Mensaje de la Virgen en Garabandal

Primer Mensaje
  En otoño de 1961, las videntes dieron a conocer al mundo el 1er mensaje y que a la letra dice:
  “Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo”.
Segundo Mensaje
  La Santísima Virgen comunicó su “segundo mensaje” cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1ro de enero, de 1965 que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre, a todo el mundo. Dijo la Virgen:
  “Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús”.
El Aviso
  El 1 de enero, del año 1965, Conchita tuvo una nueva aparición de la Señora quién habló del “aviso” para que el mundo se enmiende.
  Conchita nos dice: “No puedo decir en qué va a consistir, pues Ella no me ha ordenado decirlo. Y ¿cuándo será?, no me lo ha dicho, así que no lo sé. Si sé que será visible para todo el mundo; será obra directa de Dios y tendrá lugar antes del milagro. Yo no sé si morirán personas. Únicamente pueden morir, al verlo, de impresión.”
En una de sus cartas habla así sobre el aviso:
  “Ese aviso es como un castigo, para los buenos y los malos: para los buenos, para acercarlos más a Dios y para los malos, para anunciarles que viene el fin de los tiempos y que estos son los últimos avisos.”
  El aviso será fruto de la justicia de Dios y de Su misericordia. De Su justicia, porque nos va a purificar de nuestros pecados; de Su misericordia, porque nos dará la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual. Este aviso será obra de la intervención directa de Dios. El aviso que vendrá al mundo será algo externo a nosotros que sucederá en el firmamento; será vista una luminosidad acompañada de un fuego ardiente que se sentirá en toda la tierra. Internamente, y esto es lo más importante, veremos nuestra conciencia ante la justicia de Dios; lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer; en una palabra: una especie de juicio particular en vida. También será la corrección de la conciencia del mundo, una purificación antes del Milagro para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos.
El Milagro
  Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: “haré un milagro para que todos crean”.
En una nota Conchita escribe:
  “Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.
  Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran Castigo sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo, consiguientemente, un pequeño resto que será preservado.
Continúa Conchita:
  Como el castigo es muy, muy grande, como lo merecemos, el milagro también es inmensamente grande, como el mundo lo necesita. A mi me ha dicho la Virgen la fecha del milagro y en qué va a consistir y ocho días antes tengo que decirlo a la gente para que venga. El Papa lo verá desde donde esté y el Padre Pío. Los enfermos que asistan a él sanarán, los pecadores se convertirán, y no quedará duda a quien vea este gran milagro que Dios Nuestro Señor por intercesión de la Virgen hará. Y ahora todos esperando ese gran día del milagro a ver si el mundo cambia y el castigo no viene.
Tres Papas
  Cuando la noticia de la muerte del Papa Juan XXIII llegó al pueblo, las pequeñas campanas de la Iglesia anunciaron la muerte del Papa con un tono fúnebre.
  Conchita fue con su madre Aniceta y la Sra. Ortiz de camino a la Iglesia. Surgió la siguiente conversación:
El Papa ha muerto.
Dijo su madre.
Contestó Conchita:
Ah, que el Papa murió. Entonces quedan TRES papas.
  Hasta aquí todo muy bien. Sin embargo, una vez de vuelta a casa, Aniceta no estaba tranquila y quiso conocer más profundamente los pensamientos de su hija que parecía reservarse en presencia de la Sra. Ortiz.
  En casa, a solas, temiendo un posible error de su hija, le pregunta su madre:
¿De dónde sabes que solamente quedan TRES papas?
Conchita respondió:
De la Santísima Virgen. En realidad me dijo que aún vendrían CUATRO papas pero que Ella no contaba uno de ellos.
Dice Aniceta:
Pero entonces, ¿por qué no tener en cuenta UNO?
Responde Conchita:
Ella no lo dijo, solo me dijo que UNO no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo.
A la pregunta:
¿Quizás por eso no lo cuenta?
Conchita dice:
No lo sé.
Su madre:
Y qué viene después.
Ella no lo dijo.
El Castigo
  El castigo fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre, de 1961. Las niñas relataron que el castigo, según pudieron “verlo” la noche del 19 y 20 de junio, de 1962:
  Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que baja del cielo y cosas peores; gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporará; todos los hombres presos de la desesperación buscando matarse unos a otros, pero al faltar las fuerzas, caerán: unos en las llamas y otros lanzándose al mar, pero el agua parecerá hervir y activar las llamas”
Nos cuenta Conchita en uno de sus escritos.
  “El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no de los mensajes de la Virgen y al milagro. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque yo he visto el castigo; si puedo asegurar que si viene es peor que si estuviéramos envueltos en fuego; peor que si tuviéramos lumbre por arriba y lumbre por abajo. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe, después de hecho el milagro”.

Extraños hechos de la noche de Navidad con las almas del purgatorio

La Navidad es un momento especial para las almas.

 

Estamos en la puerta de la Navidad, y es un buen momento para sus historias. Ocurrió en una parroquia de Alaska y así quedó escrito gracias al sacerdote jesuita leonés Segundo Llorente Villa, misionero en el Círculo Polar Ártico. El padre Llorente transcribió el testimonio de otro cura del que no sabemos el nombre, pero que el jesuita y luego congresista de los Estados Unidos dejó escrito. Quizá fuera él mismo. 

 

 

El Padre Segundo Llorente (1906-1989) fue un sacerdote asignado a las misiones en Alaska. Durante cuarenta años, trabajó arduamente para llevar el Evangelio a los nativos de ese lugar. Escribió una reflexión titulada “Cosas extrañas suceden en la Noche de Navidad”, donde discute la importancia de venerar a la Santísima Eucaristía. Esta perspicaz pieza, que fue publicada en el boletín de la Sociedad Católica de Evangelistas de febrero de 1998, es relevante para nuestro tercer milenio cristiano. 

Un sacerdote me dijo que lo que le sucedió una vez en su primera parroquia.

Después de la Misa de Medianoche en Navidad él personalmente cerró la iglesia. Con las llaves en el bolsillo, se fue a su habitación y tenía un buen sueño. A las 7:30 de la mañana se levantó y se fue de nuevo a la iglesia con la intención de tener una hora de oración para él solo.

Abrió la puerta lateral que conduce a la sacristía, encendió una luz, y luego encendió las luces de la iglesia. Al abrir la puerta de la sacristía se dirigió a la iglesia, y literalmente, se congeló. Gente extrañamente vestida con la ropa más pobre ocupaban la mayor parte de los bancos y todos estaban en silencio total. Nadie siquiera se movía y a nadie le importaba  mirarlo. Un grupo pequeño estaba junto a la escena de la natividad del pesebre contemplándolo en silencio total.

El sacerdote se recuperó rápidamente y en voz alta les preguntó cómo llegaron. Nadie respondió. Él se acercó a ellos y les preguntó de nuevo.

“¿Quién te ha dejado entrar?”

Una mujer contestó totalmente indiferente: “Cosas extrañas suceden en la noche de Navidad.”

Y de vuelta el silencio total.

El sacerdote fue a ver la puerta principal y la encontró cerrada tal como la había dejado. Ahora estaba decidido a aclarar los hechos y volvió la cara a los bancos, pero ellos estaban vacíos. El pueblo había desaparecido.

Mantuvo este rompecabezas para sí mismo por algún tiempo. No fue posible mantenerlo más y me dijo lo que yo os he dicho. ¿Podría ayudarlo con cualquier explicación plausible?

Permítanme decir que el sacerdote en cuestión es un modelo de cordura y está tan bien educado academicamente como la mayoría de los sacerdotes, si no mejor.

LA EXPLICACIÓN

Mi explicación era y sigue siendo la siguiente.

Esos fueron los muertos que estaban haciendo su purgatorio, o parte de él, en la iglesia. Es seguro asumir que reparamos nuestros pecados donde los cometimos.

Esas personas se sumergieron en un silencio total. ¿Por qué?

Considere la irreverencia cometida ante el Santísimo Sacramento; personas en la iglesia: charlando, riendo y mirando a su alrededor. Después de la misa algunas personas se reúnen en pequeños grupos alrededor de las bancas y convierten a la iglesia en una plaza de mercado sin tener en cuenta la presencia real de Cristo en el Sagrario.

¿Por qué desaparecieron?

Ellos no se desvanecieron. Ellos simplemente se volvieron invisibles. Pero ellos permanecieron atados a sus bancos, incapaces de pronunciar una sola palabra para expiar su charla irrespetuosa mientras vivían.

El Santísimo Sacramento es cosa de risa. Hay un precio por todo lo que hacemos o decimos. Al final es Dios quien ríe el último – por así decirlo.

Esas personas tenían que dar el Santísimo Sacramento la adoración y respeto que Cristo merece. 

¿Por cuánto tiempo?

Sólo Dios puede responder a eso.

¿Por qué el sacerdote los ha podido ver?

Así podía orar por ellos y por todos las demás pobres almas detenidas en otras iglesias.

¿Por qué otros sacerdotes no ven esas personas?

Bueno, tal vez ya saben, en teoría, que las almas pueden ser detenidas en las iglesias, así como en cualquier otro lugar, por lo que no necesitan un milagro.

¿Por qué estaban vestidos con ropa tan pobres?

Para expiar su vanidad mientras vivían. Las personas a menudo usan la ropa no tanto para cubrir su desnudez, sino como un símbolo de estatus para impresionar a los demás. Pero Dios no está impresionado por, digamos, abrigos de visón.

Asimismo, las personas entran a la iglesia con casi nada de ropa. En los meses de verano no es raro que las personas – en su mayoría mujeres – vayan a recibir la Sagrada Comunión en la ropa más indecente. El pastor puede o no puede tolerarlo, pero Dios tendrá en su día algo que decirt acerca de esto. Los harapos podrían ser un castigo apropiado para estos excesos.

Aunque la Iglesia no manda que tengamos que creer el cuento según relata el padre Llorente, es sin embargo, un saludable recordatorio de la reverencia a dar a la Santísima Eucaristía.

Sabemos que nunca podremos adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento como debemos. Pero hay que intentarlo. Se merece nuestros humildes esfuerzos y nos recompensa por nuestros esfuerzos.

¡Oh Santísimo Sacramento! ¡O divino Sacramento! ¡Todas las alabanzas y todas las gracias sean en cada momento tuyo!

 

http://forosdelavirgen.org/73273/extranos-hechos-de-la-noche-de-navidad-con-las-almas-del-purgatorio-2013-12-15/

El manto de nuestra Señor de Guadalupe

EL MANTO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE POR C A GRUNWALDT:

SOBRE LOS MILAGROS DEL MANTO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

1) El primer milagro del manto de la Virgen la misma lo hace el mismo día 12 de Diciembre de 1531 cuando las flores que estaban en le manto que Juan Diego no las podía ocultar al ir a la presencia del obispo y que por eso lo habían de molestar, empujar o aporrear, descubrieron un poco que eran flores; y al ver que todas eran diferentes flores de Castilla sacadas del monte del Tepeyac en pleno invierno que no crecían ni una flor, se asombraron mucho por ello y al querer tomar las mismas desaparecían de las manos de quienes querían arrebatárselas a Juan Diego.-
2) Al desenvolver el manto delante del obispo se dibujó en él la Imagen de la Siempre Virgen María la Madre del Verdadero Dios (como le había anunciado a Juan Diego, confirmando de esta forma lo que los católicos creen que la Virgen fue Virgen antes, durante, y después del parto) y que hasta hoy se conserva y el obispo y todos los que estaban se arrodillaron y la veneraron.-
3) El día 26 de Diciembre de 1531 cuando iban en procesión al monte del Tepeyac en la misma iban muchos indios festejando como eran la costumbre de los indios chichimecas jugando con los arcos y las flechas y danzando los que iban a pie y desde una canoa a uno de ellos se le disparó una flecha con tan mala suerte que atravesó la garganta de un indio que iba caminado acompañando el manto.- El mismo murió en el acto en que la flecha le atravesó la yugular.- Luego de haberle extraído la flecha delante mismo del manto el indio revivió sólo le quedo la cicatriz hasta el día en que murió.-
4) A raíz de ello 9.000.000 de indios se convirtieron al cristianismo.-
5) En el año 1751 fue analizado por Miguel Cabrera junto con José Ibarra y comprobaban que en la Imagen no hay rastros mirando por atrás y por delante era visible la pintura pero no había rastros de pinceladas.-
6) En el año 1791 en el lado derecho superior cae ácido muriático en proporción de un 50% de ácido nítrico y 50% de ácido clorhídrico haciendo un agujero de cerca de 10 centímetros de diámetro.- En 30 días se reconstituyó solo sin que nadie hubiera hecho algo para remendarlo, cocerlo o entretejerlo.- Hoy en día sólo queda el rastro de la mancha y sólo con instrumental preciso se puede rastrear aún restos de ácido muriático en la Tilma.-
7) En el siglo XVIII se hizo una réplica lo más parecida al original y se pudo comprobar que el poncho confeccionado con las mismas fibras de maguey se hizo polvo en sólo 15 años.- La conservación en sí mismo de 468 años es un verdadero fenómeno inexplicable, mide 1,65 de largo por 1,20 de ancho.-
El día 14/11/1921 el pedrero Luciano Pérez un español anarquista depositó un arreglo de flores al lado de la Tilma de Juan Diego y en ellas tenía una carga de dinamita que destruyó todo alrededor, mas la Tilma no sufrió absolutamente nada.-
9) En 1929 el fotógrafo Alfonso Marcué González descubre una figura humana en el ojo derecho de la Virgen.-
10) En el año 1936 el Obispo de México hace analizar tres fibras del manto con el que posteriormente sería premio Nobel de Química del año 1938 y 1949 el Dr. Richard Khun de origen judío y descubrió que la pintura de las mismas no tenía ningún origen vegetal ni mineral ni animal ni ningún otro elemento de los 111 conocidos, por lo que dedujo que la pintura no es de origen humano.-
11) En el año 1956 el oftalmólogo Dr. Torruela Bueno descubre que al acercarse al ojo para realizarle un fondo de ojo la pupila se cierra y al apartar la luz se dilata nuevamente como si fuera un ojo humano.-
12) En julio de 1956 el Dr. Lavoignet después de 8 meses de trabajos descubre el fenómeno óptico de la “ triple imagen de Purkinge-Samson” que es el fenómeno óptico que en el ojo humano se forma las tres refracciones del objeto visto.-
13) Al acercar el lente para hacer un fondo de ojo observaron que con la luz la pupila se contraía y al retirarla se dilataba nuevamente.-
14) En febrero de 1979 el Dr. José Aste Tonsmann Jefe del Centro Científico de la IBM de la capital de México le lleva dos años de trabajo intensivo y va a descubrir lo que hasta ahora ha sido uno de los fenómenos inexplicables más grande de todos los tiempos. Por computadora la imagen de la pupila del ojo derecho e izquierdo agranda la misma en forma digitalizada y descubre doce persona que están viendo la Imagen de la Virgen de Guadalupe.-
15) Pero allí no termina la sorpresa ya que al agrandar la pupila del Obispo Juan de Zumarraga otras mil veces más o sea 1 milímetro de la imagen se agranda primero 2500 veces y luego la pupila del obispo 1000 veces más y allí aparece nuevamente la imagen del indio Juan Diego mostrando la Tilma con la Imagen de la virgen de Guadalupe.- O sea que en el tamaño de un cuarto de nanómetro que es la ¼ parte de un millonésimo de milímetro, esto hizo que el doctor Aste Tonsmann no durmiera por varios días maravillado de algo tan increíble.-
16) El 7 de mayo de 1979 los científicos Jody Brand Smith profesor de estética y de filosofía en el Pensacola College y Phillip Serna Callahan biofísico de la Universidad de Florida y especialistas en pintura y miembros de la N.A.S.A. No encontraron pintura en el original de la Imagen. Pueban que no es fotografía pues no ha impresionado al tejido.-
17) También descubren que la tilma conserva sin ninguna explicación la temperatura del cuerpo humano de alrededor de 36,6 a 37º grados cuando se le toma la temperatura.-
18) El 22 de diciembre de 1981 el padre Mario Rojas descubre en el Observatorio Laplace de la ciudad de México que las estrellas del manto corresponden al Solsticio de invierno del día 12 de diciembre de 1531 que pasó por México a las 10.26 de la mañana o sea que a esa hora Juan Diego desplegó el poncho y en esa hora de ese día los astrónomos han comprobado tal acontecimiento.-
19) Fueron pintados dos ángeles al costado en la mitad de la imagen fuera de los rayos y a los 30 días desaparecieron y hoy en día con aparatos muy especiales y sofisticados se pueden encontrar rastros de la pintura.-
20) También una corona arriba de la cabeza fue pintada y la misma ha desaparecido.-
21) El ángel de la parte inferior según el padre Rojas fue agregado en el siglo XVIII y se va borrando con el tiempo.-
22) La pintura agregada por el hombre al manto, el ángel de la parte inferior el oro a los rayos y plata al lazo de armiño y la serpiente debajo de los pies de la virgen se están cayendo y aparecen los colores originales gravado el día 12/12/1531, con más esplendor. –
23) Al acercarse al ver la tela a menos de 10 centímetros no se ve nada mas que las fibras del manto y los colores no.-
24) Los científicos de la N.A.S.A. descubren que al pasar un rayo láser por la tela colocándola de costado el mismo pasa sin tocar la pintura ni la tela y comprueban que la pintura está suspendida en el aire por tres décimas de milímetros o sea que la misma no está pegada en el manto sino tan sola suspendida en el aire.-
25) También el ginecólogo al colocar el estetoscopio debajo de la cinta de armiño donde se ve que la Virgen se encuentra en cinta se da cuenta que siente ruidos de latidos rítmicos y los cuenta y se lleva la sorpresa de que son de 115 a 120 pulsos en un minuto que vienen a ser los latidos del corazón del niño Jesús y corresponden dicha cantidad a los de un feto real.-

“No se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. No estoy yo aquí? No soy tu Madre? No estás bajo mi sombra? No soy yo tu salud? No estás por ventura en mi regazo? Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa.”
(Palabras de Nuestra Señora a Juan Diego)

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En tus santas pupilas

En tus santas pupilas

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Virgen de Guadalupe, santa madre del Verbo,
preciosa y tan humilde que vistes con ayate,
traigo mi alma cristiana desolada cual cerro,
ansiosa de ser tuya, dispuesta a venerarte.

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En días tenebrosos me iluminan tus rayos,
en noches interiores me guían tus estrellas
y bajo el poderoso refugio de tu manto
se acallan las angustias de mi pobre existencia.

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Me rindo ante tu imagen –al pie de tanta gloria–
con filial sentimiento, con devoción profunda.
Tú has transformado en carne mi corazón de roca
y me has ido puliendo con la luz de tu luna.

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Suplico aquellos dones que Dios te ha prodigado
para nosotros, pobres y vanos pecadores.
¡Por tu misericordia, haz que con el rosario
pueda volver diamantes mis más negros carbones!

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Contigo, uno mis manos en oración al Padre
y te dedico flores que hoy brotan en mi alma.
Tu logras hacer menos dificultoso el viaje
a pesar de las piedras que desgarran las plantas.

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Virgen de Guadalupe, te encomiendo mi vida:
que cuando Dios reciba mi suspiro postrero
me descubra entre aquellos que habitan tus pupilas
pues tus ojos piadosos abren puertas al cielo.

El milagro de la Virgen de Guadalupe

El milagro de la Virgen de Guadalupe

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La aparición se inició el 9 de diciembre de 1531 en las cercanías de la Ciudad de México, entonces ciudad capital del imperio Azteca: la Virgen se aparece al indio Juan Diego, y le pide que transmita al obispo del lugar su voluntad de que se construya un templo dedicado a Ella en el cerro Tepeyac. El obispo, al escuchar el relato del indio, le pide una prueba de la Presencia de la Madre de Dios allí. María hace crecer entonces un jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico, y se las hace recoger en su tilma (especie de poncho o manta) a Juan Diego. Luego le pide se las presente como prueba de Su Presencia al obispo. Cuando el indio abre su tilma frente al obispo, caen las flores al piso y aparece milagrosamente retratada la imagen de la Virgen María en la rústica tela. El templo dedicado a la Virgen de Guadalupe fue construido en el cerro Tepeyac, lugar de las apariciones, donde se exhibe la tilma original de Juan Diego, impresa con la mundialmente conocida imagen de la Virgen de Guadalupe.

Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe “Patrona de toda América Latina”. Pío XI, de “todas las Américas”; Pío XII la llamó “Emperatriz de las Américas”; y Juan XXIII, “La misionera celeste del Nuevo Mundo” y “la Madre de las Américas”. En la maravillosa gran basílica de Guadalupe, Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990. Además, en sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II visitó el Tepeyac y honró con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe, a quien   encomendó el continente Americano y su nueva evangelización. 

 

Curiosidades sorprendentes sobre la tilma de Guadalupe

Estudios oftalmológicos realizados a los ojos de María han detectado que al acercarles luz, la pupila se contrae, y al retirar la luz, se vuelve a dilatar, tal cual como ocurre en un ojo vivo. ¡Los ojos de María están vivos en la tilma!. También se descubre que los ojos poseen los tres efectos de refracción de la imagen que un ojo humano normalmente posee. Lograr estos efectos a pincel es absolutamente imposible, aún en la actualidad.

La fibra de magüey que constituye la tela de la imagen, no puede en condiciones normales perdurar más que 20 ó 30 años. De hecho, hace varios siglos se pintó una réplica de la imagen en una tela de fibra de maguey similar, y la misma se desintegró después de varias décadas. Mientras tanto, a casi quinientos años del milagro, la imagen de María sigue tan firme como el primer día. Se han hecho estudios científicos a este hecho, sin poder descubrirse el origen de la incorruptibilidad de la tela.

No se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, al acercarse uno a menos de 10 centímetros de la imagen, sólo se ve la tela de maguey en crudo. Los colores desaparecen. Estudios científicos de diverso tipo no logran descubrir el origen de la coloración que forma la imagen, ni la forma en que la misma fue pintada. No se detectan rastros de pinceladas ni de otra técnica de pintura conocida. El Dr. Phillip S. Callaghan, del equipo científico de la NASA americana, biofísico de la Universidad de Kansas (EE.UU.), investigador, científico y técnico en pintura, y el Profesor Jody Brant Smith, «Master of Arts», de la Universidad de Miami, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pensacolla, afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la tierra. En su libro «La tilma de Juan Diego» exponen el estudio realizado por ellos a nivel particular.

Varias veces, a lo largo de los siglos, los hombres han pintado agregados a la tela. Milagrosamente estos agregados han desaparecido, quedando nuevamente el diseño original, con sus colores vivos.

En el año 1791 se vuelca accidentalmente ácido muriático en el lado superior derecho de la tela. En un lapso de 30 días, sin tratamiento alguno, se reconstituye milagrosamente el tejido dañado. Actualmente apenas se advierte este hecho como una breve decoloración en ese lugar, que testimonia lo ocurrido.

Las estrellas visibles en el Manto de María responden a la exacta configuración y posición que el cielo de México presentaba en el día en que se produjo el milagro, según revelan estudios astronómicos realizados sobre la imagen.

El 14 de noviembre de 1921, Luciano Pérez, un anarquista español, depositó un arreglo floral al lado de la Tilma de Juan Diego que contenía una bomba de alto poder. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma, que permaneció en perfecto estado de conservación. Una Cruz de pesado metal que se encontraba en las proximidades fue totalmente doblada por la explosión, y se guarda como testimonio en el templo. Sin embargo, el cristal que protegía la Tilma no se rompió, teniendo en cuenta que en aquella época no había cristales antibala.

El Dr. Enrique Graue, oftalmólogo de fama internacional, director de un hospital oftalmológico en México, afirma: «Examiné los ojos con oftalmoscopio de alta potencia, y pude apreciar en ellos profundidad de ojo como al estar viendo un ojo vivo».

En estos ojos aparece el efecto Púrkinje-Sánsom: se triplica la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Este efecto fue estudiado por el Dr. Púrkinje de Breslau y Sánsom de París, y en oftalmología se conoce por el fenómeno Púrkinje-Sánsom. Este fenómeno, exclusivo del ojo vivo, fue observado también en el ojo de la Virgen de Guadalupe, por el Dr. Rafael Torija con la ayuda de un oftalmoscopio. Él lo certifica con estas palabras: «Los ojos de la Virgen de Guadalupe dan la impresión de vitalidad».

Lo mismo afirman los doctores Guillermo Silva Ribera, Ismael Ugalde, Jaime Palacio, etc. Desde el año 1950, los ojos de la Virgen de Guadalupe han sido examinados por una veintena de oftalmólogos.

 

Conclusiones de un estudio basado en tecnología digital

La tecnología digital da nueva luz a uno de los fenómenos que es todavía una incógnita para la ciencia: el misterio de los ojos de la Virgen de Guadalupe. Los resultados de esta investigación fueron revelados por el ingeniero José Aste Tonsman, del Centro de Estudios Guadalupanos de México, en el Ateneo pontificio “Regina Apostolorum”, de Roma.

El doctor Aste, graduado en ingeniería en sistemas ambientales por la Universidad de Cornell, ha estudiado durante más de veinte años la imagen impresa de la Virgen en el burdo tejido hecho con fibras de maguey -una especie de cactus- de la tilma del beato Juan Diego, el indígena que recibió las apariciones que cambiaron decisivamente la historia de México. Se trata de una tela que no dura más de veinte años, pero la imagen se mantiene intacta como el primer día desde hace casi cinco siglos, después de haber permanecido más de un siglo sobre una pared húmeda, entre el humo de miles de velas, y manoseada por muchedumbres de indios.

En su conferencia, el doctor Aste insistió en que nos encontramos ante una imagen “que no ha sido pintada por mano de hombre”. Ya en el siglo XVIII varios científicos realizaron pruebas científicas que mostraban cómo era imposible pintar una imagen así en un tejido de tal textura. Richard Jun, premio Nobel de Química -recordó el doctor Aste Tonsman-, hizo análisis químicos en los que se pudo constatar que la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales, ni mucho menos minerales. Dado que en aquella época no existían los colorantes sintéticos, la imagen, en este aspecto, es inexplicable.

En 1979 los estadounidenses Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron con sorpresa que no había huella de pintura y que el tejido no había sido tratado con ningún tipo de técnica.

Aste se pregunta: “¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo sin colores y con un tejido que no ha sido tratado? Es más, ¿cómo es posible que, a pesar de que no haya pintura, los colores mantengan su luminosidad y brillantez?”.

El ingeniero peruano añadió que “Callahan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridiscencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas”.

Pero, en particular, este prestigioso científico investigó el enigma de los ojos. El reflejo transmitido por los ojos de la Virgen de Guadalupe, es la escena en la que Juan Diego mostraba al obispo fray Juan de Zumárraga y a los presentes en la estancia, el manto con la misteriosa imagen  el 9 de diciembre de 1531.  Comenzó a desarrollar su estudio en 1979. Aumentó los iris de los ojos de la Virgen hasta alcanzar una escala 2.500 veces superior al tamaño real y, a través de procedimientos matemáticos y ópticos, logró identificar doce personajes impresos en los ojos de la Virgen.

En los ojos de la Virgen -revela- se encuentran reflejados los testigos del milagro guadalupano, el momento en que Juan Diego mostraba el ayate al obispo. Los ojos de la Virgen tienen así el reflejo que hubiera quedado impreso en los ojos de cualquier persona en esa posición.

Se puede distinguir un indio sentado, que mira hacia lo alto; el perfil de un hombre anciano, con la barba blanca y la cabeza con calvicie avanzada, como el retrato de Juan de Zumárraga realizado por Miguel Cabrera para representar el milagro; un hombre más joven, con toda probabilidad el intérprete Juan González; un indio de rasgos marcados, con barba y bigote, que abre su propio manto ante el obispo, sin duda Juan Diego; una mujer de rostro oscuro, una sierva negra que estaba al servicio del obispo; un hombre de rasgos españoles que mira pensativo acariciándose la barba con la mano. En definitiva, en los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe está impresa una especie de instantánea de lo que sucedió en el momento en que tuvo lugar el milagro.

En el centro de las pupilas, además, a escala mucho más reducida, se puede ver otra escena, totalmente independiente a la primera. Se trata de una familia indígena compuesta por una mujer, un hombre y  algunos niños. En el ojo derecho, aparecen otras personas de pie detrás de la mujer.

Hasta aquí llega la ciencia, fue la conclusión de Aste Tönsmann. El cómo se ha realizado algo tan maravilloso no es posible descifrarlo con métodos científicos. El investigador peruano, sin embargo, se aventura a ofrecer un por qué: considera que en los ojos de la Virgen hay un mensaje “escondido” reservado para nuestro tiempo en el que la tecnología es apta para descubrirlo, y cuando este mensaje es más necesario. “Este puede ser el caso de la imagen de la familia en el centro del ojo de la Virgen, en una época en que la familia está bajo un serio ataque en nuestro mundo moderno” . Un mensaje, además, universal y antirracista, pues varias etnias se encuentran reflejadas.

La película

En México, se estrenó el 30 de noviembre de 2006 la película “Guadalupe”. El Cardenal y Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, recomendó la película pues “pone al alcance de todo el público el conocimiento de múltiples y desconocidos aspectos de Santa María de Guadalupe, en el marco del 475 Aniversario de sus apariciones”

La trama se sitúa en la época actual, cuando José María y su hermana Mercedes, dos científicos que han dedicado su vida a la arqueología y la historia, deciden investigar la leyenda de la Virgen de Guadalupe, impulsados por su curiosidad y por la situación que viven, sin saber que eso cambiará su existencia de manera radical. Todo, porque hace 5 siglos, en plena conquista de América, apareció una pintura estampada en el manto de un indígena llamado Juan Diego.

El director, Santiago Parra, cineasta de origen ecuatoriano, filmó la película en escenarios de Europa y América bajo la producción de la empresa «Dos corazones». Según declaraciones del propio Parra, la película intenta captar toda la riqueza del fervor guadalupano de México por un cineasta que viene de fuera y que es capaz de ver a fondo lo que muchos mexicanos no ven. Todo el equipo de Santiago Parra así como los miembros del reparto, fueron asesorados por el Instituto Superior de Estudios Guadalupanos.

La película se estrenó también en EE.UU. el 8 de Diciembre de 2006. En España, el estreno tuvo lugar el 12 de diciembre de 2008.

Para ver la película, puede acceder a http://webcatolicodejavier.org/Guadalupe.html

 

A Nuestra Señora de Guadalupe

A Nuestra Señora de Guadalupe

Eres la más hermosa de todas las mujeres;
pura, santa, bendita, pletórica de rosas.
Perfumas días, tardes, noches y amaneceres
y en paz guardas mi vida sobre todas las cosas.

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Madre que en los eriales haces brotar las flores
por tu querer sublime y el poder celestial,
¡no dejes que Dios vea los pálidos colores
que ensombrecen mi alma cuando me roza el mal!

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Te venero. Dichosas las fúlgidas estrellas
que engalanan el cielo de tu sencillo manto.
¡Quisiera, por un día, brillar como una de ellas
para alumbrar tu imagen con celo sacrosanto!

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Bendito sea el ángel que sostiene la luna
sobre la que reposa tu delicado pie.
Un rayo de tu gracia debió alumbrar mi cuna
porque te siento madre dondequiera que esté.

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Virgen Guadalupana, a tus plantas me postro,
humilde, suplicando tu digna intercesión.
¡No dejes que se borre la imagen de mi rostro
de la sagrada tilma de tu gran corazón!

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Lecciones de la vida

LECCIONES DE LA VIDA… Durante un programa de radio sobre casos de la vida real, transmitido por una emisora comunitaria en el sur-centro de Wisconsin, Estados Unidos, el hijo de inmigrantes mexicanos Anthony García relató una historia que hizo estallar las líneas telefónicas de la cabina de transmisión. Sin embargo, la producción del programa decidió no sacar las llamadas al aire pues, aunque Anthony estaba contando una tragedia personal; la gran mayoría de las llamadas fueron hechas por mujeres que (si bien no se alegraban por su dolor) celebraban que hubiera aprendido la lección, aunque haya sido demasiado tarde. Esta es su historia: Mi nombre es Anthony García y llegué a esta ciudad después que mis padres se mudaron de California gracias a una oportunidad de trabajo. En Green Bay conocí, hace ya casi 20 años, a Madeleine, mi primera esposa. Vaya que me costó mucho trabajo conquistarla! La recuerdo cuando tenía 25 años y, como si fuera ayer, puedo verla: bellísima, inteligente, conversadora y siempre con una sonrisa a flor de labios. Me esforcé mucho por demostrarle que yo era un hombre que valía la pena y uno de los días más felices de mi vida fue cuando aceptó ser mi novia. Yo era contratista del sector de la construcción a pequeña escala y Madeleine siempre me apoyó en mi trabajo. Incluso dejó sus estudios de enfermería por comenzar a trabajar como mi asistente y como era tan conversadora y bien relacionada, fue de mucha ayuda para conseguir algunos buenos contratos. Al cabo de unos años comenzamos a vivir juntos y aunque ella hacía grandes esfuerzos por mantener vivo el romance en nuestra relación, yo comencé a enfocarme mucho en el trabajo y a descuidar incluso nuestras conversaciones y esos momentos en los que debí haber estado más pendiente de ella que de la computadora. Como los años no pasan en vano ambos fuimos envejeciendo y, de la belleza de la juventud, quedaban algunos rasgos pero, como es lógico, no iba a permanecer intacta. A sus 40 años de edad Madeleine lucía apagada y triste, como cansada. Yo se lo atribuía a esos 10 o 12 kilos de más que había ganado con el tiempo, que probablemente eran la razón por la que a veces me parecía que estaba de mal humor. Un día Madeleine me dijo que quería retomar sus estudios de enfermería y, aunque me parecía que ya estaba algo vieja para eso, le dije que se tomara el tiempo necesario para hacer lo que quisiera. Yo contrataría una asistente y problema resuelto. Pocos días después llegó Sarah a nuestras vidas. El día que la entrevisté para el puesto de asistente quedé impactado. A sus 30 años era bella y pícara. Sonreía como lo hacía Madeleine cuando la conocí y la manera como me miraba me hacía sentir perturbado. Para hacer el cuento corto, después de varias infidelidades y discusiones en casa me separé de Madeleine (con quien por cierto nunca me casé legalmente) y me casé con Sarah. En ese momento sentía que no podía estar más feliz. Tenía a mi lado una mujer sumamente bella y provocativa (por lo que mis amigos me envidiaban) y una situación económica buena y estable, gracias al prestigio que mi negocio había ganado. Durante casi cinco años no supe nada de Madeleine. La verdad no me importaba saber qué había hecho con su vida, especialmente porque no tuvimos hijos y yo estaba muy ocupado viajando y disfrutando ese “caramelito sexy” que tenía en mi cama todas las noches. Hace seis meses, mientras iba rumbo a buscar a Sarah a la fiesta de cumpleaños de una de sus amigas, sufrí un terrible accidente de tránsito. Una pareja de jóvenes que había tomado muchas cervezas de más en esa misma fiesta, me embistió con su camioneta en un cruce pocas cuadras antes de llegar. El impacto fue tan fuerte que mi automóvil salió disparado casi tres metros y, tras chocar contra un poste de electricidad, perdí mi pierna y brazo izquierdos. Estuve inconsciente durante un mes. Cuando reaccioné lo primero que hice fue preguntar por mi esposa, quien aparentemente estuvo a mi lado durante una semana pero luego no regresó por el hospital. Esa misma noche, mientras me encontraba somnoliento por la gran cantidad de calmantes, escuché una voz que me confortó. ¡Ella había regresado! Esa voz tan cercana, cálida, familiar, que me hacía sentir protegido y amado solo podía ser la de mi bella Sarah, a quien seguramente alguien le habría informado de mi recuperación. Cuando logré incorporarme y tomar conciencia de quien estaba realmente en mi habitación, me llevé una gran sorpresa. Allí estaba frente a mí, con unos ojos que no podían ocultar su felicidad por ver mi mejoría, la misma Madeleine que sin ningún remordimiento había corrido de mi casa hacía ya tanto tiempo. Durante mi estado más crítico y los dos meses y medio más que tuve que permanecer en el hospital, fue la enfermera a mi cuidado. Una tarde que se veía particularmente contenta se despidió temprano de mí. La vi soltar su cabello ya canoso y sacudirse la blusa que llevaba bajo la bata médica. “Hoy debo marcharme temprano, así que te dejaré a cargo de mi compañera Nathaly”, me dijo. Cuando le pregunté por qué me abandonaría ese día, en el que particularmente sentía más agudo el dolor de mis miembros fantasmas y absolutamente nadie parecía haber recordado mi cumpleaños número 58, me dijo unas palabras que jamás olvidaré: “Durante más de tres meses he cuidado de ti. He lavado tus heridas, te he dado de comer. Hasta me he encargado de tu aseo personal, te he afeitado, cepillado y asistido cuando debes ir al baño. Exactamente como lo hubiera hecho si nunca me hubieras dejado por una jovencita, que probablemente no esté aquí porque le de asco tener que limpiarte el trasero como yo he tenido que hacerlo. Pero hoy estoy cumpliendo un año de matrimonio con un hombre que sí valora lo que tiene y mi relación contigo, más allá del pasado que compartimos, hoy es estrictamente laboral… Y el trabajo, como bien debes recordarlo, nunca fue para mí más importante que el amor. Buenas noches”.

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