¿Cómo legalizar cualquier fenómeno, desde la eutanasia hasta el canibalismo?

¿Cómo legalizar cualquier fenómeno, desde la eutanasia hasta el canibalismo?, ayer RT traducía al español un sugerente artículo del columnista ruso Evgueni Gorzhaltsán publicado en ADME. Gorzhaltsán aplica la «ventana de Overton» a un caso extremo: el mecanismo de aceptación pública del canibalismo. Pero creo que no es muy complicado sustituir el ejemplo por otros: divorcio, aborto, matrimonio homosexual, pederastia, incesto, eutanasia…

Joseph P. Overton vicepresidente del Centro Mackinac de Política Públicas, postuló que dentro de un área de política pública determinada, por ejemplo, la educación, sólo un pequeño conjunto de políticas, principios o actuaciones, se considera políticamente aceptable. Ese conjunto, «ventana», no se define por lo que prefieren los políticos, sino más bien por lo que creen que pueden apoyar sin poner en riesgo su elección. Esa ventana puede estar más abierta o ser más ancha, según la metáfora que se prefiera, según cambian las ideas de la sociedad que los elige.

Overton adscribe los grados de aceptación de las ideas públicas a estas categorías:

  • Inconcebible o impensable
  • Radical
  • Aceptable
  • Sensato
  • Popular
  • Política

Gorzhaltsán pone el ejemplo radical de cómo convertir en aceptable la idea de legalizar el canibalismo paso a paso, desde la fase en que se considera una acción repugnante e impensable, completamente ajena a la moral pública, hasta convertirse en una realidad aceptada por la conciencia de masas y la ley. Eso no se consigue mediante un lavado de cerebro directo, sino en técnicas más sofisticadas que son efectivas gracias a su aplicación coherente y sistemática sin que la sociedad se dé cuenta del proceso.

Reproduzco el «sugerente camino» al canibalismo legal que propone Gorzhaltsán según las categorías de aceptación de Overton (negritas mías, redacción original).

Primera etapa: de lo impensable a lo radical

Obviamente, actualmente la cuestión de la legalización del canibalismo se encuentra en el nivel más bajo de aceptación en la «ventana de posibilidades» de Overton, ya que la sociedad lo considera como un fenómeno absurdo e impensable, un tabú.

Para cambiar esa percepción, se puede, amparándose en la libertad de expresión, trasladar la cuestión a la esfera científica, pues para los científicos normalmente no hay temas tabú. Por lo tanto, es posible celebrar, por ejemplo, un simposio etnológico sobre rituales exóticos de las tribus de la Polinesia y discutir la historia del tema de estudio y obtener declaraciones autorizadas sobre el canibalismo, garantizando así la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a una actitud más positiva.

Simultáneamente, hay que crear algún grupo radical de caníbales, aunque exista solo en Internet, que seguramente será advertido y citado por numerosos medios de comunicación. Como resultado de la primera etapa de Overton, el tabú desaparece y el tema inaceptable empieza a discutirse.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable

En esta etapa, hay que seguir citando a los científicos, argumentando que uno no puede blindarse a tener conocimientos sobre el canibalismo, ya que si alguna persona se niega a hablar de ello será considerado un hipócrita intolerante.

Al condenar la intolerancia, también es necesario crear un eufemismo para el propio fenómeno para disociar la esencia de la cuestión de su denominación, separar la palabra de su significado. Así, el canibalismo se convierte en ‘antropofagia’, y posteriormente en «antropofilia».

Paralelamente, se puede crear un precedente de referencia, histórico, mitológico, contemporáneo o simplemente inventado, pero lo más importante es que sea legitimado, para que pueda ser utilizado como prueba de que la antropofilia en principio puede ser legalizada.

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato

Para esa etapa, es importante promover ideas como las siguientes: «el deseo de comer personas está genéticamente justificado», «a veces una persona tiene que recurrir a eso, si se dan circunstancias apremiantes» o «un hombre libre tiene el derecho de decidir qué come».

Los adversarios reales a esos conceptos, es decir, la gente de a pie que no quiere ser indiferente al problema, intencionadamente se convierten para la opinión pública en enemigos radicales cuyo papel es representar la imagen de psicópatas enloquecidos, oponentes agresivos de la antropofilia que llaman a quemar vivos a los caníbales, junto con otros representantes de las minorías.

Expertos y periodistas en esta etapa demuestran que durante la historia de la humanidad siempre hubo ocasiones en que las personas se comían unas a otras, y que eso era normal.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular

Los medios de comunicación, con la ayuda de personas conocidas y políticos, ya hablan abiertamente de la antropofilia. Este fenómeno empieza a aparecer en películas, letras de canciones populares y videos. En esta etapa, comienza a funcionar también la técnica que supone la promoción de las referencias a los personajes históricos destacados que practicaban la antropofilia.

Para justificar a los partidarios de la legalización del fenómeno se puede recurrir a lahumanización de los criminales mediante la creación de una imagen positiva de ellos diciendo, por ejemplo, que ellos son las víctimas, ya que la vida las obligó a practicar la antropofilia.

Quinta etapa: de lo popular a lo político

Esta categoría supone ya empezar a preparar la legislación para legalizar el fenómeno. Los grupos de presión se consolidan en el poder y publican encuestas que supuestamente confirman un alto porcentaje de partidarios de la legalización del canibalismo en la sociedad. En la conciencia pública se establece un nuevo dogma: «La prohibición de comer personas está prohibida».

Esta es una técnica típica del liberalismo que funciona debido a la tolerancia como pretexto para la proscripción de los tabúes. Durante la última etapa del «movimiento de las ventanas» de Overton de lo popular a lo político, la sociedad ya ha sufrido una ruptura, pues las normas de la existencia humana se han alterado o han sido destruidas con la adopción de las nuevas leyes.

Gorzhaltsán concluye que el concepto de las «ventanas de posibilidades», inicialmente descrito por Overton, puede extrapolarse a cualquier fenómeno y es especialmente fácil de aplicar en una sociedad tolerante en la que la llamada libertad de expresión se ha convertido en la deshumanización y donde ante nuestros ojos se eliminan uno tras otro todos los límites que protegen a la sociedad del abismo de la autodestrucción.

via http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1404190603-icomo-legalizar-cualquier-fen

Domingo de Ramos!!!

Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: !Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!

 

FELIZ DOMINGO DE RAMOS QUERIDOS HERMANOS!!!DIOS LES BENDIGA!!!

 

Domingo de Ramos

 

San Pablo contra la homosexualidad

La Sagrada Escritura y, especialmente el sentido común son tan claros sobre el tema de la homosexualidad que el Magisterio de la Iglesia ha tratado muy poco de esta materia. (1)

1. En el Antiguo Testamento, además del castigo de Sodoma (Génesis 19), debemos citar la ley dada por Dios a Israel: Lev. 18, 22 designa a la sodomía como una abominación, Lev 20, 13 castigada con la muerte). En el Nuevo Testamento, San Pablo condena explícitamente este vicio en varias epístolas (Romanos 1, 24-32, que se citan a continuación 1 Cor 6,10: “Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los infames, ni los ladrones, […] heredarán el reino de Dios (2)”, 1 Tim 1,10, dice la misma manera que “los asesinos, los fornicarios, los infames […](3)”.
2. El sentido común también es suficiente para ver que este vicio es contra la naturaleza, puesto que utiliza al contrario de su finalidad natural una función que Dios ha dado para la transmisión de la vida. Una desviación así de grave, en un asunto tan importante para el bien común (el futuro de la sociedad depende de ello), resulta evidente que es gravemente pecaminosa.

Sin embargo, esto ya no aparece tan obvio para muchos de nuestros contemporáneos. Debemos ahora argumentar para defender lo que antes era evidente.Comencemos pues el asunto, preguntando por qué y cómo se puede haber llegado a tal extremo.Sobre este punto en particular la Sagrada Escritura, y San Pablo especialmente, van a aclararnos mucho.

San Pablo va hasta la raíz del mal
En el primer capítulo de su epístola a los Romanos, San Pablo no se limita, en efecto, a denunciar el vicio. Él establece claramente un vínculo causal entre la infidelidad (idolatría) y la impureza contra la naturaleza. Leamos el pasaje (Rom 1,18-32):
1. La idolatría de los gentiles es inexcusable, porque el verdadero Dios se manifiesta en la creación.En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron  en sus razonamientos y su insensato corazón  se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos,  cambiaron la gloria  del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.
2. Consecuencia de esta maldad, Dios los abandonó a sus pasiones.Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén.
3. Consecuencia (continuación): el vicio contra la naturalezaPor eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío.
4. San Pablo repite su razonamiento: causa y consecuencia.Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, entrególos Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.

San Pablo lo dice pues y lo repite: la ceguera moral llevada hasta la aprobación de los vicios contra la naturaleza es una consecuencia de la impiedad. Una máxima atribuida a San Agustín resume esta enseñanza: Este estigma no es sólo un pecado, es más bien el castigo del pecado (4)

La explicación de Santo Tomás
En su comentario sobre la Epístola a los Romanos, Santo Tomás de Aquino insiste también:            Cabe señalar que es con razón que el Apóstol pone los vicios contra la naturaleza -que son el más grave de los pecados de la carne- como castigo por la idolatría. Se percibe que estos defectos parecen haber comenzado a desarrollase con la idolatría – es decir, los días de Abraham, cuando se reconoce generalmente que la idolatría comenzó. Se lee en el capítulo 19 del Génesis que estos defectos han sido castigados por primera vez en la persona de los habitantes de Sodoma. Y del mismo modo, los vicios de este tipo han crecido progresivamente a medida que creció la idolatría. Así se lee en el segundo libro de los Macabeos que Jasón se atrevió a poner los jóvenes más nobles en lugares infames (5)y no fue el comienzo, sino el desarrollo y el progreso de la adopción de costumbres paganas (6)
El Doctor Angélico se refiere indirectamente al mismo tema en una cuestión de su Summa Theologica. Se pregunta por qué el rito de la circuncisión fue instituida en la época de Abraham, y no justo después de la caída original. Él respondió que en la época de Adán, incluso después del pecado, la fe y la razón natural era todavía lo suficientementeAbraham, la religión se había debilitado al punto que la mayoría de personas se volcaron a la idolatría, y a la vez, la razón natural estaba oscurecida por las pasiones de la carne hasta el punto de hacer caer al hombre en pecado contra la naturaleza. Por lo tanto, era el momento en que Dios instituyese, para el hombre, un rito que fuese al mismo tiempo la señal de la fe en Dios, y un remedio para el deseo carnal (7).
Encontramos así, en esta respuesta, el vínculo entre el progreso de la idolatría y el de los vicios contra la naturaleza. El primero es una falta contra la naturaleza divina, Dios permite como castigo la segunda, que va en contra de la naturaleza del hombre (8).

Confirmación en el siglo XVII
En el siglo XVII, el famoso exégeta Cornelius a Lapide (9) confirma esta explicación:
Las pasiones monstruosas son la pena de la infidelidad, la impiedad y la herejía (10).
Tras señalar que los herejes de su tiempo (protestantes) han manifestado la verdad de esta frase en sus costumbres (11), investiga la causa de ese vínculo entre la impiedad y la impureza. Da dos razones.
1. En primer lugar, porque donde no hay fe, no hay gracia de Dios; y donde no hay gracia de Dios, no encontramos la castidad, sino todo tipo de concupiscencias. Era justamente por eso que Lutero decía que la fornicación era tan necesaria al hombre como el alimento, y que se oye por todos lados, entre los innovadores, el axioma de que la castidad es imposible; porque, realmente, es imposible a Lutero y a los herejes. Eso es justo lo que San Jerónimo dijo: “Es difícil encontrar a un hereje que ame la castidad; aunque la pueda recomendar por palabras y alabarla”.
2. En segundo lugar, a causa de que la herejía y la infidelidad nacen del orgullo, y que la pasión impura es el castigo del orgullo, del mismo modo en que la castidad es la recompensa de la humildad (12).

Confirmación al día de hoy
La conclusión se impone por sí misma: la repugnante invasión de los vicios de Sodoma en nuestros países -y su formalización por infames leyes- no son sólo azotes sociales. Son también, y principalmente, castigos.Nuestros países son, hace tiempo, oficialmente apóstatas; oficialmente ateos. Incluso, por la ideología de los derechos humanos, oficialmente idólatras. Por tanto, es natural, lógico, necesario, que estas costumbres se instalen en ellos. San Pablo dijo:
No tienen excusa, porque habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, y le dieron gracias, sino que se entregaron a sus deseos y sus corazones sin inteligencia se hundieron en la oscuridad. […] Por eso Dios los entregó a las pasiones vergonzosas […] Ya que no se preocuparon por conocer a Dios, Dios los entregó a su mente réproba.

Esto no quiere decir que en el orden individual sólo un idólatra, o un impío, puedan experimentar las tentaciones contra la naturaleza. Todos los seres humanos están marcados por el pecado original y el desorden de la naturaleza se manifiesta de diferentes maneras en cada uno. Sin contar las patologías propiamente dichas, uno nacerá más propenso a la ira, el segundo fue la pereza, y otro más vulnerable a tal o cual tentación de lujuria. Una educación inadecuada, choques psicológicos mal curados u ocasiones precoces de escándalo podrán exacerbar y agravar esta herida, en la fragilidad de la infancia o la adolescencia. En este caso, como frente a cada uno de los pecados capitales, sólo la lucha diaria, con la oración y la gracia de Dios, permitirá superar el vicio y establecer la virtud.
Pero en el orden público, aquel de cada nación, la aceptación del vicio contra la naturaleza, tal como lo estamos experimentando hoy en día, no puede ser más que un castigo. La paganización de las costumbres es la consecuencia inevitable de la paganización de las ideas.

¿Cómo reaccionar?
¿Estarán los católicos condenados a asistir impotentes a la destrucción gradual de la sociedad? Ciertamente que no. Por eso, para actuar con eficacia, para escapar del ciclo de derrotas en que parecen haber caído, deben tomar consciencia, ante todo, de las verdaderas causas del mal – aquellas que denuncia San Pablo.
Nuestras sociedades apóstatas y ateas no pueden ser bendecidas por Dios. La decadencia que las golpea es el castigo de aquella impiedad. No sirve de nada luchar contra esta decadencia si no luchamos al mismo tiempo, y primeramente, contra esa impiedad. Luchar sin Dios contra los males que resultan precisamente de la ausencia de Dios es, obviamente, un sin sentido (13).
Después de haber comentado extensamente a San Pablo, podemos concluir citando a San Juan:
Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo. Y esta victoria sobre el mundo, nuestra fe. – Omne natum quod ex Deo vincit mundum, et haec est victoria quae vincit mundum, fides nostra. (1 Juan 5: 4)___________________
1)Solo accidentalmente la enseñanza tradicional ha abordado la cuestión. Un decreto del Santo Oficio del 24 de septiembre 1665 trata de la sodomía no para definir que es un pecado (lo que parece demasiado obvio), sino para indicar cómo este pecado se debe acusar en la confesión (la naturaleza de la culpa debe ser especificado de forma explícita, una acusación genérica no es suficiente para que la confesión sea íntegra) (DS 2044). – La anarquía generalizada introducida en la Iglesia permitió que algunos “teólogos” trataran de legitimar este vicio. Frente a esto, el Vaticano ha terminado por intervenir para recordar que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no puede en ningún caso ser aprobados” (29 de diciembre de 1975, DS 4583, reproducido en el nuevo Catecismo de la La Iglesia Católica, § 2537).
2)Neque fornicarii, neque idolis servientes, neque adulteri, neque molles, neque masculorum concubitores, neque fures […] regnum Dei possidebunt.. El término “infame” (en latín: concubitores masculorum) se refiere a los sodomitas.3) […] Homicidis, fornicariis, masculorum concubitoribus […].4)Haec spurcitia non solum peccatum est, sed et poena peccati(PL 40, col. 1326; esta serie de sermones que ahora comúnmente se considera apócrifa.)5) 2 Mc 4, 13 (cita de Thomas de la Vulgata). – En tiempos de Antíoco Epifanio, Jason consigue hacerse nombrar sumo sacerdote en Jerusalén, y se esfuerza por introducir las costumbres griegas entre los ciudadanos. La Biblia cuenta: ” Era tal el auge del helenismo y el progreso de la moda extranjera a causa de la extrema perversidad de aquel Jasón,     que tenía más de impío que de sumo sacerdote,      que ya los sacerdotes no sentían celo por el servicio del altar, sino que despreciaban el Templo; descuidando los sacrificios, en cuanto se daba la señal con el gong se apresuraban a tomar parte en los gimnasios de los ejercicios contrarios a la ley; sin apreciar en nada la honra patria, tenían por mejores las glorias helénicas. Por esto mismo, una difícil situación les puso en aprieto, y tuvieron como enemigos y verdugos a los mismos cuya conducta emulaban y a quienes querían parecerse en todo. Pues no resulta fácil violar las leyes divinas; así lo mostrará el tiempo venidero”. (2 Mc 4, 13-17).6)«Et est notandum quod satis rationabiliter Apostolus vitia contra naturam quae sunt gravissima inter peccata carnalia, ponit idolatriae poenam, quia simul cum idolatria incepisse videntur, scilicet tempore Abrahae, quando creditur idolatria incepisse. Unde et tunc primo leguntur in Sodomitis punita esse, ut Gn 19. Simul etiam idolatria crescente, huiusmodi vitia creverunt; unde dicitur 2 Mc 4, quod Jason ausus est sub arce optimos quosque epheborum in lupanaribus ponere. Erat autem hoc non initium, sed incrementum quoddam et profectus gentilis et alienigenae conversationis. » (Saint THOMAS, Com. in Rm 1, lect. VIII)7) St. Thomas, III, q. 70, a. 2, ad 1.8) Santo Tomás dice que todo pecado es en cierto sentido, contra la naturaleza porque va en contra de lo que nuestra razón nos dice que ser conforme a nuestra naturaleza racional, pero algunos pecados se oponen no sólo a nuestra naturaleza racional, sino la naturaleza física en sí (que compartimos con los animales). Son doblemente contra la naturaleza.9) Cornelio a Lapide (Cornelius Van den Steen), SJ., 1567-1637.10) “Hinc patet infidelitatis, impietatis et haeresis pœnam esse monstrosas libidines” (Cornelio a Lapide, en Romanos, 1, 26).11) “Talia monstra quoque ab haeresi nata nostra vidit et protulit aetas. – Nuestro siglo también ha visto y ha producido ese tipo de monstruos, nacidos de la herejía. “(Ibíd.).12) “Primo, quia ubi non est fides, ibi non est gratia Dei ; ubi non est gratia Dei, ibi non est castitas, sed omnis concupiscentia : ut merito dixerit Lutherus, concubitum homini tam necessarium esse quam cibum, et passim apud Novantes personat hoc axioma, castitatem esse impossibilem, quia vere Luthero et haereticis impossibilis est. Vere ergo dixit S. Hieronymus, lib. II Comment, in Osece cap. IX: “Difficile est invenire haereticum qui diligat castitatem, etiamsi eam verbis commendet et prae se ferat”.  Secundo, quia haeresis et infidelitas oritur ex superbia, superbiae autem poena est libido, sicut humilitatis praemium est castitas”(Ibid)13) Recordamos las palabras del Cardenal Pie: “Cuando Jesús Cristo no reina por los beneficios que se derivan de su presencia, reina por todas las calamidades inseparables de su ausencia”. (Discurso en Chartres, 11 de abril de 1858; Episcopal de Obras, v. 1, p. 84.)

 

via http://www.catolicidad.com/2010/11/san-pablo-contra-la-homosexualidad.html

 

CONSAGRACIÓN AL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (33 DIAS)

CONSAGRACIÓN AL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (33 DIAS)

 La Consagración al Inmaculado Corazón de María que presenta este pequeño libro es un acontecimiento que sólo podrá llevar a cabo un número escogido de personas.
– ¿Quién las escogerá?
– Nada más ni nada menos que la propia Virgen Santísima. Ella a través de los videntes de Medjugorje, preparó un plan de preparación de 33 días, (33 es el número de años de la vida de Jesús, su Hijo amado)
indicando las líneas maestras de cada uno de los días con mensajes para cada uno de ellos.
Ella invita a todo hombre o mujer que reciba este pequeño libro para que se aliste en el ejército que Ella está preparando para los tiempos finales que preceden al Triunfo definitivo de su Inmaculado Corazón, hecho
que acaecerá irreversiblemente según los designios de Dios, tal como la Virgen de Fátima lo anunció en su momento.
Los que llevan a cabo la consagración al Inmaculado Corazón de María, con una verdadera y sincera preparación, tal cual es solicitada por Ella misma y según sus propias palabras, transcritas en este libro, recibirán al Espíritu Santo en sus corazones y sus vidas se encaminarán hacia una santidad y perfección radical, bajo la protección especial de la Santísima Virgen.
A partir del momento de la consagración, Ella los alistará en su ejército triunfador y formarán parte de su séquito el día del Señor. Sólo se requiere meditar cada día lo que la Santísima Virgen habla para cada uno
de ellos, poner en práctica lo que Ella misma sugiere en sus locuciones y prepararse intensa y sencillamente con la mejor disposición de ánimo, confiados de que Ella nos ayudará para que realmente surja una verdadera conversión en nuestro corazón. Es una promesa que Ella tiene al que desee formar parte de su gran Ejercito Triunfador.
Si a lo dicho se une la oración sincera de corazón, durante todo el periodo de preparación, la eficacia de esa oración estará garantizada por la propia promesa y palabra de la Santísima Virgen que está ya en el
tiempo en que va a lograr aplastar definitivamente la cabeza de la serpiente infernal.
Si rechazas esta gracia particular, gratuita y no merecida por nadie y que Ella te está ofreciendo por medio de este libro, estarás renunciando voluntariamente a una de las más grandes y mejores oportunidades que
Dios ha concedido para tu Santificación y Salvación final. Esta es una gracia y un don que el Corazón de Jesús tenía reservado únicamente para estos tiempos finales.

PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN AL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
¡POR FIN MADRE, LLEGÓ LA HORA DEL TRIUNFO DE TU
CORAZÓN INMACULADO!
INDICE
PRÓLOGO ………………………………………………………………………………..8
APROBACIÓN ECLESIÁSTICA
ORIGINAL ………………………………………………………. 9
ESTO ES HISTORIA …………………………………………………………………… 11
«AL FINAL MI CORAZÓN TRIUNFARÁ»………………………………………….. 13
DEDICACIÓN ……………………………………………………………………………17
CALENDARIO MARIANO ……………………………………………….. 19
PRIMERA PARTE
CAPITULO I
«PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA» ……………………………………………… 21
INTRODUCCIÓN………………………………………………………………………… 21
«Los mensajes para la Consagración» ……………………………………………….. 21
ORACIONES DIARIAS ………………………………………………………………….. 24
EL CREDO …………………………………………………………………………………….. 24
CONSAGRACÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN…………………………………….. 25
EL ÁNGELUS ……………………………………………………………………………. 25
CORONILLA DE VIRTUDES …………………………………………………………….. 26
¡OH MARÍA! …………………………………………………………………………………. 26
ORACIÓN DE PENTECOSTÉS ………………………………………… 26
Preparación para la Consagración al Triunfo del Inmaculado Corazón de María
Primer Día …………………………………………………………………………. 28
Segundo Día ……………………………………………………………………………….. 29
Tercer Día ……………………………………………………………………………………. 31
Cuarto Día ……………………………………………………………………… 33
Quinto Día ………………………………………………………………………. 34
Sexto Día ……………………………………………………………………………… 36
Séptimo Día ……………………………………………………………………. 38
Octavo Día ………………………………………………………………. 39
Noveno Día …………………………………………………………………………….. 41
Décimo Día ……………………………………………………………………………….. 42
Undécimo Día ………………………………………………………………. 44
Duodécimo Día ………………………………………………………………… 46
Décimo Tercer Día …………………………………………………………………….. 48
Décimo Cuarto Día ………………………………………………………………………. 50
Décimo Quinto Día …………………………………………………………………….. 52
Décimo Sexto Día ……………………………………………………………………. 53
Décimo Séptimo Día ………………………………………………………………. 54
Décimo Octavo Día …………………………………………………………………… 56
Décimo Noveno Día ……………………………………………………………………….. 57
VigésimoDía ………………………………………………………………………………. 59
Vigésimo Primer Día …………………………………………………………………. 61
Vigésimo Segundo Día ……………………………………………………………… 63
Vigésimo Tercero Día …………………………………………………………………… 65
Vigésimo Cuarto Día ………………………………………………………………….. 66
Vigésimo Quinto Día ……………………………………………………………………….. 68
Vigésimo Sexto Día ………………………………………………………………………… 70
Vigésimo Séptimo Día …………………………………………………………………… 72
Vigésimo Octavo Día …………………………………………………………………. 73
Vigésimo Noveno Día ………………………………………………………………. 75
Trigésimo Día …………………………………………………………………………….. 77
Trigésimo Primer Día …………………………………………………………………….. 78
Trigésimo Segundo Día ………………………………………………………………… 80
Trigésimo Tercer Día ……………………………………………………………………. 82
REQUERIMIENTOS .………………………………………………………………………. 85
ROSARIO DIARIO……………………………………………………………………… 85
DEVOCIÓN A LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS ……………………… 85
PETICIONES Y RECURSOS EN LA VIDA ………………………………………….. 86
Ç
PROMESAS ……………………………………………………………………………………. 87
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA……………………………………………….89
AL FINAL MI CORAZÓN INMACULADO TRIUNFARÁ………………… 91
SEGUNDA PARTE
CAPITULO II: VIDA MARIANA (PERFECCIÓN DE LA VIDA CRISTIANA)
LA VIDA MARIANA……………………………………………………………………. 93
TEORÍA DE LA VIDA MARIANA …………………………………………………. 94
OBRAR POR MARÍA ……………………………………………………………………….. 94
OBRAR CON MARÍA …………………………………………………………… 96
OBRAR EN MARÍA ………………………………………………………….. 99
OBRAR PARA MARÍA ……………………………………………………………. 101
PRACTICA DE LA VIDA MARIANA ………………………………………………….. 104
¿CÓMO LEVANTARSE CON MARÍA? ………………………………………. 104
¿CÓMO OÍR LA SANTA MISA CON MARÍA? ………………………………….. 105
¿CÓMO VISITAR AL SANTÍSIMO CON MARÍA? …………………………… 105
¿CÓMO CUMPLIR EL DEBER CON MARÍA? ………………………………… 106
¿CÓMO REZAR CON MARÍA? ………………………………………………… 106
¿CÓMO EXAMINARSE CON MARÍA?…………………………………. 107
¿CÓMO PENAR Y SUFRIR CON MARÍA? ……………………………………….. 108
¿CÓMO COMPARTIR LAS ALEGRÍAS CON MARÍA? ………………. 109
¿CÓMO CONSULTAR A MARÍA? ………………………………………………… 110
¿CÓMO SEGUIR LAS INSPIRACIONES DE MARÍA? ………………………… 110
¿CÓMO LUCHAR CON MARÍA? ………………………………………………… 111
¿CÓMO REZAR A MARÍA? ……………………………………………….. 112
CANTO A SAN LUIS MARIA DE MONFORT …………………………………. 113
ORACIÓN A MARÍA PARA SUS FIELES ESCLAVOS ………………….. 117
CONSAGRACIÓN DESDE EL VIENTRE MATERNO……………………. 119
DESPEDIDA………………………………………………………………………. 121
APENDICE……………………………………………………………. …… 122
COMO REALIZAR EL CENÁCULO………………………………. 124
8
PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN AL TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
APROBACIÓN ECLESIÁSTICA ORIGINAL
Este libro de oraciones está basado en una revelación privada y
por lo tanto, está siendo estudiado por las autoridades eclesiásticas
para determinar el carácter sobrenatural de tal revelación. Mientras
tanto su contenido como libro de «oración» ha sido aprobado tomando
en cuenta el Canon 826, parágrafo 3 del código del derecho canónico
vigente, en la edición inglesa por Monseñor Jhon W. Ronde. Vicario
general de la Diócesis de Santa Bárbara sufragania de la Arquidiócesis
de los Ángeles (California) USA. La aprobación oficial declara que en
esta publicación se cumple rigurosamente con las enseñanzas sobre
Fe y Moral de la Santa Iglesia Católica Romana.
El canon 826, No 3 del Derecho Canónico establece que no
debe ser publicado ningún libro de oraciones para uso público y privado
sin la aprobación eclesiástica del Obispo Ordinario. Pero el Canon
824, No. 1 indica que esta aprobación puede ser concedida por el
ordinario del lugar donde el autor original escribe el libro o por el ordinario
donde se publica dicho libro. En el caso concreto de éste, por tanto,
se cuenta con la aprobación del Obispo ordinario arriba mencionado,
que corresponde al lugar donde reside el autor del mismo, en idioma
inglés. Por tal motivo no necesita más aprobación de carácter
eclesiástico.
Traducción del inglés: Benito Prieto y complementado por Mario Villa y
Carolina Téllez.
Título en Inglés «IN THE END MY HEARL HILL TRIUMPH».
Nota: El presente folleto es una recopilación de varias fuentes de
libros que nos muestran cuan urgente es para la vida de la iglesia y
del mundo la Consagración al Corazón Inmaculado de María.
ESTO ES HISTORIA
Las apariciones de la Virgen en Fátima comenzaron el 13 de
Mayo de 1917. La Virgen además de predecir lo que ocurriría a la
humanidad durante el siglo XX, hizo varios anuncios, y entre ellos, al
final del mensaje del 13 de junio de 1917, cuatro meses antes de que
comenzara la revolución Rusa concluyó el mensaje afirmando: «pero
finalmente mi Corazón Inmaculado Triunfará. El Santo Padre me
consagrará a Rusia, que se convertirá y se concederá, un tiempo de
paz al mundo».
El 29 de junio de 1929, Lucia la vidente de Fátima recibió esta
instrucción de la Virgen: «ha llegado el momento en que Dios pide al
Santo Padre hacer en unión con todos los obispos del mundo, la
consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado, Él promete salvarla
por éste medio».
Su Santidad Pio XII consagró el mundo al Inmaculado Corazón
de María el 31 de octubre de 1942 pero no mencionó a Rusia en dicha
consagración.
Juan Pablo II fue objeto de un atentado que casi le cuesta la vida
el 13 de mayo de 1981, aniversario de la primera aparición en Fátima.
El 15 de marzo de 1984, el mismo Juan Pablo II recitó una larga lista
de países en la consagración en la cual de forma indirecta incluía a
Rusia; de hecho cuando el obispo de Fátima le agradeció por haber
consagrado el mundo al Inmaculado Corazón de María, el Papa añadió
«y Rusia».
Sor Lucia declaró poco después al nuncio apostólico de Portugal
que la Virgen se había sentido satisfecha con esa consagración y
añadió: «Dios mantendrá su palabra».
Mikhail Georbatchob logró el dominio efectivo del poder en las
URSS en marzo de 1985, implantando poco después la perestróika
(reestructuración) y la Glasnost (transparencia); más tarde visitó
personalmente a Juan pablo II prometiéndole relaciones diplomáticas
con la Santa Sede (lo cual cumplió) y la libertad religiosa, que fue
efectivamente establecida y fue electo.
El muro de Berlín cae en 1989 y casi de inmediato se desplomó
el comunismo de forma imprevista y jamás soñada, sin ningún tipo de
revolución ni acción violenta.
La Virgen se sintió complacida por la consagración hecha por
Juan Pablo II y consideró cumplida su solicitud del 29 de junio de
1929; en consecuencia cumplió su promesa de conversión de Rusia.
Ahora bien, la Virgen espera que cada persona lleve a cabo el
complemento de tal consagración del mundo entero, es decir, la
consagración de cada uno de nosotros, y tiene promesas para ello: se
acelerará el Triunfo Final del Inmaculado Corazón; para este triunfo la
Virgen nos invita personalmente a formar parte de un ejército que Ella
está formando para el día del triunfo. Ése ejército estará compuesto
por todos los que se consagren en forma especial a su Inmaculado
Corazón y lleven a cabo lo que Ella solicita durante los 33 días que
dura la preparación a esa consagración.
Este libro no tiene otro fin que el de ofrecer una oportunidad a
toda persona a quien la Virgen seleccione en forma gratuita y misteriosa,
para que se consagre a su Inmaculado Corazón; Ella cumplirá su
promesa como cumplió ya lo que pronunció solemnemente el 13 de
junio de 1917. ¿Quieres formar parte de este ejército, comprobar como
Ella cumple sus promesas?. Haz la consagración después de la
preparación de los 33 días, comprometiéndole tu vida a Ella, luego
veraz lo que va a ir ocurriendo insensiblemente en tu vida.
Ya son incontables los testimonios que me han llegado
espontáneamente al respecto; estamos en los tiempos finales que
preceden al triunfo anunciado en Fátima. Anótate sin dudarlo entre los
participantes del ejército de la Virgen para celebrar ese triunfo, y ora,
ora mucho para que Ella te asista en esa preparación que sin duda te
hará entrar en el umbral de una conversión similar a lo que ocurrió en
Rusia. Ella nunca falla. – Lo ha prometido -.
Por el Padre Dominik María
No hay duda que éste es un tiempo crítico en nuestras vidas, es
nuestra creencia que estamos viviendo el periodo más significativo de
este nuevo siglo y que estamos entrando en los tiempos prometidos
en Fátima: el tiempo del Triunfo del Inmaculado Corazón de Nuestra
Señora.
Esta convicción es fortalecida por las muchas señales del tiempo
que podemos atestiguar en la Iglesia entre la gente de Dios; solo los
humildes y sencillos de corazón podrán escuchar al Padre.
Primero tenemos que ver que Nuestro Santo Padre, el Papa
Juan Pablo II es una SEÑAL de este tiempo. Él es la luz procedente
del Este, llamado desde lejos para GUIAR la Iglesia a la nueva era
anunciada y prometida en Fátima: ¡El Triunfo del Inmaculado Corazón
de María!.
Juan Pablo II es el Papa de Fátima, de un modo especial, su
sangre fue derramada en un atentado de asesinato en la plaza de San
Pedro en el aniversario de la primera aparición de Fátima: el 13 de
mayo de 1981; pasados tres años, el 25 de marzo de 1984, él cumplió
con la consagración pedida a Sor Lucia por Nuestra Señora en Fátima:
la consagración de Rusia y el mundo a su Inmaculado Corazón.
Otra señal procedente del Este es la maravilla de la caída del
comunismo en Rusia y el Este; en su visita a Fátima en 1991, nuestro
Santo Padre el Papa Juan Pablo II dijo que fue Nuestra Señora quien
guió hacia la libertad a esas naciones oprimidas.
Mucha gente que creía en el mensaje de Fátima había rogado
por el advenimiento de esa maravilla y se había consagrado a Nuestra
Señora por medio de ofrendas, sacrificios diarios y penitencias por la
conversión de Rusia y por lo tanto del mundo.
Al principio de este siglo el Cielo nos dio el indicio de la misión
que se debe efectuar: el Triunfo de Nuestra Señora en Rusia, y por
medio de Rusia en el mundo entero; así el foco central siempre
permanece en Rusia.
«AL FINAL MI CORAZÓN TRIUNFARÁ»
Para comprender este plan de paz mundial referente a la
conversión de Rusia tenemos que tener sencillez y humildad de corazón.
Si nosotros creemos que tenemos que convertir a Rusia y al Este;
estamos equivocados en nuestra creencia ¡será Rusia y el Este los
que nos convertirán a nosotros!, solamente necesitamos ayudar a
convertir a Rusia y en esos esfuerzos seremos nosotros los que
encontremos conversión.
En Fátima, Nuestra Señora habló del «Triunfo del Corazón», es
decir, el triunfo que nace del corazón para alcanzar otros corazones;
un triunfo que comienza profundamente en cada uno, un triunfo
manifestado a través del fruto más maravilloso del espíritu: la caridad.
La caridad del corazón vive en el sacrificio, como fue pedido por
Nuestro Señor; un sacrificio que es nutrido por la oración; dar de uno
mismo sufrimiento y alegría, por pureza de corazón y simplicidad. El
obsequio de la caridad es recibido en fe y debe ser compartido con
humildad, para ser recibido nuevamente otra vez con alegría, más
preciosa que antes.
«En el fin mi Corazón Triunfará». Es la promesa celestial de
Nuestra señora de Fátima en 1917, y hoy debe ser tomada muy
seriamente por los que se consagren al Inmaculado Corazón de María.
Este plan, que es el llamado a cada uno de nosotros para la renovación
de la Iglesia (y así del mundo), es el Triunfo.
Este plan de Nuestra Señora es simple pero intenso, como
nuestro «SI», nuestro simple pero intenso «SI», dado por medio de
nuestra consagración al Inmaculado Corazón de María, permite
ponernos al servicio como un apóstol para su triunfo. Un «SI» que está
listo para aceptar tanto las alegrías como las penas.
Hay muchos que hablan con frecuencia en «nombre de Ella»;
sin embargo, son sus propias palabras las que quedan en sus labios.
Tenemos que hablar con «las palabras de Ella», a Ella debe permitírsele
hablar a través de nosotros, por esta razón, para convertirse en un
Apóstol para su Triunfo no es necesario título, calificación o
conocimiento de vidente, ni cantidades de libros escritos o leídos, ni
los discursos pronunciados; la única petición de Ella es nuestra
conversión a su Hijo, dar testimonio en cada ocasión, en cualquier
tiempo y lugar, y tener el valor de no hacer proyectos: ¡ELLA LO HARÁ
TODO!.
Estas gracias específicas del Triunfo serán otorgadas solamente
cuando haya unidad entre los hijos de Nuestra Señora. Tenemos que
seguir el ejemplo de nuestro Santo Padre y de los pastores que están
unidos a él; la experiencia de la unidad que tendremos en nuestros
corazones será la señal más poderosa del Triunfo del Inmaculado
Corazón de María.
No importa cuantos seamos, ni la fuerza que tengamos, ni cuánto
podamos hacer; lo que es importante es ¡ser uno!. El Espíritu Santo
no descenderá a nosotros hasta que seamos un solo corazón, Él vendrá
solamente si encuentra entre nosotros la misma vida, la misma esencia
de su vida: ¡LA UNIDAD!.
Para alcanzar la unidad tenemos que abandonar todas las
comodidades que hemos alcanzado; tenemos que empezar con la tarea
más sencilla para alcanzar la más difícil; no tenemos tiempo de mirar
al pasado, no hay tiempo para quejas: solo hay tiempo para decir juntos
«SI» al plan de Ella. Sigamos bajo la misma guía de Nuestra Señora;
Ella se está revelando en muchos lugares, de muchas y diferentes
maneras, como un prisma que refleja muchas caras diferentes.
Unámonos bajo su manto, ya hemos descubierto la misma Madre,
la misma voz, la misma llamada, el Triunfo del Inmaculado Corazón de
María; no hay lugar para diferencias por que esta llamada es superior a
todas las demás, este plan del triunfo es superior a todos los otros
planes, este apostolado es superior a los demás, es un plan que no
permite división porque es un plan para la unión mundial. Tenemos que
estar unidos para convertirnos en un «Apóstol para el Triunfo».
Pongamos a un lado nuestros propios intereses; es decir,
«nuestra revista», «nuestro periódico», «nuestra conferencia»,
«nuestra…». Tenemos que tener un solo interés: trabajar para el
cumplimiento de las predicciones dadas en Fátima, predicciones que
nos guiarán a la unión perfecta entre Dios y la humanidad.
En el principio de la Iglesia los apóstoles eran doce, pero su
ambición era tener un corazón y una mente; esto era posible porque
Nuestra Señora estaba en el centro de sus corazones sencillos. En la
visión que ellos tuvieron Ella aparecía en el centro y ellos estaban
rodeándola. El salón de la asamblea puede convertirse para nosotros
(los que sentimos la llamada para el triunfo) en nuestro «cuarto de
arriba», a este cuarto tenemos que entrar con simplicidad y humildad
de corazón y bajo su guía; así estaremos aptos para iniciar los planes
maravillosos para Ella.
En ese cuarto tiene que estar las más profundas intenciones
que llevamos en nuestros corazones y así sabremos como seguir
adelante. Siempre hemos tratado de encontrar soluciones a los
problemas empezando desde afuera. Por el contrario; debemos empezar
desde adentro; porque solo desde el interior de nuestros corazones
podemos llegar hasta el interior de otros corazones. El triunfo es la
obra de los corazones, el triunfo es el plan que tiene la Cruz como
centro.
El tiempo llegará y está muy cerca en el cual Nuestra Señora le
dará tanto poder a esos Apóstoles del Triunfo que nadie los podrá
detener; tomemos esta oportunidad maravillosa para empezar de nuevo
y aceptar que aunque los esfuerzos de «nuestro apostolado», son
buenos, son solamente esfuerzos humanos. Ustedes encontrarán gozo
en el sufrimiento que conlleva el Plan del Triunfo y compartirán con
alegría la humillación de no ser «nada». Éste es un apostolado del
Triunfo.
DEDICACIÓN
Dedicado al Santo Padre Juan Pablo II, que nos construyó por
medio de su ejemplo; cómo vivir totalmente consagrados a Jesús por
medio de María
«Yo soy la servidora del Señor,
hágase en mí lo que has dicho».
(Lucas 1:38)
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Cuando cada uno de nosotros se sitúa ante Dios como siervo ha
de buscar y encontrar su Santa Voluntad dentro de su propia vida. La
Madre de Dios también viene a sus hijos como una sierva del Señor
revelando sus deseos más ardientes. Este ha sido el papel constante
de Nuestra Señora; lo cual se puede ver en muchos pasajes del
Evangelio. Ella fue escogida por Dios para traernos la luz: Jesús Nuestro
Redentor.
Ella no nos trae solamente sus deseos, como corredentora hoy
está presente entre nosotros como nunca antes para guiarnos en la
compresión total y en el cumplimiento del mensaje evangélico.
En Fátima, Nuestra Señora reveló el deseo más urgente para
Dios en nuestros tiempos: La Consagración al Inmaculado Corazón de
María; esta solicitud es hecha como el único remedio posible para
realizar la conversión de Rusia y la paz en el mundo. Este mensaje ha
revelado maravillas increíbles que ocurrirán en este siglo, que tocarán
las áreas de eventos políticos, sociales y espirituales. Hoy vemos los
resultados de esta consagración; con la caída del comunismo en Rusia
y el Este, vemos claramente la mano de Dios según las palabras de
Nuestra Señora en Fátima; es este poder de la consagración el que
nos ha traído este milagro.
El comunismo es el desafió más grande que Satanás ha lanzado
contra Dios: la persecución más intensa contra la Iglesia y la
humanidad; es una lucha apocalíptica en este siglo entre el dragón y la
Mujer vestida de sol. Nuestra señora vino a Fátima con el objeto de
llamar a todos sus hijos para que participen en la victoria más grande
de la historia: «el Triunfo de su Inmaculado Corazón en Rusia», la
tierra que Satanás ha escogido como el campo de batalla.
18
Sabemos por medio del mensaje de Fátima que Nuestra Señora
ha unido a Rusia con el futuro del mundo, ya que su conversión se verá
reflejada en la conversión del mundo. Para ejecutar esta conversión
debemos reflexionar las palabras del Evangelio: «así estaré yo entre
ellos y tú en mí, y alcanzarán la perfección en esta unidad. Entonces
el mundo reconocerá que tú me has enviado y que Yo los he amado
como tú me amas a mí». (Juan 17:23)
La gracia de esta unidad vendrá a la Iglesia y al mundo por
medio de la Consagración al Inmaculado Corazón de María porque Ella
es la Madre de la unidad. Al Corazón de Ella, Nuestro Señor ha confiado
la unidad y la paz del mundo; tenemos que convertirnos en siervos
como Ella para poder responder a su deseo ardiente para la unidad.
Nuestra Señora pidió como ejemplo de la unidad, que el Santo
Padre se uniera con todos lo obispos para consagrar a Rusia y el
mundo a Ella; el 25 de marzo de 1984, el Papa cumplió con esta
solicitud del Cielo. Hoy como hijos de Dios, tenemos que unirnos en
nuestra consagración total y en todos nuestros esfuerzos para llevar a
cabo el «TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA» en
Rusia y el resto del mundo.
+ Paúl María Hnilica, S.J.
Obispo Titular de Rusado. Italia
CALENDARIO MARIANO
1. Escoger una festividad de la Santísima Virgen
2. Contar 33 días antes de esa festividad
3. Hacer la preparación en cada uno de esos 33 días llevando a cabo
las oraciones de la página 24 a la página 27 y meditando lo que la
Santísima Virgen sugiere para cada uno de los 33 días tal como
aparece en cada uno de ellos por orden consecutivo.

4. Consagración el día de la festividad.

Cuenta 33 días antes de la fecha escogida y da comienzo a la

preparación.
descarga
Capitulo I
«PREPARACIÓN PARA LA CONSAGRACIÓN DE LA
TRIUNFANTE VICTORIA DEL INMACULADO
CORAZÓN DE MARÍA»
INTRODUCCIÓN
«Los mensajes para la Consagración»
En el amanecer de su Triunfo Nuestra Señora trae un mensaje
de esperanza y de paz para el mundo; Ella habla de su amor y de su
deseo de abrazar a cada uno de nosotros, sus hijos. La Consagración
a su Corazón Inmaculado es la respuesta que nosotros hacemos a su
llamado del modo más completo y conforme al querer de Dios, de tal
manera que seamos unidos universal y católicamente al poner nuestros
corazones sin reserva al servicio de su Hijo Nuestro Señor Jesucristo;
por medio de este precioso portal del cielo encontraremos que cada
uno de nosotros ha sido agraciado con la profundidad y la amplitud de
todas sus bendiciones y gracias. Este es el «SI» de una unidad eterna.
Nuestra Señora ha dado estas palabras a cada uno de nosotros
personalmente a través de un instrumento escogido por Dios, un alma
consagrada a la misión para el Triunfo de su Inmaculado Corazón; en
estos mensajes están contenidas las palabras con que Nuestra Señora
se expresó, todo lo que Ella ha dado para cada día y que tiene como
fin instruirnos personalmente en este tiempo de gracia sobre la urgencia
de la consagración por medio de Ella a Jesús. Cada mensaje contiene
iluminaciones dadas a través de este instrumento para guiar y dirigir
nuestro camino como Nuestra Señora desea hacerlo.
En su GUÍA enseña la razón y el plan de la consagración; en la
DIRECCIÓN encontramos los efectos de la consagración y como
cumplirlos cada día de nuestras vidas; en la MEDITACIÓN le ofrecemos
a Ella nuestros deseos, acciones, peticiones y oraciones a fin de que
Ella pueda ayudarnos a convertirnos en todo lo que Dios Padre moldeará
en nosotros. El texto de la consagración es un obsequio de Nuestra
Señora para que nosotros le ofrezcamos nuestros corazones a su
Triunfo.
Nuestra Señora desea ardientemente ayudarnos a darnos
cuenta de nuestra propia importancia en este plan divino; Ella nos llama
su «corte», el resto del rebaño, esos que serán reconocidos por marcas
específicas.
«Tú conocerás el resto de mi rebaño por estas características:
Devoción a mi Corazón Inmaculado, porque Dios ha pedido que se le
rinda honor honrándome a mí; fidelidad a vuestro Santo Padre, Él es el
Vicario de Cristo, el representante divino entre ustedes, el verdadero
pastor de la verdadera Iglesia; gran reverencia a la presencia de mi
Hijo en la Santa Eucaristía; Él diseñará sus almas cuando estén delante
del Santísimo Sacramento. Estas tres marcas son las que representarán
a mi rebaño reunido para realizar mi contribución al plan completo de
salvación».
La Madre de Dios viene para guiarnos de la mano en la
santificación de las almas, en la preparación de nuestros corazones
para ser presentados a Jesús; lo único que Ella pide de nosotros es un
corazón abierto. Mientras se hace la preparación para el Acto de
Consagración hay que tener presente que se está cumpliendo el deseo
de Dios Padre, es un acto; promesa que será renovada diariamente, y
no simplemente palabras que se recitan.
Vivir la consagración requiere el sacrificio de la propia voluntad
para que su voluntad sea cumplida en nosotros; se nos pide ser santos,
ser los faros de Cristo en el camino de santificación; por medio del
Inmaculado Corazón de María somos reunidos y formados para ofrecer
al mundo el ejemplo de esta respuesta a su llamada: El Triunfo de su
Sagrado Corazón, es por este motivo que esta consagración implica
un compromiso.
Nuestra Señora aparece bajo el título de «Vuestra Santa Madre
de las Virtudes», porque es el Oeste el que más necesita de virtud.
Hemos olvidado las consecuencias del pecado; hoy corre
exuberantemente un estadio de tibieza, indecisión, rebelión y apostasía
en muchos corazones. Con tantas ilusiones y oscuridad de Satanás
en el mundo la Santísima Virgen es enviada a nosotros por Dios para
guiar nuestras almas fuera de tanta frialdad y oscuridad; Ella viene
para ofrecer un plan de esperanza y para atraer otra vez el fuego del
amor sagrado a nuestros corazones.
Es una Madre tierna que llama con dulzura y afecto a sus hijos
y les recuerda que son amados cariñosamente por Dios, a la espera
de cada uno de nosotros, hasta la última oveja, con los brazos abiertos
llenos de misericordia y perdón.
En nuestra consagración recibimos el cumplimiento de la
promesa de Paz; paz dentro de nuestros corazones, paz en nuestros
hogares y paz en el mundo entero; preparemos nuestros corazones
para este camino de gracia divina, respondamos con verdadera
convicción, compromiso y con un foco central: el Triunfo de su
Inmaculado Corazón. ¡Ave María!.
«Mis queridos Ángeles: vengo otra vez para pedir sus oraciones,
rueguen con el corazón en cada oración, les digo que recuerden siempre
que El Padre nos está escuchando todo el tiempo. Yo se, queridos
hijos que sus corazones no desean hacer una oración de prisa ni
demostrar falta de sinceridad en sus palabras hacia Él. Yo les aseguro
que sus oraciones son mi vía para traer paz al mundo; por medio de
sus esfuerzos la paz puede descender a la tierra, paz en sus corazones,
paz en sus familias y en sus patrias. La decisión es de ustedes; yo
vengo para decirles mis ángeles, que ustedes tienen el gran poder de
realizar todo si ponen a Dios por medio; yo les otorgaré todo lo que sus
corazones pidan a través de la oración».
Junio 13 de 1992 Merdjugorje (Yugoslavia)
ORACIONES DIARIAS
Las siguientes oraciones «deben ser recitadas
antes o después de la meditación de cada día,
según el texto de cada uno de los días»
CORONILLA DE VIRTUDES
Nuestra Señora tenía en su mano izquierda una coronilla rosada
y dorada y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las oraciones
muy despacio y reverentemente con mucho amor.
En la oración de esta coronilla Nuestra Señora hace una promesa,
la promesa de la perseverancia en la oración para el crecimiento de las
virtudes: la siembra de las semillas de santidad por las cuales la
gracia será cultivada. Esta coronilla contiene todas las virtudes que
Nuestra Señora desea encontrar en nuestras almas. Las gracias
contenidas en esta coronilla de oraciones son para guiar y dirigir nuestras
almas para lograr estos dones del Cielo. Por medio de estas siete
virtudes, nuestra alma vuela a las manos de Dios Padre.
«Queridos míos: estas oraciones son para obtener las
virtudes. Se empieza con el Credo, luego sigue la Consagración a Mi
Corazón Inmaculado y después el Ángelus. Posteriormente se reza la
virtud seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la oración al
Espíritu Santo. Después se recita la siguiente virtud y así se contemplan
las siete virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia,
Perseverancia y Obediencia.
Octubre, 1 de 1.992
EL CREDO
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María
Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto
y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre
los muertos, subió a las cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los
santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida
eterna. Amén.
CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
Oh Señora mía, Oh Madre mía! Yo me entrego del todo a Vos; y
en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día, mis ojos, mis
oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy
todo vuestro Oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como
hijo y posesión vuestra.
Amén
EL ÁNGELUS
V. El ángel de Señor anunció a María.
R. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Ave María……
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Ave María……
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Ave María……
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de
Nuestro Señor Jesucristo.
Amén
Oremos: «Infunde Señor tu gracia en nuestros corazones, para
que habiendo conocido por la voz del ángel el misterio de la Encarnación
de tu hijo, podamos llegar por los méritos de su Pasión y su Cruz a la
Gloria de la Resurrección. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.
Amén
CORONILLA DE VIRTUDES
Para pedir:
1.Virtud de Fe
2.Virtud de Esperanza
3.Virtud de Caridad
4.Virtud de Humildad
5.Virtud de Paciencia
6.Virtud de Perseverancia
7.Virtud de la Obediencia
Con cada una de las virtudes se deben recitar las siguientes oraciones:
1. Padre Nuestro…
2. Gloria al Padre…
  1. Oración al Espíritu Santo
Oración al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo, ilumina mi corazón,
para ver las cosas que son de Dios; Ven Espíritu Santo, dentro de mi
mente, para conocer las cosas que son de Dios; Ven Espíritu Santo,
dentro de mi alma, que yo le pertenezco solamente a Dios; Santifica
todo lo que yo piense, diga y haga para que todo sea para la gloria de
Dios. Amén
Diciembre 23 de 1991
¡OH MARÍA!
«Oh María; transforma mi corazón como el tuyo; colócale
alrededor una corona de pureza adornada con virtud; toma mi corazón
querida Madre consagrado como tuyo propio; preséntaselo a Dios Padre
como una ofrenda de mí para ti. Ayúdame, Oh María, en hacer tu corazón
más conocido cada día».
Marzo 19 de 1993
ORACIÓN DE PENTECOSTÉS
Mientras se reza esta oración dada por Nuestra Señora que
nuestros corazones estén abiertos para reconocer y aceptar los
obsequios del Espíritu Santo, y así avancemos confiadamente en esta
batalla por el triunfo del Inmaculado Corazón. Estamos llamados para
transformarnos en el reflejo de Cristo, un reflejo del rostro de Dios que
será una atracción para todos, para que su gloria sea magnificada a
través de nuestras vidas.
«Mis queridos hijos: hoy ustedes les traen tanta alegría a mi
Jesús. Yo les doy a ustedes una gran bendición de Dios. El desea
crear en sus hijos unidad y gloria a Su Nombre
Junio 6 de 1992
Espíritu de Cristo: despiértame; Espíritu de Cristo: muéveme;
Espíritu de Cristo: lléname; Espíritu de Cristo: séllame.
Oh Padre Celestial, conságrame a tu Corazón y Voluntad; se en mí una fuente de virtudes, sella mi alma como la tuya para que tu reflejo en mí sea una luz que todos vean».
Amén
Junio 7 de 1992
PRIMER DÍA
«Queridos hijos: el acto de Consagración a mi Corazón
Inmaculado, como yo les digo, es un acto de amor y no simplemente
palabras. Me llena de regocijo saber que sus corazones lo entienden
así.
Les digo que sus corazones son la ventana del alma, el acto de
consagración abre esa ventana; sus almas son como un prisma
diseñado por Dios, como su propio reflejo. Si en este prisma hay
impurezas, no podrá reflejar la gloria para la cual fue diseñado; para
llevar claridad al alma ustedes deben rezar, para traer claridad al alma
tienen que rezar; solamente por medio de la oración pueden ser
disueltas todas las impurezas.
Queridos míos: miren dentro de mi Corazón pues al asomarse a
él recibirán a la Trinidad; Yo solo puedo reflejarles la presencia de
Dios.
Escuchen, hijos míos: les aseguro, abran sus corazones para
recibir la luz de Dios y permitan que solo Él se refleje en ustedes»
Julio 7 de 1992
Guía: Nuestra Señora nos trae un llamado a su misión:
La misión para su Triunfo. Esta misión comienza con nuestra
Consagración a su Inmaculado Corazón; de esta manera nosotros
respondemos al llamado de santidad y a la búsqueda de paz dentro de
nosotros mismos y en el mundo entero.
Debemos comenzar por darnos cuenta que este es un llamado
a una conversión personal, que envuelve nuestra propia alma y corazón,
que permite a Dios obrar en nosotros y por medio de nosotros.
El acto de Consagración es exactamente lo que Nuestra Señora
ha dicho: un acto. El acto de Consagración unirá nuestros corazones
con el de Ella hacia su Hijo a través de una gracia especialmente
creada.
Dirección: La oración es la que crea nuestra relación con Dios.
Mediante este acto de comunión, Dios viene a nuestros corazones y
nosotros vamos hacia Él. Por medio de la oración, todas las impurezas
que hay dentro de nosotros, pueden ser llevadas ante El y
transformadas por su Gracia. Tener serenidad en el alma es estar lleno
de la presencia de Dios. Primero debemos unirnos como uno a Dios;
entonces, por medio de nuestra unión con El, El podrá obrar maravillas
por medio nuestro.
Meditación: ¡Oh Corazón Inmaculado de María!, ayúdame para
que la ventana de mi alma permanezca siempre abierta y transparente
para que todas las impurezas puedan ser borradas y que Dios sea
magnificado y glorificado, a través de mi propia conversión, consagración
y testimonio. Madre querida, que yo pueda poner en acción las palabras
que te prometo. Abre mi corazón para que yo me convierta en la señal
del Triunfo en todo el mundo.
«Serán como Ángeles en el Cielo».
(Mateo 22:30)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
SEGUNDO DÍA
«Mis queridos hijos. Vengo a ofrecerles mi más grande regalo:
darles mi amor en un intercambio muy especial – Mi Corazón por el de
ustedes. En este intercambio, ustedes harán el Acto de Consagración
a mi Inmaculado Corazón participando así en mi Triunfo. Hijos míos,
yo lo pido pero la decisión es solamente de ustedes».
Agosto 9 de 1992
Guía: Nuestra Señora nos recuerda cual es el propósito de la
Consagración. La Consagración encierra la promesa del alma de ser
poseída por Ella y por medio de Ella por Dios, por el Espíritu Santo.
Como Ella permanece como la esposa del Espíritu Santo, todo le es
dado por Dios y de este modo, nuestros corazones también están
prometidos a Dios por medio de nuestra Consagración a Ella.
Como el propósito entero de Nuestra Señora es llevar a todos
los corazones a su Hijo, Ella en efecto, está recogiendo todas las
almas para Él.
En el Acto de Consagración, por medio de la gracia divina, nuestro
corazón es intercambiado por el corazón de Nuestra Señora y entonces
nuestras almas son purificadas y sanadas por medio de una
reconciliación enfocada hacia Dios. Cuando el alma llega a unirse con
Nuestra Señora, el deseo de imitarla a Ella se convierte en el propósito
de esta unión.
El corazón es elevado al nivel de pureza necesaria para que
corresponda con la imitación de Nuestra Señora y así llegar a la
atmósfera Espiritual necesaria para que pueda ocurrir el intercambio
de corazones. En esta invitación, nuestro corazón es atraído por la
fuerza del deseo para que pueda encontrarse al otro lado con Dios para
el intercambio. El Acto de Consagración es una comunión Espiritual
con Jesús a través del Corazón de Nuestra Señora.
Dirección: Nuestra Señora nos dice que nosotros no
reconocemos el poder que se nos da por medio de la oración. Nosotros
llevamos la llave para la paz del mundo en nuestros corazones. Por
medio de la oración, la relación entre Dios y nosotros es aumentada; y
mediante este tiempo que pasamos con El, de corazón a corazón,
todas nuestras necesidades serán satisfechas.
Nosotros debemos dedicar un tiempo para hacer crecer esta
relación. No es posible tener una relación de uno solo nada más.
Debemos darle tiempo a El, para que El revele a nuestro corazón sus
designios para nosotros. En la soledad de la oración, nuestra alma
aprende todos los misterios del Cielo.
Meditación: ¡Oh Corazón Inmaculado de María!, ayúdame a
rezar para que el fuego de mi corazón pueda llegar, por medio tuyo, al
nivel necesario para el intercambio de mi corazón por el tuyo. Madre
querida, yo ruego para poder darte el «SI» de la simplicidad, creada
por la pureza de mi corazón con la intención de imitar a tu corazón.
Santa María, asísteme en mi deseo para amar a Dios con toda mi
alma, para hacer todo lo que esté en mi poder para agradarlo a El, que
me ama tanto. Deseo unirme a Ti eternamente para que Tú puedas
presentarme ante el trono de Tu Hijo en un estado de perfección y lleno
de amor sagrado.
«Y todo el que deja casa, hermanos, hermanas,
padre, madre, hijos o propiedades,
por amor de mi Nombre, recibirá cien veces
lo que dejó y tendrá por herencia la vida eterna.
(Mateo 19:29)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
TERCER DÍA
«Ángel mío, te pido que renueves tu consagración a mí de una
manera muy especial. En el día de tu consagración, pido que todos
mis hijos se unan a mí, que vengan todos juntos y se consagren a mi
Inmaculado Corazón. Ustedes no perciben cuantas gracias hay
encerradas en este Acto, anhelo llevarlos a todos en mis brazos
maternales y presentarlos a Dios Padre en el Cielo. Yo te presento a
mi Hijo, que es tu verdad, tu vida y el Camino hacia la vida eterna en el
Cielo.
Vengo a la tierra tan frecuentemente porque el mundo está
influenciado por decepciones y por maldad. Deseo guiarlos hacia el
mensaje completo del Evangelio, de esta manera ustedes podrán
moldear sus vidas y así ganar la corona del cielo. Te advierto, querido
Ángel, el mundo sucumbirá ante las tinieblas de las grandes
tribulaciones. Les ruego que todos se entrelacen con mi Inmaculado
Corazón que pueda protegerlos y guiarlos a través de tanta oscuridad.
Les aseguro que ustedes no saben que difícil es, queridos hijos, escapar
a las trampas de maldad que Satanás les prepara. Sus seducciones
se han hecho atractivas y tan sutiles que sólo mediante la unión de
nuestros corazones ustedes podrán salvarse de ellas.
Cada día se hará más claro que el rebaño que está consagrado
a mí Corazón y llevado en mis brazos en esta hora final, será la de
aquellos que son fieles al mensaje del Evangelio,
al Vicario de Cristo y que adoran la presencia de mi Hijo en la Eucaristía;
estos serán envueltos en los pliegues de mi manto mediante la
Consagración a mi Inmaculado Corazón.
Es esta la forma como Yo deseo guiarlos a la glorificación de la
Santísima Trinidad. Ustedes encontrarán el paso por la puerta de mi
Corazón y por este medio esparcirán la luz del esplendor divino. Cuando
la luz que ustedes contienen sea esparcida sobre la tierra y mi parte,
como portadora de esta luz se haya ya cumplido, mi Jesús reclamará
el Reinado de su Sagrado Corazón y restaurará su Reino.
Con los esfuerzos más pequeños ustedes derramarán esta gloria
y así permanecerá en sus manos el Triunfo y la proclamación de
nuestros dos corazones entre la humanidad».
Octubre 17 de 1992
Guía: La preparación para la consagración le da al alma una
base para recibir una gracia excepcional, porque para que Dios conceda
una gracia al alma, ésta tiene que estar preparada para recibirla. La
preparación es un acto de purificación del alma y este acto de
preparación debe ser completado a un nivel comparable con la grandeza
de la gracia que será otorgada por Dios.
Este acto de consagración es una comunión Espiritual con El,
por medio del Corazón de María y nunca deber ser hecho a la ligera.
Debemos hacer nuestra consagración con un profundo sentido de la
realidad de la gracia que está contenida en este acto. La preparación
que precede al acto debe ser tomada muy seriamente. El propósito de
esta preparación es darle al alma una base para recibir esta gracia tan
grande. Nuestra Señora dice que antes que Dios pueda conceder una
gracia en toda su plenitud, el alma debe estar preparada para recibirla.
Dirección: Lo primero que debemos buscar en nosotros es un
ardiente deseo de perfección en el alma. Este es el medio por el cual
se adquiere la santidad. Nuestra consagración al Inmaculado Corazón
de María, nos facilita la perfección en el alma. Primero tenemos que
progresar en virtud y aspirar al grado más alto de santidad por medio
de nuestro propio deseo.
Los deseos santos son las alas benditas con las cuales uno
escapa de los lazos mundanos. Por este medio nosotros estaremos
aptos para volar hacia las alturas de perfección, donde encontraremos
la paz que el mundo no puede darnos.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ayúdame a
abrir mi alma para recibir la gracia inmensa que Dios desea concederme.
Que yo me prepare con un entero conocimiento de los dones preciosos
que mi alma va a recibir; que me entregue con toda sinceridad, humildad
y pureza para obtener lo que Dios se digne extender sobre mí, sin que
yo lo merezca.
«La voluntad de Dios es que se hagan Santos»
(1ª Tesalonicenses 4:3)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
CUARTO DÍA
«Ángel mío, es en la respuesta de mi llamado, como todos
mis hijos reciben cada gracia que ellos imploren de mi Inmaculado
Corazón. Tu convicción, puesta dentro de la Consagración a mi Corazón
maternal, permite que el Espíritu Santo se mueva dentro de ti, a través
de Mí.
Te lo digo otra vez para que lo recuerdes: será cuando ya no
sientas la tierra bajo tus pies, cuando tú constatarás que estas en
vuelo hacia mi abrazo.
Ángel mío, nunca dudes de las palabras que te he dicho sobre
el deseo de Dios Padre para la santa ejecución de mi triunfo: Es en
esta unión concedida entre mis escogidos, y la conformidad a la voluntad
de Dios, como la afirmación de la convicción será inspirada en cada
uno de sus corazones»
Diciembre 7 de 1992
Guía: Se necesita una gracia excepcional para llevar el alma
al estado en que este intercambio celestial de corazones pueda ocurrir;
se necesita un fuego abrasador.
La consagración levanta el alma hasta el punto donde Dios se
mueve hacia ella para elevarla por encima de la capacidad humana de
amar; en esencia, Dios levantará el alma al conocimiento del Cielo.
El alma, puede moverse humanamente hasta el punto donde
Dios puede corresponder a ella y atraerla hasta el momento del
intercambio, pero solo Dios puede atraer el alma a este nivel espiritual.
Se necesita un amor divino e intenso para causar la transformación del
alma y del corazón, hasta el punto de la fusión necesaria para que se
realice tal milagro.
Si la base para la consagración no está puesta dentro del
alma, el alma no puede moverse libremente hasta el punto que debe
alcanzar para que ocurra el intercambio.
Es el esfuerzo por parte del alma, el que alimenta el deseo de
amar de Nuestra Señora, pero solo Dios como mediador puede realizar
el acto divino del intercambio en el acto de la consagración. La
preparación debe ser vista con tanta importancia como el acto mismo
de la consagración; de otra manera el alma no podrá recibir la gracia
diseñada específicamente para la consagración.
Dirección: ¿Cómo es que los deseos fervientes hacen volar el
alma a Dios?, los buenos deseos dan fuerza y coraje y disminuyen el
trabajo y la fatiga de ascender la montaña de Dios. El que no tiene un
deseo ardiente para obtener la santidad durante los tiempos difíciles,
no podrá llegar nunca a la perfección.
Nosotros no debemos descansar en nuestro deseo intenso para
alcanzar la santidad, sino que debemos correr continuamente para
poder obtener la corona de pureza adornada con virtud; esta es una
corona incorruptible que Nuestra Señora desea tanto colocar sobre
nuestra alma a través de nuestra consagración a su Inmaculado
Corazón.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruega para que
mi corazón se abra ante la gracia que lo transformará en imitación al
tuyo. Haz que yo pueda obtener, por el poder del Espíritu Santo, el
deseo que me mueva hacia ti y que mi corazón pueda ser conducido
hacia el momento del intercambio; que sea creado un fuego abrasador
que pueda arder tan brillantemente, para que el milagro de la
transformación pueda envolver mi corazón y mi alma y ser levantada
hasta las alturas prometidas por Dios.
«¿Quién subirá hasta el monte del señor?,
¿Quién entrará en su recinto santo?.
El que tiene manos inocentes y puro corazón,
el que no pone su alma en cosas vanas,
ni jura con engaños»
(Salmo 24:34)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
QUINTO DIA
«Queridos hijos: ustedes están despertando al amanecer de
mi Triunfo, ruego por su unidad en la respuesta a mi llamado, les doy la
alternativa para la paz en el mundo: pongan en práctica queridos míos,
la suplica de mi Inmaculado Corazón; espero sus respuestas en la
tierra donde he obtenido mi mayor victoria, Rusia. Para contestar el
llamado de estos hijos a mi Corazón, extiendan sus conversiones a
través de este lugar; confió en ustedes la conclusión de mi mensaje
del pasado para dar victoria y efecto a mis palabras».
Diciembre 7 de 1992
Guía: Primero: en la preparación para la consagración, el alma
debe permanecer abierta; y el deseo fundamental de amar a Nuestra
Señora debe estar presente, este tiene que ser un deseo puro, sin
complicación y sin otro motivo más que el de puro amor hacia Ella.
Segundo: El alma debe desear una reconciliación con Dios; esta
gracia es otorgada en parte con la consagración misma, porque es una
gracia de unidad; sin reconciliación, la unidad total no puede formarse,
porque la plenitud de la gracia que ha sido concedida está efectivamente
bloqueada. La gracia debe ser colocada dentro de lo más profundo del
alma, y es solo mediante la reconciliación que la gracia de Dios puede
ser recibida perfectamente; como es tan inmensa la gracia otorgada
así debe ser la reconciliación.
Tercero: el alma debe encontrar solitud para alimentar el estado
de amor por Nuestra Señora; solo en la solitud, su amor puede ser
manifestado y realizado en el alma.
Cuarto: el conocimiento de las expectativas de Nuestra Señora
en el alma tiene que ser ganado, es muy fácil para nosotros saber lo
que esperamos de Ella; pero muy pocas veces permitimos que las
expectativas de Ella sean conocidas por nosotros. Debemos tener una
comprensión clara de lo que Ella espera de nosotros; sin este
conocimiento es muy difícil para el alma realizar los frutos de la
consagración.
Pidamos para poder comprender las expectativas de Dios a través
de Nuestra Señora, para que sean manifestadas a nuestras almas.
Dirección: En nuestro deseo de adquirir perfección, debemos
buscar frecuentemente la virtud más exaltada: la de amar a Dios más
que todos los santos, sufrir más que todos los mártires, tolerar y
perdonar todas las injurias, aceptar toda clase de sufrimiento por el
bien de salvar un alma y efectuar actos de caridad por amor al prójimo
primero. Estas santas aspiraciones y deseos crearán en nuestra alma
la llama de la virtud y el reino de pureza y simplicidad; estas son bases
fundamentales para la consagración.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ayúdame a
avanzar en perfección mediante el deseo de obtener virtud y pureza;
que yo pueda contemplar la bondad de Dios en mi vida y abrir mi corazón
a los menos capacitados, para reconocer los favores que Él les concede;
pide perdón en mi nombre por la falla de amar y honrar tu tierno corazón
más fervientemente. Madre querida, átame y úneme a tu Hijo, para que
yo sea enteramente suyo como Él lo desea.
«Crea en mi, Oh Dios,
un corazón puro,
pon en mí Espíritu firme»
(Salmo 51:12)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
SEXTO DÍA
«Hijos míos; junten sus corazones como uno solo, recuerden
la intención de sus respuestas a mi llamado para honrar, amar y servir
a la Trinidad, tres personas en una.
Los amo y deseo para ustedes solo bondad y regocijo. ¡Mucho
se alcanzará para este día!; Prepárense para la batalla: la batalla final
para la armonía y la paz; manténganse fuertes y unidos, sosténganse
bajo la promesa de la paz global; el Padre Todopoderoso lo ha
asegurado.
El acto de consagración ha sido presentado y aceptado; la
conversión espera, Él ansia poseer cada corazón para llenar cada alma
con su reino. Tomen mi mano no teman, corran conmigo no vacilen,
empujen todo su ser al corazón de esta misión, deseo sus respuestas
al llamado de conversión.
Queridos hijos, esto significa, no solo que ustedes se consuman,
sino repartir esta chispa de amor; la unidad no puede ser creada por
uno mismo, sino alcanzando los corazones de los que te rodean y
asiendote al corazón que alcanza el tuyo. La conversión se encuentra
en ti por medio del reflejo de Él».
Diciembre 31 de 1992
Guía: El alma reconoce que al hacer la consagración, ciertas
peticiones de gracia, intercesión, guía y dirección son concedidas por
Nuestra Señora; pero también es importante comprender lo que Ella
nos pide a cambio. Debemos recordar que no puede haber una relación
de un solo lado, debe estar presente la participación de ambos lados;
nosotros no podemos seguir adelante sin saber cual es el resultado
que nos espera al final. Nuestra Señora nos pide que avancemos en
santidad, pero es solo por su mano como se nos da el modo para
cumplirlo.
Dirección: Es verdad que cualquier bien que nosotros hagamos
viene de Dios, y que sin su gracia, nosotros no podemos ni pronunciar
su nombre; comprendiendo que nosotros dependemos enteramente
de gracia. Dios nos ordena tomar nuestra parte y cooperar con Él en la
obra de salvación; muchos desean llegar a ser santos pero quieren que
Dios haga todo el trabajo y que Él los lleve a la gloria eterna sin esfuerzo
o inconveniencia para ellos; pero esto es imposible, la ley divina de
Dios declara que la carga debe ser llevada por los dos, para mostrar
que su mano divina y nuestra cooperación son indispensablemente
necesarias para crear la santidad del alma.
Al llevar esta carga, se gana el mérito de la felicidad eterna; por
esto, nosotros tenemos que someter nuestras voluntades a la vivencia
evangélica para así aplastar el obstáculo a la santidad.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, confiado en la
Misericordia infinita de Dios, ruego con firme confianza amarte con
todo mi corazón; veo que las gracias que yo recibo, la luz, los buenos
deseos y la buena voluntad que Dios me da, son el fruto de tu intercesión.
Madre querida, continua intercediendo por este hijo, y ruega conmigo
por mi santificación hasta que todo mi ser llegue a ser como Dios lo
desea. Ruego para que mi consagración a Jesús, por medio tuyo, sea
sin ninguna reserva y ruego que mi firme esperanza pueda ser realizada
pronto.
«Así pues, debe brillar su luz
ante los hombres para que vean
sus buenas obras y glorifiquen
a vuestro Padre que está en los Cielos»
(Mateo 5:16)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
SÉPTIMO DÍA
«Mis queridos hijos: vengo a convocarlos a esta misión de
paz, les prometo no separarme de vuestro lado, regresar a ustedes en
mi sábado de cada mes, para prepararlos y enseñarles su parte en
este plan divino de gracia.
Queridos hijos míos, los llamo aquí para completar todo lo que
les he pedido; la hora para la culminación de mi mensaje de paz ha
llegado, reúnanse todos fielmente para su consagración con el «Si» a
Dios Padre en el día de mi fiesta. A mi se me dará el camino para
hacer posible sus deseos de ayudar en esta misión; vengan todos
juntos bajo la guía de mi Corazón y de mis pastores escogidos. Plantaré
en ustedes la semilla de la santidad por la cual crecerá la gracia y la
virtud».
Enero 1 de 1993
Guía: El propósito central de la consagración es crear la unión.
Nuestra Señora concederá una gracia especial para infundir esta unión;
es necesario que preparemos nuestras almas para recibir esta gracia
santa, de otra manera quedaremos con solo una parte de lo que Ella
había intentado conferirnos. Esta gracia no se puede manifestar con la
perfección que ha sido diseñada si el alma no ha preparado el vaso en
que será recibida; el alma recibirá solamente el nivel de gracia que
está preparada para recibir.
El alma debe entonces reconocer la intención por la cual Nuestra
Señora nos trae esta gracia y la expectativa de los frutos de esta gracia;
nosotros deberíamos recordar que todas las gracias son puramente
dones que son conferidos con el propósito de glorificar a Dios; este es
el propósito final de cada uno de los dones del Cielo.
Dirección: No se desanimen cuando encuentren que no han
llegado a la perfección que ustedes querían; si se decepcionan por las
imperfecciones que desean corregir, esto sería ceder a una gran ilusión
de Satanás. El alma que siempre acaricia el deseo ardiente de avanzar
en la virtud y se esfuerza continuamente en seguir adelante, podrá
obtener, con la asistencia divina, la perfección que se puede alcanzar
en esta vida; el descorazonamiento da lugar a que se pierda la esperanza
en las gracias obtenidas por medio de tu voto a la consagración; la
promesa de la consagración es la marca del vínculo eterno de un puro
«FIAT».
Meditación: ¡Oh inmaculado Corazón de María!, por estas luces
interiores infundidas en mi alma por medio tuyo en el momento de mi
consagración, ayúdame a recibir y ganar la gracia; que yo busque
continuamente la voluntad de Dios como tú lo hiciste y a ejecutarla sin
reservas. Me ofrezco totalmente para privarme de todos los apegos
mundanos, a sufrir la cruz que abrazo con pasión y permanecer firme a
tu lado en orden de batalla, listo para defender el Triunfo de tu Inmaculado
Corazón.
«Él se fijó en la felicidad
que le estaba reservada,
y por ella no hizo caso
a la vergüenza de la cruz»
(Hebreos 12:2)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
OCTAVO DÍA
«Mis queridos hijos: no me abandonen, Yo anhelo acogerlos a
todos en el calor de mis brazos; permanezcan fuertes en unidad.
Satanás no puede causar daño cuando permanecemos todos unidos
con mi Jesús como nuestro centro.
Les digo: vengo a llamarlos hacia una convicción, la convicción
de la consagración global; vendré a recoger las cosechas de esta
consagración unificada, mi corte. En la consagración a mi Inmaculado
Corazón ustedes darán su «SI» para ser escogidos y colocados a su
servicio de un modo especial; ustedes están aceptando los sacrificios
del triunfo, porque yo le pediré mucho a cada uno. Humillen sus almas
y tomen mi mano, permítanme conducirlos a la paz; la paz de sus
familias, la paz de sus países nativos y la paz en el mundo.
Queridos hijos; ábranme sus corazones a mí porque yo deseo
colocar mi chispa dentro de ustedes, yo solo puedo dar lo que ustedes
puedan aceptar, mientras más permitan el paso de mi mensaje a su
alma, más se me permitirá llevarlos dentro a las profundidades de la
comprensión. Vivan las palabras que yo les doy; se las doy para
enseñarles y para preparar sus almas para los días venideros. Vengo a
ayudarles a transformar su corazón y su alma al verdadero sentido de
la conversión; a la imagen de Dios.
¿Vendrán ustedes hacia a mí?, ¿Me permitirán llevar sus
corazones al Padre?, Esta es la elección que ustedes tienen que hacer
sin reserva, les pido que reflexionen acerca de la importancia de este
día.»
Enero 10 de 1993
Guía: Este acto de Consagración encontrará tu alma llena de
un amor profundo; este amor es tan ardiente que llega hasta el corazón
de Nuestra Señora con tanta fuerza que Ella es atraída a tu corazón.
El deseo del alma de consagrarse a Nuestra Señora causa cierta
atracción: un magnetismo. Es esa atracción la que lleva este intenso
deseo de tu corazón a la atención de Nuestra Señora; en cuanto Ella
encuentra y enfoca los deseos de tu alma, se concentra e intensifica
este amor y los fundamentos para que se forme el intercambio divino.
Dirección: El alma es como un jardín en el cual las malas hierbas
crecen constantemente; entonces, tenemos que practicar la
abnegación; manteniendo continuamente la pala en nuestras manos
para arrancarlas y arrojarlas de nuestros corazones. Si no tu alma se
volverá salvaje; una basura sin cultivar cubierta de espinas. ¿Cómo
nos puede ayudar el cultivar nuestro exterior, efectuar devociones y
dejar nuestro interior como un campo indomable?. Es tu propia voluntad
la que trae la rutina a tu alma; pero por medio de tu consagración se
fertiliza la tierra. Al podar tu alma sientas las bases de las gracias en la
consagración; es por medio de tus constantes esfuerzos que un jardín
de pureza es creado para recibir las flores de virtud en medio de tu
corazón.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, atráeme
enteramente hasta tu Hijo y ayúdame a encender en mi corazón su
santo amor por el cual yo deseo ser enteramente consumido; Madre
querida, toma posesión de mi corazón y cámbialo por el tuyo. Llénalo
con el deseo de todo lo que es santo y bueno, ilumínalo para que esté
listo y dispuesto para ejecutar la voluntad del Padre y siguiendo tu
ejemplo, pueda yo encontrar la santificación; únete a mi y yo a ti con
un perfecto amor que nunca pueda ser disuelto. Haz que mi corazón
no sea ya más mío, sino que sea enteramente de Dios a través de las
gracias infundidas en mi corazón a través de tu corazón maternal.
«Un jardín es mi hermana, mi novia»
(Cantar de los Cantares 4:12)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
NOVENO DÍA
«Queridos hijos: ¿Cómo se esconden del amor de mi
Inmaculado Corazón?, vengo a traerles mi mensaje de paz dentro del
mundo. Para ayudarme en esta tarea, deben permitir que yo habite
dentro y a través de ustedes en sus consagraciones a mi Inmaculado
Corazón; solo de esta manera podrán participar en lo más profundo de
mi Triunfo. Cuando mi Corazón sea infundido en los suyos y los suyos
se vuelvan míos, ustedes ganarán la victoria de la paz en la tierra.
Queridos hijos: les pido una intención en sus oraciones del
Rosario; que todos los corazones se abran para responder a mi petición
por esta consagración global. Lo que yo deseo más que todo, es estar
con ustedes otra vez en este día. El próximo mes vendré con la
abundancia de gracias del Espíritu Santo dentro de mi Corazón para
prepararlos para el momento de su FIAT».
Febrero 14 de 1993
Guía: El fundamento para la consagración se encuentra en un
deseo magnético, este deseo atrae a Nuestra Señora hacia nosotros y
a nosotros hacia Ella; por medio de esta atracción, el fundamento está
puesto para continuar la preparación de la consagración.
El Espíritu Santo como el esposo de Nuestra Señora, viene del
interior del corazón de Ella al nuestro; una vez que Nuestra Señora ha
hecho madurar nuestros corazones, el Espíritu Santo vendrá a cosechar
ese amor tan santo; porque todavía es a su Hijo a quien Ella lleva en
cada corazón
Nuestra Señora nos asegura que Ella vendrá a habitar dentro de
nuestros corazones, y con Ella viene la chispa del Espíritu Santo para
hacer fructífera nuestra consagración.
Dirección: La humildad es la base y el guardián de todas las
virtudes; el Señor ha prometido escuchar todas nuestras oraciones. Al
orgulloso, Él, le oye con oídos sordos y se resiste a sus peticiones;
pero con el humilde, Él, es generoso más allá de toda medida; a ellos
Él les abre sus manos y les concede todo lo que ellos pidan o deseen.
A través de nuestra consagración nosotros ganamos en esta
gracia, pero es solo en la humildad como nosotros podemos realizar y
disfrutar de nuestra promesa; con el FIAT que haremos vienen los
bloques que forman el cimiento del Triunfo de Nuestra Señora dentro
de nuestros propios corazones. Humilla tu alma ante el señor y espera
de sus manos cualquier cosa que busques.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ten piedad de
mí, ilumina mi alma y hazme ser y sentir lo que yo soy y lo que yo
merezco. Ayúdame a descubrir que las costumbres del mundo sólo
están llenas de tristezas y a encontrar los méritos del Cielo en las
profundidades de la humildad.
Reina y abogada mía, asísteme para humillar mi corazón y mi
alma ante la gloria de Dios, concédeme la gracia de la humildad en el
momento de mi consagración para que yo pueda imitar la intensidad
de tu propio FIAT.
«Porque quiso mirar la condición
humilde de su esclava»
(Lucas 1:47)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO DÍA
«Recuerda mi Ángel querido, que la verdadera devoción a mi
Inmaculado Corazón es interior; es decir, viene solamente de dentro
de tu corazón y es cultivado en el alma.
La perfección de la consagración es tener confianza como la de
un niño en Mi, su Madre; esta confianza hace que tu alma recurra a mi
Inmaculado Corazón con mucha sencillez y ternura; tú me implorarás
a todas horas, en todo lugar y por sobre todas las cosas: en tus dudas
para iluminarte, en tus extravíos para que encuentres de nuevo el camino
correcto, en tus tentaciones para sostenerte, en tus debilidades para
fortalecerte, en cada día para que yo pueda levantarte, en cada desánimo
para que yo pueda consolarte, en tus cruces, afanes y tribulaciones de
la vida para darte valor, para aceptar y soportar.
Estos momentos son dados a través del profundo amor en mi
Corazón por ti; ven querido mío, recoge la gracia del Cielo; abre tu
corazón y permite que el Espíritu Santo llene y penetre en ti plenamente.
Extiende tus manos y expón tu corazón a los deseos de su toque
majestuoso».
Marzo 6 de 1993
Guía: En el centro del reinado de los dos Corazones, está el
acto divino de la Redención; el único propósito de este acto es el de
unirse a su propia unidad. Cuando el Espíritu Santo viene dentro del
corazón, lo hace como divino unificador. Así como la atracción se junta
en nuestro propio corazón, los dos corazones de Jesús y María se
unen y la unión de ellos trae el acto de Redención y Corredención;
siendo este el verdadero propósito de la consagración.
La consagración tiene como objetivo preparar el corazón para
recibir a Jesús por medio del Espíritu Santo, y por este mismo, moviendo
unir los poderes corredentores de Jesús y María; esto es lo que causa
que el alma sea fructífera. En la unidad de los dos corazones viene la
unión de nuestros propios corazones, ¡Una unidad muy especial de
tres es creada!
Dirección: Debemos comprender lo que significa la solitud del
corazón; consiste en expulsar del alma cada afecto que no sea para
Dios y en buscar en nuestras acciones solo la complacencia de su
sagrado corazón. En esencia, la solitud de corazón implica que tú
puedas decir con sinceridad: «Dios mío, yo te deseo a Ti solamente y
nada más».
Nosotros debemos separarnos de todas las cosas, buscándolo
solo a Él y así encontraremos su corazón en abundancia; no se puede
buscar ni encontrar a Dios si Él no es conocido por el alma. El corazón
ocupado por los afectos del mundo no puede reflejar puramente su luz
divina; el alma que desea ver a Dios tiene que remover el mundo de su
corazón, el alma que desea ver a Dios tiene que retirarse a un corazón
abierto; un corazón simplemente enfocado a Él.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, guía mi corazón
para encontrar solo a Dios en todas las cosas y sobre todas las cosas
y descansar solo cuando haya encontrado solitud; concédeme que en
mi consagración, mi corazón busque esa solitud en la tranquilidad de
su paz; que el Espíritu Santo consuma todos mis afectos mundanos
desde lo más profundo. ¡Oh María!, mi Madre, mi refugio, concédeme
la gracia de un corazón que sepa estar en soledad.
«Tú, cuando reces, entra en tu pieza,
cierra la puerta y reza a tu Padre
que comparte tus secretos,
y tu Padre que ve los secretos te premiará»
(Mateo 6:6)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
UNDÉCIMO DÍA
«Queridos hijos: en estos días les pido que se concentren en su
preparación para el tiempo en que sus almas recibirán gracias
excepcionales. En la fiesta del día de la consagración, la gracia de
Dios Padre caerá sobre ustedes como lluvia del Cielo; entonces
recogeré este rebaño escogido y lo juntaré con mis pastores escogidos,
únanse en un lazo de unión en nombre de mi triunfo.
Sepan, queridos míos, que Yo deposito mi esperanza en ustedes
y a ustedes confió mi Corazón, en ustedes descansa la gracia de
salvación para la humanidad.
Rueguen intensamente por el vicario de mi Hijo; unan su corazón
al de El de manera especial; ofrezcan en estos días todos los
sufrimientos y alegrías como el sacrificio de ustedes para la
consagración por la cual harán su promesa.
Entréguense del modo más virtuoso, miren hacia su prójimo
antes que a ustedes, Dios Padre ve todo lo que hay dentro de sus
almas; Él recompensará el amor y la misericordia con su propio amor,
El hará justicia cuando se necesite.
Les suplico que junten este poderoso ejército de mi corte por
que la batalla nos espera y solamente quedan unos momentos para
que comience. Queridos míos, yo soy su Madre, quédense como mis
hijos; denme sus corazones porque yo les he dado el mío, confíenme
todo lo que son que yo los moldearé en lo que deben ser».
Marzo 13 de 1993
Guía: Nuestros corazones son poseídos por la fuerza de esta
unión; este es el momento al que Nuestra Señora se refiere como el
momento del intercambio. Cuando la consagración es hecha
auténticamente con verdadero amor, es imposible que el alma no sea
transformada; así es verdad, que cuando una persona le dice a otra
que en la consagración su vida fue transformada, realmente manifiesta
un cambio verdadero.
Esto sucede porque las fuerzas que se hayan reunido en la
consagración están en un estado tan perfecto que en el momento intenso
de gracia se crea una transformación que tiene lugar con tal magnitud,
que no podría ocurrir de otra manera.
Dios ha dispuesto que esto suceda solo en este Reino Celestial
de la consagración; nosotros comprendemos que es verdaderamente
deseo y voluntad de Dios que el alma complete el acto de consagración.
Dirección: Hacer llegar el alma hasta la presencia de Dios es el
fundamento de la vida espiritual que consiste en tres formas: evitar el
pecado, practicar la virtud y la unión con Dios. La presencia de Dios
produce estos tres efectos: preserva el alma del pecado, la guía hacia
la práctica de la virtud y la mueve para unirse con Dios por medio de un
amor sagrado.
Para evitar el pecado, no hay mejor manera de resistir la tentación
que convencernos que Dios tiene enfocados sus ojos sobre nosotros
en cada momento; si nos mantenemos siempre en la presencia de
Dios, con la conciencia de que Él lee todos nuestros pensamientos,
oye todas nuestras palabras y observa todas nuestras acciones, esto
nos preserva de la maldad en nuestros pensamientos, palabras y
acciones.
El alma que permanece bajo su presencia divina, no busca
solamente agradar a los demás, sino que sólo busca agradar a Dios;
de este modo la virtud crecerá en el alma. Finalmente, el alma crecerá
rápidamente en gracia por medio de la constante unidad con Dios;
esta unidad contiene una regla infalible: que el amor aumenta siempre
con la presencia del objeto amado. Son estos tres dones los que vienen
como la gracia infundida del espíritu Santo en tu consagración.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, concédeme
que yo te ame durante todo el resto de mi vida y que pueda ser
eternamente tuyo, lleva mi corazón ante la presencia de tu hijo para
que la llama de mi amor aumente. Ayuda a mi alma en la práctica
de la virtud, tráele a mi corazón un abundante deseo de tener la fuerza
y el coraje para convertirme en tu presencia dentro del mundo. Moldea
mi alma para ser un soldado poderoso en tu corte y para desplegar la
gracia de tu triunfo sobre la tierra.
Ruego, querida Madre, recibir estos dones infundidos en la
venida del Espíritu Santo al momento de mi consagración.
«Que se alegren en el desierto,
y que la tierra seca reverdezca
y se cubra de flores la pradera.
Que se llenen de flores como junquillos,
que salte y cante de contento»
(Isaías 35:1-2)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
DUODÉCIMO DÍA
«Queridos hijos: les pido permiso para que se cumplan por
medio de ustedes las promesas de mi Inmaculado Corazón. El obsequio
de Dios Padre para un mundo de paz depende de la culminación de mi
triunfo; yo deseo darles la paz interior primero porque el reflejo de la
paz exterior del mundo es alimentado primero dentro del alma.
Les pido, queridos míos, que recen el Rosario por esta búsqueda
de la paz; solo en la unidad de esta oración el Corazón de Dios Padre
puede sucumbir ante el amor de ustedes por mí. También les pido
especialmente por la consagración de la juventud de hoy; ellos son mi
triunfo futuro; ellos serán las almas que manifiesten la renovación de
la Iglesia de las generaciones futuras.
Hijos míos, yo les prevengo sobre su destrucción, si ustedes no
hacen reparación por la maldad de la humanidad. Regresen bajo la
dirección y guía del Espíritu Santo, Él se apegará a sus corazones en
el momento de su consagración a mi Inmaculado Corazón.
Les aseguro que yo no traigo el comienzo de la destrucción;
sino que traigo solamente la luz del comienzo de la gracia divina y la
culminación de mis promesas. Ruego para que ustedes unan sus
corazones al mío en este divino «Si» a Dios Padre, para que el Espíritu
Santo cubra sus propias almas. Permanezcan bajo la vista y el toque
del Espíritu Santo, mi amado esposo».
Marzo 14 de 1993
Guía: El propósito de la venida de Jesús a la tierra fue la salvación
de las almas y Nuestra Señora permaneció en completa unión con
todo lo que Él hizo, su parte como corredentora no podrá nunca ser
separada; la unión entre Jesús y María es tan intensa porque fue
especialmente diseñada por Dios para el plan de la redención. Cada
acto y deseo que Ella expresa es para culminación de su participación
como corredentora en unión de su Hijo; la razón por la cual Nuestra
Señora pide la consagración de esta manera es para su unión con
Jesús y su parte en el plan corredentor.
Dirección: La pureza de intención consiste en realizar nuestras
acciones con el solo propósito de agradar a Dios; es necesario saber
que la buena o mala intención de nuestros actos, hacen los actos
buenos o malos ante los ojos de Dios. Con los ojos del alma
comprendemos la intención y con el cuerpo emprendemos la acción.
Nuestra Señora pide que todas nuestras intenciones sean
sencillas, es decir; que si nuestro objetivo es solamente agradar a
Dios, nuestros actos serán buenos y brillarán con la luz de la pureza;
pero si nuestras intenciones son de doble sentido, es decir que si
tenemos otro motivo que el de no agradar a Dios, entonces ya no serán
vistas como completamente puras y se volverán mundanas.
La simplicidad santa no permite otro final que el complacer a
Dios; así que la intención pura de nuestra alma en nuestras acciones
les da la vida y las hará siempre agradables ante los ojos de Dios.
Nuestro puro y verdadero deseo de consagración hacia Ella debe ser el
mismo deseo hacia Él; entonces bajo esta luz Santa Ella podrá
presentar nuestras almas ante Dios.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, permíteme que
en esta consagración yo adquiera por medio tuyo un ferviente amor
hacia Dios; un amor fuerte que me haga vencer todas mis dificultades,
un amor perpetuo que nunca más sea dividido, que mi corazón abierto
pueda llevar el deseo de mi devoción a tu corazón.
Querida Madre, ayúdame a tener intenciones puras en todas
mis acciones, simplicidad santa en cada una de sus ejecuciones y
que el fin de todas ellas sea agradar a Dios, con la mente enfocada en
Él solamente.
«Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta;
para juzgar, escucho (al Padre), así mi juicio
es recto porque no busco mi voluntad,
sino la de Aquel que me envió»
(Juan 5:30)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)

DÉCIMO TERCER DÍA
«Queridos hijos: yo espero la respuesta de sus corazones de
una manera muy especial; apelo a ellos por medio de mi Corazón
Inmaculado para que sean mis hijos. Sus corazones son la alegría de
mis tiempos venideros, estén cada uno de ustedes en esta
extraordinaria unión. Queridos hijos yo los invito a entrar en este sagrado
refugio para ser su guía y protección para un futuro próximo; por favor
escuchen y reciban mi Corazón de esta manera, porque yo solo tengo
un deseo; este deseo es el de conducirlos hacia la santificación y que
su santidad es el deseo más grande de Dios en el Cielo».
¿Madre, dinos que es lo que más necesitas de nosotros en
estos días?.
«Ángel mío, yo necesito y deseo solamente un corazón abierto;
rueguen por esto por encima de todo lo demás y todo puede ser y será
alcanzado por cada alma.
Queridos hijos: vengan a su madre y permitan que mi triunfo
llene sus esperanzas y deseos».
Octubre 1 de 1993
Guía: El Hijo de Dios escogió encerrarse en el vientre de una
humilde sierva; Él atrajo el esplendor de su gloria a este lugar
escondido, Él glorificó a su Padre y dio su majestad a esta velada
concepción, Él entregó su vida a su cuidado desde su nacimiento;
durante sus treinta años ocultos y aún en la cruz Él unió sus
sufrimientos a los de Ella, fue Ella quien le dio la vida, lo alimentó, lo
mantuvo y luego lo sacrificó por nosotros. Él comenzó su ministerio
por su humilde ruego en Caná.
El Espíritu Santo escogió hacer uso del vientre de una humilde
sierva; aunque Él no hubiera tenido necesidad de Ella para llevar su
fruto a la culminación. Sin embargo, al ser concebido en Ella y por
medio de Ella, sucedió el misterio de gracia desconocido hasta para el
más ilustrado; si Dios escogió esa manera para venir al mundo,
¿Quiénes somos nosotros para merecer o siquiera pedir encontrar un
camino diferente para llegar de nuevo a Él?. Fue del Corazón Inmaculado
de María de donde las gotas de sangre fueron impulsadas para que
circularan desde su corazón a su vientre, crear la concepción de Jesús.
He aquí entonces que nosotros estamos llamados una vez más a abrir
nuestros corazones y permitir que Jesús sea concebido espiritualmente
dentro de nuestros corazones y de allí en nuestro ser.
Dirección: Dios quiso crear una fuente de gracia en el Corazón
de Nuestra Señora, desde las cámaras del Corazón de Ella; Él desea
regar estas gracias sobre todos nosotros, Él nos invita a rendirle
homenaje de la manera que Él más desea: por medio de la devoción al
Corazón Inmaculado de su Madre.
Dios pide que nos consagremos al Corazón de María, Nuestra
Señora no pide nada para Ella misma, solo desea que se cumplan los
deseos de Dios Padre. Ella quiere traer la unidad al mundo de una
manera divina. Nuestra Señora nos llama a unirnos a Jesús por medio
de Ella y que cada corazón sea unido por este mismo lazo.
Esta es la obra de la gracia divina que en el final veremos como
la mano de Dios, hoy Él nos envía a su Madre para prepararnos para un
tiempo que nosotros no podemos anticipar; Ella viene a desplegar un
mensaje y advertirnos personalmente sobre los deseos de sus suaves
caricias, y nos llevara de la mano hasta su abrazo sagrado; porque no
hay caricia igual que la de una madre a su hijo.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, guíanos en esta
batalla por la culminación de tu triunfo; haz que toda la humanidad se
junte para toda la eternidad en lo más profundo de tu triunfante Corazón
Inmaculado, permite que crucemos el umbral del Cielo hasta el Sagrado
Corazón de tu Hijo, crea en mi un corazón puro adornado de virtudes,
fortaléceme en mis pruebas, envuelve mi alma en tu ternura y en los
momentos de regocijo junta tu sonrisa con la mía. Querida Madre coloca
mi corazón dentro del tuyo.
«Ahora pues hijos escúchenme;
felices los que siguen mis caminos,
escuchen mi enseñanza y háganse sabios,
no lo desprecien»
(Prov. 8:32-33)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO CUARTO DÍA
«Ángel mío: la oración es el centro fundamental para la
consagración; en la unidad de la oración Dios puede manifestarse al
alma, encerrarla y guiarla de una manera especial; es por medio de la
oración como nosotros podemos enfocar su voluntad.
El centro de preparación para la consagración está en la unión
de la oración; la oración ha de ser la constante comunicación entre el
alma y Dios, es la solitud la que permite acariciar al alma profundamente.
Rueguen para que todo les sea dado de su mano, para descargar sus
corazones y para tener tranquilidad y calma; cuando sus almas hayan
encontrado la profundidad de la solitud, es entonces cuando Dios podrá
escribir en sus corazones…»
Marzo 18 de 1993
Guía: El propósito de la consagración es para unirnos
inseparablemente a Nuestra Señora; Ella en cambio, viene a unir cada
alma con su Hijo quien tiene el propósito de traer la salvación a la
humanidad. Todo lo que Nuestra Señora hará es aportar su donación
para la misión de su Hijo «El plan de salvación»; solamente para tomar
parte en este plan es la razón por la cual Ella fue designada para
seguir el flujo de gracia que viene de aquel que la envía.
En Nuestra Señora ha sido creada la manera de cumplir este
plan: a Ella le fue otorgada la posición de Corredentora, todo lo que
Ella pide es completar el propósito del Plan de Dios; la actuación de
Nuestra Señora en el Plan total de Dios es en verdad la realización de
su valor como Corredentora, la consagración a su Corazón sentará el
fundamento de nuestras almas para colaborar con el Plan Universal de
Dios.
Dirección: Nuestra Señora nos recuerda que las almas que se
entreguen a Ella encontrarán una vida llena de gracia y gloria eterna;
así como a Ella la llaman «Estrella de Mar», la patrona que guía los
barcos hacia el puerto, así Ella guiará nuestras almas a través de su
portal Inmaculado hasta el Corazón de su Hijo. Por su intercesión,
nuestras intenciones, oraciones y peticiones son dirigidas al Cielo de
una manera especial.
El poder de su intercesión es tan grande en la manera de hacerlo
que es imposible que no puedan ser escuchadas o rechazadas por su
Hijo. Ella ruega continuamente por nosotros para obtener las gracias a
nuestras necesidades, porque Ella está siempre dispuesta a asistir a
todo el que la invoque; para obtener la salvación es suficiente pedir
auxilio de sus oraciones. Por medio de esta consagración, nosotros
invocamos su más poderosa intercesión que contiene la gracia de su
propio corazón entretejido con el corazón de su Hijo.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, quien contiene
el poder invencible de conquistar innumerables pecadores; nadie puede
resistirse a tu poder ya que el Salvador lo considera como el suyo.
Querida Madre que estás unida a Dios en la salvación de los pecadores
concédele a mi alma tu gran intercesión ahora y en la hora de mi
muerte; yo pongo todas mis peticiones a tus pies para que tú puedas
llevarlas a lo profundo del Corazón de Jesús. Consuélame en mis
momentos de aflicción, protégeme en mis momentos de desesperación,
ten compasión de las miserias de mi alma.
¡Oh Virgen Santa! mediadora de todas las gracias del Cielo,
reina en mi corazón.
«En verdad, el Todopoderoso hizo
grandes cosas para mí; reconozcan
que Santo es su Nombre»
(Lucas 1:49)
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(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO QUINTO DÍA
«Ángel mío: Dios Padre considera de suma importancia la
consagración de las almas a mi Inmaculado Corazón; por esta razón,
yo les pido rezar el Rosario todos los días, practicar la devoción de los
primeros sábados y recurrir a mi con tus peticiones para yo exponerlas
ante Él. Haz todo esto por amor a mí, que yo todo lo ofrezco por amor
a ti.
Querido ángel mío, comienza cada día de esta manera:
«Oh María transforma mi corazón como el tuyo; colócale al
rededor una corona de pureza adornada con virtud; toma mi corazón
querida Madre consagrado como tuyo propio; preséntaselo a Dios Padre
como una ofrenda de mí para ti. Ayúdame, ¡Oh! María, en hacer tu
Corazón más conocido cada día».
Marzo 19 de 1993
Guía: La consagración es un acto necesario para que se cumpla
el Triunfo de Nuestra Señora. Su triunfo elevará a los creyentes al estado
de culminación necesaria para el Reinado del Sagrado Corazón y juntos
abrirán el paso para la causa de la Redención y Corredención que nace
de la unión de los dos corazones.
Nuestra Señora nos llevará de la consagración al triunfo; y el
triunfo será entonces la base para el Reino del Sagrado Corazón; dentro
de estos dos corazones se encierra el plan de Dios para redimir y
corredimir al mundo.
Dirección: Al entregar nuestros corazones a la Madre de Dios
no nos hagamos la ilusión de que no tenemos que pagar su precio,
Ella pide ser Nuestra Madre y nosotros prometemos ser sus hijos;
pero exige ciertos requisitos: primero, nosotros debemos enmendar
nuestra vida y rechazar el pecado y la maldad mundana; segundo, es
necesario entregarles nuestros corazones, nuestras mentes y el
cuidado de nuestras almas; tercero, debemos atraer a otros para que
amen su Corazón Inmaculado; por ultimo, debemos permanecer para
siempre a sus pies y dar gracias incesantemente al Señor por el regalo
de su propia Madre.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruega para
que yo obtenga la pureza del alma porque a ti se te otorga todo lo que
pides; ¡Oh María!, yo encomiendo mi alma a tu cuidado maternal,
alcánzame la virtud de la perseverancia para obtener la gracia divina;
permíteme por medio de esta consagración recurrir a ti siempre en
todas mis tentaciones y en todos los peligros de perder la vida eterna.
En la hora de mi muerte asísteme y encomienda mi alma en las manos
del Padre; en ti pongo toda mi confianza y mi convicción enfocadas
hacia el bien de tu triunfo.
«Comprueben ahora que no he trabajado
por mi solo, sino para los que buscan la sabiduría»
(Eclesiastés 24:34)
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(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO SEXTO DÍA
«¿Queridos hijos: podemos ser todos uno?, les pido la unidad
del alma y del corazón; las tareas que les mando realizar son de
naturaleza divina; si es cierto que yo ayudaré a mis hijos del Este, pero
por encima de esto serán ustedes los que harán posible la culminación
de mi triunfo para el plan divino de la gracia de Dios al mundo.
Queridos hijos: miren al Cielo, allá arriba, vean como el viento
cuando sopla, mueve todas las nubes al mismo tiempo, el viento sólo
las mueve y las lleva con la brisa del cielo a donde Dios quiere; de esta
manera vendrá el Espíritu Santo. El hará volar tu alma y la llevará ante
Él al unísono con mi Corazón».
Madre, ¿cómo haremos volar nuestros corazones de esta
manera? «Por medio de la consagración; ustedes serán liberados del
mundo y capturados por Mí, vayan en paz y amor y el Espíritu Santo los
moverá a convertir sus almas»
Marzo 23 de 1993
Guía: Nuestra Señora nos llevará de la consagración al triunfo y
de allí al Reino del Sagrado Corazón que es la parte de la Corredención
en el plan de Dios; de esta manera seremos llevados a la hora final de
la gracia. El propósito del triunfo es para preparar las almas a recibir la
gracia redentora del Sagrado Corazón; la gracia de la hora final, es la
gracia que será otorgada a las almas al momento de proceder a la
venida definitiva del reino de Dios sobre la tierra; la hora en que la tierra
volverá a su estado original. Nuestra Señora se refiere a la hora final
como al segundo adviento que traerá la unión de los dos corazones.
Dirección: Las almas consagradas no tienen una necesidad
absoluta de mundo material, las cosas de la tierra se olvidan y las
almas preserven su ser únicamente para Dios; por lo tanto, nosotros
debemos consagrar cada nuevo día a su servicio, uniendo nuestra
voluntad a su voluntad en su constante aceptación.
Lo más querido que tenemos es nuestra propia voluntad y Dios
nos pide continuamente que se la ofrezcamos como un sacrificio; nada
contenta más a Dios que el ofrecimiento de nuestra propia voluntad,
sin reserva; feliz el alma que no tiene más voluntad que la de Dios
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, permite que
mi alma sea conducida de la manera que Dios desea; te suplico Madre
querida, que me hagas saber qué es lo que más complace a Dios.
Ayúdame para que mi alma viva en su divina voluntad y para que así
pueda traerle el sacrificio de mi voluntad propia como una ofrenda de
mi unión con Él. Haz que mi alma vuelva al unísono con los deseos del
Espíritu Santo, para que pueda ser llevada solamente a los lugares que
Él designe.
«Yo soy la sierva del Señor;
hágase en mí lo que has dicho»
(Lucas 1:38)
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(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO SÉPTIMO DÍA
«Ángel mío: La culminación de mi triunfo estará a la altura de la
respuesta de mis hijos; te digo que vendrá como el viento. No verás de
qué dirección viene, ni cuán cerca o lejos está, solo sentirás su roce y
oirás su voz; tienes que estar listo».
Agosto 3 de 1993
Guía: Sin la consagración es imposible la conexión de Dios y
Nuestra Señora, al grado en que Él ha destinado que ofrezcan nuestras
almas. Quien se niegue a Nuestra Señora nunca podrá alcanzar la
altura donde Dios desea llevarla; estas gracias que vienen de Dios son
dadas con la intención de que sean aceptadas únicamente dentro de
la unión que Él ha creado.
El alma se formará en Jesús y Jesús dentro del alma, porque la
cámara de los sacramentos divinos está en el seno de Nuestra Señora,
donde Jesús y todos los elegidos han sido formados.
Esta es la razón por la cual nos comprometemos a la
consagración a Nuestra Señora: para establecer más perfectamente la
consagración de nuestros corazones a su Hijo.
Dirección: Para ocupar nuestro lugar en el triunfo de Nuestra
Señora, nosotros debemos ser como las diez vírgenes que esperan la
llegada del novio; debemos esperar con las lámparas llenas de aceite
y estar listos en estado de gracia para la llegada de su triunfo;
mantengámonos fuertes en esta batalla final por la paz del mundo.
Cuando los golpes de la persecución nos alcancen, demos el
ejemplo y permanezcamos imperturbables y alcemos en alto nuestra
espada de la verdad para alumbrar el camino de los que buscan en la
oscuridad. Para los consagrados a su Corazón Inmaculado todo es
ocasión de mérito y consuelo.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ayúdame para
que mi alma nunca contradiga la voluntad de Dios; permíteme esperar
con la lámpara encendida la llegada de tu triunfo. Querida Madre, yo
deseo corresponder a los deseos de Dios así como tú lo has hecho
siempre; haz que las llamas de amor que consumieron la vida de mi
Jesús en el altar de la Cruz, vengan y tomen posesión de mi Corazón
entero; concédeme que esté envuelto solamente en tu amor y que solo
suspire por amarte más. Todo lo espero por la intercesión de tu corazón;
¡Oh Virgen Santísima!.
«Guárdame en tu corazón
como tu sello»
(cantar de los cantares 8:6 )
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO OCTAVO DÍA
«El centro de mi misión es traer todos los corazones a un estado
de unidad; unidad es ser UN corazón, tener la mente puesta solamente
en la imitación de mi Inmaculado Corazón, este es el camino a la
santidad que mi Jesús perfeccionó en mí. Vengo a traerles todo lo que
fue creado en mí y todo lo que yo aprendí; amen sólo lo que es santo y
bueno y no sucumban ante la idea de pecar.
Les digo que para alcanzar la más profunda paz y el amor de
Dios, hay que dar la vida por la luz de esta misión; la unidad es el
Espíritu de mi triunfo y la luz de mi misión es la paz, el cumplimiento
de este plan de gracia divina está en la conversión de los corazones y
ésta es la respuesta que yo les pido».
Agosto 10 de 1993
Guía: Jesús escogió a Nuestra Señora como compañera
inseparable de su vida, de su muerte y de su poder en el Cielo y sobre
la tierra; según su majestad, Él le dio a Ella por medio de la gracia
todos los derechos y privilegios del Reino. Por medio de esta unión
celestial y por su puesto en la Trinidad, Jesús concede a Nuestra Señora
las gracias divinas de compartir completamente todo lo de Él y en
igual medida, este es el objeto de la Inmaculada Concepción.
Dirección: Busca alegría en tu consagración; cuando te humillen
y te traten como último, cuando seas objeto de ridículo y tratado como
tonto, cuando seas censurado aunque sea sin motivo no trates de
excusarte, no busques ser excusado por otros, no pongas obstáculos
cuando otros revelen tus faltas, cuando recibas una humillación no
busques de quien viene; y si lo descubres, ten cuidado de no
reprochárselo y no demuestres que lo sabes, al contrario, inclúyelo en
tus oraciones por los demás, busca una unión humilde con Dios.
Responde con la gracia de tu consagración a ser como uno en
la misión de Nuestra Señora. El triunfo de su Corazón Inmaculado en
nosotros sólo se podrá encontrar cuando tú te consideres como nada,
porque es entonces cuando Dios llevará tu alma hasta las alturas de
una sagrada unión.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, te pido tu
intercesión para obtener la gracia de la humildad para mi alma; para
que reconociendo la grandeza de la obra de Dios en mí pueda yo
humillarme ante su presencia. Madre querida, ayúdame en los tiempos
de persecución, ridiculez y ofensas para que yo pueda ofrecer los
sufrimientos de mi alma por la gracia de tu triunfo; que pueda ofrecerte
una mente ingenua para que mi consagración sea más provechosa a
tu Inmaculado Corazón.
Ruego para que cada sufrimiento me traiga conocimientos al
Divino plan de Dios para su triunfo, y que el Reino del Sagrado Corazón
de tu Hijo pueda llegar a la culminación por medio de la consagración
de cada corazón unido a través del tuyo.
«Si os insultan por el nombre de Cristo,
felices ustedes;
por que el Espíritu que comunica la gloria
descansa sobre ustedes»
(1 Pedro 4:14)
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(Páginas 24 a la 27)
DÉCIMO NOVENO DÍA
«Para llegar a ser un hijo de mi triunfo, se necesita una
metamorfosis del corazón; esto requiere una gracia extraordinaria en
el alma, una unión de naturaleza divina. La batalla está revelada ya,
ahora todos deben escoger de qué lado van a escoger su alianza; no
existe un área neutral, si no me permites poseer tu corazón te prometo
que Satanás no permitirá que se quede dormido, y el lo poseerá en el
momento en que éste se me niegue.
Te digo que es verdad que mi triunfo traerá futuras consecuencias
sobre el mundo; el mundo necesita hoy más que nunca de la oración
para alcanzar la unidad, no de las manos, sino de los corazones; es
necesario que cada hijo comprometido en este plan divino una su corazón
al mío, solo así se unirán todos los esfuerzos.
Recuerda que el orgullo es el mayor adversario del hombre, es
la semilla de la discordia y de la ilusión; el tiempo es tan crítico ahora,
que yo no puedo expresarte la importancia de tus sinceros esfuerzos
en estos días».
Agosto 21 de 1993
Guía: Nuestra perfección consiste en ser moldeados, unidos y
consagrados a Jesús; para hacer esto, debemos buscar la manera de
cumplir con estos requisitos. Si deseamos ser consagrados total y
completamente en unión con Jesús, debemos seguir el camino hacia
Él, diseñado para este propósito especifico.
Si el alma de Nuestra Señora es la que estaba más en
conformidad con Jesús, no hay nada más natural que llegar por medio
de Ella a una profunda conformidad por Dios. La ruta para llegar a esta
perfecta unión es por medio de la consagración; mientras más unidos
estemos con Ella, más profunda será nuestra unión con su Hijo, de
modo que la perfecta consagración a Dios sólo es completa por medio
de nuestra consagración al Corazón Inmaculado de Nuestra Señora.
Dirección: Nosotros debemos sentir regocijo en nuestra
consagración por el bien que se difundirá a todos en pro del triunfo de
Nuestra Señora. Debemos reconocer: ¿cuándo nos hemos extraviado
de la caridad ejemplar de Nuestra Señora?, ¿hemos sufrido más por
los demás que por nosotros mismos?, ¿tenemos envidia del éxito de
los demás creyéndolos desmerecedores, tal vez porque lo consideramos
un obstáculo para nuestro propio avance?; la consagración a Nuestra
Señora nos ayuda a avanzar en caridad hacia el bien de los demás.
El triunfo vendrá cuando busquemos el ejemplo de Nuestra
Señora dentro del mundo; sin embargo, satanás vendrá a apartarnos
de este santo intento; por esto, debemos fortalecernos cada día más,
para sentir siempre el fervor que experimentaremos al momento de la
penetración del Espíritu Santo en nuestras almas, de acuerdo a la
promesa de Nuestra Señora al pronunciar nuestro FIAT.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ayúdame a
permanecer siempre como en el momento de mi consagración y que
busque siempre dar el amor de Dios por medio de la caridad a todo los
que yo encuentre; deseo no ver las faltas que satanás exagera en los
demás, que todos sean para mí como tus hijos queridos, así como tú
has hecho conmigo.
Destierra de mi alma el pecado del orgullo, que no me deje llevar
por ilusiones y engaños creados por Satanás; deseo buscar el corazón
de cada persona para que con nuestras obras juntemos nuestros
corazones por el bien de tu triunfo.
Madre querida; tu triunfo, es una gracia de amor y unidad movida
por la acción de Espíritu Santo para crear una metamorfosis dentro de
mi corazón; Virgen Santa, posee mi corazón para que no caiga en las
garras de Satanás.
«En realidad,
Dios no está lejos de cada uno de nosotros,
pues en Él vivimos, nos movemos y existimos»
(Hechos 17:28)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO DÍA
«Ángel mío, ángel mío: que feliz está mi Corazón; en este
momento se ha revelado mi triunfo, les he dicho que mi triunfo siempre
lo iban a sentir primero en el corazón; yo lo he sentido en sus corazones
hoy. Ustedes están más cerca y más fuertes en mí por medio de su
consagración; como yo les he dicho: El Espíritu Santo hace esta promesa
fructífera.
La consagración es un acto de unión y de transformación de
nuestro interior hacia Dios primero y después hacia todo lo que Él ha
creado; ahora les pido que pongan toda su concentración en Mi corazón
solamente. Esta consagración debe ser constante, para que yo pueda
siempre estar presente en ti; debes encontrar tu fuerza dentro de tu
corazón.
Corazón mío, ángel mío; busca como lo ha hecho cada uno,
encontrar mi Corazón Inmaculado; sigue adelante cuando lo encuentres,
este es el verdadero don de la gracia que yo les he prometido y que les
dije se les revelará por completo; esta es mi promesa solemne: ustedes
sólo necesitan lo que se encuentra en mí, esta es la unión de la Trinidad
hacia la cual yo los guío.
Encuentra la confianza y la solución para cada decisión en mi
Inmaculado Corazón; les aseguro que por eso yo soy su refugio, a
través de ustedes les doy la intensidad de esta gracia con el propósito
de unidad, para que encuentren en mí, la solidaridad y el sentido de
dirección.
Vengo a traerles esta dirección ahora, en tal forma que en este
corto tiempo pueda llevar a feliz término todo lo que sea necesario y
más allá de su comprensión, tratad de encontrar solamente lo que yo
les he dicho y todo será realizado según los deseos de Dios. Recuerda
que permanecer conmigo es como ser uno con mi Inmaculado Corazón
y con el Corazón de mi Hijo».
Agosto 29 de 1993
Guía: La consagración viene a ser una perfecta renovación de
los votos bautismales, antes del bautismo, estuvimos entregados a la
maldad, mientras que en el bautismo hemos sido dados a Jesús; en
nuestra declaración de la consagración y en la renovación de estos
votos, estamos siendo entregados a Jesús por medio de Nuestra Señora;
de esta manera, al rendirle honor a Él se lo rendimos a su más grande
creación de gracia. Perteneciendo a Nuestra Señora, le pertenecemos
también a Él.
Dirección: Dios siempre desea hablarle al corazón y no a la
mente; la mente está llena de mucha más voluntad propia, mientras
que nuestros corazones permanecen en el umbral del alma. En esencia,
cuando Nuestra Señora nos pide abrir nuestros corazones, también
nos pide abrir nuestras almas para recibir su gracia; por medio de la
consagración, nosotros descubrimos como su Corazón palpita dentro
del nuestro, para transmitir esa fuerza que Ella adquirió a través de sus
propias pruebas y sufrimientos.
Por este acto somos transformados interiormente; nuestra alma
está moldeada para ser un receptáculo de gracias, así como Dios se lo
pide a Nuestra Señora, Ella nos pide que mantengamos nuestro corazón
fijo en su Corazón Inmaculado, porque por medio de esta decisión
ganamos su protección y estaremos siempre envueltos en su abrazo
maternal; en nuestras tareas diarias busquemos siempre a su
Inmaculado Corazón, en Ella encontraremos refugio.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruego con toda
la intensidad de los deseos de mi corazón, encontrar refugio en tu
Inmaculado Corazón y ruego siempre que yo sepa recurrir a ti para
todas las cosas. Que tú me guíes y me des tu protección para encontrar
mi solidaridad y mi punto de dirección.
Enséñame Madre querida, a encontrar tu Corazón en todo lo
que piense, diga y haga; inunda mi corazón con los goces de tu triunfo
para que ellos me sostengan cuando llegue el momento de la tribulación,
dirige esta alma errante para llegar hasta el fondo de tu Corazón donde
tu me ofreces el amor, la consolación y la compasión de la Santa
Trinidad.
«A esto han sido llamados;
pues Cristo también sufrió por ustedes,
dejándoles un ejemplo con el fin de que sigan sus huellas»
(1 pedro 2:21)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO PRIMER DÍA
«Ángel mío: yo te traigo el goce del Corazón de mi Hijo;
regocijémonos por todo lo que hemos alcanzado en este tiempo, y
pido que todos permanezcan fieles a esta gracia divina del Cielo; si
todos permanecemos como uno, el Plan de Dios no podrá ser destruido
por la influencia del orgullo.
Vengo Para traer la abundancia de los bienes del Cielo; Dios
Padre me envía con la gracia de estos bienes preciosos para ser
conferidos al alma, el halo de pureza adornada con todas las virtudes.
Es mi deseo colocar esta corona sobre cada uno de los corazones,
que se arrodillen ante mí altar para entregarme su corazón.
Les pido a cada uno de ustedes convertirse como signo de unidad
para todo el mundo; esta es la señal sempiterna de Dios, tres en uno,
de mí todo es posible pero sólo si me dan su corazón.
Dios dará todo para llevar a cabo su plan, debo decirles que
estos tiempos son muy urgentes, muy pronto el mundo espera una
transformación de tal grado que no es posible imaginarse; es la hora
de abrirse el Cielo sobre la tierra y las puertas del infierno serán cerradas
y removidas, es la unión de los corazones, sus corazones, hacia la
unión con nuestros dos Corazones; ruego que tú aceptes mí suplica
de reconciliación, unión y paz, esto es lo que te espera en mi corazón.»
Septiembre 1 de 1993
Guía: Esta es la era de la gracia divina, está en medio de
nosotros para penetrarnos profundamente con la bondad de la
Misericordia de Dios. Un Padre amoroso y extraordinario se ha dignado
enviarnos una Madre porque Él conoce bien la ternura que hay en sus
caricias; con su infinita sabiduría, Él ha escogido darnos este regalo.
El corazón de Jesús fue derretido muchas veces bajo la dulzura de la
sonrisa de su Madre; Él encontró confort y protección en sus brazos y
sabiduría en sus palabras. ¿Cuánto ha debido amarnos para que
también nosotros experimentáramos esos mismos momentos?.
Su dirección en los momentos de extravíos, su sonrisa en los
momentos de alegría o sus lágrimas que se mezclan con las nuestras
en los momentos de pecado; el modo como enseña una madre es un
regalo de amor, mantener cerca el corazón de una madre nutrirá y
ayudará a lo largo del camino. Ella nos llama de una manera muy
suave y cariñosa hacia la misión de su triunfo y hacia lo profundo de su
triunfante Corazón Inmaculado, nuestra consagración es nuestro Si
puesto a su servicio.
Dirección: En la consagración de nuestros corazones, nosotros
nos afirmamos en una unidad eterna y también aceptamos los sacrificios
de esta misión; es la misión de la luz, de la verdad que es recibida con
desdén y disgusto por el mundo. Nosotros no debemos exponernos a
lo que no sea la verdad; también debemos reconocer que un esfuerzo
a medias no sirve de mucho en esta misión, este es un llamado a la
convicción, una firme e inflexible creencia en el triunfo del Inmaculado
Corazón de María. Debemos buscar cada día esta seguridad en nuestra
alma.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, haz que yo
pueda reposar en la grandeza de tu triunfo; acepta mi plegaria de
reconciliación en unión con la paz de mi corazón y de mi mente y lleva
este deseo a Dios Padre. Ruego para que mi alma sea tan pura que su
brillo ciegue la maldad y lleve la gracia a los que poseen igual necesidad.
Abre mi corazón, querida Madre, cada día más y no permitas
que se cierre ni siquiera un momento, penetra en su profundidad y
descubre todos los rincones escondidos de mi corazón para que no
quede ninguna imperfección; te ruego que obtengas la victoria dentro
de mi propio corazón primero, para luego llevar esta gracia a todo el
mundo.
«Señor, Dios de Israel,
dame las fuerzas en este momento»
(Judith 13:7)
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(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO SEGUNDO DIA
«Ángel mío, escucha como nunca antes y comprende. Hoy Dios
desea cumplir lo que comenzó en Fátima, el mundo esta al borde de
recibir la gracia del poder del Cielo como nunca antes. Dios desea
donar a cada alma las posibilidades de ganar lluvia de gracias que El
envía del Cielo. Mi Triunfo es la unión mística de los corazones, una
gracia que no puede ser vista ni oída, sino solo sentida en las
profundidades del alma. Se sincero en esta misión celestial, necesito
tu corazón ahora más que nunca, a través de ti vendrán un canal de
gracia sobre todos aquellos mis hijos que esperan con corazón abierto.
Esta ola de gracia vendrá a inundar el alma y todas las impurezas
pueden ser lavadas solamente si uno lo desea sinceramente. Te doy la
llave para recibir esta gracia, ésta se encuentra en una sencilla palabra
en medio del corazón. Decir «SI» permite que tu alma florezca y que
se le infunda la virtud. Os invito para que cada corazón responda de la
manera más deseada por Dios Padre: ser consagrado a Mi Inmaculado
Corazón, porque esto no solo abre sus corazones hacia mí, sino que
los abre hacia El, que es lo más importante. Lucha con todas tus
fuerzas para que todas las almas sean tocadas con este ruego del
Cielo. El más ardiente deseo de Dios Padre es que todas las multitudes
sobre la tierra se junten como un lazo sagrado de unidad. Únanse
como nunca antes, junten corazón con corazón para que esta unión de
millones resuene en una sola voz: responde universal y ecuménicamente
al llamado a ser consagrado a mi Inmaculado Corazón y a mi abrazo
maternal».
Septiembre 4 de 1.993
Guía: La consagración es la verdadera unión mística de los
corazones, es la unidad que transforma y convierte. Es una infusión de
gracia tan intensa que hace imposible que el alma pueda permanecer
como antes de hacer esta promesa. Una ola de virtud caerá sobre el
alma lanzándola a un ardiente deseo de agradar a Dios en este acto de
culminación y por la dedicación a los tiernos deseos de su Madre.
Como sabemos que su reino desciende del reinado de Ella,
nosotros trabajamos la unión de los corazones, para la unión de nuestros
corazones hasta el centro de esta divina unión, por me dio de la
consagración. De esta manera la unidad es creada por naturaleza divina
y si permanecemos unidos a su Corazón Inmaculado, también
estaremos unidos a todos los corazones consagrados a Ella, entonces
nosotros seremos participantes de una unión universal de corazones
por medio de su corazón maternal.
Dirección: Nosotros debemos tomar muy seriamente ésta
promesa. Para recibir tal abundancia de gracias debemos ir con el
corazón lleno de agradecimiento; debemos renovar nuestra consagración
diariamente implorando el auxilio de Nuestra Señora para todo lo que
el resto del día nos pueda traer. Debemos esforzarnos cada día para
extender la devoción de la consagración al Inmaculado Corazón de
María a todas las almas que esperan el Triunfo de su misión. Nosotros
estamos obligados a corresponder globalmente a su llamado.
Es así como nosotros debemos luchar para extender su deseo
para que todos los corazones permanezcan unidos, esto es también
un llamado a toda la humanidad. El día de nuestra consagración debe
ser un día de Triunfo y exaltación, siempre que cada alma esté dedicada
totalmente a Dios, a su propia santificación y que sacrifique todo para
atraer otra alma a la misma conciencia de estas alturas.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, concede a mi
alma el don de la gracia para obtener un ardiente deseo de sinceridad,
pureza y simplicidad!. En estos dones del alma; me será posible retener
la inocencia de mi consagración. Ayúdame a luchar con todas mis
fuerzas para preservar lo que ya poseo, la genuina respuesta a tu
llamado. Que todos los que yo encuentre, reciban el genuino regalo de
tu Corazón a través de mi, que los favores que yo reciba por mi unión
contigo sean, querida Madre, como una ofrenda mía para todos. Acudo
a tu Corazón Inmaculado para continuar dirigiendo mi alma en la
búsqueda de la serenidad y tranquilidad.
«Porque de la manera que juzguen, serán juzgados
y con la medida con que midan, serán medidos»
(Mateo 7:2)
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VIGÉSIMO TERCERO DIA
«Ángel mío, vengo para asegurar tu corazón en la intención y en
la dirección de mi petición colocada dentro de ti. Querido, el llamado
que pido compartas, no es por título ni por área geográfica. Mi única
misión en estos días es traer la unión a todos los corazones y guiarlos
a un abrazo con mi Hijo a través de la consagración a mi Inmaculado
Corazón y su origen esta en el Cielo. Yo les concederé a todos el
realizar éste esfuerzo, pero necesito los corazones de ustedes.
Deseo que tú pongas ante mis hijos; tus hermanos, el llamado a
ser uno bajo la bandera de mi Inmaculado Corazón y de su Triunfo.
Vengan juntos ahora como yo lo he pedido, ya que desconocen el
impacto global de mi Corazón sobre el mundo en estos días, por favor
acepten la gracia que tanto deseo concederles. Estoy aquí para ser su
refugio, no tengan miedo de este deseo».
Septiembre 7 de 1.993
Guía: Nuestra Señora nos suplica que seamos consagrados a
su Inmaculado Corazón y recibir y vivir un llamado que nunca antes fue
hecho. Ella nos pide este día abrir nuestros corazones y permitir que
la gracia del Cielo fluya como una corriente en cada uno de nuestros
corazones. La grave naturaleza de su voz permanece una vez más en
la serenidad de todos los deseos de Dios para lograr que sean
conocidos hoy.
Este llamado es de tal magnitud que nosotros no podemos
medirlo, Ella nos habla de la importancia de estos tiempos, nosotros
estamos a punto de recibir la gracia de Dios como nunca antes; así el
tiempo de gracia en que estamos es de una dimensión extraordinaria.
Ella pide que unamos nuestros corazones al de Ella sin
vacilación, sin reserva, o sin dispensa; que nos abandonemos a Ella
totalmente. A pesar de todo lo que Ella le ha dado al mundo en el curso
de los siglos, muy especialmente en el curso de nuestra vida, nosotros
continuamos creyendo firmemente que nuestros corazones están mejor
cuidados por nosotros mismos.
Dirección: Tanto como nuestro pobre y frágil corazón sea
capaz, nosotros estamos llamados a buscar los deseos de Dios que
serán realizados a través de nuestra consagración.
¿A qué altura está llamada a volar nuestra alma?. Estamos
invitados al Reino de una Coronación Celestial; por lo tanto debemos
prometer primero nuestros corazones a su Sagrado abrazo. Debemos
abandonar nuestras almas para que sean adornadas tanto con penas
como con alegrías. Se nos pide que relevemos nuestros deseos y que
resistamos a nuestra voluntad, para así poder estar vacíos, para después
ser llenados con voluntad.
En la diaria aplicación de nuestra consagración debemos
encontrar un crecimiento de virtudes y gracias; marcas de las almas
vírgenes que pertenecen a su toque majestuoso.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, consume mi
alma en Dios a través de tu abrazo maternal. Concédeme a través de la
meditación que la virtud pueda impregnarme y guiarme a una imitación
de su estado de gracia. Enciende mi corazón cada día para comprender
más profundamente este divino plan de Dios. Cultiva en las
profundidades de mí ser el anhelo de verdad y de justicia. Levanta la
conciencia de mi alma a las alturas que Dios ha querido para ella.
Anímame, querida Madre, a pertenecer al Cielo y permanecer con mis
pies por encima de todo el mundo sin tocarlo. Amén.
«Tu palabra es antorcha de mis pasos
y luz en mi camino»
(Salmo 119:105)
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VIGÉSIMO CUARTO DIA
Queridos hijos; el regalo más grande que ustedes pueden
ofrecerme es la consagración a mi Inmaculado Corazón; es a través
de este regalo de ustedes como Yo puedo ofrecerle este regalo a El.
Decir «Si» a Dios es la contestación de todos sus ruegos a El,
porque cuando ustedes digan esta palabra con toda sinceridad, se
volverá contra sus naturalezas el preguntar el ¿por qué? de su Santa
Voluntad, la respuesta de ustedes deberá ser ¿cómo? quiere Dios que
hagamos su voluntad y entonces Dios podrá revelar la solución a cada
problema.
Imitar a mi Inmaculado Corazón es seguir su Sagrada Voluntad
y desear cumplir cada deseo de su Sagrado Corazón. Reflejar mi
Corazón es volverse lleno de gracia, practicar la virtud y mantenerse
en estado de pureza.
Entréguenme sus corazones y yo les prometo darles todas las
gracias que Dios me ha otorgado a mí. Además, esto significa dejar
sus corazones a mi cuidado eterno. El «SI» que Dios desea es el «SI»
de la eternidad. Por tanto, hijos míos, este sí debe ser renovado cada
día. Vayan ahora y háblenle a todos sobre los regalos que yo deseo
que todos reciban».
Septiembre 8 de 1.993
Guía: Debemos recordar dejar nuestros corazones al cuidado
maternal de Nuestra Madre, nosotros conocemos la magnitud de su
victorioso Corazón Inmaculado, estamos invitados a una celebración
de increíbles proporciones; una conquista de corazones con una
dimensión imposible de medir.
Esta coalición formada entre el Inmaculado Corazón de María y
nuestro corazón es tal que trae regocijo y tribulación. Nuestra Señora
pide mucho del alma que tiene la alianza con Ella.
Por medio de nosotros lograremos el cumplimiento de sus
suplicas a Dios Padre. Debemos comenzar a preguntar «¿cómo?» en
todo lo que El pida. En nuestra consagración descartamos la necesidad
de preguntar «¿por qué?» a El. Es la profundidad de nuestra sinceridad
lo que nos permite abrir más nuestros corazones para comprender la
Santa Voluntad de Dios, debemos entregarnos con alegría a convertirnos
en el reflejo de este Corazón majestuoso.
Dirección: Consuélate en los sufrimientos de las pruebas de tu
consagración, con la esperanza del paraíso; aceptamos nuestras cruces
con paciencia para que nuestros sufrimientos puedan ser meritorios.
Para ganar el Cielo toda labor en la tierra es pequeña, sería poco sufrir
todas las penas de la tierra por el disfrute de un solo momento en el
Cielo.
Cuanto más debemos abrazar las cruces que Dios nos manda
sabiendo que los cortos sufrimientos aquí, nos ganarán una felicidad
eterna. No debemos sentir tristeza, sino consuelo de Espíritu cuando
Dios nos manda las pruebas aquí abajo. Los que pasan a la eternidad
con los más grandes meritos, recibirán los más grandes premios. A
cuenta de esto, Dios nos manda tribulación. Las virtudes, que son las
fuentes del mérito, son practicadas solamente con hechos.
Los que tienen más frecuentes ocasiones de pruebas hacen
más actos de paciencia; los que son insultados tienen mayores
oportunidades de practicar humildad, benditas las almas que sufren
aflicción con paz, pues ellas, por estos méritos recibirán la corona de
la gloria. Ellas son las almas que ganarán el centro de la virtud y la
corona de la pureza.
El triunfo del Inmaculado Corazón de María garantiza todos los
méritos del Cielo, porque verdaderamente traerá las pruebas para así
ganar la gracia.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, ruego tener
las fuerzas para sobrellavar las aflicciones con las cuales Dios probará
mi amor. Que los méritos del Cielo permanezcan imbuidos en mi mente
y que la llama del amor sagrado permita a mi alma alcanzar la gloria
eterna. Envía tus ángeles, Madre querida, para proteger y cosechar
este corazón consagrado. Me abandono a tu cuidado compasivo, solo
deseo ser tu hijo. Guarda mi espíritu con tu manto de protección,
ayúdame, Virgen Santísima a buscar ayuda y refugio en ti.
«Es verdad, me parece que los que sufrimos
en la vida presente no se puede comparar con la
gloria que ha de manifestarse después en nosotros»
(Romanos 8:18)
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(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO QUINTO DIA
«Queridos hijos: vengo a llamarlos a la conversión en una forma
muy especial. Os invito a consagraros a mi Inmaculado Corazón en la
fiesta del día escogido para vuestra consagración a fin de que podáis
glorificar a mi Hijo en la forma más preciosa. Fue El, el primero en
escoger mi Corazón para que fuese manifestado a vosotros y ahora El
os invita a vosotros a hacer lo mismo. Vengan a encontrarlo a El,
donde tocó por primera vez la carne de la humanidad, aquí donde la
sangre mi Corazón se convirtió en su presencia en mi vientre. Es en el
centro de mi corazón donde Él os espera, justo como en el momento
antes de hacerse carne.
Vengan a este refugio para que yo también pueda tomarlos a
cada uno de vosotros en mi vientre para convertirme en vuestra Madre
y entonces seréis mi precioso hijo. Es aquí dentro de mi Inmaculado
Corazón a donde yo os llamo».
Septiembre 9 de 1.993
Guía: Dios le ha confiado a Nuestra Señora el mantenimiento,
administración y distribución de todas las gracias del Cielo para que
así todas sus gracias y regalos pasen a través de sus manos. Nuestra
Señora regala a quien Ella desea, cuando Ella quiere, en la forma que
Ella quiere, y tanto como quiere las gracias de Dios, las virtudes de su
Hijo y los regalos del Espíritu Santo. Por naturaleza un hijo debe tener
un padre y una madre. Esto es también cierto en el ámbito de la
naturaleza divina. Un Hijo de Dios lo recibe a El como Padre y la
Santísima Virgen le es entregada como Madre.
Como María le dio carne a Jesús, el Rey de los elegidos, así
también Dios quiere convertirnos en hijo de esta Madre. Quien desee
ser uno con Dios también tiene que recibirla a Ella como Madre por
medio de la gracia, la cual Ella posee en su totalidad. Esto significa
que Ella continúa pasando las gracias de Dios a todos sus hijos.
Como el Espíritu Santo es el esposo de Nuestra Señora, El
trabaja en unión con Ella y para Ella. Su mas divino trabajo es el verbo
Encarnado, Jesucristo. El Espíritu Santo continúa formando a los
elegidos en Ella y por Ella en una forma divina y verdadera. Así como
un hijo logra satisfacer todas sus necesidades por su madre, en la
misma forma nosotros, sus hijos; obtenemos todas las gracias por
Nuestra Sagrada Madre.
Dirección: Debemos buscar todo nuestro refugio dentro de su
Inmaculado Corazón; así entraremos en su vientre y nacemos de Ella
hacia la misma luz de Cristo. Somos llevados por su cuidado al centro
de esta luz para que nuestra senda hacia la santidad sea dirigida y
guiada por su tierna protección maternal. En nuestra consagración le
entregaremos a Ella nuestras inseguridades y debilidades y
depositamos nuestra confianza dentro de su Inmaculado Corazón. Le
debemos ofrecer a Ella nuestros corazones cada día y así Ella puede
darnos su guía y alegría en cada obstáculo que encontremos.
Finalmente, debemos entregarnos a Ella en total abandono poniéndonos
completamente a su servicio. A cambio Ella coloca todas nuestras
obras a los pies de su Hijo.
Por lo tanto, «debemos lograr todo por el triunfo de Ella. Debemos
defender su Gloria y sus privilegios cuando sean atacados, acercar
todas las almas a su cuidado y levantar la voz contra aquellos que
abusan de Ella, sin esperar ninguna recompensa por nuestros pequeños
servicios, excepto pertenecer al Corazón de Nuestra Madre».
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, te ofrezco la
disposición de mi pequeño corazón. Enséñale la virtud y construye
dentro de él un alma de pureza, de simplicidad y un espíritu infantil.
Dame la fortaleza, querida Madre, para convertirme en un campeón de
tu triunfo; que no descanse ni un momento, ni ahorre un minuto de
oración. Tómame en tu corazón, acaricia y cuida esta alma infantil
como la tuya propia. Líbrame, Madre mía, de mi mismo!.
«¡Llévame! Corramos tras de ti»
(Cantar de los Cantares 1:3)
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VIGÉSIMO SEXTO DIA
«Queridos hijos: los he llamado aquí a mi alcoba para
extenderles a ustedes esta agradable noticia de alegría. Les hago el
llamado de los siglos. Los invito a convertirse en mi Triunfo. Les pido
solamente ir hacia adelante a compartir la gracia que he concedido a
cada uno de ustedes.
Deseo que ustedes extiendan la devoción a Mi Inmaculado
Corazón por medio de la Consagración de sus corazones. Deseo que
ustedes enciendan todas las almas al regalo que ustedes están
recibiendo. Recuerden esto: los invito a reunirse aquí en esta alcoba,
creen una unidad celestial: la unidad de Madre e hijo.
Tráiganme sus corazones el día de su consagración, vengan
juntos ecuménica, universal y globalmente. Eleven sus peticiones para
el cumplimiento de mi Triunfo como nunca antes. Yo estaré con ustedes.
Vendré a recibirlos dentro de mi Inmaculado Corazón, concédanme mi
ardiente deseo, queridos hijos
Septiembre 11 de 1.993
Guía: Nuestra Señora fue creada para Dios solamente y nunca
ha conservado nada para Ella misma. Ella le presenta y le da todo a
Dios uniéndose a El, con mucha más perfección que el alma que está
unida a Ella. Nuestra Señora es el eco de Dios. A través de su Corazón,
nosotros habremos encontrado la salvación eterna; María le da vida al
alma así como Ella le dio la vida a Jesús.
Ella es mediadora con las almas que son puras de corazón y
buenas intenciones, y les da la razón de su ser y el poder fructificar en
las virtudes con que Ella misma fue adornada. Nuestra mente será
iluminada por su fe pura, el corazón será bañado por su humildad,
inflamado por su caridad, hecho limpio por su pureza y hecho noble y
grandioso por su constante abrazo maternal. Estos son los frutos de
nuestra consagración a su Inmaculado Corazón.
Dirección: Debemos acercarnos a Nuestra Señora con un
corazón lleno de agradecimiento por las intensas e inmensas gracias
y regalos vertidos en nuestra alma por su permanencia en nuestros
corazones. La retribución más importante que recibimos de Nuestra
Señora por nuestra consagración, es que Ella nos ama con un amor
inconmensurable para el criterio humano.
Ella acoge, nutre el alma infantil, conduce y dirige cada alma
personalmente. La Santísima Virgen nos defiende y protege contra
nuestros enemigos y contra nosotros mismos. Finalmente, Ella
intercede ante Dios Padre en el Cielo por cada alma puesta a su cuidado.
Ella la preserva, la cuida, la vigila y retiene en cada corazón la gracia
de su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora vive en el centro de nuestros
corazones debido a la alianza de la consagración.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, deseo
presentarte mi inmutable esperanza para la conversión. Aumenta en
mí el fuego del sagrado amor. Envía tus santos ángeles a abanicar las
llamas de este amor para que pueda embelesar mi corazón y hacer
fructífera mi consagración. Ayúdame a orar en todos los momentos,
Madre querida, para que yo pueda permanecer siempre en la presencia
de tu Santísimo Hijo. Une mi alma con el Espíritu Santo para que
pueda ganar la gracia de la Evangelización, de la santificación y de la
oración continua.
«Alégrate, llena de gracia,
el Señor esta contigo».
(Lucas 1:28)
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VIGÉSIMO SÉPTIMO DIA
«Ángel mío, mi Hijo le dijo a las mujeres del mundo que no
derramaran sus lágrimas por El, sino por sus propios hijos. Eran
ustedes, mis hijos de esta generación, a quienes El se refería con
tanta compasión; hijos tan profundamente hundidos en la oscuridad,
con la luz de mi Jesús tan escondida de vuestros ojos y especialmente
de vuestros corazones.
Es a esta generación a la que llamo especialmente, para darles
una gracia, la gracia de mi Inmaculado Corazón. Deseen la santidad
de tal manera que sus corazones se quemen con este ardiente deseo.
Rueguen por su santificación; pidan que mi Corazón los favorezca con
las virtudes y que dote sus almas con pureza. Cada uno de estos
regalos pueden ser otorgados por vuestros deseos y aumentados con
su práctica y aplicación.
Con vuestra consagración a mi Inmaculado Corazón, ustedes
están respondiendo a mi llamado por mi Triunfo en la forma más divina
y completa. Desde ese momento en adelante, no hay nada que no se
pueda lograr: pues estaréis realmente ligados a mi Corazón por toda la
eternidad.»
Septiembre 15 de 1.993
Guía: El Espíritu Santo espera dentro del alma por la llegada
de Su Esposa, Cuando El encuentra que Su Esposa ha llegado a tomar
posesión dentro de un alma, entonces El entra en totalidad, El se
comunica con el alma tan plenamente que llega hasta el punto de
encerrar a Su Esposa dentro del alma. Entonces ellos vivirán allí en
armonía con todos los regalos y gracias celestiales. Esta es la mayor
contribución de la unión de Sus Corazones dentro de los nuestros por
medio de la consagración.
Cuando Nuestra Señora ha plantado sus raíces dentro del alma,
Ella produce allí las maravillas de las gracias que solo Ella trae. Por lo
tanto, cuando no existen maravillas dentro del alma es porque el Espíritu
Santo ha entrado en nosotros y no ha encontrado suficientemente unión
entre nuestro corazón y el de Su Esposa.
Dirección: Por medio del deseo de santidad, Nuestra Señora
puede darle a tu alma su propia fe, que es la mayor que puede existir
en la tierra. Ella te da confianza, porque tú no te acercaras a Dios solo,
sino siempre con Ella.
Este regalo te es dado porque tú le has dado a Ella tus méritos,
gracias y necesidades e incluso tus debilidades; en cambio, Ella te
dará sus virtudes y te rodeara de sus propios méritos. En esta forma tú
estarás listo para pedir que la voluntad de Dios esté contigo también.
Pero la razón por la que tú prosperarás en gracia y confianza es que tú
ya no confiaras más en ti mismo, el espíritu de Ella ocupara el lugar
del tuyo para que te regocijes en Dios. ¡Qué transformación ocurrirá al
momento de vuestra consagración, en los humildes lugares donde la
presencia del Espíritu Santo descansará!.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, te lo suplico
humildemente; forma en mí un corazón de invencible fe, profunda
humildad, oración ardiente, firme esperanza y caridad viva, para que
esta mi consagración pueda ser fructífera. Reina de los Corazones,
ven a reclamar mi corazón; trae contigo a tu esposo, el Espíritu Santo,
para que ustedes puedan morar juntos para siempre en su profundidad
en el.
«Celebra todo mi ser la grandeza del Señor
y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva»
(Lucas 1:46)
Ira las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO OCTAVO DIA
«Ángel mío, ten conocimiento que yo tengo grandes
expectativas de estos días. Ten la seguridad de que yo permanezco
contigo. Te pido que traigas a la luz la importancia de los deseos de
Dios por la consagración. Espero traer la luz de las gracias sobre mis
hijos de esta forma. Por medio de un corazón abierto, puede el mundo
convertirse en un paraíso interior y exteriormente.
Yo vengo a traerle al mundo regocijo, consuelo y una advertencia,
con cariño. Quédate conmigo, mí querido Ángel, permite que mi corazón
brille al mundo en ti y a través de ti. Que la paz de mi hijo esté contigo».
Septiembre 18 de 1.993
Guía: Fue por medio de Nuestra Señora como la salvación del
mundo comenzó y es a través de Ella como será consumada. La
Santísima Virgen nos ha sido revelada y dada a conocer por el Espíritu
Santo, a fin de que a través de Ella, Jesús pueda ser conocido y amado.
Ahora, en estos últimos tiempos, Dios desea que conozcan a Su Hija,
la obra maestra de su creación.
El desea ser glorificado y alabado en Ella y a través de Ella por
todos. Jesús vino a nosotros por el portal del Cielo dentro de su vientre,
y Ella debe ser reconocida a fin de que Jesús también lo sea. De modo
que es por Ella que todas las almas que han de brillar especialmente
en Santidad, han de encontrar a Nuestro Señor dentro de su Inmaculado
Corazón. Nadie puede encontrar a María si no la busca. Nadie puede
desearla sin conocerla. Es entonces necesario, para la mayor gloria
de Dios, que cumplamos con su profundo deseo de honrar a su Madre.
Dirección: Debemos buscar la faz de Nuestra Señora cada
mañana tal como un niño busca la cara de su madre cuando se
despierta; y si no la ve, comienza a llorar hasta que ella se acerca. Así
debemos tratar a Nuestra Madre, María. No debemos temer llamarla a
Ella cuando estamos seguros de su paradero. Si nos sentimos solos,
no debemos dudar en llamarla inmediatamente. Debemos escudriñar
en busca de su mano, asirnos a Ella y no soltarla jamás. Es por medio
de nuestra consagración como estaremos aptos para encontrar su mano
en medio de la oscuridad.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, tú tienes el
poder de cambiar corazones, transforma el mío. Hazme un hijo digno
de tenerte a ti por Madre. Fijo mi mirada de esperanza en Ti, a fin que
pueda encontrar tu bello rostro cada mañana. Permíteme que por medio
de mi consagración a Ti pueda tomar tu mano para siempre.
«María, por su parte,
observaba cuidadosamente
todos estos acontecimientos
y los guardaba en su corazón»
(Lucas 2:19)
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(Páginas 24 a la 27)
VIGÉSIMO NOVENO DIA
«Ángel mío, cada alma que es consagrada a mi Corazón
maternal, estará dotada con todos los méritos de mi gracia celestial,
esta le es dada sin ninguna restricción, pues se ha convertido en el
cumplimiento de mi triunfo. Tú eres mi donativo de salvación, tú eres,
al final, el testigo del Sagrado Corazón de mi Hijo y la manifestación
de su amor y misericordia, por tu participación y dedicación en tu
consagración a mi triunfante Corazón Inmaculado. Esto es lo que yo
deseo que tu viertas sobre tu corazón, que permitas que la luz de mi
Hijo sea mas conocida y Yo más amada. Este es su más caro deseo
que yo anhelo ver cumplido».
Septiembre 19 de 1.993
Guía: En estos últimos tiempos, Nuestra Señora resplandecerá
como nunca antes en misericordia, poder y gracia. En misericordia,
para traer de regreso y amorosamente recibir a los pobres pecadores,
y para traer conversión, consagración y renovación a la Santa Iglesia.
En poder, Ella viene a traer un ejército potente contra la guerra levantada
por Satanás quien alzará una rebelión contra Dios. En gracia, Ella
resplandecerá en gracia, para sostener sus valientes soldados que
combaten por su triunfo.
Más que todo, Nuestra Señora viene a hacer la guerra contra el
demonio, porque el levantara una cruel persecución y pondrá terribles
trampas en la senda de la santidad. Está escrito que en la gloria final
del Triunfo, «Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu
descendencia y la suya». (Génesis 3:15) ELLA APLASTARA LA
CABEZA DEL DEMONIO con su talón, esta enemistad es entre María
y Satanás; es en esta batalla final en donde nos uniremos para
proclamarla a Ella nuestra Reina «El Triunfo de su Inmaculado Corazón».
Este triunfo comienza dentro de nuestros corazones donde por tanto
tiempo ha estado dormido.
Dirección: Nuestra Señora se manifiesta al mundo por medio
de nuestra consagración; es así como estamos aptos para reflejar su
gracia a toda la gente. Estamos llamados a ser los faros de verdad en
la batalla por su Triunfo. Esta es una guerra hecha contra los hijos de
María, lo que Satanás ha perdido por su orgullo, María lo ha ganado
por su humildad, lo que ha sido perdido por desobediencia, Nuestra
Señora lo ha ganado por su completa sumisión y abandono.
Con el pecado original el paraíso que Dios creó fue perdido;
pero María siendo una sierva fiel, ha venido a salvar a sus hijos. Estos
hijos: que son también siervos junto con Ella, han consagrado todos
los corazones ganados por Ella para el reinado del Sagrado Corazón
de Jesús. Así es como esta batalla es establecida entre los hijos de la
luz y los de la oscuridad. Es está la persecución que nosotros
sentiremos más que nunca, debemos recordar que el espíritu humilde
siempre vencerá sobre el orgullo.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, manifiesta
en mí la gloria de tu Triunfo!. Fortaléceme en la batalla, porque
verdaderamente es ésta la más fiera conocida por la humanidad.
Consígueme total abandono en mi consagración. Vísteme con la orden
de batalla de la virtud, con la espada de la verdad como bandera de tu
Triunfo.
Anímame, por medio de la convicción de sostener los valores
y la moral enseñados en los mensajes del Evangelio. Fortifícame en mi
plaza fuerte con la oración, para que pueda encontrar una invencible
unidad contigo y tu esposo. Realza mi alma con la gracia para soportar
la persecución y las pruebas que vendrán, para que pueda regocijarme
en la gloria de tu Victoria Triunfante.
«En adelante
todos los hombres dirán que soy feliz.
En verdad el Todopoderoso
hizo grandes cosas para mi»
(Lucas 1: 48 – 49)
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(Páginas 24 a la 27)
TRIGÉSIMO DIA
«Ángel mío, mira las oportunidades que se te han concedido
en el mundo para propagar el llamado a la consagración a mi Inmaculado
Corazón. No permitas que ninguno se te escape, muchos esperan hoy
recibir y crecer en este llamado. Te digo que este es el llamado a la
santidad en estos días, es la gracia de renovación y transformación,
en forma igualmente personal y universal.
Mi Triunfo será sentido en ambas formas: interna y externamente
en la Iglesia. La restauración de la verdad del mensaje de salvación de
mi Hijo está en camino y ningún rincón del globo quedará sin ser tocado
por Su gracia y justicia.
Trata de recordar e iluminar a todos los que actualmente
pertenecen a esta misión, la importancia y urgencia que yo pongo en
su cumplimiento. No tengan un momento de duda de cómo va a ocurrir
todo esto; solamente escuchen cuidadosamente y respondan
inmediatamente a todo lo que se les pida ahora. Te aseguro que la
tierra temblará ante la fuerza que el Cielo lanzará sobre ella.
Muy pronto el encuentro de la batalla será visto en la calles y en
el Cielo, ningún corazón permanecerá solo, será tomado por mi
Inmaculado Corazón o tomado por Satanás. Aquí están las verdaderas
selecciones, el alma será protegida por la gracia o arrebatada por el
demonio. Consideren esto seriamente, todos los que oigan mi Corazón».
Septiembre. 22 de 1.993
Guía: Dios desea que su Madre pueda ser más conocida y
amada. Todos sus hijos conocerán su grandeza y consagrarán sus
corazones a Ella. Ellos experimentarán su bondadoso y maternal abrazo,
su misericordia, de la cual Ella está llena y la necesidad que tienen de
su ayuda. Ellos vendrán a pedirle todo a Ella, serán sus apóstoles, la
corte de los tiempos modernos, ellos serán ministros para el Triunfo,
quienes como fuego ardiente, encenderán el fuego del divino amor en
todas partes.
Nuestra Señora penetrará los corazones de los enemigos con
el fuego de estos corazones consagrados, Ellos serán los truenos que
llenen los Cielos, estos corazones se separarán de todo y al no ser
distraídos por nada, regarán sobre el mundo la lluvia de la verdad y del
Inmaculado Corazón de Nuestra Señora. Estamos llamados a
convertirnos en soldados de su poderoso ejército de Triunfo, nuestra
consagración nos unirá para enfrentar esta guerra final cuyas
proporciones no podemos comprender.
Dirección: Seremos los verdaderos apóstoles de los últimos
tiempos, es decir el ejército al cual el Señor le dará su espada de la
verdad y que traerá las maravillas de la consagración a todos los que
esperan con corazones anhelantes. Ellos no tendrán dinero, ni
posesiones, pero tampoco tendrán preocupaciones sobre eso. Se
encontrarán en medio de sacerdotes escogidos para dirigir esta fuerza
del Espíritu Santo. Tendrán las alas de la pureza y la llama para la
salvación de las almas e irán a donde el Espíritu Santo los llame. No
predicarán más que el oro de la caridad y traerán el amor de Dios y la
ternura de la Santísima Virgen.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!: Guíame en
la batalla, hazme un verdadero apóstol de tu Triunfo. Pon mi corazón
en la fila de tu escogida corte, al servicio de tu Hijo en forma especial.
Mándame hacia el mundo para que pueda ganar para ti aunque sea un
corazón para presentárselo a Dios Padre como tu donación de salvación.
Une mi consagrado corazón con aquellos que tú has escogido para
guiar esta fuerza de verdad. Ayúdame, Madre querida, a no vacilar un
momento, sino permanecer fuerte, convencido y comprometido con tu
Triunfo.
«Entonces se le apreció un Ángel del
Cielo que venía a animarlo»
(Lucas 22:43)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
TRIGÉSIMO PRIMER DIA
«Ángel mío, te he pedido divulgar el acto de la consagración a
mi Inmaculado Corazón en todas las formas. Deseo proteger y guiar a
todos aquellos qué trabajan diligentemente para este llamado. Son
estas mismas las qué ganaran gran favor ante los ojos de Dios.
Permíteme ayudarte a contemplar la magnitud de los deseos de
Dios Padre. El desea tener todos los corazones unidos al de El, por
medio mío, porque es a través de Mi Corazón como El vendrá a todos
ellos. Es su amor por mi el que crea esta gracia para las almas.
El desea grandemente compartir la riqueza del Cielo con todas
las almas y es por este medio como El desea compartir mi corazón
con ellos también.
El tiempo se hace corto, mi ángel, haz un llamado para que
estén preparados para el gran don del Cielo por la consagración a mi
Inmaculado Corazón. Vengan juntos para que yo pueda ensañarles a
todos su importancia y así otorgar mi gracia sobre los líderes que
tendrán el regalo de mi Corazón y el poder del Espíritu Santo, que por
medio de estos regalos, ellos pueden evangelizar las multitudes, y que
nosotros, todos juntos podamos cumplir el más ardiente deseo de Dios.
Te digo, querido ángel, que solemnemente solicito qué le des tu
completa confianza y atención a este asunto».
Septiembre 23 de 1.993
Guía: En una palabra sabemos que los apóstoles de estos
tiempos serán verdaderos discípulos de Cristo. Ellos vienen a enseñar
el mensaje del Evangelio en toda su verdad, sin compromisos. Les
enseñaremos la vía angosta de la verdad pura, según el Evangelio, y no
la mala representación del mundo. Cargarán la cruz en sus hombros y
llevarán el Rosario en sus manos. Imbuidos en sus corazones está el
nombre de María y el reflejo de Cristo en sus ojos. Este es el gran
ejército que Ella está reuniendo, pero es Nuestra Señora quien, a petición
de Dios Padre; los forjará para el propósito de crear la unidad por la
gracia divina por medio de la consagración a su Inmaculado Corazón.
Dirección: Aquellos que han oído el llamado a esta misión,
encontrarán que la llama arde tan brillante dentro de sus corazones
que nada puede extinguirla y nada puede calmarla excepto el calor y el
abrazo del Corazón de Nuestra Señora. Nosotros somos escogidos
para estar a su servicio en la batalla más importante de todos los
tiempos, la batalla ha comenzado, las señales son evidentes dentro
del mundo. Cada día, continuamos la pelea por su victoria. Por el don
de la cruz, seremos fortalecidos y fortificados con su peso. Al final
nosotros también estaremos llenos de regocijo en el momento de la
resurrección.
Al final de la carrera, cuando inclinemos la cabeza para recibir la
corona de la victoria encontraremos que la luz que ha guiado nuestro
camino, fue el Corazón de Nuestra Madre. Ella graciosamente dirigió
nuestra alma por una senda que ningún hombre podía conocer. Solo
Ella conocía y veía las trampas y lazos colocados frente a nosotros,
Nuestra consagración es nuestra garantía de Victoria en el fin.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, recógenos
dentro de tu manto de protección con tu abrazo maternal; dentro del
refugio de tu Inmaculado Corazón. Ayúdame a conocer mi lugar en el
plan divino de Dios.
«Para esto nací,
para esto vine al mundo,
para ser testigo de la verdad.
Todo hombre que está
de parte de la verdad,
escucha mi voz»
(Juan 18:37)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
TRIGÉSIMO SEGUNDO DIA
«Ángel mío, vengo en estos días a darte aquello que será
necesario para cumplir todos los requisitos de Dios. Por mi intenso
amor, mi Corazón le es dado al mundo. A través de mi Inmaculado
Corazón, esta segunda gracia puede descender hoy sobre la humanidad.
De la misma manera que el vino de mi vientre como el Caballero de
Salvación para el mundo, así El desea traer su tierno y amoroso Corazón
una vez más a sus hijos. El ha decidido entregar su Sagrado Corazón
otra vez, por medio de mi Inmaculado Corazón.
Por lo tanto ya ves, ángel mío, lo importante que es cada
corazón consagrado a mi Triunfo porque, a través de mi Corazón, ellos
encontrarán el de El, de una manera más profunda.
Pido que este llamado sea dado a todos los corazones para
que esta inmensa gracia celestial pueda derretirlos y moldearlos en la
imitación de mi Inmaculado Corazón. Así, en esta forma, y solo en
esta forma, podrán ellos ser traídos al portal del Cielo y colocarlos
donde Dios siempre ha deseado que ellos descansen en su luz».
Septiembre 29 de 1.993
Guía: De la corte que le pertenece a Nuestra Señora, vendrán
los santos y los ejemplos para el futuro. Esos serán aquellos que han
fundado el Triunfo de su Inmaculado Corazón y han sido probados a
fuego. Estas grandes almas estarán llenas de celo y llenas de gracia.
Estas serán escogidas para luchar contra los enemigos de Dios. Esta
batalla se enfurecerá a su alrededor y ellos permanecerán singularmente
concentrados en el Inmaculado Corazón de Nuestra Señora.
Ellos serán iluminados por su luz, fortalecidos por su mano,
guiados por su Espíritu, soportados por su brazo, y acogidos bajo su
manto de protección. Con sus palabras y ejemplos, ellos atraerán al
mundo entero al Inmaculado Corazón de María, ellos se harán de
muchos enemigos pero también traerán victorias y gloria a Dios. Estos
son los apóstoles del Triunfo unidos al Corazón de Nuestra Señora por
la consagración.
Dirección: La devoción a Nuestra Señora es necesaria para
todo el mundo a fin de conseguir su salvación. Es aún más importante
para aquellos que aceptan el llamado a la perfección. No es posible
adquirir una intima unión con Dios y con el Espíritu Santo sin una
sincera unión con Nuestra Señora. Esta unión conlleva una gran
dependencia a su buena voluntad e instintos maternales. Es el corazón
de Nuestra Señora el que gana el acceso a la puerta del estrecho
camino al Cielo.
Nuestra consagración nos llama al escondido mundo del vientre
de Nuestra Madre María; que está llena de todos los misterios del
Cielo, esperando ser dispensados a todos los humildes de corazón.
Nosotros, llamados a ser elegidos, somos llamados a este paraíso
secreto dentro de la Santísima Virgen.
Es desde este reino místico donde nosotros seremos
transformados y moldeados conforme la imagen perfecta de Dios, nos
convertiremos el ejemplo de unidad, conversión y santidad.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, dale a mi alma
la perfección a la que he sido llamada!. Concede a mi alma la habilidad
que se requiere para permanecer en el llamado a la santidad.
Escóndeme en tu vientre, querida Madre, consagrado como hijo tuyo y
cosa tuya, ilumina la tarea que estoy llamado a realizar. Mándame a
los campos a recoger la cosecha de tu Triunfo: todas las almas que
anhelan tu abrazo.
«Apareció en el Cielo
una señal grandiosa:
una mujer vestida de sol
(Apocalipsis 12:1)
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(Páginas 24 a la 27)
TRIGÉSIMO TERCER DIA
«Ángel mío, deseo pedirles a todos mis hijos: antes de comenzar
el Acto de la Consagración, antes de la primera palabra de promesa de
sus corazones, que deben examinar su vida interior. La unión de nuestros
corazones esta hecha de puros obsequios de amor. Si no encuentran
que este es el motivo, el alma debe detenerse, retroceder y volver a
comenzar. Solamente cuando esté invadida por un irresistible amor
por mi Inmaculado Corazón podrá consagrarse definitivamente».
«Este es el verdadero Acto de Consagración, un intercambio de
corazones con una total entrega tuya a mi amor y una entrega total de
mi amor hacia ustedes. El amor es el único regalo del Padre, con el
amor viene todo lo demás. Tu no puedes florecer en este acto sin la
base de amar».
«Ángel mío, con esto grabado en el centro de tu corazón, estaré
en condiciones de traer a cada corazón a la senda de mi Hijo».
Madre, «¿Es ésta la única razón por la que tu deseas que el
alma se dirija a ti?».
«Si, mi ángel, yo comienzo hoy a preparar la actitud de los
corazones que van a ser consagrados».
Marzo 3 de 1.993
Guía: El propósito total de todo esto es traer cada alma a su
estado original ante Dios, sin pecado, como El la creó en un principio.
Si el enfoque del Cielo es traer a las almas de regreso dentro de la
perfección para la cual fue creada, la consagración debe ser realizada
como un acto para el mismo propósito. El plan inicial de Dios Padre, al
enviar a su Hijo sobre la tierra, fue el de llevar a todas las almas a su
estado original, entonces cada acto que cualquiera haga debe ser por
la misma razón.
La consagración, por lo tanto, debe tener todas las cualidades
redentoras que estarán presentes dentro de Nuestra Señora. Este es
el camino que le permite a Ella realizar su misión como Corredentora y
en unión con Jesús traer las cualidades redentoras de El, lo que se
convierte en el verdadero propósito de la Consagración.
Dirección: En todas nuestras acciones para complacer a Dios
encontraremos estas señales por las que podemos conocer si realmente
lo hemos hecho solo por dios:
Primero: Si cuando tu trabajo no ha tenido éxito, tú no estás
molesto sino que permaneces tan tranquilo como si hubieras alcanzado
tu meta.
Segundo: Te regocijas en las cosas buenas hechas por otros
como si hubieran sido hechas por ti mismo. Al alma que busca nada
más que la divina voluntad de Dios no le importa si algo bueno ha sido
hecho por otro o por uno mismo.
Tercero: Si no deseas un trabajo más que otro porque estás
contento con el que te asignan.
Cuarto: Si realizas un buen trabajo, no deseas gracias o
reconocimiento sino que permaneces con la misma tranquilidad de
mente, aún cuando seas maltratado, satisfecho porque le has dado
alegría a Dios.
Quinto: Si tu trabajo es interrumpido en un momento dado, no te
molestas.
Es por medio de estás guías como podrás darle paz a tu alma y
traer la mayor gloria a Dios.
Meditación: ¡Oh Inmaculado Corazón de María!, concede a mi
alma en esta consagración a través de Ti, las gracias para conservar la
paz y la tranquilidad en todas mis acciones. No permitas que mis
propios deseos nublen las riquezas de tu cosecha. Ruego que nuca
busque mis propios fines en mis tareas, sino conseguir el cumplimiento
de tu Triunfo.
Dale a mi alma la gracia de aceptar mi trabajo y de completarlo
por amor a El. En mi «SI» le doy a El todo mi pasado, presente y
futuro, alegrías y tristezas, oraciones y sacrificios, todo lo que soy y
todo lo que el Padre moldeara en mi.
«También sabemos que Dios
dispone todas las cosas
para bien de los que lo aman»
(Romanos 8:23)
Ir a las oraciones diarias
(Páginas 24 a la 27)
REQUERIMIENTOS
«Ángel mío, Dios Padre pide a las almas que la consagración y
devoción a mi Inmaculado Corazón sean considerados de suma
importancia.
Por estas razones te pido que:
*Reces el Santo Rosario todos los días
*Practiques la devoción de los primeros cinco Sábados
*Me entregues a mí tus peticiones y debilidades para yo llevarlas
ante Él.
Haz estas cosas por amor a mí y yo ofreceré todo por amor a ti….
Septiembre 19 de 1.993
ROSARIO DIARIO
«Mi Ángel querido… Recuerda que al rezar el Rosario, todos
los enemigos son derrotados y todas las peticiones concedidas, y serás
llevado más adentro de los misterios con cada palabra. En la
profundidad de cada misterio, vendrá una iluminación más brillante. Te
digo, mi querido Ángel, aquellos que perseveran serán salvados».
Octubre 7 de 1.992
DEVOCIÓN A LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS
«Mis queridos hijos; vengo a enseñarles la necesidad de hacer
reparaciones a mi Hijo por la maldad abundante de este tiempo. Los
he llamado en este gran día de gracia a cumplir mis peticiones de
Fátima. En los cinco primeros sábados de mes les pido que vengan a
mi Corazón y me entreguen todo lo que les he pedido. Al completar los
cinco sábados sus almas recibirán gracias como regalo de mi
Inmaculado Corazón. Este es el primer sábado que les pido que
comiencen porque esto es una petición de Dios Padre a mi Inmaculado
Corazón. Él esta grandemente complacido con esto porque ustedes
están también ofreciendo homenaje a Él en esta forma:
*Vayan al Sacramento de la Confesión (dentro de ocho días
antes del primer sábado).
*Reciban la Santa Comunión
*Reciten el Rosario
*Háganle compañía a Nuestra Señora por quince minutos,
mientras meditan en los 15 misterios del Rosario con la
intención de hacer reparación por Ella.
El 29 de mayo de 1930; Nuestra Señora le explicó a Sor Lucia
de Fátima que Ella pedía reparaciones por las cinco clases de
blasfemias contra el Inmaculado Corazón de María; a saber:
1. Blasfemias contra su Inmaculada Concepción
2. Blasfemias contra su perpetua Virginidad
3. Blasfemias contra la divina y espiritual maternidad de María
4. Blasfemias envolviendo el rechazo y la falta de honor de su imagen
5. La negligencia de implantar en el corazón de los hijos el
conocimiento y amor a esta Madre Inmaculada.
PETICIONES Y RECURSOS EN LA VIDA
«Ángel mío…a través de tu corazón, yo estoy dispuesta a
darte todas las gracias que puedas necesitar para cumplir con todos
los deseos de Dios Padre. Dirige a mí tus peticiones y súplicas y ellas
serán rápidamente pasadas a su Corazón. Compromete tu voluntad y
corazón en este plan, responde a mi urgente súplica, permíteme trabajar
a través de ti, ven dentro de mi Inmaculado Corazón, recibe la gracia
que aquí se encierra y encontrarás el fin de tu viaje, la faz de mi Hijo y
su Misericordia… ve en la paz de Dios».
Octubre 1 de 1.992
«Mi Ángel querido…. Yo me uno a la sangre derramada por mi
Jesús, la gran cruz que la Santa Iglesia lleva por el bien de toda la
humanidad. Uno mi Corazón a los de aquellos que están en la agonía
de la muerte, a los pobres que sufren y a aquellos que son perseguidos.
Le doy mi gracia a los que están gravemente enfermos con incurable
enfermedad.
Derramo mis lágrimas por los bebés que han sido arrancados
del vientre de sus madres, por el alma de los inocentes ofrecidos en
sacrificio a la maldad y a las víctimas del odio, la violencia y la
injusticia».
Octubre 16 de 1.992
PROMESAS
«Vengo a ofrecerles mi más grande regalo, mi AMOR en el
intercambio más especial «mi Corazón por el vuestro». En este
intercambio tú participarás en el Triunfo de Nuestra Señora y serás
llevado en sus brazos maternales a Dios Padre en el Cielo. El Espíritu
Santo se adhiere a tu corazón en el momento de la consagración.
A las almas que están consagradas al Inmaculado Corazón de
María. Nuestra Señora nos promete paz en nuestros corazones, paz
en nuestra familia, paz en nuestros países y la victoria de la paz en la
tierra. Jesús declara el Reinado de su Sagrado Corazón y restaurará
su Reino. «Ella promete reconciliación, unión y paz», esto es lo que
ustedes encontrarán esperándolos en su Corazón Inmaculado». Traerá
todos los corazones a la unión y los guiara hacia el abrazo de Jesús.
Cada uno de nosotros se convertirá en un signo de unidad para todo el
mundo.
Ella promete un corazón abierto para recibir y reflejar la gloria
de Dios, y la santificación de nuestras almas por medio de la práctica
de la virtud. Reflejar mi Corazón es estar lleno de gracia, practicar la
virtud y permanecer en el estado de pureza. «Ella se convierte en nuestro
portal al Sagrado Corazón de Jesús mientras nosotros conseguimos
esta sagrada voluntad y cumplir cada deseo de su Sagrado Corazón».
Nosotros recibiremos el halo de pureza adornado con virtud.
«Yo plantare dentro de ti la semilla de la santidad de la cual
crecerá la gracia y la virtud». Tú experimentarás un nuevo poder en la
oración que va más allá de lo reconocible y una mayor relación con
Jesús a través de esta oración. Todos los misterios del Cielo les serán
enseñados a tu alma y serás guiado al total mensaje del Evangelio y
ganarás la corona del paraíso. Dios te premiará con su propio amor y
misericordia. «Amor es el único regalo de Dios Padre; lo demás viene
del amar».
«Tu difundirás la luz del Divino Esplendor» al permitir que el
Espíritu Santo se mueva dentro de ti y a través de ti. Ella promete
guiarte a la glorificación de la Santísima Trinidad; entonces tú serás
colocado a su servicio de una manera especial. «Yo vengo a ayudarte
a transformar tu alma y corazón en un verdadero significado de
conversión».
Como nuestra abogada, Ella nos da su gracia de petición e
intercesión. «Yo te lo daré todo, esta es mi promesa solemne». Como
Mediadora de todas las gracias, recibimos una interminable riqueza de
gracia y una gracia especialmente creada para unir nuestros corazones
a través de Ella al Sagrado Corazón de Jesús. Ella promete regalar
«¡Todas las gracias que Dios me ha otorgado a Mí!».
«Yo prometo nunca apartarme de tu lado», ofreciendo
protección y guía a través de la oscuridad de los duros tiempos de la
gran tribulación, al mantenerte protegido entre los pliegues de su manto
y a salvo de la trampas de Satanás. «Tú te has librado del mundo y
has sido capturado por mí». «Tú serás mi precioso hijo». Cada alma
consagrada «es dotada con todos los méritos de mi gracia celestial».
«A través de mi Corazón lo encontrarás a Él en la forma más profunda».
CONSAGRACIÓN PARA LA TRIUNFANTE VICTORIA
DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
En este despertar del amanecer de tu Triunfo, Yo, tu hijo, unido
en la respuesta a tu llamado maternal, hago mi promesa de consagración
a tu Inmaculado Corazón, participando así en tu Triunfo.
Te ruego, querida Madre, que me lleves en tus manos maternales
para ser presentado a Dios Padre en el Cielo y ser así escogido y
colocado al servicio de tu Hijo en forma especial, al aceptar los sacrificios
del Triunfo de tu Inmaculado Corazón.
En este solemne acto yo me consagro a tu Inmaculado Corazón.
Yo, como tu hijo, te ofrezco mi SI al unísono con el tuyo propio; te
ruego que sea fortificado y permanezca fuerte hasta el final de esta
batalla por la culminación de las promesas que hiciste en Fátima: la
conversión de Rusia, la tierra de tu más grande victoria, y por medio de
la cual vendrá la conversión del mundo entero y el reinado de la paz
global.
Reina de los Apóstoles, Corredentora, guíame en medio de la
oscuridad de este tiempo, en el que los rayos de tu amanecer vienen a
dar luz a mi horizonte. Con el refugio de tu Inmaculado Corazón como
mi faro, mándame a los campos de batalla con tu espada de la verdad
y con la coraza de la virtud, para ser su reflejo. Con este acto de
consagración quiero vivir contigo, por medio de Ti, todos los
compromisos asumidos en mi consagración bautismal.
Me comprometo a realizar en mí la conversión interior requerida
por el evangelio, que me libre de todo apego a mí mismo, de los fáciles
compromisos con el mundo, para estar como Tú, sólo disponible para
hacer siempre la voluntad del Padre. Quiero confiarte, Madre dulcísima
y misericordiosa, mi existencia y vocación cristiana, para que Tú
dispongas de ella para tus designios de salvación en esta hora decisiva
que pesa sobre el mundo.
Me comprometo a vivirla según tus deseos, con un renovado
espíritu de oración y de penitencia; con la participación fervorosa en la
celebración de la Eucaristía y en el apostolado, me comprometo a
rezar el Rosario diariamente; me comprometo a un austero modo de
vida conforme al Evangelio y me comprometo a ser un buen ejemplo
para los demás en la observancia de la ley de Dios, en el ejercicio de
las virtudes cristianas y en especial de la caridad, la humildad y la
pureza de la infinita misericordia y amor de Dios Padre.
Te prometo, Madre mía, la fidelidad a nuestro Santo Padre el
Papa como el divino representante de Cristo entre nosotros. Que esta
Consagración le dé a Él la unidad de nuestros corazones, mentes y
almas: llevar a una realidad el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón, para
que pueda descender sobre la tierra bajo su pontificado.
Como un apóstol de tu Triunfo, te prometo, Madre, ser testigo
de la divina presencia de tu Hijo en la Sagrada Eucaristía, la fuerza
unificante de tu poderoso ejército. Que encuentre convicción, confianza
en el único centro de unidad que es el Santísimo Sacramento. «Que
sea creada por Él en mí un alma de perfección». Ruego que Su reflejo
brille sobre todo el mundo y sobre todos los hombres. Oh Santísima
Virgen de Pureza, Mediadora de todas las gracias celestiales, habita
en mi corazón, trae contigo a tu Esposo, el Espíritu Santo; así mi
consagración será fructífera por medio de los regalos, gracias y dones
infundidos por Su llegada. Con el poder de Su presencia permaneceré
firme en confianza, fuerte y persistente en la oración y entregado en
total abandono a Dios Padre.
Que el Espíritu Santo se manifieste sobre el mundo como un
murmullo de oraciones a través de la unión de corazones.
Yo, (N.N), tu hijo(a), en presencia de todos los ángeles de tu Triunfo,
de todos los Santos del Cielo y en unión con la Santa Madre Iglesia,
renuevo en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los
votos de mi Bautismo.
Te ofrezco, querida Madre, todo mi pasado, mi presente y mi
futuro, las alegrías y las tristezas, las oraciones y los sacrificios, todo
lo que soy y todo lo que tengo y todo lo que el Padre moldeará en mí.
Te doy, Madre, mi amor y compromiso para que siempre
estemos unidos en el SI de la eternidad y en las profundidades de tu
Triunfante Inmaculado Corazón. Colócame en tu Corazón Inmaculado
y cúbreme con tu manto.
Amén
 
Al final Mi Corazón Inmaculado Triunfará
Ángel mío: mi triunfo es como la aurora que rompe la oscuridad
de la noche: es como los rayos de sol cuando aparecen sobre el
horizonte; uno por uno va disipando la oscuridad para traer la luz del
día.
Mi Triunfo, querido ángel, vendrá de la misma manera, a medida
que cada corazón se abre por la consagración, la luz penetrará en la
oscuridad. Así como cada rayo de la brillo al horizonte en el amanecer,
cada corazón que es poseído por Mi traerá la magnificencia de la «luz
de mi Hijo» sobre la tierra.
Dentro de muy poco la luz de mi corazón no podrá ser ya nunca
más escondida por las tramas de la maldad; se levantará en el este
para dar luz al oeste. Como al comienzo de la aurora, mi triunfo será
visto como la luz de la mañana en el este, emergerá a cada momento
como la cresta de una ola sobre el oscuro horizonte y alcanzará su
mayor gloria y brillantes en el corazón de mis hijos.
Entones mi Triunfo llenará los cielos y alumbrará toda la tierra y
no habrá nadie capaz de dudar de su victoria y la oscuridad no podrá
dominarla…. En la alianza del Espíritu viene la esencia de mi Triunfo
para traer la revelación del Sagrado Corazón de mi hijo. La tierra
entonces se cubrirá con el Espíritu de su Misericordia y la justicia
final…
La luz del este se convertirá en un fuego y el centro de sus
llamas será las Misericordia de mi Jesús; vendrá ardiendo y devorando
todos los corazones abiertos para su purificación, El Vendrá para
consumir y poseer. Los que estén a mayor altura serán los primeros
en ser removidos y los más orgullosos serán llevados más abajo y
ninguno de los injustos por naturaleza sobrevivirá a los golpes del
Todopoderoso….
Yo convocaré a mis campeones para hacer temblar los cielos
sobre la tierra y separaré los corazones fuertes consagrados de esos
llenos de debilidades del mundo. En la noche más oscura el alma
suspirará por Dios y su Espíritu lo buscará a El porque cuando su
justicia aparezca en la tierra El mundo aprenderá lo que es la justicia
de salvación.
Cuando su Espíritu de misericordia sea derramado desde el Cielo
y los desiertos se conviertan en huertas y la sequedad se convierta en
humedad los fuegos de pureza reinarán y el efecto será rectitud y la
verdad traerá silencio, la paz y la seguridad para siempre.
Febrero 27 de 1.993

¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?

¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Gerard J. M. Van Den Aardweg

Por GERARD J. M. VAN DEN AARDWEG

Gerard J. M. Van Den Aardweg es un acreditado psicólogo holandés, catedrático desde hace más de treinta años, casado, padre de siete hijos, que ha dictado cursos en Estados Unidos, Canadá y Brasil. Autor de numerosos libros, ensayos y artículos sobre la homosexualidad (tema en el que es un especialista y al que ha dedicado años de estudio), aborda en este artículo las causas y las posibles soluciones.
 
Homosexualidad es la atracción sexual hacia personas del propio sexo. En cromosomas, hormonas sexuales y constitución física los homosexuales son normales. Hubo un tiempo, el de Freud, en que se pensó que se debía a factores hereditarios, pero esta hipótesis hoy ha sido científicamente desechada. Los homosexuales son biológicamente normales, lo que no es normal es el ejercicio de la homosexualidad. Es de advertir que el homosexual tiene instintos heterosexuales; lo que ocurre es que se le bloquean por alguna razón, que puede ser un complejo de inferioridad. Quienes de verdad se empeñan en luchar contra ese complejo, aun en casos de transexualidad, en uno o dos años acaban con sus obsesiones. Para dar la impresión de normalidad, hay quien asegura que quizá uno de cada cinco hombres tiene «tendencias» homosexuales, pero las estadísticas lo desmienten y ponen de manifiesto que en realidad no pasan de un uno o dos por ciento.
 
El movimiento mundial para la emancipación de los homosexuales trata de eludir cuestiones fundamentales, se sirve de medias verdades y de falsedades totales y maneja el concepto de discriminación para suscitar compasión. Hace del homosexual una víctima.
 
UNA CAUSA: LA FALTA DE MADUREZ
 
En la pubertad, puede tratarse de un fenómeno transitorio. Hay casos en que la homosexualidad arraiga en los primeros años de juventud. Este hecho ha llevado a algunos a pensar que no tiene sentido procurar desarraigarla. La teoría más en boga es que la homosexualidad se basa en una perturbación del llamado «sentido de identidad sexual». La realidad demuestra que los homosexuales están afectados no sólo en su faceta sexual, sino en todo su mundo emotivo. Su vida emotiva coincide mucho, por ejemplo, con la de tipo ansioso, compulsivo o depresivo, caracterizada por depresiones, nerviosismo, problemas relacionales y psicosomáticos. No son capaces, en determinados aspectos de su vida emotiva, de madurar y de ser adultos y, pese a querer aparentar jovialidad y alegría no son felices interiormente. La causa no está en la discriminación de la que se quiere acusar a la sociedad que les haría «víctimas» de ella, sino en fuerzas que actúan en el interior mismo de los interesados (…)
 
¿SE PUEDE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD?
 
Mucha gente no sabe que la génesis psíquica de esta condición sexual carece en absoluto de misterio y que su terapia es posible. El método que he utilizado consta de dos partes: la primera consiste en hacer adquirir al interesado una visión clara de la propia identidad y de su propio mundo afectivo; la segunda, en afrontar esa situación. Llevamos a las personas a reírse de sí mismas (el humorismo puede ser muy saludable) y a la adquisición de hábitos positivos: valentía, honestidad consigo mismo, autodisciplina, capacidad de amar a los demás; así, hasta lograr que el homosexual pierda sus hábitos neuroinfantiles.
 
Es esencial neutralizar la autoconmiseración crónica. Es obligado decir que:
 
– En un treinta por ciento de los casos, la curación es completa: acaban desarrollando actitudes y hábitos sexuales normales y afectivos y una vida emotiva adulta. Por supuesto, una curación sólo sexual no sería una curación completa.
 
– Otro treinta por ciento de personas cambia más o menos gradualmente, pierde sus obsesiones homosexuales y asume una actitud emotiva nueva, aunque no lo suficiente para poder hablar de curación completa.
 
– Hay otros que progresan con extremada lentitud por su estado neurótico grave, pero también éstos, si son ayudados por una asistencia y un tratamiento constructivos, adquieren fuerza y coraje y poco a poco van perdiendo sus depresiones, nerviosismos y ansiedades.
 
RESPONSABILIDAD DE LOS EDUCADORES
 
Los complejos homosexuales se pueden evitar educando a un muchacho como muchacho y a una chica como tales. No se pueden intercambiar y mezclar las cosas. Una total identificación, la total identidad de roles que quiere cierto feminismo exacerbado es absurda. Los sacerdotes y educadores tienen un papel importantísimo cuando aportan al crecimiento psicológico una contribución mucho mayor de la que a veces son conscientes. Cuidado con creer que todo «amor» es bueno; hay formas de amor compasivas y neuróticas que revelan una personalidad dividida en sí misma y que necesitan una guía moral firme y segura. Los pacientes que viven su fe de manera positiva tienen las mayores esperanzas de un cambio radical en su homosexualidad: ésta es mi experiencia de años.
 
El problema de la homosexualidad es presentado en una injustificada atmósfera de fatalismo. La homosexualidad sigue siendo vista por la mayoría de la gente a la luz de prejuicios e ideas preconcebidas, infundadas y superadas de las que, por desgracia, no están ausentes profesionales (médicos, sociólogos, psicólogos, sacerdotes, periodistas). Si a ello añadimos la falta de puesta al día de la Psiquiatría y de la Psicología, se crea una situación de la que se aprovecha la estrategia de la emancipación de homosexuales militantes, flanqueada por el «establishment progre» occidental que pretende hacer creer que la homosexualidad es una variante normal de la sexualidad humana, que homosexual se nace y que no se puede cambiar. A todos ellos no les vendría mal una mejor información.
 
LA FALACIA DE LA RESIGNAClÓN
 
Los responsables mejoran poco a poco las situaciones concretas. Hay directores espirituales que animan correctamente a los homosexuales a vivir la castidad y el dominio de sí mismos, pero de hecho consideran que es imposible desarraigarla. Es muy equivocada la actitud de no pocos hombres de Iglesia que, de buena fe, pero víctimas probablemente de la escasa difusión de las experiencias terapéuticas, consideran que el mejor modo de ayudar a los homosexuales es enseñarles la resignación y la aceptación del sacrificio que supone su situación, en lugar de animarles y ayudarles a salir de ella, con paciencia y perseverancia.
 
Además de ignorancia, demuestran ingenuidad, ya que es dificilísimo, por no decir casi imposible, convivir con las propias tendencias homosexuales sin dejarse arrastrar por ellas. El camino de la curación de los homosexuales no pasa por la compasión y mucho menos por la aceptación de su situación como «normal». Es impresionante y doloroso constatar cuántos médicos, terapeutas, sacerdotes, psicólogos ignoran el deseo de cambiar que tienen muchas personas con tendencias homosexuales. La afectividad desviada no es más que un aspecto de una personalidad inmadura. La terapia debe apuntar a enseñar al paciente a reconocer y combatir toda una gama de expresiones de ego-centrismo infantil, de temores, complejos de inferioridad, reacciones consolatorias, afectaciones y autocompasiones. En la esfera afectiva crecemos cuanto mayor es la confianza en nosotros mismos como hombres o como mujeres con plenitud y felicidad. Un psiquiatra holandés que militaba en el movimiento de emancipación homosexual cuenta la curación de una lesbiana gracias a un sacerdote dotado de buen sentido psicológico, que le dijo: «¡Si es que tú te has quedado en cuando eras una niña … ! ». Su proceso de cambio duró un tiempo, pero acabó reconociendo ante el psiquiatra que su problema había desaparecido «como una pierna amputada, que no vuelve».

via http://www.catolicidad.com/2014/03/se-puede-curar-la-homosexualidad.html

LA BEATA ANNA CATALINA EMMERICH Y LAS DESVIRTUACIONES DE LA ÚLTIMA CENA

La beata estigmatizada Anna Catalina Emmerich, beatificada por Juan Pablo II en 2004, fue un alma con unos dones sobrenaturales como pocas veces se han conocido en la historia de la Iglesia. Entre ellos sus visiones que le hicieron contemplar como una espectadora la Pasión de Jesucristo (Sobre las que se basaron la famosa película de Mel Gibson) Así como la vida de la Virgen María.


Tal como nos dice el Padre Ángel Peña, O.P., y destacando que la beata nunca estuvo físicamente en dichos lugares, “Para comprobar la autenticidad esencial de las visiones de Ana Catalina, podemos poner como ejemplo el hallazgo de la casa de la Virgen en Éfeso. Según el relato escrito en “La vida de la Santísima Virgen María”, la casa de María se encuentra a unas tres horas de Éfeso sobre una colina situada a la izquierda de la carretera de Jerusalén. La montaña cae a pico hacia Éfeso que se divisa, viniendo del sudeste.
El 1891, el padre Jung, sacerdote lazarista, acompañado por otro hermano y dos laicos, se dirigieron hacia Éfeso, en Turquía, para estudiar la realidad del relato de acuerdo a la visión de Ana Catalina. Encontraron una capilla en ruinas que eran los restos de un modesto y antiguo santuario que la tradición local llamaba Panaghia Kapulu (puerta o Casa de la Santísima). Ese sería el lugar donde vivió la Santísima Virgen en Éfeso los últimos años de su vida. Y los fieles ortodoxos acuden a él anualmente el día de la Asunción, en peregrinación.
Las coincidencias entre el relato de Brentano y la realidad eran tan grandes que se hicieron excavaciones arqueológicas en 1892, sacando a luz los cimientos de una casita edificada entre los siglos I y II y cuyo plano corresponde a lo que indica Ana Catalina como vivienda de María. La noticia se extendió rápidamente y, ya en 1896, acudieron un millón de fieles en peregrinación.”

En sus visiones sobre La Pasión nos relata, visto en primera persona por ella, todo lo que aconteció en la Última Cena, y tiene detalles muy importantes para aclarar un aspecto de la misma que se presenta en la actualidad por múltiples vías de forma poco realista para avalar múltiples posiciones, sobre todo litúrgicas.

Hoy en día es frecuente ver y oír cómo se presenta la Última Cena como si fuera un acontecimiento informal, una reunión de amigos, una explosión de alegría desarrollada en un ambiente cuasi festivo de exaltación de la amistad.Esta celebración de alegría informal, según dicen, habría sido bien recogida por la liturgia de los primeros cristianos para posteriormente, a raíz de Trento, ser “adornada” de solemnidad, misterio, recogimiento, boato (grandeza) y espíritu sacrificial únicamente con el fin de contrarrestar los excesos protestantes, lo cual habría oscurecido durante siglos la verdadera liturgia.

Sin embargo, como decía el profesor Amerio, nada más lejos de lo ocurrido,En realidad la Ultima Cena fue un acto supremo de amor divino, pero fue un evento trágico. Se desenvolvió en el presentimiento del deicidio (Muerte de Jesucristo), en la sombra de la traición, en el espanto de los discípulos, inseguros de su propia fidelidad al Maestro, en el temor previo al sudor de sangre de Getsemaní. El arte cristiano ha representado siempre la Ultima Cena como un evento trágico, y no como un convite divertido“.

Y así lo atestiguan las visiones de Catalinna Emmerich. El ambiente de la misma no parecía precisamente una alegre reunión. Durante la Cena Al principio estuvo muy afectuoso con sus Apóstoles; después se puso serio y melancólico y les dijo: Uno de vosotros me venderá; uno de vosotros, cuya mano está conmigo en esta mesa” y amenazó sin decir el nombre al traidor “Jesús añadió: “El hijo del hombre se va, según esta escrito de Él; pero desgraciado el hombre que venderá al Hijo del hombre: más le valdría no haber nacido.

En la misma había en todo momento un aire de solemnidad, o sea nada cotidiano: “De pie en medio de los Apóstoles, les habló algún tiempo con solemnidad”. La predicación no fue únicamente sobre la amistad, sino “sobre la penitencia, la confesión de las culpas, el arrepentimiento y la justificación”. Los Apóstoles lejos de entregarse a una alegre cena de amistad, comprendían perfectamente lo que estaba pasando y, dice la beata, “vi también que todos reconocían sus pecados y se arrepentían”.

Cuando llegó el Sagrado momento de la Institución del Sacramento del Altar, “El Señor estaba entre Pedro y Juan; las puertas estaban cerradas; todo se hacía con misterio y solemnidad. Cuando el cáliz fue sacado de su bolsa, Jesús oró, y habló muy solemnemente. Yo le vi explicando la Cena y toda la ceremonia: me pareció un Sacerdote enseñando a los otros a decir misa.”

De otra parte, el “cutrismo” litúrgico, que suele usar vestimentas y cálices “pobres”, sin adornos de ningún tipo, supuestamente más acordes con el cristianismo primitivo, no parece que fuera lo que vio la beata: “El cáliz que los apóstoles llevaron de la casa de Verónica [para la Última Cena], es un vaso maravilloso y misterioso. Había estado mucho tiempo en el templo entre otros objetos preciosos y de gran antigüedad, cuyo origen y uso se había olvidado” y nos atestigua además que “había servido ya muchas veces a Jesús para la celebración de las fiestas”.

Estábamos pues ante un acontecimiento lleno de solemnidad, donde se usó el cáliz que solía usar Jesucristo, un cáliz especial, un vaso maravilloso lleno de misterio, un objeto precioso, y todo ello envuelto en un ambiente serio, de misterio, envuelto en el arrepentimiento de los pecados personales, al punto que la beata nos dice como conclusión “lo que sé es que todo me recordó de un modo extraordinario el santo sacrificio de la Misa.”. Recordemos que en época de la beata la Misa se celebraba como la forma extraordinaria hoy, es decir con todo el ritualismo, misterio y solemnidad del milenario rito que es lo más alejado que podamos imaginar a la “imagen” de una alegre “cena”. Todo ello lo refrenda nuevamente en su relato de la subida al monte de los olivos donde nos cuenta “Los Apóstoles conservaban aún algo del entusiasmo y del recogimiento que les había comunicado la santa comunión y los discursos solemnes y afectuosos de Jesús”

Y respecto a la Sagrada Comunión, nos dice la beata: “Tomó la patena con los pedazos de pan y dijo: Tomad y comed; este es mi Cuerpo, que será dado por vosotros. Extendió su mano derecha como para bendecir, y mientras lo hacía, un resplandor salía de Él: sus palabras eran luminosas, y el pan entraba en la boca de los Apóstoles como un cuerpo resplandeciente: yo los vi a todos penetrados de luz; Judas solo estaba tenebroso.”. Esta narración de los hechos parece sugerir claramente una comunión directa de los Apóstoles en la boca, con efectos claramente sobrenaturales pues “entraba en la boca de los Apóstoles como un cuerpo resplandeciente” lo cual es la antítesis de presentar la comunión de los apóstoles como si comieran un pan más, un alimento. Lo que sucedió es muy ajeno a ese espíritu sino que fue un ambiente sobrenatural de misterio y reverencia.

¿Se puede deducir de todo esto que esta comunión fue dada directamente en la boca? Pues es perfectamente posible y parece sugerirse. De hecho, como nos explica Mons. Schneider, aparte del propio relato de la beata, no es para nada desdeñable la idea: “Es posible suponer que Cristo, durante la Última Cena, haya dado el pan a cada Apóstol directamente en la boca y no sólo a Judas. Efectivamente existía una práctica tradicional en el ambiente del Medio Oriente en el tiempo de Jesús y que aún se conserva en nuestros días: el anfitrión nutre a sus huéspedes con su propia mano, poniendo en su boca un pedazo simbólico del alimento“.

El capítulo posterior donde nos narra los acontecimientos en el huerto de los olivos no puede más que dejar acongojado a cualquier católico de buena voluntad por el absoluto realismo con el que describe como parte del sufrimiento que hizo sudar sangre a Jesús, fue por la visión de los pecados futuros de los cristianos, especialmente los cometidos contra la Santísima Eucaristía, es un episodio que merece la pena ser leído por que describe proféticamente casi milimétricamente lo que desgraciadamente vivimos hoy en día:

“Apareciéronse a los ojos de Jesús todos los padecimientos futuros de sus Apóstoles, de sus discípulos y de sus amigos; vio a la Iglesia primitiva tan pequeña, y a medida que iba creciendo vio las herejías y los cismas hacer irrupción, y renovar la primera caída del hombre por el orgullo y la desobediencia; vio la frialdad, la corrupción y la malicia de un número infinito de cristianos; la mentira y la malicia de todos los doctores orgullosos, los sacrilegios de todos los sacerdotes viciosos, las funestas consecuencias de todos estos actos, la abominación y la desolación en el reino de Dios en el santuario de esta ingrata humanidad, que Él quería rescatar con su sangre al precio de padecimientos indecibles….

En medio de todas esas apariciones, yo veía a Satanás moverse bajo diversas formas horribles, que representaban diferentes especies de pecados. Estas figuras diabólicas arrastraban, a los ojos de Jesús, una multitud de hombres, por cuya redención entraba en el camino doloroso de la cruz. Al principio vi rara vez la serpiente, después la vi aparecer con una corona en la cabeza: su estatura era gigantesca, su fuerza parecía desmedida, y llevaba contra Jesús innumerables legiones de todos los tiempos, de todas las razas. En medio de esas legiones furiosas, de las cuales algunas me parecían compuestas de ciegos, Jesús estaba herido como si realmente hubiera sentido sus golpes; en extremo vacilante, tan pronto se levantaba como se caía, y la serpiente, en medio de esa multitud que gritaba sin cesar contra Jesús, batía acá y allá con su cola, y desollaba a todos lo que derribaba.

Entonces me fue revelado que estos enemigos del Salvador eran los que maltrataban a Jesucristo realmente presente en el Santísimo Sacramento. Reconocí entre ellos todas las especies de profanadores de la Sagrada Eucaristía. Yo vi con horror todos esos ultrajes desde la irreverencia, la negligencia, la omisión, hasta el desprecio, el abuso y el sacrilegio; desde la adhesión a los ídolos del mundo, a las tinieblas y a la falsa ciencia, hasta el error, la incredulidad, el fanatismo y la persecución. Vi entre esos hombres, ciegos, paralíticos, sordos, mudos y aun niños. Ciegos que no querían ver la verdad, paralíticos que no querían andar con ella, sordos que no querían oír sus avisos y amenazas; mudos que no querían combatir por ella con la espada de la palabra, niños perdidos por causa de padres o maestros mundanos y olvidados de Dios, mantenidos con deseos terrestres, llenos de una vana sabiduría y alejados de las cosas divinas. Vi con espanto muchos sacerdotes, algunos mirándose como llenos de piedad y de fe, maltratar también a Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Yo vi a muchos que creían y enseñaban la presencia de Dios vivo en el Santísimo Sacramento, pero olvidaban y descuidaban el Palacio, el Trono, lugar de Dios vivo, es decir, la Iglesia, el altar, la custodia, los ornamentos, en fin, todo lo que sirve al uso y a la decoración de la Iglesia de Dios. Todo se perdía en el polvo y el culto divino estaba si no profanado interiormente, a lo menos deshonrado en el exterior. Todo eso no era el fruto de una pobreza verdadera, sino de la indiferencia, de la pereza, de la preocupación de vanos intereses terrestres, y algunas veces del egoísmo y de la muerte interior.
Aunque hablara un año entero, no podría contar todas las afrentas hechas a Jesús en el Santísimo Sacramento, que supe de esta manera. Vi a los autores de ellas asaltar al Señor, herirle con diversas armas, según la diversidad de sus ofensas. Vi cristianos irreverentes de todos los siglos, sacerdotes ligeros o sacrílegos, una multitud de comuniones tibias o indignas. ¡Qué espectáculo tan doloroso! Yo veía la Iglesia, como el cuerpo de Jesús, y una multitud de hombres que se separaban de la Iglesia, rasgaban y arrancaban pedazos enteros de su carne viva. Jesús los miraba con ternura, y gemía de verlos perderse.”

No nos dejemos pues influir por ese espíritu que desvirtúa la Última Cena para justificar la mundanalización y desacralización de la sagrada liturgia, el culto y la reverencia debida al Santísimo Sacramento y que tanto hizo sufrir a Nuestro Señor en el huerto de los olivos. No, no se pareció a una alegre cena de amigos informal, sino “que todo me recordó de un modo extraordinario el santo sacrificio de la Misa”.



“POR QUE PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE” LC 1,37



EN EL AMOR DE MARÍA REINA DE LOS CORAZONES, LA GLORIA PARA LA DIVINA TRINIDAD:
AL PADRE CREADOR, EL PODER; AL HIJO SALVADOR, EL HONOR; AL ESPÍRITU SANTIFICADOR, LA MAJESTAD.
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMÉN. AMÉN. AMÉN.


ADOREMOS A LA TRINIDAD SANTA CON LOS COROS ANGÉLICOS EN SAN MIGUEL JEFE DE LA MILICIA CELESTIAL; CON LA IGLESIA CELESTE, EN SAN JOSÉ; CON LA IGLESIA PURGANTE Y CON LA IGLESIA MILITANTE. POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMÉN. AMÉN. AMÉN.


EN EL CORAZÓN DE MAMITA MARÍA LA BENDICIÓN DE DIOS TODOPODEROSO
PADRE+ HIJO+ Y ESPÍRITU SANTO+,
DESCIENDAN SOBRE TI Y LOS TUYOS Y LOS ACOMPAÑE SIEMPRE HASTA LA ETERNIDAD.
AMÉN. AMÉN. AMÉN.

Via http://revelacionesdediosymaria.lacoctelera.net/post/2014/04/02/la-beata-anna-catalina-emmerich-y-desvirtuaciones-la

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