Las siete penas del infierno reveladas a Santa Faustina Kowalska

Dios le ordenó divulgarlo, aunque hoy no se habla de ello.

 

Hoy en día existe un supuesto tácito de que “todos” van al cielo, y quizás alguno al purgatorio. La teología del fuego y el azufre no está ciertamente de moda, y nunca ha sido confortable. La afirmación, ya de por si atrevida, de que “esperamos que todos los hombres se salven”, ha dado paso a “¿cómo te atreves a sugerir que no todos los hombres serán salvos?”. Veamos lo que le fue revelado a Santa Faustina Kowalska.

 

 

¿Cuándo fue la última vez que sintió a un sacerdote católico predicar sobre el infierno? Si le pasa como a la mayoría, tal vez nunca. Y si se acerca a alguno para preguntarle por qué no lo hace, obtendrá dos respuestas directas y tal vez haya otra que nunca se la dará.

Una respuesta directa está relacionada con que el infierno es una alegoría, que es un tema a discusión, etc., aunque dira paralelamente que el infierno forma parte de la doctrina de la Iglesia. Y si se topa con un modernista y tiene un poco más de confianza con él, le dirá que el infierno no existe, y si existe, que está siempre vacío por la infinita misericordia de Dios.

Otra respuesta es que no predica sobre el infierno porque hay gente que se asusta, y San pablo insiste en no escandalizar a los pequeños.

Y otra razón por la cual no lo predica, pero que no se la dirá, es porque está mal visto en la jerarquía hablar sobre el infierno. Aunque quizás las cosas pueden comenzar a cambiar a partir del papa Francisco.

Pero lo importante de esto es que, según Faustina, Dios le pidió que divulgara las penas del infierno a sus habitantes.

LAS 7 TRATAMIENTOS COLECTIVOS QUE LE REVELARON

A pesar de que no se predique sobre el infierno, las dos revelaciones más importantes del siglo XX (a los niños de Fátima y a Santa Faustina) enfatizan que el infierno existe y que el infierno está habitado por demonios y seres humanos.

A continuación se muestra la visión de Santa Faustina del infierno que Cristo le reveló. Es tan vívida como producida por Dante. Lo que sigue es tomado de la revista de Santa Faustina:

Hoy, fui llevada por un ángel a los abismos del infierno. ¡Es un lugar de gran tortura, cómo asombrosamente grande y extenso!

Los tipos de torturas que vi:

-la primer tortura del infierno es la pérdida de Dios;

-la segunda es el remordimiento perpetuo de la conciencia;

-la tercera es que la condición de uno nunca cambiará;

-la cuarta es el fuego que penetra el alma sin destruirla, un sufrimiento terrible, ya que es un fuego completamente espiritual, encendido por la ira de Dios;

-la quinta es la continua oscuridad y un terrible olor sofocante, pero a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas de los condenados se ven unos a otros, su propia alma y la de los demás;

-la sexta es la compañía constante de satanás;

-la séptima es la horrible desesperación, el odio a Dios, las palabras viles, maldiciones y blasfemias.

TAMBIÉN HAY TRATAMIENTOS ESPECIALES

Las mencionadas antes son las torturas sufridas por todos los condenados juntos, pero que no es el fin de los sufrimientos. Hay torturas especiales destinadas para las almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos.

Cada alma padece sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionados con la manera en que ha pecado. Hay cavernas y hoyos de tortura donde una forma de agonía difiere de otra.

Me habría muerto con la simple visión de estas torturas si la omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. Que el pecador sepa que va a ser torturado por toda la eternidad, en esos sentidos que fueron usados para pecar.

DIOS LE ORDENÓ DIVULGARLO

Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma pueda encontrar una excusa diciendo que no hay infierno, o que nadie ha estado allí, y por lo tanto nadie puede decir que no sabe.  (Esto es similar a la visión del infierno y la advertencia de Nuestra Señora en Fátima.)

Lo que he escrito no es más que una pálida sombra de las cosas que vi. Pero me di cuenta de una cosa: que
 la mayoría de las almas que hay no creen que haya un infierno. ¡Cuán terriblemente sufren las almas allí!  En consecuencia, pido aún más fervientemente por la conversión de los pecadores. (Diario de Santa Faustina, 741)

Vamos a confiar en Cristo, orar, arrepentirnos de nuestros pecados, amar a Dios y al prójimo y adherir a la fe verdadera “sin la cual es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).

Santa Faustina, ruega por nosotros.

Jesús, nuestra Divina Misericordia, ten piedad de nosotros.

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Shalom Alejem

¿Donde están Elías y Enoch?

¿Donde están Elías y Enoch?

¿Donde están Elías y Enoch?
La biblia habla de dos hombres que no murieron, Enoc y Elías, que están preservados en algún lugar, puede ser el “cielo atmosférico”, y que vendrán cuando el reino del terror del anticristo se apodere de la tierra. Como el domingo pasado se vio en la lectura de los evangelios cómo el profeta Elías participó de la Transfiguración de Jesús, es bueno recordar un hecho misterioso que lo envuelve, su no muerte.
La Escritura sólo conoce dos hombres que nunca han experimentado la muerte natural.  La Santísima Virgen María experimentó la muerteantes de su Asunción gloriosa, aunque al respecto hay discrepancias porque algunos hablan de dormición.

UNO DE ELLOS ES ELÍAS

En el segundo domingo de cuaresma, el domingo pasado, se leyó el evangelio de san Mateo sobre la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor, donde Jesús se muestra a tres discípulos junto a Moisés y Elías (Mt 17: 1-9). Es un buen momento para recordar el misterio de su no muerte.
Elías fue uno de los líderes religiosos más importantes de Israel. Vivió en el siglo IX antes de Cristo. Su influencia fue muy grande sobre el pensamiento hebreo.
Sobrevivió muchas pruebas (Cf. Reyes 17-21). En un viaje por el desierto al Monte Horeb, revivió las experiencias de Moisés cuando recibió la ley. Sus comunicaciones con Dios amplificaron la aplicación de los Diez Mandamientos en su tiempo. Elías retó a los profetas de Baal para demostrar la autenticidad del Dios de Israel. Dios respondió a su oración de manera visible. La fe del pueblo quedó restaurada y terminó la sequía.  (1 Reyes, 18:22-44). En su ancianidad, Elías escogió a Eliseo como sucesor (II Reyes 2:15).
Como se cree que no murió, se piensa que vendría un día a restaurar la gloria de Israel (II Reyes 2:11). Es por eso que muchos pensaban que Jesús era Elías (Mt 16:14). En la Transfiguración Moisés y Elías aparecieron conversando con Jesús (Mt 17:3).
El apócrifo Apocalipsis de Elías lo muestra al lado de Henoccombatiendo contra el hijo de la iniquidad que los mata, luego de lo cual ellos resucitan, en forma similar a lo que ocurre con los dos testigos de Apocalipsis 11 en su enfrentamiento con la bestia.

CUANDO FUERON LLEVADOS

Se habla específicamente que no murieron son Enoc y Elías. Enoc (o Henoch) es citado por San Judas en su epístolaElias (o Elíajh) es considerado el fundador del Antiguo Testamento por los Carmelitas y el mayor de los profetas del Antiguo Testamento antes de San Juan el Bautista.
Enoc vivió antes de la gran inundación. Leemos lo siguiente acerca de él:
“Y todos los días de Enoc fueron trescientos sesenta y cinco años. Y anduvo con Dios, y desapareció, más: porque Dios se lo llevó” (Génesis 5:23-24).
En cuanto a Elías leemos que él fue recogido por un carro de fuego:
“Y yendo, caminando y hablando juntos, he aquí que un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos: y Elías subió en un torbellino al cielo” (2 Reyes 2:11)

NO MURIERON

Como se puede ver, estos dos hombres no mueren. Según Santo Tomás de Aquino, ellos son preservados en el cielo atmosférico (que se identifica con el paraíso terrenal), pero no en el cielo empíreo (el Cielo propiamente). Ver Summa Theologiae III, q. 49, a. 5.
Santo Tomás, en acuerdo con los padres de la Iglesia explica que Enoc y Elías están esperando ahí fuera en el espacio exterior. Santo Tomás escribe que estos dos hombres volverán al final de los tiempos para la batalla con el anticristo. 
Es impensable que estos dos hombres nunca vayan a morir ya que es contrario a la enseñanza apostólica:
“Y así como está establecido para los hombres que mueran una vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27)

MISIÓN DE ENOC Y ELÍAS AL FINAL DE LOS TIEMPOS

Enoc evangelizará y organizará a los Judíos que buscarán el bautismo y la conversión a la fe católica durante el reinado del anticristo. Elías evangelizará y organizará la última ola de gentiles que se convierten a Cristo durante el reinado de terror del anticristo.
Ambos profetas serán muertos, resucitarán y ascenderán al cielo como se explica en Apocalipsis capítulo 11:
Yo enviaré a mis dos testigos vestidos con ropa de penitencia, para que proclamen mi palabra durante mil doscientos sesenta días.
 Estos son los dos olivos y las dos lámparas que están ante el Dueño de la tierra.
Si alguien intenta hacerles mal, saldrá de su boca fuego y devorará a sus enemigos; así perecerá el que intente maltratarlos.
Tienen poder para cerrar el cielo y que no caiga lluvia mientras dure su misión profética; tienen también poder para convertir las aguas en sangre y castigar la tierra con toda clase de plagas siempre que quieran.
Cuando hayan concluido su misión, la bestia que sube del abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará.
Ahora sus cadáveres están tendidos en la plaza de la Gran Ciudad, que los creyentes llaman Sodoma o Egipto, en la que también su Señor fue crucificado.
 Y durante tres días y medio, gente de todos los pueblos, razas, lenguas y naciones contemplan sus cadáveres, pues no está permitido sepultarlos.
Los habitantes de la tierra se alegran y se felicitan por ello, y se intercambian regalos, porque estos dos profetas eran para ellos un tormento.
Pero pasados los tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos; se pusieron de pie, lo que provocó gran espanto entre los mirones.
Entonces una voz poderosa les gritó desde el cielo: «Suban.» Y subieron al cielo en medio de la nube, a la vista de sus enemigos.
En ese momento se produjo un violento terremoto y se derrumbó la décima parte de la ciudad, pereciendo en el cataclismo siete mil personas. Los supervivientes se llenaron de espanto y reconocieron al Dios del cielo.

¿QUÉ ES EL CIELO ATMOSFÉRICO?

No hay consenso sobre la identidad de “cielo atmosférico”. Santo Tomás de Aquino lo ve como sinónimo de “paraíso terrenal”.
Este podría ser una ubicación en el “espacio exterior”.
Podría ser un lugar escondido en la tierra.
O tal vez es el Jardín del Edén trasladado a otro lugar.
Tal vez sea un paraíso natural sin la visión beatífica.
Realmente la Biblia habla explícitamente de tres cielos2 Corintios 12:2.
El primer cielo es donde la atmósfera y las nubes se localizan, de desde dónde viene la lluvia, Gén. 7:11.
El segundo cielo es el espacio exterior, hogar de los planetas y las estrellas, Sal 8:3.
Y el tercer Cielo está donde está ubicado el trono de Dios, Sal. 11:4
Fuentes: Dr. Taylor Marshall. Signos de estos Tiempos – http://profeciasyrevelaciones.blogspot.com.ar/

La Sábana Santa es realmente del siglo I d.C.: investigadores italianos

 

La Sábana Santa es realmente del siglo I d.C.: investigadores italianos

MARZO 10, 2014
David Rolfe, la razón lo llevó a la Fe.

David Rolfe, la razón lo llevó a la Fe.

(Transcrito de Aleteia)

Investigación liderada por el profesor Giulio Fanti parece desmentir las dataciones anteriores

La Síndone nunca deja de sorprender. El profesor Giulio Fanti, especialista italiano de renombre mundial en estudios sobre la Sábana de Turín, acaba de publicar un volumen cuyo título es bastante provocativo: “La Sábana Santa: primer siglo después de Cristo”. Liderado por él, un equipo de la Universidad de Padua realizó experimentos de datación de la Síndone con base en análisis mecánica y optoquímica y los resultados son sorprendentes.
 
Presentamos a continuación una conversación con Fanti.
 
– En 1988, con gran repercusión, la datación que utilizó el carbono 14 concluyó que la Síndone era de la época medieval. ¿Qué dicen sus estudios sobre esto?
 
Los resultados de nuestros análisis determinaron que es razonable datar la Síndone en el siglo I d.C., la época en que Jesús de Nazaret vivió en Palestina. El trabajo que hicimos produjo resultados compatibles entre sí, indicando una data en torno al 33 a.C., con una incerteza de más o menos 250 años. Quiero recordar que estos análisis son científicos y no pretenden tener la última palabra, pero llegamos a esas conclusiones usando tres métodos independientes que dan resultados coherentes entre sí. Estamos esperando las reacciones del mundo científico, que, por ahora, parecen positivas.

La farsa de 1988. El Dr. Tito centro (Museo Británico), flanqueado por el doctor Hedges (Oxford) y el Prof. Hall (Oxford y miembro de la junta del Museo Británico), el jefe de todas las operaciones de muestreo y las citas (14 de octubre de 1988).

La farsa del grupo Oxford (1988). El Dr. Tito centro (Museo Británico), flanqueado por el doctor Hedges (Oxford) y el Prof. Hall (Oxford y miembro de la junta del Museo Británico), el jefe de todas las operaciones de muestreo y las citas (14 de octubre de 1988).

 

– En 1988, entonces, ¿qué produjo el error?
 
Una importante revista de estadística publicó un estudio reciente que muestra que los resultados de 1988 se vieron afectados por un error sistemático, debido a un probable efecto ambiental. La fecha encontrada no tiene sentido científicamente. Existen también estudios de otros tipos que indican que la Síndone no puede ser considerado medieval, que ya era conocida en tiempos antiguos. Son investigaciones numismáticas sobre los rostros de Cristo retratados en monedas antiguas. Esos estudios indicaron que las primeras monedas acuñadas con la faz de Cristo por el Emperador Justiniano II, a partir del 692 d.C., deben haber usado la Síndone como modelo de referencia. Esto habría tenido lugar seis siglos antes de la datación apuntada por el carbono 14.

Investigacion-sabana-santa

 
– Datación aparte, la imagen del hombre de la Síndone sigue siendo un misterio.
 
La ciencia ha mostrado que la imagen corpórea de la Sábana no es reproducible ni siquiera hoy en día con todas sus características macroscópicas y microscópicas, que son particularísimas. Cuando se consigue hacer algo aceptable desde el punto de vista macroscópico, no se consigue satisfacer una serie de características microscópicas, y viceversa. Lo que hoy podemos suponer razonablemente es que la imagen del Hombre de la Síndone se formó a partir de una notable explosión de energía, que procedía de dentro del cuerpo envuelto en ella.
 
– Esta “explosión” sería la resurrección de Cristo narrada en los Evangelios?
 
Desde el punto de vista científico, es muy complejo establecer las causas que pueden haber determinado el efecto de la imagen de la Sábana. Recientemente, alguien habló de un terremoto. El fenómeno de la resurrección podría resolver ese dilema. Tenemos que tener en cuenta que la sangre humana que está en el tejido de lino no tiene el menor vestigio de manchas, que habrían surgido si el cadáver que estaba envuelto en él hubiera sido removido físicamente. Lo que podemos pensar es que el hombre salió del lino después de volverse mecánicamente transparente.
 
– ¿Pero el hombre de la Síndone es realmente Jesús de Nazaret?
 
Los estudios científicos hasta hoy no han dado respuestas concluyentes sobre la identidad del hombre que fue envuelto en la Sábana. La ciencia humana tiene que admitir sus límites, pero la ciencia admite la fe y viceversa. Desde esta perspectiva, considerando que los Evangelios confirman todo lo que puede ser observado en el Lienzo y que añaden más informaciones sobre lo que sucedió en ese domingo de Pascua, no es difícil pensar que ese hombre es Jesucristo, resucitado de entre los muertos.

Que es miércoles de Ceniza?

Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: “metanoeiete”, es decir “Convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de “conversión” es así mismo la palabra “penitencia”… Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.
Tradición

En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.

Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fué simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.

Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.


Significado simbólico de la Ceniza

La ceniza, del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al “polvo” de la tierra: “en verdad soy polvo y ceniza”, dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Cf Mc1,15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

¿Qué es la Cuaresma?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

40 días

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.

 

 

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