia de que es necesario rezar y también sufrir por la salvación de las almas, que de otro modo se perderían o se ahondarían todavía más en los caminos de la perdición. La confusión es entonces terrible, mas todavía podría ser peor.
¡En tanto deben hacer lo que Ella quiere!
E – ¿Qué es lo que la Santísima Virgen quiere? ¡Habla, en nombre (…)!
V – Quiere que perseveren en éste camino y no se desvíen de él un milímetro siquiera, así mismo que el diablo ataque con todo su poder.
E – ¡Di la verdad, di lo que tengas que decir de parte de la Santísima Virgen y en nombre de la Santísima Virgen!
V – Consuélense con el Papa, él sufre todavía mas que ustedes. Hace mucho que el desea que todo llegue al fin. En tanto tendrá que continuar rezando y haciendo sacrificios. Ustedes deben darle su apoyo.
Los laicos tienen que colaborar también. En este momento es absolutamente necesario un mayor discernimiento para examinar todas las ideas, así mismo las mejores, pues cada un que juzgue la mejor idea, lo mismo cuando es falsa.
E – ¡Continúa diciendo loa verdad Veroba, di lo que la Santísima Virgen te encargó decir… Tú no tienes el derecho de mentir!
V – Si Ella no estuviera en el Cielo y se podría mover. Hace mucho que estaría cruzada de brazos, más Ella es paciente, infinitamente más paciente que todos los hombres juntos… Oh, si Ella todavía pudiese ejercer ésta paciencia conmigo (gime horriblemente). Nosotros los del infierno dejamos de tener esperanza, la única cosa que nos resta ahora es hacer revelaciones para ustedes. ¡Ha! como es de horrible lo que tenemos que revelar ahora, lo que no desearíamos.
E – ¡Continúa diciendo lo que tienes que decir en nombre de la Madre de Dios!
V – En breve Jesús Cristo ya no estará presente en todas las Misas. Lo mismo ahora, Él ya no está presente en todas. Hay muchos Sacerdotes que ya no creen en la presencia Sacramental de Cristo por la Consagración. ¡Es lamentable! La Misa deja de ser fuente de Gracia y cuando todavía lo es, ¡es en muy pocas ocasiones! Si todos aquellos que se dicen Padres, celebrasen convenientemente la Misa – La Misa de Pio V- El mundo cambiaria de un modo extraordinario.
Infelizmente, no es ese el caso. Por eso, continuamos insistiendo junto a los Cardenales, los Obispos, los Sacerdotes, y por fin los laicos, por lo menos para nosotros.
E – ¡Veroba!, ¡Continúa! ¡Di lo que tengas que decir de parte de la Santísima virgen, en nombre (…)!
V – Si Ella, La Poderosa, si todavía pudiera llorar, – Ella puede en sus apariciones – Si Ella todavía pudiera llorar en el Cielo, la tierra entera quedaría inundada con sus lágrimas. Ella todavía tiene piedad de éstos miserables gusanos de la tierra.
Ella tiene compasión de ellos y vuelve a llamarlos, intenta retenerlos, mas los hombres ya no La quieren oír. Como ciegos, se dejan enredar en los hilos de esas marionetas, que apenas son nuestros carteles publicitarios… mas las personas no se convencen de eso. Es esa nuestra gran ventaja.
E – ¡Continúa diciendo la verdad Veroba!, en nombre (…)!
V – El mismo Judas, con su traición odiosa, no fue tan malo como muchos sacerdotes actuales. Judas no actuó ocultamente. El sentía que Jesús estaba enterado de su pecado. Entonces arrepentido tiró las treinta monedas para el templo “Entregué Sangre Inocente”.
¿Habrá un Sacerdote de nuestra época que proceda así? Los Sacerdotes de hoy son muchos peor, ninguno se arrepiente del mal que comete. Es como una enfermedad contagiosa. Están infectados hasta la médula, mas se ayudan unos a los otros para que todo permanezca oculto. ¿Durante cuanto tiempo todavía?
En el día en que la verdad venidera de arriba, la ventaja es de la Iglesia y no nuestra. El papel representado por la Iglesia hasta nuestros días, ¡no puede ser dejado de lado afuera como un par de zapatos viejos y usados, o un vestido viejo que tiene que ser remendado!
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre de la Santísima Trinidad!
V – Es triste para la Poderosa y para el Cielo, ver que tantas almas buenas y que Ella ama, que no estaban bien con el Cielo, estén ahora paralizadas.
Muchos ya no saben en medio de tanta confusión. Surge a si mismo el peligro de, insensiblemente, vayan por el camino errado. Es por eso que yo, Veroba, tengo que decir lo siguiente: “Deben rezarle mucho al Espíritu Santo. Nunca es demasiado rezarle al Espíritu Santo”.
E – ¡Continúa diciendo la verdad Veroba! ¡Di todo lo que tengas que decir de parte de la Santísima Virgen!
V – ¡No lo quería decir! ¡Ya no quiero decir nada más!
E – ¡Tienes que revelar todo, de parte de la Santísima Virgen y en nombre de la Santísima Trinidad!
V – Ella manda a decir: “No desesperen, aunque los justos erren por sus culpas”. Jesús siempre dice: “Vendrán tiempos, en que aquellos que ustedes mataron, pensaran rendir culto a Dios”. Esos tiempos llegarán. No serán muertos ahora, muchos ya fueron, más ustedes no. Es preciso que soporten algunas persecuciones. Mas ahora todavía vendrán tiempos peores.
Esta situación tal vez ya no dure más de diez años. Nosotros mismos no lo sabemos. Solo sabemos que ya no falta mucho.
El propio Cristo dice: “Ustedes no saben ni el día ni la hora en que vendrá el Hijo del Hombre”, ¡estas palabras no valen solo para el fin del mundo, como todavía para los castigos. Refiriéndose todavía a los castigos y también a la muerte de cada hombre en particular.
En el Aviso esta incluido el castigo. No será nada ligero. Con el Aviso comenzara el castigo, será, por así decir, la primera parte del castigo.
E – ¡Di la verdad, Veroba, di lo que tengas que decir, más solo la verdad!
V – Esta situación ya no durará mas de diez años, según nuestras cuentas es bien posible que el aviso…, mas como lo dije antes, nosotros, en el infierno, no lo sabemos con certeza *(gruñe horriblemente). Las muchas oraciones de fieles, han evitado el Castigo. De hecho, es paradojal continuar rezando, pues con el retardamiento del Aviso y del Castigo, la confusión aumentará. A pesar de eso tienen que rezar mucho. La Virgen así lo quiere, porque así hay muchas almas que todavía se pueden salvar (grita horriblemente).
• Efectivamente, solo Dios conoce el futuro, los demonios y almas condenadas, sólo pueden hacer predicciones más o menos fundamentadas sobre los acontecimientos futuros.

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EXORCISMO DEL 5 DE FEBRERO DE 1.976
(Contra Allida, demonio del coro de los Arcángeles)
LA VIRTUD Y EL VICIO

 

E – Di la verdad, Allida, ¡en nombre de la Santísima Trinidad!
AL – Nosotros estamos agradecidos a los de allá arriba, por que el día del Castigo todavía no ha llegado. Es así que todavía tenemos más tiempo para atacar las almas. Ellos, de allá arriba (apunta para lo alto) tienen todo en la mano. Nosotros, en el infierno, tememos que el gran Aviso aparezca en breve.
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
AL – Ya desistimos de pensar en eso…
E – ¡Di la verdad en nombre de la Santísima Virgen en nombre (…)!
AL – Porque todas las señales aparecerán ahora en el mundo entero, el Clero, la naturaleza, hablan en ese sentido, nosotros tememos que…Qué ¿Qué es lo que piensan? Nosotros conocemos también lo que está escrito en el Apocalipsis.
E hicimos comparaciones, cualquier burro tendrá que admitir que llegamos a ese tiempo, sólo con algunos pequeños sobresaltos. Porque Aquellos, los de arriba todavía tienen Piedad.
E – ¡Di la verdad, Allida, habla en nombre (…)!
AL – Lo tenemos que decir, porque Ellos, los de allá arriba lo quieren: “No pierdas la cabeza, sed firme como el granito y duros como el hierro o el diamante, practiquen el bien paso a paso, sigan la tradición. Lo nuevo ya se ve a donde lleva.
Muchos niños, por ejemplo, están tan avanzados que ya saben todo sobre sexo, desde antes de dejar los pañales… Metansé estas cosas en la cabeza, de tal manera que con cinco o seis años ya tienen el cráneo lleno de esas cosas. Aún en instituciones como el Jardín, escuelas etc… Que no saben hacer nada mejor o mas inteligente, que meter el sexo a la fuerza en las crianzas. ¿Qué es lo que pasa con los jóvenes en la pubertad?
Los padres no saben lo que hacer. Por temor, no acostumbran hablar con el Sacerdote para que junto con él, se manifiesten en contra de esa educación. Se dicen para ellos: “El Padre sabe lo que hace” (rosna). La juventud ya está perdida. Así la última y la antepenúltima generación, jamás darán verdaderos soldados de Cristo a no ser que se haga una mudanza completa de la situación.
Los jóvenes estarían mejor en los campos de concentración que en ciertos centros educacionales, que no hacen más que inculcarle sexo como un veneno. Y todo eso es hecho con sabor a cristianismo moderno, que aparece como complemento.
En Sodoma y Gomorra, todo era más visible. En esos tiempos, la perversión no era así inoculada gota a gota (rosna). De hecho en Sodoma y Gomorra la situación era grave, mas ellos sabían que pecaban. Lo sentían.
Los niños de hoy, muchas veces ya no saben que están pecando.
Sólo demasiado tarde es que se dan cuenta de que fueron precipitados para el pecado. Los grandes responsables por ésta situación, los padres, los profesores y los educadores, no saben a no ser de un modo confuso, que tiene la culpa por su manera de actuar. Escuchan a veces la voz de la conciencia y otras veces piensan que es el Espíritu Santo.
E – En nombre de la Santísima Trinidad, de la Inmaculada Concepción, de Nuestra Señora del Monte Carmelo, del Santo Cura de Ars y de Catarina Emmerich, continúa. ¡Di lo que tienes que decir!

 

LOS ORÍGENES DEL PROTESTANTISMO

 

Al – ¡Jamás reino una confusión tan grande como ahora, en el tiempo de la Reforma se dio una crisis muy grande, mas lo que sucedió entonces fue sobretodo una división en el seno de la Iglesia. Los buenos continuaron del buen lado y los otros se pasaron simplemente hacia el Protestantismo. Mas los luteranos en esos tiempos eran todavía mejores de que los malos Católicos de ahora. Fue entonces para la Iglesia una gran crisis, mas ahora la situación es mas funesta. Entonces, las personas, igual los protestantes, tenían conciencia de estar haciendo mal.
Cuando se dividieron en tres grupos, Lutero, Calvino, Zuínglio, ellos comprendieron bien de prisa que aquello no podría ser la verdadera Iglesia, pues estos tres hombres vivían en conflicto entre sí. Tenían la conciencia de que el Catolicismo estaba en crisis. No en tanto verificaban que por lo menos los buenos tenían la unidad. De buena voluntad intentaron cambios, por lo menos Lutero, mas era demasiado tarde.
Nosotros (apunta para abajo) ya lo teníamos bien preso.
E – En nombre (…) Di lo que tienes que decir, ¡Allida!
AL – Fuimos nosotros los que inspiramos a Lutero y fue le Viejo (lucifer) quien se encargó de Zuínglio.* Era preciso que fuera el Viejo en hacerlo, hasta que el alcanzara el rigor de una planta firme, que crece como hierba dañina. (rozna malicioso) Ni es necesaria mucha lluvia. Como ustedes saben, el mal se desarrolla mucho más de prisa que el bien. Pulula de todas maneras y eso es muy difícil de contener.
El bien es siempre más duro y más difícil. El bien no crece con tanta facilidad, igualmente, cuando crece y el interesado piensa que ya esta muy alto, puede de repente precipitarse desde lo alto de la montaña y ser obligado a comenzar de cero, el mal, al contrario, crece y pulula como la hierba dañina, sin sufrir cualquier daño, sube y crece y nadie puede detenerla. La perversión es parecida a una montaña siniestra que todo lo oscurece, todo corrompe, todo sofoca e infecta. Cuando mas se instala, se parece a una epidemia que contamina a multitudes enteras.
Por el contrario, la virtud tiene una gran dificultad en crecer. No es tan fácil, tan atrayente, tan diversa. ¡Más nosotros no queremos hablar de eso! Es horrible estar obligado a decir estas cosas. (rozna furioso)
• Contemporáneo de Lutero, asumió posiciones más radicales y “ultrapasó” a Lutero en mayor parte de las tesis heréticas.
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EXORCISMO DEL 30 DE MARZO DE 1.976
Contra Judas Iscariote (J) y
Belcebú, demonio del coro de los Arcángeles (B)

LA VIRGEN SANTÍSIMA COMANDA


E – En nombre de Jesús, ¡Di lo que tienes que hablar!
J – Judas tienes que hablar.
E – Judas Iscariote, nosotros los Sacerdotes representantes de Jesús Cristo. Te encomendamos en nombre de la Santísima trinidad (…) dinos cuando es que te vas. Judas Iscariote, ¡habla!
J – Por ahora, eso es una cuestión superflua. Primeramente es preciso poner sus asuntos en orden (rozna).
E – En nombre de Jesús, ¿que es lo que hay que poner en orden?
J – El asunto se refiere a la publicación de este libro (rozna de nuevo). Y eso todavía no es todo.
E – Que significa “¿Todavía no es todo?” Di la verdad, tienes que hablar. ¡Di la verdad en nombre (…)!
J – Nosotros no queremos hablar, ya no queremos decir mas nada.
E – En nombre del Santísimo Sacramento del Altar, que tú traicionaste, después de la Última Cena. ¡Tienes que hablar ahora!
J – Si yo hubiera sabido, ¡nunca lo hubiera traicionado!
E – En esa Santa Tarde, traicionaste a Jesús y ahora, en su Nombre y en Nombre de todos los Santos Apóstoles y Papas, que no traicionaron a Cristo, tienes que hablar. Di la verdad ahora la verdad y solo la verdad. ¡Tienes que hablar, Judas Iscariote!
J – Lo que está escrito, está en orden, mas eso no es todo todavía.
E – ¿Entonces qué es lo que falta? ¡Dilo en nombre (…)!
J – Es precisamente esto lo que nosotros queremos decir: Vayan para casa, váyanse ahora.
E – ¡No!, ¡Ahora no nos vamos para casa! Ahora tienen que hablar Judas Iscariote y Belcebú. ¡Nosotros les ordenamos que digan la verdad! En nombre (…) tienes que decir lo que por orden de la Santísima Virgen ella quiere transmitirnos por tu intermedio. ¡Sobre sus órdenes tienes que hablar! ¿Qué es todavía preciso decir?
J – Como nosotros (apunta para arriba) ¡La odiamos!
E – Si, mas en nombre de Nuestra Señora de Monte Carmelo, ¡tienes que decir la verdad!
J – (gime) ¡No me pueden exigir eso!
E – ¡Podemos sí! Ella es vuestra Reina y Soberana. ¡Todo el infierno le debe obedecer!
J – De acuerdo, Ella, (apunta para arriba), de acuerdo, Ella debe… (gime como un miserable), Ella está con la corona y el cetro y en la corona tiene esa cruz (sus gritos conmueven). ¡Oh! ¡Cómo le tememos!
E – En nombre de la Santísima Virgen, dinos todo lo que tengas que transmitir, ¡más solo la verdad!
J – Nosotros no queremos que una mujer mande en nosotros, no queremos.
E – En nombre de la Santísima Trinidad, del Padre (…) ¡di toda la verdad!
J – Tengo que repetir cosas que ya fueron dichas y tengo que agregar cosas nuevas.
E – Judas Iscariote, di todo lo que la Santísima Virgen te encargó decir, ¡en nombre de la Santísima Trinidad (…)!
J – Sin entrar en pormenores, Veroba dice que sus oraciones son un problema, pues sin ellas el Aviso ya habría acontecido. No en tanto, el verdadero motivo de este retardo es otro: Es para que todavía algunos hombres se salven.
E – Continúa hablando, di la verdad, di lo que tienes que decir de parte de la Santísima Virgen, más solo la verdad. Es Ella la que ahora te lo ordena ¡Judas!
J – La Santísima Virgen quiere que este maldito libro sea largamente difundido. Eso era lo que nos faltaba: Que todo el mundo supiese lo que nosotros tratamos. La personas, podrían mudar de vida, comenzarían ciertamente a dudar de todo lo que propagamos por intermedio de Roma, y se volverían a la antigua tradición. Nada mas nos faltaba, solo nos faltaba esta.
E – ¡Continúa habando en nombre de la Santísima Virgen, di solo lo que Ella quiere que transmitas! ¡Habla ahora! ¿Y todo?
J – Es claro que Ella (apunta apara arriba) quiere que digamos otras cosas.
E – ¡Tienes que decir la verdad, en nombre (…)! ¡Tienes que hablar para la Iglesia!
J – Ya hice demasiado para la Iglesia, por ese maldito “Cajón de basura” .
E – Habla ahora para la Iglesia, la Santa Iglesia, que jamás perecerá, ¡en nombre (…)!
J – ¡Bien!, no tengo otro remedio que hablar.
E – Sí, las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Ustedes no tienen poder para destruirla.
J – Sobre la Iglesia hablaremos mas tarde. Primero quiero continuar con el tema que estábamos tratando. ¡De la Iglesia hablaremos mas tarde!
E – ¡Entonces habla, Judas Iscariote! ¡Di lo que la Santísima Virgen quiere, en nombre (…)!
J – Ella quiere que yo todavía acreciente mas alguna cosa en el asunto del sexo y lo problemas de la juventud. Ella quiere que sepan que es preciso hablar desde el altar, sobre esos asuntos, que es preciso predicar sobre las virtudes (respira con dificultad); que es preciso que todos sepan como la culpa pesa… ¿oyen?…como pesa y a donde conduce.
E – ¿Que culpa?, ¡Habla en nombre (…)!

 

LOS PECADOS DE LOS HOMBRES

 

J – La culpa de los pecados en general y de cada pecado en particular. Se puede hablar de cada uno de estos pecados separadamente, en sermones diferentes, o agruparlos en un mismo sermón, como fuera más útil a cada uno, mas antes debe invocarse siempre al Espíritu Santo.
E – Judas Iscariote, habla en nombre de la Santísima Trinidad (…), Judas, ¡Habla!
J – Es preciso que la juventud, que los creyentes, tomen conciencia de la gravedad del pecado, como él es de inmensamente grave y funesto, de donde vienen y a donde conducen, cómo vienen, cómo podría evitarse, lo que es preciso hacer para atenuarlo y para eliminarlo completamente. (gime).
E – Judas Iscariote, ¡continúa diciéndonos la verdad de parte de la Santísima Virgen, de la Rosa Mística!
J – En primer lugar es preciso decir que la oración es uno de los pilares más sólidos, en la que se asienta la vida cristiana. Es preciso proclamarlo desde los púlpitos y no desde los micrófonos. Mil micrófonos no sustituyen al púlpito. Cuando un Padre habla del púlpito, los fieles están directamente atentos a la Palabra de Dios, no miran para adelante, para atrás o para los costados, en una palabra, se evita cualquier posibilidad de distracción y pueden concentrarse mucho mejor.
E – ¡Más todo eso ya fue dicho aquí, según la voluntad de la Santísima Virgen!
J – Si, ya fue dicho pero es preciso que vuelva a repetirlo, es preciso que me refiera mas una vez.
E – ¿Y cuándo tú hablaste de esto, Judas Iscariote? ¿Todavía lo recuerdas? ¡Habla en nombre (…)!
J – Si, el 31 de octubre.
E – ¡Continúa, continúa en nombre (…)!
J – La culpa es mayor de lo que cualquiera de ustedes puede imaginar. Nosotros, los demonios, somos horribles. Tenemos miedo uno de otros.
Tenemos un aspecto horrible. Y es insoportable estar uno al lado del otro, ¡Si al menos no tuviéramos que mirarnos la cara! Más tenemos. ¡Y a eso somos obligados! Tenemos que vivir en este charco diabólico por toda la eternidad y mirándonos la cara.
Cuando somos obligados a mirar los pecados o las culpas de los hombres, se apodera de nosotros un gran terror. Pueden así imaginar la gravedad de la culpa, que hasta consigue aterrorizarnos, a nosotros demonios, acostumbrados a tantas cosas, que permanecemos día a día en este tormento, que somos obligados a contemplar hora a hora, minuto a minuto, este espectáculo, terrible entre los terribles. El pecado nos aterroriza. Así, pueden imaginar la gravedad de la culpa, sobre todo delante de Aquel que esta allá arriba (apunta para arriba) y Cuya majestad sobrepasa. ¡Tenía que decir esto (gime de un modo lastimoso)!

 

LA MAJESTAD DE DIOS

 

E – ¡Continúa diciéndonos la verdad, Judas Iscariote y solo la verdad, en nombre (…)!
B – ¡Si conocieran a Su Majestad (apunta para lo alto)!
No es Judas quien lo dice, es Belcebú. Soy yo Belcebú, quien a partir de este momento va a hablar.
E – Bueno, tú has conocido mejor que Judas la Majestad de Dios, ¡habla, en nombre (…)!
B – Es que Judas no contempló la majestad de Dios. Esto es así, el vio la humanidad de Dios y a partir de ella consiguió deducir algo de su Majestad. Mas Judas no vio a Dios, ni a su gran Majestad, como yo la vi. (suspira) ¿Saben como es?
Yo la vi, y no es como ustedes la han de ver algún día. Más pude comprender su grandeza en gran parte, la que se me fue dada a conocer. Nosotros no poseíamos todavía la beatitud perfecta, más ya teníamos un grado elevado. Mas teníamos envidia de Ella (apunta para lo alto), nosotros no queríamos darle el placer de gobernarnos y dominarnos. De ahí deriva lo que a continuación voy a decir.
E – Continúa diciendo la verdad Belcebú, en nombre de la Santísima Virgen, que te ordena que hables, ¡mas di solo la verdad!
B – El caso es que Ella es para nosotros superior, terriblemente superior.


MARIA, MADRE DE LA IGLESIA

 

E – ¡Habla Belcebú en nombre (…) y sobre las órdenes de la Inmaculada Concepción!
B – Fue precisamente a mi a quien Ella escogió para decir esto. Si ella hubiera escogido a Allida, mas Ella quiere que sea yo. ¡Ahora, escuchen bien! Tengo que hablar, Ella me obliga.
E – Tanto mejor, ¡habla en nombre (…)!
B – Ella está allá, con la Corona y el Cetro. Ella allá está, casi que me aprisiona. Fue así: al principio, con los Apóstoles, cuando Ella, la Madre (apunta para arriba), vivía todavía, fue Ella por así decir, la orientadora de la Iglesia, que comenzaba a dar sus primeros pasos.
Ella, tenía que rezar para que la Iglesia se desarrollara convenientemente, para que se desarrollara como (rozna)…
E – En nombre del Padre, del Hijo (…) ¡di la verdad!
B – …Como debía desarrollarse, según la voluntad del Espíritu Santo. Ella quedaba día y noche de rodillas, rezaba para que la Iglesia creciera y se liberase del Antiguo, esto es, la ley mosaica, y que la circuncisión desapareciese. Ella comprendía que la circuncisión fuera conveniente en una determinada época y que cuando, según la ley de esa época, tenia que ser necesaria. Mas después de la llegada de de Cristo y de Su Obra, ya no lo era.
Jesús, todavía se sometería a la circuncisión, mas Él no quería que ella continuase.
A partir de ese momento existía el Santo Sacrificio de la Misa (rozna).
E – Belcebú, ¡continúa, sobre las órdenes de la Santísima Trinidad, del Padre (…) de la Inmaculada Concepción, sobre cuyas órdenes, hoy tienes que hablar!
B – La Santísima Virgen, estaba presente cuando los Apóstoles celebraban la Primera Misa.
Después de la Ascensión de Cristo, la Santísima Virgen participaba siempre de la Santa Misa celebrada por los Apóstoles y recibía la Sagrada Comunión. Se preparaban durante horas para la Santa Misa. ¿Quién es que procede así en los tiempos de hoy? Pocos o nadie. Muchas veces los Apóstoles se preparaban días enteros solo para la celebración de la Misa. En cierta ocasión, la Virgen Santísima se retiró durante diez días para rezar día y noche. Entonces fue llevada al Cielo y así pudo contemplar la majestad infinita de Dios. Dios, la Santísima Trinidad, nos ordenó, allá abajo, que subiésemos del infierno (apunta primero para abajo y después para arriba). Todavía no era la esfera celestial perfecta, mas ya era una esfera superior. Fuimos obligados a subir y a contemplar esa criatura, aunque lo deseáramos o no. La Santísima Trinidad nos obligó a contemplarla. En su majestad, casi perfecta. Su majestad y esplendor era mayor de la que hubiéramos visto con anterioridad. La Santísima Virgen vencerá, no tenía vencidos. Llegó La Revestida de Sol. Sea como fuere, Vimos la Gran Majestad, con la Luna a Sus píes, eso es, el mundo, el mundo entero y acompañado por la luna, que Ella tenía a sus pies, y como adversario la serpiente, que nos representa.
¡Como nosotros le suplicamos a Dios! ¡Como nosotros le suplicamos a la Majestad Divina, que apartara aquella visión! Hasta le suplicamos que nos mandara inmediatamente al infierno, a fin de que pudiésemos quedarnos en las esferas infernales, ¡de tal modo nos era muy difícil soportar su mirar! Más Él no nos dejó partir. Tuvimos todavía que soportar unos momentos aquel horrible mirar (suelta gemidos llenos de desespero)
E – ¡Habla en nombre de la Santísima Trinidad, en nombre (…)!
B – No pueden imaginar el tiempo que pasamos en deliberaciones para descubrir la mejor forma de enflaquecer o molestar, aunque fuese solo un poco, aquella criatura (apunta para arriba). Mas nada conseguimos. Ella nos vencía en todas partes. Era Soberana en todas partes. Durante años, durante siglos, deliberamos, para ver como podíamos vencer, o lo que podríamos hacer, cuando Ella estuviera allá. Y cuando eso ocurrió, nosotros ni siquiera la reconocimos inmediatamente…
E – ¿No la reconocieron inmediatamente?
B – …Inmediatamente no. Sentimos que debería ser Ella. Sentimos que debería tratarse de una criatura extraordinaria, increíblemente virtuosa, sobre la cual no teníamos ningún poder. El porqué, no lo comprendemos (rozna y gime violentamente)… ni comprenderemos quién se escondía allá atrás. Yo Belcebú y Lucifer, convocamos a todo el consejo.* Cuando tuviéramos la certeza absoluta de que era Ella, deliberamos largamente noche y día, para ver lo que podíamos hacer para perjudicarla. Hasta convocamos a los mejores magos.
Les ordenamos que a Ella (apunta para arriba) la molestasen, en su cuerpo y en su alma, para que su fuerza se debilitara y que sus oraciones no nos fuesen tan desastrosas, y para que dejase de ejercer un poder tan grande. Nosotros ya veíamos que Ella tendría más adelante el poder de la Iglesia en sus manos. El propio Pedro caería a sus pies, cuando fuese preciso (rezonga). Ella tiene un poder inmenso, porque Ella es la criatura más perfecta y la más amada por Dios. Fue un ser de una perfección increíble. Después de Dios, está millares y millares de veces por arriba de las demás criaturas. Lo mismo que su esposo, San José, que estaba millares y millares de veces arriba de los otros hombres, era él todavía mucho más inferior. Entonces seguimos con nuestras deliberaciones y los hechiceros concordaron hacer todo para molestar. Intentarán todo, mas Ella perseverará en la Oración y continuará imperturbable. Se percibía lo que hacíamos mas ciertamente nada conseguimos. No conseguimos molestar a esta terrible criatura, pues Ella no está sometida al Pecado Original como el resto de la humanidad.
Ni magos ni hechiceros, ni nadie podría hacerle mal. Los demonios y los hechiceros, sólo podemos molestar a criaturas humanas, y de un modo especial a los poseídos. Mas sobre Ella, los magos infernales no tienen ninguna influencia. Entonces acometimos con una furia infernal, un furor loco del cual sólo el infierno es capaz, cuando verificamos que todos ellos nada podían hacer contra esta criatura incomprensible, predestinada por Dios. Entonces nos precipitamos sobre magos y hechiceros y en ellos descargamos todas nuestras furias. Recibirán el doble del mal que ellos (apunta para arriba) deberían haber hecho (gime).
E – ¡Continúa Belcebú, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y en nombre de la Inmaculada Concepción, sobre cuyas órdenes tienes que hablar ahora. Di la verdad!
B – Es para mí un tormento horrible que tengo al hablar estas cosas ¡precisamente yo!
E – ¡Continúa diciendo la verdad y sólo la verdad, tu no tiene el derecho de mentir!
B – Déjame en paz. La mujer (se refiere a la poseída) tiene casi un ataque cardíaco; ¡Déjame en paz!
E – Es la Santísima Virgen quien te lo ordena…
B – ¡Nosotros no queremos hablar más, no!
E – ¡Tienes que hablar! ¡Habla!
B – ¡No! ¡Déjenme en paz! (rozna)
E – Tienes que hablar ahora, ¡en nombre de la Santísima Trinidad (…)!
B – No se puede describir la furia del infierno cuando vio que todas nuestras tentativas fueron vanas. Como nada teníamos conseguido, volvimos a considerar la manera de molestar, mas Ella destruyó nuestros perversos intentos y todo lo demás. Ella es más poderosa que nosotros. Es que Ella es una criatura escogida por Dios, escogida de un modo especial. En cuando si la tierra subsista hasta el fin del mundo, nunca se encontrara alguien que se asemeje, y desde el comienzo del mundo hasta la Eternidad, jamás habrá alguien que se le puede igualar. Y Él, el de arriba (indica al Cielo), no podía haber imaginado nada más atroz, no podía recordarse de algo más vergonzoso que el de obligarnos a subir a esa esfera que nos presenta esta criatura. Eso fue para nosotros una terrible derrota (habla en tono moribundo).
Hubiéramos preferido quedarnos en el fondo del infierno, en el medio del fuego más cruel, a ser obligados a contemplar esa… Nosotros no podemos decir lo que queremos, mas si eso fuese posible, nos gustaría usar expresiones mas injuriosas. Ella no nos permite.
E – ¡Di la verdad! ¡Tienes que hablar en el nombre de la Santísima Virgen, en nombre de la Santísima Trinidad!
B – Siendo forzados a contemplar esta criatura, revestida de la Mayor Santidad, con Corona y Cetro. Elegida por el Altísimo (lanza gritos de temor), fue ultraje para nosotros, tengo todavía esa visión delante de mis ojos. Y esa visión de entonces, nos enloquece todavía (grita).
Y como si todo hubiera sucedido hoy, y lo mismo pasa con los otros. Todavía ahora nos hace saltar de rabia. Cuando podemos, fue mas una autorización que una orden, volver al infierno, lanzarnos con furia unos contra otros, pueden imaginar como nos maltratamos… pues nos era insoportable tener que vernos unos a otros. Y era horrible sentirnos dominados por una criatura así ¡por una Mujer! ¡Es horrible! ¡Es una locura!
Relacionado con esta ocasión, debo agregar una cosa mas… (aúlla y grita de un modo horrible) Cuando Ella fue llamada a colaborar en la formación de la Iglesia, fundada por su Hijo, se sumergía de tal modo en la oración que el Todo Poderoso tenía voluntad de sostenerla en Sus manos, tal era su deleite.
* Palabra que utiliza la gran vidente española, madre Agreda. Fue durante el segundo consejo diabólico, después de la Muerte de Jesús, que se estableció el nuevo plan de dominio del mundo. El demonio habla aquí en el primer Consejo, realizado después que verificaron la identidad de María y sospecharan de Su Misión.

 

LA REDENCIÓN DE LOS EVANGELIOS

 

B – Un día llegó el Apóstol Bernabé acompañado de otros, inclinándose delante de Ella, llamándole la atención por la necesidad de escribir los Evangelios. Invocaron largamente al Espíritu Santo y perseverando días enteros en oración. Rezar así ya no es común en los días de hoy, a no ser en circunstancias y lugares extremadamente raros. Así rezaron días enteros, llenaron el Cielo con oraciones, para saber quién sería el elegido para escribir los Evangelios. Y entonces la Santísima Virgen designó a Lucas, Juan, Marcos, y algunos más para escribir esa “porquería”. Como eso nos perjudico.
¿Pueden imaginar todo lo que sentimos, cuando salieron esos textos de Mateos, Marcos, Lucas y Juan? (rozna furioso). Pensar apenas que estos cuatros fueron escogidos por la Santísima Trinidad y por la Santísima Virgen en su terrible majestad. Ni el mismo Pedro fue encargado de hacerlo. Ni él. Él hereda la piedra que tenía la misión general de todo, y que la Iglesia fuera fundada sobre Él. Con todo, la redacción de los Evangelios fue confiada a los cuatros apóstoles ya mencionados.
E – ¡Di la verdad en nombre (…)!
B – Entonces el Espíritu Santo desciende sobre ellos en forma de una paloma, y fue así fueron escogidos. Todos cambian. Mas ahora no quiero continuar hablando.
E – ¡Tienes que hablar, en nombre del Padre (…)! , ¡en nombre de la Inmaculada Concepción tienes que hablar ahora; continúa Belcebú!
B – Cuando Bernabé y los otros fueron a visitar a la Santísima Virgen, Ella les dijo: “Deben contar en especial la vida de Cristo, ¿Comprenden?”, Es Él quién debe ser glorificado, y Él es quién debe estar siempre en el primer plano. Dejen que yo me apague. En cuanto a mi, relaten apenas la Encarnación y el Nacimiento de Cristo, que es indispensable dejen de lado el resto”
Aunque ellos estuvieron al corriente y vieron cosas extraordinarias y elevadas, no pudieron escribirlas. Eso fue para ellos un sacrificio. Mas Ella quería apagarse por humildad, para que el Hijo de Dios, o sea Jesús Cristo, sobre el cual la Iglesia fuera fundada, quedara en primer plano.
Mas Ella, la Madre de Dios, es una gran señal de Dios, y en cierta medida simboliza también a la Iglesia. Él, Jesús, ama a la Iglesia como una esposa. Entonces para los Apóstoles no quedaran tristes, les dijo Cristo que mas tarde habría todavía que hablar de Ella, a través de la humanidad o a través no se de quien (lanza gritos horribles).
E – María de Agreda.
B – (mirando para el Sacerdote): Adivinaste: María de Jesús de Agreda, de eso no debemos mas que ustedes. Sí, nosotros maldecímos a esos libros, no tenemos que tener todavía obligación de confesarlo… * (rozna y grita ansioso).
E – ¡Continua diciendo la verdad y solo la verdad en (…)!

 

EL COMIENZO DE LA IGLESIA

 

B – En el maldito comienzo de la Iglesia fue dejado de lado. La Santísima Virgen y lo Apóstoles fueron los instrumentos. El papel desempeñado por Ella (apunta para arriba) fue decisivo; fue de un modo extraordinario. Nosotros nada pudimos hacer. Muchas veces se sumergían en la oración, día y noche, para los Apóstoles, para que ellos hicieran las cosas como deberían ser hechas. Para que nosotros no venciéramos, Ella rezó muchas veces día y noche. Y frecuentemente quedaba día y noche de rodillas, sin comer (rezonga desesperadamente). Es por eso que Ella ahora goza de un poder tan grande. Estas son verdades sublimes que nosotros somos obligados a revelarles. A nosotros bien nos gustaría que este libro saliera sin esta parte (gime como un perro).
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre (…)!
B – Nosotros no queremos decir estas cosas, no queremos… y también no queremos continuar hablando. Yo Belcebú, no quiero continuar hablando.
E – Tú, Belcebú, ¡tienes que continuar hablando en nombre de la Santísima Trinidad, en nombre la Inmaculada Concepción (…)!
B – Entonces Ella dijo que quería estar en segundo plano. Lo quería por humildad. De manera ninguna quería aparecer en lugar destacado, aunque fuese una criatura poderosa. Nosotros mismos tenemos que reconocerlo. Ella estaba y está a una enorme distancia, encima de nosotros, a una gran distancia de los ángeles.
Y cuando yo digo, distancia, no me refiero a una distancia en leguas, mas a una distancia que se pierde en el infinito. Esto significa “tan lejos”, que hay una distancia gigantesca entre los Ángeles y Ella (gime).
Es una criatura terriblemente majestuosa, mas quiso permanecer oculta… procede así para mostrarles a los hombres que también ellos deberían permanecer ignorados, como también ser humildes. Mas los hombres no proceden así. Nada hacen en relación a lo que Ella realizó y a lo que fue realizado gracias a Ella…
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
B – Aunque los hombres no puedan nada, no sean nada, les gusta que hablen de ellos, en cuanto esta criatura, infinitamente predestinada, no querían que hablaran de Ella, por lo tanto se apagó y eso fue para nosotros muy ventajoso. Pues comenzaron a aparecer sectas (ríe con maldad) que no reconocerían a esta criatura, si Ella hubiera dicho abiertamente quién era, si los Apóstoles hubiesen relatados los milagros extraordinarios obtenidos por su intersección y todo eso figurase en los Evangelios, esas sectas no hubieran crecido como hierbas (suelta gemidos).
Aparecerán entonces millones de sectas, sectas que combaten ferozmente a la Santísima Virgen, sectas que combaten a los Católicos, únicamente porque éstos reconocen a esta criatura predestinada. Ellas combaten a esta Mujer porque creen que de esta manera de proceder (de los católicos) pone a Cristo en segundo plano.
No en tanto, Ella sólo sirvió a Cristo. Lo quiso Glorificar. Todo lo que hizo fue por Él y por Su Iglesia. Ella se mantuvo escondida y eso fue para nosotros una gran victoria. No en tanto, procediendo así, enseño la humildad, y eso constituyó para nosotros una gran derrota, mas eso sólo es conocido por los católicos. Por amor a Su Hijo Ella quiso quedar olvidada por que Él Reinase y tuviera un papel primordial.
Lo mismo en lo que respecta a sus sufrimientos, sólo aceptó un papel de segundo plano, lo que era indispensable. Los Apóstoles, no en tanto, estaban constantemente viendo como Ella se humillaba, como todo preveía extraordinariamente, cuanto sufría y lo que era obligada a soportar y a padecer. Ella es muy poco engrandecida en los Evangelios, ¡si al menos no hubiera sido tan humilde! Más tenemos todavía esa ventaja que dio el origen a sectas. Más también eso fue permitido por Dios.
E – En nombre del Padre…De la Inmaculada Concepción, de la Rosa Mística, ¡tienes que hablar ahora Belcebú, tienes que decir toda la verdad!
B – A partir de ese momento aparecen la sectas. Y sus adeptos pensaban que María desempeñaba apenas un papel marginal, que fuera escogida apenas para receptáculo de Ese que está allá arriba (apunta para arriba), y que podría ahora desaparecer como una vieja…; no me dejan utilizar la expresión.
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre (…)!
B – Nosotros somos delicados, nosotros no usamos palabras “muy groseras”. Apenas los condenados humanos las dicen. Nosotros somos mas delicados que esos. Debo agregar otra cosa que me ocurrió ahora. Cuando Judas fue obligado a hablar, el día 31 de Octubre, no fue Judas el que se rió por la boca de esta mujer (la poseída) Es que Judas nunca ríe. Como nosotros ya una vez dijimos, Judas está en el borde más sombrío. Él es la desesperación personificada. Cuando Judas fue obligado a hablar, no fue él el que se rió, por la boca de esta mujer, fueron los condenados humanos que se reían de malvados (grita). Es preciso que nunca se olviden esto: Judas nunca ríe. Nosotros teníamos que decir esto. Esta observación se refiere a Judas, en el 31 de Octubre.
E – ¿Ahora tienes otra cosa que agregar? ¡Continúa sobre las órdenes de la Santísima Virgen y de la Santísima Trinidad (…)!
B – Si, esta charla… Es que ahora llegó el punto en cuestión, mas no quiero decirlo, no quiero decirlo.
E – Habla Belcebú, ¡en nombre de la Santísima Trinidad!

 

ANA CATARINA EMMERICH*
Y MADRE AGREDA **


B – A propósito del comienzo de la Iglesia, debo agregar que los Evangelios poco contenían sobre la Santísima Virgen, mas tarde, inspirados por el Cielo, en visiones y revelaciones, grandes Santos, arrojaron mucha luz sobre la vida y obra de Esa que está encima (apunta para arriba).
Una de los mayores, fue Catarina Emmerich, que ni siquiera todavía fue canonizada (ríe con malicia). Ella no sólo fue una de las almas mas sufridas, más humildes, más visionarias, como es también una de las mayores Santas del Cielo. La otra es María de Jesús Agreda. Vivió en Agreda. Era Abadesa. Ya con sus padres se había retirado a un convento (rozna)… Tenía prometido, consagrarse a la vida religiosa. Ellos son los que obtuvieron de su hija, de su predilecta, la gracia de tener esas malditas visiones.
E – ¡Habla ahora, en nombre (…)! ¡Habla ahora sobre el punto esencial al que te referiste!
B – Como los Evangelios contienen muy poco sobre la Santísima Virgen, es su deseo, en los confusos tiempos que corren, que de los altos de los púlpitos se recomiende la lectura de los libros de María de Jesús de Agreda. Ellos do deberían faltar en ninguna familia católica. Todos deberían tener esos volúmenes (grita desesperado).
E – ¡Continúa hablando en nombre de la Santísima Trinidad! ¡En nombre de la Inmaculada Concepción en cuyo nombre tienes que hablar!
B – Ella quiere que los Sacerdotes digan que estos libros no tiene que faltar en ninguna familia Católica. Que igualmente deberían recomendarlos a los protestantes. Cuando los lectores verifiquen toda la riqueza de estos libros, no tardaran en comprenderla a Ella…
E – ¡Continúa en nombre de la Santísima Trinidad (…)!
B – Ella es una criatura elegida y predestinada, una criatura de una grandeza inmensa jamás conseguida por cualquier mortal. Los Sacerdotes deben hacer comprender a los fieles que es necesario hacer conocer estos libros, tan instructivos, por todo el mundo y sobre todo leerlos. Así podrán comprender nuestra derrota en toda su extensión y amplitud, tal como la grandeza y dignidad de esta criatura, que nos rompe la cabeza (rechina los diente).
Ella quiere (lanza gritos horribles)… No quiero hablar, no quiero hablar (llora)… Es que no puedo auxiliar Aquella que está allá encima (apunta para arriba) mas sí aquel, el “viejo” (Lucifer) quiere. No quiero hablar.
E – Mas tú tienes que hablar en nombre (…), en nombre de la Inmaculada Concepción, en nombre de la Anunciación de la Santísima Virgen, en nombre de San Miguel Arcángel, ¡tienes que hablar!
B – Eso esta afuera de nuestro campo de acción, ¡no y nada conozco! Nosotros tenemos la misión de seducir a los hombres. No queremos conducirlos al buen camino. Por estos libros los hombres serían conducidos a caminar por caminos mejores (grita).
E – ¡Continúa! Tienes que hablar en nombre de la Inmaculada Concepción, ¡en nombre de Nuestra Señora de Monte Carmelo! ¡Tú no puedes mentir! ¡Continúa!
B – En estos libros aprenderán como la Santísima Virgen vivió y murió. Para conocer los planes eternos de Dios, tanto cuando esos planes sean conocidos por los hombres, es ahí donde se encuentran fuentes dignas y seguras de fe. Ahí, los fieles verán el fundamento de todas las cosas.
E – ¡Continúa hablando, en nombre (…)!
B – Reconocerán en Ella (apunta para arriba) una criatura universal, terminarían por rendirse delante de tanta humildad y dignidad. Hasta nosotros le tememos, nosotros mismos tenemos que capitular delante de tales atributos.
Cuanto más ustedes, criaturas humanas, ¡que no pasan todos de un poco de inmundicia! ¡No valen nada! Nosotros somos superiores…cuanto mas Ella (apunta para arriba).
E – En nombre (…) ¡Continúa!
B – Si ustedes podrían contemplar un poco de su dignidad, se precipitarían inmediatamente en su búsqueda y en contra de mi voluntad, nosotros mismos fuimos obligados a verla. No deseamos que vengan a Verla, pues nosotros queremos que se precipiten para abajo y no vayan para arriba.
También las personas instruidas, los académicos, deberían ser informados sobre esta María de Jesús Agreda, antes de que se juntasen los sacerdotes para combatir a los “tradicionalistas”.
E – ¡Continúa diciendo la verdad, en nombre (…)!
B – Igualmente “los tradicionalistas” están muy lejos, inmensamente lejos de concebir tal dignidad, a no ser de una manera aproximada, igualmente aunque lean estos libros. Más deben ser leídos por ustedes, en el nombre de Dios. Ustedes no pueden pasar si hacerlo, lo mismo los laicos. Y ustedes Padres, deben anunciarlo a todas las criaturas. Tengo que repetirlo. Es preciso proclamarlo desde los altos de los púlpitos. Esa que está allá encima, quiere que estos libros sean conocidos en los cuatro cantos del mundo.
Hablaré enseguida de la Segunda. Catarina Emmerich, alma expiatoria. Tenía que estar siempre de espalda, tales eran sus dolores y sufrimientos. No tuvo nada que decir durante su vida, más cuando murió, todo Dülmen estaba en llamas: Cuando de todos lados concurrían carros de bomberos debieron haber visto en aquello, una señal del Cielo… mas los hombres son estúpidos. ¿Qué saben los hombres? Nada comprenden… Son entupidos como cepos.
E – En nombre (…) ¡di la verdad!
B – Un cepo es todavía más inteligente. Aquí y allá, pueden parecer una hojita verde, mas los hombres, esos, solo tienen basura y paja.
E – ¡Continúa, diciendo la verdad en nombre de la Inmaculada Concepción, en nombre de la Bien Aventurada Virgen María y de San Miguel Arcángel!
B – Esta Catarina Emmerich tuvo que hablar para la Iglesia, hizo vaticinios sobre la Iglesia y sufrió y rezó mucho por ella. Ya de pequeña, su capacidad de sufrimiento era enorme. Nosotros le teníamos un odio terrible. Tan pequeña y ya hacia la Vía Sacra, e imitaba a la letra, la humildad de Aquella que está arriba… !Ah!… es la cruz, cruz también, tal como Aquella que está arriba.
Fue una gran Santa. Nosotros le temíamos mucho, por eso mismo queríamos destruirla, mas no lo conseguimos. Ella siempre hablaba, aunque sufriera dolencias mortales, mas sus dolores los ofrecía siempre a los otros, para que ellos pudieran conseguir la gracia de la conversión. Solo murió, cuando aquellos de allá arriba (apunta con el dedo para lo alto) verdaderamente lo quisieron, pues fueron Ellos los que recibirán su alma venerable, a su alma Santa… El Cielo. Hay en el Cielo muchos Santos, quiero decir Santos canonizados por Roma, que son menos Santos e menores que ella ¡Ah! ¡Como es horrible ser obligado a confesarlo!
E – Si, ¡continúa diciendo la verdad, en nombre (…)!
B – Si ella fuera canonizada, pensamos nosotros, entonces sus libros serán conocidos. En cuanto no lo fuera, todos sus libros no serán tan bien aceptados, es por eso que los Obispos no quieren oír hablar de ellos. Tal vez alguno que otro ya lo ha leído, mas eso son casos aislados, sin consecuencias.
Debo todavía agregar que ella es una Santa poderosa en el Cielo (llora). Hace mucho que sus libros debían haber sido conocidos por el mundo entero. Es preciso que ustedes también lo prediquen desde lo alto de sus púlpitos. Y ahora no digo mas nada (gime como un perro).
E – ¡Habla en nombre de la Inmaculada Concepción, de la Bien Aventurada Virgen María, en nombre de San Miguel Arcángel!
B – De sus libros, y sobre todo el volumen Vida y Muerte de la Venerable Catarina de Emmerich que debe ser difundido. Deberíamos atar esos libros a las espaldas de los niños para que aprendiesen a caminar como con la cruz que el Señor puso en su camino.
Esta pequeña Santa, ya a los cuatro años hacia la Vía Sacra, lo mismo en la noche estando con los pies heridos, ensangrentados, todo era para la Gloria de su Rey Crucificado. De mañana la madre tenía que atarla y ni siquiera decía de donde venía, pues la pequeña nada decía (aúlla)
Catarina fue un alma grande y sufrida. En su cuarto, el frió era glacial. Es que ella era muy pobre, e igualmente cuando sus sábanas estaban duras por el frío, en el medio de ello, ardía de fiebre, nunca pedía que la cambiaran. Ella quería vivir su Pasión y ofrecerla humildemente. ¿Donde es que se ven hoy en día almas así? Religiosas compadecidas le sustituían las sábanas, pero Catarina no se los exigía, si continuaba así terminaría por morir de frió o quedaría entorpecida. Ella todo lo soportaba por su Señor Crucificado. Es inimaginable lo que ella hacía por Él.
Ella es una poderosa Santa a la cual nosotros siempre tememos. Sentimos repugnancia por esas personas, que renuncian a sí mismas y siguen voluntariamente el camino de la Cruz y así todo ofrecen por los otros. Hay grandes Santos que hacen muchos milagros, que son considerados grandes a los ojos del Señor, que tienen el Don de leer en las conciencias, como ella también lo tenía, mas como les decía, aunque ellos puedan ser mas conocidos, aunque a ellos recurran millares de personas, aunque sean grandes Santos, no se les puede comparar y no se les compara. Era un alma sufrida, humilde, apasionada por Dios. Dios la amó de una manera muy especial y es por eso que Él quiere que sea canonizada.
E – ¡Continúa hablando, en nombre (…)!
B – Ya hace mucho y no solo ahora, que ella debería haberlo sido. Se debe hablar a las personas de sus libros y de sus numerosas revelaciones y visiones. Es preciso que lo hagas por amor a la dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesús Cristo. Ella deseaba lo mismo que el Señor Jesús desea también. De sus textos, deben también citar en primer lugar La Dolorosa Pasión de Jesús Nuestro Señor. Este libro también no debería faltar en ninguna familia, sobretodo en alguna familia que se precie de ser Católica (gime). ¡Más basta de conversa ahora!
E – ¡Tienes que continuar, en el nombre del Padre (…) en nombre de la Inmaculada Concepción, de la Bien Aventurada Virgen María, de San Miguel Arcángel, de todos los Santos Ángeles, tienes que hablar Belcebú!
B – Jesús Cristo y la Santísima Virgen le concedieron a estas dos grandes Santas visiones y revelaciones para que llegue el conocimiento a los fieles. Estos deberán recibirlo con sus oraciones, seguirlas y transmitirlas para los demás.
No se trata de una anécdota, mas es algo muy serio, muy grande, que ya fue profetizado por la Santísima Virgen, cuando le dijo a los Apóstoles: “Dios preverá, el Cielo preverá, para que en mi nombre, en su debido tiempo… (Gime como un perro)
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
B – …venga a ser glorificado y conocido y que todo lo que debe ser revelado mi respecto, sea de mi debida altura”. Ahora ya es la altura. Estamos ahora en pleno Apocalipsis. Y Ella la Gran Señal. Es por eso que todas las personas deben leer estos libros, porque Emmerich, mas especialmente aun María de Jesús, hablan del Apocalipsis, de la Gran Señal, de la Santísima Virgen.
E – ¡Continúa diciendo la verdad, di todo lo que tengas que decir de parte de la Santísima Virgen, de la Inmaculada Concepción, de San Miguel Arcángel y de todos los Santos Ángeles y Arcángeles!
B – Si las personas leyeran estos libros (suelta gemidos) comprenderían fácilmente que la hora llegó. Comprenderían mejor el Apocalipsis y lo que está escrito en la Biblia. ¡Ustedes no pasan de grandes burros! Los hombres son inmensamente estúpidos, dejan que tesoros tan valiosos se pierdan, se les escapen, se les oxiden.
E – ¡Di la verdad, en nombre (…)!
B – Permiten que estos preciosos tesoros de valor infinito se pudran y queden escondidos. Y lo que debería quedar escondido es lo publicado (ríe burlonamente). Como por ejemplo las Biblias que de Biblias nada tienen, vida de Santos que de religiosos nada tienen. Ese género de libros están mas dirigidos de abajo que de arriba (rechina sus diente malicioso) no pasan de charlatanerías .Hasta un burro o un caballo es mas inteligente; de una manera o de otra, ellos sienten lo que su dueño quiere. Mas aquí (en el mundo) no es así. Solamente cuando ya es demasiado tarde es que ven lo que deberían haber visto antes y procedido de una manera diferente. ¡Ah! Para nosotros, estos escritos de Ana Catarina Emmerich y de María Agreda, son libros malditos, que desde hace mucho tiempo tememos y siempre temeremos. Nosotros, los de allá abajo, hace mucho tiempo, ni se muy bien cuando, deliberamos para ver lo que podíamos hacer con ellos… y los hombres ni siquiera los leen (ríe sarcástico). Lo mismo aquellos que se dicen católicos, ¡mas no lo tienen en casa! (sus carcajadas se transforman en gemidos).
E – ¡Di la verdad en nombre (…), de la Inmaculada Concepción, de la Bien Aventurada Virgen María, de San Miguel Arcángel, San José, de todos los Coros de los Espíritus Bien Aventurados!
B – Deben informar a las personas. Todos los Padres, los “tradicionalistas” y lo mismo a los modernistas, que deben proclamar desde el altar que es necesario difundir estos libros por todas partes y lo más rápidamente posible, para que sean leídos. Si eso pasa y si su contenido puesto en práctica, todavía muchas almas se salvarían (gime horriblemente).
E – ¡Continúa, en nombre de la Santísima Trinidad!
B – Catarina Emmerich tuvo visiones sobre la Dolorosa Pasión de Jesús para que ella fuese conocida de un modo mas directo y mas profundo, pues los Evangelios no relatan sino fragmentos. Aunque los Apóstoles hubieran conocido más pormenores, resumían mucho. En las visiones de esta Gran Santa hay partes sintetizadas y resumidas que son horriblemente extensas para nosotros. Se aprende por ejemplo, la manera de conseguir un arrepentimiento perfecto, que desempeña un papel primordial en la Confesión. Se aprende a no ofender tanto al Señor, que tanto sufrió. Todos sus padecimientos son descriptos de una manera mas profunda de lo que cualquier otro libro (gruñe). Estos libros deberían en todas las librerías, sobretodo en las católicas, que los deberían poseer en cantidades, y no apenas un ejemplar.
E – Belcebú. Di cualquier cosa sobre el sufrimiento secretos de Cristo en el Jueves Santo, ¡en nombre de (…)!
B – No nos agrada hablar de este asunto, mas porque se está en la Cuaresma, Ella desea que al menos se digan algunas frases…
E – Entonces, ¡habla de los sufrimientos secretos de Cristo, como tu los vistes, en nombre de (…)!

 

PASIÓN DE CRISTO

 

B – Nosotros no miramos mucho, no queríamos ver nada de aquello. Girábamos como flechas a su vuelta y nos herimos unos a otros, llenos de cólera y rabia (grita).
Naturalmente sabíamos de lo qué se trataba. Es claro que sabemos más de lo que se puede pensar. Mas a esa, a esta Emmerich, fue todo mostrado de un modo positivo. Ella vió por ejemplo, que en el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesús Cristo sufrió mucho mas horriblemente de lo que se podía imaginar, igualmente durante toda su vida, varias veces sudó sangre de angustia. Nosotros, los demonios, lo perseguimos horriblemente en el Huerto de los Olivos. Él vió como nosotros en una multitud temerosa nos precipitamos sobre Él. Teníamos la forma de pecados, que los hombres cometerían mas tarde. Era nuestro intento de conseguir que, por la visión de ese terror. El Hijo de Dios perdiese el coraje de soportar aquella Pasión. Él vio ese horror inmundo que le hizo salir sangre por los poros. En esos momentos de oscuridad y horror abominables. Él, pensaba en su Pasión, que era apenas de un hombre – Él era Dios, mas para esa altura no se sentía más que un hombre – no llegaría para apagar y expiar un pecado tan grande. Me quise retirar, Tremía sobre la violencia del sufrimiento. Fue entonces que apareció un ángel con un Cáliz para fortificarlo. En la realidad, ese Cáliz, era la aceptación del sufrimiento. Al beber de ese Cáliz, Él confirmaba apenas que aceptaba la Pasión (gime). Gracias a eso, ustedes, pozos de inmundicia, veréis un día al Cielo, al que jamás nosotros tendremos acceso (furioso).
Mas tarde Cristo fue todavía flagelado. Durante la flagelación, su cuerpo fue herido y lacerado hasta los huesos. Cuando fue crucificado ya no tenía ni siquiera la mitad de sus cabellos. Se los habían arrancado a casi todos, lo que además fue muy bien hecho. Tenía una figura elegante y pies de viajante. A la fuerza de tanto andar a pié, tenía la piel dura y callosa. Al contrario, las manos eran muy, muy finas, demasiado finas para cargar una Cruz tan pesada. Si nosotros hubiéramos podido probar sólo un poco de su sangre derramada. Sólo una gota, entonces también deberíamos de adorarlo por toda la Eternidad. Pues, Él no lo permitió. Para nosotros, ya era demasiado tarde (gruñe).
Después en la cruz, cuando fue suspendido, todo ofreció por ustedes. Hacer todo aquello por los hombres, atizó todavía mas al infierno. Cuando estaba suspendido en la cruz, era como un gusano, como ya dijo Akabor: Ya no era hombre… por ustedes. ¿Porque es que Él hizo eso por ustedes? Por nosotros no lo hubiera hecho (suelta gemidos que conmueven). ¡Un gusano y no un hombre maltratado por todos (llora)!
Era como si Él, hubiera tomado sobre Si todo el peso de los pecados de toda la humanidad; parecía ser el mayor de los criminales. Parecía que fuera abandonado y repudiado por Dios Padre, de tal modo, que sus verdugos Lo habían golpeado, picado, flagelado y por fin bañado en su sangre (remusga) ¡Y todo eso Él lo hizo por ustedes!¿Cuánto deben preocuparse los unos por los otros, para evitar que tantas almas fuesen al infierno? Él, que era Dios y no tenía pecados, realizó algo extraordinario, algo que jamás será realizado por cualquier mortal: Y Él sufrió torturas tan atroces, entonces ustedes deben pasar por toda la vida sobre el machado de carrasco. Y eso no sería mucho, no sería nada que no tuvieran merecido. Mas los hombres no comprenden esto. Solo piensan en llevar una vida de gozo. A pesar de Su Muerte, con la Cruz y el buen ejemplo, y de tener que soportar tormentos infernales. Así. Él soportó tormentos infernales. Más durante poco tiempo. Nosotros mismos no lo odiamos, ¡lo admiramos por las cosas que hizo por ustedes! Jamás nos pasará por la mente que Él pudiese hacer tal cosa por la basura del mundo. Ya lo teníamos previsto, mas nunca imaginamos que fuese una dádiva tan inmensa.
Con todo eso, quiero todavía decir que es preciso insistir en la necesidad, durante la Cuarentena, de hacer penitencia en la unión de Cristo Jesús.
Durante cuarenta días Él ayunó como ningún hombre, mas ayunó y ayunará… el también sintió la dureza del hambre…

 

LA CRUZ Y EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA ABREN EL CIELO

 

B – Durante cuarenta días se preparó para Su Vida Pública y también para Su Gran Sacrificio. Él sabía que se trataba de un sacrificio tan basto como el propio mundo. De una eficacia universal, que Él, Dios, debía ofrecer a El Todo-Poderoso, en reparación de la culpa del pecado a fin de que ustedes puedan llegar a la visión eterna de Dios. Sin esto, en la mejor de las hipótesis, veréis apenas el Paraíso, acaso lo consigan. Irán así muchos mas hombres al infierno, porque no tendrían acceso a la Gracias que se obtiene en el Santo Sacrificio incruento de la Misa. Son incalculables las Gracias que se consiguen en el Santo Sacrificio de la Cruz, por cuya oferta, la Sangre de Cristo corre de nuevo. Nosotros, allá abajo (apunta para abajo) odiamos este sacrificio de la Misa, que es celebrado todos los días en muchas Iglesias.
En muchas casas de Dios, no siempre es convenientemente celebrada. Antiguamente, era horrible para nosotros, cuando se celebraba el tradicional Sacrificio de la Misa. Efectivamente, era renovado el Sacrificio de Cristo en la Cruz que apaga los pecados y que consigue gracias extraordinarias para la salvación de las almas, que sin eso, se perderían por millares e irían a parar al infierno.
Debo todavía agregar esto (suelta gemidos); no digo mas nada, no quiero decir nada más.
E – En nombre de la Santísima trinidad (…) ¡di la verdad, lo que María quiere que digas!
B – Yo no quiero decir nada, no puedo continuar hablando, Si quieren que hablen es preciso todavía que reciten un pequeño exorcismo. Lucifer está furioso, desearía estrangularme, yo no debería haber dicho estas cosas. Si continúo hablando, cuando llegue a abajo, me castigará.
E – (Recitado del exorcismo). ¡Por orden de la Madre de Dios, Lucifer no podrá hacerte mal, pues has hablado para la Iglesia! ¡Él no podrá hacerte mal!
B – Yo era un gran ángel, era el segundo en grandeza. Y es por ese motivo que Lucifer se enfurece y dice: ¡“Ya que eres tan grande, deberías saber que no debes decir tantos disparates. ¡Deberías tener mas cautela”! Y esto es lo que el va a decir (raya los dientes con violencia). Ella (apunta para arriba) me ordenó que hablase, porque yo estaba presente en la caída de los ángeles. Yo era el segundo en dignidad y es por eso que Ella me obliga a hablar de esta “Porquería” Ella continúa teniendo poder sobre nosotros, nosotros los de abajo (rezonga con violencia).
E – ¡Belcebú, sobre sus órdenes, tienes que hablar ahora y decir solo la verdad!

 

LOS NOMBRES

 

B – Quiero todavía agregar lo siguiente: Al escribir estas revelaciones, deben mencionar mi nombre. Y deben proceder del mismo modo relativamente con los otros demonios. Deben siempre señalar quien habló. No en vano es que decimos quien habla.
E – ¡Belcebú, en nombre de la Santísima Virgen, tienes que hablar!
B – Ella permite que nosotros digamos nuestros nombres…quien habla, y después Ella quiere que se indique quien habló, sobretodo cuando se trata de asuntos importantes, Ella quiere que se sepa cual es el demonio que escogió y cual debería hablar…
E – ¡Belcebú, tienes que hablar ahora, en nombre (…)!
B – Como soy bien conocido, es que mi nombre debe ser mencionado.

 

LA ESTUPIDEZ HUMANA

 

B – En el día 12 de Enero, Veroba, se refirió al Aviso y al Castigo. Dice que se debía mencionar en el libro, también explicó porqué es que el Aviso todavía no ocurrió, y todavía el hecho de la oración es paradojal.
Ustedes, hombres, no valen nada (ríe con maldad), ustedes no son y nunca serán nada. Son burros, pueden ustedes siete veces las mismas cosas. ¿Qué es lo que tienen en la cabeza, nido de moscas o un colador?
Si no fuera Aquél que existe allá arriba (apunta para arriba) todos sus huesos se soltarían. Y Él es quién carga permanentemente con sus carcasas.
Sin Él no pasarían de fregones y trapos. Y es por eso que nosotros, los de abajo no podemos comprender que profesores, doctores y tantos otros, tengan una presunción tan grande. ¿Porqué serán así tan vanidosos, cuando no pasan de porquería que a de ser corroída por gusanos?*
E – ¡Belcebú, continúa en nombre y sobre las órdenes de la Santísima Trinidad (…)!
B – Y a propósito de esta presunción Ella quiere que se acreciente esto. Ella encuentra poco apropiado que esos hombres se exalten tanto; Ellos son una abominación delante de Dios. Ella encuentra todo eso disparatado, pues Ella procede siempre con perfecta humildad. Ella habría tenido razones para sostener bien alto la corona y blandir el Cetro. ¡Ella tenía motivo para hacerlo! ¿Lo hizo alguna vez? En todo caso no fue en la Tierra. No en tanto, Ella fue exaltada conforme como está en las escrituras, pues Jesús dice: “Quien se humilla, será exaltado, quién se exalta, será humillado” quiere decir que aquellos que se elevan a si mismo, serán enseguida horriblemente humillados, no es una gran pena, mas una infinidad de grados. ¿Comprenden lo que queremos decir?
¡Quién se exalta no será humillado de igual modo, mas quedará un millón de veces mas abajo! Mas quién se humilla, por mas alto que estemos, seremos sabios, sabemos bien como las cosas pasan! (Remarca las palabras con un gesto del dedo) Recibirá según la parábola del banquete, en que Jesús dice: “Aquellos que se sientan en el último lugar, serán llamados por el Señor al banquete a ocupar el primer lugar…”
Quiero decir con esto, que aquellos que se humillan no serán apenas exaltados en otro tanto, mas ocuparán una posición millares de veces superior a la que tenían, y esto para toda la eternidad.
Debo agregar que es una paradoja y una señal de gran estupidez, querer elevarse en este mundo, tengo que decir, es abominable a los ojos del Señor. ¡Si los hombre tuvieran plena conciencia de aquello que hacen se horrorizarían con ustedes mismos (ríe con maldad)!
* El Demonio que es orgulloso, el mismo una criatura, muestra aquí la repugnancia y el profundo desprecio que siente por la naturaleza humana, inferior a los ángeles, mortal.

 

LA VIRTUD FUNDAMENTAL DE LA HUMANIDAD

 

B – Si Ella no se hubiera colocado siempre en último lugar, así mismo debajo de San José, no en tanto siempre supo reconocer el elevado grado de su dignidad, y si Ella no hubiese sido tan humilde, no estaría hoy, ni nunca hubiera tenido ese poder sobre la Iglesia y sobre el mundo. No tendrían en ella Aquella Madre que todo lo hace por ustedes, mediante la gracia inefable, gracia que solo Ella Puede obtener y que nunca hubiera tenido si Ella no les hubiera dado el ejemplo en primer lugar.
Ella practicó la humildad en todas las virtudes, hasta el último grado de heroísmo, si Ella no hubiese hecho, especialmente esta maldita virtud de la Humildad, nos podríamos aproximar a Ella. Y de hecho, eso hubiera sido un éxito más para nosotros ¡demonios! (grita irritado).
E – ¡Belcebú, continúa en nombre de la Santísima Trinidad (…)!
B – Lo mismo ocurre con los hombres. Y esto es claro como el agua: La falta de humildad abre las puertas del vicio. Nosotros adquirimos dominio sobre las personas a partir del momento en que su sabiduría o como lo llamen, se les sube a la cabeza. Hace mucho que el hombre dejó de ser sabio y sólo tienen la cabeza hueca. Igualmente, cuando se juzga sabio y se eleva un poco, cae de nuevo después. Más yo no quiero hablar de estas cosas. Lo conozco por experiencia propia, pues pasaron para conocerlas. ¡Como nosotros nos caímos, millares y millares de veces!
(Aúlla lastimoso).
E – ¡Continúa, Belcebú, en nombre (…)!
B – Por ese motivo, ustedes Padres, deben hablar del pecado original, del orgullo. Deben emplear todos los esfuerzos en el sentido de fomentar la virtud de la humildad.
Hablen de los Santos que la practicaron en un grado elevado. Citen por ejemplo, a Catarina Emmerich, Santa Tereza del Niño Jesús y tantos otros.
Prediquen sobre San Juan María Vianney. Él se alimentaba de batatas, en una ocasión comió batatas podridas, ya llenas de olor, durante quince días (rezonga). ¡Ni siquiera quería disfrutar la cama que le habían puesto a su lado! La encontraba demasiado buena para él. No tenemos poder sobre las personas de esa especie, que llegan a encontrarse indignas de acostarse en una cama vulgar y que no proceden así para vanagloriarse delante de los otros de ser buenos, diciendo, por ejemplo: “Mírenme, yo no quiero disfrutar una buena cama, soy un hombre virtuoso, voy a disfrutar una cama mas incomoda” Por el contrario, se esconden de los otros hombres. San Juan de María Vianney encubrió siempre que no comía como tenía que ser. Es que él poseía la verdadera humildad. Lo mismo ocurrió con Cararina Emmerich. Ella nunca quiso mostrar como se sentía mal, ni lo que traía sobre su cuerpo. Sólo cuando las personas la vieron dijeron “¡En que estado horrible ella esta! ¡Es preciso hacer cualquier cosa!” Es que ella dejó que la cambiaran, porque era absolutamente indispensable. Más quiso continuar viviendo en la pobreza. Dormía en un lecho miserable. Ya casi desecho. Y su mayor deseo era el de llevar una existencia apagada. Por eso es que las aves del cielo se venían a posar sobre sus hombros.
Los Santos reciben estas señales de predilección: los Santos de un modo general, mas principalmente los humildes. Estos gozan de una predilección muy especial allá arriba. Alcanzan el Cielo muy rápidamente, en cuanto otros recorren penosamente, paso a paso, el duro camino que hacia Él los conduce. La virtud de la humildad debe ser nuevamente predicada. Solo después de ella es que vienen todas las otras. Después viene la virtud de la pureza, bien adaptada a nuestra época (respira con dificultad), enseguida la verdad, y todas las otras. Es preciso decir hacia donde todo eso conduce. También es preciso citar ejemplos.
E – ¡Lucifer, retirare! ¡Tu Belcebú, tienes que hablar de parte de la Santísima Virgen, y en nombre de la Santísima trinidad (…)!
B – Tenemos que denunciar en primer lugar, el vicio del orgullo. Debemos decir que la virtud de la humildad debería ser escrita con letras capitales. Luego siguen naturalmente la cólera, el robo y todos los otros. Se deben preocupar siempre de hacer comparaciones, dar ejemplos vividos y verificados en la vida de loas Santos (da berridos horribles). ¡Déjenme!
E – ¡Continúa Belcebú! Continúa en nombre del Padre (…) de la Inmaculada concepción, de la Bien Aventurada Virgen María y Madre de Dios… (en este momento es interrumpido por Belcebú).
B – Procedan bien, procedan bien, mas es preciso insistir mucho; deben señalar con mas frecuencia, el efecto desbastador del pecado. Sobre todo en este tiempo de Cuaresma, deben acentuar la gravedad del pecado, gravedad que sobrepasa a la imaginación. Den a conocer, con toda claridad, las consecuencias del pecado que son más horribles de lo que ustedes imaginan. El pecado y sus consecuencias que deben que deben tratar con la mayor claridad posible. Sépanlo ahora, mas otros Padres deben proceder así, pues esto no es apenas para ustedes. Si ellos no lo hicieren, no cumpliendo con su obligación, causarán grandes daños y privaran a muchos de la gracia de la salvación. Todos los fieles sufrirán con eso y no recibirán las gracias que de otro modo podrían recibir.

 

A IMITACIÓN DE CRISTO

 

E – ¡Belcebú, habla por orden de la Santísima Virgen, en nombre (…)!
B – A propósito de estas virtudes, debo agregar que es preciso que ese libro repugnante, la Imitación de Cristo, de Tomas Kempis, que nosotros allá abajo tanto tememos (gime como un perro), sea citado, difundido y leído.
No debe faltar en ninguna familia Católica y debe ser leído. Lo mejor sería leer un capítulo todas las noches y esforzarse en seguirlo y poner en práctica sus enseñanzas.
En la medida de lo posible, debería leerse la antigua completa; la edición moderna ya tiene algunas modificaciones. ¡Con el andar del tiempo terminan por cambiar todo! Por eso deben tratar de leer los libros antiguos. Si existieran pocos será preciso reeditarlos.
En todo caso, también predicar sobre la Imitación de Cristo, utilizar y desenvolver los asuntos que en el se encuentran, inculcarlos en el corazón de los fieles. La Imitación de Cristo y el verdadero. Es una obra que viene del Cielo. El Cielo es quién lo recomienda, ya que el pone la cruz de Cristo sobre los ojos de todos, concretamente, enseñando como se debe imitar la Cruz de Cristo. Así. El hombre aprende como Cristo sufrió y como el mismo deberá sufrir si quiere avanzar un paso o un centímetro detrás de Él. Debe tener siempre presente que, con todo eso, todavía estará lejos de ser un Santo y que debe juzgarse con humildad. Es imprescindible que insistan en este punto.
Hay millares de personas, podríamos decir millones, que se creen que son buenos porque hicieron esto o aquello ¡Mas eso no basta! Solo serán verdaderamente buenas cuando no se achaquen que hacen cosas buenas, pensando que hacen muy poco y que podrían hacer mucho más. Serán buenas cuando se juzguen con humildad e hicieran por Cristo todo lo tuvieran en sus manos.

 

LOS DEBERES DE LA MUJER VISTOS POR LA SANTÍSIMA VIRGEN


B – La Santísima Virgen dice que Ella. Siempre cumplió con sus deberes caseros. Que lo hizo con humildad, para la mayor gloria de Dios y como objetivo único de servir a Cristo, no conviene que una persona se quiera enaltecer por encima de sus servicios y deberes.
Ella me hace decir, que nunca estuvo presente durante la vida pública de Cristo., aunque tuviera ganas de acompañarlo. Ella amaba a su Hijo a tal punto que lo vio partir y eso le causó un terrible dolor. Ella se sentía ligada a Él, como si Él fuese parte de su propio cuerpo. Los lazos que lo unían a Él, eran más fuertes que el de un hermano o hermana, el de un padre o una madre. Solo se sentía bien cuando estaba cerca mas aun así quiso mantenerse ignorada y se quedó en su casa. A partir de ese momento solo Lo vio en raras ocasiones.
Procediendo así, reveló su humildad, para que también las personas aprendieran a ser humildes. ¿Fue alguna vez el personaje principal en el Altar de la Misa? Quiso mantenerse siempre ignorada, aun siendo la criatura más grandiosa, la más universal. Ella vale mas que todos los Padres religiosos juntos, Ella es la mayor entre las mayores, escogida por Dios para guiar a la Iglesia y para ser señal, para ser la gran Señal, la Madre del Salvador. Ella es también la Reina de los ángeles. Mas es preciso decir a todos que vivió ignorada en la entrega de sus trabajos caseros.
No les compete a las mujeres desempeñar funciones públicas, por ejemplo, como consejera del Gobierno o Doctora en Ciencias.
No es conveniente mostrarse así, y por otro lado, despreciar los deberes de ama de casa. Cualquier trabajo, por mas insignificante y humilde de una dueña de casa que sirve a Dios y a su familia de todo corazón, tiene mas valor, que la mas bella y mejor conferencia dada por una mujer doctora, todavía aunque su discurso resuene en todos los parlantes o sea registrado en todos los periódicos, una mujer de esta características, vale mucho menos, allá arriba, que una Madre que lleva con amor su cruz cotidiana, educa bien a sus hijos y acepta el hijo que concibió.
Cuando todo lo soporta con paciencia, hace su trabajo humildemente, alimenta, cuida y viste a sus hijos, educa y limpia a su prole, tiene mas valor, delante de esos tres de allá arriba(se refiere a la Santísima Trinidad) que una mujer que solo piensa en ser figura. Podríamos citar algunas palabras: “Quien se humilla será exaltado, y volará como una flecha”. Cuando una mujer acepta todos sus deberes caseros y no aspira a grandezas, no puede conservar la humildad.
Toda mujer que se quiere elevar, será humillada en el Cielo. Por el contrario, todas las que se humillen, se encuentran en el buen camino. Obtienen para su familia y para los pueblos, muchos mas gracias de lo que otra persona que solo piensa en brillar.
Como resultado del orgullo surge el aborto. La mujer ya no quiere ser apenas “madre de familia”, con un papel a desempeñar: La educación de los hijos. Quiere ser y parecer algo más. Este es el principal motivo de muchos niños por aborto. Es claro que hay muchas madres que se encuentran en gran necesidad. Ellas deberían ser auxiliadas por las palabras y obras. Deberían dejar vivir a su hijo, lo mismo fuese muy duro. Hacer que el sacrificio se transforme en fuente de bendición.
E – ¡En nombre de la Santísima Trinidad, del Padre (…)!
B – Si las mujeres estuvieran más tiempo en la cocina y prepararen buenas comidas a sus maridos, no existirían tantos divorcios como en la actualidad. Si las mujeres cumplieran mejor con sus deberes de ama de casa y proporcionaran a sus maridos un ambiente casero más agradable, no deberían existir tantos problemas y separaciones. Si no existieran tantos hombres y mujeres en concubinato, habría mas conjugues dotados del espíritu de sacrificio y menos hogares desechos. Como determinan quienes viven en concubinato, lo que es el sacrificio, lo que es renunciar ¿cómo quieren que construyan una familia? A sus ojos el casamiento exige muchos sacrificios y privaciones. Siempre fue así, y así a de ser siempre.
Entre los que viven juntos durante mucho tiempo, pocos son los que se ven casar. Además de eso, es muy difícil para una persona que durante años vivió a voluntad, volver atrás y corregirse. Aun que esa persona quisiera mudar de vida, se le haría bien mas difícil de aquella otra persona que vive normalmente, sin divagaciones para la izquierda o para la derecha, para su bello placer de escoger aquí las uvas y aquí los rabanetes.
E – ¡En nombre (…) di la verdad! ¡Di lo que la Santísima Virgen quiere que digas y sólo la verdad!

 

BUENAS LECTURAS E IMÁGENES PIADOSAS

 

B – Debo agregar todavía lo siguiente: El libro La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesús Cristo, los libros de la venerable (Santa para el Cielo) Catarina Emmercih*, así como los de María Jesús de Ageda**, y el librillo Imitación de Cristo de Tomas Kempis, tienen gran valor (gime). No quiero hablar de eso.
E – ¡En nombre (…) di la verdad!
B – Es preciso que estos libros sean difundidos. Mas también es necesario buscar en ellos temas para las homilías, ideas, y lo que sea mas importante para el confundido mundo de hoy, para los fieles de nuestro tiempo.
E – ¡di la verdad Belcebú, habla en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, de la Inmaculada Concepción, de San Miguel Arcángel!
B – Tengo que hablar del inmenso valor de estas “devotas” estampas con imágenes piadosas, ya hable antes de ello.
Deben hablar de él, desde lo alto de los púlpitos, y es también necesario que quede registrado en el libro. Sobre todo las estampas que contienen promesas, ellas tienen un valor. Y ustedes deben dar a conocer esas promesas, que fueron hechas a personas piadosas. Muchos no las conocen y hasta el presente nunca las leerán. A propósito de las estampas como la Agonía de Cristo, donde Cristo está arrodillado en el Huerto de los Olivos como un Cáliz, hay una oración a la cual están ligadas grandes promesas. Es necesario mencionar también la Imagen de Jesús Misericordioso y el Terzo de la Misericordia, a la que están también ligadas a promesas importantes.
Sería óptimo tener esas estampas en grandes cantidades por todas partes, distribuirlas uno mismo… Si, lanzarlas por todos lados y si es posible pegarlas a las espaldas de uno. ¡Son tan entupidos como cepos! ¡Tienen a su disposición esas promesas, esos privilegios y no los utilizan, por lo menos la gran mayoría de las personas no se sirven de ellas! También hay muchos folletos de este género, por ejemplo, el de la Santa Brígida de Suecia y del Corazón de Jesús. La devoción al Corazón de Jesús, está actualmente muy reducida. A ello está también ligadas grandes promesas y el mismo se puede decir de la devoción al Inmaculado Corazón de María. La Verdadera Devoción, Según San Luis María Grinion de Monfort, también casi cayó en el olvido.
Si supieran el valor de esto folletos con sus imágenes, que termino de mencionar, en particular la de la Santa Cara, la Agonía de Cristo y la de Jesús Misericordioso, ¡pónganle una moldura de oro como la de terzo!
E – Belcebú, ¿tú citaste algunas otras? ¿Cuáles?
B – La devoción al Sagrado Corazón de Jesús y la del Corazón Inmaculado de María, con sus importantes promesas, el terzo de la Misericordia, la Contemplación de la Amargas Agonía de Cristo y la devoción a la Santa Cara, estas cinco ocupan un lugar de honra. Difúndanlas por todas partes. Ella (apunta para arriba) así lo quiere. Deben hablar de ellas a vuestras familias. Estas devociones encierran grandes virtudes. Si las personas conociesen esas cosas, si supieran perseverar en la oración, serían convertidos o por lo menos no caerían tan bajo (gime).
E – Belcebú, continúa hablando, di todo lo que tengas que decir…

 

EL PAPA Y LA IGLESIA

 

B – La situación actual del mundo es muy grave. El Papa sufre tanto. ¡Como le es de insoportable ver lo que pasa! Él es un mártir, ¡sufre más que el Santo Estevan! Como él ya nada puede decir, deben al menos dedicarse ustedes a la difusión de estos libros de Maria Agreda*, de Catarina de Emmmercih** y de la Imitación de Cristo. Es eso lo que están allá arriba desean.
E – ¿Qué es todavía lo que tienes que decir, Belcebú? ¡Habla en nombre de la Santísima trinidad!
B – Va a acontecer un gran combate, Ella de allá arriba (apunta para arriba), bien lo sabe.
E – ¡Di la verdad, en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María, de San Miguel Arcángel, en nombre de todos los Santos Ángeles y Arcángeles!
B – El Papa sufre horriblemente por causa de la nueva Misa. Él sabe que el documento relativo a la Misa no fue recibido como él desearía…, y que la nueva Misa… (Suelta gritos horribles)
E – ¡En nombre de la Santísima Trinidad, di la verdad!
B – ¡Ah! A nosotros no nos gusta hablar del Papa. Tenemos más que hacer, tenemos que ocuparnos de los hombres. Nosotros ya no podemos atacar al Papa personalmente (gruñe desesperado).
E – ¡Belcebú, tienes que decir la verdad, en nombre de la Santísima Trinidad (…), de la Bien Aventurada Virgen María, madre de Dios! ¡Di lo que tengas que decir!
B – Nosotros ya afirmamos una vez que el Papa Juan Pablo VI tenía elaborado y quería promulgar un documento a favor de la antigua Misa. En otras palabras: el Papa quería reintroducir la Misa de San Pío V, la Misa Tridentína. Tenía organizado con todo cuidado, un documento en ese sentido. Era, entonces, su deseo de publicarlo Urbi et orbi. Algunos de sus subordinados entraron en deliberación para ver como podrían impedir el restablecimiento de la antigua Misa. Redactaron entonces otro documento, que imitaba al primero de una manera tan perfecta, que en el formato y en la redacción, sería difícil a cualquier persona percibir a primera vista, de que se trataba de un documento falso.
E – ¿Por qué el Espíritu Santo permite esas cosas? ¡Belcebú dinos la verdad!
B – Las permite para que se cumplan las escrituras. Hace mucho que se afirma que vendrán tiempos tan confusos que cada uno dirá: “¡Cristo está aquí!” o “¡Cristo está allí!”
Hoy, unos dicen “esto es mejor” otros afirman “aquello es mejor” y ninguno sabe lo que quiere. Cada uno piensa que es bueno, que es superior, y puede ponerse delante de los otros. Las mismas personas que siguen muchos “Cristos”…, Y otras siguen a solamente uno… normalmente el falso (ríe con maldad).
E – Mas la Iglesia Católica es guiada por el Espíritu Santo (…). ¡En nombre (…)!
B – Sin duda que la Iglesia es guiada por el Espíritu Santo, mas, si es cierto que, Cardenales y Obispos no son mejores, no es culpa nuestra de que se dejen llevar por nuestra malicia.
E – ¡Continúa Belcebú, di lo que tienes que decir todavía!, ¡en nombre de (…)!
B – En el fondo, la Iglesia no precisa de sufrir una crisis, mas es necesario que las cosas pasen así, que el mundo sea pasado por la criba, según la profecía del propio Cristo. Verán brevemente, tiempos en que solo habrá una izquierda y una derecha y ninguna situación intermedia. Talvez las cosas no pasasen así, si no hubiéramos llegado a esta confusión. Es preciso que el mundo sea pasado por la criba, los Cristianos que queden serán mejores que los de los últimos cinco siglos de la Iglesia.
E – ¡En nombre de la Santísima Trinidad, del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo, nosotros te ordenamos Belcebú, que nos digas todo lo que tienes que decir de parte la Santísima Virgen Maria!
B – Yo Belcebú, debo decir todavía que las revelaciones del Apocalipsis de San Juan, tal como se encuentra en la Biblia, son mal comprendidas por la mayor parte de las personas, porque fueron escrito en un lenguaje misterioso. Para comprenderlas mejor, debe leerse el libro de Maria Agreda. Allí se encuentra la explicación de muchas cosas relativas a la revelación.
Estamos en los últimos tiempos y es por eso que todos los fieles deben leer estos libros y seguir sus enseñanzas. En ellos encontraran una mejor información sobre todas las cosas.
E – ¡Belcebú, di la verdad en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, di lo que tengas que decir!

 

VERDADERAS Y FALSAS ALMAS PRIVILEGIADAS

 

B – Atravesamos una época de gran confusión y guerras. Aquello que los de allá arriba mas lamentan, es el aparecimiento, hoy en día, de tantas almas privilegiadas que, en realidad no lo son. Muchas de estas almas privilegiadas no lo son verdaderamente.
Debo agregar todavía – y lo hago contra mi voluntad -, que muchos fieles tienen tendencia a seguirlos, con fanatismo, los que se dicen almas privilegiadas. En verdad, eso es más fácil que seguir a la Cruz.
Relativamente las auténticas almas privilegiadas, las encontramos siempre en la Cruz, la incredulidad, la oposición y contradicción. Esas cosas pasan así, porqué nosotros, demonios, permanecemos por detrás de todo y no queremos el bien. Más la mayoría de los fieles, por lo menos en gran parte de ellos, tienen más tendencia a seguir, no las auténticas almas privilegiadas, más aquellas donde hay mucha charlatanería y fanatismo.
¡Nunca hubo tantas almas falsas privilegiadas como actualmente! Es por eso que muchos fieles, igualmente fieles piadosos, son inducidos en el error, sobre todo cuando se trata de personas poco inteligentes. Nosotros tenemos un gran poder y lo utilizamos especialmente para tentar las almas buenas. Estamos trabajando afanosamente.
Muchos de los “milagros” que acontecen en los senos de ciertas sectas y que se pasan con ciertas almas privilegiadas, vienen de haya abajo, (apunta para abajo).
Se pretende que todo acontece por el Espíritu Santo, más en realidad, todo está realizado por nosotros, (apunta para abajo), en nombre de infierno.
Nosotros podemos transformarnos en “Ángeles de Luz”. También es posible curar enfermos en nuestro nombre, si eso sirve de una manera ventajosa para nuestros objetivos. Es más fácil que los perversos realicen cosas extraordinarios por el poder del infierno y en su nombre, de lo que las auténticas almas privilegiadas obtuvieran del Cielo, cosas extraordinarias y verdaderos milagros. Para estas últimas es necesario mucha oración y virtud. Por ese motivo es que con las almas privilegiadas auténticas se dan muchos menos milagros visibles. Aparte de eso, ocurre a veces, también, que las almas privilegiadas auténticas se desvíen de Dios. Es preciso estás muy atento. También aquí es preciso recordar aquel aviso. “Examinen todo y guarden lo que es bueno” (Tes. 5,21).

 

LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

 

B – Cristo dice: Tiempos vendrán en que dirán “Cristo está aquí”, “Véanlo ahí”. Si alguien de ustedes dice: “Él está en el desierto”, no le crean, pues surgirán falsos Cristos y falsos profetas, quedarán grandes señales, de manera tal que, si fuera posible, hasta los elegidos serían engañados. Estas palabras podrían aplicarse muy bien a las falsas almas privilegiadas. Muchos corren detrás de ellas, como atrás de los falsos Cristos. De hecho, el Anticristo surgirá como un falso Cristo, más estas palabras pueden aplicarse también a lo que acabo de decir.
E – ¡Belcebú, di la verdad en nombre de la Santísima Trinidad (…)!.
B – Están ahora en la prueba, más la Iglesia resucitará con nuevo esplendor.
E – ¡En nombre de (…)!
B – Escuchad una comparación tomada de la higuera: cuando en el tronco aparecen las hojas, sabéis que el verano está próximo. Así también, cuando vean suceder estas cosas sabrán que está cerca el Reino de Dios. (Luc. 21, 29-31). Ahora, ese tiempo está terriblemente cerca.
Ella (apunta para arriba) manda a decir: “¡Coraje!, hagan penitencia y conviértanse, en cuanto todavía hay tiempo”… Pues Su Día va a llegar (ruge como un león). El Día de la Justa cólera de Dios.

 

RESPUESTAS A ALGUNAS CRÍTICAS
POR EL PADRE ARNOLD RENZ, SDS.

 

1. Cristo no acepto el testimonio de los demonios y les ordenó: “Cállense”
a) El propio Cristo estaba presente. Todavía no tenía revelada Su Divinidad y no necesitaba el testimonio de los demonios. El Padre testificaría por Él.
Cristo también ordenó a sus Apóstoles que se callasen. Después de Su Transfiguración en el Monte Tabor, les dijo a sus Apóstoles: “No le hablen a nadie de esta visión, en cuanto al Hijo del Hombre no resucite entre los Muertos” (Mt. 17,9).
b) Poco a poco Cristo fue preparando a los hombres para la revelación de Su Divinidad. Por ese motivo es que recusó el testimonio de los demonios. Mas permitió también que ellos dijeran: Nosotros sabemos quien es: es el Santo de Dios” (Lc.434). Él podría haber impedido esta declaración, con todo así no lo hizo.

2. Nosotros tenemos las enseñanzas de la Iglesia, no precisamos del testimonio de los demonios.
a) Los demonios no nos enseñan verdadades de Fe. Cuando hablan de si propiamente, sobre todos cuando dicen lo que quieren, mezclan habitualmente y hábilmente la verdad y el error.
b) No se deben hacer preguntas indiscretas. Cuando eso ocurre, debe contarse con respuestas mentirosas. Esto no se aplica solo a los demonios, mas también a los videntes y a las almas privilegiadas. Infelizmente, son muchas veces tomados por agencias de informaciones. Por ejemplo, una vez le preguntaron al Santo Cura de Ars: “¿Mi marido está en el purgatorio?” Él respondió: “Eso no se decírselo. Nunca estuve allá”
Por el contrario, en otra ocasión respondió: “El hombre en cuestión, se salva si tuvo tiempo de hacer un acto de contrición”.
En este caso había un motivo especial. No se trataba apenas de dar la respuesta a una pregunta curiosa.
c ) La existencia de los demonios es un hecho. La Sagrada Escritura nos informa sobre la existencia del infierno y de los demonios. El Papa habla de la existencia y de la acción de los demonios. A pesar de eso, muchos no creen. Por ese motivo es que la Santísima Virgen dijo al Padre Gobbi: “El Papa sufre y reza; está sobre una cruz que lo consume y que lo mata. Ahora el también habló, mas su voz es como una semilla caída en el desierto. Mi Iglesia se transformó en un desierto, o todavía algo peor”. A través de los poseídos la existencia y la acción de los demonios se torna palpables. Eso es, aparte de eso, un sustento para nuestra Fe.
d ) Las verdades enseñadas por la Iglesia, están actualmente reducidas al silencio. Por ejemplo, ¿quién habló en estos últimos años del infierno y de los demonios? El infierno y los demonios fueron prácticamente considerados tabú para la predicación dentro de la Iglesia, del Reino de Dios. Solo con el caso de Kligenberg** es que el problema volvió a ser discutido a escala mundial.
Resultado; Una división de los espíritus, en que unos acreditaban y otros negaban la exigencia de Satanás. De ahí resulto, por otro lado, una negación de hechos, por otro lado, una fé renovada. Muchos, además, fueron llevados a reflexionar sobre el infierno y Satanás. Lo que hubiera acontecido se no existiese el caso Kligenberg.
e) Nosotros no necesitaríamos de de las revelaciones hechas en los lugares de Apariciones, ni de revelaciones de Videntes o de almas privilegiadas, si leyéramos mas seriamente las Sagradas Escrituras. Así, por ejemplo, María dice al Padre Gobbi: “Mis mensajes se multiplican mas, cuando mas la voz de los nuevos siervos se recusa a anunciar la verdad. Aquellas verdades tan importantes para vuestras vidas ya no son proclamadas, por ejemplo: Las enseñanzas sobre el Paraíso que les espera, sobre la Cruz de Mi Hijo que los salva, sobre el pecado que hiere el corazón de Jesús y el Mío, sobre el infierno, en el cual tantas almas se precipitan diariamente, sobre la urgencia de la oración y de la penitencia.
f ) Si los demonios se limitaran a hablar de ellos mismos, tendríamos que recusar a sus revelaciones. Más, precisamente en estos casos de revelación, la Santísima Virgen muestra su poder y su Soberanía. Ella obliga a los demonios a manifestar verdades necesarias para la Iglesia de nuestro tiempo, verdades olvidadas que es preciso recordar.
g ) Las enseñanzas de la Iglesia son recusadas, del mismo modo que los mensajes de la Santísima Virgen en los lugares de Sus Apariciones y las revelaciones de las almas privilegiadas. Recúsan las lágrimas, las lágrimas de sangre de la Madre del Cielo. Ahora, la Santísima Virgen intenta todavía un nuevo medio: Las revelaciones de los demonios. Mas ahora también ellas, todavía son aceptadas adonde todavía brilla un mínimo de buena voluntad.
h ) Las revelaciones de los demonios no son sino un favor del Cielo, una prueba del amor pleno y la solicitud de la virgen Santísima.
i ) La Santísima Virgen dice, en las bodas de Caná “Hagan todo lo que Él les dice”mas hoy, ya no se hace todo lo que Él dice. La Virgen Santísima nos repite hoy, pero con mas urgencia: “Hagan lo Él les dice”. Ella dice lo mismo por intermedio de los demonios, par que nosotros seamos salvados y para que así contribuyamos a la salvación de otros.
j ) Como, Madre de la Iglesia, así la definió Pablo VI en el Concilio, todo lo que hace para salvar a Sus hijos, los rescatados por su Hijo. ¿tendrían menos valor las almas para Ella de que para el infierno, que emplea todos los esfuerzos, que trabaja sin cesar para hacerlas perder?
* Se refiere a la alocución de S.S. Pablo VI sobre el demonio. Los textos de estas alocuciones se encuentran en “Nuestra Señora a Los Sacerdotes” Braga 1986.
** El caso de una adolescente que murió durante un exorcismo oficial.

3. Mas ¿cómo es posible que los demonios hablen entre si, hablen en contra del infierno? ¡Ellos sólo deben querer el mal de la Iglesia!
a) Es claro que los demonios sólo quieren hacernos mal. Más, no nos quieren decir lo que contraría al infierno. Su objetivo principal es denigrar a la Iglesia, siempre que sea posible. Mas ya Goetche ponía estas palabras en boca del demonio: “Yo soy una fuerza que sólo quiere el mal, y que con todo, practica siempre el bien”*
b) Lo que pasa con los poseídos es principalmente esto: El poder de la Santísima Virgen se expresa de una manera tangible, cuando fuerza a los demonios a anunciar el bien y la verdad.
c) Los demonios no quieren hacer esas revelaciones. Solamente la hacen cuando están obligados, sobre el poder y las órdenes de la Santísima Trinidad y en nombre de la Santísima Virgen. Solo hacen estas revelaciones cuando intimados en nombre de la Santísima Trinidad, de la Santísima Virgen, del Corazón de la Inmaculada de María y en nombre de Jesús, son obligados a decir la verdad y solo la verdad, (en el texto, estas exigencias hechas a los demonios fueran, en su mayoría abreviadas o omitidas, por falta de espacio y para que la lectura no se tornara excesivamente monótona). Mas sin esas órdenes, puede ocurrir, como además aconteció, oír a los demonios exclamar “estás siendo insolente”. ¿por qué? Interrogó el exorcista. “Dices apenas: ¡Di la verdad! Si hablas sólo en tu nombre ¡entonces, no somos obligados a revelar lo que quiera que sea!”.
d) Estas revelaciones son una dádiva que el Cielo concede a la Iglesia, si así pueden ser consideradas, harían muy bien a las almas. Puede significar un bien espiritual y la salvación, para la Iglesia, la renovación. Por eso mismo es que los poseídos sufren horriblemente, sufren hasta el límite de lo posible. Fue lo que aconteció por ejemplo con la joven Analise Michel, en el caso de Klingenberg, que murió después del exorcismo. A ese respecto confesaron los demonios; “Nosotros la atormentamos en todas las formas, a tal punto que tendría que haber desesperado y desistido. Nosotros esperábamos que en su desespero cayese en nuestras manos ¡mas no conseguimos alcanzar nuestro objetivo! Ella resistió y nosotros demonios, fuimos horriblemente injuriados por Lucifer”. Y los demonios terminaron por confesar: “Si ella no fue inmediatamente para el Cielo, igualmente llegó bien alto, bien alto”.
Aquellos que conocieron en vida a esta poseída que dio estos “Avisos” pudieron verificar los sufrimientos monstruosos que ella hace años venía soportando. Tales sufrimientos y una vida así, son garantía de autenticidad de esta posesión y de esas revelaciones. Es por eso que el libro constituirá una obra importante, para el bien de las almas y para la Iglesia.
e) El infierno se agita en procura de destruir este libro.
Sin la protección de la Santísima Virgen y de la Santísima Trinidad no se podría haber hecho, venciendo los obstáculos y las dificultades, y hasta su publicación, jamás se podía haber realizado. Los propios demonios tuvieron que reconocerlo. Además, todos aquellos que no colaboraron, bien lo sabían, igualmente sin las revelaciones demoníacas. Esto, solo se vino a confirmar mas tarde.
f) Para los exorcismos y para las abjuraciones, a partir del 10 de junio hasta el 3 de julio puedo decir que: seguí las instrucciones del “Ritual Romanum” Según el cual el exorcista no se debe dejar llevar por la astucia en las palabras de los demonios o por preguntas sobre cuestiones futuras o secretas, pues no es eso en lo que consiste su trabajo.
g) Por el desarrollo de las “confesiones” se verifica que la Santísima Virgen, de cierto, como un último recurso, desea revelar por la boca de los demonios lo que es útil para la Iglesia y para el bien de las almas. Sólo en este sentido, es que fueron hechas preguntas y exigidas nuevas revelaciones, mas “Solamente la verdad es lo que la Santísima Virgen quiere”.
h) Antes que las revelaciones importantes, fueron exigidas y dichas determinadas oraciones, “para que nosotros (demonios) seamos obligados a decir la verdad”.
i) Si los demonios no hablasen el “lenguaje del infierno’, la posesión no seria auténtica. Los demonios vuelven siempre a insistir sobre su punto de vista. El lector reconocerá fácilmente cuando los demonios inciten en su propio punto de vista.
j) Los demonios están ligados al “instrumento”, en su modo de hablar. También es posible que las ideas del “instrumento” (de la persona poseída) se mezclan con sus revelaciones. Es por eso que es siempre necesario confrontar las revelaciones con las enseñanzas verdaderas de la Santa Iglesia. ‘Examinen todo, reteniendo apenas lo que fuera bueno”. Dice San Pablo.
k) En un tiempo en donde los demonios son particularmente poderosos, como parece ser en este caso, parece muy oportuno que la Santísima Virgen, la vencedora de todos los combates de Dios que a de apretar la cabeza de Satanás, los fuerza a que hagan revelaciones contra su voluntad, para el bien y en nombre de la Iglesia. También esto es un triunfo de María.
l) Ella pide constantemente que el libro sea impreso lo mas rápido posible (¿Por qué el tiempo urge?), ciertos puntos mas oscuros no pueden ser acompañados de notas explicativas.
m) Durante la realización de este libro se rezó mucho. Los propios demonios pedían constantemente, de parte de la Santísima Virgen, ciertas y determinadas oraciones. ¡“Recen mucho al Espíritu Santo”!
Si el lector, por su lado, acepta este convite, de cierto, de verdad sacará buen provecho de esta lectura. Ha de recibir la Luz necesaria, lo mismo para aquellos personajes que no tiene la necesaria claridad.
* El demonio platica y solo quiere el mal, mas Dios hace para que todo concurra para el bien de aquellos que ama, inclusive la acción del diablo.
N.B. La documentación final pone en claro algunas controversias del Exorcismo y da al lector una línea doctrinaria de la Iglesia en esta materia.

DOCUMENTOS
¿QUÉ ES LA POSESIÓN?
Por el Padre Arnold Renz, SDS

Pruebas de la existencia del demonio: Ellas se encuentran en las enseñanzas de Cristo y en las Sagradas escrituras; en las enseñanzas del magisterio eclesiástico; en las enseñanzas de los Papas, representantes de Cristo, estas enseñanzas concuerdan: El demonio existe.

La acción del demonio: El demonio ejerce un gran poder, no apenas por su acción íntima sobre los hombres y por la tentación, para hacerlos caer en el pecado y apartarlos de Dios, mas también por su dominio en determinadas personas a través de la posesión.
La Posesión: Aunque todavía no pueda ser probada ni confirmada por la ciencia (psicología) ella intenta ser estudiada, saliendo así de su competencia. Y su existencia tiene, en tanto, que ser aceptada. Lo mismo sacándola de las enseñanzas del Magisterio y de las Sagradas Escrituras, ella fue experimentada por Santos (Por Ej.: San Juan de La Cruz, o el caso de una Religiosa, La vida de Santa Teresa de Avila, o el Santo Cura de Ars y tantos otros). La historia de la Iglesia forma un gran número de casos de posesión, que no son aquí mencionados.
Es preciso gran prudencia en la aceptación de ciertos casos de posesión, pues existen enfermedades psicológicas que se parecen mucho a posesiones. Hay diferentes fenómenos, o manifestaciones, que prueban la posesión. Lo más evidente es la aberración al Exorcismo hecho apenas mentalmente: Y es llamado “exorcismo probativus”. Mas lo mismo en este caso es posible que los demonios se escondan, que no se manifiesten y no reaccionen, eso prueba que hay posesión. Un factor importante y fornecido por el comportamiento delante de los objetos benditos, reliquias, agua bendita, medallas… mas, en este caso, no es preciso que la persona sepa previamente que los objetos están benditos.
El comportamiento delante de agua vulgar y delante del agua bendita es una señal de presencia de los demonios. Ciertas personas tienen el dominio de distinguir el agua vulgar del agua bendita, mas su reacción no es una reacción furiosa. La reacción furiosa no se puede explicar de un modo natural.
Otra señal comparativa es el suceso de exorcismo. Citamos apenas un caso: las dos pequeñas posesiones de Illfurt (1). Esto demonios pudieron ser expulsados. Después de su expulsión, por exorcismos que se prolongaron durante dos años, los pequeños quedaron absolutamente normales.
¿El fracaso del exorcismo será una señal negativa?
a) Si no hay realmente posesión, el exorcismo no puede resultar. En ciertos casos puede hasta perjudicar.
b) Hay casos de posesión que tiene un objetivo particular: por ejemplo, la purificación de una persona que vive en el pecado o en el castigo para una vida de pecados, mas también hay especialmente casos de personas que se consagran al diablo. Tales casos son, en las mayores partes de las veces, largos y exigen un esfuerzo enorme de parte del exorcista, mas no son casos desesperados sobre todo si la persona tiene buena voluntad (el caso de Magda con el Padre Rodewyk). (2)
c) Un caso particular de posesión y que se llama “posesión expiatoria”.
Las personas en este caso no son personalmente culpadas. Pueden, por ejemplo haber sido maldecidas. ¿Por qué es que en uno o en otro caso la maldición da efecto y en otro no? Continúa siendo un misterio. Que ciertas personas aceptan sufrir por otras, tal disposición puede traducirse en posesión. La posesión obliga a un sufrimiento horrible. La historia muestra que los poseídos que sufren mucho tiempo, no llegan a viejos (el caso de los niños de Illfurt).
Las posesiones que sufren por la humanidad, por la Iglesia o por determinados grupos de personas, por ejemplo, Sacerdotes.
d) Cuando se consideran ciertos casos como, por ejemplo, el de Nícolas Wolf, de Rippertschwand, (3) y el de Altotting, (4) se puede pensar que estos casos tienen una misión especial para cumplir en la Iglesia: no sólo por los sufrimientos evidentes, mas también por sus revelaciones. Podríamos citar aquí el caso que es objeto de esta obra, como el caso Klingenberg (5) las revelaciones hechas en este caso deben ser consideradas un testimonio de auxilio para la Iglesia en estos tiempos difíciles que atraviesa. Estos casos resisten al exorcismo hasta que se cumplan determinados objetivos. El caso de Klingenbeg, el sufrimiento se prolongó hasta la conformación con Cristo y a la Muerte en la Cruz. Anneliese murió de hambre y de sed.
El demonio declara en esta obra el propósito de Klingenberg: “Dios sometió a esta familia y a todos los que tomaran parte del asunto, a una prueba indecible. Él llamó a Si a esa pobre alma sufridora, para que terminara su martirio y pudiese gozar de Beatitud eterna”. Agregarán después “los mismo que ella (Anneliese) no fue elevada inmediatamente a la Eterna Bienaventuranza, quedó muy alta, muy alta” (10 de junio de 1977).
La muerte de Anneliese fue permitida por Dios y no debido a un fracaso de exorcismo.
¿En que y que es exactamente la posesión?
En los casos de poseídos, los demonios no sólo toman posesión del alma de la persona, como es en el caso del pecado grave o “pecado mortal”, como también del cuerpo y de las formas físicas, psíquicas, de modo que las personas no pueden disponer libremente de su cuerpo, de su espíritu y de su voluntad. Otro demonio se apoderó de ellos. Las personas poseídas no pueden reaccionar contra los demonios y de lo que ellos quieren hacer por su intermedio. No en tanto, una punta de inteligencia, es mas profunda, y la voluntad, no puede oponerse a todo el mal que los demonios quieren imponer. En este caso, las personas no cometen ninguna falta, todavía menos se puede hablar de culpas, si durante la “crisis”, o después de ella, las personas no recordaban nada. Fue el caso, por ejemplo, de las niñas de Illfurth que, en al terminar nada recordaban de lo que había ocurrido durante la posesión.
Muy especialmente, los caso de “posesiones expiatorias” a lo que se da en llamar de posesión lúcida, esto es, la persona poseída sabe totalmente o en parte, lo que se hace y dice. En estos casos estamos delante de un sufrimiento inmensamente penoso, que es soportado en pleno conocimiento.
Causas de posesión: Resumiendo: Puede haber un pecado grave que les abre las puertas a los demonios. Puede acontecer que las personas se entreguen al demonio por un pacto asignado con su propia sangre (como es el caso de una religiosa, la vida de Santa Teresa de Avila y San Juan de la Cruz) que esas personas se entreguen a prácticas ocultas que tengan una intención especial: reparación o algo semejante.
La posesión y la ciencia: Satanás y la posesión pertenecen a lo sobrenatural. La Ciencia no tiene acceso a lo sobrenatural. Ella se ocupa de los fenómenos. Si la Ciencia discute sobre Satanás o sobre la posesión, ultrapasa los límites de su competencia y no merece crédito. Lo mismo se puede decir en cuanto a la psicología y a la medicina. Es razonable y hasta aconsejable, cuando se desconfía que hay posesión, pensar en primer lugar, en las causas naturales y también en las dolencias psíquicas. Mas, la razón exige que se atienda la posibilidad de una posesión. Un examen cuidadoso del caso, debe establecer las causas del estado de la persona. El fracaso de la medicina en el tratamiento del caso, puede ser una señal de posesión. Cuando la Ciencia desiste, y es preciso que el camino quede abierto al exorcismo, el remedio presentado por la Iglesia, conforme a las ordenes de Cristo: “Expulsad a los demonios” (Mt.10, 8). El error, según el cual Cristo estaría condicionado por la mentalidad de su tiempo, relativamente los demonios, contradicen a Su Divinidad y debe ser rechazado.
¿La Posesión es una enfermedad?
Fundamentalmente la posesión no es una dolencia; no en tanto, puede atribuírsele a una dolencia. Muchas veces, las enfermedades de los poseídos desaparecen con la expulsión del demonio y no pueden ser combatidas por la medicina.
¿Qué es el exorcismo?
El exorcismo es el remedio de la Iglesia, que se esfuerza por expulsar al demonio por medio de la oración, por medio de las Sagradas Escrituras, por abjuraciones*, intimaciones en nombre de Jesús, uso de agua bendita, bendiciones, Señal de la Cruz, la imposición de la Estola, la imposición de las manos. Sería un error pensar que basta un único exorcismo para expulsar los demonios. Es un duro combate entre el exorcista y el demonio.
Estos repiten constantemente: “Nosotros no somos obligados a irnos ya”. Es por eso que también aquí es valido el aforismo: Dios tiene la última Palabra a decir.

 

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