Entrevista a Dios

Un periodista le hizo una Entrevista a Dios. Al entrar en la habitación le pregunto: ¿que es lo que mas le sorprende de la humanidad?,
A lo que Dios respondió: que se aburren de ser niños y quieren crecer rápido, para después desear ser niños otra vez.
Que desperdician la salud para hacer dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud.
Que ansían el futuro y olvidan el presente y así no viven ni el presente ni el futuro.
Que viven como si nunca fuesen a morir y mueren como si nunca hubieran vivido…….
Quedo en silencio un rato y le dijo: Padre, cuáles son las lecciones de la vida que quieres que tus hijos aprendamos?
Y con una sonrisa respondió: … que aprendan que no pueden hacer que nadie los ame sino dejarse amar, que lo mas valioso en la vida no es lo que tenemos sino a quien tenemos, que una persona rica no es quien tiene mas sino quien necesita menos y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad,
QUE EL FISICO ATRAE PERO LA PERSONALIDAD ENAMORA. Que quien NO VALORA lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido y quien hace mal algún día recibirá su merecido.
Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodeate de buenas personas y se una de ellas.! Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.: Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aun con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa, “estoy bien”.
Que difícil es el ser humano, nacer no pide, vivir no sabe y morir no quiere !!!!!!! Los tres últimos . el más valioso tesoro que tenemos es el tiempo. Al morir nada material te llevas, “EL TIEMPO” es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo… Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo. Tómate el tiempo para enviar este mensaje cuando menos a alguien de tu familia o a un buen amigo. CLARO… CUANDO TENGAS TIEMPO!!!!

Un buen medico

Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado …a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de la cirugía. Él encontró el padre del niño ir y venir en la sala de espera para el médico. Una vez al verlo, el padre gritó: “¿Por qué tomaste todo este tiempo por venir? ¿No sabes que la vida de mi hijo está …en peligro? ¿No tienes sentido de la responsabilidad? ”

El médico sonrió y dijo: “Lo siento, yo no estaba en el hospital y me vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada…… Y ahora, me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo”

“que me Cálme? ¿Qué pasaria si fuera su hijo el que estubiera en esta habitación ahora mismo, estarias calmado? Si su hijo se estubiera mueiendo ahora qué hariasr? “, Dijo el padre enojado

El médico volvió a sonreír y contestó: “Voy a decir lo que dijo Job en la Biblia” Del polvo venimos y al polvo volveremos, bendito sea el nombre de Dios”. Los médicos no pueden prolongar la vida. Ir e interceder por su hijo, vamos a hacer todo lo posible por la gracia de Dios ”

“Dar consejos cuando no estamos en cuestión es tan fácil”, murmuró el padre.

La cirugía se llevó algunas horas después de que el médico salió feliz, “Gracias a Dios! Su hijo se ha salvado! ”

Y sin esperar la respuesta del padre el doctor muy apurado mira su reloj y sale corriendo. mientras se marchaba le dijo “Si usted tiene algunas pregunta, pregúntele a la enfermera!”

“¿Por qué el es tan arrogante? No podía esperar algunos minutos mas para que para preguntarle mas sobre el estado de mi hijo “,

LA ENFERMERA RESPONDIÓ, CON LÁGRIMAS POR SU ROSTRO:

“EL HIJO DEL DOCTOR MURIÓ AYER EN UN ACCIDENTE DE CARRETERA, Y EL MEDICO ESTABA EN EL VELORIO CUANDO USTED LE LLAMÓ PARA QUE REALIZARA LA CIRUGÍA DE SU HIJO.

Y AHORA YA LE SALVÓ LA VIDA A SU HIJO, DEJELO IR YA SE FUE CORRIENDO PARA TERMINAR EL ENTIERRO DE SU HIJO. ”

NUNCA JUZGUES A NADIE, PORQUE NUNCA SE SABE CÓMO ES SU VIDA Y EN CUANTO A LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO O LO QUE ESTÁ PASANDO.

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Regreso del purgatorio – Gloria Polo

Gloria Polo es una odontóloga colombiana que va por el mundo, compartiendo su testimonio. El 5 de mayo de 1995, estando en la Universidad Nacional de Bogotá, se acercó a protegerse de la intensa lluvia debajo de unos árboles con su sobrino. En ese momento, les cayó un rayo y quedaron los dos carbonizados y dados clínicamente por muertos, con paro cardíaco. Su sobrino murió definitivamente. Ella pudo volver para contarlo. Y dice:

Me encontré dentro de un túnel y me salieron al encuentro mis bisabuelos, mis padres y muchos otros familiares y personas con las cuales tuve algo que ver en mi vida. El Señor me concedió el regresar, al acordarme de mis hijos y de mi esposo. Y me encontré en una camilla de la enfermería de la Universidad Nacional. Después de estar tres días en coma me llevaron al Seguro Social y me operaron para raspar todos los tejidos de mi cuerpo, quemados por el rayo. Al estar anestesiada, vuelvo a salir de mi cuerpo. Veo desde arriba lo que estaban haciendo los médicos con mi cuerpo y paso por muchos túneles que van hacia abajo. Al principio, tenían luz, pero fui descendiendo y la luz se iba perdiendo. Comienzo a andar por unos túneles de tinieblas espantosas. Lo más oscuro de lo oscuro terrenal, es luz del mediodía allá. Había un olor nauseabundo. Y veo un vacío, donde había muchísima gente. Lo más horroroso era que allí no se sentía ni un poco de amor de Dios ni una gota de esperanza. Y vi muchos demonios y mucha gente con miradas de odio tan espantosas que daban terror. Pero el tormento más terrible era la ausencia de Dios. No se sentía a Dios.

Entonces, me agarran por los pies. Mi cuerpo entra en un hueco, pero mis pies están sostenidos desde arriba. Fue un momento terrorífico y empecé a gritar: “Almas del purgatorio, sáquenme de aquí”. De pronto, veo una lucecita en medio de aquella gran oscuridad. Veo unas escaleras encima del hueco y veo a mi papá, que había fallecido cinco años antes, y un poco más arriba veo a mi mamá con mucha más luz y en posición de estar orando. Cuando los vi, sentí una gran alegría y empecé a gritar: “Papito, mamita, por favor, sáquenme de aquí”. ¡Si hubieran visto el dolor tan grande que ellos sintieron! Mi papá empezó a llorar y mi mamá oraba y comprendí que no me podían sacar de allí.

Al punto, comenzó la revisión de toda mi vida. ¡Tenía tantos pecados! Había creído en la reencarnación y me di cuenta que era mentira, pues allí estaban mis bisabuelos y familiares, que no habían regresado a la tierra con una nueva vida. A los 13 años hice mi última confesión, después dejé de creer en Dios. Creía que el hombre era fruto de la evolución. No creía en el diablo ni en el infierno, pero ahora lo estaba experimentando.

Yo había sido una mujer de mundo, una intelectual, esclavizada del cuerpo. Cuatro horas diarias de aeróbicos, masajes, dietas. Una rutina esclavizante para tener un cuerpo bello. El amor a mi cuerpo era el centro de mi vida. Y Dios permitió que mi cuerpo quedara carbonizado con muchos tejidos quemados en las piernas, en los senos… Entonces, comprendí que cada vez que había estado con mis senos descubiertos y mi cuerpo con ropa corta, estaba incitando a los hombres a que me miraran y tuvieran malos pensamientos, y así los hacía pecar.

Yo aconsejaba a otras mujeres que, si sus esposos les eran infieles, que ellas hicieran lo mismo o que se divorciasen. Defendía el aborto, el divorcio y la eutanasia. Yo había abortado a mis 16 años. Convencía a las jóvenes para que estuvieran a la moda y exhibieran sus cuerpos, y les decía: “Sus mamás les hablan de virginidad y castidad, porque están pasadas de moda; ellas hablan de una Biblia de hace dos mil años y los curas no se han modernizado. Ellos hablan de lo que dice el Papa, pero el Papa está pasado de moda”. Y yo les enseñé los métodos de planificación para no quedar embarazadas. Pero les fallaron y tres sobrinas mías y la novia de un sobrino abortaron por mis consejos. A algunas yo les di el dinero para el aborto. Yo usaba la T de cobre, que es abortiva, y vi a cuántos bebés yo había matado también, que habían sido concebidos y después expulsados…

También había creído en supersticiones. A una señora, que iba a mi consultorio, le dije que no creía en esas cosas, pero que por si acaso, echara esos “riegos” para la buena suerte. En un rincón, donde no lo veían mis pacientes, había colocado una penca de sábila con una herradura, para alejar las energías negativas. Otro punto importante, que me hizo ver el Señor, fue mi mentira. Desde pequeñita aprendí a evitar los castigos de mi mamá, que eran bastante severos, con mentiras, empezando a volverme mentirosa. A medida que iba creciendo y crecían mis pecados, mis mentiras eran más grandes.

Criticaba mucho a los sacerdotes. En mi familia, desde pequeños, criticábamos a los sacerdotes, empezando por mi papá, que nos decía que eran mujeriegos y tenían más plata que nosotros. Pero el Señor me dijo: “¿Quién eres tú para hacerte Dios y juzgar a mis ungidos?”. Recuerdo también que el Señor me hizo ver aquella vez en que robé 4.500 pesos. Una señora me dio 4.500 pesos de más en un supermercado de Bogotá. El Señor me hizo ver que para mí no eran nada, pero para aquella mujer, que cobraba el sueldo mínimo, era la alimentación de tres días. Y me mostró cómo sufrió y aguantó el hambre dos días con sus dos hijos por mi culpa.

Cuando se cerró el Libro de la vida y terminó la revisión de vida, me vi que estaba en el hueco a punto de que se abriera la puerta del infierno. Entonces, empecé a gritar: “Jesús, ten compasión de mí. Señor, dame una segunda oportunidad”. Y ése fue el momento más bello. No tengo palabras para describir ese momento. Jesús me levantó y me hizo ver la importancia de la oración de muchas personas, que habían orado por mí. Vi a un hombre pobrecito. Jesús me dijo: “Esa persona te ama tanto que ni siquiera te conoce”. Y me mostraba que vivía al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta. Y había comprado una panela, que le dieron envuelta en una hoja del periódico “El Espectador” del día anterior. Allí estaba mi fotografía de quemada por el rayo. Cuando el hombrecito leyó la noticia, empezó a llorar con un amor tan grande, que decía: “Señor, ten compasión de mi hermanita, sálvala. Si salvas a mi hermanita, te prometo que voy al Santuario de Buga y te cumplo una promesa, pero sálvala”. Y me dijo el Señor con todo su amor: “Eso es amar al prójimo. Vas a volver, vas a tener tu segunda oportunidad, pero vas a repetir tu historia no mil veces, sino mil veces mil”. Y eso es lo que estoy haciendo por el mundo entero.

Otro caso parecido es el de Marino Restrepo, cuyo testimonio lo he oído en DVD. Marino Restrepo, colombiano, actor y compositor, que a los 14 años perdió la fe. Vivió en Alemania y en California muchos años. A los 47 años fue raptado por la guerrilla colombiana. Estuvo secuestrado durante cinco meses y medio hasta que se pagó un fuerte rescate. Durante el tiempo de su cautiverio, tuvo una experiencia de Dios. Se presentó ante la presencia de Dios y Jesús le hizo ver toda su vida con todos sus pecados: su falta de fe, su creencia en ideas orientales, como la reencarnación, sus pecados de adulterio… Le hizo ver el cielo, el infierno con los demonios y el purgatorio. Jesús le habló de la falta de fe en el mundo. También se le presentó la Virgen María, de quien se había alejado, al alejarse de la fe católica.

Jesús le dio una segunda oportunidad y lo envió a dar su testimonio y a predicar la fe católica por todo el mundo, que es lo que ha hecho hasta ahora en 28 países. Y sigue predicando…

EL,TU y YO

Clases de español en el  cielo..                              

Un profesor universitario de  español, muy reconocido, soño que se encontraba con Dios y decidio preguntarle  el motivo por el cual nunca habia sido feliz en su vida, a pesar de su exitosa  carrera y sus conocimientos. Dios le dijo entonces: Se que eres un profesor de  una gran trayectoria en el idioma, dime cuales son las tres primeras personas en  la gramatica. El profesor se sorprendio de aquella pregunta tan facil y respndio:  Pues eso es muy facil para una persona con mis conocimientos del idioma, son:  YO, TU y EL.

Dios le miro y dijo: Ves ese es el  problema. Aun con tus conocimientos lo has dicho al reves y esa es la causa de  tu infelicidad. Siempre debes decir EL primero, refiriendote a mi para que yo  sea el primero en tu vida. TU para que el projimo sea la segunda persona mas  importante en tu vida.

Y  finalmente cuando me hayas buscado y hayas ayudado a tu projimo, entonces estara  el YO.

Por  ende nunca te equivoques mas, si deseas ser feliz debes decir: EL,TU y YO.

Un campesino fue a ver a Dios

Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:

“Mira, tú puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender”.

Dios dijo: ¿Cuál es tu consejo?.

El granjero le respondió: “Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos qué pasa. La pobreza no existirá más.

Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente éste pidió lo mejor y sólo lo mejor… ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo… y él era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol… había sol; cuando quería lluvia… había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡ matemáticamente perfecto!.

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: “¡Mira!, esta vez tendremos tanto grano que si la gente no
trabaja en 10 años, aún así tendremos comida suficiente”.

Pero hubo un problema… cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios: “¿Qué pasó?, ¿qué error hubo?.

Ante tal inquietud Dios le respondió: “Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tú evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo”.

La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama lucha y esfuerzo.

Entendiendo este secreto descubrirás cuán grande es la belleza de la vida, cuánta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.

Una vez

Una vez, en mi angustia, clamé fuertemente al Señor, y le dije: “¡Dios mío,
ayúdame! Mi vida no vale nada y se me escapa de las manos. Quiero ser feliz,
quiero encontrar el sentido…”
El Señor me miró fijamente, con enormes ojos compasivos. Y entonces, con una
sonrisa llena de amor, me tomó de la mano y me dijo: “¡Levántate y anda!”

Yo me quedé confundido y consternado. Le dije:
“…pero Señor, yo soy solamente un niño, un joven…
Eso ya lo sé. No digas que eres un niño, porque yo te he escogido desde antes
que nacieras para ser Mi Hijo, y te he regalado mi Espíritu, que habita en
tí.¡Levántate y anda!

“…pero Señor, yo soy ignorante, no sé nada, no soy sabio.”
Eso ya lo sé. Mi Padre no ha escogido ni a sabios ni a poderosos para llevar su
mensaje. Sólo quiere hombres y mujeres dispuestos a decir que sí para actuar en
ellos, y se goza en tu sencillez y pobreza.¡Levántate y anda!

“…pero Señor, yo no sé hablar, no tengo lengua suelta.”
Eso ya lo sé. Yo te voy a ayudar. El Espíritu Santo pondrá en tu boca palabras
sabias para que puedas confortar a tus hermanos, y te recordará todo lo que has
aprendido de mí. ¡Levántate y anda!

“…pero Señor, tengo muchas ocupaciones, no tengo tiempo.”
Eso ya lo sé. Pero cuanto me regales de ti, yo te prometo que yo te lo
multiplicaré al ciento por uno, incluído tu tiempo.¡Levántate y anda!

“…pero Señor, el camino es muy difícil, lleno de piedras y cuesta arriba.”
Eso ya lo sé. Yo mismo ya lo he recorrido, hasta la Cruz. Pero el camino del
cielo es así, para que cuando mueras conmigo, también resucites conmigo y seas
heredero de mi gloria. Además, yo estaré contigo todos los días de tu vida,
para ayudarte. ¡Levántate y anda!

“…pero Señor, yo soy un pecador, no soy ningún santo, yo no puedo.”
Eso ya lo sé. No me importan tus pecados, me importas TÚ, y te amo como eres.
Es necesario que así des testimonio de mi acción en ti, y los demás reconozcan
que Dios fortalece a los débiles, y así seas un signo de esperanza. ¡Levántate
y anda!

“…pero Señor, hay mucho odio, mucha soledad, el mundo no te quiere ni quiere
escuchar tu mensaje.”
Eso ya lo sé. Pero quiero que tú vayas, te escuchen o no te escuchen. Es
necesario que la luz brille en las tinieblas, y desde tu bautismo tú eres luz
del mundo y sal de la tierra. ¡Levántate y anda!

“…pero Señor, ya soy muy anciano. ¿Qué puedes esperar de mí?”
Eso ya lo sé. Si Abraham y Sara e Isabel y Zacarías pudieron tener un hijo en
su vejez, yo puedo también obrar milagros enormes en ti para que des mucho
fruto, si tú lo quieres y me crees. Además, necesito de tu experiencia y de tu
sabiduría para compartirla a los demás. ¡Levántate y anda!

“…pero Señor, yo no te pedí eso, te pedí la felicidad y el sentido.”
Con gran compasión e infinito amor, me abrazó, y me dijo al oído: ESO YA LO SÉ.
Pero tu felicidad se encuentra escondida en Dios, y para alcanzarla en esta
vida, tienes que vivir la misión que mi Padre te ha encomendado, tal cual hice
Yo. Y cuando la completes, yo mismo te estaré esperando en Mi casa, que es la
de mi Padre y es tuya, con una corona para ti, por ser un siervo fiel y bueno.
Yo estoy contigo. Por favor, ¡LEVÁNTATE Y ANDA!

No dije más. Me enjugué las lágrimas, y tomado de su mano me levanté, y me puse
a caminar. No sé qué pase mañana, no se qué hará el Señor de mí. Pero hoy sé
que mi vida no sería tan feliz ni tendría sentido si el Señor no me hubiera
dado la mano, me hubiera levantado y me hubiera encomendado una misión, la cual
hoy amo con toda mi vida.
Y tú, ¿quieres ser feliz y tener sentido en la vida?

Sally

Sally saltó de su asiento cuando vio salir al cirujano. Le preguntó: “¿Cómo está mi pequeño?, ¿va a ponerse bien?, ¿cuándo lo podré ver?”.
El cirujano dijo: “Lo siento; hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance”.
Sally dijo, consternada: “¿Por qué a los niños les da cáncer? ¿Es que acaso Dios ya no se preocupa por ellos? DIOS, ¿dónde estabas cuando mi hijo te necesitaba?”.
El cirujano dijo: “Una de las enfermeras saldrá en un momento para dejarte pasar unos minutos con los restos de tu hijo antes de que sean llevados a la Universidad”.
Sally pidió a la enfermera que la acompañara mientras se despedía de su hijo. Recorrió con su mano su cabello rojizo. La enfermera le preguntó si quería conservar uno de los rizos. Sally asintió. La enfermera cortó el rizo, lo colocó en una bolsita de plástico y se la dio a Sally.
Sally dijo: “Fue idea de Jimmy donar su cuerpo a la Universidad para ser estudiado. Dijo que podría ayudar a alguien más. Eso es lo que él deseaba.
Yo al principio me negué, pero él me dijo ‘Mami, no lo usaré después de que muera, y tal vez ayudará a que un niñito disfrute de un día más junto a su mamá’.
Mi Jimmy tenía un corazón de oro, siempre pensaba en los demás y deseaba ayudarlos como pudiera”.
Sally salió del Hospital Infantil por última vez, después de haber permanecido ahí la mayor parte de los últimos 6 meses. Colocó la maleta con las pertenencias de Jimmy en el asiento del auto, junto a ella. Fue difícil manejar de regreso a casa, y más difícil aún entrar a una casa vacía.
Llevó la maleta a la habitación de Jimmy y colocó los autos miniatura y todas sus demás cosas justo como él siempre las tenía. Se acostó en la cama y lloró hasta quedarse dormida, abrazando la pequeña almohada de Jimmy.
Despertó cerca de la medianoche y junto a ella había una hoja de papel doblada. Abrió la carta, que decía:
Querida mami: Sé que vas a echarme de menos, pero no pienses que te he olvidado o he dejado de amarte sólo porque ya no estoy ahí para decirte TE AMO.
Pensaré en ti cada día, mamita, y cada día te amaré aún más. Algún día nos volveremos a ver. Si deseas adoptar a un niño para que no estés tan solita, podrá estar en mi habitación y podrá jugar con todas mis cosas.
Si decides que sea una niña, probablemente no le gustarán las mismas cosas que a los niños, y tendrás que comprarle muñecas y cosas de ésas.
No te pongas triste cuando pienses en mí; este lugar es grandioso.
Los abuelos vinieron a recibirme cuando llegué y me han mostrado algo de acá, pero tomará algo de tiempo verlo todo. Los ángeles son muy amistosos y me encanta verlos volar.
Jesús no se parece a todas las imágenes que vi de Él, pero supe que era El tan pronto y lo vi. ¡Jesús me llevó a ver a DIOS! ¿Y qué crees, mami? Me senté en su regazo y le hablé como si yo fuera alguien importante.
Le dije a Dios que quería escribirte una carta para despedirme y todo eso, aunque sabía que no estaba permitido. Dios me dio papel y Su pluma personal para escribirte esta carta.
Creo que se llama Gabriel el ángel que te la dejará caer. Dios me dijo que te respondiera a lo que Le preguntaste: ‘¿Dónde estaba Él cuando yo lo necesitaba?’. Dios dijo: ‘En donde mismo que cuando Jesús estaba en la cruz’. Estaba justo ahí, como lo está con todos Sus hijos.
Esta noche estaré a la mesa con Jesús para la cena. Sé que la comida será fabulosa.
Casi olvido decirte… Ya no tengo ningún dolor; el cáncer se ha ido. Me alegra, pues ya no podía resistir tanto dolor y Dios no podía resistir verme sufrir de ese modo, así que envió al Ángel de la Misericordia para llevarme.
¡El Ángel me dijo que yo era una Entrega Especial!

Firmado con amor, de: Dios, Jesús y Yo.

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