✝ DOCTRINA CRISTIANA – 4º. De la tercera petición

4º. De la tercera petición

298. ¿Qué pedimos en la tercera petición: HÁGASE TU VOLUNTAD, ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO?

R. En la tercera petición: Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, pedimos la gracia de hacer en todas las cosas la voluntad de Dios, obedeciendo sus santos mandamientos con la misma presteza con que los ángeles y santos le obedecen en el cielo. Pedimos además la gracia de corresponder a las divinas inspiraciones y de vivir resignados a la voluntad de Dios cuando nos enviare alguna tribulación.

299. ¿Es necesario que cumplamos la voluntad de Dios?

R. Es tan necesario que cumplamos la voluntad de Dios como lo es alcanzar la salvación eterna, pues Jesucristo dijo que sólo entrará en el reino de los cielos el que hiciere la voluntad de su Padre.

300. ¿De qué manera podemos conocer la voluntad de Dios?

R. Podemos conocer la voluntad de Dios especialmente por medio de la Iglesia y de nuestros superiores espirituales, puestos por Dios para guiarnos en el camino de la salvación. También podemos conocerla por las divinas inspiraciones y por las circunstancias en que el Señor nos ha colocado.

301. ¿Debemos reconocer siempre la voluntad de Dios en las cosas así prósperas como adversas de esta vida?

R. En las cosas prósperas como adversas de esta vida hemos de reconocer siempre la voluntad de Dios, el cual todo lo dispone o permite para nuestro bien.

✝ DOCTRINA CRISTIANA – 3ª. De la segunda petición

3ª. De la segunda petición

294. ¿Qué entendemos por REINO DE DIOS?

R. Por reino de Dios entendemos un triple reino espiritual: el reino de Dios en nosotros, que es la gracia; el reino de Dios en la tierra, que es la Iglesia Católica, y el reino de Dios en el cielo, que es la bienaventuranza.

295. ¿Qué pedimos en orden a la gracia con las palabras VENGA A NOSOTROS TU REINO?

R. En orden a la gracia, pedimos que Dios reine en nosotros con su gracia santificante, por la cual se complace de morar en nosotros como rey en su corte, y que nos conserve unidos a sí con las virtudes de la Fe, Esperanza y Caridad, por las cuales reina en nuestro entendimiento, en nuestro corazón y en nuestra voluntad.

296. ¿Qué pedimos en orden a la Iglesia con las palabras venga a nosotros tu reino?

R. En orden a la Iglesia, pedimos que se dilate y propague por todo el mundo para la salvación de los hombres.

297. ¿Qué pedimos en orden a la gloria con las palabras venga a nosotros tu reino?

R. En orden a la gloria, pedimos ser un día admitidos en la bienaventuranza, para que hemos sido creados, donde seremos cumplidamente felices.

DOCTRINA CRISTIANA – 2º. De la primera petición

2º. De la primera petición

290. ¿Qué pedimos en la primera petición: SANTIFICADO SEA TU NOMBRE?

R. En la primera petición Santificado sea tu nombre, pedimos que Dios sea conocido, amado, honrado y servido de todo el mundo y de nosotros en particular.

291. ¿Qué entendemos cuando pedimos que Dios sea conocido, amado y servido de todo el mundo?

R. Entendemos pedir que los infieles vengan al conocimiento del verdadero Dios, los herejes reconozcan sus errores, los cismáticos vuelven a la unidad de la Iglesia, los pecadores se conviertan y los justos perseveren en el bien.

292. ¿Por qué pedimos ante todo que sea santificado el nombre de Dios?

R. Pedimos ante todo que sea santificado el nombre de Dios porque hemos de desear más la gloria de Dios que todos nuestros intereses y provechos.

293. ¿De qué manera hemos de procurar la gloria de Dios?

R. Hemos de procurar la gloria de Dios con oraciones y buen ejemplo, y enderezando a El todos nuestros pensamientos, afectos y acciones.

✝ DOCTRINA CRISTIANA – 1ª. De la oración dominical en general

✝ DOCTRINA CRISTIANA

1ª. De la oración dominical en general

280. ¿Cuál es la oración vocal más excelente?

R. La oración vocal más excelente es la que el mismo Jesucristo nos enseñó, que es el Padrenuestro.

281. ¿Por qué el PADRENUESTRO es la oración más excelente?

R. El Padrenuestro es la oración más excelente porque la compuso y enseñó el mismo Jesucristo; encierra con claridad y en pocas palabras cuanto podemos esperar de Dios y es la regla y dechado de todas las demás oraciones.

282. ¿No es también el Padrenuestro la oración más eficaz?

R. El Padrenuestro es también la oración más eficaz porque es la más acepta a Dios, pues hacemos oración con las mismas palabras que nos dictó su divino Hijo.

283. ¿Por qué el Padrenuestro se llama oración dominical?

R. El Padrenuestro se llama oración dominical, que quiere decir oración del Señor, precisamente porque nos la enseñó Jesucristo por su propia boca.

284. ¿Cuántas peticiones hay en el Padrenuestro?

R. En el Padrenuestro hay siete peticiones precedidas de una introducción.

285. Rezad el Padrenuestro.

R. Padrenuestro, que estás en los cielos:
1ª. Santificado sea tu nombre.
2ª. Venga a nosotros tu reino.
3ª. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
4ª. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
5ª. Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6ª. Y no nos dejes caer en la tentación.
7ª. Mas líbranos del mal. Amén.

286. ¿Por qué al invocar a Dios al principio de la oración dominical le llamamos Padre nuestro?

R. Al principio de la oración dominical llamamos Padre nuestro a Dios para despertar nuestra confianza en su bondad infinita, siendo nosotros sus hijos.

287. ¿Cómo podemos decir que somos hijos de Dios?

R. Somos hijos de Dios: 1º., porque El nos ha creado a su imagen y nos conserva y gobierna con su providencia; 2º., porque, con especial benevolencia, nos adoptó en el Bautismo como hermanos de Jesucristo y coherederos con El de la vida eterna.

288. ¿Por qué llamamos a Dios Padre nuestro y no Padre mío?

R. Llamamos a Dios Padre nuestro y no Padre mío porque todos somos sus hijos, por lo cual hemos de mirarnos y amarnos todos como hermanos y rogar unos por otros.

289. ¿Cómo, estando Dios en todo lugar, decimos: QUE ESTÁS EN LOS CIELOS?

R. Dios está en todo lugar; pero decimos Padre nuestro que estás en los cielos para levantar nuestros corazones al cielo, donde Dios, en la gloria, se manifiesta a sus hijos.

✝ DOCTRINA CRISTIANA – DE LA ORACIÓN EN GENERAL

DE LA ORACIÓN EN GENERAL

254. ¿De qué se trata en la segunda parte de la Doctrina Cristiana?

R. En la segunda parte de la Doctrina Cristiana se trata de la oración en general y del Padrenuestro en particular.

255. ¿Qué es la oración?

R. Oración es una elevación de la mente a Dios para adorarle, darle gracias y pedirle lo que necesitamos.

256. ¿De cuántas maneras es la oración?

R. La oración es de dos maneras: mental y vocal. Oración mental es la que se hace con solo la mente; oración vocal es la que se hace con las palabras, acompañadas de la atención de la mente y de la devoción del corazón.

257. ¿Hay otras maneras de oración?

R. Hay otras maneras de oración, a saber: privada y pública.

258. ¿Qué es la oración privada?

R. Oración privada es la que uno hace en particular para sí o para otros.

259. ¿Qué es la oración pública?

R. Oración pública es la que se hace por los sagrados Ministros, a nombre de la Iglesia y por la salvación del pueblo fiel. Puede llamarse, asimismo oración pública  la oración hecha en común y públicamente por los fieles, como en las procesiones, en las romerías o en la Iglesia.

260. ¿En qué se funda la esperanza de recabar de Dios por medio de la oración los auxilios y gracias que necesitamos?

R. La esperanza de recabar de Dios por medio de la oración las gracias que necesitamos se funda en la promesa de Dios omnipotente, misericordioso y fidelísimo, y en los merecimientos de Jesucristo.

261. ¿En qué nombre hemos de pedir las gracias que necesitamos?

R. Hemos de pedir a Dios las gracias que necesitamos en nombre de Jesucristo, como el mismo nos lo ha enseñado y como lo practica la Iglesia, terminando todas las oraciones con estas palabras: per Dóminum nostrum Iesum Christum, esto es, por Nuestro Señor Jesucristo.

262. ¿Por qué hemos de pedir a Dios las gracias en nombre de Jesucristo?

R. Hemos de pedir a Dios la gracias en nombre de Jesucristo porque siendo El nuestro medianero, sólo por medio de El podemos acercarnos al trono de Dios.

263. ¿Por qué muchas veces no son oídas nuestras oraciones, siendo así que la oración tiene tanta virtud?

R. Muchas veces no son oídas nuestras oraciones porque o pedimos cosas que nos convienen a nuestra salvación eterna o porque no pedimos como debemos.

264. ¿Qué cosas debemos principalmente pedir a Dios?

R. Debemos principalmente pedir a Dios su gloria, nuestra eterna salvación y los medios de alcanzarla.

265. ¿No es lícito pedir también a Dios bienes temporales?

R. Si; es lícito pedir también a Dios bienes temporales, aunque siempre con la condición de que sean conformes a su santísima voluntad y no impidan nuestra eterna salvación.

266. ¿A qué pedir a Dios lo que necesitamos, si ya lo sabe?

R. Aunque Dios sepa lo que necesitamos, quiere, no obstante, que se lo pidamos para reconocerle como dador de todo bien, atestiguarle nuestra humilde sumisión y merecer sus favores.

267. ¿Cuál es la primera y mejor disposición para hacer eficaces nuestras oraciones?

R. La primera y mejor disposición para hacer eficaces nuestras oraciones es estar en gracia de Dios o desear, al menos, ponerse en tal estado.

268. ¿Que otras disposiciones se requieren para bien orar?

R. Para bien orar se requieren especialmente recogimiento, humildad, confianza, perseverancia y resignación.

269. ¿Qué quiere decir orar con recogimiento?

R. Quiere decir pensar que hablamos con Dios, por lo cual hemos de orar con todo respeto y devoción, evitando cuanto es posible las distracciones, esto es, todo pensamiento extraño a la oración.

270. ¿Disminuyen las distracciones el mérito de la oración?

R. Si; cuando nosotros mismos las procuramos o bien no las desechamos con diligencia. Mas si hacemos lo posible para estar recogidos en Dios, no menoscaban el mérito de nuestra oración, antes pueden acrecentarlo.

271. ¿Que se requiere para hacer oración con recogimiento?

R. Antes de la oración debemos alejar todas las ocasiones de distracción, y  durante ella pensar que estamos delante de Dios, que nos ve y escucha.

272. ¿Qué quiere decir orar con humildad?

R. Quiere decir reconocer sinceramente la propia indignidad, impotencia y miseria, acompañando la oración con la compostura del cuerpo.

273. ¿Qué quiere decir orar con confianza?

R. Quiere decir que hemos de tener firme esperanza de ser oídos, si ha de ser para gloria de Dios y nuestro verdadero bien.

274. ¿Que quiere decir orar con perseverancia?

R. Quiere decir que no hemos de cansarnos de orar, aunque Dios no nos oiga inmediatamente, sino que hemos de seguir orando con más fervor.

275. ¿Que quiere decir orar con resignación?

R. Quiere decir que nos hemos de conformar con la voluntad de Dios, pues conoce mejor que nosotros cuanto nos es necesario para nuestra salvación eterna, aun en el caso que no sean oídas nuestras oraciones.

276. ¿Oye Dios siempre las oraciones bien hechas?

R. Sí; siempre oye Dios las oraciones bien hechas, pero siempre en el modo que El sabe que es provechoso para nuestra eterna salvación, y no siempre según nuestra voluntad.

277. ¿Que efectos produce en nosotros la oración?

R. La oración nos hace reconocer nuestra dependencia de Dios, supremo Señor, en todas las cosas; nos hace pensar en las cosas celestiales, nos hace adelantar en la virtud, nos alcanza de Dios misericordia, nos fortalece contra las tentaciones, nos conforta en las tribulaciones, nos socorre en nuestras necesidades y nos impetra la gracia de la perseverancia final.

278. ¿En qué ocasiones especialmente hemos de orar?

R. Hemos de orar especialmente en los peligros, en las tentaciones, en el trance de la muerte; además, hemos de orar frecuentemente, y es bien que esto se haga a la mañana, a la tarde y al principio de las acciones más importantes del día.

279. ¿Por quiénes hemos de orar?

R. Hemos de orar por todos, a saber: por nosotros mismos, por nuestros padres, superiores, bienhechores, amigos y enemigos; por la conversión de los pobres pecadores, de los que están fuera de la Iglesia y por las benditas almas del purgatorio.

✝ DOCTRINA CRISTIANA – DEL DUODÉCIMO ARTÍCULO

DEL DUODÉCIMO ARTÍCULO

247. ¿Qué nos enseña el último artículo: Y LA VIDA ETERNA?

R. El último artículo del Credo nos enseña que, después de la vida presente, hay otra, o eternamente bienaventurada para los escogidos en el cielo o eternamente infeliz para los condenados al infierno.

248. ¿Podemos comprender la bienaventuranza del cielo?

R. No; no podemos comprender la bienaventuranza de la gloria, porque sobrepuja nuestro limitado entendimiento y porque los bienes del cielo no pueden compararse con los bienes de este mundo.

249. ¿En que consiste la bienaventuranza de los escogidos?

R. La bienaventuranza de los escogidos consiste en ver, amar y poseer por siempre a Dios, fuente de todo bien.

250. ¿En qué consiste la infelicidad de los condenados?

R. La infelicidad de los condenados consiste en ser privados por siempre de la vista de Dios y castigados con eternos tormentos en el infierno.

251. ¿Son únicamente para las almas los bienes del cielo y los males del infierno?

R. Los bienes del cielo y los males del infierno son ahora únicamente para las almas, porque solamente las almas están ahora en el cielo o en el infierno; pero después de la resurrección, los hombres serán o felices o atormentados para siempre en alma y cuerpo.

252. ¿Serán iguales para los bienaventurados los bienes del cielo y para los condenados los males del infierno?

R. Los bienes del cielo para los bienaventurados y los males de infierno para los condenados serán iguales en la sustancia y en la duración eterna; más en la medida o en los grados serán mayores o menores, según los méritos o deméritos de cada cual.

253. ¿Que quiere decir la palabra AMÉN al final del Credo?

R. La palabra Amén al fin de las oraciones significa: Así sea; al fin del Credo significa: Así es, que vale tanto como decir: Creo que es la pura verdad cuanto en estos doce artículos se contiene y estoy más cierto de ello que si lo viese con mis propios ojos.

✝ DOCTRINA CRISTIANA – DEL UNDÉCIMO ARTÍCULO

DEL UNDÉCIMO ARTÍCULO

 

240. ¿Qué nos enseña el undécimo artículo: LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS?

 

R. El undécimo artículo del Credo nos enseña que todos los hombres resucitarán, volviendo a tomar cada alma el cuerpo que tuvo en esta vida.

 

241. ¿Cómo sucederá la resurrección de los muertos?

 

R. La resurrección de los muertos sucederá por la virtud de Dios omnipotente, a quien nada es imposible.

 

242. ¿Cuándo acaecerá la resurrección de los muertos?

 

R. La resurrección de los muertos acaecerá al fin del mundo, y entonces seguirá el juicio universal.

 

243. ¿Por qué ha dispuesto Dios la resurrección de los cuerpos?

 

R. Dios ha dispuesto la resurrección de los cuerpos para que, habiendo el alma obrado el bien o el mal junto con el cuerpo, sea también junto con el cuerpo premiada o castigada.

 

244. ¿Resucitarán todos los hombres de la misma manera?

 

R. No; sino que habrá grandísima diferencia entre los cuerpos de los escogidos y los cuerpos de los condenados, porque sólo los cuerpos de los escogidos tendrán, a semejanza de Jesucristo resucitado, las dotes de los cuerpos gloriosos.

 

245. ¿Cuáles son las dotes que adornarán los cuerpos de los escogidos?

 

R. Las dotes que adornarán los cuerpos gloriosos de los escogidos son: 1ª., la impasibilidad, por la que no podrán ya estar sujetos a males y dolores de ningún género, ni a la necesidad de comer, descansar o de otra cosa; 2ª., la claridad, con la que brillarán como el sol y como otras tantas estrellas; 3ª., la agilidad, con que podrán trasladarse en un momento y sin fatiga de un lugar a otro, y de la tierra al cielo; 4ª., la sutileza, con que sin obstáculo alguno podrán penetrar cualquier cuerpo, como lo hizo Jesucristo resucitado.

 

246. ¿Cómo serán los cuerpos de los condenados?

 

R. Los cuerpos de los condenados estarán privados de las dotes de los cuerpos gloriosos y llevarán la horrible marca de su eterna condenación.

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