Visiones del Nivel más Bajo de Purgatorio

Los seres humanos somos incapaces de juzgar adonde deberíamos ir. Los juicios de Dios son diferentes de los del mundo. Toma en cuenta los infinitos factores. Toma en cuenta cosas que nunca podríamos saber o ni siquiera imaginar. Toma en cuenta cuestiones escondidas detrás de cada situación, así como el carácter y el temperamento. Toma en cuenta la sabiduría que tenemos. Toma en cuenta la carga genética. Sólo Él sabe cuánto nos debe purificar porque sólo Él conoce los rincones secretos del alma.

navicella del purgatorio

Del mismo modo que no podemos juzgar el destino de un alma en particular, tampoco podemos tomar un pecado y clasificarlo limpiamente. No es posible dar una hoja de ruta de a dónde nos dirigirá el pecado en la otra vida. Depende de Dios. Depende de lo que hemos acumulado y lo que hemos limpiado a través de la confesión.

Las sentencias que Dios impone dependen de innumerables factores, pero uno podría suponer que el Purgatorio Más Bajo tiene su cuota de mentirosos, estafadores, promiscuos, falsos profetas, adivinos, usurpadores, ¿pero también de los que se han arrepentido, pero aún no expiado por sus fechorías?

Lo mejor que podemos hacer es leer los comentarios de aquellos que afirman haber visto el Purgatorio.

Mientras que ciertos purgatorios no son tan malos, en los lugares bajos, en los niveles profundos, la situación es muy dura. 

dibujo almas del purgatorio

 

EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

La información dada por Drythelm, un monje al que se mostró el infierno, es que en los tramos más bajos del Purgatorio, en las entrañas de la tierra,están los que han ofendido muy seriamente a Dios y que deberían haber ido al infierno, pero no fueron por la misericordia de última hora, el arrepentimiento de última hora, el respiro de último minuto.

En el nivel bajo hay probablemente asesinos, ocultistas, abortistas, violadores, abusadores de niños, ladrones, tiranos, sádicos, y aquellos que participan en diversas actividades delictivas.

Es muy probable que también se encuentren adúlteros arrepentidos, sodomitas e idólatras.

No importa el pecado, si una persona se arrepiente se salva del fuego eterno, y en su lugar encuentra el camino hacia el fuego del purgatorio.

¡Pero con todo lo que el fuego implica! Siempre se ha descrito como más caliente que cualquier fuego terrenal. Allí, una hora de tormento es más terrible que toda una vida de sufrimiento en la tierra.

Dice Drythelm:

He visto almas que están en un pozo cubierto de fantástico calor y hay testimonios de almas de difuntos que vuelven como apariciones e hicieron cosas tales como dejar una marca de una mano quemada en una puerta de madera, como si se hubiese hecho con hierro caliente.

Cuando Drythelm vio que

había un el valle todo fuego en un lado y todo hielo y nieve en el otro, en una mano brasas y calderos de fuego, en la otra el más intenso frío y la explosión de un viento glacial.

Este misterioso valle estaba lleno de innumerables almas, que, sacudidas como por una furiosa tempestad, se arrojaron de un lado a otro.

Cuando ya no podían soportar la violencia del fuego, buscaban alivio en medio del hielo y la nieve; pero encontraban sólo una nueva la tortura, y se arrojaban de nuevo en medio de las llamas.

Puede que te sorprenda que haya fuego en el Purgatorio, pero como es mencionado por muchos místicos, Dios purifica con su fuego, y los niveles más bajos del Purgatorio son similares al Infierno. 

El alma puede incluso tener una calidad desfigurada o bestial pero a diferencia de infierno los que están en cualquier nivel del Purgatorio tienen el consuelo de saber que sus almas están a salvo y que un día van a ser admitidos en el reino de los cielos. 

No importa la intensidad de su sufrimiento (y es muy intenso) está la consolante realidad de que Dios existe y que un día van a  estar en su presencia.

personas trasluz ecm

 

UN LUGAR DE NIEBLA Y OSCURIDAD

Una mujer que trató de suicidarse en 1991 recordó una experiencia de muerte en la que descendió en un plano de sombras con niebla negra arremolinándose a su alrededor.

La niebla formó una barrera que la mantenía prisionera y fue como si estuviera en el espacio pero sin ninguna estrella.

Lo que viene a la mente de nuevo son las “tinieblas de afuera” que se refiere Cristo en Mateo 8:12, por la niebla como masa de bruma  – “parecía estar formada de moléculas de intensa oscuridad” – y la mujer, Angie Fenimore, vio a hombres y mujeres de todas las edades, pero no niños.

La gente estaba en cuclillas o deambulando y parecía que había una oscuridad que fluía desde lo más profundo de su ser. Ellos estaban paralizados por la niebla. Estaban tan absortos con ella, tan atrapados en su propia aflicción, que no podían demostrar su estado mental o emocional.

Algunos vestían ropas blancas sucias. Otros estaban profundamente sucios. Estaban allí para admitir y comprender los errores en sus vidas y era un lugar, dijo, de tormento sofocante “que me esperaba por quitarme mi propia vida.”

Desde la Unión Soviética llegó un testimonio similar de un hombre cuyo pecado era el ateísmo. Al igual que el suicidio, el ateísmo roba a Dios de su papel como creador.

El hombre, un médico llamado George Rodonaia, descendió a un lugar muy aterrador cuando “murió” en 1976 después de haber sido atropellado por un coche.

El Dr. Rodonaia (ahora un ministro cristiano en los EE.UU.) había muerto durante horas, ¡hasta que un patólogo empezó a cortar su abdomen durante una autopsia!.

Al igual que Angie se había encontrado en un reino de oscuridad total. La oscuridad era absoluta, “más oscuro que cualquier oscuridad, más negro que cualquier color negro”, y el estaba a la vez sorprendido y horrorizado.

Él se sorprendió de que existía sin un cuerpo y horrorizado ante el vacío en el que se encontraba.

Fue sólo cuando se volvió de su negatividad que la Luz de Dios rompió esa horrible oscuridad.

almas del purgatorio

 

EN LOS NIVELES MÁS BAJOS NO LLEGAN LA ORACIONES

En 1873 una monja santa identificada sólo como Sor M. de LC en un convento francés empezó a oír suspiros prolongados a su lado.

Los ruidos extraños de una presencia invisible continuaron y se acercaban cada vez más. En febrero de 1874, después de mucha oración y muchas Comuniones, la presencia finalmente se identificó a la hermana M como el espíritu de una segunda monja que llamaremos la hermana O, que también había estado en el convento, pero que murió varios años antes y estaba ahora en Purgatorio.

Los grandes pecadores que fueron indiferentes hacia Dios, y religiosos que no fueron lo que deberían haber sido, se encuentran en la etapa más baja del Purgatorio”, reveló la hermana O.

Mientras están allí, las oraciones ofrecidas para ellos no se aplican a ellos. Debido a que han ignorado a Dios durante sus vidas, Él ahora en su turno los deja abandonados a fin de que puedan reparar sus vidas negligentes y sin valor.

Si bien en la tierra verdaderamente no se puede imaginar lo que Dios realmente es, en el Purgatorio podemos conocer y entender lo que ÉL es, porque nuestras almas son liberadas de todos los lazos que nos encadenan y que nos impiden la realización de la santidad y ver la majestad de Dios, y su gran misericordia.

Somos mártires, consumidos por así decirlo por el amor. Una fuerza irresistible nos atrae hacia Dios, que es nuestro centro, pero al mismo tiempo, otra fuerza nos lanza de nuevo a nuestro lugar de expiación.

Estamos en un estado de no poder satisfacer nuestros anhelos. Oh, lo que un sufrimiento implica, pero lo deseamos y no hay murmuración contra Dios aquí. Nosotros deseamos sólo lo que Dios quiere. Tú en la tierra, sin embargo, no es posible que entiendas lo que tenemos que soportar. Estoy tranquila, dado que ya no estoy en el fuego. Ahora sólo tengo el deseo insaciable de ver a Dios, un cruel sufrimiento suficiente de hecho, pero creo que el final de mi exilio está cerca y que estoy pronta a salir de este lugar, donde me largo para Dios con todo mi corazón.

Te puedo hablar acerca de los diferentes grados de Purgatorio porque he pasado por ellos. En el gran Purgatorio hay varias etapas. En la más baja y la más dolorosa, es como un infierno temporal, están los pecadores que han cometido crímenes terribles durante la vida y cuya muerte les sorprendió en ese estado.

Fue casi un milagro que se hayan salvado, y, a menudo fue por medio de oraciones de santos padres u otras personas piadosas.

A veces ni siquiera tienen tiempo para confesar sus pecados y el mundo pensó que estaban perdidos, pero Dios, cuya misericordia es infinita, les dio en el momento de la muerte la contrición necesaria para su salvación a causa de una o más buenas acciones que llevaron a cabo durante la vida.

Para estas almas, el Purgatorio es terrible. Es un real infierno, con la diferencia de que en el infierno se maldice a Dios, mientras que nosotros le bendecimos y le damos las gracias por habernos salvado.

Al lado de éstos vienen las almas, que a pesar de que no cometieron grandes crímenes como los demás, fueron indiferentes a Dios. No cumplieron con sus deberes de Pascua y también se convirtieron en el momento de la muerte. Tal vez eran incapaces de recibir la Santa Comunión.

Ellos están en el Purgatorio por los largos años de indiferencia. Sufren dolores desconocidos y son abandonados, ya sea sin oraciones o si se dice que son para ellos, no se les permite sacar provecho de ellas.

cuadro de las almas del purgatorio fondo

 

LOS NIVELES SUPERIORES AL MAS BAJO

En el segundo Purgatorio están las almas de los que murieron con pecados veniales que no fueron completamente expiados antes de la muerte, o con pecados mortales que fueron perdonados, pero por los cuales no han satisfecho completamente a la justicia divina. En esta parte del Purgatorio, hay también diferentes grados, de acuerdo con los méritos de cada alma.

Por último, existe el purgatorio del deseo que se llama el umbral. Muy pocos escapan de esto. Para evitarlo por completo, uno debe desear ardientemente el cielo y la visión de Dios.

Eso es raro, más raro que lo que la gente piensa, porque incluso las personas piadosas tienen miedo de Dios y no tienen, por lo tanto, el suficiente deseo de ir al cielo.

Este Purgatorio tiene su muy doloroso martirio como los demás. La privación de la vista de nuestro amado Jesús se añade al intenso sufrimiento. Es un continuo martirio. Me hace sufrir más que el fuego del Purgatorio. Es tan hermoso el cielo. Hay una gran distancia entre el Purgatorio y el Cielo.

Tenemos el privilegio a veces de vislumbrar la alegría de los bienaventurados en el paraíso, pero es casi un castigo. Nos hace desear ver a Dios. En el cielo  todo es puro deleite; en el Purgatorio, profunda oscuridad Oh, cómo deseo ir al cielo ¡Qué martirio que sufrimos una vez que hemos visto a Dios!

almas del purgatorio

 

SATANAS TODAVÍA PUEDE ATACAR A LAS ALMAS

María Simma dice que en los niveles más bajos satanás todavía puede atacar a las almas, y que no sucede en los niveles superiores.

Es cierto que somos probados aquí en la tierra y que la prueba se detiene con nuestra muerte, sin embargo las almas del Purgatorio más profundo tienen que sufrir por los pecados que han cometido antes de tomar ventaja de nuestras oraciones, nuestras misas y de nuestras buenas acciones. El continuo ataque de satanás es parte de este sufrimiento.

Los niveles del Purgatorio son tan diferentes como nuestras enfermedades en la tierra pueden ir desde una simple inflamación de una uña hasta enfermedades capaces de consumir el cuerpo como el fuego.

Existe este fuego sólo en los niveles más bajos del Purgatorio. Su sufrimiento es más grave, sobre todo en el tercer nivel, el más bajo.

No es justo lo que muchos teólogos hoy enseñan, que el Cielo, el Purgatorio y el Infierno son sólo condiciones. Los tres son también lugares.

Algunas almas permanecen allí sólo una media hora y otros para el resto del tiempo, hasta el último día. Las almas dicen que el tiempo promedio es de alrededor de cuarenta años.

Cuando se nos dice que un alma debe sufrir por un tiempo debido en el Purgatorio, es sólo porque no podemos entender la entidad de un dolor si esto no se expresa en términos de tiempo. Dicen que no se dan cuenta que no tienen su cuerpo. Tienen un cuerpo transfigurado que puede aparecer recuperado y vestido.

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POR CADA PECADO MORTAL UN PAGO DE 7 AÑOS

El ángel llevó a Santa Francisca de Roma al nivel más bajo del Purgatorio, auna caverna llena de fuego, sus llamas al rojo vivo se cortaban a través del humo negro que oscurecía la cueva.

Pero tan horrible como lo fue, Francisca dijo que no era tan caliente como en el infierno. A medida que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo ver los cuerpos sumergidos en lo que parecía ser un caldero de fuego que sus llamas los envolvía, tirando de ellos hacia abajo.

Se le dijo que se trataba de almas que habían sido culpables de cometer pecados graves, habían confesado y fueron absueltos de sus pecados por el sacerdote, pero no habían satisfecho el daño causado por su actuar en contra de Dios.

En esta visión, se le dijo que por cada pecado mortal cometido y perdonado, había un pago de siete años de reparación en el Purgatorio porque era necesario borrarlo del alma. 

Dado que el daño causado por cada pecado mortal afecta al mundo de manera diferente, algunos más mortal y duraderamente, la cantidad de tiempo y el castigo es diferente.

El tipo de dolor y el sufrimiento que tenía cada una de estas almas, era proporcional al tipo de pecado, al daño hecho por los pecados, y al número de las heridas infligidas a Sagrado Corazón de Nuestro Señor por estos pecados.

En este nivel, se encontró con las pobres almas de laicos y religiosos, por igual.

Las del laicado eran almas que habían llevado una vida de pecado, y se convirtieron hacia el final de sus vidas. La conversión al Señor y su Iglesia es un don de Dios para nosotros, ya que sólo el Espíritu Santo puede convertir los corazones de los hombres. Como no habían pagado su deuda en la tierra, tenían que compensar la factura del Señor aquí en el Purgatorio.

Las almas de los religiosos eran las que no habían mantenido los votos que habían profesado.

Tan pronto como esto se le explicó, San Francisca vio el alma de un sacerdote que era muy bien conocido. Tenía una cubierta en su cara, para tratar de ocultar la mancha fea que le había quedado.

Ahora, este sacerdote había llevado una vida verdaderamente sacerdotal, como buenos administradores de los Sacramentos y pastor de su rebaño. Su único pecado había sido una destemplada gula ante los alimentos, en lugar de buscar su recompensa en la creación de Dios.

 

via: http://forosdelavirgen.org/102185/purgatorio-bajo/

 

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Las Sorprendentes Revelaciones de los Videntes de Medjugorje sobre el Purgatorio

portadaLas particularidades de los distintos niveles del purgatorio.

A través de los siglos hemos oído a muchos místicos y videntes, así como a aquellos que han tenido experiencias cercanas a la muerte, describir el lugar intermedio de purificación o limpieza que se llama Purgatorio (incluso a los que no son católicos).

Y cuando morimos nos enteramos que hay muchos niveles en la otra vida; de hecho, los niveles podrían ser infinitos, pero básicamente está divididos en lugares: el Cielo donde se vive la vida eterna junto a Dios; el Purgatorio que es un lugar de penas donde nos purificamos para pasar al Cielo; y el Infierno que es el lugar de castigo eterno del que nunca se podrá salir.

2 nivel del purgatorio

Los videntes de Medjugorje fueron llevados al Cielo, al Purgatorio y el Infierno, como pasó a muchos otros videntes, como los de Fátima y Kibeho entre otros.

Y en el Purgatorio vieron cosas sorprendentemente dolorosas.

EL SIGNIFICADO DEL PURGATORIO Y SUS NIVELES

De lo que sabemos del Purgatorio, el nivel más bajo es similar al fuego del infierno, el mismo nivel de dolor, pero tienen el conocimiento que finalmente alcanzarán el cielo.

Mientras que no estamos en el infierno, somos salvos. Eso es porque una vez que morimos ya no hay libre albedrío, ya que no estamos en la tierra y por lo tanto no hay posibilidad de pecado.

Tras la muerte, a todas las almas se da una idea de Dios y después de eso nunca considerarían ofenderlo. El alma solamente anhela volver a verlo. Por eso que la mayor tortura en el purgatorio, se dice, es el deseo del Cielo.

Los niveles más bajos del Purgatorio pueden ser extremadamente graves. A través de revelaciones nos han informado que la soledad, la angustia y el dolor en partes del purgatorio son peores que cualquier cosa en la tierra; que un minuto a los niveles más bajos es más difícil que toda una vida de dolor. En una palabra, es una cámara de pena.

Sergey Tyukanov el purgatorio chico

Ver estos interesantes artículos al respecto:

Algunos dicen que hay castigos comparables a condiciones extremas de calor o frío.

Otros son torturados por los recuerdos. Ellos reviven cómo hicieron sentir a otros. Experimentan el odio que una vez dirigieron a los demás.

Si disfrutaron de cosas sucias, se encuentran ahora en un lugar que está más allá de lo asqueroso. Si disfrutaron de la pornografía, pueden ahora encontrarse con un abrasador dolor en sus ojos.

Según las revelaciones de una monja del siglo XIX, un alma aquí está tan desesperada en busca de ayuda – por una misa, por una sola oración – como un hombre sediento de agua en un desierto.

Se afirma que como parte de su sufrimiento a algunos no se les permite orar por ellos mismos, y algunos ni siquiera puede beneficiarse de las oraciones de los demás hasta que están en un nivel superior.

Este no es probablemente un lugar para los peores pecadores sino para los pecadores que en el último momento aceptaron a Cristo y evitaron el infierno.

almas del purgatorio

LA EXPERIENCIA DE LOS VIDENTES DE MEDJUGORJE CON EL PURGATORIO

Después de las experiencias de los videntes de Medjugorje con el Purgatorio, la responsabilidad de orar por las almas del Purgatorio se colocó firmemente en sus corazones.

Nuestra Señora les mostró lo mucho que las almas en el Purgatorio sufren y lo mucho que dependen de nuestras oraciones. Esto sucedió al comienzo de las aparciones, en los años primeros de la década de los ’80.

EL CASO DE VICKA

Vicka estaba profundamente disgustada por lo que experimentó en el Purgatorio, al ver el sufrimiento de las almas del Purgatorio que fueron abandonadas, que no tenían a nadie que rezara por ellas.

Vicka entonces le pidió a Nuestra Señora si ella podría ayudar a las pobres almas de alguna manera.

Nuestra Señora le habló a Vicka sobre la gravedad de lo que estaba pidiendo. Nuestra Señora le dijo a Vicka antes de que ella aceptara su petición, que fuera con su director espiritual y confesor, el Padre Janko Bubalo, y hablara con él sobre ello.

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El Padre Bubalo le pidió Vicka orar y ayunar por tres días para que pudiera tener la fuerza y ??la perseverancia para aceptar cualquier sufrimiento o sacrificio que fuese dado para ayudar a las pobres almas que sufren en el Purgatorio.

Después de orar y ayunar durante tres días, el P.Bubalo dio permiso a Vicka para sacrificarse por las almas sufrientes.

Casi inmediatamente después que Vicka habló a Nuestra Señora de esto, ella fue afectada por un tumor cerebral, y sufrió mucho con un dolor severo, incluso cayó en coma profundo que duraría horas.

Vicka aceptó esta enfermedad y el sufrimiento con gran alegría, sabiendo que estaba ayudando a las almas del Purgatorio que estaban sufriendo, por que en gran medida que necesitan nuestras oraciones para llegar al Cielo.

Varios exámenes médicos, radiografías, etc. mostraron evidencia inequívoca de un quiste cerebral inoperable. Nada se podía hacer. Vicka ni siquiera quería ir a los médicos.

En un momento, los médicos querían que fuera al hospital de Zagrebpara su análisis posterior y para ver si se podía hacer algo. Vicka no quería ir y sólo fue cuando Jakov preguntó a Nuestra Señora si debía ir.

Nuestra Señora dijo el 15 de noviembre 1982, “Es necesario enviar a Vicka a Zagreb.”

Esto equivale a más pruebas irrefutables de una condición médica que no podía ser curada, un quiste cerebral en una parte de su cerebro que la mataría si intentaban quitarlo.

El sufrimiento y el ayuno fue tan debilitante que Nuestra Señora le dio finalmente una fecha para que se curara milagrosamente de la aflicción milagrosa por las almas del Purgatorio.

La Virgen dio la fecha exacta de su curación 6 meses antes de que fuera a producirse.

Fue así:

El Padre Janko Bubalo, junto con otros 2 testigos, recibió una carta de Vicka de fecha 4 de febrero de 1988, y se les decía que abrieran la carta el 25 de septiembre de 1988.
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Cuando se abrió la carta, Vicka dejó de tener dolores – tal como se predecía en la carta.
Haz clic aquí para ver la curación de Vicka .

Entonces tenemos que durante varios años la vidente Vicka había estado sufriendo de un quiste cerebral inoperable que le causaba terribles dolores de cabeza.

Durante el curso de su enfermedad, la Virgen continuó apareciéndosele. Y una vez, en el camino al hospital de Zagreb, la Virgen le ofreció dos opciones, diciendo:

“Yo te daré la salud sin apariciones o te daré tu cruz con apariciones.”

Debido a que ella había estado sufriendo tan tremendamente eligió la salud, pero más tarde se arrepintió.

La dureza de su sufrimiento fue tan severo que la Virgen le quitó el dolor durante un período de 40 días. En este período, sin embargo, hubo un sufrimiento más difícil para Vicka, ya que ella no tuvo apariciones durante todo el período.

Pero durante el período de cuarenta días, Vicka añoraba las apariciones tanto, que ella oraba para aceptar el dolor de la aflicción milagrosa de vuelta junto con las apariciones.

Después de cuarenta días de no tener apariciones, la Virgen se le apareció y le dio la oferta una vez más. Ella tomó con alegría la cruz de las apariciones.

Después de leer la descripción de Vicka del Purgatorio, se entiende por qué se sacrificó con un inmenso y terrible sufrimiento por las almas del Purgatorio. Vicka dice que es una alegría sufrir por estas almas del Purgatorio.

Así es como lo describe:

“El purgatorio es un espacio infinito del color ceniciento. Era bastante oscuro. Podía sentir a la gente sofocada y en sufrimiento allí.

La Santísima Madre nos dijo que deberíamos estar orando por las almas varadas en el Purgatorio.

Ella dijo que sólo nuestras oraciones y sacrificios pueden liberarlos de ese lugar

La gente allí es impotente. Ellos realmente están sufriendo. Podemos ser un poco como Jesús si acabamos de hacer alguna penitencia voluntaria por las almas en el Purgatorio, especialmente para los que son abandonados por sus familias en la tierra

Soy consciente de su sufrimiento. Sé algunos de sus tormentos. Sé lo desesperadamente que necesitan nuestras oraciones.

Ellas están tan solas que es casi enfermizo recordar esos momentos que estuve allí.

Es realmente una gran alegría hacer penitencia por las pobres almas, porque sé lo mucho que les ayuda …

Y muchos de nuestros familiares que han muerto desesperadamente necesitan nuestras oraciones.

La Santísima Virgen dice que debemos orar con valentía por ellos para que puedan ir al Cielo. Porque son incapaces de ayudarse a sí mismos”

mirjana recibiendo mensaje

DESCRIPCIÓN DE MIRJANA DEL PURGATORIO

Hay varios niveles en el Purgatorio. Cuanto más se ora en la tierra, mayor será tu nivel en el Purgatorio

El nivel más bajo es el más cercano al infierno, donde el sufrimiento es el más intenso. El nivel más alto es el más cercano al cielo, y allí el sufrimiento es menos.

En qué nivel estarás depende del estado de pureza de tu alma. Cuanto menor es el nivel del Purgatorio en que está la persona, menos es capaz de orar y más se sufre.

Cuanto más alto sea el nivel del Purgatorio en el que esté, más fácil será para ella rezar, más disfruta orando y menos sufre…

La Santísima Virgen nos ha pedido rezar por las almas del Purgatorio porque son incapaces de orar para ellos mismas.

A través de la oración, en la tierra podemos hacer mucho para ayudarlos. La Santísima Virgen me dijo que cuando las almas dejan Purgatorio y más van al cielo es el día de Navidad“.

“Muchas personas estaban allí. Ellas estaban sufriendo inmensamente… Eran personas normales, de todo tipo.

Había mucho sufrimiento físico… pude ver a la gente temblando, golpeada y retorciéndose de dolor… vi este lugar por un tiempo corto…

La Santísima Madre estaba conmigo (en la visión). Ella me explicó que ella quería que yo viera Purgatorio.

Dijo que muchas personas en la tierra hoy en día ni siquiera saben sobre el Purgatorio…

La Santísima Madre dijo que muchas personas que mueren están abandonadas por sus seres queridos.

Ellos no pueden ayudarse a sí mismos en el Purgatorio. Ellos son totalmente dependientes de las oraciones y sacrificios de las personas generosas en la tierra que les recuerdan.

Nuestra Santísima Madre espera que Sus propios hijos ayuden a las almas en el Purgatorio con la oración, el ayuno y penitencias diversas por las pobres almas, por la restitución de ellos…

Los que han muerto ya no tienen libre albedrío como lo habían hecho en la tierra. Ya no tienen un cuerpo. Ya no es posible para ellos compensar las cosas que lo hicieron cuando tenían su cuerpo que puede herir y perjudicar a sí mismos y a los demás”.

El 24 de julio de 1982, la Virgen dijo:

‘Vamos al cielo en plena conciencia de la separación del cuerpo y el alma.Es falso enseñar a la gente que renacemos muchas veces y pasamos a distintos organismos. Uno nace sólo una vez.

El cuerpo, extraído de la tierra, se descompone después de la muerte. Nunca vuelve a la vida de nuevo. El hombre recibe un cuerpo transfigurado.

El que ha hecho mucho mal durante su vida puede ir directamente al Cielo si confiesa, si está verdaderamente arrepentido de lo que ha hecho, y recibe la comunión en el final de su vida’

“Nuestra Señora dijo que las almas del Purgatorio pueden ver a sus seres queridos durante los momentos en que oramos por ellas por su nombre“.

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DESCRIPCIÓN DE MARIJA DEL PURGATORIO

Marija, a través de varias entrevistas, describe el Purgatorioasí:

“El Purgatorio es un lugar grande… Es nebuloso. Es de color gris ceniza. Es brumoso. No se puede ver a la gente allí. Es como si se sumergen en las nubes profundas.

Puedes sentir que la gente en la niebla está viajando, golpeándose entre sí.

Pueden orar por nosotros, pero no por ellos mismos. Están desesperadamente en necesidad de nuestras oraciones.

La Santísima Madre nos pide que oremos por las pobres almas del Purgatorio, porque durante su vida aquí, pensaron que no había Dios, y luego se fueron al purgatorio donde vieron que hay un Dios, y ahora necesitan nuestras oraciones. Con nuestras oraciones les podemos enviar al Cielo.

El mayor sufrimiento que las almas en el Purgatorio tienen es ver que hay un Dios, pero ellos no lo aceptaron en la tierra.

Ahora muchos quieren acercarse a Dios. Ahora sufren tan intensamente, porque reconocen lo mucho que han hecho daño a Dios.

¡Cuántas posibilidades que tenían en la tierra, y cuántas veces hicieron caso omiso a Dios!”.

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DESCRPCIÓN DE IVÁN E IVANKA

Iván habla muy poco acerca de sus experiencias en el cielo, el infierno y el purgatorio. Cuando se le preguntó sobre el Purgatorio, compartió lo siguiente:

“La Santísima Virgen me dijo que los que van al Purgatorio son los que oraban y creían sólo ocasionalmente – que estaban llenos de dudas, que no estaban seguros de que Dios existiera.

No sabían cómo orar mientras estaban en la tierra, o si sabían, no oraban…

Las Almas del Purgatorio sufren. Si nadie reza por ellas, sufren aún más“.

Se le preguntó Ivanka por qué la Virgen les muestra el Cielo y el Purgatorio:

E Ivanka responde:

“Ella quiere recordar a sus hijos los resultados de sus elecciones aquí en la tierra“.

via: http://forosdelavirgen.org/95277/medjugorje-purgatorio/

El purgatorio, una revelación particular

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NO SEAIS CURIOSOS !
Estas son las palabras que me dirigió un alma, al termino del gran conocimiento que el Señor le permitió ofrecerme sobre el Purgatorio; ésta alma expiaba allí graves faltas desde hacía mucho tiempo, y se me manifestó varias veces para que rezase e hiciera rezar a los demás por su liberación. Esto es lo que me dijo:

¡No intentes escrutar nunca el designio de la Justicia divina!
Muchos hombres se hacen preguntas sobre el número de los elegidos, e inciden con ello en el camino del error.
El juicio de Dios nunca es comparable con el de los hombres,
y muchos se verán sorprendidos en el día del juicio final,
viendo salvadas almas que en una falsa idea de la Justicia Divina hubiera condenado a la perdición,
y condenadas a otras a las que algunas veces se tuvo por santas.
¡No seáis curiosos!
Rogad por nosotras, que tanta necesidad tenemos de nuestra caricativa ayuda, de todas las buenas acciones,
de vuestros sufragios.
Aprende bien todo esto y hazte una regla estricta:
por la misericordia infinita de Dios hay, ciertamente muchas más almas salvadas que condenadas.
Pero hay que rezar siempre por los difuntos, por muy brillante que haya sido su reputación de piedad e incluso de santidad.

De lo único que podemos estar seguros es de que un alma que ha sido beatificada está en el Cielo.
Para todas las demás almas,
incluso los llamados ” siervos de Dios”,
no hay regla general.
Muchos están aún el Purgatorio dolorosamente,
¡ pues nadie se ríe de la Justicia de Dios!
Así, mientras el Señor te lo permita,
no dejes de rezar por aquellas almas cuyo proceso de beatificación está abierto;
varias están con nosotros, y esas oraciones las ayudarán y consolarán.
¡Alabado sea Jesucristo, nuestro dulce Salvador !
El alma desapareció tras esta invocación.
Me quedé algo entristecido, pero me repuse pronto, meditando en lo que me había dicho. En todas estas cuestiones, lo realmente importante es rezar con confianza, sin buscar saber más cosas, o peor aún imaginarlas.
Durante ese mismo día, se me mostró un gran número de almas que entraban en la eternidad: en el Purgatorio, la mayoría, pero también muchas, desgraciadamente, ¡caían
en el abismo de la condenación eterna! No digo nada sobre esto, porque el terrible misterio del infierno pertenece al
secreto de Dios. He visto a todas estas almas como una lluvia abundante (eran millones ) y entre todas, sólo una entró directamente en el Cielo; era un niñito resplandeciente que debió de morir a los dos o tres años de edad. Su ángel de la guarda le llevaba en brazos, elevándose con él hacia el Paraíso, dejando en el Cielo sombrío una larga estela de luz irisada. Había miles de almas de niños que a pesar de sus pocos años, debían pasar rozando el Purgatorio. Era rozarlo solamente, pero tenían que pasarlo así… y muchos bebes que iban como angelitos al limbo.
Entre las almas que iban al Purgatorio he visto a personas de toda edad y condición: niños ( de 5 años o poco más), adultos, adolescentes, personas de edad, etc. Ví sacerdotes, religiosos, monjes, políticos, obreros, artistas, pobres, ricos, de
todo.Era emocionante. Había miembros de mi propia familia. Y también toda clase de personas que conocí en otro tiempo, lo cual me causó a la vez un dolor vivo y un alivio profundo.
Los juicios del Señor son insondables y se equivoca uno a menudo queriendo juzgar temerariamente la suerte eterna de personas que se han conocido mucho.
Los juicios del Señor no son comparables a los nuestros. El juzga en sus Sabiduría Infinita, y nosotros según nuestra visión humana, a menudo limitada.
También se me mostró que santos oficialmente canonizados han pasado por el Purgatorio, y tuve la alegría de conocer a otros que que fueron derecho al Cielo. Estos son muchos menos que los que van al Purgatorio, y se equivocan, verdaderamente, quienes se imaginan que la Misericordia de Dios puede ir unida a una especie de paternalismo sensibledro que para todo encontrase excusas y justificaciones. ¡Oh no, esto no es así ! Oración, oración, oración.

del libro el Purgatorio. Una revelación Particular .Ediciones Rialp

 

Oremos:

Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos (…) es una costumbre observada en el mundo entero. Por eso creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios.

San Isidoro de Sevilla
Sobre los oficios eclesiásticos, 1

Debemos ayudar a los que se hallan en el purgatorio. Demasiado insensible seria quien no auxiliara a un ser querido encarcelado en la tierra; mas insensible es el que no auxilia a un amigo que esta en el purgatorio, pues no hay comparación entre las penas de este mundo y las de allí.

Santo Tomás
Sobre el Credo, 5, 1. c., p. 73

ORACIÓN A SAN NICOLÁS DE TOLENTINO
¡Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino! Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas, consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas, para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores, vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios. Y a mi, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas. Amén

__________ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN
POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándoos a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Librad, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como habéis padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria, y salvadnos, por los méritos de vuestra sagrada Pasión y por vuestra muerte de cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevasteis al buen ladrón, que fue crucificado con Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

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ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIODios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.

A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!

Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
R. Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
V. Que en paz descansen.
R. Amén.

 

 

NOVENA en sufragio DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO

(Para rezar en cualquier época del año y en especial del 24 de Octubre al 1 de Noviembre)

PARA TODOS LOS DÍAS. Por la señal de la santa cruz, etc.
Acto de contrición
Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí. Pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido. Y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones próximas de pecado. Amén.
Oración al Padre Eterno
Padre celestial, Padre amorosí­simo, que para salvar las Almas quisiste que tu Hijo unigénito, tomando carne humana en las entrañas de una Virgen purísima, se sujetase a la vida más pobre y mortificada, y derramase su Sangre en la cruz por nuestro amor: Compadécete, de las benditas almas del Purgatorio y líbralas de sus horrorosas llamas. Compadécete también de la mía, y líbrala de la esclavitud del vicio. Y si tu Justicia divina pide satisfacción por las culpas cometidas, yo te ofrezco todas las obras buenas que haga en este Novenario. De ningún valor son, es verdad; pero yo las uno con los méritos infinitos de tu Hijo divino, con los dolores de su Madre santísima, y con las virtudes heroicas de cuantos justos han existido en la tierra. Míranos, vivos y difuntos, con com­pasión, y haz que celebremos un día tus misericordias en el eterno descanso de la gloria. Amén.

 

MEDITACIÓN DEL DÍA

ORACIÓN FINAL: Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio. Amén.
Dales, Señor el descanso eterno y brille para ellas la Luz que no tiene fin.
Que descansen en paz. Amén.
Que las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. San José, ruega por nosotros.

 

MEDITACIÓN DÍA PRIMERO: Existencia del Purgatorio

Punto Primero.-Es un artícu­lo de fe que las almas de los que mueren con alguna culpa venial, o sin haber satisfecho plenamente a la Justicia divina por los pecados ya perdonados, están detenidas en un lugar de expiación que llama­mos Purgatorio. Así lo enseña la santa Madre Iglesia, columna infa­lible de la verdad: así lo confirma la más antigua y constante tradi­ción de todos los siglos; así lo ase­guran unánimemente los santos Padres griegos y latinos, Tertulia­no, San Cirilo, San Cipriano, San Juan Crisóstomo, San Ambrosio, San Agustín, y tantos otros; así lo han definido los sagrados Conci­lios de Roma, de Cartago, de Flo­rencia, de Letrán y de Trento, diri­gidos por el Espíritu Santo. Y aun­que la Iglesia no lo enseñase así ¿no lo dice bastante la razón na­tural?
Supongamos que sale de este mundo un alma con algún pecado venial; ¿qué hará Dios de ella? ¿La arrojará al infierno, y siendo su hija y esposa amadísima la confundirá con los réprobos y espíritus infernales? Eso repugna a la Justicia y Bondad divinas. ¿La introducirá en el cielo? Eso se opone igualmente a la santidad y pureza infinita del Creador; pues sólo aquel cuyas manos son inocentes, y cuyo corazón está limpio, subirá al monte del Señor. Nada manchado puede entrar en aquel reino purísimo. ¿Qué hará, pues, Dios de aquella alma? Ya nos lo dice por Malaquías La pondré como en un crisol, esto es, en un lugar de penas y tormentos, de donde no saldrá hasta que haya plenamente sa­tisfecho a la Justicia divina.
¿Crees tú esto, cristiano? Creas o no creas, te burles o no te burles de ello, la cosa es, y será así. Negar el Purgatorio, sólo poner en duda deliberadamente su existencia, es ya pecado grave. ¿Crees tú esta verdad, y con esa indiferencia mi­ras tan horribles penas? ¿Crees en el Purgatorio, y con tus culpas sigues amontonando leña para arder en el más terrible fuego?
Medita un poco sobre lo dicho.
Punto Segundo.-Es también un artículo de fe que nosotros podemos aliviar a aquellas almas afli­gidísimas. Sí; en virtud de la Co­munión de los Santos, hay plena comunicación de bienes espiritua­les entre los Bienaventurados que triunfan en el cielo, los cristianos que militamos en la tierra, y las al­mas que sufren en el Purgatorio. En virtud de esta comunicación de bienes, podemos con mucha facili­dad, y mérito nuestro, bajar al Purgatorio con nuestros sufragios, y a imitación de Jesucristo, des­pués de su muerte, librar a aque­llas almas, y alegrar al cielo con un nuevo grado de gloria acciden­tal, procurando nuevos príncipes y moradores a aquella patria felicí­sima.
!Oh admirable disposición de la Sabiduría divina! ¡Oh, que dicha y felicidad la nuestra! Viéndose Dios obligado a castigar a aquellas sus hijas muy amadas, busca media­neros que intercedan por ellas, a fin de conciliar así el rigor de la Jus­ticia con la ternura de Misericor­dia infinita. Y nosotros somos es­tos dichosos medianeros y corre­dentores; de nosotros depende la suerte de aquellas pobres almas.
Haz, pues, cristiano, con fervor este santo novenario. No faltes a él ningún día; ¿quién sabe si abrirás el cielo a alguno de tus parientes y amigos ya difuntos? ¿Y serás tan duro e insensible que le niegues este pequeño sacrificio, pudiéndoles hacer ese gran favor a tan poca costa?
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA SEGUNDO: Sobre la pena de sentido en general.

Punto Primero.-Ven, mortal; tú, que vives como si después de esta vida no te quedase nada que temer, ni que esperar: ven; penetra con el espíritu en aquellos horrendos calabozos donde la Justicia divina acrisola las almas de los que mueren con algún pecado venial; mira si, fuera del infierno, pueden darse penas mayores, ni aun semejantes a las que allí se padecen.
Considera todos los dolores que han sufrido los enfermos en todos los hospitales y lugares del mundo; ¿igualarían todos ellos a los dolores que padece un alma en el Purgatorio? No, dice San Agustín; pues éstos exceden a todo cuanto se puede sentir, ver o imaginar en este mundo.
Añadamos a todos estos males los suplicios y tormentos que la crueldad de los Nerones, Dioclecianos, Decios y demás perseguidores de la Iglesia inventó contra los cristianos, ¿igualarían al Purgatorio? Tampoco, dice San Anselmo, pues la menor pena de aquel lugar de expiación es más terrible que el mayor tormento que se pueda imaginar en este mundo.
Entonces, ¿qué penas serán aquéllas? Son tales, dice San Cirilo de Jerusalén, que cualquiera de aquellas almas querría más ser atormen­tada hasta el día del juicio con cuantos dolores y penas han pade­cido los hombres desde Adán hasta la hora presente, que no estar un solo día en el Purgatorio sufriendo lo que allí se padece. Pues todos los tormentos y penas que se han sufrido en este mundo, comparados con los que sufre un alma en el Purgatorio, pueden tenerse por consuelo y alivio.
Punto Segundo – ¿Y quiénes son esas Almas tan horriblemen­te atormentadas en el Purgatorio? Este es un tema profundo para hacernos reflexionar. Son obra maestra de la mano del Omnipo­tente, y vivas imágenes de su divinidad; son amigas, hijas y esposas del Señor; ¡y no obstante, son severamente purificadas! Dios las amó desde toda la eternidad, las redimió con la sangre de sus venas, ahora las ama con un amor infinito, como que están en su gra­cia y amistad divina: ¡y no obstan­te sufren penas imponderables! El Purgatorio. ¡Qué claramente nos manifiesta la justicia y santidad de Dios! ¡Cuánto horror debe inspirarnos al pecado! Porque si con tanto rigor trata Dios a sus almas amadas por faltas ligeras, ¿cómo seremos tratados nosotros, pecadores; nosotros, que vivimos tantas veces abando­nados al arbitrio de las pasiones?
Si con el árbol verde hacen esto, con el seco ¿qué harán? Si el hijo y heredero del cielo es castigado por faltas que a muchos parecen virtu­des, ¿cómo seremos castigado nosotros, pe­cadores y enemigos de Dios, por nuestros vicios y pecados tan horrendos y abomi­nables? Pensémoslo bien, y enmendemos nuestras vidas.
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

MEDITACIÓN DIA TERCERO: Sobre el fuego del Purgatorio

Punto Primero. – Considera, amado cristiano, el tormento que causa a las almas el fuego abrasa­dor del Purgatorio. Si el fuego de este mundo, creado para servicio del hombre, y efecto de la bondad divina, es ya el más terrible de to­dos los elementos; si es ya tal su virtud, que consume bosques, abrasa edificios, calcina mármoles durísimos, hace saltar piedras y murallas, derrite metales y ocasiona terribles estragos, ¿qué será el fuego del Purga­torio, encendido por un Dios santísimo y justísimo, para con él demostrar el odio infinito que tiene al pecado?
Es tal, dice San Agustín, que el fuego de este mundo, comparado con él, no es más que pintado.
Ahora bien; si tener el dedo en la llama de una vela sería para nos­otros insoportable dolor, ¿qué tor­mento será para aquellas almas sepultadas en un fuego que es, di­cen Santo Tomás y San Gregorio, igual en todo, menos en la duración, al del infierno?
Sí; escuchémoslo bien, almas tibias, y estremezcámonos: Con el mismo fuego se purifica el elegido y arde el con­denado; con la única diferencia, que aquél saldrá cuando haya satisfecho por sus culpas, y éste arderá allí eternamente. ¿Y continuamos nosotros en nuestra tibieza?
Punto Segundo. – Consideremos cuáles son las faltas por las que Dios, infinitamente bueno y misericordioso, castiga a sus amadísimas Esposas con tanto rigor, y veremos que son faltas leves, y a veces un solo pecado venial. Qué mal tan grave debe ser éste delante de Dios, cuando es tan severamente castigado en el Purgatorio!
En efecto; el pecado venial es leve, si se lo compara con el mortal, pero en sí es un mal mayor que la ruina de todos los imperios y que la destrucción del universo: es un mal tan espantoso, que excede en malicia a todas las desgracias y ca­lamidades del mundo: es un mal tan grande, que si cometiéndolo pudiésemos convertir a todos los pecadores, sacar a todos los condenados del infierno, librar a todas las almas del Purgatorio, aun entonces no deberíamos cometerlo, pues todos estos bienes no igualarían la malicia del pecado más leve: por­que aquellos son males de la criatura, y éste es un mal y una ofensa hecha al mismo Creador. ¿Podemos oír esto sin horrorizarnos y sin cambiar de conducta?
Pero ¿qué es nuestra vida, sino una serie ininterrumpida de pecados? ¡Pecados cometidos con los ojos, con los oídos, con la lengua, con las manos, con todos los sentidos!
¡Cuántas culpas por la igno­rancia crasa y olvido voluntario de nuestras obligaciones! ¡Cuántas indiscreciones por la distracción de nuestro espíritu; por la violencia de nuestro genio; por la temeridad de nuestros juicios; por la malicia de nuestras sospechas! ¡Cuántas faltas por no querer mortificarnos, ni sujetarnos a otro, por nuestra ligereza en el hablar!
Lloremos, nuestra ceguera; y a la claridad del fuego espantoso del Purgatorio, comprendamos por último qué gran mal es cometer un pecado venial.
Si, es un mal tan grande; ¡y nosotros, lejos de llorarlo, lo cometemos sin escrúpulo a manera de juego, pasatiempo y diversión!
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conseguir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

MEDITACIÓN DIA CUARTO: Sobre la pena de daño

Punto Primero. – Por horroro­sos que sean los tormentos que padecen las Ánimas en el Purgatorio, por espantosas que sean las llamas en que se abrasan, no igualarán ja­más la pena vivísima que sienten al verse privadas de la vista clara de Dios.
En efecto; aquéllas constituyen la pena de sentido; ésta, la de daño; aquéllas son limitadas; ésta, infinita; aquéllas privan a las Almas de un bien accidental, cual es el deleite; por ésta, carecen de un bien esencial a la bienaventuranza, en el cual consiste la felicidad del hombre, y es la posesión beatífica de Dios.
Ahora no comprenderemos esta pena; pero ella es atroz, incomprensible, infinita.
¡Pobres Animas! Ustedes conocen a Dios, no con un conocimiento oscuro, como nosotros, sino con una luz clara y perfectísima; ven que es el cen­tro de vuestra felicidad, que contiene todas las perfecciones posi­bles, y en grado infinito; saben que si cayera en el infierno una sola gota de aquel océano infinito de delicias que en sí encierra, bas­taría para extinguir aquellas llamas y hacer del infierno el paraíso más delicioso.
Comprenden todo esto perfectí­simamente, y así se lanzan ustedes hacia aquel Bien infinito con más fuer­za que una enorme piedra separada de la montaña se precipita a lo profundo del valle; ¡y no obstan­te, no lo pueden abrazar ni poseer? ¡Qué pena! ¡Qué gran tormento!
Punto Segundo. – Si tan horrible pena sienten las Animas, viéndose privadas del hermosísimo ros­tro de Dios, ¿cuál debería ser nuestro desconsuelo como pecadores, si vivimos privados de su gracia y amistad?
Las almas benditas del Purgato­rio no poseen aún a Dios, es ver­dad; pero están seguras de poseer­lo un día, porque son amigas, hijas y esposas suyas muy queridas. Pero hay muchos que saben que viviendo como viven, no poseerán jamás a Dios. Saben que, desde el momento que se rebelaron contra El perdieron su gracia, y con ella la rica herencia de la gloria. ¿Cómo dicen: Padre nuestro, que estás en los cielos?
¡Cuántos se engañan! Dios ya no es su padre, ni su señor ni su rey. Ojalá no nos encontremos nosotros en tal situación.
Y si así fuera, deberíamos hacer una buena confesión para recuperar la amistad divina, y poder estar en paz, sabiendo que el Señor será nuestro deleite para siempre.
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA QUINTO: Remordimiento de un Anima en el Purgatorio

Imaginemos hoy una persona que haya llevado en este mundo una vida semejante a la nuestra: que haya vivido tibia, inmortificada, distraída en los ejer­cicios de piedad como nosotros, sin tener horror más que al pecado mortal y al infierno, en el mejor de los casos. Supongamos, no obs­tante, que haya tenido la dicha de hacer una buena confesión, morir en gracia e ir al Purgatorio. ¿Qué pensará en medio de aquellas penas y tormentos? Seguramente dos pensamientos la afligirán enormemente.
Primer Pensamiento. – Pude librarme de estas penas, y no quise. ¡Yo mismo he encendido estas llamas! ¡Yo soy la causa de estas penas! Dios no hace más que ejecutar la sentencia que yo en el mundo pronuncié contra mí mismo.
¡Cuántos medios me proporcionó Dios para evitarme esto! Caricias, amenazas, be­neficios, todo lo había agotado; gracias singularísimas de inspiraciones, buenos ejemplos, libros piadosos, padres vigilantes, confesores celosos, maestros y predicadores fervorosos, remordimientos continuos, todo lo había empleado.
Pero, ¡qué locura tan grande la mía! ¡Por no privarme de un frí­volo pasatiempo, por ir a bailes, por divertirme o jugar con tal compañía, por no abstenerme de una mirada, de un vil gusto, de una va­na complacencia, por hablar de los defectos del prójimo, me sujeté voluntariamente a tantas penas y tormentos! Me lo decían todos los años, me lo predicaban y repetían: ¡pero yo no hacía caso!…
¡Dichoso San Pablo, primer er­mitaño; dichosas Gertrudis, Esco­lástica, y tantos otros Santos que, habiendo satisfecho a la Justicia di­vina en el mundo, subieron al cielo sin pasar por el Purgatorio! ¡Yo podía hacer lo que ellos hicieron, pero no quise! ¡Locuras mundanas, conversaciones frívolas, pa­satiempos, vanidad, qué caro me cuestan ahora! Podría fácilmente haber evitado todo eso y no lo hice. Y sólo porque no quise.
El Segundo Pensamiento que afli­ge al alma tibia que vivió como nosotros vivimos, es este: Yo querría librarme ahora del Purgatorio, y no puedo. ¡Si pudiera yo ahora volver al mundo!, di­rá cada una de aquellas Almas, ¡con qué gusto me sepultaría en los desiertos con los Hilariones y Arsenios! Haría penitencias más espantosas que las de un Ignacio en la cueva de Manresa, que las de un Simeón Estilita y de un San Pedro de Alcántara; pasaría noches enteras en oración, como los Antonios, Basilios y Jerónimos; me arrojaría en estanques helados y me revolcaría entre espinas, co­mo los Benitos y los Franciscos; etc.
Pero, en realidad no era necesario nada de esto; con mucho menos podrían haber evitado esas llamas. Sin hacer más que lo que debían hacer cada día, pero haciéndolo con perfección, evita­ban todo esto. Sí; los mismos Sacramentos, pero recibidos con mejores disposiciones; las mis­mas misas, pero oídas con más recogimiento y atención; las mismas devociones, pero practicadas con más fervor; las mismas mortifica­ciones, ayunos y obras de misericordia, pero hechas con menos os­tentación, únicamente por agradar á Dios, no sólo les hubieran librado de todas esas penas, sino también asegurado a ellas y a muchas otras almas la posesión del reino de los cielos.
Pero ahora sus deseos son inútiles: ya no es tiempo de merecer: ha llegado para ellas aquella noche intimada por San Juan, en la que nadie puede hacer obra alguna meritoria: ahora es necesario padecer, y sufrir penas inexplicables, y sufrirlas sin mérito alguno. ¡Y yo lo he querido! ¡Pude fácilmente evitar estos tor­mentos, y no quise! ¡Quisiera poder evitarlos ahora, y no puedo!
¡Dichosos nosotros que oímos es­to! Tenemos tiempo todavía: aún no llegó para nosotros aquella noche tenebrosa. ¿Y seguiremos perdiendo el tiempo, y los días tan preciosos? ¿No tomaremos la seria re­solución de confesarnos bien y de en­mendar nuestra vida?
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conseguir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA SEXTO: Paciencia y resignación de las benditas Almas del purgatorio

Punto Primero. -Es Verdad que las almas del Purgatorio padecen imponderables penas, y sin mérito: pero las padecen con una pacien­cia y resignación admirables. Co­nocen a Dios con luz perfectísima, lo aman con amor purísimo, y de­sean ardentísimamente poseerlo: pero al ver sus faltas, bendicen y adoran la mano justa y amorosa que las castiga.
¡Y con cuánta más resignación que los hermanos de José, ex­claman: Merito haec patimur! Con mucha razón padecemos, Señor; pues cuando pecamos no temimos tu poder y tu justicia, frustra­mos los designios de tu amor y de tu sabiduría, despreciamos tu majestad y tu grandeza, y ofendimos tus perfecciones infinitas. Justo es que padezcamos.
Hombres sin conocimiento de la verdadera religión fueron agrade­cidos a sus bienhechores; Faraón hizo a José virrey de Egipto por­que le interpretó un sueño misterioso. Asuero elevó a Mardoqueo a los primeros empleos de Persia porque le descubrió una cons­piración; hasta los osos y los leo­nes y otras fieras salvajes agra­decidas defendieron a sus bienhechores; y nosotros, creados a tu imagen, redimidas con tu Sangre, honradas y exaltadas con tantos dones de la gracia, ingratos te aban­donamos en vida. Sí; purifícanos en este fuego; ¡por ásperas que sean nuestras penas, bendeciremos y ensalzaremos tu justicia y misericordia infinitas. “Justo eres, Señor, y son rectos todos tus juicios”.
Todavía más: es tanta la feal­dad del pecado, por leve que sea, que si Dios abriera a esas almas las puertas del cielo, no se atreve­rían a entrar en él, manchadas como están; sino que suplicarían al Señor las dejara purificarse prime­ro en aquellas llamas. Igual que una joven escogida por esposa de un gran monarca si el día de las bodas apareciese una llaga horrible en su rostro, no se atrevería a presentarse en la Corte, y suplicaría al Rey que di­firiese las bodas hasta que estu­viera perfectamente curada.
¿Oh pecado, por leve que parez­cas, qué tan grave mal eres que las mismas almas preferirían los horrores del Purgatorio antes que en­trar en el cielo con la menor sombra de tu mancha!
Punto Segundo. – Miremos ahora en nosotros si puede darse incoherencia mayor que la nuestra … Nos reconocemos merecedores de horri­bles penas por parte de la Justicia divina, debido a los enor­mes pecados que cometimos en la vida pa­sada, y debido a las innumerables fal­tas en que al presente caemos todos los días; reconocemos, además, que no basta confesarse, ya que la absolución borra sí la culpa, pero no quita toda la pena, y por esto sabemos que es preciso satisfacer a la Justicia divina o en éste, o en el otro mundo; y sin embargo, jamás nos preocupamos por hacer penitencia.
Ahora podríamos expiar nuestras culpas fácilmente, y con gran mérito nuestro: una confesión bien hecha, una misa bien oída, un trabajo sufrido con paciencia, una ligera mortificación, una limosna, una indulgencia, un Vía Crucis hecho con devoción, podría evitarnos espantosos supli­cios: y nosotros todo lo descuidamos, todo lo dejamos para la otra vida.
¿Acaso Hemos olvidado lo horribles que son y cuánto tiempo duran aquellos tormentos? ¿No sabemos que, según afirman cier­tos autores, fundados en revelacio­nes muy respetables, varias de aque­llas almas han estado siglos enteros en el Purgatorio, y otras estarán allí hasta el día del juicio final?
¡Qué gran insensatez la nuestra! Las Almas, dice San Cirilo de Jerusalén, querrían mejor sufrir hasta el fin del mundo todos los tormentos de esta vida, que pasar una sola hora en el Purgato­rio; y nosotros queremos más arder siglos enteros en el Purgatorio, que mor­tificarnos en esta vida un solo mo­mento. ¡Qué gran absurdo!
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA SÉPTIMO: Descuido de los mortales en aliviar a las Almas del Purgatorio

Punto Primero. – ¡Pobres al­mas! ¡Están padeciendo tormentos y penas inexplicables: no pueden merecer, ni esperar alivio sino de los vivos; y éstos, nosotros, ingratos, no cuidamos de ellas! Tienen ellas en el mundo tantos hermanos, parientes y amigos, y no hallan, como José, un Rubén piadoso que las saque de aquella profunda cisterna. Sus ti­nieblas son más dolorosas que la ceguedad de Tobías, y no encuentran un Rafael que les dé la vista deseada, para contemplar el rostro her­mosísimo de Dios. Se abrasan en más ardiente sed que el criado de Abraham, y no hallan una solícita Rebeca que se la alivie. Son infi­nitamente más desgraciadas que el caminante de Jericó y el paralítico del Evangelio. Pero no encuentran un samaritano u otra persona com­pasiva que las consuele.
¡Pobres almas! ¡Qué gran tormento es para ustedes este olvido de los mortales! ¡Podrían tan fácilmente aliviarlas y libertarlas del Purgatorio; bastaría una misa, una Comunión y un Vía Crucis, una in­dulgencia que aplicasen; y nadie se preocupa de ofrecerlas por ustedes!
¿Y quiénes son esos ingratos? ¡Son sus mismos parientes y amigos, sus mismos hijos! Ellos se ali­mentan y recrean con los bienes o posibilidades que ustedes les dejaron, y ahora, como desconocidos, no se acuerdan ya de ustedes.
¡Pobres almas! Con mucha más razón que David pueden ustedes decir: si alguien que no hubiese nunca recibido ningún favor de mi parte, si un enemigo me tratara así por doloroso que me fuera, podría sopor­tarlo con paciencia: ¡pero tú, hijo mío, hermano, pariente, amigo, que me debes tantos benefi­cios; tú, hijo mío, por quien pasé tantos dolores y no­ches tan malas; tú, esposo; tú, es­posa mía, que tantas pruebas reci­biste de mi amor, siendo objeto de mis desvelos y blanco de mis ince­santes favores: que tú me trates así; que, descuidando los sufragios que tanto te encargué me dejes en este fuego, sin querer socorrerme! ¡Ésta sí que es una ingratitud y crueldad superior a todo lo que podemos pensar!
Punto Segundo.- ¡Pobres almas! Pero más pobres e infelices seremos nosotros, si no las socorre­mos. Acuérdate, nos gritan los difun­tos a nosotros, de cómo he sido yo juzgado: porque así mismo lo serás tú: A mí ayer; a ti hoy. Tú también serás del número de los difuntos, y tal vez muy pronto. Y por rico y po­deroso que seas, ¿qué sacarás de este mundo? Lo que nosotros sacamos, y nada más: las obras. Si son buenas, ¡qué consuelo! Si ma­las, ¡qué desesperación! Como tú hayas hecho con nosotros, harán contigo.
¿Lo oyes? Si ahora eres duro e insensible con las benditas Almas del Purgatorio, duros e insensibles serán contigo los mortales, cuando tú hayas de­jado de existir. Y no es éste el pa­recer de un sabio; es el oráculo de la Sabiduría infinita, que nos dice en San Mateo: Con la misma medida con que midiereis, seréis medidos. Sí; del mismo modo que nos hu­biésemos portado con las almas de nuestros prójimos, se portarán los mortales también con nosotros. ¡Ay de aquel que no hubiese practicado misericordia, porque le espera, dice el apóstol Santiago, un juicio sin misericordia. ¿Y no tiemblas tú, insensible para con los difuntos? Si lleno de indignación, el Juez supremo arro­ja al infierno al que niega la limosna a un pobre, que tal vez era ene­migo de Dios por el pecado, ¿con cuánta justicia y rigor condenará al que niegue a sus amadísimas esposas los sufragios de los bienes que les pertenecían?
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA OCTAVO: Cómo recompensará el Señor a los devotos de las benditas Ánimas

Punto Primero.-Supongamos que, movidos por estas meditaciones, hacemos una sincera y completa confesión, y ganan­do la indulgencia plenaria de este santo novenario, sacamos un alma del Purgatorio.
¡Qué grande será nuestra dicha! Si perseveramos, ¡qué gran retribución recibiremos en el cielo! Si los reyes de la tierra, siendo miserables mor­tales, recompensan con tanta generosidad al que libra a uno de sus súbditos de un gran peligro, o expone su vida sirviendo generosamente a los apestados, ¿cómo será el premio que dará el Señor al que libre a una o más al­mas de las llamas del Purgatorio?
Hagamos esta comparación: Padres y madres, si un hijo de ustedes cayese en un río o en un fuego, y alguien lo rescatara y se los devolviese vivo, ¿cómo lo agradecerían? Si ustedes fueran ricos y potentados, y esa persona fuera po­bre, ¿cómo lo premiarían?
Ahora bien: ¿qué comparación puede haber entre el cariño del padre más amoroso con el amor que Dios profesa a aquellas almas, que son sus hijas amadas? ¿Qué son todos los peligros y males de este mundo, comparados con las penas del Purgatorio? ¿Y qué comparación puede haber entre el poder y la generosidad de un misera­ble mortal y el poder y la generosidad infinitos de Dios, que promete un inmenso premio de gloria por la visita hecha a un preso, a un en­fermo, o por un vaso de agua dado a un pobre por su amor?
¡Cristianos! No dudemos decir que se ve como asegurada nuestra salva­ción, si logramos sacar una sola alma del Purgatorio. Sabiendo esto, ¿no haremos lo posible para lograrlo?
Punto Segundo. – No pensemos que estas sean sólo unas reflexiones piadosas; es una promesa for­mal de Jesucristo, Verdad Eterna, que no puede faltar a su palabra. ¿No nos dice en el sagrado Evangelio: Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia? Fundado en estas pa­labras infalibles, dice San Gregorio: “Yo no sé que se haya condenado ninguno que haya usado de misericordia con el prójimo”.
Dios quiere mucho a las almas; todo cuanto se hace por ellas, lo mira, agradece y premia como si a El mismo se le hiciera; En verdad os digo que todo cuanto habéis hecho con uno de esos pequeños hermanos míos, lo habéis hecho conmigo. Qué dichosos somos los cristianos; si socorremos a las pobres Ánimas del Purgatorio, un día nos dirá nuestro generosísimo Juez: “venid, benditos de mi Padre. Aquellas pobres almas tenían hambre, y vosotros comul­gando las habéis alimentado con el pan de vida de mi sacratísimo Cuerpo; morían de sed, y asistiendo o ha­ciendo celebrar misas, les habéis dado a beber mi Sangre preciosísima; estaban desnudas, y con vues­tras oraciones y sufragios las habéis vestido con una estola de in­mortalidad; gemían en la más tris­te prisión, y con vuestros méritos e indulgencias las habéis sacado de ella”.
“Y no es precisamente a las Áni­mas a quienes habéis hecho estos favores; a Mí me los habéis hecho: Conmigo lo hicisteis: pues todo cuanto hi­cisteis por ellas, Yo lo miro por tan propio como si lo hubieseis hecho por Mí mismo. Por tanto, venid, benditos de mi Padre, a recibir la corona de gloria que os está preparada en el cielo”.
¿No quisiéramos, cristianos, lograr semejante dicha? Está en nuestras manos.
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conse­guir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

MEDITACIÓN DIA NOVENO: Agradecimiento de las benditas Ánimas para con sus devotos

Punto Primero. – Llegamos hoy al día feliz; hoy, con las Comuniones y sufragios que los fieles han ofrecido al Señor, no sólo en ésta, sino en tantas otras iglesias, muchas de aquellas almas, ayer, tan afligidas y desgraciadas, han pasado a ser dichosos habitantes y príncipes felices de la Corte celestial. Ya ven cara a cara la Hermosura y Majestad infinita; ya poseen a Dios, que contiene en sí cuanto hay de amable, de grande, delicioso y perfecto. Su entendimiento ya no puede experimentar ni más alegría, ni más suavidad, ni más dicha. Si pudiésemos entrar hoy en aquella dichosa patria y contemplar el paso de aquellos Bienaventurados! ¡Qué alegría, qué abrazos se dan tan afectuosos! ¡Qué cánticos ento- nan en acción de gracias al Dios de las misericordias y a los generosos cristianos que las han sacado del Purgatorio! ¡Cómo dan por bien empleadas las penas que en este mundo padecieron!
¡Con qué alegría está diciendo cada una de ellas: Dichosas confesiones y comuniones; dichosas las misas que oía, las limosnas, oraciones, penitencias y obras buenas que yo practicaba; dichosas las burlas y escarnios que yo sufría por ser practicante! !Y con qué generosidad pagas, Señor, hasta los sacrificios más pequeños e insignificantes que hice por tu amor!
¿No quisiéramos nosotros tener nosotros la misma suerte?
Entonces luchemos con­tra las pasiones; que sin luchar no se alcanza la victoria; sin pena, no hay felicidad.
Punto Segundo.- !Y qué dicha, cristiano, la tuya, si has logrado librar del Purgatorio a alguna de aquellas almas! El cielo debe a tus sufragios el nuevo regocijo y la nueva gloria accidental que ahora experimenta. Y aquellas almas dichosas te deben la libertad, y con ella la posesión de una felicidad infinita. ¿Cómo no suplicarán fervorosamente a Dios por ti? ¿Cómo no van a socorrerte en cualquier necesidad que te encuentres? ¿Qué empeño pondrán en conse­guirte las gracias necesarias para vencer las tentaciones, adquirir las virtudes y triunfar de los vicios?
Y si alguna vez te vieres en peligro de pecar y de caer en el infierno, ¡con cuánto celo esas almas dirán al Señor: ¿Vas a permitir, oh Dios, que se pierda eternamente un cristiano que me ha librado a mí de tan horribles penas? ¿No prometiste que alcanzarían misericordia los que la tu­vieran con el prójimo? ¿Consentirías ahora que cayese en el infierno aquel que con sufragios me abrió las puertas del cielo?
¡Dichoso cristiano, cuántos envidian tu dicha! Persevera, y tienes segura la palma de la gloria.
Medita un poco lo dicho; encomienda a Dios las Animas de tu mayor obligación, y pide, por la intercesión de María Santísima, la gracia que deseas conseguir en esta novena.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Extraños hechos de la noche de Navidad con las almas del purgatorio

La Navidad es un momento especial para las almas.

 

Estamos en la puerta de la Navidad, y es un buen momento para sus historias. Ocurrió en una parroquia de Alaska y así quedó escrito gracias al sacerdote jesuita leonés Segundo Llorente Villa, misionero en el Círculo Polar Ártico. El padre Llorente transcribió el testimonio de otro cura del que no sabemos el nombre, pero que el jesuita y luego congresista de los Estados Unidos dejó escrito. Quizá fuera él mismo. 

 

 

El Padre Segundo Llorente (1906-1989) fue un sacerdote asignado a las misiones en Alaska. Durante cuarenta años, trabajó arduamente para llevar el Evangelio a los nativos de ese lugar. Escribió una reflexión titulada “Cosas extrañas suceden en la Noche de Navidad”, donde discute la importancia de venerar a la Santísima Eucaristía. Esta perspicaz pieza, que fue publicada en el boletín de la Sociedad Católica de Evangelistas de febrero de 1998, es relevante para nuestro tercer milenio cristiano. 

Un sacerdote me dijo que lo que le sucedió una vez en su primera parroquia.

Después de la Misa de Medianoche en Navidad él personalmente cerró la iglesia. Con las llaves en el bolsillo, se fue a su habitación y tenía un buen sueño. A las 7:30 de la mañana se levantó y se fue de nuevo a la iglesia con la intención de tener una hora de oración para él solo.

Abrió la puerta lateral que conduce a la sacristía, encendió una luz, y luego encendió las luces de la iglesia. Al abrir la puerta de la sacristía se dirigió a la iglesia, y literalmente, se congeló. Gente extrañamente vestida con la ropa más pobre ocupaban la mayor parte de los bancos y todos estaban en silencio total. Nadie siquiera se movía y a nadie le importaba  mirarlo. Un grupo pequeño estaba junto a la escena de la natividad del pesebre contemplándolo en silencio total.

El sacerdote se recuperó rápidamente y en voz alta les preguntó cómo llegaron. Nadie respondió. Él se acercó a ellos y les preguntó de nuevo.

“¿Quién te ha dejado entrar?”

Una mujer contestó totalmente indiferente: “Cosas extrañas suceden en la noche de Navidad.”

Y de vuelta el silencio total.

El sacerdote fue a ver la puerta principal y la encontró cerrada tal como la había dejado. Ahora estaba decidido a aclarar los hechos y volvió la cara a los bancos, pero ellos estaban vacíos. El pueblo había desaparecido.

Mantuvo este rompecabezas para sí mismo por algún tiempo. No fue posible mantenerlo más y me dijo lo que yo os he dicho. ¿Podría ayudarlo con cualquier explicación plausible?

Permítanme decir que el sacerdote en cuestión es un modelo de cordura y está tan bien educado academicamente como la mayoría de los sacerdotes, si no mejor.

LA EXPLICACIÓN

Mi explicación era y sigue siendo la siguiente.

Esos fueron los muertos que estaban haciendo su purgatorio, o parte de él, en la iglesia. Es seguro asumir que reparamos nuestros pecados donde los cometimos.

Esas personas se sumergieron en un silencio total. ¿Por qué?

Considere la irreverencia cometida ante el Santísimo Sacramento; personas en la iglesia: charlando, riendo y mirando a su alrededor. Después de la misa algunas personas se reúnen en pequeños grupos alrededor de las bancas y convierten a la iglesia en una plaza de mercado sin tener en cuenta la presencia real de Cristo en el Sagrario.

¿Por qué desaparecieron?

Ellos no se desvanecieron. Ellos simplemente se volvieron invisibles. Pero ellos permanecieron atados a sus bancos, incapaces de pronunciar una sola palabra para expiar su charla irrespetuosa mientras vivían.

El Santísimo Sacramento es cosa de risa. Hay un precio por todo lo que hacemos o decimos. Al final es Dios quien ríe el último – por así decirlo.

Esas personas tenían que dar el Santísimo Sacramento la adoración y respeto que Cristo merece. 

¿Por cuánto tiempo?

Sólo Dios puede responder a eso.

¿Por qué el sacerdote los ha podido ver?

Así podía orar por ellos y por todos las demás pobres almas detenidas en otras iglesias.

¿Por qué otros sacerdotes no ven esas personas?

Bueno, tal vez ya saben, en teoría, que las almas pueden ser detenidas en las iglesias, así como en cualquier otro lugar, por lo que no necesitan un milagro.

¿Por qué estaban vestidos con ropa tan pobres?

Para expiar su vanidad mientras vivían. Las personas a menudo usan la ropa no tanto para cubrir su desnudez, sino como un símbolo de estatus para impresionar a los demás. Pero Dios no está impresionado por, digamos, abrigos de visón.

Asimismo, las personas entran a la iglesia con casi nada de ropa. En los meses de verano no es raro que las personas – en su mayoría mujeres – vayan a recibir la Sagrada Comunión en la ropa más indecente. El pastor puede o no puede tolerarlo, pero Dios tendrá en su día algo que decirt acerca de esto. Los harapos podrían ser un castigo apropiado para estos excesos.

Aunque la Iglesia no manda que tengamos que creer el cuento según relata el padre Llorente, es sin embargo, un saludable recordatorio de la reverencia a dar a la Santísima Eucaristía.

Sabemos que nunca podremos adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento como debemos. Pero hay que intentarlo. Se merece nuestros humildes esfuerzos y nos recompensa por nuestros esfuerzos.

¡Oh Santísimo Sacramento! ¡O divino Sacramento! ¡Todas las alabanzas y todas las gracias sean en cada momento tuyo!

 

http://forosdelavirgen.org/73273/extranos-hechos-de-la-noche-de-navidad-con-las-almas-del-purgatorio-2013-12-15/

Oraciones por las almas del purgatorio

ORACION DE SANTA GERTRUDES LA MAYOR

Oración para salvar 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.

Nuestro Señor le dijo a la gran Santa Gertrudes que la siguiente oración salvaría 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rezara.

“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa sangre de vuestro Divino Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las santas almas del Purgatorio.-Amen”

La oración fue luego extendida para incluir a los pecadores aun vivos:

 “Eterno Padre, te ofrezco la Preciosísima Sangre de Tu divino Hijo, en unión con todas las Misas celebradas hoy en todo el mundo, por todas las Santas Almas del Purgatorio, por todas las almas de todo el mundo, por los pecadores de la Iglesia Católica, por aquellos que están en mi hogar y en mi familia, Amen.”

Recomendacion: Reza el proximo oracion por lo menos dos veces, para sacar a lo menos dos veces la cantidad de almas del Purgatorio. Despues de la oracion, pidale a las almas libradas del Purgatorio por sus oraciones que recen para tus intenciones.

Nuestra Señora nos asegura que si rezamos estas oraciones, “¡podremos liberar muchas, pero muchísimas almas!”

“Para las ánimas del Puratório, las Santas Llagas constituyen un verdadero tesoro de Tesoros.”

REZAD POR LAS ANIMAS DEL PURGATORIO

El mayor número de almas son liberadas durante la S. Consagración el la Misa, que durante cualquier otro tiempo. No obstante, muchas almas vuelan al Cielo en la Navidad. Esta liberación sigue después, en las fiestas de Nuestro Señor, en las de Nuestra Señora, y en las fiestas de los grandes santos. Mediante las oraciones ofrecidas a su favor, las ánimas del Purgatorio reciben insignes gracias en ciertas otras ocasiones, por ejemplo, en su día natal, en el día de su bautismo, y en el aniversario de su fallecimiento.

Aquí en la tierra, si nos dedicamos a ofrecer sufragios por las pobres ánimas del Purgatorio, recibiremos el mismo favor después cuando sea nuestro turno. Entonces, los fieles se acordarán de rezar por nosotros también. Por otra parte, Nuestro Señor será compasivo con nosotros cuando estemos sufriendo en el Purgatorio.

La Santísima Virgen nos pide rezar por las Pobres Animas. Para este fin, Ella nos recomienda las siguientes oraciónes:

5 veces el Credo. . .;
1 vez la Salve. . .;
1 vez el Padrenuestro. . .;
1 vez el Ave María. . .;
1 vez Gloria al Padre. . .;
1 vez “Requiem” (Dales el descanso eterno, Señor, y que la luz perpetua ilumine sobre ellos. Que descansen en paz. Amen.)

BIBLIA – 2 Macabeos, Capítulo 12. Versículo 46:
“Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos a fin de que sean libres de las penas de sus pecados.”

Una indulgencia, aplicable SOLAMENTE a las almas en purgatorio, se concede cuando devotamente se visita un cementerio y se reza por los difuntos.

CIEN REQUIEM POR LAS ALMAS DE PURGATORIO

MODO DE PRACTICAR ESTA PIADOSA DEVOCIÓN

Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.

Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:

Dadles, Señor, el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.(Dales Señor el eterno descanso y que los ilumine la eterna luz, que descansen en paz, así sea.)

En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:

JACULATORIA

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por vosotros para que El os dé la gloria del paraíso.

OFRENDA

Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.

En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:

DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David

Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.

Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.

¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?

Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.

Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.

¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.

Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.

Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.

Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:

¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.

¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!

Fuente: www.angelfire.com ; www.devocionario.com

La gente no se da cuenta de lo que es el Purgatorio

Estimado lector, lee detenidamente este pequeño libro
con cuidado y bendecirás el día que cayó en tus manos.
Las benditas animas del purgatorio
“Es incomprensible como algunos católicos, aún aquellos que de una u otra forma son devotos, vergonzosamente desatienden a las almas del Purgatorio.”
“No hay mayor hambre, sed, pobreza, necesidad, pena, dolor, sufrimiento que se compare a los de las
Almas del Purgatorio…”
“Es muy posible que algunos de nuestros más cercanos y queridos parientes estén todavía sufriendo las purificantes penas del Purgatorio y llamándonos entre lastimosos gemidos para que los ayudemos y aliviemos.
“Nuestros corazones están llenos de amor a sí mismos, duros. Tenemos hogares felices, espléndida comida, vestido, y abundancia de todas las cosas.” 
“Muchos de nuestros projimos viven en el hambre y la miseria, y le damos tan poco, mientras que vivimos en el despilfarro y gastamos en nosotros mismos sin necesidad.
“Hay un infinito numero de faltas en el amor, egoísmo, pensamientos, palabras, actos de sensualidad, también en cientos de variantes; faltas de caridad en el pensamiento, palabra, obra, y omisión. Holgazanería, vanidad, celos, tibieza y otras innumerables faltas.”

“Ellos piensan y trabajan y descansan para satisfacerse a sí mismos. Dios ocupa un pequeñísimo espacio en sus días y sus mentes. Esto es un desaire a Su Amantísimo Corazón, el cual siempre piensa en nosotros.
“Todos esos pecados, mortales o veniales, se acumulan por 20,30,40,60 años de nuestras vidas. Todos y cada uno deberán ser expiados para después de la muerte.”

“Entonces, ¿es de asombrarse que algunas almas tengan que estar en el Purgatorio por tanto tiempo?”

“La gente no se da cuenta de lo que es el Purgatorio.
No conciben las espantosas penas, ni tienen idea de los largos años que las almas son retenidas en esas horribles llamas. Como resultado, hacen poco o nada para evitarse a sí mismos el Purgatorio, y aún peor, cruelmente ignoran a las pobres almas que ya están allí y que dependen enteramente de ellos para ser auxiliadas.”
ORACION DE SANTA GERTRUDIS LA MAYOR
Oración para salvar 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.

Nuestro Señor le dijo a la gran Santa Gertrudis que la siguiente oración salvaría 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rezara.

Esta oración para salvara 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.

“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa sangre de vuestro Divino Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las santas almas del Purgatorio.-Amen”

 

 

Recomendación: Reza el próximo oración por lo menos dos veces, para sacar a lo menos dos veces la cantidad de almas del Purgatorio. Después de la oración, pídale a las almas libradas del Purgatorio por sus oraciones que recen para tus intenciones.Nuestra Señora nos asegura que si rezamos estas oraciones, “¡podremos liberar muchas, pero muchísimas almas!”

“Para las ánimas del Purgatorio, las Santas Llagas constituyen un verdadero tesoro de Tesoros.”

REZAD POR LAS ANIMAS DEL PURGATORIO

El mayor número de almas son liberadas durante la S. Consagración el la Misa, que durante cualquier otro tiempo. No obstante, muchas almas vuelan al Cielo en la Navidad. Esta liberación sigue después, en las fiestas de Nuestro Señor, en las de Nuestra Señora, y en las fiestas de los grandes santos. Mediante las oraciones ofrecidas a su favor, las ánimas del Purgatorio reciben insignes gracias en ciertas otras ocasiones, por ejemplo, en su día natal, en el día de su bautismo, y en el aniversario de su fallecimiento.

Aquí en la tierra, si nos dedicamos a ofrecer sufragios por las pobres ánimas del Purgatorio, recibiremos el mismo favor después cuando sea nuestro turno. Entonces, los fieles se acordarán de rezar por nosotros también. Por otra parte, Nuestro Señor será compasivo con nosotros cuando estemos sufriendo en el Purgatorio.

La Santísima Virgen nos pide rezar por las Pobres Animas. Para este fin, Ella nos recomienda las siguientes oraciónes:

5 veces el Credo. . .;

1 vez la Salve. . .;

1 vez el Padrenuestro. . .;

1 vez el Ave María. . .;

1 vez Gloria al Padre. . .;

1 vez “Réquiem” (Dales el descanso eterno, Señor, y que la luz perpetua ilumine sobre ellos. Que descansen en paz. Amen.)

BIBLIA – 2 Macabeos, Capítulo 12. Versículo 46: 
“Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos a fin de que sean libres de las penas de sus pecados.”

Una indulgencia, aplicable SOLAMENTE a las almas en purgatorio, se concede cuando devotamente se visita un cementerio y se ruega por los difuntos.

CIEN REQUIEM POR LAS ALMAS DE PURGATORIO

MODO DE PRACTICAR ESTA PIADOSA DEVOCIÓN

Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.

Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:

Dadles, Señor, el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.

En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:

JACULATORIA

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por vosotros para que El os dé la gloria del paraíso.

OFRENDA

Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.

En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:

DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David

Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.

Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.

¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?

Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.

Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.

¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.

Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.

Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.

Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:

¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.

¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!

Que la Virgen los acompañe siempre
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