EL PADRE NUESTRO EN ( ARAMEO)

EL PADRE NUESTRO EN ( ARAMEO)

ABUNA DI BISHEMAYA
IT QADBASH SHEMA K
TETE MALKUTAK
TIT ABED RE¨UTAK
KEDI BI SHEMAYA KAN BA AR A
LAJMANA HAB LANA SEKOM YOM BEYOMA
USHEBOK LANA JOBEINA
KEDI AF ANAJNA SHEBAKNA LEJEIBINA
WEAL TA ALNA LENISION
ELA PESHINA NIN BISHA.
AMEIN…

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¿Desde cuándo la Iglesia guarda el domingo y no el sábado?

Una respuesta rápida al santo y justísimo motivo de que la Iglesia guarde el domingo y no el sábado judío, es que Jesucristo resucitó en Domingo, – entonces el primer día de la semana – inaugurando así la “Nueva Creación” libre del pecado, la nueva y eterna Alianza entre Dios y la humanidad.

Así, el Domingo, el Día del Señor, es la plenitud del Sábado de los judíos, igual que el Nuevo Testamento es la plenitud y el cumplimiento del Antiguo, y Cristo es la consumación de toda la historia de la salvación, desde Adán hasta el fin de los tiempos y el Juicio final.

Igual que el Antiguo Testamento es figura del Nuevo; el Sábado judaico es figura del Domingo cristiano. No lo niega, sino que es su verdad espiritual y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios (CIC§2175). Domingo viene del latín Dominus dies, día del Señor.

El domingo cristiano empieza ya con la puesta del sol del sábado. Esa es la razón por la que es “válida” la misa de la tarde del sábado para el domingo. Para quienes rezan el Oficio Divino, es fácil comprobar que el rezo de las vísperas del sábado recibe el nombre de Primeras Vísperas del Domingo.

La celebración del domingo en lugar del sábado no se “inventó” en tiempos de Constantino, sino que es atestiguada desde el principio por la misma Biblia:

• En los Hechos de los Apóstoles (20,7): “En el primer día de la semana, estando reunidos para la fracción del Pan (esto es, la Eucaristía)…”.

• En Apocalipse (1,10), San Juan dice: “En el día del Señor (domingo), fui movido por el Espíritu…”.

• En 1Cor 16,2, San Pablo Apóstol confirma que la colecta cultual se hacía “en el primer día de la semana” (domingo).

Se trata de una cuestión tan elemental, que también la iglesia ortodoxa y las protestantes históricas (más antiguas) guardan igualmente el Día del Señor, – o Domingo santificado, – y no el Sábado.

Además del testimonio bíblico, el libro apócrifo Epístola de Bernabé (datado en el año 74), que es uno de los documentos más antiguos de la Iglesia, – habiendo sido redactado antes incluso del Libro del Apocalipsis, atestigua: “Guardamos el octavo día (domingo) con alegría, el día en que Jesús se levantó de entre los muertos” (15,6-8).

San Ignacio de Antioquía (107), mártir en el Coliseo de Roma y obispo de la Iglesia primitiva, lo dice claramente:

 “Los que vivían según el orden antiguo de las cosas se volvieron a una nueva esperanza, ya no observando el sábado, sino el Día del Señor, en el cual nuestra vida fue bendecida, por Él y por su muerte” (A los Magnesios 9,1)

S. Justino (165) mártir dice lo mismo:

“Nos reunimos el ‘día del Sol’, porque es el primer día después del Sábado de los judíos, pero también el primer día en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó el mundo y, en este mismo día, Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos” (Apología 1,67)

También San Jerónimo (420), Confesor y doctor de la Iglesia, atestigua la praxis sempiterna de la Iglesia:

“El Día del Señor, el Día de la Resurrección, el Día de los Cristianos, es nuestro día. Por eso se llama Día del Señor: fue en ese día cuando el Señor subió victorioso junto al Padre. Si los paganos lo denominam Día del Sol, también nosotros lo confesamos de buen grado: pues hoy se levantó la Luz del Mundo, hoy apareció el Sol de Justicia cuyos rayos traen la salvación”. (CCL, 78,550,52)

Así que tanto las Sagradas Escrituras como el testimonio de toda la documentación histórica, juntamente con la sagrada Tradición apostólica nos muestran que, desde la Resurrección del Señor, la Iglesia siempre guardó y continua guardando no el Sábado judaico, sino el Domingo de la Resurrección y del establecimiento de la Nueva y Eterna Alianza como Día del Señor.

 

 

 

Fuente: http://es.aleteia.org/2017/01/29/desde-cuando-la-iglesia-guarda-el-domingo-y-no-el-sabado/

 

✝ Doctrina cristiana

✝ DOCTRINA CRISTIANA

De los Ángeles

34. ¿Cuáles son las criaturas más nobles que Dios ha creado?
R. Las criaturas más nobles creadas por Dios son los Ángeles.

35. ¿Quiénes son los Ángeles?
R. Los Ángeles son criaturas inteligentes y puramente espirituales.

36. ¿Para que fin creó Dios a los Ángeles?
R. Dios creó a los Ángeles para que le honren y le sirvan y para hacerlos eternamente bienaventurados.

37. ¿Qué forma o figura tienen los Ángeles?
R. Los Ángeles no tienen forma ni figura alguna sensible, porque son puros espíritus, que subsisten sin necesidad de estar unidos a cuerpo alguno.

38. ¿Por qué, pues, se representan los Ángeles con formas sensibles?
R. Los Ángeles se representan con formas sensibles: 1º, para ayudar a nuestra imaginación; 2º, porque así han aparecido muchas veces a los hombres, como leemos en las Santas Escrituras.

39. ¿Permanecieron fieles a Dios todos los Ángeles?
R. No ; no permanecieron fieles a Dios todos los Ángeles; antes, muchos de ellos, por soberbia, pretendieron ser iguales a Él e independientes, y por este pecado fueron desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno.

40. ¿Cómo se llaman los Ángeles desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno?
R. Los Ángeles desterrados para siempre del paraíso y condenados al infierno se llaman demonios, y su caudillo se llama Lucifer o Satanás.

41. ¿Pueden los demonios hacernos algún mal?
R. Sí; los demonios pueden hacernos mucho mal en el alma y en el cuerpo, si Dios les da licencia, mayormente tentándonos a pecar.

42. ¿Por qué nos tientan?
R. Los demonios nos tientan por la envidia que nos tienen, la cual les hace desear nuestra eterna condenación, y por odio a Dios, cuya imagen resplandece en nosotros.

43. ¿Por qué permite Dios las tentaciones?
R. Dios permite las tentaciones para que, venciéndolas con su gracia, ejercitemos las virtudes y adquiramos merecimientos para el cielo.

44. ¿Cómo se vencen las tentaciones?
R. Las tentaciones se vencen con la vigilia, la oración y la mortificación cristiana.

45. ¿Cómo se llaman los Ángeles que permanecieron fieles a Dios?
R. Los Ángeles que permanecieron fieles a Dios se llaman Ángeles buenos, Espíritus celestiales o simplemente Ángeles.

46. ¿Qué fue de los Ángeles que permanecieron fieles a Dios?
R. Los Ángeles que permanecieron fieles a Dios fueron confirmados en gracia, gozan para siempre de la vista de Dios, le aman, le bendicen y le alaban eternamente.

47. ¿Sírvese Dios de los Ángeles como de ministros suyos?
R. Sí; Dios se sirve de los Ángeles como de ministros suyos, y en especial a muchos de ellos hace custodios y protectores nuestros.

48. ¿Hemos de tener particular devoción al Ángel de nuestra Guarda?
R. Si; hemos de tener particular al Ángel de nuestra guarda, honrarle, implorar su socorro, seguir sus inspiraciones y ser agradecidos a su continua asistencia.

Doctrina cristina

 

De Dios Padre y de la Creación

22. *¿Que nos enseña el primer artículo: CREO EN DIOS PADRE TODOPODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA?*
R. El primer artículo del Credo nos enseña que hay un solo Dios; que es todopoderoso, que creó el cielo y la tierra y todo lo que en el cielo y en la tierra se contiene.

23. *¿Cómo sabemos que hay Dios?*
R. Sabemos que hay Dios porque la razón lo demuestra y la fe lo confirma.

24. *¿Por qué se dice que Dios es Padre?*
R. Se dice que Dios es Padre: 1º. Porque es Padre, por naturaleza, de la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo engendrado por Él. 2º. Porque Dios es Padre de todos los hombres que él ha creado, conserva y gobierna. 3º. Porque finalmente, es Padre por gracia de todos los buenos cristianos, que por eso se llaman hijos de Dios adoptivos.

25. *¿Por qué el Padre es la Primera Persona de la Santísima Trinidad?*
R. El Padre es la primera Persona de la Santísima Trinidad porque no procede de otra persona, sino que es el principio de las otras dos Personas, que son el Hijo y el Espíritu Santo.

26. *¿Qué quiere decir TODOPODEROSO?*
R. Todopoderoso quiere decir que Dios puede hacer todo cuanto quiere.

27. *Dios no puede pecar ni morir ¿cómo, pues, se dice que todo lo puede?*
R. Se dice que Dios todo lo puede, aunque no pueda pecar ni morir, porque el pecar o morir no es efecto de potencia, sino de flaqueza, la cual no puede hallarse en Dios, que es perfectísimo.

28. *¿Qué quiere decir CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA?*
R. Crear es hacer de nada algo; por esto se dice Creador del cielo y de la tierra, porque hizo de nada el cielo y la tierra y cuanto en el cielo y en la tierra se contiene.

29. *¿Fue creado el mundo por el Padre solamente?*
R. El mundo fue creado igualmente por las tres divinas Personas, porque todo cuanto hace una Persona respecto a las criaturas, lo hacen con el mismo acto las otras dos.

30. *¿Por qué, pues, la creación se atribuye particularmente al Padre?*
R. La creación se atribuye particularmente al Padre porque es efecto de la divina Omnipotencia; la cual se atribuye especialmente al Padre, como la sabiduría al Hijo y la bondad al Espíritu Santo, aunque las tres divinas Personas tienen la misma omnipotencia, sabiduría y bondad.

30. *¿Por qué, pues, la creación se atribuye particularmente al Padre?*
R. La creación se atribuye particularmente al Padre porque es efecto de la divina Omnipotencia; la cual se atribuye especialmente al Padre, como la sabiduría al Hijo y la bondad al Espíritu Santo, aunque las tres divinas Personas tienen la misma omnipotencia, sabiduría y bondad.

32. *¿Por qué decís que nada sucede sin que Dios lo quiera o lo permita?*
R. Digo que nada sucede sin que Dios lo quiera o lo permita porque hay cosas que Dios quiere y manda y otras que no las impide, como es el pecado.

33. *¿Por que Dios no impide el pecado?*
R. Dios no impide el pecado porque aun del abuso, que el hombre hace de la libertad que El le dio, sabe sacar bien y hacer que brille más y más su misericordia o su justicia.

¿Es posible orar mientras estamos dormidos?

Dios está siempre con nosotros, tanto si estamos despiertos como si dormimos

¿Se puede orar a Dios mientras dormimos? ¿Qué puede hacer Dios durante nuestro sueño? El descanso y el sueño, si se ofrecen a Dios, se convierten en oración. Lo dice la Biblia y está corroborado por muchos santos.

Por eso son tan importantes las oraciones de la noche y el examen de conciencia, porque nos meten de lleno en Dios, en el perdón y en la misericordia de Dios, y nos adentra en el sueño de la noche, aunque nuestra voluntad no actúe durante el tiempo del sueño.

En realidad, Dios no descansa ni de día ni de noche. Y el Espíritu Santo trabaja en el alma siempre despierta –el que se duerme es el cuerpo—hasta el punto que puede incrementarnos la gracia mientras dormimos. Lo aprendemos de las Sagradas Escrituras, en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Leemos que Dios llama al niño  Samuel mientras dormía, aunque no se daba cuenta al principio, y lo tuvo que llamar tres veces, hasta que el sacerdote Elí reconoció que era el Señor quien le llamaba, y se lo dijo a Samuel, quien a la tercera vez respondió: “Habla, Señor, que tu siervo te escucha” (1 S 3, 9).

Muy significativo es el caso del Patriarca san José, al que Dios no le habla más que a través de los sueños y por medio de los ángeles sus mensajeros.

Así, cuando José duda en aceptar o repudiar en secreto a su prometida María, al saber que estaba encinta, fue cuando “en sueños” un ángel se apareció a José y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús” (Mt, 1, 20-21).

Fue en sueños también cuando Dios, a través de un ángel, le conminó que se fuera a Egipto, “porque Herodes busca al niño para acabar con él”. Y a pesar de que fuera en sueños, no dudó José de la inspiración divina, y así cogió la madre y el niño y se fue a Egipto (Mt, 2, 13-14) y tuvo lugar la matanza de los niños inocentes en Belén.

Y nuevamente en sueños, José supo que había muerto Herodes y que podía regresar a Israel, donde finalmente se estableció con su familia en Nazaret.

El Espíritu Santo sigue trabajando en el alma, la cual incrementa su gracia también durante la noche, durante el sueño o el descanso.

Numerosos salmos son los que hablan de ello, como el Salmo 16, 7, “: “Bendeciré al Yavé, que es quien me aconseja; aun de noche me reprenden mis riñones”. Y el siguiente Salmo (17, 3) dice: “Me visitaste de noche”.

En la Biblia Dios habla muchas veces en sueños a los profetas, como se puede ver en el libro del Génesis. O cuando habla a Aarón y a María (Núm, 12, 6): “Oíd mis palabras: si uno de vosotros profetizara, yo me revelaría en él en visión y le hablaría en sueños”.

Esto no quiere decir que los sueños están inspirados por Dios, ni muchísimo menos.

Hay que tener una certeza absoluta que el sueño viene de Dios, pues hay que tener el alma bien despierta y bien atenta a los designios de Dios.

Porque Dios también rechaza a los “adivinos” y “encantadores”, a la “magia”, “las hechicerías y encantamientos” (Dt. 18, 9,10). También a Salomón le habló Dios en los sueños, en la colina de Gabaón, cuando le dijo: “Pídeme lo que quieras que te dé” (I Re, 3, 5).

Sería largo hacer una exégesis bíblica de los sueños. Lo cierto es que Dios está siempre con nosotros, tanto si estamos despiertos como si dormimos.

Por eso es importante el cuidado de la oración de la noche y de pedir la misericordia divina después del examen de conciencia. Así se sigue orando durante la noche, aunque no nos demos cuenta.

Para aumentar la gracia, muchos también utilizan el agua bendita antes de acostarse. El agua bendita no es una superstición

 

Fuente: http://es.aleteia.org/2016/02/17/es-posible-orar-mientras-dormidos/

 

La Sotana y el maligno

Escrito por Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Queridos hermanos,

El uso de la sotana por parte del sacerdote no es algo trivial que quede a gusto del propio sacerdote. Aunque así es en realidad, la caída en desuso de la sotana es una pérdida para la santidad del sacerdote, de la Iglesia y de los fieles; y un grandísimo éxito del enemigo infernal de la Santa Iglesia.

Quiero mostrarles una pequeña experiencia personal de la reacción del demonio ante la sotana. Es significativa. Me limito a transcribir las palabras oídas en una posesión, no todas por la dificultad de hacerlo, pero suficientes para caer en la cuenta de la importancia tan grande que tiene el hábito talar en la indumentaria del sacerdote.

El demonio al ver al sacerdote con sotana ve al Sumo y Eterno Sacerdote, el Señor. Por esta razón el enemigo quiere destrozar el rostro del sacerdote son sotana.

“Quemaría la sotana. Me revienta su nombre. Es algo insoportable. No la puedo mirar. Me queman los ojos. Es repugnante. Me queman los ojos ver dentro a un hombre (no puede decir la palabra sacerdote). Me entran ganas de vomitar, de escupirla. Si pudiera golpearlo en la cara lo haría (no en la sotana, no la puede tocar).

Lo quemaba, lo torturaba, lo lapidaría, lo flagelaría. Empezaría por el rostro, para que no quedara nada, empezaría por los ojos (el poder de la mirada. Una mirada puede salvar o condenar),

No me importa que lleven pantalones (no puede decir sacerdotes).”

El maligno blasfema contra el único Señor, Jesucristo, al ver la sotana. No repara en el sacerdote con pantalones. Si comprendiéramos los sacerdotes la enseñanza que el Maestro nos da, no habría tela en España para hacer sotanas.

Todo lo que dice el enemigo a través de la persona poseída está siempre bajo control del Padre Eterno, de lo contrario sería imposible seguir oyendo lo que la posesa dice. La ira y el desprecio es a tal punto que si puede mata al sacerdote.

Curiosamente al sublime desprecio de la sotana y de su color negro, se une el deprecio a la estola y al bonete. Desprecio a lo tradicional del sacerdote y de la Iglesia. Y aún le repugna más cuando el sacerdote lleva con orgullo la sotana.

Con la sotana, el maligno ve únicamente al sacerdote; pero cuando lo ve con pantalones sólo ve al sacerdote a medias, lo ve en el mundo. Por eso la reacción del maligno no es igual.

Por experiencia, al ir con sotana por la calle y al pasar cerca de ciertas personas, el maligno que llevan dentro se manifiesta, no pudiendo callar, haciendo espavientos con gestos o pronunciando palabras ofensivas. La sotana provoca como una “levantera” que saca de su escondite al maligno agazapado. Todo se resume como un “vómito”, que es lo que expulsa con los insultos.

¡Viva la sotana!

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

http://adelantelafe.com/la-sotana-y-el-maligno/

21 cosas que hacemos cuando nos realizamos la Señal de la Cruz

21 cosas que hacemos cuando nos realizamos la Señal de la Cruz

Hacernos la señal de la Cruz es un gesto simple pero a la vez una profunda expresión de fe para los Católicos y Cristianos Ortodoxos

Hacernos la Señal de la Cruz es un gesto simple pero a la vez una profunda expresión de fe tanto de los Católicos como de los Cristianos Ortodoxos. Como católicos, es algo que hacemos cuando entramos en una iglesia, luego de recibir la comunión, antes de comer y cada vez que oramos. Pero, ¿qué es realmente lo que hacemos cuando nos santiguamos? Aquí hay 21 cosas:

1) Orar. Comenzamos y finalizamos nuestras oraciones con el Signo de la Cruz, tal vez no comprendiendo que el signo de la cruz es en sí mismo una oración. Si la oración es en esencia “la elevación de nuestra mente a Dios” como lo dice San Juan Damasceno, entonces el Signo de la Cruz califica perfectamente como tal. “No es un gesto vacío, el signo de la cruz es una potente oración que conecta al Espíritu Santo como nuestro Divino Intercesor y generador de una exitosa vida cristiana” escribe Bert Ghezzi.

2) Abrirnos a la gracia. Como un sacramental, el Signo de la Cruz nos prepara para recibir la bendición de Dios y nos dispone para cooperar con Su gracia, de acuerdo a Ghezzi.

3) Santificar el día. Como un acto que realizamos repetidas veces a lo largo del día, la Señal de la Cruz santifica nuestro día. “En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.”, escribió Tertuliano.

4) Consagrar todo nuestro ser a Cristo. En el movimiento de nuestras manos, desde nuestra frente a nuestro pecho y luego hacia ambos hombros, le estamos pidiendo a Dios su bendición para nuestra mente, nuestras pasiones y deseos, nuestros propios cuerpos. En otras palabras, la Señal de la Cruz nos consagra en cuerpo y alma, mente y corazón a Cristo. “Deja que tome todo tu ser –cuerpo, alma, mente, voluntad, pensamientos, sentimientos, tus acciones y omisiones- y sellándolos con la cruz, fortalécelo y conságralo todo con la fuerza de Cristo, en el nombre de la Divina Trinidad” decía el teólogo del siglo XX, Romano Guardini.

5) Recordamos la Encarnación. Nuestro movimiento es hacia abajo, desde nuestra frente a nuestro pecho “porque Cristo descendió de los cielos a la tierra”, escribía el Papa Inocente III en sus instrucciones para hacer la Señal de la Cruz. Sosteniendo dos dedos juntos- ya sea el pulgar con el anular o el índice- también representan las dos naturalezas (humana y divina) de Cristo.

6) Recordamos la pasión de Nuestro Señor. Fundamentalmente, al trazar las líneas de la cruz sobre nosotros, estamos recordando la crucifixión de Cristo. Esta remembranza se ve profundizada si mantenemos nuestra mano derecha abierta, usando los cinco dedos para hacer la señal- correspondiente a las cinco heridas que sufrió Cristo.

7) Afirmar la Trinidad. Al invocar el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estamos afirmando nuestra creencia en un Dios Trino. Esto también se refuerza si usamos los tres dedos para hacer la señal, de acuerdo al Papa Inocente III.

8) Enfocar nuestra oración en Dios. Una de las tentaciones cuando oramos, es dirigirnos a Dios con nuestra concepción personal de El- El hombre de arriba, nuestro amigo, una especie de genio cósmico, etc. Pero cuando esto sucede, nuestras oraciones se tratan más de nosotros que de un encuentro con el Dios viviente. La Señal de la Cruz inmediatamente nos enfoca en el Dios verdadero, de acuerdo a Ghezzi: “Cuando invocamos la Santísima Trinidad, ponemos nuestra atención en el Dios que nos creó, no en el Dios que nosotros hemos creado. Dejamos de un lado esas imágenes y dirigimos nuestras oraciones a Dios que se ha revelado a sí mismo como: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

9) Afirmar la procedencia del Hijo y El Espíritu. Al levantar primero nuestra mano a la frente recordamos que El Padre es La Primera Persona de la Trinidad. Al bajar nuestra mano nosotros “expresamos que El Hijo procede de El Padre”. Y, al finalizar con El Espíritu Santo, aseguramos que El Espíritu procede del Padre y del Hijo, como lo dice San Francisco de Sales.

10) Confesar nuestra fe. Al afirmar nuestra creencia en la Encarnación, crucifixión y en la Trinidad, estamos haciendo una mini confesión de fe en palabras y gestos, proclamando las verdades fundamentales de nuestro credo.

11) Invocar el poder del nombre de Dios. En la escritura, el nombre de Dios tiene poder. San Pablo nos dice que “ante que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos” (Filipenses 2,10). Y Jesús mismo dijo “Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo. Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre” (Juan 14,13-14)

12) Crucificarnos personalmente con Cristo. Todo el que quiera seguir a Jesús debe “negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirlo” como dijo Jesús a sus discípulos en Mateo 16,24.  “He sido crucificado con Cristo”, escribe San Pablo a los Gálatas en el capítulo 2,19. “Proclamar la Señal de la Cruz es proclamar nuestro si a la condición de discípulos de Cristo”, escribe Ghezzi.

13) Pedir apoyo en nuestro sufrimiento.  Al cruzar sobre nuestros hombros le pedimos a Dios “que nos dé apoyo- nos meta el hombro- en nuestro sufrimiento”, escribe Ghezzi.

14) Reafirmar nuestro bautismo. Al usar las mismas palabras con las que hemos sido bautizados, la Señal de la Cruz es un “resumen y aceptación de nuestro bautismo” de acuerdo al Cardinal Joseph Ratzinger.

15) Revertir la maldición. La Señal de la Cruz recuerda el perdón de nuestros pecados y da vuelta a nuestra caída pasando “del lado izquierdo de la maldición al derecho de la bendición” de acuerdo a De Sales. El movimiento de izquierda a derecha también significa nuestro futuro paso de la miseria del presente a la gloria futura, como Cristo ha “cruzado de la muerte a la vida y del infierno al Cielo”, escribió el Papa Inocente II.

16) Rehacernos a imagen de Cristo. En Colosenses 3, San Pablo usa la imagen de la vestimenta para describir como nuestra naturaleza pecadora se transforma en Cristo. Debemos tomar nuestro ser viejo y ponerlo en el ser “que está siendo renovado… a imagen de su creador”, nos dice Pablo. Los Padres de la Iglesia veían una conexión entre este verso y  el desnudar a Cristo en la cruz, “nos muestra que debemos despojarnos de nuestra vieja naturaleza en el bautismo y ponernos una nueva como participación de nuestra desnudez con Cristo en Su crucifixión”, escribía Ghezzi. Él concluye que podemos ver la Señal de la Cruz como “nuestra forma de participar en la desnudez de Cristo en la Crucifixión y ser vestidos con la gloria de Su resurrección”. Así que al hacer la Señal de la Cruz, estamos identificando radicalmente con todo el evento de la crucifixión- no solo con esas partes que podemos aceptar o que podemos procesar sin dañar nuestras sensibilidades.

17) Marcarnos a nosotros mismos por Cristo. En la Antigua Grecia, la palabra para señal era “sphragis”, que también era una señal de propiedad, de acuerdo a Ghezzi. “Por ejemplo, un pastor marcaba sus ovejas como su propiedad con una marca que llamaban sphragis” escribe Ghezzi.   Al hacer la Señal de la Cruz, nos marcábamos como pertenencia de Cristo, nuestro verdadero Pastor.

18) Ser soldados para Cristo. El “sphragis” era también un término para el nombre de un general que era tatuado en sus soldados de acuerdo a Ghezzi. Esto también es una metáfora de la vida cristiana: mientras podemos ser comparados a ovejas en el sentido que seguimos a Cristo como nuestro pastor, no debemos ser tímidos o mansos. Más bien somos llamados a ser soldados para Cristo como lo escribe San Pablo en Efesios 6 “Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios”.

19) Custodia contra el demonio. La Señal de la Cruz es una de las muchas armas que usamos en la batalla con el demonio. Como decía un predicador del medievo llamado Aelfric, “Un hombre puede mover sus brazos maravillosamente sin crear ninguna bendición hasta que hace la Señal de la Cruz. Pero, si lo hace, el enemigo pronto sentirá temor a cuenta de la victoria ya reclamada”. En otra afirmación, atribuida a San Juan Crisóstomo, se dice que los demonios “vuelan lejos” ante la Señal de la Cruz “temiéndola como un bastón con el que están siendo abatidos”. (Fuente: Enciclopedia Católica).

20) Sellarnos con El Espíritu. En el Nuevo Testamento, la palabra “sphragis”, mencionada antes, es a veces traducida como sello, como en 2ª Corintios 1,22, donde San Pablo escribe que “Y Dios es el que nos da fuerza, a nosotros y a ustedes, para Cristo; él nos ha ungido y nos ha marcado con su propio sello al depositar en nosotros los primeros dones del Espíritu”. Al hacer la Señal de la Cruz, estamos nuevamente sellándonos en el Espíritu, invocando Su poderosa intervención en nuestras vidas.

21) Ser testigos para otros. Como un gesto que a menudo hacemos en público, la Señal de la Cruz es una simple forma de testificar nuestra fe para otros. “No nos sintamos avergonzados de confesar al Crucificado. Que la Cruz sea nuestro sello hecho con valentía por nuestros dedos en nuestra frente, y en todo; sobre el pan que comemos, en las copas que bebemos; en nuestras entradas y salidas; antes de dormir, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos; cuando estamos en camino y cuando estamos quietos” escribió San Cirilo de Jerusalén.

 

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