El Aviso de Dios (Publicado con permiso eclesiástico) por Father Philip Bebie, C.P.

El Aviso El Aviso Para leerse inmediatamente después de que el Aviso haya ocurrido
(Publicado con permiso eclesiástico) por Father Philip Bebie, C.P.
Título inglés original:
the Warning To be read as though the Warning had just come
(Cum permisso superiorum) by Father Philip Bebie, C.P.

(Traducido del inglés por Juan Carlos Gorostizaga)
El presente libro puede encontrarse en forma electrónica en su versión original inglesa en las siguientes direcciones de Internet:
http://www.101foundation.com/onlinebooks.html
http://www.mediaone.net/~hereiam/warning.html
http://home.flash.net/~tymothyc/the_warning.html

De cualquier modo, se pretende que este libro se conserve ampliamente en la modalidad de papel tradicional en previsión de que tras el Aviso haya algún impedimento técnico que imposibilite la comunicación de datos por Internet. Por este motivo, si usted obtiene un ejemplar de él, sería aconsejable que hiciera copias de ello y que se implicara en su distribución, repartiéndolo entre amigos y familiares, al párroco de su barrio, y a otras personas que tengan influencia en su comunidad Católica. No olvide que usted está enrolado en el ejercito del Bien durante esta campaña, y todos nuestros esfuerzos nos deben parecer pequeños en la batalla contra el Mal.
Introducción
El sentido de este Libro:
Ha comenzado un gran combate entre el bien y el mal. El Papa Pablo VI no vaciló en llamarlo “apocalíptico”.
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El resultado último de este combate se nos relato de manera específica en Fátima: Será un triunfo del amor… un triunfo del Inmaculado Corazón de Maria… “Rusia será convertida y a la humanidad le será concedida una era de paz”.
Antes de este triunfo podemos tener un terrible castigo en el que “varias naciones enteras serán aniquiladas”.
De acuerdo a Garabandal, Medjugorje, etc., para que el mundo pueda evitar este castigo, la Reina de la Paz nos ha concedido EL AVISO.
Profetas sagrados (S. Edmond Campion, la venerable Anna Maria Taigi) predijeron este mismo Aviso muy al comienzo de las catástrofes religiosas históricas: Los conflictos Reformistas (S. Edmond) y el surgimiento del Marxismo (Anna Maria) que habían llevado a nuestro mundo a su presente estado de alejamiento de Dios.
En 1986, los inicios de la publicación de este libro, el Padre Bebie (quién lo escribió en 1981-82) estaba sufriendo las etapas terminales de cáncer, el cual para la sorpresa de los doctores y de todo el mundo incluido él mismo, aún no había terminado con su vida. Bebie había confiado previamente el manuscrito a un amigo para que lo publicara inmediatamente después de que el Aviso ocurriera. Durante una visita de despedida en 1986…, poco después de que había abandonado una unidad de cuidados intensivos de un hospital, se decidió que la publicación después del Aviso podría ser poco efectiva, puesto que podría ser demasiado tarde para que la gente llegara a conocer la importancia de aquello que les acababa de suceder a ellos… y al mundo entero.
LA IMPORTANCIA DE ESTE AVISO ES POSIBLE EXAGERARLA, YA ES ENORME POR SÍ MISMO.
Será un acto de Dios… Un acto de su Gracia. Si el mundo llega o no a evitar la aniquilación de varias naciones enteras dependerá de la reacción de cada uno de nosotros a este acto de su Gracia.
En un tiempo en que el mundo ha perdido el sentido de pecado, súbitamente nosotros nos veremos tal cómo Dios nos ve. Entonces reconoceremos nuestros pecados.
SI RECHAZAMOS ESTE ACTO DE GRACIA… si entonces persistimos en nuestros pecados… ¿ no mereceremos ver el mundo purgado con fuego… o por aquello que la Divina justicia haya elegido para purgarlo ?.
Es posible que muchos rechacen el Aviso por ignorancia.
Es por esto que parece prudente y aconsejable tener este libro disponible con antelación, encargando a aquellos que lo reciban la responsabilidad de comunicar con periódicos, televisión, radio, líderes religiosos, agentes del gobierno, a todo aquél capaz de informar al mayor número de gente, sobre lo que el Aviso significa, tan pronto como éste ocurra.
Puede ocurrir dentro de un año, o mañana. Hay indicativos que apuntan que va a venir pronto.
NOTA: El Padre Bebie murió en 1986, al mismo tiempo que este librito (escrito por él en 1981) estaba imprimiéndose en su versión original inglesa.
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Prólogo
La venerable Anna Maria Taigi habló de un gran castigo que podría venir al mundo antes de lo cual habría una iluminación de la conciencia de los hombres, por lo que cada uno podría llegar a ver tal como Dios lo ve. Ella indicó que esta iluminación de la conciencia podría conducir a la salvación de muchas almas puesto que muchos podrían arrepentirse como resultado de este “Aviso”… este milagro de “auto- iluminación”.
Beatificada en 1920 como modelo de mujer y madre, Anna Maria Taigi no sólo fue una profeta de nuestro tiempo, sino una de las más extraordinarias místicas en la historia de la Iglesia.
Desde que ella tenía 20 años hasta que murió, a la edad de 63, la Beata estuvo acompañada por una misteriosa luz en la que ella podía ver acontecimientos del pasado, presente y futuro… algunos relacionados con batallas entre naciones, otros relacionados con almas individuales.
La Venerable Anna Maria observaba en aquella luz únicamente cuando ella sentía un impulso interior… una clase de indicación de Nuestro Señor y el Espíritu Santo… para hacerlo. Y normalmente cuando miraba la luz se le solicitaba ofrecer algún sufrimiento especial para una necesidad específica de la Iglesia o de algún individuo.
En esta luz Anna Maria vio un gran castigo llegando al mundo en el futuro… pero al mismo tiempo una gran bendición: “El Aviso” que sería una iluminación de la conciencia de los hombres, algo así como si de pronto a cada hombre se le diese la misma clase de luz que la acompañaba a ella… en la cual ellos se verían tal como Dios los ve a ellos”.
Es interesante señalar que 300 años antes que la Venerable Anna Maria, esta misma revelación la tuvo San Edmundo Campion quien murió afirmando esta misma profecía.
Esto nos recuerda a las profecías del viejo Testamento… alguna de las cuales eran del tiempo de Nuestro Señor, y algunas de ellas tenían cientos de años de antigüedad. Y entonces nadie conocía con exactitud cuándo las profecías se cumplirían.
Pero ahora tenemos convincentes razones para creer que esta profecía del Aviso y del Castigo… que nosotros hemos oído narrar por varias buenas personas y santos canonizados… tomará lugar muy pronto, pues recordemos que a San Juan Bosco, un auténtico profeta de nuestro tiempo, Nuestra Señora le dijo que Ella obtendría una victoria para la Cristiandad antes del año 2000 que podría ser mayor que la victoria de Lepanto (que en 1571 fue un punto de inflexión en la historia del mundo sobre las fuerzas aparentemente sin esperanza).
El Padre Philip Bebie, un sacerdote Pasionista que fue muy celebrado en toda la nación por su libro “Proclaim her Name” (A.M.I Press) fue un miembro fundador de un Hogar Pasionista de Soledad y fue Administrador de las primeras dos conferencias de Sacerdotes Carismáticos en Steubenville, Ohio (1975- 1976). Después se dedicó a predicar Misiones Parroquiales hasta su enfermedad (1983).
El año 1985 era el jubileo (25 años) de su ordenación. Durante este tiempo de gracia, el Padre Philip llegó al convencimiento que el predicho aviso (y al mismo tiempo el gran milagro de la gracia) podría encontrar a la mayoría de la gente sin la preparación necesaria. Sintió una necesidad de explicar las profecías de Garabandal de tal manera que cuando el mundo experimentase la iluminación de la Consciencia entonces la gente pudiera conocer mejor qué es lo que significa, y al mismo tiempo pudieran prepararse para el Gran Milagro.
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El Padre Philip comenzó a escribir este libro en Octubre de 1981 y lo terminó el 1 de Enero de 1982. En principio no pretendía publicar el libro hasta que el Aviso ocurriera. Pero compartió el manuscrito con algunos amigos. El Padre Philip permitió tener el manuscrito listo para ser impreso y distribuido inmediatamente después que el Aviso aconteciera.
Cuatro años más tarde, el Padre Philip moriría de un avanzado estado de cáncer de hígado. Y mientras constantemente pensaba en su inminente muerte, también comenzó a sentir la posibilidad que podría estar aún vivo para sentir el Aviso y el gran Milagro que le sigue. Entonces a alguno de sus amigos se le ocurrió que puesto que el tiempo predicho entre Aviso y Milagro es inferior a un año, sería mejor tener algunas copias del libro impresas en las manos de personas de diferentes partes del mundo, de tal modo que pudiera ser más fácil de distribuir cuando llegase el tiempo de cumplimiento de las profecías.
Debe tenerse presente que la intención original era publicar este libro después del Aviso. Por esta razón, debe leerse como si el milagro de la Iluminación de la conciencia hubiera sido experimentado por el lector. Incluso si es leído antes del Aviso, creemos que será de enorme interés y edificación para todos los que lo lean.
Price of this book is $3 (Donat.) Call 908-689 8792 or write to: The 101 Foundation, Inc. P.O. Box 151 Asbury, NJ 08802-0151Este libro no anticipa el juicio de la Iglesia sobre los acontecimientos de Garabandal –El Aviso ya ha sucedido.
Para estar listos para este acontecimiento un número de copias está siendo distribuida con antelación. Estas no son para la venta.
Impreso con permiso del superior eclesiástico.
Contenido
Prólogo…………………………………………………………………………………………………..5 Introducción: Hemos sentido el Aviso… ……………………………………………………. 9
HOY (El Aviso)
Capítulo 1: El Aviso………………………………………………………………………………. 11
El Aviso… predicho por Nuestra Señora del Monte Carmelo… sería como la conversión de San Pablo… capaz de hacernos conscientes de nuestros propios pecados…fue una prueba de eternidad… fue una gracia directa de Dios… un signo de futuro… una intervención de Dios…llamándonos a elegir….llamándonos a prepararnos para el Milagro…es inseparable del Milagro….
AYER (Mensajes de Maria en el pasado)
Capítulo 2: Revisión de las apariciones Marianas ……………………………………..15
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Paris 1830…LaSalette 1846…Lourdes 1858…Fátima 1917…Garabandal 1961.
MAÑANA(Tras del Aviso)
Capítulo 3: El Milagro…………………………………………………………………………… 22
Una persona conoce la fecha… una persona lo ha contemplado… millones lo verán… será Eucarístico… será eclesiástico… será Mariano… convertirá al mundo… será sacramental…. será un aviso… será para la gloria de Dios.
Capítulo 4: El Castigo………………………………………………………………………….. 26
Tendrá lugar tras el Milagro… Procederá directamente de Dios… purificará la tierra… será el ultimo castigo… no será el fin del mundo… nadie escapará de él.
Capítulo 5: El Signo Permanente……………………………………………………………. 30
Un recuerdo del Mensaje… Nos llama a la Santidad… Apuntará hacia el Cielo… Guardará la era de la paz…
EL DIA SIGUIENTE (El triunfo)
Capítulo 6: El Triunfo del Corazón Inmaculado………………………………………. 33
“Mi Inmaculado Corazón triunfará” … Es una victoria sobre el mal en el interior de los corazones… Ya ha comenzado… Glorificará a Maria… Será un acontecimiento de conversión.
Capítulo 7: ¿Qué es lo que acelerará el triunfo?………………………………………. 37
Ha sido retrasado… la oración lo acelera… la penitencia y la reparación lo aceleran… la enmienda de nuestras vidas lo acelerarán… la Consagración lo acelerará.
Capítulo 8: Consagración y devoción al Corazón Inmaculado………………….. 41
La consagración es una forma de devoción… la consagración es una cosa simple… la consagración nos abre al poder de Dios.
Capítulo 9: La Era de Paz……………………………………………………………………… 44
“Habrá paz”… La Era de Paz aguarda el Triunfo… La Era de Paz puede llegar pronto.
LOS NUEVOS TIEMPOS (La Evangelización del Mundo)
Capítulo 10: “Todos amarán nuestros Corazones”……………………………………. 46
El mundo entero se convertirá… esto ya ha ocurrido antes… una tercera evangelización mundial comenzará pronto… la Iglesia está siendo preparada… el mundo entero será evangelizado… El Aviso preparó a la Iglesia para la evangelización… Las Iglesias serán reunidas… Dios las unirá… Rusia será convertida… la nueva Iglesia será humilde… la Iglesia reunificada será el símbolo de la evangelización… la conversión requiere tiempo… ¿cómo será la nueva Iglesia de la Era de la Paz?.
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Conclusión: Esperamos el Milagro…………………………………………………………. 52

Introducción
Hace muy poco, repentinamente, todas las personas en la tierra sentimos la intervención de Dios. A cada uno de nosotros nos reveló los secretos más íntimos de nuestro corazón. Su inexorable luz abrasó nuestras conciencias y nos vimos a nosotros mismos como en un impecable espejo. Todos vivimos la verdad en nuestras mentes. Vimos la terrible peste de nuestra vida pecaminosa, su espantoso dolor, y conocimos en un instante cómo podría ser nuestra eternidad debido a ella. La gracia del Señor restregó cualquier tipo de pretensión. Por su graciosa intervención, llegamos a conocernos a nosotros mismos –¡ ay cómo nos conocimos en su luz !–. Nosotros experimentamos el Aviso.
Hace más de veinte años (N.T.:hoy hace ya más de 40 años), este Aviso fue predicho por la Madre de Dios, quien nos comunicó su mensaje a través de cuatro niñas en el pueblecito montañés de Garabandal (Cantabria-España), un lugar remoto y rudo, rocoso y en lo alto, entre las nubes. El mensaje fue también llano y sencillo, y nada realmente nuevo en su contenido. Porque Ella lo había venido repitiendo generación tras generación, tras visitar un lugar tras otro abarcando un periodo de ciento cincuenta años. Sin embargo, en este momento Ella lo había comunicado con una especial urgencia. El tiempo se estaba agotando. Estos podían ser los “últimos avisos” que el mundo habría de recibir. La personas deberíamos cambiar nuestras vidas y parar de ofender a Dios, o de lo contrario prepararnos para sufrir las más terribles consecuencias.
La Virgen informó a las cuatro niñas de grandes acontecimientos que en el futuro sobrevendrían al mundo. Estos acontecimientos sucederán por la gran gracia de Dios, de tal manera que el mundo entero estuviera en disposición de convertirse. Podrían traer la conversión de la humanidad. Pero a condición de que escucháramos su mensaje y cambiásemos pronto, la conversión ocurriría únicamente tras un gran sufrimiento.
La Virgen habló a las niñas sobre el Aviso, “una corrección de la Conciencia del mundo”, que todo el mundo experimentaría como una clase de desastre en sus vidas, pero que nadie moriría de ello, excepto quizás los que muriesen de colapso por la impresión. Ella también habló sobre el “Gran Milagro” que producirá el Señor en Garabandal para que todos nosotros podamos llegar a creer, pero la Virgen no permitió desvelar la fecha exacta en que esto sucedería (a pesar de que una de las chicas conoce la fecha y debe anunciarla con ocho días de antelación al día del Milagro). Finalmente la Virgen reveló a las niñas “El Castigo”, que podría caer sobre nosotros proveniente de Dios, si la gente no se arrepiente a tiempo, y lo evita.
Debemos evitar el Castigo. Porque el Señor desea protegernos de ello, nos ha dado el Aviso y el Milagro. Estos son los medios que nos ayudarán a responder al mensaje de María de tal forma que podamos evitar el Castigo completamente. Debemos comprender qué hay que hacer para ser salvados, y después deberemos hacerlo. Nuestro destino está en la balanza. Habrá paz. Nuestra Señora de Fátima dijo que la paz llegará inevitablemente. De lo que hagamos entre ahora y esta “Era de la Paz” determinará si deberemos sufrir o no el Castigo.
Pero por ahora, sabemos que el Aviso ha traspasado nuestros corazones. Hemos conocido, con más claridad que nunca se había conocido algo. Debemos prestarle atención, y volver repetidamente a los mensajes y avisos de la Madre de Dios. Fijarse profundamente en ellos es la responsabilidad de este libro.
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Aquí repasaremos y reflejaremos todo lo que Ella ha dicho a nuestros antepasados a través de un largo periodo de tiempo, consideremos la situación presente y abrámonos a Sus promesas. Hay un peligro, el mayor peligro que la humanidad ha encarado nunca. Ella aseguró, “Habrá paz”. “Al final Mi Inmaculado Corazón triunfará, el Santo Padre consagrará Rusia a mí. Rusia se convertirá, y se dará al mundo una Era de Paz”.
Este libro intentará responder a muchas cuestiones que os planteáis desde que sentisteis el AVISO. ¿ Qué fue el Aviso? , ¿es también un milagro que ha acontecido?, ¿por qué ha estado todo el mundo implicado en esta vía directa?, ¿es esto el fin del mundo?.
Lea e instrúyase. Todo el material presentado en él ha estado circulando durante veinte años (N.T:. más de 40 en realidad), pero nosotros no habíamos oído hablar de todo esto, o habíamos sido impedidos de oírlo. Dios se ha abierto paso a través de la oscuridad. Léanlo ahora. Ya es el tiempo.
HOY
Capítulo Uno
El Aviso
El Aviso lo predijo Nuestra Señora del Monte Carmelo en Garabandal, donde profetizó tres grandes eventos por llegar: el Aviso, el Milagro y el Castigo. Este ultimo ocurriría únicamente si el mundo rehúsara arrepentirse tras los dos primeros que la mente de Dios ha preparado para todos. Nosotros ya hemos experimentado el primero; el segundo y el tercero todavía se encuentran en el futuro. El Milagro llegará en un periodo inferior a 365 días tras el Aviso, así que preparémonos a recibir la gracia del Milagro.
El Aviso fue como la conversión de San Pablo, que fue invadido por la misma luz que nosotros hemos soportado recientemente. El Apóstol se hallaba en el camino de Damasco, viajando a aquella ciudad con intención de perseguir a los recién convertidos judíos Cristianos que allí vivían. Una visión gloriosa le reveló que estaba atacando no sólo a los miembros de la Iglesia, sino al mismo Jesús, ¡ el Señor del cielo y tierra !. La luz cegadora del Cristo Resucitado le culpó del pecado. Pablo tuvo en cuenta el aviso que Jesús le había enviado; se arrepintió y convirtió a la fe de sus perseguidos, y abandonó su anterior forma de vida.
¿ No se nos ha otorgado a nosotros la misma iluminación con el Aviso ?. . La gracia una vez concedida a un individuo ha penetrado finalmente en cada corazón humano en una simple, súbita explosión de luz divina. Hemos sentido la misma gracia que Pablo. Dios desearía que el mundo entero responda como lo hizo Pablo. Ahora debemos arrepentirnos del pecado que el Señor nos ha mostrado en nuestro interior por medio del Aviso, y enmendar nuestras vidas, siguiendo a Jesús.
El Aviso nos hizo conscientes de Dios. Cada uno, tanto increyentes como creyentes, podemos ahora declarar que Dios nos ha tocado con Su inmensurable poder. Él ha intervenido de una manera sin precedentes para hacer conocer a todo el mundo su divina existencia, Su gracia, Su soberano gobierno, Su amor por nosotros y Su preocupación en nuestra salvación. Hay un Dios, y Él es bueno. Nadie puede ahora por más tiempo negarle, a menos que alguien elija huir de la verdad en la propia cara de Dios. El Aviso ha hecho evidente a Dios. Hemos sentido su poder en nuestros propios huesos.
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El Aviso nos muestra nuestros pecados. Había sido predicho como una “corrección de la conciencia del mundo”. En las escrituras estaba profetizado desde hace mucho tiempo que Jesús enviaría el Espíritu Santo para “condenar al mundo del pecado”. Si no habíamos comprendido completamente antes lo que esto significaba, ahora lo comprendemos, por el poder del Aviso. El pecado, nuestra resistencia a la transformación en la clase de persona amante que Dios es, tiene como resultado todo tipo de odiosas acciones, decisiones y actitudes. Todas ellas fueron vividamente claras a la brillante luz que Dios brilló en nuestras almas. Nuestras conciencias fueron profundamente iluminadas en ese momento, exponiendo todo el auto-engaño al que nos sometemos, extrayendo las memorias muertas que nunca antes habían sido liberadas con amor, desvelando las mentiras que nos hacíamos a nosotros mismos, y nuestros compromisos. Pudimos ver tan descaradamente las tan duras, tercas y antipáticas decisiones que hemos hecho, las veces que cruelmente hemos pisoteado los sentimientos de otras personas, codiciado sus posesiones, envidiado su buena fortuna y alegrado de sus desgracias. Entonces gemimos con angustia cuando Dios nos reveló nuestras caídas, nuestras negaciones a la ayuda, las acciones que no hicimos y los planes no llevados a cabo. Hemos oído a Él decirnos “¿Por qué me perseguías a Mí?”.
El Aviso tenía un sabor de eternidad. El tiempo se detuvo durante el Aviso, y la verdad de la existencia sin tiempo nos sobrecogió a todos. El Aviso no nos permitió por más tiempo ocultarnos de nosotros mismos. Todo lo que hicimos antes pasó ante nuestros ojos, lo vimos de golpe, de un sólo vistazo. Entonces conocimos cómo la mirada de Dios atraviesa todas las barreras y captura los secretos más íntimos. Él compartió con nosotros, para nuestra conversión, la forma en qué nos ve, y pudimos comprobar, en un instante graciosamente breve, todo aquello en nosotros que le desagrada. Lo que pudimos comprender fue nuestro estado eterno, si hubiéramos muerto en ese momento. Sufrimos por un momento el dolor de nuestros pecados, el dolor de la separación de Dios, el dolor del purgatorio o el infierno. Dios hizo que viéramos todo en absoluto durante el Aviso.
El Aviso fue una gracia de Dios. Por el Aviso nos hemos hecho conscientes de lo que aún no somos y que Él quiere que seamos. Nos ha hecho sentir el dolor de ser diferentes de Él. Su voluntad es que lleguemos a ser como Él mismo, felices en todo lo que Él es. El pecado es el único impedimento para esto. Es lo que impide que alcancemos la perfección, incluso la felicidad eterna. Dios desveló nuestro estado pecaminoso en el Aviso, no por venganza, pues la venganza no está presente en Su corazón, sino por amor y gracia. Él desea que nunca debamos sufrir nuevamente el dolor que sufrimos en el Aviso. El Aviso fue verdaderamente una gracia de Dios.
El Aviso es un signo de futuro. Es el mayor punto de inflexión en la historia del mundo, el más importante “signo de los tiempos”. El Aviso nos dice que todo lo que antes ha acontecido en la historia entera del mundo ahora se concentra exactamente en los años que ahora vienen. Nuestro tiempo es absolutamente crítico para la salvación de la especie humana. Una gran proporción de todas las personas que han existido en la historia están en estos momentos viviendo en la tierra. Somos nosotros los que tenemos la oportunidad de oír y conocer el plan que tiene Dios para nuestra salvación. Necesitamos escuchar la causa por lo que Jesús ha extraído de nuestro interior los pecados. Todos necesitamos comprender que el pecado únicamente nos priva de la felicidad y la gloria de Dios. El pecado es nuestro único real enemigo, el único adversario que nos puede destrozar para siempre. El Aviso ha preparado a las personas de todo el mundo para el mensaje del Evangelio, preparándolos a todos ellos para Jesús y su vida. Por el Aviso todos conocemos nuestros pecados. Ahora necesitamos un Salvador. El Aviso es el primer paso para la conversión del mundo entero. Sin comprender nuestros propios pecados, nunca hubiéramos comprendido cuánto necesitamos a Jesús y su perdón.
El Aviso es una intervención directa de Dios. Nunca antes Dios ha actuado directamente y universalmente para hacer a cada uno del mundo completamente consciente de su culpabilidad de pecado. El discurso de los Evangelios a través del testimonio de la Iglesia ha estado a nuestro alcance durante siglos, así Él nunca ha hecho una revelación de esta clase antes. A pesar de no haber ocurrido antes en la historia, Él
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ha actuado con tal poder, tal precisión e inmediatez. Los tiempos deben ser muy especiales. No debe quedar mucho tiempo para el arrepentimiento. Los humanos hemos repudiado tan a menudo el mensaje de los Evangelios y hemos respondido tan lentamente a sus dictados que lo que Dios quería que el mundo fuera, un lugar de paz y amor, nunca llegó a ser. Las constantes suplicas de Maria para que volviéramos a Dios, y sus protestas a través de los años que nosotros no escuchamos, es para el creyente suficiente prueba que el tiempo presente es incluso peor que cualquier anterior. Pero el tiempo está corriendo. “Los tiempos” se acercan a su final, y un nuevo tiempo de paz está prometido. El Aviso es el primer signo dramático a todo esta época que finaliza. El deseo de Dios es que nosotros no estemos entre los que rehúsan arrepentirse a tiempo. Nunca en ningún tiempo estuvo en Su deseo que incluso uno sólo de sus pequeños fuera perdido. Por esta razón Él ha intervenido, de tal modo que el peligro llegue a ser manifiesto, el mal de la presente edad desenmascarado, y la oscuridad o falsa “iluminación” sea descubierta. Si el mundo no ha querido escuchar la verdad, y los pequeños del Padre están siendo engañados, Él, en su soberana majestad y poder, ha obligado a ser escuchado. Con el Aviso, Él barre toda la sofistería y engaño con que Satanás ha oscurecido la luz de los Evangelios.
El Aviso es una llamada a que elijamos. Ahora sabemos, por la gracia del Aviso, que cada uno de nosotros tiene ante sí una fatídica elección. Podemos elegir huir del pecado o permanecer en él. A pesar de la contundencia del Aviso, todavía tenemos nuestra libertad para elegir –poseemos una voluntad libre. Si Dios nos privase de ella, dejaríamos de ser humanos, capaces de amar o de abstenerse de amar. Tenemos la posibilidad de decir “Sí” o “No”, y el Aviso nos enfrenta con esa responsabilidad. No hay termino medio. La única elección que tenemos es estar con Dios o estar contra Él. La situación es exactamente igual a la que se dio en el monte Carmelo, cuando Elías solicitó al pueblo de Dios permanecer con él y el Señor o con los profetas de Baal y Astarté. Al igual que ellos, nosotros tenemos que hacer una elección entre Dios, y no-Dios; la vida y la muerte.
El Aviso ha hecho imposible retrasar por más tiempo la decisión. Retrasarla es elegir el pecado. Para obtener vida imperecedera con Dios debemos enmendar nuestras vidas como discípulos del Señor Jesús, quién conoce el camino hacia el Padre. La alternativa es estar perdidos para siempre en el dolor que sentimos cuando vimos el Aviso. Felicidad o agonía –cielo o infierno– ese es el dilema. Todo depende del camino que ahora elijamos para nosotros mismos.
El Aviso nos llama a prepararnos para el Milagro. Un “Gran Milagro” que ha sido profetizado por Nuestra Señora del Carmen, que acontecerá en el pueblecito cantabro de Garabandal. El Aviso es una preparación de él, está directamente conectado a él, pues la Virgen nos aseguró que desde el día del Aviso no pasará más de un año hasta el día que “el mayor milagro que el Señor ha realizado nunca en el mundo” ocurrirá allí. Un milagro similar, pero inferior, también predicho con antelación se nos concedió en Fátima en 1917, que ha llegado a ser conocido como “El Milagro del Sol”. El sol giró en el cielo, y voló hacia la tierra. Este milagro lo vieron 70.000 espectadores. Tan maravilloso como pueda sonar, pero es mucho más sorprendente que el Aviso haya sido visto y sentido por cada habitante del globo. ¡ Cuán grande será el “Gran Milagro de Garabandal !. Millones de personas tienen intención de viajar allí a contemplar su gloria, a ser sanados allí, convertidos y confortados. Viajarán allí porque han conocido el Aviso y han sido preparados por él para aceptar el Milagro con fe. El Aviso está enviando multitudes a este remoto pueblo montañés de España. Esto ha alertado a la población entera de la tierra al inminente acontecimiento del Milagro, y a abrir sus corazones al mensaje y la acción de Dios que será revelada allí.
Las noticias sobre Fátima tardaron muchas décadas en extenderse por el mundo. Cuando el “Gran Milagro” acontezca en Garabandal, la televisión, radio, películas, periódicos y los innumerables testigos que vean el milagro extenderán la historia rápidamente a los más alejados rincones del planeta. El Aviso nos ha preparado para oír a Dios juntos en Garabandal, dónde su pueblo será reunido por Dios una vez más, como lo fue en el Sinaí, para ver el humo y la nube y oír los relámpagos. Por el Aviso, Dios llama al
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mundo a la montaña donde nuestra Señora del Carmen apareció en Garabandal. Hemos sido preparados para oír, atender, y proclamar la palabra que Dios nos dirá allí.
Finalmente, notemos que El Aviso y El Milagro son inseparables. Pues son dos aspectos de la misma intervención del Señor. Ninguno puede ser conocido sin el conocimiento del otro. El Aviso nos prepara para el Milagro, como ya hemos mencionado, pero podremos penetrar más profundamente en el misterio del Aviso sólo cuando hayamos descubierto lo que el Milagro ha de decirnos. El Aviso ha sido un encuentro extremadamente doloroso con la implacable verdad de nuestra desdicha y pecado. Esto necesita que se contrabalancee, si no perdemos la esperanza, por una luminosa exposición de la gracia de Dios en la experiencia del Milagro. Por otra parte, el conocimiento de la gracia del amor sin limites de Dios podría conducirnos al sentimiento de autosuficiencia. El Aviso fue necesario para prevenirnos de esa aberración. Posteriormente, sólo podremos apreciar el inmenso amor de nuestro Padre, cuando veamos cuánto nos ama a pesar de nosotros mismos. El Aviso tenía que llegar antes que el Milagro, de tal modo que pudiésemos comprender que no podemos ganar ni ser merecedores de Su Gracia. Él nos la concede porque Él es por naturaleza Amor Misericordioso.
El Aviso para nosotros ha sido Hoy, hace unos momentos. Ahora debemos mirar al Ayer, y al Mañana, para ser capaces de responder completamente a nuestro Dios y Su Amor por nosotros.
AYER

Capítulo Dos
Una Revisión de las Apariciones Marianas 1830-1986

Paris: La medalla Milagrosa (1830)
El año 1980 supuso el 150 aniversario de la primera aparición moderna de la Virgen María. El 18 de Julio de 1830, Nuestra Señora habló estas palabras a Santa Catherine Labouré, que entonces era una joven novicia de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul en Paris: “Los tiempos son muy malos… el mundo entero se verá inmerso en toda clase de dificultades”. En ese instante Ella abrió a Catherine y a nosotros el largo corredor de la moderna historia, en el que tantas calamidades han sacudido nuestro globo. Por lo que, al decir aquello, Nuestra Señora también estaba pensando en nosotros, al conectar esas desgracias con nuestro propia vida de pecado. Ella había venido a llevarnos de vuelta a su Hijo, Jesús, y a sacarnos de la oscuridad. Así como Ella había despertado a Catherine del sueño de la medianoche para conducirla a la capilla donde la Luz del Mundo habitaba en la Eucaristía, así también nos llamó a nosotros desde el sueño profundo a la nueva vida en el Señor.
Más tarde, la Virgen se apareció de nuevo a Catherine obsequiándola con la imagen que ahora nos resulta tan familiar de la “Medalla Milagrosa”. Su figura se mantenía sobre los dominios de la tierra, el mismo Satanás estaba bajo sus pies, y sus manos desprendían rayos de luz que alcanzaban al mundo entero.
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Ella dijo que los rayos de luz representaban gracias dadas por su intercesión a aquellos que lo solicitaban. Alrededor del perímetro oval de la imagen se puede leer la frase: “O María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”. Su victoria sobre el mal está expresada en esta oración, puesto que su Inmaculado Corazón es la conquista total del pecado en un corazón humano. Ella nos conduce hacia la misma victoria con su ejemplo, y a través de nuestras oraciones nos ayuda a lograrlo.
En esta medalla, Maria nos indicó las líneas en que se va a librar la batalla final entre Satanás y la Iglesia que en esos momentos se encontraba en los comienzos de la moderna historia. La Iglesia ya había sido debilitada por la oscuridad de la “Ilustración” en Europa. La Revolución Francesa la había devastado y había arrebatado de sus brazos a muchísimos creyentes. La sangre estaba a punto de correr por el continente en una posterior revolución (en 1848) y más tarde habría otra tribulación en la guerra Franco- Prusiana de 1870, por no mencionar posteriores conflictos en 1914-1918 (I Guerra Mundial), y los más recientes disturbios comenzando con la II Guerra Mundial (1939-1945). Verdaderamente los tiempos fueron muy malos, si el dolor y el horror de la guerra es algún indicativo de ello, éste fue el caso.
La Virgen volvió nuevamente a una pequeña ciudad llamada “LaSalette” al sur de Francia. Esta vez se apareció a dos niños no muy agraciados ni especialmente religiosos. Los pastorcillos estaban llevando el rebaño de ovejas cuando Ella apareció ante sus ojos como una reina apesadumbrada. Era la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores (la Dolorosa), el 19 de Septiembre en aquél tiempo. Estaba llorando cuando les habló sobre los pecados de sus hijos, clamando además que “no podría contener por más tiempo el brazo de Mi Hijo”. Vestida al estilo regio, sus vestidos estaban adornados con instrumentos de la Pasión, con bordados luminosos. Correspondiendo con sus profecía una gran hambruna asoló Europa Occidental, y una enfermedad convulsiva aquejó a los niños, que murieron en los brazos de sus madres. En esta visita, sus palabras de nuevo afirman claramente que los pecados de las personas son los que traen esas desgracias. Ella pide arrepentimiento. Su pueblo debe obedecer a Dios y sus mandamientos, o el castigo descenderá sobre ellos.
Lourdes: 1858
En 1854, Pio IX define el dogma de la Inmaculada Concepción de la Sagrada Virgen María. Cuatro años más tarde, Bernardette Soubirous, una chica de catorce años cuya familia era la más pobre de Lourdes, Francia, declaró que ella había visto a la Señora en el vertedero del pueblo, donde ella y otras dos niñas habían estado recogiendo leña para el fuego. La visión había tenido lugar en el centro de una formación rocosa cercana al río Gave, en un lugar llamado “Massabielle”, que literalmente significa “roca antigua”. Después de varias visitas, la Señora pidió a Bernadette que volviera al lugar quince veces, que ella atentamente cumplió, allí fue donde recibió ella y el mundo entero un mensaje y un regalo. El mensaje era simple y directo “¡Penitencia, Penitencia y Penitencia !”. El regalo fue un manantial de agua clara, que surgió de la base de la roca, en un punto en que Bernadette obedientemente escarbó con sus manos en el barro, cuando la Señora le indicó que bebiera de la fuente. Las aguas pronto desplegaron sus propiedades milagrosas de sanación, y peregrinos de todo el mundo comenzaron a viajar a Lourdes a bañarse en el agua y beber en el Manantial. Incluso desde que apareció el Manantial, muchos millones han encontrado agua de vida en ese punto donde la Virgen Maria habló a la muchacha. Cuando Bernadette preguntó al fin a la bella Señora quién era ella, la visión confesó con una formidable sencillez, “Soy la Inmaculada Concepción”. Libre de pecado desde su comienzo, Ella mostró lo que el Señor espera de nosotros al fin. Si nosotros simplemente nos arrepentimos de nuestros pecados, las calamidades que amenazan a la humanidad no llegarían a ocurrir. Podría haber curación y paz que son los objetivos del corazón de Dios, al igual que el agua surgiendo de la roca. Como Maria, nosotros estamos dentro de la “vieja roca” de la Iglesia, la Roca de Cristo. Las aguas fluyendo de ella en el misterio del Bautismo nos limpiarían y refrescarían con la gracia.
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Los milagros de Lourdes continúan hasta hoy para que afrontemos los mensajes de Maria y la constante disponibilidad de la curación y perdón de Dios. La Fuente es un recuerdo que las fuentes de “agua de la vida” están esperando para las personas del mundo, que todos ellas pueden venir y “beber libremente sin pagar”. El peso del pecado nos será aliviado, y sus manchas se limpiarán. El mensaje se hace más claro en Lourdes. El pecado es el núcleo del problema. El mundo debe cambiar. La oscuridad se está reuniendo.
Fatima: 13 de Mayo de 1917 al 13 de Octubre, el trece de cada mes.
Nuevamente la Virgen se hace presente a los niños, en esta ocasión en Fatima, Portugal. Un ángel primero los visita en 1916, para preparar sus corazones a una intima comunión con la Madre de Dios. Cuando la Señora llega, más brillante que el sol en su hermosura, Ella les introduce en el secreto de su Inmaculado Corazón, que Ella ofrece como la solución a los problemas que el mundo está padeciendo. En su corazón no hay pecado, y en su interior lleva la victoria que Ella predice, “¡ Mi Inmaculado Corazón triunfará !”. La Virgen indica a los niños (y a nosotros) las consecuencias del pecado, y les muestra su resultado “El Infierno, donde van las almas de los pobres pecadores”. Esta visión presenta a sus inocentes ojos un mar de fuego en el cual pueden contemplar a los condenados. Una nefasta profecía sigue augurando lo que ocurrirá en la tierra si las personas no enmiendan sus vidas: hambrunas, guerras y persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre, el martirio de mucha buena gente, e incluso la aniquilación de muchas naciones. Rusia continuará extendiendo sus errores a través del mundo. Pero, Ella asegura con autoridad, “Si el mundo hace lo que pido, habrá paz”. La Virgen declara a los niños que la paz del mundo ha sido confiada a sus manos. Y a pesar de todo lo que puede suceder a la humanidad si no escucha sus mensajes, Ella anuncia que “Al final, Mi Inmaculado Corazón triunfará, el Santo Padre consagrará Rusia a Mi, y Rusia se convertirá y una Era de Paz será concedida al mundo”.
En lugar de una fuente como dejó en Lourdes “Nuestra Señora del Rosario” (así es como Ella misma se identificaba) promete con meses de antelación, que el 13 de Octubre, en su ultima aparición, hará un gran milagro, “tal que todos creerán”. Cuando ese día llega, 70.000 peregrinos están reunidos en “Cova da Iria”, un anfiteatro natural en apariencia diseñado para ese espectáculo. Al mediodía, hora solar, las nubes se apartan después de una noche de tormenta continua, y todo ojo es capaz de ver directamente al sol sin dañarse. rayos de luz con todos los colores del espectro visual se mueven girando en su orbita, impresionando y maravillando a los espectadores. Pero de pronto la multitud queda horrorizada cuando el sol parece perder su posición fija en el cielo, se tambalea hacia abajo, amenazando a todos con la destrucción. Todos están convencidos que llega el fin del mundo. Su alivio cuando el sol vuelve a su posición original en el firmamento es indescriptible. Todavía viven algunos de los que estuvieron presentes en aquel hecho milagroso para rendir su particular testimonio. No todos los que allí se reunieron eran profesos creyentes, pero incluso los escépticos se sintieron obligados a hablar. Las crónicas ateas y seculares de aquél tiempo registraron los testimonios de aquellos que acudieron a mofarse y regresaron a casa aturdidos por lo que había ocurrido en Cova da Iria.
Fátima es fundamental. Allí se introduce el mensaje de María dentro de la esfera de los acontecimientos del ancho mundo. Hasta entonces era únicamente Francia u otro país particular el que recibía la atención específica. Ahora el mundo entero debe escuchar. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, las profecías de Fátima fueron publicadas, en las cuales, desde 1917, estaba predicho este conflicto; poco después la ahora famosa estatua de la Virgen Peregrina comenzó a viajar a cada rincón del globo. A finales de la década de 1950-1959, el mensaje de Fátima era escuchado en todas partes. Se distribuyó una fiel película sobre los hechos. Las diversas emisiones de televisión expandieron toda la historia de Nuestra Señora de Fátima. Todos esperaban con ansiedad que el “secreto” de Fátima fuera desvelado, pues se había corrido la voz de una carta sellada con un secreto que no podía ser desvelado hasta 1960.
Por aquél tiempo los acontecimientos de Fátima se habían convertido en conocidos a través del mundo Católico, la Segunda Guerra Mundial ya había llegado. No era necesaria ninguna prueba de autenticidad
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más, pues la guerra había sido profetizada como un castigo, en el que estábamos nosotros metidos de lleno. Era claro que no estábamos enmendando nuestras vidas de acuerdo a Sus peticiones. No hubo suficiente respuesta en forma de oración y penitencia como para traer la paz que nuestra Señora del Rosario había prometido, “si el pueblo hace lo que pido”. La paz no llegó. La guerra finalizó con la explosión de dos potentes bombas que nos introdujeron dentro de la era nuclear de la aniquilación. La situación empeoraba en lugar de mejorar, y la fábrica moral de la sociedad comenzó a desintegrarse de mala manera. Grandes fisuras se abrieron entre el “Tercer Mundo” y las naciones ricas, y el Comunismo continuó “extendiendo sus errores a través del mundo”.
¿ Qué contenía el “secreto de Fátima” ?. La curiosidad de tantas personas fue decepcionada cuando el Papa Juan XXIII, según cuentan, abrió el sobre cerrado de Lucía (la única visionara superviviente de Fátima) en 1960, y eligió no desvelar lo que estaba allí escrito. Sólo un año antes, el 25 de Enero de 1959, había anunciado un Concilio Ecuménico en el Vaticano. Como este trascendental asunto de la convocatoria de todos los obispos del mundo se extendió, el “secreto” de Fátima fue olvidándose gradualmente, y de alguna manera la devoción a Nuestra Madre del Cielo descendió, a pesar de la solemne exhortación de los Padres del Concilio a mantener la devoción a la Madre de Dios, e incluso la proclamación del Papa Pablo VI a Ella como “Madre de la Iglesia” (con la inmediata aclamación del Concilio); y por si fuera poco creció un general desanimo del amor expresado por el continuismo de la Iglesia, con los cambios en la teología, liturgia, y devoción que surgieron del Concilio.
Garabandal: 1961
Lucía de Fátima ha testificado que Nuestra Señora se le apareció una “séptima vez” en “Cova da Iria”, donde el sol se había movido prodigiosamente en el cielo. Nuestra Señora del Rosario estaba cumpliendo una promesa que hizo durantes las apariciones de 1917, a los tres pastorcillos, Lucía, Francisco y Jacinta. Pero ahora los dos últimos habían ido a los “cielos”, cosa también predicha por Ella, mientras que Lucía se disponía a dejar Fátima para ir a la escuela y comenzar una nueva vida. Ella visitó cada uno de los lugares sagrados donde los tres habían encontrado a sus visitantes celestiales, el Ángel de la Paz y Nuestra Señora. Era todavía de noche, y en esa precisa mañana, antes que surgiera el sol Lucía debería despedirse de Fátima. Cuando ella llegó a “Cova” Nuestra Señora cumplió su promesa, Lucía pudo verla una séptima vez. Era el 18 de Junio de 1921.
Cuarenta años después de ese preciso día, en el atardecer del 18 de Junio de 1961, las apariciones de Garabandal comenzaron. Como en Fátima y Paris, un ángel preparó el camino. En este caso él se identificó como el Arcángel San Miguel. Pronto Nuestra Señora del Carmen llegó, el 2 de Julio, la fiesta de la Visitación.
Era hora de recordarnos nuevamente el mensaje. Tras cuarenta años de tumulto en la historia y en la vida, Fátima ya no producía interés de la nueva generación. Nuestra Señora del Carmen se repite con dramática intensidad en un pueblecito montañés de España. Ella lo llama “los últimos avisos”, y predice catástrofes si, en ésta, la hora final, el mundo todavía rechaza escuchar.
Las apariciones de Garabandal continuaron durante cuatro años con una gran profusión de prodigios nunca vistos anteriormente en anteriores visitas. Al final las visiones se fueron haciendo menos frecuentes, hasta que cesaron definitivamente en 1965. La Virgen dio un mensaje final al mundo en este año 1965, nuevamente en la fecha misteriosa del 18 de Junio. Se estima que durante estos años fueron unos 2000 los encuentros entre Nuestra Señora del Carmen y las cuatro jóvenes visionarias: Conchita, Loli, Jacinta y Mari Cruz. La Señora era muy bella, de acuerdo a sus descripciones, y muy maternal, besando a las niñas en cada ocasión que las visitaba, especialmente cuando se despedía. Ella les enseñó a rezar, guiándolas en la recitación del Rosario, censurándolas su conducta, charlaba y jugaba con ellas como una madre con sus hijas pequeñas, e incluso las permitió jugar con el Niño Jesús, a quién llevaba en frecuentes
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ocasiones. Ella afirmó de varias maneras aquellas doctrinas y devociones que pronto iban a ser atacadas o abandonadas, tales como su propia devoción que durante tantísimo tiempo había sido tradicional, el amor por la Eucaristía y visitas al Santísimo Sacramento, la importancia de rezar, la validez y poder de lo sagrado, particularmente de los artículos religiosos, que Ella besó y dio a sus propietarios para que los guardaran. Ella también enfatizó la importancia de la frecuente, incluso diaria Santa Comunión, la importancia de rezar, el poder y dignidad de los sacerdotes y la Misa, la necesidad de obediencia a la autoridad de la Iglesia (enfatizado como un punto primordial), y la creencia y dependencia en el ministerio de ángeles y santos. Por encima de todo, insistió en el llamamiento al arrepentimiento de nuestros pecados y a buscar el perdón, especialmente en la confesión. Ella recomendó que realicemos mucha penitencia y hagamos muchos sacrificios. Ella dijo que nos sacrifiquemos mucho más. Nos avisó de un castigo que ha de venir, peor que cualquier otro que nunca haya habido, si nosotros no enmendamos nuestras vidas.
Muchos a lo largo del mundo recibieron la fe al creer en las visiones y el mensaje de Garabandal, y reformaron sinceramente sus vidas. Los artículos religiosos llevados de ciudad a ciudad tras haber sido “besados” por la visión provocaron sanaciones y conversiones.
Para aquellos que sienten que el beso de Nuestra Señora conecta con el poder del amor, la realidad de las apariciones y la importancia del mensaje nunca ha estado en duda.
Pero Nuestra Señora del Carmen también reveló que la confusión podría atacar a la Iglesia, y “al final pocos serán los que creerán”. Esta afirmación suya parece haber sido ampliamente cumplida en el momento que estamos escribiendo este libro (1982). Ahora parece que todas las visitas y mensajes de Maria han sido prácticamente olvidados o son ignorados por la mayoría de los Católicos, incluyendo el clero. Hasta el Aviso nos aprisiona, confrontándonos y entorpeciéndonos con la verdad de sus palabras, parece que nosotros hemos puesto todo ello en una historia remota y sin sentido.
El Aviso retira de nuestros ojos el velo del engaño de Satanás. Dios ahora demanda que escuchemos. Hasta ahora habíamos elegido no hacerlo así, especialmente cuando María Santísima nos ha llamado a cambiar nuestras vidas. El Aviso es la gracia de Dios que nos concede, indicando que debemos cambiar, que debemos arrepentirnos, que debemos escuchar o perecer.
La finalidad de la serie de apariciones de Garabandal está resaltada por Sus palabras a las visionarias: “Ahora estáis en los últimos avisos”. En Garabandal se da un compendio de todas las apariciones Marianas tal como enfocadas al “final de los tiempos”. Su propia asignación como Nuestra Señora del Monte Carmelo (Carmen) ahonda 730 años hacia atrás en la historia con San Simon Stock. Donde Ella le había dado el Escapulario Marrón, que se convertiría desde entonces en un símbolo tradicional asociando la salvación con su protección. En Guadalupe (México: 1531) Ella se presenta a S. Simon como la que aplasta la cabeza de la serpiente. Su intercesión libera gracia para la conversión del mundo. La Medalla Milagrosa dada en 1830 la presenta como “Maria, sin pecado concebida”, y nuevamente recomienda buscar gracias a través de su intercesión para combatir los tiempos de pecado sin limites en que entonces estábamos entrando. La Salette en 1846, Lourdes en 1858, Fátima en 1917, en cada una de ellas se identifica explícitamente el pecado como la fuente de los “problemas”, que de acuerdo a lo que la Virgen dijo a Santa Catherine Laboure afligirían al “mundo entero”. Cuando comienza a aparecerse en Garabandal nos recuerda todas las lecciones que nos enseñó en tiempos pasados, y entonces las aplica precisamente a indicar los males presentes que infectarán la vida de la Iglesia. El punto culminante de estos encuentros en el pueblecito montañés de Garabandal es un encuentro nocturno en 1962 entre Conchita y el Arcángel S. Miguel quién le da la Santa Comunión al aire libre, en plena oscuridad. Era el 18 de Julio de 1962, el aniversario del primer encuentro de Santa Catherine Laboure con la Virgen Santísima en 1830. La Eucaristía es visible con su lengua extendida, de tal manera que los allí presentes amontonados en la oscuridad, pueden ver la milagrosa iluminada Hostia. Nuevamente Maria reitera la
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enseñanza que la Eucaristía es la luz que conquista la oscuridad engolfando al mundo, repitiendo la que había dicho a Santa Catherine Laboure, traída al altar en la capilla brillantemente iluminada en la medianoche.
MAÑANA

Capítulo Tres
El Milagro
Aún no ha ocurrido el Milagro, que lo conocemos únicamente porque la Santísima Virgen nos lo contó. Ella ha revelado suficiente para que estemos preparados para este acontecimiento que va a sacudir al mundo, y que tendrá lugar en Garabandal en el periodo de un año después del Aviso. Por lo tanto, podemos esperar que ocurra pronto, puesto que ya hemos sentido y visto el Aviso. El Milagro lo tenemos ya cerca.
No es conocida su fecha exacta, salvo por Conchita, quien la conoce desde hace mucho tiempo. Pero la Santísima Virgen le prohibió desvelarla hasta ocho días antes de que ocurra. Ella nunca la reveló a nadie.
Durante veinte años (N.T: más de cuarenta, en realidad) hemos estado esperando al “mayor milagro que el Señor haya realizado jamás por el mundo”, durante el cual “los enfermos” que allí se encuentren “serán curados” y “los increyentes serán convertidos”. Este periodo de tan larga espera distingue sorprendentemente a Garabandal de Fátima, en el que el milagro del sol fue realizado en el curso de esas apariciones. Tampoco, hubo promesa de curaciones y conversiones en Fátima, pero en Garabandal estas promesas están hechas.
Solamente una persona ha visto El Milagro, como una visión (N.T.: En realidad lo han visto dos: P. Luis Andreu y San Pio de Pietrelcina, pero cuando el autor de este libro escribía estas páginas aún no era conocido lo de este último). Su nombre era P. Luis Andreu, un Jesuita profesor de seminario que acudió al pueblo en 1961, unos días antes de la fiesta de la Asunción. Su visita era para examinar la situación que se estaba dando en Garabandal, y ya no volvería más a su casa. Inesperadamente él fue llevado al interior de una de las visiones de las niñas a Nuestra Señora, y entonces fue trasladado a contemplar la experiencia del milagro que ahora está viniendo. Por supuesto, esto le convenció de la autenticidad de las apariciones. Su corazón quedó tan repleto de alegría que esto le venció. En su regreso al seminario, en la madrugada del día siguiente, silenciosamente expiró. No pudo vivir para describir el Milagro.
La Santísima Virgen aseguró a las niñas “nada malo ocurrirá” en el día del Milagro. Presumiblemente esto es una confirmación de que nadie morirá de verlo, como murió Padre Luis. Pero esta experiencia de tal felicidad y las indicaciones que él hizo, junto con lo que han dicho las otras visionarias que les contó Maria sobre el Milagro, revelan que será una gloriosa manifestación del amor de Dios y gracia por todos nosotros.
Millones de personas podrán verlo ese día, pues Garabandal está ubicado entre colinas formando un enorme anfiteatro natural perfectamente capacitado para acomodar a la enorme multitud que viajará a ese remoto lugar para el día del Milagro. De alguna manera, a pesar de las circunstancias bastante duras, las necesidades de todos los allí presentes serán realizadas. Una gran asamblea se congregará en el pueblo,
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procedentes de todos los lugares, y todos aquellos que se encuentren por sus alrededores conseguirán tener la misma visión plena de felicidad que envió al cielo al Padre Luis.
El Milagro será una revelación. Las visitas Marianas, como los eventos bíblicos, son actos de revelación en cada uno de sus aspectos. Portan un mensaje, no sólo en las comunicaciones verbales de la Madre de Dios, sino en los propios eventos, las personas envueltas en ellos, las circunstancias todo lo que les rodea. Por ejemplo, el simbolismo de la Fuente de Lourdes presenta obviamente un mensaje Bautismal, una revelación que refuerza la enseñanza de la Iglesia en este Sacramento del poder de curación, claramente evidenciada en la gran cantidad de milagros que suceden en la gruta. La Roca de Lourdes es la Iglesia en la que Maria habita, y desde la cual manan las aguas, dando vida al mundo entero. El estudio de los eventos Marianos descubre mucho significado oculto que a primera vista puede parecer sin significado.
El Milagro será una clara revelación de la gracia de Dios. Debemos prepararnos para esto, de tal manera que cuando ocurra seamos capaces de captar completamente su significado, y sumirnos en su poder. Incluso ya ahora podemos comenzar a meditar provechosamente en la información que sobre el Milagro ya nos ha ofrecido Nuestra Señora. Estas insinuaciones fueron hechas para nuestro beneficio, para que así estemos más preparados a apreciar completamente todo cuando ocurra.
El Milagro será Eucarístico. El énfasis en la devoción a la Santísimo Sacramento es tan fuerte en Garabandal que un tema Eucarístico para el Milagro estaría en perfecta consonancia con todo lo que ocurrió en el pueblo durante las apariciones. También es de esperar un evento Eucarístico porque está revelado que el Milagro tendrá lugar a las 8:30 de la tarde del Jueves (aproximadamente la misma hora que la Ultima Cena), y que en el día del milagro la Iglesia celebrará la fiesta de un joven mártir de la Eucaristía. Debemos estar preparados a recibir una inequívoca prueba de Dios, a través del Milagro, que la Sagrada Eucaristía es el centro de nuestra vida en la Iglesia, y que Jesús está verdaderamente presente para nosotros en la Eucaristía, en Su cuerpo viviente. Debemos aprovecharnos de este Sacramento tan frecuentemente como podamos.
El Milagro será eclesial, es decir, expondrá la certeza que a través del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, Cabeza y miembros, vienen todas las gracias, y que todos los hombres y mujeres están llamados no sólo a seguir personalmente a Jesús, sino también a entrar en Su Iglesia y someterse a su disciplina, enseñanza y sacramentos. Por esta razón, El Milagro estará conectado a un “gran acontecimiento eclesiástico feliz”. El tiempo de Dios es el tiempo de la Iglesia, y la autoridad de la Iglesia será reforzada y autentificada por el hecho de que el evento eclesiástico y el Milagro ocurrirán el mismo día, quizás en el mismo instante. También, el Papa, cabeza visible de la Iglesia, verá el Milagro allí donde se encuentre.
El Milagro será Mariano, es decir, de alguna manera vendrá a confirmar la gloria de la Madre de Dios, que todos los cristianos reconocerán que Dios está ordenando que se renuncie a las objeciones a su papel en el Cuerpo de Cristo y que se la acepte el honor que Dios mismo la ha concedido. El mensaje de Fátima será traído a su más alto relieve, nominalmente, que sólo cuando el mundo otorgue al Inmaculado Corazón de Maria el honor y devoción debido, y sólo cuando consagremos nuestros corazones a este Corazón como individuos y como naciones, habrá paz extendida a través del mundo. A través del gran Milagro, todos aprenderemos a amar a “Santa Maria, Madre de Dios”.
El Milagro viene a convertir al mundo entero. Esta afirmación fue hecha por Nuestra Señora misma a Conchita. Ella respondió a una pregunta de las niñas sobre la conversión de Rusia asegurando que El Milagro no sólo era para la “conversión de Rusia”, sino “para la conversión del mundo entero”, y que “así todos amarán nuestros corazones” (los corazones de Jesús y Maria). Parecería por Sus palabras como que El Milagro nos mostrará a todos cómo íntimamente unidos se encuentran los corazones de Jesús y Maria, como un símbolo de la acción de paz y amor que debería unir nuestros corazones. Quizás también
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las dos bustos de Jesús y Maria en el reverso de la “Medalla Milagrosa” fueron tanto una profecía como una lección, prediciendo una época donde todos los corazones se encontrarán reconciliados con los corazones de Jesús y Maria. La reconciliación de los corazones es lo que para todos es la conversión, y parece que todas las apariciones Marianas tienen que ver con ella. Dios desea unir todos los corazones en su Iglesia. El Milagro llevará esta plan a cada uno, y nos convocará a todos desde los cuatro vientos para dejar claro que cada uno de nosotros pertenece al otro. Por el poder del Milagro seremos constreñidos juntos en el mismo ferviente amor que forja una perfecta comunión entre los corazones de Jesús y Maria.
El milagro será sacramental. Las curaciones y conversiones de Garabandal llegarán a través de la experimentación del Milagro. No será únicamente un espectáculo –algo para contemplar y luego comentar a todos cuando volvamos a casa–. El Milagro estará lleno de poder, y quienes seamos tan afortunados de contemplarlo llevaremos el poder con nosotros a casa. Seremos como los testigos en Pentecostés. Dios nos enviará a casa a contar al pueblo de todo el mundo esa gran gracia y amor que Él hace para nosotros. Estaremos transformados por la gracia del Milagro en apóstoles llenos con el Espíritu Santo, renacidos con un mensaje que es crucial para la salvación del mundo.
El Milagro será un aviso. Una vez que el milagro ocurra, la humanidad deberá cambiar o encarar la más terrible catástrofe que el mundo ha visto nunca: el Castigo. Tan bendito será el Milagro, como que hará evidente, incluso por el solo hecho de que será estupendo, que esta es nuestra última oportunidad para que cambiemos. Ya no habrá otro milagro como éste. Será muy grande debido a las grandes necesidades del mundo. Pero esta vez, a menos que el pueblo tenga en cuenta el mensaje, el Castigo seguramente llegará. A pesar de ello una “Era de Paz” finalmente nos está esperando, a menos que el pueblo enmiende sus vidas ahora, el Castigo llegará. No hay escapatoria de él. El Castigo fundirá todo. A menos que detengamos sus efectos con nuestro arrepentimiento, el Castigo llegará.
El Milagro será para la gloria de Dios. La gloria de Dios es nuestro conocimiento de cómo Él es, y nuestro retorno a Él mediante el amor. Nosotros experimentaremos su gloria en el Milagro, para que conozcamos su gracia, su inmenso amor por nosotros, Su bondad. Él quien no escatimó a su único Hijo por nosotros, nos hará comprender Su delicado y más gracioso amor, a través del Milagro. Lo cual nos recordará de todas sus promesas de perdón, curación, de extraernos de la muerte y glorificarnos con Su gloria. También veremos la maravillosa Madre que tenemos en Maria, y contemplaremos de qué maravillosa manera la gloria de Dios brilla en su Asunción. Comprenderemos la gloria de Dios en la Iglesia, representada por el pueblo reunido en asamblea en las montañas de Garabandal. Cuando volvamos de las montañas, habremos visto la gloria del Señor, y estaremos impacientes de transmitir Su gloria a todos los demás. La gloria de Sión, la gloria del nuevo Pentecostés suplicada por el Papa Juan XXIII cuando inauguró el Segundo Concilio Vaticano y de nuevo por el Papa Pablo VI cuando se acercaba a su clausura, correrá por toda la Iglesia y el mundo entero. “Y así”, como Jesús reveló a Conchita, “todos amarán a nuestros corazones”.
Capítulo Cuatro
El Castigo
Cuando comenzaba el segundo año de las apariciones de Garabandal, el 19 y 20 de Junio de 1962, mientras se estaba realizando una novena por la festividad del Corpus Christi, las cuatro niñas fueron conducidas solas en la oscuridad hacia las afueras del pueblo. Ellas habían instruido al pueblo para que nadie las siguiera. Al de poco tiempo, el pueblo entero las oyó gemir con terror, suplicando en oración a Dios proteger a la gente, especialmente a los niños. Cuando la gente comenzó los rezos, empezando por
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el sacerdote que conducía la novena, los gemidos disminuyeron, pero se reanudaron cuando estos cesaron. Las chicas más tarde informaron a todos que ellas habían presenciado el “Castigo” que vendrá si la gente finalmente no enmienda sus vidas. Muchos años más tarde, Mari Loli, una de las muchachas, comentando algo que conocía sobre esta misteriosa calamidad, aseguró que podría ser algo como fuego por todo el mundo. Incluso los mares estarían alcanzados por ese fuego, de tal forma que la gente no dispondría de ningún sitio para escapar. Las visionarias todavía hoy sienten temor cuando piensan en lo que vieron en esa visión. Ellas temen por si mismas, por todos nosotros, y especialmente por sus propios hijos, pues ahora todas ellas son madres de sus propias familias. La Santísima Virgen, sin embargo, no les permite decir nada más sobre el Castigo.
El Castigo si viene, tendrá lugar después del Milagro. A deferencia del tiempo que dista entre Aviso y Milagro (menos de un año), no se nos ha dado ninguna indicación del periodo que transcurrirá desde el Milagro hasta el Castigo, si es que este último llega. No habrá ningún castigo si el pueblo hace lo que pide Maria, enmendar sus vidas. El Castigo puede ser retrasado y moderado por buenas obras y oración. Pero finalmente caerá sobre nosotros si no hay una corrección sincera por nuestra parte. Dios, en su compasión, es consciente de que necesitamos tiempo para que el mensaje nos alcance. Incluso después de que lo hemos oído, hace falta tiempo para asimilarlo y poder responder. Así Él nos concede tiempo –siglos si son necesarios– para preparar nuestras mentes. Después de todo, la última elección que hagamos será irrevocable: cielo o infierno. Nuestro Padre nos concederá tiempo para oír y escuchar, para decidir y para actuar. El tiempo de la demora finalizará sólo cuando no quede una sola gracia más para detener el castigo. Por tanto, tendremos tiempo entre el Milagro y el Castigo, así como nos ha otorgado tiempo entre el Aviso y el Milagro. Si usamos bien este periodo que nos está ofreciendo, y aceptamos la gracia de Dios llamándonos al arrepentimiento, el Castigo no llegará. Sin embargo, llegará muy pronto, si el mundo, habiendo sentido el Aviso y visto el Milagro, decide no cambiar en absoluto. Entonces la no intervención se hará algo impensable para Él, para evitar que “incluso el elegido” pase al dominio de la condenación.
El Castigo llegará directamente de Dios. Ésta es sin duda la más problemática de las profecías de Garabandal, por el susodicho motivo, de todas las profecías Marianas relacionadas con el “castigo”. Es más fácil explicar un “castigo” si lo constreñimos al resultado, ya sea a nivel corporativo o global, de nuestra conducta egoísta y de falta de amor. Pero si creemos en la absoluta misericordia de Dios que es Padre, y que su amor por nosotros es ilimitado e incondicional, entonces ¿cómo podría castigar al mundo de una manera tan atroz?.
La respuesta a esta cuestión está realmente más allá de nosotros, sin embargo de alguna forma el Castigo es compatible con su Misericordia. Lo que incluso el mejor de los teólogos no puede comprender o explicar, no podemos esperar que nosotros dilucidemos con absoluta claridad. Hay quien rechaza esta parte de las profecías, lo relativo al Castigo, viéndolo como demasiado severo como para mezclarlo con la imagen de un padre misericordioso a quien ellos conocen por experiencia personal. Sin embargo, el Aviso que ya hemos sufrido ha concedido ya al mensaje de Garabandal la confirmación irrefutable. El propio Aviso fue una intervención directa de Dios. Todos lo sentimos por experiencia inmediata, y en cierto modo fue “como” un castigo. En realidad, fue una anticipación momentánea del Castigo, y nos avisa de cómo será el Castigo, si viene, como resultado de nuestros pecados. Porque de nuestro pecado pudimos sentir la abrasante pena del Aviso. El Castigo será la completa medida del Aviso. Los dos demuestran que Dios actúa para salvar al mundo, y en su caso, Él está interviniendo directamente para arrancarnos de nuestros pecados. El Aviso es la primera intervención planetaria en la historia en que Dios nos avisa directamente a cada uno de nosotros del castigo final y eterno que viene si no nos arrepentimos del pecado.La segunda intervención a lo largo del mundo entero, el Castigo, fluye del Aviso y está directamente conectado con él. Los dos vienen directamente desde Dios. Así el Aviso mismo debería convencernos que Dios puede castigar directamente al mundo por sus pecados, y lo hará si en verdad no cambiamos. El Castigo significará un cambio radical para todos, pues será una catástrofe diseñada para cambiar todo. Para
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algunos puede significar una perdición eterna, que ellos habrán elegido desafiando la insistencia del Señor al arrepentimiento. Otros serán salvados al instante. Para el mundo, esto significará el “fin de los tiempos”. La tierra no volverá a ser nuevamente la misma.
El Castigo purificará la tierra. En realidad, ocurra o no ocurra el Castigo, el “Triunfo” del Inmaculado Corazón de Maria inevitablemente aparecerá “al final”, y una “Era de Paz” será concedida al mundo. El “Triunfo” significa que los corazones en la tierra se convertirán como los de Ella en el cielo –libres de pecado–. La paz en nuestros corazones, como la paz en su Corazón en el cielo, traerá la paz al mundo entero. Si el Castigo no viene, será porque el mundo, a través del Aviso y el Milagro, se habrá arrepentido, recibiendo por ese acto de contrición el regalo del “Triunfo” con el perdón de Jesús. De esta manera “habrá paz”, y la tierra será purificada sin el Castigo.
Pero si no hacemos caso al Aviso o no tomamos al Milagro lo suficientemente en serio como para apartarnos del pecado, el único recurso que tendrá Dios es el Castigo. Él mismo intervendrá directamente, tras más de siglo y medio de emotivas súplicas de Nuestra Santísima Madre que han sido insuficientes para cambiarnos, y eliminará el pecado de la faz de la tierra eliminando a los propios pecadores que se encuentren en ella. Con Su paciente retraso de la drástica intervención implicada en el Castigo, Él misericordiosamente concede más tiempo a aquellos que están “en el camino de la perdición”, pero Él no puede esperar mucho más, si se hace evidente que sus corazones se encuentran tan endurecidos que el Espíritu Santo nunca podría convertirlos. Puesto que es muy grande el peligro de que si continuara su curso estos “se lleven con ellos muchas almas”, entonces “por el bien de los elegidos, el tiempo será acortado”. Y el castigo les llegará a ellos para eliminarlos.
Dios podría haber actuado de esta manera en cualquier momento de la historia si lo hubiera deseado. Hay incluso un relato del Antiguo Testamento describiendo como el mundo se convirtió tan pecaminoso que Dios se “arrepintió” de haber hecho a los hombres, y entonces envió un diluvio que arrasó a todos excepto a su fiel servidor, Noe, y su familia, y animales de cada especie. Este relato enseña al pueblo de Dios que hay un límite a la perversión y a la degradación que el Señor permitirá. Dios es un Santo y Soberano gobernante; toda la creación debe reconocerle. Debemos vivir de acuerdoa Sus mandamientos, de otra forma nos destruiremos nosotros mismos y encontraremos la misteriosa “cólera” de Dios.
Quizás, con el Castigo, el relato de Noe adquirirá una significación apocalíptica que el autor nunca adivinó, por el Castigo. Como el Diluvio, éste podría venir a un mundo terco y desdeñoso para eliminar el mal, mientras que aquellos que han limpiado de pecado sus corazones y han confiado en la Misericordia del Señor serán salvados.
Los sobrevivientes del Castigo serán protegidos por el Señor para la Era de Paz, cuando la paloma del Espíritu Santo nos anunciará que el tiempo de la perversidad ha pasado, y nosotros podemos comenzar a vivir una nueva vida, en el tiempo de la conversión cuando “todos amarán Nuestros Corazones”. En los Corazones de Jesús y María, todos los hombres y mujeres de la tierra aprenderán a tener fe total, y ellos llenarán la tierra con amor.
El Castigo será el último de los castigos antes de la Era de Paz. La obra de Dios de traer el mundo a Él mismo se habrá completado. Antes el Evangelio debería “extenderse a todas las naciones”, “guerras y rumores de guerras” habrían de llegar, y muchas otras calamidades deberían ocurrir. El Aviso y el Milagro deberían suceder para mostrar al mundo entero que Jesús es el Señor, de tal forma que todos pudieran abandonar los errores que hasta ahora han impedido abrazar el Evangelio y la Iglesia. Solamente por el Aviso, el Milagro, y la amenaza del Castigo, podría el mundo, el mundo entero, estar preparado para aceptar la Buena Nueva de Jesús y Su Camino. Durante más de ciento cincuenta años la Madre de Dios nos había mostrado que nuestras aflicciones estaban conectadas con nuestros pecados; que estábamos siendo “castigados” por ellos, tanto en ésta como en la próxima vida. El Castigo, si viene, será la prueba
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absolutamente convincente de que sus palabras han sido verdaderas por siempre. No habrá cualquier otra necesidad para posteriores castigos de Dios. El Castigo producirá tal transformación del mundo que alterará la historia para siempre. Ya nunca será como fue antes. El mundo entero adorará a Dios y a su hijo Jesucristo, heredará la Iglesia, y vivirán vidas valiosas para Él. Una era, un “cierto periodo” de paz, le será concedido al mundo.
El Castigo no será el fin del mundo, ni será una guerra. La Santísima Virgen contó a las visionarias de Garabandal que el Castigo no será una guerra. Vendrá directamente de Dios. No será un producto humano. Pero el Castigo no puede tampoco significar el fin del mundo, puesto que hay una promesa incondicional de Nuestra Señora de Fátima que un cierto “periodo de paz” será concedido al mundo tras el triunfo de su Inmaculado Corazón, la consagración de Rusia a este Corazón, y la conversión de Rusia. Conchita afirmó que tras experimentar el Aviso nosotros llegaríamos al conocimiento de que estamos entrando en el fin de los tiempos. Pero esto puede no significar que el fin de los tiempos esté muy próximo en las estimaciones humanas, ni debería implicar necesariamente que el Castigo mismo hará concluir los tiempos. Después de todo, la Era de Paz está verdaderamente llegando. Quizás esta afirmación debería interpretarse mejor como que el Aviso, Milagro y Castigo juntos conducen a la era final del mundo.
Nadie escapará al Castigo, como ninguno escapamos al Aviso. Enviado directamente por Dios, nos englobará a todos. Tanto malos como buenos habrán de sufrirlo, porque de alguna manera todos estamos contaminados por el pecado. El castigo invadirá cada rincón del planeta. Muchos morirán, y Nuestra Señora recomienda que todos debemos pedir perdón a Dios, y que todos los Católicos debemos ir a confesión. Obviamente esto significa que cuando el Castigo sea inminente habrá todavía tiempo para que todos nos confesemos. Nosotros conoceremos con antelación que está a punto de llegar. Todos deberemos estar preparados para entrar a la eternidad en gracia de Dios, y para sufrir la muerte en el Castigo.
Por lo tanto el Castigo no será tan selectivo como, por ejemplo, el castigo de Dios en Egipto sobre los primogénitos, cuando los hijos de los egipcios murieron mientras que los de los israelitas fueron evitados de la muerte. En el Castigo tanto buenos como malos moriremos. No se ha dado ninguna indicación sobre cuántos o qué proporción de la población sobrevivirá. Pero la llegada posterior de la “Era de Paz” nos asegura que algunos de nosotros sobreviviremos al fuego del Castigo. Podría parecer que los que hayan quedado, si ellos se enmendasen o no tras el Aviso y el Milagro, ciertamente se llegarán a convertir totalmente tras el proceso del Castigo. Cada persona que surja viva de él no tendrá otra alternativa sino una nueva vida. El mundo antiguo se habrá ido. Los resultados de los pecados aparecerán tan aberrantes que la gente rechazará completamente todo pecado. Entonces será posible un nuevo Pentecostés. La Era de Paz florecerá, la bondad del Inmaculado Corazón de Maria florecerá en cada corazón en un “triunfo”. El mundo entero coincidirá en una Iglesia reunida, y todas las naciones estarán en paz. Si el Castigo viene, nadie escapará a él, pero nadie que viva tras él dejará de compartir la sagrada paz que renovará el mundo.

Capítulo Cinco
El Signo Permanente
Aún no hemos mencionado en este librito nada sobre el Signo Permanente que la Santísima Virgen prometió quedaría en Garabandal después del Milagro en “los Pinos” (un bosquecillo de nueve pinos en
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las afueras del pueblo en lo alto de una formación rocosa subiendo la colina). Poco es lo que se ha revelado sobre la naturaleza de este signo. Lo único que conocemos son los siguientes detalles: quedará en los Pinos hasta el fin del mundo, podremos verlo, fotografiarlo, y televisarlo, pero no podremos tocarlo, ni nadie será capaz de explicarlo por análisis científicos (será sobrenatural). Este signo nos recordará para siempre el Gran Milagro, que se centrará en ese preciso punto. Cualquiera que desee podrá ir tras el Milagro a Garabandal y examinar el Signo. Lo que llevará a nuestras mentes la llamada de Dios al arrepentimiento del mundo, y testificará a través del tiempo que el Señor insiste que abandonemos nuestros pecados. Debido a que permanecerá allí hasta el final del mundo, este signo a través de su presencia también incidirá en que el mundo en realidad finalizará un día, y que Jesús vendrá nuevamente sobre las “nubes del cielo” “a hacer todas las cosas nuevas” y a “juzgar a vivos y a muertos”.
El Aviso, el Milagro y el Castigo deben considerarse como un simple acontecimiento redentor destinado a ser comprendido. El Signo será un recuerdo de los tres. La gente recordará lo que sucedió y contará a sus hijos y nietos las grandes obras de Dios acontecidas allí. Tras el Milagro, este Signo tendrá su cometido, mientras la población del globo esté pasando el periodo de cambio de conciencia que provocará el Milagro. El Signo estará allí en medio estimulándonos, gritándonos con su sola presencia: “Arrepentimiento” como dijo Nuestra Señora de Lourdes. No nos permitirá olvidar que el Castigo vendrá inevitablemente si el Aviso y el Milagro llegan a ignorarse.
El Signo concentrará nuestra atención en la verdad de que Dios ha intervenido en esta montaña, exactamente como lo hizo en el Monte Sinaí, y en Pentecostés en el Monte Sión –al llamar a su pueblo hacia Él mismo. Los Patriarcas de la antigüedad levantaron altares y monumentos para conmemorar a través de los siglos su experiencia de Dios en un cierto lugar, que entonces por su venida se convirtió en sagrado para siempre. En Garbandal, por primera vez en la historia, el Señor mismo erigirá su propio Signo en los Pinos como un memorial eterno de Su acto salvador para el mundo de hoy.
El signo nos llamará a todos a la santidad. Los israelitas eran continuamente recordados mediante la nube ardiente que permanecía sobre la tienda de Reunión que Dios estaba con ellos, conduciéndolos pausadamente hacia la Tierra Santa. El Signo estará con nosotros como aquella nube da la gloria de Dios, para recordarnos que el Señor está conduciéndonos hacia la santidad y al reino de los cielos, y que Él no permitirá la idolatría entre Su pueblo. Hay un solo Dios, y Jesús, nacido de Maria, es su único engendrado Hijo. Nosotros debemos seguirle para llegar al Padre; no hay otro camino. Debemos ascender la montaña del Calvario que Él subió, al igual que Moisés subió al monte Sinaí sobre la que estaba la nube ardiente, para encontrarse con Dios “cara a cara”. El signo estará sobre la montaña en Garabandal, una montaña muy a menudo cubierta de nubes, justamente encima de los Pinos. El Signo estará como indicándonos “Vamos a la montaña, donde habita Dios”. Quien viaje allí será tocado por el poder que está sobre las nubes, el mismo poder que puede enviar el Aviso, el Milagro, y el Castigo. El Signo interpretará la historia a la generación que lo contempla, diciendo, “Hay un Único Dios, y Jesús es Su Hijo. No volváis a adorar a dioses falsos, de lo contrario vendrá el Castigo”. Si estamos tentados a volver a la guerra, volvemos a elegir acciones que son egoístas y pecadoras, en lugar de elegir a Dios, entonces allí estará el Signo para avisarnos que tales cosas representan el camino de la muerte. Será un aviso permanente de todo aquello que es rechazable por Dios. El Signo convertirá en lugar sagrado la tierra sobre la que arderá, llamándonos a todos a la santidad.
El Signo apuntará al Cielo. Nos dirá que esta vida presente finalizará un día, y que ascenderemos, como Jesús y maría lo hicieron, a una vida eterna que está más allá de las nubes y de nuestra comprensión. Nuestro destino es vivir para siempre con Dios en el Cielo. La permanencia del Signo nos persuadirá de mantener los ojos no en las cosas terrenales, sino en las celestiales. Su presencia en el centro de un mundo renovado demandará la santidad que el cielo conoce. Debemos prevenir de lo que ocurrió antes para que no vuelva a ocurrir, evitando el pecado y abrazando el camino santo del Cielo. El Signo nos recordará que fue por el pecado que el anterior mundo fue destrozado y rechazado. Y continuará
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alertándonos, como una vez el Aviso hizo al mundo, del terrible peligro que el pecado representa para nuestra vida y felicidad. Arrojará luz en nuestro pecado y mostrará cuál es el verdadero enemigo: sólo el pecado nos puede privar del Cielo.
El Signo será un guarda de “La Era de Paz”. El periodo de paz que Nuestra Señora prometió en Fátima que llegaría. La duración de esta paz es indefinida; Ella nos asegura que se nos dará “un cierto periodo” de paz. La Paz puede ser despilfarrada por el pecado. En ninguna de las profecías de Maria llega a predecir que el pecado cesará cuando Dios intervenga, el combate contra el pecado continuará incluso hasta el día del Señor, cuando Jesús venga nuevamente a limpiarlo para siempre. Los niños que estén naciendo que no habrán conocido el Aviso, Milagro ni Castigo, como todos los otros antes de ellos, serán tentados por el pecado. El Signo les instruirá reforzando las enseñanzas de sus padres, que ellos no deben pecar como lo hicieron sus antepasados. De lo contrario la Paz que ellos habrán heredado volverá a perderse, y seguramente entonces la gente acabaría destrozándose unos a otros y traerían el final del mundo. Sin embargo esos hijos, y sus respectivos hijos podrán ir a Garabandal a contemplar el Signo –un testimonio contra los pecados de las generaciones pasadas, una explicación de por qué el mundo anterior debía finalizar y por qué hay ahora paz y unidad, y un aviso para el futuro de que nunca debemos los hombres y mujeres ofender más a Nuestro Señor. Los niños de la generación de hoy volverán a casa escarmentados por la contemplación del Signo permanente, lo cual iluminará sus mentes y encenderá sus corazones al conocer sus propios fallos, y los llamará también a ellos al arrepentimiento, purificándolos a medida que se acercan a la gloria. El Signo protegerá la Era de Paz obligando a cada uno estar en paz con todo hermano y hermana, con sigo mismo y con Dios. Guardará esa época hasta el fin del mundo.

EL DIA SIGUIENTE

Capítulo Seis
El Triunfo del Inmaculado Corazón
” ¡ Mi Inmaculado Corazón triunfará ! “. Esta profecía de Nuestra Señora de Fátima, a diferencia de la mayoría de las otras, es incondicional; Esto sucederá, y nada impedirá que ocurra. El triunfo es una certeza. El propósito por el que la Madre de Dios ha estado visitándonos durante tanto tiempo es lograrlo. “Al final” Ella nos asegura “Mi Inmaculado Corazón de Maria” triunfará”. En el momento álgido de la batalla entre el bien y el mal, entre la Iglesia (especialmente Maria) y el Dragón (Satanás y sus seguidores), la bondad triunfará totalmente sobre la maldad. La batalla habrá terminado. El Mal será derrotado, su cabeza será aplastada por su pie. La Mujer vencerá.
El significado del Triunfo es la victoria sobre el pecado. En el propio Corazón de Maria, el bien ha triunfado ya absolutamente. No hay pecado en Ella. Ya está glorificada en el Cielo, sin ser alcanzada en modo alguno por la contaminación del mal. La victoria sobre el mal ha alcanzado su cenit en su Inmaculado Corazón. La llegada del Triunfo de este Corazón, sin embargo, debe significar algo más que su propio triunfo personal. La profecía se refiere a su triunfo ocurriendo en nosotros, cuando el pecado sea expulsado a través del arrepentimiento, y el amor reine en el mundo. En el momento del Triunfo, nuestros corazones se harán como el suyo.
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Su Triunfo es la victoria sobre el mal en nuestros propios corazones. Esto es lo que ocurre en el momento de nuestra conversión sobre el pecado. El Triunfo del Inmaculado Corazón toma lugar cuando un corazón vuelve hacia Dios con la fe en Maria y se entrega. Cuando decimos “Si” a Dios, declarando nuestro compromiso como Ella también lo hizo, así el Triunfo comienza en nosotros. Maria permitió a Dios estar en Ella. Como mensajera de Dios, Ella nos invita a aceptar el poder de salvación de Dios, llamándonos al arrepentimiento. Nuestro Triunfo comienza cuando decimos “Sí” a Él, y crece y hecha raíces más profundas el día que ascendamos con Cristo, al igual que Maria lo hizo en la Asunción. El Triunfo aparecerá en la tierra “al final”, cuando cada uno del mundo consienta en repetir el “Fiat” de Maria dado a Dios cuando Ella consintió en convertirse en Madre de Su Sagrado y Único Jesús.
El Triunfo ya comenzó, por lo tanto, puesto que muchos, a lo largo del mundo, ya han escuchado los mensajes Marianos a través de los años, y han hecho la elección que Ella pedía. Ellos han dicho “Fiat” al Señor, y se han unido a Maria en la oración y sacrificio para ayudarnos a salvarnos a todos y traer la Era de Paz. En algunos, el triunfo de un “Fiat” lleno de fe ha estado presente en sus corazones durante muchos años, incluso desde la niñez. La vida virtuosa y plena de oración de estas personas ciertamente han traído santidad y protección a una generación perdida. Pero para la inmensa mayoría, el Triunfo parece no haber comenzado todavía. Es a estos hijos suyos a los que la Santísima Virgen dirige sus llamadas. Ella no los quiere perder. Son los que deben volver al Señor y ser salvados. A ellos, entonces, les llegará el Triunfo.
Por la profecía arriba citada, la Reina de los Cielos nos asegura que la actual situación será invertida por la intervención de Dios. Por su gran Misericordia, por la intercesión del Inmaculado Corazón de Maria y de quienes se unan con Ella en sus esfuerzos para dar la vuelta a la situación del mundo, ello se logrará. No solo Rusia, sino el mundo entero se convertirá. Maria ha prometido esta conversión; El Aviso que recientemente conocimos nos lo demanda imperiosamente. Pronto será contemplado el Milagro de Garabandal que tiene como propósito la conversión del mundo entero. El Castigo, si llega, lo garantizará. La conversión del mundo es seguro que se hará. El mundo se transformará por nuestra conversión y por Su intervención. El Triunfo del Inmaculado Corazón llegará.
El Triunfo glorificará a Maria, la Madre de Dios. Pues Dios “desea establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón”. Él glorificará a Su Madre en la tierra. Su intención es en este concepto es obvio cuando consideramos las implicaciones de su Asunción, un misterio que nos asegura que Él ha concedido ya a su personalidad toda la gloria que Ella puede recibir. La llenó con gloria a través de Jesús, su Hijo, quién tiene esta gloria como Suya propia. Él quien está “lleno de gracia y de verdad”, “el Único engendrado del Padre”, “sobre el que Su favor permanece”, “quiere glorificar al máximo a su propia Madre, dándola a Ella la plenitud de la Resurrección que Él mismo ha recibido del Espíritu Santo”.
Nosotros estamos apoyándole a Él en esta empresa. Pues glorificamos a Maria junto a Él. Pero antes todos los hombres y mujeres debemos reconocer la obra maravillosa que ha realizado en Ella, haciéndola más hermosa que el sol y las estrellas, más linda que la luna, coronándola como Reina de todo en las deslumbrantes vestiduras de la luz del Señor.
Y la forma que tenemos de glorificarla es obedeciendo sus llamadas perennes al arrepentimiento, imitando su respuesta a Jesús, proclamando su nombre como Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Dios quiere que el mundo conozca que el triunfo del bien sobre el mal está a punto de llegar, y ciertamente llegará, a través del Inmaculado Corazón de Maria. Ella será glorificada en la tierra, tanto por Dios como por nosotros, y por ello se hará manifiesto que Dios ha logrado el triunfo a través de Ella.
El Triunfo será un acontecimiento de conversión que será tan poderoso y universal que todos estarán obligados a alabar a Dios por su magnífica obra que Él ha hecho en su criatura, Maria. Entonces ese sorprendente acto de la cooperación de la humilde Sierva en la redención del mundo se hará
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perfectamente claro a nuestros ojos. El Triunfo será reconocible en la total conversión del mundo –un evento histórico de tal magnitud que ensombrecerá a todos los demás momentos de gloria anteriores–. Dios otorgará una inmensa gloria a Maria, el Inmaculado Corazón, y nosotros comenzaremos a comprender la gloria con la que Él pretende engalanarnos a cada uno de nosotros, cuando hayamos cambiado. Maria va por delante, mostrando el camino hacia el Triunfo, la gloria inestimable prometida a la Iglesia (cada uno de nosotros). Nuestro destino es el mismo al de Ella, si nos arrepentimos de nuestros pecados y buscamos al Señor con todo nuestro corazón. También seremos glorificados por Dios con Jesús y Maria, y con la misma gloria del Espíritu Santo que Ellos han recibido del Padre.

Capítulo Siete
¿ Qué es lo que acelerará el Triunfo ?
El Triunfo se ha retrasado. Incluso en los comienzos de este siglo (N.T.:el pasado siglo XX), una época de grandes guerras y sufrimiento, Nuestra Señora intentó dejar claro que la paz podría llegar rápidamente si el pueblo tuviera en cuenta sus peticiones “Si el pueblo hace lo que pido, habrá paz”; si no … ¡calamidades!. El Triunfo podría haber ocurrido en 1917, si hubiéramos escuchado y hecho caso. Nuevamente, en 1929, Ella vino y pidió la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón, diciendo “ahora es el momento”. Esto hace más de medio siglo. Repetidamente, ha abogado por nosotros, y lo sigue haciendo mientras el Triunfo no haya llegado. Se ha retrasado, trasladándose a una mayor lejanía.
Pero de la misma manera que puede ser retrasado, seguramente ¡ también puede ser acelerado !. Y debería ser acelerado porque el tiempo se está agotando. En Garabandal Nuestra Señora del Carmen aseguró que “Ahora estáis recibiendo los últimos avisos”. Debemos apresurarnos y convencer a los demás a apresurarse. El Aviso nos obliga a ello. Muchos son los que están en peligro de perdición. Son hermanos y hermanas nuestros. Debemos ayudarles haciendo lo máximo que podamos para colaborar a que llegue lo antes posible el Triunfo del Inmaculado Corazón.
Rezar acelera el Triunfo. Porque acelera la transformación del corazón. Únicamente la oración puede provocar el proceso que produce en el corazón la clase de santidad presente en los corazones de Jesús y Maria. Sólo la oración abre el corazón al amor transformador del Padre. Incluso Jesús, el auténtico Hijo del Padre, igual a Él en todas las cosas, tenía que rezar. Él rezaba tan bien que Su vida humana completa se convirtió en una oración. Como Él rezó perfectamente, el Espíritu Santo formó su Sagrado Corazón en el glorioso receptáculo de la Vida Divina que ahora sabemos que es. El mismo Espíritu que moldea continuamente nuestros corazones por Su gracia, de acuerdo al grado que nosotros lo abrimos a Él en la oración. A medida que rezamos, Él actúa con poder y amor en nuestros corazones para hacerlos más como los corazones de Jesús y Maria. El Triunfo se acelera en nosotros por nuestra oración personal.
Nuestra Señora siempre nos recordó cuando nos visitó en las apariciones que la oración es una actividad fundamental. Ella nunca cesó de insistir en la oración, diciendo a las visionarias que rezasen y señalándonos a nosotros a través de ellas para que regresemos a la oración. No hay otro camino para alcanzar a Dios. Estamos rodeados por la inexpresable amor misericordioso del Padre. Estamos inmersos en Su ser que es amor mismo, sin embargo, si no rezamos podemos de alguna manera permanecer ajenos a Su presencia, La oración abre la mente a las realidades de nuestro entorno que son fuente de vida y dicha eterna. Si reconocemos que somos criaturas que podemos tener una profunda relación con el amor de Dios, cuando nos dirigimos a Él para rezar, y admitimos nuestra necesidad de Su amistad para obtener felicidad. Lo cual supone no sólo la posibilidad sino la necesidad de que Dios nos conceda la
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salvación, y rendirnos a la evidencia de que no podemos salvarnos por nosotros mismos. Mediante la oración reafirmamos que no estamos solos, y además que no queremos estar solos. Tenemos la responsabilidad de acudir a Quien nos ama y Quien es nuestro Dios. El propósito de la oración no sólo es estar con Dios, sino que también es el foco principal de nuestra existencia.
La oración permite a Dios actuar en el mundo. Es nuestro mundo porque Él nos ha concedido su dominio. Pero quiere que le consideremos como el Señor del mundo, de tal manera que Su dominio y el nuestro sea compartido, como entre el Padre y el Hijo. Él no nos coaccionará nunca, pero únicamente con el completo respeto para nuestra libertad –el regalo que nos hace completamente humanos y tan semejantes a Él–. Si Él está dispuesto a actuar en nuestros corazones, entonces debemos darle esta libertad como muestra de sumisión, en la fe, a Su reino. El reino llegará a la tierra sólo cuando se lo permitamos, pues el reino de Dios es una forma de gobernar los corazones que son libres. Únicamente la oración libera nuestros corazones de tal manera que podamos ofrecérselos a Él y a Su Reino.
Maria comprende esto muy bien, porque Ella lo experimentó todo en su propio Corazón, un Inmaculado Corazón que no presenta resistencia a Dios. Ella está llena de amor, otorgado completamente al reino de Dios. Y Ella es así no sólo porque Dios la concedió la gracia de convertirse así, sino porque Ella rezó, de esta manera el Padre siempre hizo con Ella lo que era su deseo. “Sea hecho en mi según Tú palabra”, le dijo a Él. Conoce perfectamente, puesto que le ocurrió a Ella, que Dios vierte Su amor abundantemente en los corazones de aquellos que se abren en oración. Ella ha experimentado en su propia vida que la oración es la respuesta a todas las enfermedades del mundo.
Así nos lo recomienda a nosotros. A menudo Ella ordenó a las visionarias de Garabandal que rezasen el Rosario, esa tierna y terrenal oración que simboliza la necesidad de empequeñecernos. Así Ella revela a Lucia de Fátima que Dios ha dotado al Rosario con un poder especial para los tiempos modernos; tal que cuando recemos el Rosario, Ella oirá nuestras oraciones. El Rosario es el objetivo principal del programa de oración que la Santísima Virgen urge al mundo.
Pero el rosario no es la única forma de oración que Ella recomienda. Uno de los niños de Fátima, Francisco, es rápidamente llevado a una profunda y mística contemplación durante y después de las apariciones, y así fue dado la tarea de “consolar a Dios”, Jacinta es casi obsesionada con una pasión divina a interceder por los pecadores y por el Santo Padre; mientras que Lucía permanece en la tierra dedicada a una largo apostolado contemplativo para guardar vivo el mensaje de Fátima y para expandir la devoción al Inmaculado Corazón de Maria. Todos ellos rezan el rosario, pero también otras formas de oración emergen en su vida espiritual. No es tanto una clase especial de oración la que marca la diferencia (sin embargo Maria insiste en el Rosario), sino la oración misma es lo más importante.
La penitencia y reparación también aceleran el Triunfo. Todos los que vieron a la Santísima Virgen fueron de la misma manera llamados a un especial camino de penitencia y reparación. Los sufrimientos de Santa Catherine Laboure fueron continuos a lo largo de toda su vida, pero la mayoría de ellos fueron interiores y completamente ocultos para los demás. Santa Bernadette en sus últimos años de su corta vida tuvo que atravesar una agonía atroz tanto de cuerpo como de mente. Los niños de Fátima sufrieron no sólo durante las apariciones, sino después de ellas. Jacinta y Francisco se auto-impusieron penitencias que Nuestra Señora aprobó, pero que en realidad eran muy duras. Estos dos niños sufrieron terribles dolores físicos debido a las enfermedades por las que ellos finalmente fallecieron, primero Francisco después Jacinta. Nuestra Señora los llevó al cielo, como Ella había prometido hacer, pero no sin un perdurable gran sufrimiento previo “por los pecadores”. En su primer encuentro la Virgen les preguntó si serían capaces de aceptar todo el sufrimiento que Dios podría enviarles para la conversión de pecadores y reparación del pecado. Los tres respondieron “Sí”. A esto Nuestra Señora replicó, “Entonces vosotros tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios os confortará”. Y así ocurrió. Cuando más tarde Ella retornó para anunciarles que la Primera Guerra Mundial finalizaría pronto debido a sus oraciones, penitencia, y
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reparación que habían doblegado a la oleada del mal, no lo habían hecho las armas y el poderío del hombre”.
Ninguno de los mensajes dados a los visionarios es exclusivo para ellos. En sus experiencias con su visitante celestial, ellos de alguna manera siempre nos representan a todos. Parte del sufrimiento que soportan es excepcional, para reincidir en que el sufrimiento tiene su significado y poder –poder para redimir el mundo–. Deberíamos comprender esto simplemente por nuestra atenta observación a Jesús crucificado en la Cruz, pero al parecer necesitamos que se nos recuerde que la lección se aplica también a nuestros sufrimientos. Nosotros, los miembros del Cuerpo de Cristo Jesús, como los niños de Fátima, todos los que amamos a Nuestra Señora, estamos llamados a la penitencia y la reparación que puede acelerar el Triunfo y traer la paz al mundo.
El deber cotidiano es penitencia y arrepentimiento. Unos años después de las apariciones, Nuestro Señor dijo a Lucía de Fátima que la penitencia que ahora buscaba y requería de nosotros es que encaremos nuestras obligaciones cotidianas a las que nos enfrentamos. No desea nada fuera de lo común, únicamente que aceptemos completamente la disciplina diaria que entraña el deber, y el dolor que trae asociado. Tal fidelidad acelerará el Triunfo, puesto que pone en práctica lo que ha ocurrido en el corazón. Podemos rezar y convertirnos interiormente, pero nuestra conversión debe emerger en el cumplimiento de los quehaceres cotidianos y en la conducta responsable. El amor no es amor mientras no quede expresado en forma humana. Debe hacerse visible en nuestras relaciones con los demás, si deseamos que se convierta en real.
Hay una considerable penitencia en la vida cuando nos aplicamos en nuestro deber cotidiano. No necesitamos buscar demasiado entre las exigencias diarias de la vida si queremos descubrir auto-sacrificio y amor. El deseo del padre se halla oculto en las responsabilidades de cada día. Ni siquiera Jesús realizó una penitencia especial que nosotros conozcamos, Él simplemente cumplió el deseo del Padre, al ir haciendo el bien. Por Sus esfuerzos fue crucificado, y con Su sufrimiento redimió al mundo. Así ahora el sufrimiento está con todos nosotros. La Virgen en Fátima no dijo a los niños “¿Queréis elegir la penitencia más dura imaginable para la reparación del pecado del mundo?”, sino esto otro: “¿ Aceptaréis todo el sufrimiento que Dios os enviará ?”. Pues Dios envía sufrimiento a la vida de cada persona. Los aspectos y circunstancias de cada día nos señalan el trayecto de amor que Dios desea que sigamos. Nuestros actos de penitencia y reparación están limitados a las cosas pequeñas, aparentemente insignificantes, que nos empujan momento a momento, diciéndonos: “Esta es la forma de amar, esta es la forma de amar”. El deseo del Padre es evidente si nosotros estamos dispuestos a abrazar el amor y dolor que ello incluye. Haciendo el deseo del Padre con amor es la forma más perfecta de acelerar “el Triunfo del Inmaculado Corazón y la Era de la Paz”.
Corregir nuestra vida acelerará el Triunfo. Nuestra Señora de Fátima declaró: “Los hombres deben enmendar sus vidas”, también dijo “El hombre debe dejar de ofender a Nuestro Señor, que está ya demasiado ofendido”. Si lo que tratamos es traer el triunfo lo antes posible debemos apartarnos del pecado y convertirnos en imitadores de Jesús y Maria. La condición fundamental de la renovación del mundo es la renovación de nuestras vidas. A menos que nos enmendemos y cambiemos nuestras vidas, no habrá suficiente oración y penitencia como para traer la Era de la Paz. No habrá paz, ni triunfo, hasta que nos reformemos. Como no hemos prestado atención a este cambio hemos tenido finalmente que ser sometidos al Aviso. El pecado nos amenaza con una catástrofe. El pecado debe ser abandonado. Debemos seguir los mandamientos de Dios y renunciar a nuestros caprichos y actos egoístas. La destrucción amenaza nuestra civilización, nuestra seguridad, nuestras preciadas vidas. “Naciones enteras serán aniquiladas” si la situación actual no cambia. Corregir la vida es el elemento imperativo en el programa de Dios para salvarnos del desastre. Más rápidamente que cualquier otra cosa que nosotros podamos hacer, el arrepentimiento verdadero apartará el Castigo y acelerará el Triunfo. Debemos enmendar nuestras vidas porque “Nuestro Señor está ya muy ofendido”.
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La Consagración al Inmaculado Corazón acelerará el Triunfo. Enmendar nuestras vidas tan radicalmente, sin embargo, es como mover una montaña. Seguramente es por esto que el Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de Maria. Ella proclamó “A los que abracen esta devoción les prometo la salvación”. La devoción a Su Corazón nos traerán las gracias que en el fondo necesitamos para enmendar nuestras vidas. Necesitamos seriamente considerar cómo abrazar esta devoción y permanecer con plena fe en ella. Lo cual nos asegura nuestra propia victoria sobre los pecados de nuestro interior. Nuestro ser encomendado al Inmaculado Corazón de Maria acelerará el triunfo sobre el mal a lo ancho del mundo como fue profetizado por Nuestra Señora de Fátima.
-NOTA IMPORTANTE-
El siguiente capítulo de este libro merece una atención especial.
En la visión final de Nuestra Señora de Fátima aparecida como Nuestra Señora del Carmen (como apareció también en Garabandal) llevando el escapulario marrón del Carmelo para todo el mundo.
Cuando se preguntaba a Lucía por qué aparecía Nuestra Señora del Carmelo con el Escapulario ella replicaba: “Porque Ella quiere que cada uno lo lleve puesto. Es el signo de la consagración a Su Inmaculado Corazón”.
En el siguiente capítulo, P. Bebie explica el significado de esta consagración realizada a través de la Devoción al Escapulario sin entrar en detalles del escapulario mismo. Para mayor información rogamos al lector que consulte un libro clásico sobre el asunto titulado Sign of Her Heart, publicado por AMI Press, Washington, NJ 077882 . . . un nuevo libro sobre él también aparecerá pronto:Hers.

Capítulo Ocho
Glorioso título
La Consagración es una forma de devoción. La devoción al Inmaculado Corazón puede lograrse de varias formas, pero la que parece hoy más apropiada es la “consagración”. Nuestra Señora de Fátima solicitó la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, y prometió que esto traería la conversión de la nación. La Consagración tiene un poder inmenso, capaz de hacer descender gracias del cielo y rendir cosas imposibles. En vista de la profecía sobre la conversión de Rusia a través de la consagración una multitud de Católicos han decidido consagrarse ellos mismos al Corazón Inmaculado de Maria, expresando con ello, del mejor modo que pueden, la devoción al Inmaculado Corazón de Maria, y su deseo de vivir de acuerdo con esta devoción en cada día de su vida. Aquellos que han realizado esta consagración personal han decidido en sus propios corazones estar continuamente unido a Ella y llevar a cabo sus peticiones. La Consagración es el Triunfo del Inmaculado Corazón avanzando en nuestros corazones.
El corazón consagrado está dedicado a la transformación en un similar al Inmaculado Corazón de Maria: sin pecado, lleno de amor. Aquellos que viven su consagración son testigos del Triunfo ya alcanzado en ellos. Ellos han permitido ser convertidos. Siguen a Jesús sin reservas. Invitan a otros a la misma auto- donación del corazón entero al Señor. Sus corazones reflejan la bondad y amabilidad del Corazón de Maria. El Inmaculado Corazón de Maria, la perfecta respuesta a Jesús, se hace visible en las vidas de aquellos consagrados a este Corazón.
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Por todas estas razones, todos deberían considerar seriamente consagrarse personalmente al Inmaculado Corazón. Quienes ya lo han hecho pueden testificar el rápido poder de transformación de la consagración. Ellos sienten que al haberse encomendado completamente a los protectores brazos de Maria, que está continuamente presente en ellos de una nueva forma. Saben que ellos están recibiendo gracias que en otro caso no tendrían, porque su Madre, Maria Inmaculada, les está cuidando. Permiten que Ella sea en ellos, lo que Dios quiere que Ella sea. Confían en Ella en una forma nueva debido a que su consagración será el seguro para su salvación.
La consagración es un asunto simple. Nosotros entregamos nuestro ser entero en el misterio de ser adoptados maternalmente por Maria. En esto imitamos a Jesús, quién, como un pequeño infante, estuvo en Ella, y quién nunca revocó este regalo de Él mismo a Ella. Decimos “Sí” a Maria como Él hizo. Nosotros creemos que Dios obra poderosamente a través de Ella, y que nosotros estamos inmersos en ese poder a medida que llega a través de Su Corazón. La consagración puede expresarse más concisamente afirmando que es lo mismo que decir “Sí” a Maria, el Inmaculado Corazón, exactamente como Ella es, y como Dios nos concede Ella a nosotros. Así aceptamos el regalo que Dios nos hizo cuando desde la Cruz dijo a su amado discípulo, “Ésta es tu Madre”. Entonces nosotros la adoptamos, esto es, la hicimos nuestra en todo lo que tenemos y somos.
No atribuimos a Ella nada más, ni nada menos, que lo que Dios mismo hace. Él hizo a Maria Su Madre, y nosotros lo reconocemos. También suponemos que es nuestra Madre porque Él nos la concedió cuando murió en la Cruz. Ella reina con Él, debemos extender Su reino sobre nosotros. Ella es sin pecado, y nosotros aspiramos a serlo también.
*Ésta es una bonita explicación de la devoción del Escapulario del Monte Carmelo. Consultar el libro: Sign of Her Heart, AMI Press, Washington, NJ 07882.
Ella está llena de amor y así queremos serlo nosotros también. Nos consagramos a nosotros mismos a todas estas verdades sobre Maria como nos consagramos a Su persona. Sintonizamos con Ella tal como Dios ha revelado a Ella la forma de ser, y nosotros no impediremos a nada de Su gloria que Dios mismo la ha concedido.
Con la consagración se abre uno totalmente al ilimitado poder de Dios llegando a través del vehículo del Inmaculado Corazón. Ella es uno de los secretos de Dios, que nunca podemos llegar a comprender completamente: la gracia y amor ilimitados alcanzándonos por medio de la más pequeña, Maria. Los más humildes y sencillos son siempre los más probablemente elegidos por el Señor para ser los canales de Su poderío. La consagración al Inmaculado Corazón supone esta clase de fe. Cree que Dios puede hacer sus más poderosas obras a través de alguien tan sencilla y débil como Maria, la Virgen de Nazaret. Ella no es Dios, sino una de nosotros, compartiendo nuestro estado y esperanza humanas. Sin embargo, Ella está llena de la fuerza de Dios como las jarras de agua de Caná, desbordadas por el poder de Dios en vino exquisito para la boda. Ella concede este vino de gracia para los demás. Ella nos lo da a beber a través de su amor y oración. Lo comparte en la meditación de Cristo. Esto no nos debería asombrar. Como miembros del Cuerpo de Cristo transmitimos la misma gracia de Cristo cuando bautizamos, perdonamos, intercedemos, amamos. Pero en Ella no existe el impedimento de compartir la gracia de Dios con la que nos pertenece a nosotros debido a su ausencia de pecado. En su caso, como Ella es Inmaculada (sin pecado), el Espíritu de Jesús se transmite con tal exuberante poderío que no queda nada más allá del ámbito de su influencia. La consagración reconoce Su reino universal con Cristo y le da la bienvenida. La persona consagrada al Inmaculado Corazón se ha presentado complacidamente al plan de Dios para actuar a través de Maria, y se deleita en la alegría de haber tomado esta decisión. La consagración es un acto de humildad, por el cual nos agachamos como Jesús hizo cuando lavó los pies de sus discípulos. Admitiendo la pequeñez de uno mismo, se abre el corazón humano a los milagros de la transformación. Esto acelera la reforma de los corazones de este mundo. Esto agiliza el triunfo y la Era de la Paz. Esto
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aparta el Castigo aprovechándose de la gracia de Dios, que llega a través de la Madre llena de gracia. Esto acorta el tiempo de Tribulación, incluso provocando su fin. La consagración nos asegura la salvación y nos confiere la posibilidad de interceder de una manera más efectiva y seria en la salvación de los pecadores. Este es uno de los ingredientes más necesarios del plan de paz de Nuestra Señora, y actúa a favor de su rápido cumplimiento.
Capítulo Nueve
La Era de Paz
“Si hacéis lo que os pido, habrá paz”. Estas palabras de esperanza pronunciadas por Nuestra Señora de Fátima preceden a una larga letanía de desgracias que Ella predijo llegarían al mundo si Sus peticiones no fueran tomadas en serio. Es imperativo comprender que su afirmación mantiene que: habrá paz definitiva, si el pueblo hace lo que Ella pide. Si incluso ahora, durante “los últimos avisos”, respondemos con arrepentimiento, dejando que nuestros corazones sean limpiados de pecado por la gracia del perdón de Dios, en realidad habrá paz: primero paz en cada corazón humano, después a través del mundo entero paz en la sociedad, iniciando una Era de Paz, que Ella profetizó que llegaría inevitablemente.
Si lo hubiéramos escuchado al comienzo, o en cualquier tiempo a lo largo de los años en los que Ella estuvo quejándose con nosotros, podríamos haber evitado “guerras, hambruna, persecución de la Iglesia y del Santo Padre”. Se podría haber evitado el martirio de tantas personas buenas, la hambruna que arrasó tantas naciones, Rusia podía haberse ya convertido, y podía no haber hecho extender sus errores a través del mundo. La Segunda Guerra Mundial podía no haber ocurrido.
Pero estas aflicciones tuvieron lugar. ¿Pero se ha perdido la paz para siempre?, ¿Será la raza humana borrada por su propia guerra nuclear global?. ¿Es la paz un sueño, una ilusión?.
“Al final, Mi Inmaculado Corazón triunfará… y una Era de Paz será concedida al mundo”. Esta promesa es incondicional. La paz está llegando. Será la paz que Jesús concede, no la dada por “el mundo”. El pueblo finalmente hará lo que Ella pide, y la paz será dada. La paz, y la era de paz, definitivamente están en camino. Creer esto no es una ilusión. La Madre de Dios lo ha predicho. A pesar de consideraciones y dudas humanas, guerras o castigos, Su profecía se hará cierta “al final”.
La Era de Paz está pendiente del Triunfo. No es posible estimar el tiempo que queda antes que llegue la paz, puesto que la llegada de ésta depende de que el Triunfo ocurra en nosotros con antelación. Primero debemos poseer el corazón sin mancha como el Inmaculado Corazón antes que la paz pueda llegar. El arrepentimiento debe desviar el pecado antes que la paz pueda estar con nosotros. El amor debe invalidar cualquier otra consideración, reconciliándonos a todos en la fraternidad, antes que podamos ver llegar la paz. Familias y convecinos, pueblos y ciudades, países y naciones deben estar todos reconciliados antes que pueda llegar la paz. Por encima de todo, los Cristianos debemos estar nuevamente unidos en un único Cuerpo que es la Iglesia, antes que la paz pueda descender a nosotros desde el Cielo. Nuestra Señora se refirió a esto asegurándonos que la paz “será concedida” al mundo. Ella vendrá de Dios.
Así la Era de Paz debe esperar hasta que el Triunfo sea completo. Ella ya ha empezado en quienes han escuchado el mensaje de Nuestra Señora y han cambiado sus vidas, esforzándose diariamente en hacerse santo y complaciente de Dios, buscando imitar el Inmaculado Corazón de Maria con sus propios corazones. El Aviso ya ha separado de sus pecados a una cantidad incalculable, en ellos especialmente, el Triunfo está haciendo su punto de apoyo. El Milagro les confirmará a todos ellos su decisión y convencerá a muchos más para seguir a Jesús. La gracia del arrepentimiento fluyendo de estos
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acontecimientos podría hacer avanzar tanto el Triunfo que no llegase a ocurrir nunca el Castigo. Pero la Era de Paz no llegará hasta que el Triunfo del Inmaculado Corazón sea tan completo que todos nuestros corazones hayan sido ya convertidos a la paz.
La paz es un regalo para el corazón, y si un corazón está en paz entonces puede desprender paz al exterior. La paz en mí puede hacer al mundo de mi alrededor un lugar más pacífico para los demás. Por mi paz, estoy dispuesto a relacionarme amistosamente con cada uno que me encuentre. Las naciones pacificas están compuestas de personas pacíficas que se han decidido por la paz como forma de vida. No puede haber guerra entre naciones llenas de hombres y mujeres pacíficos. Un corazón transformado por la propia paz interior puede dar al mundo la paz que el mundo no puede darse a sí mismo. Son aquellos que comparten, a través del arrepentimiento y la conversión, la paz de Jesús, quienes inaugurarán la Era de Paz prometida.
Por estas razones, debemos esperar, no sabemos cuánto falta para la Era de la Paz. Puede ser acelerada por la gente de paz, retrasada por la gente que rechaza la y se somete al pecado. Sólo sabemos esta misteriosa “paz” llegará con certeza. El Inmaculado Corazón lo ha prometido.
La Era de Paz puede llegar muy pronto. Podemos esperar que entre el Milagro y la Era de Paz haya sólo un corto periodo de tiempo, y que el Castigo no acontezca nunca. Si el mundo se convierte rápidamente por los maravillosos acontecimientos que hemos comenzado a experimentar con el Aviso, es posible que la Era de Paz llegue rápidamente. Después de todo, “nada es imposible para Dios”. Quizás la gran onda de intercesora oración que será llevada a cabo por los fieles para la conversión del mundo, llegue a ser tan efectiva que la Era de Paz llegue sin retraso. Pero hemos de admitir que también es posible, y quizás más probable (dados nuestras pasadas respuestas a los mensajes), un más largo, quizás mucho más largo, intervalo de espera, con muchos años muy duros antes que el Triunfo sea completo y la Era de Paz comience. Simplemente no conocemos cuanto tiempo después del milagro será. En realidad, la paz puede aparecer sólo tras el castigo, que Dios seguramente no esperará para vernos sufrir. Podríamos esperar que la Era de Paz llegase pronto si a través del arrepentimiento, no fuera necesario ningún castigo para traerla. La paz del Señor puede estar con nosotros por la intercesión de Maria, Madre de Dios. “Santa Maria, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora”, en nuestros tiempos, que nosotros podamos conocer una paz a lo largo y ancho del mundo, en el Corazón de Jesús y en Su Inmaculado Corazón.
LOS NUEVOS TIEMPOS

Capítulo Diez
“Todos amarán nuestros Corazones”
El mundo entero se convertirá. Para la mente que no comprenda que “no hay nada imposible para Dios”, la afirmación anterior podría parecerle totalmente absurda. Sin embargo, esto es lo que Nuestro Señor aseguró a Conchita que sucederá, cuando la niña preguntó sobre el propósito del Milagro de Garabandal. No sólo para la conversión de Rusia, sino que el Milagro sería para la conversión del mundo entero.
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Entonces, para indicar que esta conversión sería producida por el Milagro, Él añadió a continuación, “Así, todos amarán Nuestros Corazones”. Jesús contó a Conchita que por el Gran Milagro de Garabandal el mundo entero –todos– se convertirán. La evangelización, la tarea que Jesús encomendó a la Iglesia en su Ascensión, será alcanzada universalmente. El mundo entero se transformará en Iglesia.
La conversión mundial ha ocurrido ya antes en la historia. Anteriormente, han sido dos las veces en que el “mundo entero” (tal como los habitantes pensaban que era) ha llegado a convertirse. El mundo Mediterráneo en los primeros siglos de la misión de la Iglesia fue completamente abarcado por la predicación de los Evangelios. Otro mundo, el Nuevo Mundo de Centro y Sudamérica fue evangelizado con extrema rapidez cuando la Señora de Guadalupe se apareció a Juan Diego, un humilde indígena que acababa de convertirse. Su testimonio sobre su encuentro con la Madre de Dios, junto con la milagrosa imagen que se imprimió por sí misma en su vestimenta, condujo a todo aquél pueblo inicialmente pagano hacia el seno de la Iglesia. La conversión de México duró sólo siete años, en los cuales se llegaron a convertir ocho millones de personas. Sudamérica entera siguió el mismo curso, de tal manera que hoy casi la mitad de los bautizados Católicos en el mundo viven en el Nuevo Mundo.
Una tercera Evangelización a escala mundial está a punto de alcanzarnos. Pero esta vez no será sólo una parte de la población del globo la que retornará a Él para salvarse. Cada nación, y cada persona sobre la tierra se ha abierto a los Evangelios por el Aviso. El Milagro les llevará a la Iglesia. Estos acontecimientos apocalípticos harán ver de una manera incuestionable que Jesús es el verdadero Señor y que todos debemos ir a Él y a Su Iglesia para poder ser salvados.
La Iglesia está siendo preparada. El Señor ha estado preparando Su Iglesia para el mayor de sus esfuerzos misioneros, la evangelización del mundo moderno. El Concilio Vaticano II alteró irrevocablemente la dirección de la Iglesia Católica, convocándonos otra vez a nuestro fervor primitivo y a nuestras raíces bíblicas, trazándonos un nuevo rumbo que tiene por destino la conversión del mundo entero. Los Padres del Concilio hablan no sólo de la Iglesia misma congregada en torno al sucesor de San Pedro, el Papa, sino a nuestros “hermanos separados” de otras Iglesias Cristianas, y también al mundo que no es ni Católico ni Cristiano. Los Obispos del Concilio asumieron la responsabilidad, surgida del mandamiento de Cristo, a predicar el Evangelio a todas las naciones sobre la tierra. Durante siglos han existido obstáculos insuperables para esta empresa, políticos, económicos, culturales, y de todo tipo. Pero hoy, muchas de las fuerzas que otrora fueron la antítesis de la evangelización se están desmoronando. Porque los modernos avances tecnológicos, mejoras en las comunicaciones, cooperación política entre las naciones, recursos multinacionales y otros desarrollos, estamos avanzando hacia la unidad geopolítica. Una unidad similar era característica del mundo romano en el tiempo de Cristo y de la Iglesia Apostólica. Durante unos trescientos años el Mar Mediterráneo se consideró un “lago romano” a través del cual los misioneros como San Pablo accedieron libremente al mundo que ellos conocían, y a todos sus núcleos de población. La “Pax Romana” reinó bajo el dominio de los Cesares. No sin dificultad, pero gracias a la situación de aquel mundo, la población del Imperio Romano, esclavos y libres, ricos o pobres, personas corrientes, nobles, emperadores, eventualmente todos entraron a la Iglesia a través de la predicación del Evangelio por los apóstoles de aquel tiempo. Dios había dispuesto al mundo, para cuando se cumpliera el tiempo, para que el misterio y el poder de la “Buena Nueva” de Jesucristo. Con la indomable fuerza y guía del Espíritu Santo, la extensión de los Evangelios y de la Iglesia de Cristo se llevó con total éxito.
Hoy la Iglesia Católica contempla su futuro con una nueva conciencia de su llamada a evangelizar. Y esto se aprecia no sólo en un reciente Sínodo de Obispos (en 1974) manteniendo su firme responsabilidad a hacerlo, sino que de las más profundas raíces, particularmente entre Católicos, se está descubriendo un nuevo fervor a proclamar el Evangelio a través del mundo entero.
Será evangelizado el mundo entero. Las apariciones Marianas, especialmente las de Fátima y Garabandal, invitan a la Humanidad al arrepentimiento y a a la salvación. Nuestra Señora de Fátima declaró que una
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Era de Paz sería “concedida al mundo”. En Garabandal, Nuestro Señor prometió “la conversión del mundo entero”. La Era de Paz, el Triunfo del Inmaculado Corazón, y la conversión del Mundo Entero fueron predichas para el futuro incondicional y definitivo. Los tres hechos implican la evangelización total del globo. Pronto comenzará una Era de Evangelización, y el todavía nos manda a nosotros, que somos Su Iglesia, “Id por todo el mundo y proclamar la Buena Nueva a todas las criaturas” (Mc 16:15). Debemos prepararnos nosotros mismos para esto, la mayor de las obras de Dios en la historia. El Padre va a enviarnos a cada uno de nosotros, sus pequeños, a traer la Buena Nueva por las cuatro esquinas de la tierra hasta llegar a todos.
El Aviso prepara a la Iglesia. Es la preparación más persuasiva que el Señor nos podía haber dado para la llegada del Tiempo de la Evangelización. Con el Aviso Dios nos pide que encaremos nuestra vida pecaminosa, siempre el mayor obstáculo a la expansión del Evangelio, y que nos arrepintamos. El Aviso también nos revela que nuestro tiempo es único, diferente de cualquier otro que haya habido, y que debemos estar preparados para el nuevo tiempo que está amaneciendo. Ha habido “guerras y rumores de guerras”, y hemos estado sometidos al pánico, como si el fin estuviera a mano. Pero Jesús nos dice, “esto todavía no es el fin” (Mt 24:6), “Se proclamará la Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin” (Mt 24:14) [N.T. el autor erróneamente dice Mt 24:16]. ¿Podría estar el Señor refiriéndose al tiempo de Evangelización que estamos describiendo ?. A un sacerdote que estaba discutiendo con Conchita los hechos de Garabandal, la vidente le dijo, “Cuando contempléis el Aviso conoceréis que hemos llegado al fin de los tiempos”. Al menos podemos deducir de estas afirmaciones que si son exactas en su estimación del momento actual de la historia, entonces un gran y definitivo periodo está próximo a llegar: la Era de la Paz y el tiempo de Evangelización. El Aviso es el “signo de los tiempos”, el periodo de la historia en que Dios actuará con más gran poder que nunca para traer el Evangelio a cada criatura. Todos llegarán a amar los corazones de Jesús y Maria, y el amor reinará en el mundo. El Aviso fue el primero de estos actos de poder. Nos está preparando a todos para la época de gloria que se está acercando.
La Iglesia será reunida. Nuevamente los Obispos participando en el Sínodo de Evangelización de 1974 mostraron en sus discursos a este augusto cuerpo su convicción que a menos que la Iglesia se transforme nuevamente en una, sería inútil esperar la expansión de la evangelización a todo el mundo. Nuestra desunión es un escándalo evidente y una contradicción a las peticiones del Evangelio. La Santa Iglesia Católica debe convertirse nuevamente en una para ser reconocible por las naciones como la Iglesia que Jesús estableció. La Unidad es su característica distintiva. Pero nuestra común pecaminosidad nos ha llevado al extravío; los acontecimientos históricos han quebrado una y otra vez los hilos que todos unidos formaban el tejido de la vestidura de Cristo. La unidad, verdadera y completa unidad, debe lograrse una vez más antes incluso que la evangelización del mundo pueda llegar a considerarse probable.
Tal unidad ha de ser un regalo del Señor. El Papa Juan Pablo II a lo largo de su pontificado ha realizado muchas declaraciones refiriéndose a la condición de división de las iglesias de hoy día. Su convicción de que la unidad debe provenir de Dios como una gracia y favor, fue expresada en su invitación a los líderes del mundo Cristiano con motivo de la jornada en Roma para el Domingo de Pentecostés de 1981 (7 de Junio), para primeramente rezar juntos por la unidad al Espíritu Santo e inmediatamente “discutir sobre nuestras diferencias” (según sus palabras).
Dios tiene intención de reunir Su Iglesia. El más atroz dolor que los miembros de todas las iglesias Cristianas sentimos el día del Aviso fue contemplar el daño que todos nos hemos hecho unos a otros por no permanecer como uno en corazón y mente. Porque ahora el mundo podía haberse transformado ya en Cristiano, y durante estos siglos muchos se hubieran salvado de la perdición, si hubiéramos continuado unidos con plena fe. El Aviso nos ha hecho conscientes de las dimensiones de este pecado corporativo del cual todos nosotros somos en algún grado culpables. Necesitamos una profunda renovación de corazón para poder invertir esta división, y llegar a abrazar la completa unidad Católica a la cual el Señor ahora nos
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dirige. No únicamente los así llamados ‘no-Católicos’, sino también los Católicos, el Señor insta a abandonar los preciados prejuicios. Nuestra cerrazón debe ser derretida por la acción de todos los corazones juntos fluyendo en una unidad compacta.
La conversión de Rusia será el punto de inflexión para la reunión de todos los Cristianos. Es un requerimiento del Señor, de acuerdo a los mensajes de Fátima, que la Consagración de este país al Inmaculado Corazón sea llevada a cabo por el Papa en unión con todos los Obispos del mundo. La promesa que Rusia se convertirá por esta acción dejará sin ninguna duda, que esta rápida conversión, habrá llegado 1) por la intercesión del Inmaculado Corazón, y 2) por la autoridad del Papa y de los Obispos; Lo que establecerá ante todos los ojos la enseñanza tradicional de la Iglesia Católica concerniente al Papa y a Maria. Para muchos será desconcertante que el Papa, la autoridad de la Iglesia para atar y desatar (a través de él mismo y de los otros Obispos), y el poder de María como el canal de intercesión y gracia quedará demostrado que no es el problema impidiendo la unidad de los cristianos, sino la solución al problema. Dios colocará los supuestos en nuestras cabezas. La Unidad llegará porque Dios lo desea, porque Él ha escogido el camino en que se llevará a cabo, y porque Él, no nosotros, es el artífice de la Unidad.
La nueva Iglesia será humilde. Todos nos encontraremos nuevamente en el perdón mutuo. Cualquiera que sean los dones de Espíritu que una iglesia particular hay recibido o redescubierto, serán compartidos con todos los otros. La Iglesia entera será enriquecida por todos nosotros reunidos nuevamente en un Cuerpo. Una Iglesia completamente empobrecida, en cada miembro, evangelizadora, apostolizante, predicante, servidora. No sólo serán elegidos apóstoles que salgan a las carreteras y a los caminos a obligar a los demás a entrar; cualquiera se dará cuenta de esto y asumirá la misión dada a todos nosotros: “Predicar el Evangelio por todas partes”. Será una edad de conversión como no la ha habido jamás. La Iglesia entera, reunida nuevamente junta por su propia conversión en una unidad, saldrá a recoger la cosecha, que ya en estado de espera, se encontrará madura para su recolección.
La Iglesia reunida será la Señal de la Evangelización. Incluso, a pesar que el Aviso, el Milagro y el Castigo (en caso de llegar) sean señales para todo el mundo, estos se dan para llamar nuestra atención en la Gran Señal de la Iglesia misma, reunida por el Espíritu desde el cual debe llegar la salvación. Debido a que nosotros hemos estado reprimiendo su testimonio de nuestros pecados es por lo que el Aviso y el Milagro se hicieron necesarios. Los prodigios y las maravillas nos alertan sobre donde se puede encontrar el misterio de la Iglesia. Dios ha decidido que el Milagro con un acontecimiento importante de la Iglesia. El Milagro tendrá lugar un Jueves por la tarde a las 8:30, para recordarnos que encontramos unidad en la super-mesa de la Iglesia, puesto que la Sagrada Eucaristía fue establecida ese día y a esa hora de la tarde. El Milagro sucederá el día de la fiesta de un mártir de la Iglesia, nuevamente remarcando que fue por la unidad con la Iglesia por lo que este santo o santa mártir dio su vida en tal gesto de amor. La cabeza visible de la Iglesia, el Papa, y los Obispos, cabezas de la Iglesia en sus respectivas diócesis, son, personalmente, signos sacramentales de la unidad de la Iglesia que son instados por su ministerio a proteger nuestra unidad. El Milagro viene a traer la conversión de Rusia y del mundo entero; y ello de alguna manera estará asociado a la consagración colegial de Rusia al Inmaculado Corazón. La conexión de esta acción de los Obispos Católicos, unidos con el Papa, convencerán a aquellos que todavía dudan que el poder de Dios está con la Iglesia unida a este cuerpo, y esto nuevamente nos conducirá hacia una verdadera unidad Católica. Dios desea que aceptemos nuevamente a la Iglesia como un creíble testigo de Su verdad, y para este fin obra estos milagros, para convencernos de que vayamos en su busca, a través de Su Única Iglesia Verdadera. Este es el camino de redimirnos, el camino “encarnacional”, en que Él nos da a un otro, de tal manera que podamos encontrarnos con Él, a través de ese otro. Debemos permitir que se nos lleve a la Iglesia y entonces ser conducidos por ella. Su Cuerpo es la Iglesia, con todos los carismas del Espíritu Santo como patrimonio, sin excluir al Papa, autoridad y doctrina de la Iglesia, los Obispos y sacerdotes, Maria, la Santa Eucaristía y los otros Sacramentos, incluida la Confesión y el indisoluble Matrimonio. Reunidos en la completitud de estos regalos, la Iglesia brillará ante las naciones
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como el sol. Todos verán que sólo la Iglesia ofrece y es capaz de dar la salvación, entonces entrarán en esta ciudad celestial desde todos los rincones de la tierra.
La Iglesia vive en el tiempo, y la conversión del mundo tomará su tiempo, hasta que la evangelización total sea lograda. Dios puede atravesar el tiempo como hizo en el Aviso, pero la expansión del mensaje, incluso tras un prodigio tal como el Aviso, ordinariamente depende del ministerio de la Iglesia en el tiempo. Por consiguiente habrá de haber una Era de Paz para permitir que la evangelización sea completada. El mundo no será llevado a la Iglesia en una noche, ni sin que haya batalla, persecución, dificultades y dolor. No todos han sido tan renovados por el Aviso como para que inmediatamente abracen la fe Cristiana. Las iglesias locales necesitarán la oportunidad de convertirse completamente en una y madurar, adquiriendo la fuerza suficiente como para encarar la obra de Evangelización. El proceso que comenzó en Jerusalén y Antioquia hace más de diecinueve siglos, habrá de repetirse esta vez en el escenario del ancho mundo. Primeramente deberá florecer un sistema bien desarrollado de instrucción, catequesis, cuidado pastoral, y ayuda mutua capaz de prestar servicio reconocible a la Iglesia donde todos podemos alcanzar la salvación. La Iglesia debe ser organizada apropiadamente para evangelizar al mundo, pues el mundo puede encontrase indeciso a rendirse inmediatamente a las solicitudes de vivir las implicaciones completas del misterio de la Iglesia. La conversión completa del mundo ocupará mucho tiempo a la Iglesia nuevamente reunida. Necesitaremos la Era de la Paz.
¿ Cómo será la Iglesia de la Era de la Paz ?. De las profecías dadas en Garabandal la que creó mayor curiosidad es la concerniente al actual Papa. Conchita nos dice que Nuestra Señora reveló que “Sólo quedan dos Papas más tras Pablo VI, pero esto no significa el fin del mundo”. Esta difícil predicción implica que durante los últimos años de la historia anteriores a la Segunda Venida de Cristo, la Iglesia no tendrá Papa. ¿ Será ese el periodo de la Era de Paz ?, o es que ¿ la Era de Paz será tan corta que el presente Papa, Juan Pablo II, quien de acuerdo a la profecía es el último [N.T: A Juan Pablo I no se le debería contar entre ellos, según las actuales interpretaciones], vivirá hasta el fin de esta Era , cuando la persecución comience nuevamente y quede un periodo corto de tiempo antes que finalice el mundo ?. O quizás ello pueda significar que será adoptada una forma de unidad de la Iglesia donde la representación de Pedro sería llevada por más de una persona o por un colegio de Patriarcas, algo a la manera de la Iglesia Ortodoxa ?. El significado de las palabras de Maria es oscuro, pero Ella no asocia esta profecía sobre el último Papa con el “fin de los tiempos”.
Quizás el propósito de la Santísima Virgen al revelarnos esta extraña profecía es el de prepararnos para cambios organizativos sin precedentes en la estructura de la Iglesia del futuro. La unificación y evangelización global requerirá una enorme alteración de las actitudes y métodos para completarla. La Iglesia, según parece, será muy diferente de la que tenemos hoy, y años luz de la Iglesia anterior al Segundo Concilio Vaticano.
Conclusión
Este libro se ha escrito para preparar a las mentes para los acontecimientos que van a llegar. Por más de veinte años (N.T: ya más de 40), las revelaciones de Garabandal han sido mantenidas en la duda y confusión, debido a circunstancias que estaban más allá del control de cualquiera de nosotros. Esta situación estaba en el plan de Dios, y ya la predijo Nuestra Señora en Garabandal. Pero ahora el Aviso ha confirmado todos estos acontecimientos, y ha disipado la bruma cubriendo las apariciones que allí sucedieron. Sus palabras y lecciones en este pequeño pueblo montañés también reafirman y autentifican las apariciones Marianas del pasado, y une todas ellas en un extraordinario tapiz de profecías que señalan los años presentes como los más importantes en la historia. Ella nos ha dado los “Últimos Avisos”, y ahora sabemos que estamos viendo el “Fin de los Tiempos”. Estamos en el umbral de una nueva época, una Era de Paz, un tiempo de evangelización sin precedentes. Dios está haciendo todo para prepararnos. Este
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libro ha intentado enfocar los elementos básicos del mensaje que la Madre de Dios ha estado trayendo al mundo durante más de ciento cincuenta años.
Dios mismo, mediante el Aviso, ha comenzado a dejarnos dramáticamente claro que aquello que María ha venido proclamando ha sido verdadero siempre. Todos podemos ver por nosotros mismos lo que Dios está haciendo, porque ahora está mostrando abiertamente su labor. Desde ahora en adelante nadie podrá mantener sinceramente que no hay Dios o que Él no tiene poder. Ahora estamos experimentando Su juicio más allá de nuestro mundo, que se ha desviado tanto de Él. En su Misericordia, Él ahora nos concede la oportunidad de rectificar el camino y volver a Él, antes que sea demasiado tarde.
Ahora debemos esperar al Milagro, que con certeza seguirá dentro del año de la fecha del Aviso. Este Milagro probablemente convertirá al mundo entero. Un mundo nuevo está naciendo. Hay guerras y rumores de guerras, pero no seamos presas del pánico, pues “aún no es el fin”. Hay una Era de Paz acercándose. Debemos tenderla la mano, atraparla, y darla unos a otros. No podemos retrasarla más. El día es hoy.
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LAS SEÑALES OS LLEVARÁN HASTA LA FECHA DEL GRAN AVISO.
Confidencia 655 Miércoles 3 de Octubre de 2001
El Señor: ¡ Hijo mío ! Soy Yo Tu Redentor, pequeñín mío y nuestro, perdóname que te levante de la cama para escribir aquí, hijo mío.
Pero es el caso que te quiero comunicar algo que tú ya llevas un tiempo sintiendoMe y no te atreves a escribir, y es que: las SEÑALES os llevarán hasta la fecha del Gran AVISO.
No tenéis que especular ni escudriñar más sobre la fecha, sino sobre las SEÑALES y los SIGNOS … que son lo mismo.
Aquella noche del 3 de Octubre de 2001, una alma pequeña (A) se encontraba durmiendo, cuando el Señor le despertó y le instó a levantarse para escribir una nueva confidencia, la 655ª. Una confidencia escalofriante, pues en ella está descrito las señales y signos que nos conducirán al Gran Aviso, previo al Gran Milagro y Gran Castigo que se nos echa ya encima.
Un resumen de estos signos está descrito a continuación.
RESUMEN:
Antes del AVISO:
Signo 1º:
La huida de Roma del Papa Juan Pablo II, así como su falso entierro, y nombramiento del antipapa… (Cancelado)
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Signo 2º: Colapso de la Bolsa y pánico financiero… Signo 3º: Comienzo de la Guerra… Signo 4º: Huída de aves y animales de la naturaleza… Signo 5º: La Gran CRUZ BLANCA aparecerá en el cielo durante siete días y noches.. Signo 6º: Llegan noticias del Cometa que se acerca… Durante el AVISO: Signo 7º: Comienzo del Gran Aviso con la gran explosión y la nube blanca que cubrirá toda la tierra…
A)
TAPAR VENTANAS y huecos del exterior. Encerraos y no salir hasta que terminen los truenos, fuera moriréis. ! Orad por todos…!
B)
Éxtasis universal de todo ser humano, y detención e inmovilidad de la materia… Será el tiempo de Dios…
C)
CHOQUE DEL COMETA contra la tierra y el gran TERREMOTO seguido de otros, hasta el fin del AVISO y el manto blanco…
Será el primer impacto
LAS SEÑALES OS LLEVARÁN HASTA LA FECHA DEL GRAN AVISO.
Confidencia 655 Miércoles 3 de Octubre de 2001
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(Impacto de un cometa en el mar, imagen obtenida por simulación)
CONTINUACIÓN DEL RESUMEN:
Después del AVISO:
D)
La GRAN SEQUÍA, consecuencia de las altas temperaturas que la caída del cometa provocará…
E)
Carestía general de AGUA y ALIMENTOS…
F)
Las PLAGAS de insectos, ranas, langostas…
G)
El GRAN FRÍO, las temperaturas descenderán de 15 a 30 grados por debajo de cero, según la zona, durante el invierno.
H)
El Anticristo, Maitreya, y marca de la Bestia, 666, y persecución de los católicos.
Finalmente :
– EL GRAN MILAGRO … para confirmar que el AVISO fue de Dios, y tomar posturas, o con Dios o con Satanás.
– Guerra Nuclear Masiva …
– EL GRAN CASTIGO … Con el choque de la Bola de Fuego (otro cometa), y los tres DÍAS DE TINIEBLAS finales, con la destrucción de todos los enemigos de Dios…
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– Fin de la GRAN TRIBULACIÓN y PURIFICACIÓN y comienzo de los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra con el REINO DE LA PAZ Y EL AMOR para los que hayan sobrevivido, ya purificados en el crisol… Yo seré su REY y Mi Madre será su REINA… La Nueva Jerusalén bajará del Cielo y los del Cielo con los de la Tierra tendrán comunicación… Satanás habrá sido encadenado por mil años y la vida en MI REINO DE LA TIERRA será sencilla y natural, en armonía entre los hombres y los hombres con Dios… la Iglesia habrá sido purificada y el nuevo Papa recibirá las instrucciones directamente de Mí… Ahora, en este Período Mesiánico del que estáis en sus últimos días, habéis debido tener FE en Mis Palabras; en el Reino de la Paz que comenzará pronto, deberéis TENER FE EN MI PRESENCIA DE RESUCITADO ENTRE VOSOTROS, porque la PRESENCIA EUCARÍSTICA que ahora tenéis de Mí, la habéis perdido y despreciado la gran mayoría…. Por eso dije:
“Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Lucas 18, 8)
LAS SEÑALES OS LLEVARÁN HASTA LA FECHA DEL GRAN AVISO.
Confidencia 655 Miércoles 3 de Octubre de 2001
(A): ¡ Oh Señor ! esto es tremendo, y a la vez maravilloso… pues parece un cuento de hadas… para los que estamos sufriendo tanto en estos días, por vivir Tu Palabra y hacer Tu Voluntad…
El Señor: Sí hijo mío, pero no es nada de “cuento” ni de “hadas”, sino que esta sociedad ha llegado al colmo, y EL PADRE no le va a permitir más a Satanás y al hombre que ocupen Su Lugar… pero no lo la va a destruir como en el Gran DILUVIO, no, ahora hay más de un Noé y su familia, y dejará a muchos grupos repartidos por la tierra para comenzar el Reino de la Paz… Esta vida y esta sociedad que vivís hoy todavía, desaparecerá (1), estáis llamados a vivir grandes e insólitos acontecimientos, como los ya anunciados… y aunque todo es tremendo como tú has dicho, NO DEBÉIS PERDER NUNCA LA FE de Mi PRESENCIA ENTRE VOSOTROS, en la EUCARISTÍA y en el PRÓJIMO, porque Yo he dicho: “QUE ESTARÉ CON VOSOTROS HASTA EL FIN DEL MUNDO” (2) y lo que os he anunciado aquí no es el Fin del mundo, no; es el Fin de los tiempos Mesiánicos para dar paso a Mi REINO EN LA TIERRA, pues en mis días de Hijo del hombre, se lo dije a Pilatos, que mi reino no era de este mundo, porque él lo entendía como un reino material al estilo de los hombres seducidos por Satanás, en donde se dominan unos a otros entre envidias, traiciones y crímenes, pero Mi Reino de la Paz en la tierra Nueva no será así, los hombres se respetarán y amarán, se comprenderán todos, y amarán y adorarán a Dios dándole el culto debido (3).
Mi REINO DE LA PAZ será como el Paraíso que perdieron Adán y Eva por su pecado de desobediencia a Dios… Yo soy el Nuevo ADÁN y Mi Madre es la Nueva EVA … Yo seré el Rey y Ella la Reina de la NUEVA ERA DE PAZ, todo comenzará de nuevo (4), dichosos los que lleguen a este Reino Mío, porque me verán cómo estoy resucitado y caminaremos juntos y beberemos del fruto de la vid, como les prometí a mis apóstoles en la última cena (5).
Yo soy Rey de Paz, y todos los que vivan en mi Reino de Paz, tendrán Mi Paz, serán fieles al Amor de Dios y de los hermanos, vivirán en armonía con Dios, con los hombres y con toda la naturaleza que habrá sido renovada con sus criaturas … los hombres vivirán hasta cien y ciento cincuenta años… y cuando mueran irán al Cielo, porque todos habrán sido TRANSFORMADOS (6) y la segunda muerte no tendrá poder poder sobre ninguno de los que vivan y reinen conmigo por mil años en MI REINO DE LA PAZ, que no será el Cielo ni tampoco la tierra como está ahora (7).
1
Con esto, no os estoy diciendo nada nuevo que no esté en las Sagradas Escrituras, pero sí os lo estoy EXPLICANDO… porque hay muchos puntos que aún no han sido bien entendidos y explicados, el que tenga oídos que oiga Mi Voz.
Y ahora hijo mío, pequeñín nuestro, de Mi Santa Madre y vuestra, sigue escribiendo y desarrollando los puntos de este primer RESUMEN que has hecho… está bien, no tengas ningún reparo, los eventos que se anuncian son desagradables y dolorosos… pero confiad en Mí que soy vuestro REDENTOR y tuve que pasar por la crucifixión antes de resucitar… Yo EL REDENTOR y Mi Santa Madre la Corredentora estaremos con cada uno de vosotros en todos los momentos… por ello os animamos a que OS PREPARÉIS ESPIRITUALMENTE y viváis en GRACIA de Dios desde hoy mismo… y también os prevengáis materialmente para afrontar los acontecimientos que os anunciamos.

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Acerca de Patricio Benitez
JESUS POR MARIA

2 Responses to El Aviso de Dios (Publicado con permiso eclesiástico) por Father Philip Bebie, C.P.

  1. chepina lara says:

    esta muy bien este libro dice el señor que nada se mueve sino es por su voluntad oremos para que entendamos todo esto que esta pasando oremos unos por otros y que la santísima Trinidad tenga piedad y misericordia de toda la humanidad por medio de Maria Santisima de San Jose , los Angeles y todos los Santos que asi sea

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