7 cosas que debes saber sobre la medalla y la cruz de San Benito

7 cosas que debes saber sobre la medalla y la cruz de San Benito
 
Aquí 7 cosas que se debe saber sobre estos objetos que poseen mucha tradición e historia, vinculadas al gran santo que vivió entre los años 480 y 547.
 
1. El origen de la medalla es incierto
 
En el siglo XVII, durante un juicio de brujería en Alemania, unas mujeres acusadas testificaron que no tenían poder sobre la Abadía de Metten porque estaba bajo la protección de la cruz.
 
Cuando se investigó, se hallaron en las paredes del recinto varias cruces pintadas rodeadas por las letras que se encuentran ahora en las medallas. Más adelante se encontró un pergamino con la imagen de San Benito y las frases completas que sirvieron para escribir esas abreviaturas.
 
2. Con la medalla se puede obtener indulgencia plenaria
 
La medalla, como se le conoce ahora, es la del jubileo de 1880 por los 1400 años del nacimiento del santo. Fue lanzada exclusivamente por el superior abad de la famosa abadía benedictina de Monte Cassino en Italia.
 
Con ella se puede obtener la indulgencia plenaria en la Fiesta de San Benito, que la Iglesia celebra el 11 de julio, siguiendo las condiciones habituales que manda la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Papa.
 
3. Cuando San Benito hacía la señal de la cruz obtenía una especial protección divina
 
 
Cierta vez quisieron envenenar a San Benito. El santo, como era su costumbre, hizo el signo de la cruz sobre el vaso y el objeto se partio en pedazos.
 
En otra ocasión un pájaro negro empezó a volar a su alrededor, San Benito hizo la señal de la cruz y tuvo entonces una tentación carnal en la imaginación. Cuando estaba casi vencido, ayudado por la gracia, se quitó las vestiduras y se arrojó a un matorral de espinas y zarzas, lastimando su cuerpo. Después de ello nunca volvió a sufrir una tentación similar.
 
4. La medalla tiene gran poder de exorcismo
 
La medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con un gran poder de exorcismo. Los sacramentales son “signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia”.
 
El Catecismo de la Iglesia Católica establece que por los sacramentales “los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida”.
 
5. La medalla muestra a San Benito sosteniendo una cruz y el libro de sus reglas
 
A ambos lados del santo dice: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito). Se puede ver también una copa de la cual sale una víbora y un cuervo. De manera circular aparece la oración: “Eius in óbitu nostro preséntia muniamur” (A la hora de nuestra muerte seamos protegidos por su presencia). En la parte inferior central se lee: “Ex. S. M. Cassino MDCCCLXXX” (Del Santo Monte Cassino 1880).
 
6. Las siglas de la medalla en el reverso y su significado
 
C.S.P.B. “Cruz del Santo Padre Benito”.
C.S.S.M.L. “La santa Cruz sea mi luz” (crucero vertical de la cruz).
N.D.S.M.D. “que el dragón infernal no sea mi guía” (crucero horizontal).
 
En círculo, comenzando arriba hacia la derecha:
 
PAX “Paz”.
V.R.S. “Vade Retro Satanás”.
N.S.M.V. “No me aconsejes cosas vanas”.
S.M.Q.L. “Es malo lo que me ofreces”
I.V.B. “Traga tú mismo tu veneno”.
 
7. La medalla debe ser bendecida por un sacerdote con esta oración especial
 
-Nuestra ayuda nos viene del Señor
 
 
-Que hizo el cielo y la tierra.
 
– Te ordeno, espíritu del mal, que abandones esta medalla, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos se contiene.
 
Que desaparezcan y se alejen de esta medalla toda la fuerza del adversario, todo el poder del diablo, todos los ataques e ilusiones de satanás, a fin de que todos los que la usaren gocen de la salud de alma y cuerpo.
 
En el nombre del Padre Omnipotente y de su Hijo, nuestro Señor, y del Espíritu Santo Paráclito, y por la caridad de Jesucristo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos y al mundo por el fuego.
 
Bendición
 
-Señor, escucha mi oración.
 
-Y llegue a tí mi clamor.
 
– Oremos:
 
Dios omnipotente, dador de todos los bienes, te suplicamos humildemente que por la intercesión de nuestro Padre San Benito, infundas tu bendición sobre esta sagrada medalla, a fin de que quien la lleve, dedicándose a las buenas obras, merezca conseguir la salud del alma y del cuerpo, la gracia de la santificación, y todas la indulgencias que se nos otorgan, y que por la ayuda de tu misericordia se esfuerce en evitar la acechanzas y engaños del diablo, y merezca aparecer santo y limpio en tu presencia.
 
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
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Así fue como la Virgen de Fátima mostró el infierno a los tres pastorcitos

El 13 de julio de 1917 la Virgen de Fátima mostró a los tres pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta, en la Cova da Iria (Portugal), una visión del infierno que muestra las trágicas consecuencias que trae la falta de arrepentimiento y lo que espera en el mundo invisible a quienes no se convierten.

Esta visión, mostrada en la tercera de las apariciones de Fátima, proveyó a los pequeños un secreto en tres partes. En la primera parte del secreto, donde el infierno fue mostrado, Nuestra Señora les dio a los niños una manera de ayudar a otros para que no se condenen:

“Hagan sacrificios por los pecadores, y digan seguido, especialmente cuando hagan un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María”.

Una visión aterradora

En el libro La verdadera historia de Fátima del P. John de Marchi, se relata cómo el padre de la pastorcita Jacinta, Ti Marto, presenció lo ocurrido en Cova da Iria aquel día.

Recordó que “Lucía jadeó de repente horrorizada, que su rostro estaba blanco como la muerte y que todos los que estaban allí la oyeron gritar de terror frente a la Virgen Madre, a quien llamaba por su nombre. Los niños miraban a su Señora aterrorizada, sin palabras, e incapaces de pedir socorro por la escena que habían presenciado”.

Más tarde, a petición del Obispo de Leiria, Lucía describió la visión en sus “Memorias”:

“Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en este fuego estaban demonios y almas en forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o color bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantadas en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caían por todos lados como chispas entre enormes fuegos, sin peso o equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo (debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a miedosos animales desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, quien nos dijo, tan amablemente y tan tristemente: ‘Ustedes han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si ustedes hacen lo que yo les diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz’”.

Luego, después de la visión, María les indicó una oración esencial para ayudar a los pecadores: “Cuando ustedes recen el Rosario, digan después de cada misterio: Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita Misericordia”.

El P. de Marchi señaló que los niños comprendieron por qué la Virgen de Fátima pidió orar y hacer sacrificios por los pecadores. “Haz esto”, decía la Señora. “Es una cosa grande, buena y amorosa, y agradará a Dios que es Amor”.

“Se convirtieron, de su libre albedrío, corredentores con Cristo. La visión del infierno que habían visto en julio no se borró de sus mentes. Oraron incesantemente. Ellos buscaban nuevos sacrificios. Rezando el Rosario, nunca se olvidaron de incluir la oración que Nuestra Señora les enseñó a decir después de cada decena”, indicó el sacerdote en su libro.

Además de la visión del infierno del 13 de julio de 1917, el mensaje de la Virgen de Fátima indica que se debe orar el Rosario todos los días, hacer sacrificios y orar por los pecadores, practicar la devoción de los 5 primeros sábados de mes en honor del Inmaculado Corazón de María, y la consagración personal también a su Inmaculado Corazón.

 

 

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/hace-100-anos-la-virgen-de-fatima-mostro-el-infierno-a-los-tres-pastorcitos-74809

Exorcista explica el paso a paso de la lucha contra el diablo

El P. Raymundo Brizuela es párroco de Santo Tomás en San Salvador y desde hace nueve años se dedica al ministerio del exorcismo. Este sacerdote de 84 años relata paso a paso cómo lucha contra el demonio cotidianamente.

En entrevista concedida a Elsalvador.com, el P. Brizuela cuenta que cada día lo buscan entre 20 y 25 personas que afirman tener algún problema de posesión.

El presbítero precisa que la gran mayoría de los casos que atiende no son posesiones demoniacas sino trastornos mentales.

Si la persona no está poseída, indica el presbítero, la bendice y la remite a un psicólogo. Si se confirma la posesión, se procede con el rito que debe ser realizado por un sacerdote “piadoso, docto, prudente y con integridad de vida”.

El sacerdote explica que el rito “empieza con la letanía de los santos, después se lee el salmo 91, el principio del Evangelio de San Juan”.

Luego, prosigue el sacerdote, “hacemos que el poseído haga una renuncia a satanás, que renuncie a sus obras, y después un acto de fe con el credo”.

“Después viene la oración imperativa, donde se le dice al demonio que salga directamente. A veces no se nota que el demonio salga, pero uno más o menos observa, si se quedó dormido o quieto, uno le habla un poco fuerte y (la persona) ya se levanta como si nada”, refiere.

El exorcismo, dice el P. Brizuela, se hace normalmente con algún testigo o familiar que también ayudan al sacerdote que “al enfrentarse a una fuerza sobrenatural se expone a patadas, golpes, poniendo en peligro su propia vida”.

El exorcismo no tiene un tiempo definido y requiere muchas veces varias sesiones hasta lograr liberar a la persona poseída.

El P. Brizuela explica que “la posesión es la más crítica de las manifestaciones extraordinarias del mismo Satanás, donde un ente maligno entra en una persona para hacerle daño y en estos casos se hace necesario un exorcismo, un ritual exclusivo de la Iglesia Católica”.

Ante esto, señala, la Iglesia tiene la herramienta del exorcismo, que consiste en “una ceremonia especial que la Iglesia tiene para expulsar al demonio. Para realizarlo se requiere del mandato del obispo; sin él, es mentira el que diga que ha hecho exorcismos”.

Una de las primeras señales para identificar a un poseído, prosigue, está en la diferencia con quien padece dolencias mentales. “El que tiene trastorno mental no coordina, el poseído sí. Está actuando con su palabras y con pleno conocimiento de lo que hace”, asegura.

Además, resalta “una persona poseída se resiste a entrar en el templo, rechaza al sacerdote, si se la rocía con agua bendita le quema, al igual que si le impone la mano en la cabeza. Con esos signos nosotros normalmente sabemos que una persona podría tener una posesión”.

Sobre el origen de la posesión, el párroco de la Iglesia Santo Tomás dice que una primera causa es “participar en ritos satánicos, como la ouija”.

Otra causa puede ser la “consagración de un niño al demonio por parte de sus padres que realizan prácticas satánicas” o la más común es “el pacto con el demonio”, cuando alguien se compromete a rendirle culto a cambio de que haga daño a alguien.

Finalmente el sacerdote exhorta a todos los fieles a que recen y vivan cerca de Dios; y a los jóvenes los alienta a abandonar “la tendencia aventurarse en relación a cuestiones satánicas, pues la única posesión que existe, es el pecado mismo”.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/exorcista-explica-el-paso-a-paso-de-la-lucha-contra-el-diablo-66935

¿Qué pueden hacer los demonios?

Doctrina teológica sobre los demonios. —He aquí, brevísimamente expuesta, la doctrina de la Iglesia sobre los demonios y las principales conclusiones a que han llegado los teólogos partiendo de los datos revelados

1) Es de fe que existen los demonios, o sea, un número considerable de ángeles que fueron creados buenos por Dios, pero que se hicieron malos por su propia culpa.

2) Los demonios ejercen, por permisión de Dios, un maligno influjo sobre los hombres, incitándoles al mal  y a veces invadiendo y torturando sus mismos cuerpos.

3) En medio de los asaltos y torturas de los demonios, la voluntad humana siempre permanece libre. La razón es porque—como explica Santo Tomás de Aquino —la voluntad sólo puede ser inmutada de dos maneras: intrínseca o extrínsecamente. Ahora bien: sólo Dios puede moverla intrínsecamente, ya que el movimiento voluntario no es otra cosa que la inclinación de la voluntad a la cosa querida, y sólo Aquel que ha dado esa inclinación a la naturaleza intelectual puede inmutarla intrínsecamente; porque así como la inclinación natural procede del Autor de la naturaleza, así la inclinación voluntaria no viene sino de Dios, que es el autor de la misma voluntad. Extrínsecamente, la voluntad puede ser movida de dos maneras: a) Efficaciter, o sea, actuando sobre el mismo entendimiento y haciéndole aprehender el objeto como bien apetecible (y en este sentido sólo Dios puede mover eficazmente la voluntad, porque sólo Él puede penetrar directa e intrínsecamente en el entendimiento), y b) Inefficaciter, o sea, a modo de simple persuasión («per modum suadentis tantummodo»). Y éste es el modo que corresponde a los ángeles—buenos o malos—y a los demás seres creados, que pueden influir sobre nosotros. El demonio, pues, sólo puede mover la voluntad extrínsecamente «per modum suadentis», esto es, ofreciendo a los sentidos externos e internos las especies de las cosas que incitan al mal o excitando el apetito sensitivo para que tienda desordenadamente a esos bienes sensibles; jamás inmutando intrínsecamente la misma voluntad.

4) Los ángeles buenos y los demonios pueden inmutar intrínsecamente la imaginación y los demás sentidos internos y externos, La razón es porque esta inmutación puede producirse por el movimiento local de las cosan exteriores o de nuestros humores corporales, y la naturaleza corporal obedece al ángel en cuanto a su movimiento local, como explica Santo Tomás de Aquino.

5) Los demonios no pueden hacer verdaderos milagros, como quiera que éstos excedan por definición las fuerzas de toda naturaleza creada o creable. Pero como la potencia de la naturaleza angélica—que conservan íntegra después de su pecado—excede con mucho las fuerzas naturales humanas, pueden los demonios hacer cosas prodigiosas, que exciten la admiración del hombre en cuanto que sobrepasan sus fuerzas y conocimientos naturales.

El demonio, pues, tiene una potencia natural muy superior a la del hombre y puede obrar con ella cosas prodigiosas, que, sin ser verdaderos y propios milagros, exciten la admiración de los hombres y planteen verdaderos problemas para el discernimiento de esos fenómenos en su relación con los naturales y los sobrenaturales. En su lugar señalaremos las principales reglas de discernimiento en cada caso; pero bueno será que ya desde ahora adelantemos, en sintética visión de conjunto, lo que el demonio no puede hacer de ninguna manera por exceder en absoluto sus fuerzas naturales y lo que de suyo no excede su capacidad y potencia natural, y podría por lo mismo realizar con la permisión divina.

A) LO QUE EL DEMONIO NO PUEDE HACER.

  1. Producir un fenómeno sobrenatural de cualquier índole que sea. Es algo que rebasa y trasciende toda naturaleza creada o creable, siendo propio y exclusivo de Dios.
  2. Crear una substancia. Supone un poder infinito el hacer pasar una cosa de la nada al ser. Por eso, las criaturas no pueden ser utilizadas por Dios ni siquiera como instrumentos de creación.
  3. Resucitar verdaderamente a un muerto. Únicamente podría simular una resurrección aletargando a un enfermo o produciendo en él un estado de muerte aparente para producir la ilusión de su maravillosa resurrección.
  4. Curar instantáneamente heridas o llagas profundas. La naturaleza —incluso en manos de la potencia angélica—requiere siempre cierto tiempo para poder realizar esas cosas. Lo instantáneo está tan sólo en manos de Dios.
  5. Las traslaciones verdaderamente instantáneas. Suponen una alteración de las leyes de la naturaleza, que únicamente puede realizarla su Autor. El demonio, como espíritu puro, puede trasladarse de un sitio a otro sin pasar por el medio. Pero no puede trasladar un cuerpo sin que éste tenga que recorrer todo el espacio que separa el punto de partida (término a quo) del punto de llegada (término ad quem); y esto no puede hacerse instantáneamente por muy rápido que supongamos ese movimiento.
  6. Las leyes actuales no permiten en modo alguno la compenetración de los cuerpos sólidos. El demonio, espíritu puro, puede, sin duda, atravesar a su arbitrio las substancias materiales; pero conferir a un cuerpo el privilegio de compenetrarse con otros—atravesando, v.gr (por ejemplo)., una pared—supone una virtud trascendente que Dios se reserva para sí.
  7. La profecía estrictamente dicha sobrepasa las fuerzas diabólicas, aunque puede el demonio simularla con ayuda de previsiones naturales, de fórmulas equívocas o de mentiras audaces. Sin embargo, Dios puede valerse de falsos profetas para anunciar alguna cosa verdadera, como en el caso de Balaam o de Caifas; pero entonces aparece claro por el conjunto circunstancias que el falso profeta es utilizado en aquel momento como instrumento de Dios.
  8. El conocimiento de los pensamientos y de los futuros libres escapa igualmente al control de Satanás; sólo puede valerse de conjeturas. Pero téngase presente que para la extraordinaria potencia intelectual de la naturaleza angélica las conjeturas son mucho más fáciles que para el psicólogo más eminente; el temperamento, los hábitos adquiridos, las experiencias pasadas, la actitud del cuerpo, la expresión de la fisonomía, el conjunto de circunstancias, etc., etc., hacen adivinar fácilmente a los espíritus angélicos las meditaciones silenciosas de nuestro entendimiento y las determinaciones secretas de nuestra voluntad.
  9. El demonio no puede producir en nosotros fenómenos de orden puramente intelectual o volitivo. Ya hemos señalado más arriba la razón: en el santuario de nuestra alma, nadie, fuera de Dios, puede penetrar directamente.

Estas son, brevemente expuestas, las principales cosas que el demonio no puede hacer, relacionadas todas con los fenómenos místicos. Omitimos muchas otras cosas que no interesan a nuestro propósito. Veamos ahora rápidamente los fenómenos místicos que el demonio podría falsificar.

B) LO QUE EL DEMONIO PUEDE HACER PERMITIÉNDOLO DIOS

  1. Producir visiones y locuciones corporales o imaginarias (no las intelectuales).
  2. Falsificar el éxtasis (produciendo un desmayo preternatural).
  3. Producir resplandores en el cuerpo y ardores sensibles en el corazón. Hay más de un ejemplo de «incandescencia diabólica».
  4. Producir ternuras y suavidades sensibles.
  5. Curar, incluso instantáneamente, ciertas enfermedades extrañas producidas por su acción diabólica. Claro está que no se trata propiamente de curación, sino tan sólo de «dejar de dañar», como dice Tertuliano. Como la pretendida enfermedad era debida exclusivamente a la acción de Satanás, cesando la causa, desaparece instantáneamente el efecto.
  6. Producir la estigmatización y los demás fenómenos corporales y sensibles de la mística, tales como los olores suaves, coronas, anillos, etc. Nada de esto sobrepasa las fuerzas naturales de los demonios.
  7. No puede el demonio derogar las leyes de la gravedad, pero puede simular milagros de este género por el concurso invisible de sus fuerzas naturales. Téngase presente para la cuestión de la levitación: pueden darse levitaciones diabólicas, como en el caso de Simón Mago.
  8. Puede substraer los cuerpos a nuestra vista interponiendo entre ellos y nuestra retina un obstáculo que desvíe la refracción de la luz o produciendo en nuestro aparato visual una impresión subjetiva completamente diferente de la que vendría del objeto.
  9. Puede producir la incombustión de un cuerpo interponiendo un obstáculo invisible entre él y el fuego.

En resumen: todos los fenómenos que puedan resultar de un movimiento natural de fuerzas físicas, aunque el hombre no sea capaz de producirlas ni siquiera llevando hasta el límite máximo sus energías naturales, puede en absoluto producirlas el demonio —supuesta la permisión divina— en virtud de su propia potencia natural, extraordinariamente superior a la del hombre. Pero, cualquiera que sea la naturaleza del fenómeno producido por las fuerzas diabólicas, no rebasará jamás la esfera y el orden puramente natural. Lo sobrenatural no existe aquí más que por relación al hombre, esto es, en cuanto que los fenómenos producidos sobrepujan las fuerzas humanas; pero, considerados en sí mismos, se trata de realidades pura y simplemente naturales. Es un caso típico de sobrenatural relativo, que debe llamarse, con mayor precisión y exactitud teológica, «preternatural».

Antonio Royo Marín
“Teologia de la perfección cristiana” (visto en Sancte Michaël Archángele)

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El secreto admirable del Santísimo Rosario

Un albigense poseso.

Mientras Santo Domingo predicaba cerca de Carcasona, le presentaron un albigense poseído del demonio. El Santo lo exorcizó en presencia de una gran muchedumbre.

Se cree que estaban presentes más de doce mil personas.

Los demonios que poseían a este infeliz fueron obligados a responder, a pesar suyo, a las preguntas del Santo y confesaron:

1. que eran quince mil los que poseían el cuerpo de aquel miserable, porque había atacado los quince misterios del Rosario;

2. que con el Rosario que Santo Domingo predicaba causaba terror y espanto a todo el infierno, y que era el hombre más odiado por ellos a causa de las almas que les arrebataba con la devoción del Rosario;

3. Revelaron, además, muchos otros particulares.

Santo Domingo arrojó su Rosario al cuello del poseso y les preguntó que de todos los santos del cielo a quien temían más y a quién debían amar y honrar más los mortales.

A esta pregunta, los demonios prorrumpieron en alaridos tan espantosos, que la mayor parte de los oyentes cayó en tierra, sobrecogidos de espanto. Los espíritus malignos, para no responder comenzaron a llorar y lamentarse en forma tan lastimera y conmovedora, que muchos de los presentes empezaron también a llorar movidos por natural compasión. Y decían con voz dolorida por boca del poseso: “¡Domingo! ¡Domingo! ¡Ten piedad de nosotros! ¡Te prometemos no hacerle daño! Tú que tienes tanta santa compasión de los pecadores y miserables: ¡ten piedad de nosotros! ¡Mira cuánto padecemos! ¿Por qué te complaces en aumentar nuestras penas? ¡Conténtate con las que ya padecemos! ¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!”

El Santo, sin inmutarse ante las dolientes palabras de los espíritus, les respondió que no dejaría de atormentarlos hasta que hubieran respondido a sus preguntas. Dijéronle los demonios, que responderían pero en secreto y al oído, no ante todo el mundo. Insistió el Santo y les ordenó que hablaran en voz alta. Pero su insistencia fue inútil: los diablos no quisieron decir palabra. Entonces, el Santo se puso de rodillas y elevó a la Santísima Virgen esta plegaria: “¡Oh poderosísima Virgen María! ¡Por virtud de tu salterio y Rosario, ordena a estos enemigos del género humano que respondan a mi pregunta!” Hecha esta oración, salió una llama ardiente de las orejas, nariz y boca del poseso. Los presentes temblaban de espanto, pero ninguno sufrió daño.

Los diablos gritaron entonces: “Domingo, te rogamos por la pasión de Jesucristo y los méritos de su Santísima Madre y de todos los santos, que nos permitas salir de este cuerpo sin decir palabra. Los ángeles, cuando tú lo quieras, te lo revelarán ¿Por qué darnos crédito? No nos atormentes más: ¡ten piedad de nosotros!”

“¡Infelices, son indignos de ser oídos!” –respondió Santo Domingo–. Y arrodillándose elevó esta plegaria a la Santísima Virgen: “Madre dignísima de la Sabiduría, te ruego en favor del pueblo aquí presente. ¡Obliga a estos enemigos tuyos a confesar la plena y auténtica verdad al respecto!”

Había apenas terminado esta oración, cuando vio a su lado a la Santísima Virgen, rodeada de multitud de ángeles, que con una varilla de oro en la mano golpeaba al poseso y le decía: “¡Responde a Domingo, mi servidor!” Nótese que nadie veía ni oía a la Santísima Virgen, fuera de Santo Domingo.

Entonces los demonios comenzaron a gritar: “¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores a quienes sacas del infierno!, ¡oh camino seguro del cielo!, seamos obligados –a pesar nuestro– a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas!

“¡Oigan, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros. Un solo suspiro que Ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. Le tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores”.

“Tengan también en cuenta que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan, gracias a su intercesión. ¡Ah! Si esta Marieta –así la llamaban en su furia– no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la Iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías! Tenemos que añadir, con mayor claridad y precisión –obligados por la violencia que nos hacen– que nadie que persevere en el rezo del Rosario, se condenará. Porque Ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos”.

Entonces, santo Domingo hizo rezar el Rosario a todos los asistentes, muy lenta y devotamente. Y, a cada Avemaría que recitaban – ¡cosa sorprendente! – salían del cuerpo del poseso gran multitud de demonios, en forma de carbones encendidos. Cuando salieron todos los demonios y el hereje quedó completamente liberado, la Santísima Virgen dio su bendición ––aunque invisiblemente–– a todo el pueblo, que con ello experimentó sensiblemente gran alegría. Este milagro fue causa de la conversión de muchos herejes que llegaron a ingresar en la cofradía del Santo Rosario

“EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO”

San Luis María Grignion de Montfort

Visión de Lutero en el Infierno

Visión del gran heresiarca entre los condenados

Providencialmente Sor María se encontraba en Eisleben, Sajonia, lugar donde nació Lutero. Ese día se celebraba el cuarto centenario del nacimiento del gran heresiarca (10 noviembre de 1483), que dividió la cristiandad, provocando grandes guerras y desastres. Las calles y los balcones estaban engalanados. Se esperaba la presencia del Emperador Guillermo I.

La beata, ajena a todo ello, entró a una iglesia para realizar una visita a Jesús Sacramentado. Finalmente, encontró una con la puerta cerrada y se arrodilló delante para rezar. Mientras oraba, se apareció el Ángel de la Guarda y le dijo: “Levántate, porque esta es una iglesia protestante”. Y añadió: “Yo quiero que veas el lugar donde Martín Lutero está condenado y la pena que paga en castigo de su orgullo”.

Entonces tuvo la visión de un horrible abismo de fuego, en el cual eran atormentadas una innumerable cantidad de almas. En el fondo vio a un hombre, Martín Lutero, que se distinguía entre los demás condenados pues estaba rodeado de demonios que lo obligaban a estar de rodillas  y armados de martillos, le clavaban en la cabeza una gran clavo. La monja meditaba que si las personas que participaban en la fiesta vieran esta escena dramática, ciertamente no rendirían honores a tan funesto personaje.

Otro ejemplo sobre la gravedad de morir en herejía

En las Glorias de María de San Alfonso de María de Ligorio se narra otro caso muy significativo que habla de la gravedad de permanecer en el protestantismo. Siempre se dijo herejes y hoy en día se les llama hermanos separados para no herir. Separados de la verdadera Iglesia de Cristo, separados del Cielo si no abjuran de sus errores:

Se cuenta en la historia de la fundación de la Compañía de Jesús en el reino de Nápoles que hubo un joven escocés llamado Guillermo, pariente del rey Jacobo, nacido y criado en la herejía protestante, el cual, ilustrado con los rayos de la divina luz, que le iba descubriendo sus errores, vino a Francia. Gracias a los consejos de un Padre de la Compañía, y mucho más por la intercesión de la Virgen nuestra Señora, conoció, al fin, la verdadera religión, abjuró los errores protestantes y se convirtió a la fe católica. Pasó de allí a Roma, donde, hallándole un día muy afligido y lloroso un amigo suyo le preguntó la causa. Respondió que se le había aparecido la noche anterior su madre difunta y condenada, diciéndole:«Hijo, dichoso tú que has entrado en el seno de la verdadera Iglesia; yo estoy condenada por haber muerto en la herejía protestante»

Javier Navascués

 

 

 

Fuente: http://adelantelafe.com/vision-de-lutero-en-el-infierno/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

 

Los 10 trucos más usados por el demonio contra tu alma

Satanás es una serpiente. Recuerda eso.

Es un mentiroso, el padre de las mentiras.

El trabaja en tu vida tratando de tentarte y apartarte de Dios, pero también trabaja en el mundo, tratando de engañarte, confundirte. Quiere que pierdas tu fe y te alejes de Dios.

Estos son 10 de sus trucos más peligrosos contra tu alma. Míralos y sé consciente de lo que está haciendo.

1) Relativismo

El relativismo es la idea de que no hay tal cosa como la verdad. El diablo no quiere que creas en la verdad, porque si no hay verdad, entonces tampoco hay bien y mal, y si no hay bien y mal, entonces todo vale. Él te puede tentar a pecar mucho más fácilmente si primero puede te puede llevar a creer que no hay tal cosa como el pecado.

El relativismo está en todas partes en nuestra sociedad. Toma muchas formas diferentes. Los otros trucos del diablo en este post explican algunas diferentes formas de relativismo, que son trampas en que puedes caer.

2) Indiferentismo

Esta es la idea de que todas las religiones son más o menos lo mismo y no importa cuál sigas. La indiferencia es común dentro del protestantismo.

¿Cuántas veces has oído a alguien decir: “No importa lo que vayas a la iglesia, siempre y cuando ames a Jesús”?

Esta indiferencia se extiende a múltiples religiones también.

La gente dice que no importa si eres hindú, musulmán, judío, sijs, budistas, católicos o lo que seas.

“Todos estamos subiendo la misma montaña, pero por diferentes caminos.”

Bueno, tal vez de una manera, pero algunos caminos son mejores que otros porque son más verdad y para ser honesto, algunos de los caminos no van por la montaña hacia arriba.

Sé claro. Jesucristo es la revelación más plena y más completa y final de Dios a la raza humana y el catolicismo es la unión más plena, más antigua y más completa de la única revelación de Dios en Jesucristo.

3) Eclecticismo

Este es un primo cercano de la indiferenciación. El eclecticismo es la idea de que puedes mezclar y combinar diferentes religiones y espiritualidades como los haces con diferentes clases de helados.

La gente piensa que esto es posible debido si ya se ha suscrito a la indiferenciación.

Piensa. No se puede mezclar el islam con el cristianismo o la espiritualidad budista con la oración católica. No es como hacer tu propio cono de helado.

Es más como poner ketchup en el helado o pintura blanca como crema de café.

4) Sentimentalismo

Esto es basar decisiones morales y opciones de creencias en tu emoción, en lo que sientes, en lugar de las verdades eternas. Puede ser bueno o malo según la emoción que te despierta.

He aquí un ejemplo: dos chicos quieren “casarse” y dices, “¡Juan y Eduardo son chicos buenos! ¿Por qué no debían casarse como todo el mundo?”

Aquí estás basando tu decisión en tus emociones sobre Juan y Eduardo, tu deseo de ser una buena persona y las ideas sentimentales sobre las bodas y las celebraciones grandes

No tomes decisiones importantes sólo en base a tus emociones. Esta es la manera en el que caos y la oscuridad penetra en tu alma.

5) Utilitarismo

Esto implica basar tus decisiones morales y opciones de creencias sólo en lo que parece ser eficaz, eficiente y económico.

Mamá en una casa de salud. Ella tiene demencia. Es caro mantenerla allí. Los médicos ofrecen a darle una inyección, “sus problemas se acabarán.”

No lo hagas. El utilitarismo mata a millones de niños a través del aborto. Parece que es la cosa fácil de hacer.

Observa cómo el utilitarismo suele estar vinculado con el sentimentalismo: “Tú no quieres que tu madre sufra más ¿verdad? ¿Por qué ni siquiera tratas a tu perro de esta manera?”

Piensa y mira adónde te lleva todo esto.

6) Incrementalismo

Esta palabra larga significa “gota + gota + gota”. En otras palabras, el diablo no puso su plan en marcha todo a la vez. Él puso ladrillo por ladrillo.

Primero una pequeña mentira, a continuación, una pequeña verdad a medias, entonces una pequeña mentira más, a continuación, una pequeña verdad a medias más, y así el edificio va creciendo.

Él te llevará a ceder a sus formas a través del sentimentalismo aquí, argumentos utilitaristas allí, aquí un poco de indiferenciación, por allí un poco de relativismo. Él está trabajando todo el tiempo, mordisqueando, abriendo brechas, no duerme nunca ni reposa.

Sé claro es lo que está haciendo y diciendo desde el principio y no se dará.

7) Materialismo

No estamos hablando de ir al centro comercial de compras hasta caer rendido. Esa es una forma menor de materialismo si se quiere. El problema más profundo es la creciente convicción de que no hay reino sobrenatural.

¿Dios, ángeles, demonios, el cielo y el infierno? Todos son sólo un mito. No hay mundo invisible.

Los sacramentos son sólo símbolos. La iglesia es una institución humana. Los sacerdotes no son más que los trabajadores sociales vestidos de negro.

El matrimonio es sólo un pedazo de papel, la confesión no es más una terapia y autoayuda y el bautismo y la confirmación son sólo ritos agradables para nuestros hijos.

Eso es el materialismo. ¿Te reconoces? Repudia con todo tu corazón esta trampa.

8) Cientificismo

Esta es la idea de que la única clase de verdad que se puede saber es la verdad científica.

Es una poderosa mentira de satanás, porque es una de esas cosas que simplemente se asume en la sociedad.

“¿Creemos que la ciencia ha refutado la Biblia?”Incorrecto.

El cientificismo es una rama del ateísmo. “No hay Dios. Sólo las leyes de la ciencia. Eso es todo”.

Pero toda la verdad es la verdad de Dios y la verdadera ciencia siempre es la hermana de la verdadera teología.

9) Ética situacional

Este es otro nombre para el relativismo moral. La idea es que nada está bien o mal, excepto por las intenciones y las circunstancias de la elección moral.

Si tienes buenas intenciones y las circunstancias lo justifican, entonces, lo qué has elegido hacer está bien.

Un gran número de católicos ha aceptado primero anticoncepción artificial y luego el aborto a causa de la ética situacional.

Es fácil ver que esta forma de relativismo suele estar vinculada con el sentimentalismo y el utilitarismo y lleva a la gente hasta el punto de elegir el pecado mortal, pero nunca admitirá y justificará su elección en base a lo que le conviene en el momento.

No es católico. No caigas en la trampa. Si te enfrentas a una decisión moral difícil habla con tu sacerdote o un buen consejero espiritual.

10) Universalismo

Esta veneno viere derecho del infierno; es la idea de que Dios es tan amoroso, amable y misericordioso que no va a enviar a nadie al infierno. En otras palabras, salvará a todo el mundo.

Esto contradice no sólo directamente la Sagrada Escritura, sino que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia durante los últimos dos mil años.

Ha prendido en millones la semilla de la falsa seguridad de que al final no importa lo que haces y lo que eliges porque todos llegarán al cielo al final.

A satanás le encanta universalismo porque puede vestir su mentira con la ropa del mayor atributo del Padre: la Divina Misericordia. La mejor manera de repudiar esta mentira es temer al infierno.

 

Fuente: http://es.churchpop.com/2016/11/10/los-10-trucos-mas-usados-por-el-demonio-contra-tu-alma/

 

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