El Papa Benedicto XVI restablece las misas en latín

El Papa Benedicto XVI restablece las misas en latín

Que Dios bendiga al Papa!!!

 

La Misa Tridentina es el rito de la Misa fijado por el Papa Pío V a solicitud del Concilio de Trento y promulgado el 5 de diciembre de 1570. Este Misal contiene el antiguo rito Romano, del que fueron eliminados varios agregados y alteraciones. Cuando se la promulgó, se preservaron otros ritos que habían existido por lo menos durante 200 años. Por lo tanto, es más correcto llamar a este Misal la liturgia del Papa San Pío V.

 

 

 Momento culmen del Santo sacrificio de la Misa por el rito romano extraordinario.

SANTA MISA SEGÚN EL USO EXTRAORDINARIO DEL RITO ROMANO DE SAN PIO V (TRADICIONAL – EN LATIN)

– Conforme Motu Proprio “Summorum Pontificum” del Papa Benedicto XVI
– CELEBRANTE: Fray Rafael Rossi (O.P.)
– Iglesia de las Hermanas Adoratrices
– Rosario de Santa Fe 540, Córdoba, Argentina.
– Atención: Horarios de misas permanentes:09:00hs, todos los Domingos.
– Gabriel Fandiño – 351-153487108 – 4878509
– Fray Rafael Rossi – 351 – 4239005 (Convento de los Dominicos)
– Juan Spicogna (acólito) – 351-153705796 – 4520227 unavocecba.wordpress.com

 LA FRATERNIDAD EN CÓRDOBA

   

Córdoba Capital: Priorato San Pío V

Dirección: General Guido 227. Barrio San Martín.

Teléfonos: Tel.: +54 (351) 472-4554

Horarios de Misas: Lunes a sábados a las 19:00. Domingos a las 10:00 y a las 19:00.

Actividades parroquiales: – Catecismo para adultos:  – Catecismo para primera comunión.

Rio Cuarto

 Dirección: Buena Esperanza 840.
Teléfonos: +54 (351) 472-4554
Horarios de Misa:  Los miércoles y los primeros viernes de mes a las 19:30.El primer sábado de mes a las 12:00. Los domingos a las 12:00.

Misa tridentina
Fe y Liturgia. El sacrificio de la Misa, centro de la liturgia católica.

Desde el comienzo mismo de la Iglesia, la fe y la liturgia han estado íntimamente conectadas. Una clara prueba de esto puede hallarse en el propio Concilio de Trento. Este Concilio declaró solemnemente que el sacrificio de la Misa es el centro de la liturgia Católica, en oposición a la herejía de Martín Lutero, quien negaba que la Misa fuese un sacrificio.

Trento y el Latín. El silencio.

El latín permaneció durante siglos en la Iglesia Católica Romana como la lengua para el culto. Muy naturalmente, el latín era también el idioma del rito Romano en su acto fundamental del culto: la Misa.
El Canon 9 amenaza con la excomunión a aquellos que afirmen que el lenguaje de la Misa debe ser sólo en la lengua vernácula. Es notable que tanto en el capítulo como en el canon del Concilio de Trento se rechaza sólo la exclusividad del lenguaje “vulgar” en los ritos sagrados.
Por estas razones la Iglesia siempre ha defendido la lengua sagrada e incluso, en época más reciente, Pío XI declaró expresamente que esta lengua debía ser non vulgaris.
Por estas mismas razones, el Canon 9 establece la excomunión de quienes afirmen que debe ser condenado el rito de la Iglesia Romana en el cual una parte del Canon y las palabras de consagración sean pronunciadas silenciosamente. Incluso el silencio tiene un trasfondo teológico.
Como en el concilio de Trento, también en el Vaticano II los padres del Concilio admitieron la lengua vernácula pero sólo como una excepción.
Pero para la reforma de Paulo VI la excepción se tornó en la regla exclusiva. Las razones teológicas establecidas en ambos Concilios para mantener el latín en la Misa pueden verse ahora justificadas a la luz del uso exclusivo de la lengua vernácula introducida por la reforma litúrgica. La lengua vernácula a menudo ha vulgarizado la Misa misma, y la traducción del latín original ha resultado en errores y malentendidos doctrinales graves.
El latín es una lengua universal. Al emplearlo, la liturgia nos pone en una comunión universal, es decir, católica.
Es el mejor medio para proteger la expresión de la fe contra las variaciones lingüísticas que naturalmente se dan a través de los siglos.

En lo futuro no deberá haber más que un solo rito, basado enteramente en la tradición del rito antiguo. 

El 23 de junio de 2003 el Cardenal Ratzinger escribió la siguiente carta a Heinz-Lothar Barth, reputado autor teológico. El Cardenal Ratzinger dice que en el futuro la Iglesia romana deberá tener un solo rito. El rito romano deberá ser un solo y único rito, enteramente en la tradición del rito clásico.
El Cardenal ve los defectos de la Misa nueva, lo que ha dicho muy frecuentemente en sus escritos. Según parece, lo que él procura es una reforma de la reforma litúrgica.

El mundo debía adaptarse a la Iglesia-Sacramentos-

no se debe tomar la comunión en la mano. El mismo Papa da la comunión en la boca. No quiere que se de en la mano. Los jóvenes deben ir de nuevo más frecuentemente de peregrinación. Deben volverse hacia la Santísima Virgen, no deben eliminarla. Deben reconocerla, y no vivir según el espíritu de los innovadores. No deben aceptar nada de ellos. Son ellos los lobos, ya los tenemos… Los jóvenes creen hoy que hacen algo extraordinario si hacen obras de caridad y se reúnen entre ellos. Pero eso no es casi nada. Deben volver a hacer sacrificios, deben renunciar, deben rezar. Deben aproximarse a los Sacramentos. También son importantes la oración y el sufrimiento. Es necesario sufrir por los demás. Ha caído en el olvido que formáis todos un cuerpo místico de Cristo y que debéis sufrir los unos por los otros. Cristo no lo ha hecho todo en la Cruz. Desde luego, os ha abierto el Cielo, pero los hombres deben hacer penitencia los unos por los otros. Las sectas dicen que Cristo lo ha hecho todo, pero esto no es verdad. La Pasión de Cristo continúa; en su Nombre continúa hasta el fin del mundo.
Es necesario que sufran los unos por los otros, que estos sufrimientos se ofrezcan en nombre de la Cruz de Cristo y de Sus sufrimientos. Hay que sufrir en unión a la Santísima Virgen, con todas las resignaciones que tuvo que sufrir en su vida.
En la misa tridentina se hacían 33 signos de cruz, ahora se hacen muy pocos. También debería restablecerse el Asperges me.  Debería volverse a quemar incienso. Y a decir después de la Santa Misa: la oración de San Miguel, las 3 Aves, y el Salve Regina.
Sería un gran triunfo que los sacerdotes hablen todavía del infierno. Habría que pintarlo sobre las paredes. Y aunque se pintase, no daría jamás una idea de su horror.
¡Dónde se ve un sacerdote que predique sobre el infierno, muerte, purgatorio, etc.! ¡Quedan muy pocos! Y no son suficientes para el ejército de gentes que van por el camino de la perdición. Si volvieran a tener lugar las misiones populares, volvería a ir mucha gente a la confesión.
Es necesario que se presenten sacerdotes valientes. Que los obispos se levanten contra los abusos en la iglesia. La misa y la comunión es lo más grande que hay.
… Defended en todo momento lo tradicional.  Mchos niños saben todo sobre el sexo; se pervierte a la juventud. La penúltima y última generación no producirá jamás verdaderos soldados de Cristo. En Sodoma y Gomorra, esto era más visible. No se inoculaba el veneno gota a gota. Era grave, pero por lo menos sabían que pecaban. Los niños de hoy no saben que están pecando. Jamás ha existido un desconcierto como el actual.
La virtud de la humildad tiene que ser predicada de nuevo en los púlpitos. Sólo después de ella vienen las demás. Después viene la pureza, luego la veracidad y todas las demás. Hay que denunciar el vicio del orgullo. Y decir que la virtud de la humildad debería escribirse con letras mayúsculas…Tengo que decir que : “La imitación de Cristo” de Tomas de Kempis, debería difundirse. No debe faltar en ninguna casa católica. Sería mejor leer un capitulo diario y esforzarse en cumplirlo…
Sin una verdadera confesión, la gente pierde toda conciencia moral. Por lo tanto, pecan mucho más. Piensan: “Si no se está obligado a arrodillarse delante de un confesionario; la vida será más fácil”.  Ella dice que la ceremonia penitencial no reemplaza jamás la confesión. Sería necesario preparar mucho mejor a la gente para la confesión.

“Por qué permite el Espíritu Santo eso en la Iglesia?

Para que se cumpla la Escritura: Vendrá un tiempo de gran desasosiego, cada uno dirá: “Cristo está aquí. Esto es mejor.” El Espíritu Santo guía a la Iglesia.

 


El diablo odia la misa tradicional


El diablo odia la misa tradicional, y la odia porque es la más perfecta reformulación de todas las enseñanzas de la Iglesia.

Pero desde el principio, el Maligno ha conspirado contra la Iglesia, tratando de destruir la Misa y de socavar la creencia en la Presencia Real de Nuestro Señor en la Eucaristía. Este es un hecho innegable y absolutamente real. Pero por más grave que sea la situación, ningún católico fiel debe olvidar que Nuestro Señor prometió permanecer junto con su Iglesia hasta el fin de los tiempos.
No viene mal una pequeña meditación sobre el relato evangélico, cuando Cristo dormía, mientras la barca de los Apóstoles zozobraba, en medio de una feroz tormenta. Aterrorizados los despertaron y Él les reprochó: ”¿Por qué teméis, hombres de poca fe?” e hizo que la tempestad cesase de inmediato.
las puertas del infierno no prevalecerían.

Lo que todos debemos intentar es tratar de ser santos.

No olvidemos que estamos luchando no sólo contra la sangre y la carne, sino también contra “Potestades y Principados”. Esto debería servir para causarnos temor y hacernos redoblar el esfuerzo para ser santos, y rezar para que la Esposa de Cristo salga de esta crisis espantosa más radiante que nunca.

La respuesta católica es siempre la misma: fidelidad absoluta a las enseñanzas de las Iglesia y a la Santa Sede, recepción frecuente de los Sacramentos, rezo del Rosario, lectura espiritual diaria y agradecer el que hayamos recibido la plenitud de la Revelación. “Gaudete, iterum dico vobis, Gaudete”.  En un resumen, vivir en gracia de Dios, evitar pecar, solo tratar de agradar a Dios, y amar al prójimo

 

                                                            ¿Cuáles son los fines de la Santa Misa?

Recordando nuestro Catecismo; los propósitos por los que se ofrece la Misa son:
1) Adorar a Dios como Señor y Creador
2) Darle gracias a Dios por todos los favores recibidos
3) Pedir a Dios que derrame sus bendiciones sobre todos los hombres
4) Satisfacer la Justicia de Dios por los pecados que se cometen.
La Misa es, aún más, la Adoración pública ofrecida por la Iglesia entera a Dios a través de Jesucristo, quién, como el Sumo Sacerdote Eterno se ofrece de nuevo a su Eterno Padre como lo hiciera en la Cruz. Él es el Cordero de Dios, la Víctima sin mancha cuyo sacrificio lava los pecados del mundo. La Misa, es entonces el cumplimiento de la profecía: “De Levante a Poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se sacrifica y se ofrece al Nombre Mío una ofrenda pura” ( Mal. I,11).

 

 

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JESUS POR MARIA

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