Visiones del Nivel más Bajo de Purgatorio

Los seres humanos somos incapaces de juzgar adonde deberíamos ir. Los juicios de Dios son diferentes de los del mundo. Toma en cuenta los infinitos factores. Toma en cuenta cosas que nunca podríamos saber o ni siquiera imaginar. Toma en cuenta cuestiones escondidas detrás de cada situación, así como el carácter y el temperamento. Toma en cuenta la sabiduría que tenemos. Toma en cuenta la carga genética. Sólo Él sabe cuánto nos debe purificar porque sólo Él conoce los rincones secretos del alma.

navicella del purgatorio

Del mismo modo que no podemos juzgar el destino de un alma en particular, tampoco podemos tomar un pecado y clasificarlo limpiamente. No es posible dar una hoja de ruta de a dónde nos dirigirá el pecado en la otra vida. Depende de Dios. Depende de lo que hemos acumulado y lo que hemos limpiado a través de la confesión.

Las sentencias que Dios impone dependen de innumerables factores, pero uno podría suponer que el Purgatorio Más Bajo tiene su cuota de mentirosos, estafadores, promiscuos, falsos profetas, adivinos, usurpadores, ¿pero también de los que se han arrepentido, pero aún no expiado por sus fechorías?

Lo mejor que podemos hacer es leer los comentarios de aquellos que afirman haber visto el Purgatorio.

Mientras que ciertos purgatorios no son tan malos, en los lugares bajos, en los niveles profundos, la situación es muy dura. 

dibujo almas del purgatorio

 

EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

La información dada por Drythelm, un monje al que se mostró el infierno, es que en los tramos más bajos del Purgatorio, en las entrañas de la tierra,están los que han ofendido muy seriamente a Dios y que deberían haber ido al infierno, pero no fueron por la misericordia de última hora, el arrepentimiento de última hora, el respiro de último minuto.

En el nivel bajo hay probablemente asesinos, ocultistas, abortistas, violadores, abusadores de niños, ladrones, tiranos, sádicos, y aquellos que participan en diversas actividades delictivas.

Es muy probable que también se encuentren adúlteros arrepentidos, sodomitas e idólatras.

No importa el pecado, si una persona se arrepiente se salva del fuego eterno, y en su lugar encuentra el camino hacia el fuego del purgatorio.

¡Pero con todo lo que el fuego implica! Siempre se ha descrito como más caliente que cualquier fuego terrenal. Allí, una hora de tormento es más terrible que toda una vida de sufrimiento en la tierra.

Dice Drythelm:

He visto almas que están en un pozo cubierto de fantástico calor y hay testimonios de almas de difuntos que vuelven como apariciones e hicieron cosas tales como dejar una marca de una mano quemada en una puerta de madera, como si se hubiese hecho con hierro caliente.

Cuando Drythelm vio que

había un el valle todo fuego en un lado y todo hielo y nieve en el otro, en una mano brasas y calderos de fuego, en la otra el más intenso frío y la explosión de un viento glacial.

Este misterioso valle estaba lleno de innumerables almas, que, sacudidas como por una furiosa tempestad, se arrojaron de un lado a otro.

Cuando ya no podían soportar la violencia del fuego, buscaban alivio en medio del hielo y la nieve; pero encontraban sólo una nueva la tortura, y se arrojaban de nuevo en medio de las llamas.

Puede que te sorprenda que haya fuego en el Purgatorio, pero como es mencionado por muchos místicos, Dios purifica con su fuego, y los niveles más bajos del Purgatorio son similares al Infierno. 

El alma puede incluso tener una calidad desfigurada o bestial pero a diferencia de infierno los que están en cualquier nivel del Purgatorio tienen el consuelo de saber que sus almas están a salvo y que un día van a ser admitidos en el reino de los cielos. 

No importa la intensidad de su sufrimiento (y es muy intenso) está la consolante realidad de que Dios existe y que un día van a  estar en su presencia.

personas trasluz ecm

 

UN LUGAR DE NIEBLA Y OSCURIDAD

Una mujer que trató de suicidarse en 1991 recordó una experiencia de muerte en la que descendió en un plano de sombras con niebla negra arremolinándose a su alrededor.

La niebla formó una barrera que la mantenía prisionera y fue como si estuviera en el espacio pero sin ninguna estrella.

Lo que viene a la mente de nuevo son las “tinieblas de afuera” que se refiere Cristo en Mateo 8:12, por la niebla como masa de bruma  – “parecía estar formada de moléculas de intensa oscuridad” – y la mujer, Angie Fenimore, vio a hombres y mujeres de todas las edades, pero no niños.

La gente estaba en cuclillas o deambulando y parecía que había una oscuridad que fluía desde lo más profundo de su ser. Ellos estaban paralizados por la niebla. Estaban tan absortos con ella, tan atrapados en su propia aflicción, que no podían demostrar su estado mental o emocional.

Algunos vestían ropas blancas sucias. Otros estaban profundamente sucios. Estaban allí para admitir y comprender los errores en sus vidas y era un lugar, dijo, de tormento sofocante “que me esperaba por quitarme mi propia vida.”

Desde la Unión Soviética llegó un testimonio similar de un hombre cuyo pecado era el ateísmo. Al igual que el suicidio, el ateísmo roba a Dios de su papel como creador.

El hombre, un médico llamado George Rodonaia, descendió a un lugar muy aterrador cuando “murió” en 1976 después de haber sido atropellado por un coche.

El Dr. Rodonaia (ahora un ministro cristiano en los EE.UU.) había muerto durante horas, ¡hasta que un patólogo empezó a cortar su abdomen durante una autopsia!.

Al igual que Angie se había encontrado en un reino de oscuridad total. La oscuridad era absoluta, “más oscuro que cualquier oscuridad, más negro que cualquier color negro”, y el estaba a la vez sorprendido y horrorizado.

Él se sorprendió de que existía sin un cuerpo y horrorizado ante el vacío en el que se encontraba.

Fue sólo cuando se volvió de su negatividad que la Luz de Dios rompió esa horrible oscuridad.

almas del purgatorio

 

EN LOS NIVELES MÁS BAJOS NO LLEGAN LA ORACIONES

En 1873 una monja santa identificada sólo como Sor M. de LC en un convento francés empezó a oír suspiros prolongados a su lado.

Los ruidos extraños de una presencia invisible continuaron y se acercaban cada vez más. En febrero de 1874, después de mucha oración y muchas Comuniones, la presencia finalmente se identificó a la hermana M como el espíritu de una segunda monja que llamaremos la hermana O, que también había estado en el convento, pero que murió varios años antes y estaba ahora en Purgatorio.

Los grandes pecadores que fueron indiferentes hacia Dios, y religiosos que no fueron lo que deberían haber sido, se encuentran en la etapa más baja del Purgatorio”, reveló la hermana O.

Mientras están allí, las oraciones ofrecidas para ellos no se aplican a ellos. Debido a que han ignorado a Dios durante sus vidas, Él ahora en su turno los deja abandonados a fin de que puedan reparar sus vidas negligentes y sin valor.

Si bien en la tierra verdaderamente no se puede imaginar lo que Dios realmente es, en el Purgatorio podemos conocer y entender lo que ÉL es, porque nuestras almas son liberadas de todos los lazos que nos encadenan y que nos impiden la realización de la santidad y ver la majestad de Dios, y su gran misericordia.

Somos mártires, consumidos por así decirlo por el amor. Una fuerza irresistible nos atrae hacia Dios, que es nuestro centro, pero al mismo tiempo, otra fuerza nos lanza de nuevo a nuestro lugar de expiación.

Estamos en un estado de no poder satisfacer nuestros anhelos. Oh, lo que un sufrimiento implica, pero lo deseamos y no hay murmuración contra Dios aquí. Nosotros deseamos sólo lo que Dios quiere. Tú en la tierra, sin embargo, no es posible que entiendas lo que tenemos que soportar. Estoy tranquila, dado que ya no estoy en el fuego. Ahora sólo tengo el deseo insaciable de ver a Dios, un cruel sufrimiento suficiente de hecho, pero creo que el final de mi exilio está cerca y que estoy pronta a salir de este lugar, donde me largo para Dios con todo mi corazón.

Te puedo hablar acerca de los diferentes grados de Purgatorio porque he pasado por ellos. En el gran Purgatorio hay varias etapas. En la más baja y la más dolorosa, es como un infierno temporal, están los pecadores que han cometido crímenes terribles durante la vida y cuya muerte les sorprendió en ese estado.

Fue casi un milagro que se hayan salvado, y, a menudo fue por medio de oraciones de santos padres u otras personas piadosas.

A veces ni siquiera tienen tiempo para confesar sus pecados y el mundo pensó que estaban perdidos, pero Dios, cuya misericordia es infinita, les dio en el momento de la muerte la contrición necesaria para su salvación a causa de una o más buenas acciones que llevaron a cabo durante la vida.

Para estas almas, el Purgatorio es terrible. Es un real infierno, con la diferencia de que en el infierno se maldice a Dios, mientras que nosotros le bendecimos y le damos las gracias por habernos salvado.

Al lado de éstos vienen las almas, que a pesar de que no cometieron grandes crímenes como los demás, fueron indiferentes a Dios. No cumplieron con sus deberes de Pascua y también se convirtieron en el momento de la muerte. Tal vez eran incapaces de recibir la Santa Comunión.

Ellos están en el Purgatorio por los largos años de indiferencia. Sufren dolores desconocidos y son abandonados, ya sea sin oraciones o si se dice que son para ellos, no se les permite sacar provecho de ellas.

cuadro de las almas del purgatorio fondo

 

LOS NIVELES SUPERIORES AL MAS BAJO

En el segundo Purgatorio están las almas de los que murieron con pecados veniales que no fueron completamente expiados antes de la muerte, o con pecados mortales que fueron perdonados, pero por los cuales no han satisfecho completamente a la justicia divina. En esta parte del Purgatorio, hay también diferentes grados, de acuerdo con los méritos de cada alma.

Por último, existe el purgatorio del deseo que se llama el umbral. Muy pocos escapan de esto. Para evitarlo por completo, uno debe desear ardientemente el cielo y la visión de Dios.

Eso es raro, más raro que lo que la gente piensa, porque incluso las personas piadosas tienen miedo de Dios y no tienen, por lo tanto, el suficiente deseo de ir al cielo.

Este Purgatorio tiene su muy doloroso martirio como los demás. La privación de la vista de nuestro amado Jesús se añade al intenso sufrimiento. Es un continuo martirio. Me hace sufrir más que el fuego del Purgatorio. Es tan hermoso el cielo. Hay una gran distancia entre el Purgatorio y el Cielo.

Tenemos el privilegio a veces de vislumbrar la alegría de los bienaventurados en el paraíso, pero es casi un castigo. Nos hace desear ver a Dios. En el cielo  todo es puro deleite; en el Purgatorio, profunda oscuridad Oh, cómo deseo ir al cielo ¡Qué martirio que sufrimos una vez que hemos visto a Dios!

almas del purgatorio

 

SATANAS TODAVÍA PUEDE ATACAR A LAS ALMAS

María Simma dice que en los niveles más bajos satanás todavía puede atacar a las almas, y que no sucede en los niveles superiores.

Es cierto que somos probados aquí en la tierra y que la prueba se detiene con nuestra muerte, sin embargo las almas del Purgatorio más profundo tienen que sufrir por los pecados que han cometido antes de tomar ventaja de nuestras oraciones, nuestras misas y de nuestras buenas acciones. El continuo ataque de satanás es parte de este sufrimiento.

Los niveles del Purgatorio son tan diferentes como nuestras enfermedades en la tierra pueden ir desde una simple inflamación de una uña hasta enfermedades capaces de consumir el cuerpo como el fuego.

Existe este fuego sólo en los niveles más bajos del Purgatorio. Su sufrimiento es más grave, sobre todo en el tercer nivel, el más bajo.

No es justo lo que muchos teólogos hoy enseñan, que el Cielo, el Purgatorio y el Infierno son sólo condiciones. Los tres son también lugares.

Algunas almas permanecen allí sólo una media hora y otros para el resto del tiempo, hasta el último día. Las almas dicen que el tiempo promedio es de alrededor de cuarenta años.

Cuando se nos dice que un alma debe sufrir por un tiempo debido en el Purgatorio, es sólo porque no podemos entender la entidad de un dolor si esto no se expresa en términos de tiempo. Dicen que no se dan cuenta que no tienen su cuerpo. Tienen un cuerpo transfigurado que puede aparecer recuperado y vestido.

purgatorio leeme

 

POR CADA PECADO MORTAL UN PAGO DE 7 AÑOS

El ángel llevó a Santa Francisca de Roma al nivel más bajo del Purgatorio, auna caverna llena de fuego, sus llamas al rojo vivo se cortaban a través del humo negro que oscurecía la cueva.

Pero tan horrible como lo fue, Francisca dijo que no era tan caliente como en el infierno. A medida que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo ver los cuerpos sumergidos en lo que parecía ser un caldero de fuego que sus llamas los envolvía, tirando de ellos hacia abajo.

Se le dijo que se trataba de almas que habían sido culpables de cometer pecados graves, habían confesado y fueron absueltos de sus pecados por el sacerdote, pero no habían satisfecho el daño causado por su actuar en contra de Dios.

En esta visión, se le dijo que por cada pecado mortal cometido y perdonado, había un pago de siete años de reparación en el Purgatorio porque era necesario borrarlo del alma. 

Dado que el daño causado por cada pecado mortal afecta al mundo de manera diferente, algunos más mortal y duraderamente, la cantidad de tiempo y el castigo es diferente.

El tipo de dolor y el sufrimiento que tenía cada una de estas almas, era proporcional al tipo de pecado, al daño hecho por los pecados, y al número de las heridas infligidas a Sagrado Corazón de Nuestro Señor por estos pecados.

En este nivel, se encontró con las pobres almas de laicos y religiosos, por igual.

Las del laicado eran almas que habían llevado una vida de pecado, y se convirtieron hacia el final de sus vidas. La conversión al Señor y su Iglesia es un don de Dios para nosotros, ya que sólo el Espíritu Santo puede convertir los corazones de los hombres. Como no habían pagado su deuda en la tierra, tenían que compensar la factura del Señor aquí en el Purgatorio.

Las almas de los religiosos eran las que no habían mantenido los votos que habían profesado.

Tan pronto como esto se le explicó, San Francisca vio el alma de un sacerdote que era muy bien conocido. Tenía una cubierta en su cara, para tratar de ocultar la mancha fea que le había quedado.

Ahora, este sacerdote había llevado una vida verdaderamente sacerdotal, como buenos administradores de los Sacramentos y pastor de su rebaño. Su único pecado había sido una destemplada gula ante los alimentos, en lugar de buscar su recompensa en la creación de Dios.

 

via: http://forosdelavirgen.org/102185/purgatorio-bajo/

 

Anuncios

La gente no se da cuenta de lo que es el Purgatorio

Estimado lector, lee detenidamente este pequeño libro
con cuidado y bendecirás el día que cayó en tus manos.
Las benditas animas del purgatorio
“Es incomprensible como algunos católicos, aún aquellos que de una u otra forma son devotos, vergonzosamente desatienden a las almas del Purgatorio.”
“No hay mayor hambre, sed, pobreza, necesidad, pena, dolor, sufrimiento que se compare a los de las
Almas del Purgatorio…”
“Es muy posible que algunos de nuestros más cercanos y queridos parientes estén todavía sufriendo las purificantes penas del Purgatorio y llamándonos entre lastimosos gemidos para que los ayudemos y aliviemos.
“Nuestros corazones están llenos de amor a sí mismos, duros. Tenemos hogares felices, espléndida comida, vestido, y abundancia de todas las cosas.” 
“Muchos de nuestros projimos viven en el hambre y la miseria, y le damos tan poco, mientras que vivimos en el despilfarro y gastamos en nosotros mismos sin necesidad.
“Hay un infinito numero de faltas en el amor, egoísmo, pensamientos, palabras, actos de sensualidad, también en cientos de variantes; faltas de caridad en el pensamiento, palabra, obra, y omisión. Holgazanería, vanidad, celos, tibieza y otras innumerables faltas.”

“Ellos piensan y trabajan y descansan para satisfacerse a sí mismos. Dios ocupa un pequeñísimo espacio en sus días y sus mentes. Esto es un desaire a Su Amantísimo Corazón, el cual siempre piensa en nosotros.
“Todos esos pecados, mortales o veniales, se acumulan por 20,30,40,60 años de nuestras vidas. Todos y cada uno deberán ser expiados para después de la muerte.”

“Entonces, ¿es de asombrarse que algunas almas tengan que estar en el Purgatorio por tanto tiempo?”

“La gente no se da cuenta de lo que es el Purgatorio.
No conciben las espantosas penas, ni tienen idea de los largos años que las almas son retenidas en esas horribles llamas. Como resultado, hacen poco o nada para evitarse a sí mismos el Purgatorio, y aún peor, cruelmente ignoran a las pobres almas que ya están allí y que dependen enteramente de ellos para ser auxiliadas.”
ORACION DE SANTA GERTRUDIS LA MAYOR
Oración para salvar 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.

Nuestro Señor le dijo a la gran Santa Gertrudis que la siguiente oración salvaría 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rezara.

Esta oración para salvara 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.

“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa sangre de vuestro Divino Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las santas almas del Purgatorio.-Amen”

 

 

Recomendación: Reza el próximo oración por lo menos dos veces, para sacar a lo menos dos veces la cantidad de almas del Purgatorio. Después de la oración, pídale a las almas libradas del Purgatorio por sus oraciones que recen para tus intenciones.Nuestra Señora nos asegura que si rezamos estas oraciones, “¡podremos liberar muchas, pero muchísimas almas!”

“Para las ánimas del Purgatorio, las Santas Llagas constituyen un verdadero tesoro de Tesoros.”

REZAD POR LAS ANIMAS DEL PURGATORIO

El mayor número de almas son liberadas durante la S. Consagración el la Misa, que durante cualquier otro tiempo. No obstante, muchas almas vuelan al Cielo en la Navidad. Esta liberación sigue después, en las fiestas de Nuestro Señor, en las de Nuestra Señora, y en las fiestas de los grandes santos. Mediante las oraciones ofrecidas a su favor, las ánimas del Purgatorio reciben insignes gracias en ciertas otras ocasiones, por ejemplo, en su día natal, en el día de su bautismo, y en el aniversario de su fallecimiento.

Aquí en la tierra, si nos dedicamos a ofrecer sufragios por las pobres ánimas del Purgatorio, recibiremos el mismo favor después cuando sea nuestro turno. Entonces, los fieles se acordarán de rezar por nosotros también. Por otra parte, Nuestro Señor será compasivo con nosotros cuando estemos sufriendo en el Purgatorio.

La Santísima Virgen nos pide rezar por las Pobres Animas. Para este fin, Ella nos recomienda las siguientes oraciónes:

5 veces el Credo. . .;

1 vez la Salve. . .;

1 vez el Padrenuestro. . .;

1 vez el Ave María. . .;

1 vez Gloria al Padre. . .;

1 vez “Réquiem” (Dales el descanso eterno, Señor, y que la luz perpetua ilumine sobre ellos. Que descansen en paz. Amen.)

BIBLIA – 2 Macabeos, Capítulo 12. Versículo 46: 
“Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos a fin de que sean libres de las penas de sus pecados.”

Una indulgencia, aplicable SOLAMENTE a las almas en purgatorio, se concede cuando devotamente se visita un cementerio y se ruega por los difuntos.

CIEN REQUIEM POR LAS ALMAS DE PURGATORIO

MODO DE PRACTICAR ESTA PIADOSA DEVOCIÓN

Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.

Se empieza rezando un Padrenuestro y después una decena de Réquiem en esta forma:

Dadles, Señor, el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.

En cada cuenta grande se dirá la jaculatoria y ofrenda siguientes:

JACULATORIA

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por vosotros para que El os dé la gloria del paraíso.

OFRENDA

Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasión y muerte de Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José, por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores.

En seguida se rezan la segunda y demás decenas de Réquiem sobre las cuentas pequeñas, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o sea la centena de Réquiem, se rezará la siguiente oración:

DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David

Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.

Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.

¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?

Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.

Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.

¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.

Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.

Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.

Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:

¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.

¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!

Que la Virgen los acompañe siempre

Relatos de Almas del Purgatorio

RELATOS DE ALMAS DEL PURGATORIO

Siempre es bueno reavivar nuestra creencia en el purgatorio, porque seguramente habrá allí en este momento parientes, amigos y conocidos a la espera de nuestra oraciones que le hagan más corto su período de purgación, y porque quizás nos toque estar allí un tiempo, y estaremos también anhelando que oren por nosotros.
Ofrecemos nueve relatos antiguos sobre almas del purgatorio.

PRIMER RELATO
Refiere Tomás de Cantimprato que a un hombre muy virtuoso, pero que, a causa de una larga y terrible enfermedad, estaba muy deseoso de morir, se le apareció el Ángel del Señor y le dijo: “Dios ha aceptado tus deseos, escoge, pues: o pasar tres días en el purgatorio y después ir al cielo, o ir al cielo sin pasar por el purgatorio, pero sufriendo todavía un año de esa enfermedad”.
Eligio lo primero: murió y fue al purgatorio. No había aun pasado un día, cuando el ángel se le presento de nuevo. Apenas le hubo visto aquella pobre alma, “no es posible, exclama, que tú seas el Ángel bueno, pues me has engañado así. Me decías que solo estaría tres días en este lugar, ¡y hace ya tantos años que estoy sufriendo aquí las más horribles penas!
-Tú eres quien te engañas, contesto el Ángel: todavía no ha pasado un día, tu cuerpo esta aun por enterrar, si prefieres sufrir un año más esta enfermedad Dios te permite aun salir del Purgatorio y volver al mundo.
– Si, Ángel santo, replico, no solo esta enfermedad durante un año, sino cuantas penas, dolores y males haya en el mundo sufriré gustoso, antes que padecer una sola hora las penas del Purgatorio”.
Volvió, pues, a la vida y sufrió con admirable alegría un año más aquella enfermedad, publicando a todos lo terrible que son las penas del Purgatorio.

SEGUNDO RELATO
Refieren varios autores que estando un religioso carmelita descalzo en oración, se le apareció un difunto con semblante muy triste y todo el cuerpo rodeado de llamas. “¿Quién eres tú? ¿Qué es lo que quieres?, pregunto el religioso.
– Soy, respondió, el pintor que murió días pasados, y deje cuanto había ganado para obras piadosas.
-¿Y cómo padeces tanto, habiendo llevado una vida tan ejemplar?, volvió a decirle al religioso.
-¡Ay!, contesto el difunto, en el tribunal del supremo Juez se levantaron contra mi muchas almas, unas que padecían terribles penas en el purgatorio, y otras que ardían en el infierno, a causa de una pintura obscena que hice a instancias de un caballero.
Por fortuna mía se presentaron también muchos santos, cuyas imágenes pinte, y dijeron para defenderme que había hecho aquella pintura inmodesta en la juventud, que después me había arrepentido y cooperado a la salvación de muchas almas, pintando imágenes de Santos, y por último que había empleado lo que había ganado a fuerza de muchos sudores, en limosnas y obras de piedad.
Oyendo el Juez soberano estas disculpas, y viendo que los santos interponían sus meritos, me perdono las penas del infierno pero me condeno a estar en el purgatorio mientras dure aquella pintura.
Avisa pues, al caballero N.N. que la eche al fuego, y ¡ay! de él si no lo hace. Y en prueba de que es verdad lo que te digo, sepa que dentro de poco tiempo morirán dos de sus hijos. Creyó, en efecto, el caballero la visión y arrojo al fuego la imagen escandalosa. Antes de los dos meses se le murieron los dos hijos, y el reparó con rigurosa penitencia los daños ocasionados a las almas.

TERCER RELATO
Estaba santa Brígida en altísima contemplación, cuando fue llevada en espíritu al purgatorio. Allí vio, entre otras, a una noble doncella, y holló que se quejaba amargamente de su madre, por el demasiado que le había tenido: “!AH! decía, en vez de reprenderme y sujetarme, ella me proporcionaba modas, novios, me incitaba a ir a los bailes, saraos, teatros, y hasta me engalanaba ella misma. Es verdad que me enseñaba alguna devociones, pero que gusto podían dar estas a Dios llendo mezcladas con tanto galanteo y profanidad?.
No obstante, como la misericordia del señor es tan grande, por aquellas devociones que hacía, Dios me concedió tiempo para confesarme bien y librarme del infierno.
Pero ay!!!, que penas estoy padeciendo, si lo supieran mis amigas!!, que vidas tan distintas llevarían!!. La cabeza que antes ataviaba con dijes y vanidades esta ahora ardiendo entre llamas vivísimas, las espaldas y brazos que llevaba descubiertos los tengo ahora cubiertos y apretados con hierros de fuego ardentísimo, las piernas y pies, que adornaba para el baile ahora son atormentados horriblemente, todo mi cuerpo, en otro tiempo tan pulido y ajustado ahora se halla sumergido en toda clase de tormentos.”
Conto la santa esta visión a una prima de la difunta, muy entregada también a la vanidad, y esta cambio de vida en términos que, entrando a un convento de muy rigurosa observancia procuro con rigidísimas penitencias reparar los desordenes pasados, y auxiliar a su parienta que estaba padeciendo tanto en el purgatorio.

CUARTO RELATO
Había en Bolonia una viuda noble, que tenía un hijo único muy querido. Estando divirtiéndose un día con otros jóvenes, paso un forastero y les interrumpió el juego. Reprendiéndole ásperamente el hijo de la viuda, y resentido el forastero, saco un puñal, se lo clavo en el pecho y dejándole palpitando en el suelo, echo a huir calle abajo con el puñal ensangrentado en la mano, y se metió en la primera casa que encontró abierta.
Allí suplicó a la señora que por amor de Dios le ocultase, y ella, que era precisamente la madre del joven asesinado, le escondió en efecto. Entre tanto llego la justicia buscando al asesino, y no hallándole allí, “sin duda, dijo uno de los que les buscaba, no sabe esta señora que el muerto es su hijo, pues si lo supiera, ella misma nos entregaría al reo, que indudablemente debe estar aquí”.
Poco falto, para que muriese la madre de sentimiento al oír estas palabras. Mas luego, cobrando animo y conformándose con la voluntad Divina, no solo perdono al que había matado a su único y tan estimado hijo, sino que le entrego todavía una cantidad de dinero y el caballo del difunto para que huyese con más prontitud, y después le adopto como su hijo.
Pero, ¡cuán agradable fue a Dios esta generosa conducta! Pocos días después estaba la buena señora, haciendo oración, por el alama del difunto, cuando de pronto se le apareció su hijo, todo resplandeciente y glorioso, diciéndole: “Enjuagad madre mía, vuestras lagrimas y alegraos, que me he salvado. Muchos años tenía que estar en el purgatorio, pero vos me habéis sacado de él, con las virtudes heroicas que practicasteis perdonando y haciendo bien al que me quito la vida. Más os debo por haberme librado de tan terribles penas, que por haberme dado a luz. Os doy las gracias por uno y otro favor, ¡adiós, madre mía, adiós, me voy al cielo donde seré dichoso por toda la eternidad”.

QUINTO RELATO
Derrotado por Cayano, el ejército de Mauricio y hechos prisioneros gran número de soldados, Cayano pidió al emperador una moneda y no de valor muy subido, por el rescate de cada prisionero. Mauricio se negó a darla. Cayano pidió entonces una de menos valor, y habiéndosela también rehusado, exigió por ultimo una ínfima cantidad, la que no habiendo podido lograr tampoco, irritado el bárbaro, mando cortar la cabeza a todos los soldados imperiales que tenía en su poder. Mas ¿Qué sucedió?
Pocos días después Mauricio tuvo una espantosa visión. Citado al tribunal de Dios, veía gran multitud de esclavos que arrastraban pesadas cadenas, y con horrendos gritos pedían venganza contra él. Oyendo el Juez supremo, tan justas quejas, se vuelve a Mauricio y le pregunta:
“¿Dónde quieres ser más castigado: en esta o en la otra vida?
-¡Ah! Benignísimo Señor, responde el prudente emperador, prefiero ser castigado en este mundo. Pues bien, dijo el juez, en pena de tu crueldad con aquellos pobres soldados, cuya vida no quisiste salvar a tan poco precio, uno de tus soldados te quitara la corona, fama y vida acabando con toda tu familia”.
En efecto, pocos días después se le insurrecciono el ejército, proclamando a Focas por emperador. Mauricio fugitivo se embarco en una pequeña nave con algunos pocos que le seguían, más en vano, furiosas las olas lo arrojan a la playa, y llegando los partidarios de Focas, le atan a él y a cuantos le seguían y los llevan a Eutropia, en donde, ¡oh, padre infeliz!
Después de haber visto con sus propios ojos la cruel carnicería que hicieron de cinco hijos suyos, fue muerto ignominiosamente, y no paso mucho tiempo sin que el resto de su familia sufriese la misma desgracia.
¡Ah! Cristianos que oís esto, no son unos pobres soldados, son vuestros propios hermanos y vuestros propios padres los que han caído prisioneros de la Justicia divina.
Este Dios misericordioso pide por su rescate una muy pequeña moneda, de gran valor, es verdad, pero muy fácil de dar. “¿Y seréis tan duros que se le neguéis? ¿Tan insensibles seréis a la felicidad de las ánimas y a vuestros propios intereses?

SEXTO RELATO
Tenía una pobre mujer napolitana una numerosa familia que mantener, y a su marido en la cárcel, encerrado por deudas. Reducida a la ultima miseria, presento un memorial un gran señor, manifestándole su infeliz estado y aflicción, pero con todas las suplicas no logro más que unas monedas.
Entra desconsolada a una Iglesia, y encomendándose a Dios, siente una fuerte inspiración de hacer decir con aquellas monedas una Misa por las Ánimas, y pone toda su confianza en Dios, único consuelo de los afligidos. ¡Caso extraño!
Oída la Misa, se volvía a casa, cuando encuentra a un venerable anciano, que llegándose a ella le dice: “¿Qué tenéis, mujer? ¿Qué os sucede?” La pobre le explico sus trabajos y miserias. El anciano consolándola le entrega una carta, diciéndole que la lleve al mismo señor que le ha dado las monedas. Este abre la carta, y ¿Cuál no es su sorpresa cuando ve la letra y firma de su amantísimo padre ya difunto? ¿Quién os ha dado esta carta?
-No lo conozco, respondió la mujer, pero era un anciano muy parecido a aquel retrato, solo que tenía la cara más alegre. Lee de nuevo la carta, y observa que le dicen: “Hijo mío muy querido, tu padre ha pasado del purgatorio al cielo por medio de la Misa que ha mandado celebrar esa pobre mujer. Con todas veras la encomiendo a tu piedad y agradecimiento, dale una buena paga, porque está en grave necesidad”.
El caballero, después de haber leído y besado muchas veces la carta, regándola con copiosas lagrimas de ternura: “Vos, dice a la afligida mujer, vos con la limosna que os hice, habéis labrado la felicidad de mi estimado padre, yo ahora hare la vuestra, la de vuestro marido y familia”.
En efecto, pago las deudas, saco al marido de la cárcel, y tuvieron siempre de allí en adelante cuanto necesitaban y con mucha abundancia. Así recompensa Dios, aun en este mundo, q los devotos de las benditas Animas.

SÉPTIMO RELATO
Cómo, diciendo misa el hermano Juan de Alverna el día de Difuntos, vio que muchas almas eran liberadas del purgatorio. Celebraba una vez la misa el hermano Juan el día siguiente a la fiesta de Todos los Santos por todas las almas de los difuntos, como lo tiene dispuesto la Iglesia, y ofreció con tanto afecto de caridad y con tal piedad de compasión este altísimo sacramento, el mayor bien que se puede hacer a las almas de los difuntos por razón de su eficacia, que le parecía derretirse del todo con la dulzura de la piedad y de la caridad fraterna.
Al alzar devotamente el cuerpo de Cristo y ofrecerlo a Dios Padre, rogándole que, por amor de su bendito Hijo Jesucristo, puesto en cruz por el rescate de las almas, tuviese a bien liberar de las penas del purgatorio a las almas de los difuntos creadas y rescatadas por Él, en aquel momento vio salir del purgatorio un número casi infinito de almas, como chispas innumerables que salieran de un horno encendido, y las vio subir al cielo por los méritos de la pasión de Cristo, el cual es ofrecido cada día por los vivos y por los difuntos en esa sacratísima hostia, digna de ser adorada por los siglos de los siglos. Amén.

OCTAVO RELATO
Cómo, por los méritos de fray Gil, fue librada del purgatorio el alma de un fraile Predicador, amigo suyo.
Estaba ya fray Gil con la enfermedad de la que a pocos días murió, y enfermó también de muerte un fraile dominico. Otro religioso amigo de éste, viéndole próximo a morir, díjole:
– Hermano mío, si te lo permitiese el Señor, quisiera que después de tu muerte vinieses a decirme en qué estado te encuentras.
El enfermo prometió complacerle, caso de que le fuese posible.
Ambos enfermos murieron el mismo día, y el de la Orden de Predicadores se apareció a su hermano superviviente, y le dijo:
– Voluntad es de Dios que te cumpla la promesa.
– ¿Qué es de ti? -le preguntó el fraile.
– Estoy bien -respondió el muerto-, porque aquel mismo día murió un santo fraile Menor, llamado fray Gil, al cual, por su grande santidad, concedió Jesucristo que llevase al cielo todas las almas que había en el purgatorio. Con ellas estaba yo en grandes tormentos, y por los méritos del santo fray Gil me veo libre.
Dicho esto, desapareció, y el fraile que tuvo esta visión no la reveló a nadie; pero ya enfermo, temeroso del castigo de Dios por no haber manifestado la virtud y gloria de fray Gil, hizo llamar a los frailes Menores. Se presentaron diez, y, reunidos con los frailes Predicadores, reveló el enfermo devotamente la visión ya referida. Investigaron con diligencia, y supieron que los dos habían muerto en un mismo día.
En alabanza de Jesucristo y del pobrecillo Francisco. Amén.

NOVENO RELATO
Santa Gertrudis, aquella esposa tan regalada del Señor, había hecho donación de todos sus meritos y obras buenas a las pobres Animas del purgatorio, y para que los sufragios tuviesen más eficacia y fuesen más adeptos a Dios, suplicaba a su Divino Esposo le manifestase porque alma quería que satisfaciese. Se lo otorgaba su Divina Majestad, y la santa multiplicaba, oraciones, ayunos, cilicios, disciplinas y otras penitencias, hasta que aquella alma hubiese salido del purgatorio. Sacada una, pedía al Señor le señalara otra, y así logro liberar a muchas de aquel horrible fuego.
Siendo ya la santa de edad avanzada, le sobrevino una fuerte tentación del enemigo que le decía: “¡Infeliz de ti! ¡Todo lo has aplicado a las Animas del Purgatorio, y no has satisfecho todavía tus pecados! Cuando mueras, ¡que penas y tormentos te esperan!”
No dejaba de acongojarla este pensamiento, cuando se le apareció Cristo Señor Nuestro, y la consoló diciendo: “Gertrudis, hija mía muy amada, no temas, los sufragios que tu ofreciste a las Animas del Purgatorio, me fueron muy agradables, tu no perdiste nada, pues en recompensa no solo te perdono las penas que allí habías de padecer, sino que aun aumentare tu gloria de muchísimos grados. ¿No había prometido yo dar el ciento por uno, pagando a mis fieles servidores con medida buena, abundante y apretada? Pues mira, yo hare que todas las almas libertadas con tus oraciones y penitencias te salgan a recibir con muchos Ángeles a la hora de la muerte, y que, acompañada de este numeroso y brillante cortejo de bienaventurados, entres en el triunfo de la gloria”.

Regreso del purgatorio – Gloria Polo

Gloria Polo es una odontóloga colombiana que va por el mundo, compartiendo su testimonio. El 5 de mayo de 1995, estando en la Universidad Nacional de Bogotá, se acercó a protegerse de la intensa lluvia debajo de unos árboles con su sobrino. En ese momento, les cayó un rayo y quedaron los dos carbonizados y dados clínicamente por muertos, con paro cardíaco. Su sobrino murió definitivamente. Ella pudo volver para contarlo. Y dice:

Me encontré dentro de un túnel y me salieron al encuentro mis bisabuelos, mis padres y muchos otros familiares y personas con las cuales tuve algo que ver en mi vida. El Señor me concedió el regresar, al acordarme de mis hijos y de mi esposo. Y me encontré en una camilla de la enfermería de la Universidad Nacional. Después de estar tres días en coma me llevaron al Seguro Social y me operaron para raspar todos los tejidos de mi cuerpo, quemados por el rayo. Al estar anestesiada, vuelvo a salir de mi cuerpo. Veo desde arriba lo que estaban haciendo los médicos con mi cuerpo y paso por muchos túneles que van hacia abajo. Al principio, tenían luz, pero fui descendiendo y la luz se iba perdiendo. Comienzo a andar por unos túneles de tinieblas espantosas. Lo más oscuro de lo oscuro terrenal, es luz del mediodía allá. Había un olor nauseabundo. Y veo un vacío, donde había muchísima gente. Lo más horroroso era que allí no se sentía ni un poco de amor de Dios ni una gota de esperanza. Y vi muchos demonios y mucha gente con miradas de odio tan espantosas que daban terror. Pero el tormento más terrible era la ausencia de Dios. No se sentía a Dios.

Entonces, me agarran por los pies. Mi cuerpo entra en un hueco, pero mis pies están sostenidos desde arriba. Fue un momento terrorífico y empecé a gritar: “Almas del purgatorio, sáquenme de aquí”. De pronto, veo una lucecita en medio de aquella gran oscuridad. Veo unas escaleras encima del hueco y veo a mi papá, que había fallecido cinco años antes, y un poco más arriba veo a mi mamá con mucha más luz y en posición de estar orando. Cuando los vi, sentí una gran alegría y empecé a gritar: “Papito, mamita, por favor, sáquenme de aquí”. ¡Si hubieran visto el dolor tan grande que ellos sintieron! Mi papá empezó a llorar y mi mamá oraba y comprendí que no me podían sacar de allí.

Al punto, comenzó la revisión de toda mi vida. ¡Tenía tantos pecados! Había creído en la reencarnación y me di cuenta que era mentira, pues allí estaban mis bisabuelos y familiares, que no habían regresado a la tierra con una nueva vida. A los 13 años hice mi última confesión, después dejé de creer en Dios. Creía que el hombre era fruto de la evolución. No creía en el diablo ni en el infierno, pero ahora lo estaba experimentando.

Yo había sido una mujer de mundo, una intelectual, esclavizada del cuerpo. Cuatro horas diarias de aeróbicos, masajes, dietas. Una rutina esclavizante para tener un cuerpo bello. El amor a mi cuerpo era el centro de mi vida. Y Dios permitió que mi cuerpo quedara carbonizado con muchos tejidos quemados en las piernas, en los senos… Entonces, comprendí que cada vez que había estado con mis senos descubiertos y mi cuerpo con ropa corta, estaba incitando a los hombres a que me miraran y tuvieran malos pensamientos, y así los hacía pecar.

Yo aconsejaba a otras mujeres que, si sus esposos les eran infieles, que ellas hicieran lo mismo o que se divorciasen. Defendía el aborto, el divorcio y la eutanasia. Yo había abortado a mis 16 años. Convencía a las jóvenes para que estuvieran a la moda y exhibieran sus cuerpos, y les decía: “Sus mamás les hablan de virginidad y castidad, porque están pasadas de moda; ellas hablan de una Biblia de hace dos mil años y los curas no se han modernizado. Ellos hablan de lo que dice el Papa, pero el Papa está pasado de moda”. Y yo les enseñé los métodos de planificación para no quedar embarazadas. Pero les fallaron y tres sobrinas mías y la novia de un sobrino abortaron por mis consejos. A algunas yo les di el dinero para el aborto. Yo usaba la T de cobre, que es abortiva, y vi a cuántos bebés yo había matado también, que habían sido concebidos y después expulsados…

También había creído en supersticiones. A una señora, que iba a mi consultorio, le dije que no creía en esas cosas, pero que por si acaso, echara esos “riegos” para la buena suerte. En un rincón, donde no lo veían mis pacientes, había colocado una penca de sábila con una herradura, para alejar las energías negativas. Otro punto importante, que me hizo ver el Señor, fue mi mentira. Desde pequeñita aprendí a evitar los castigos de mi mamá, que eran bastante severos, con mentiras, empezando a volverme mentirosa. A medida que iba creciendo y crecían mis pecados, mis mentiras eran más grandes.

Criticaba mucho a los sacerdotes. En mi familia, desde pequeños, criticábamos a los sacerdotes, empezando por mi papá, que nos decía que eran mujeriegos y tenían más plata que nosotros. Pero el Señor me dijo: “¿Quién eres tú para hacerte Dios y juzgar a mis ungidos?”. Recuerdo también que el Señor me hizo ver aquella vez en que robé 4.500 pesos. Una señora me dio 4.500 pesos de más en un supermercado de Bogotá. El Señor me hizo ver que para mí no eran nada, pero para aquella mujer, que cobraba el sueldo mínimo, era la alimentación de tres días. Y me mostró cómo sufrió y aguantó el hambre dos días con sus dos hijos por mi culpa.

Cuando se cerró el Libro de la vida y terminó la revisión de vida, me vi que estaba en el hueco a punto de que se abriera la puerta del infierno. Entonces, empecé a gritar: “Jesús, ten compasión de mí. Señor, dame una segunda oportunidad”. Y ése fue el momento más bello. No tengo palabras para describir ese momento. Jesús me levantó y me hizo ver la importancia de la oración de muchas personas, que habían orado por mí. Vi a un hombre pobrecito. Jesús me dijo: “Esa persona te ama tanto que ni siquiera te conoce”. Y me mostraba que vivía al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta. Y había comprado una panela, que le dieron envuelta en una hoja del periódico “El Espectador” del día anterior. Allí estaba mi fotografía de quemada por el rayo. Cuando el hombrecito leyó la noticia, empezó a llorar con un amor tan grande, que decía: “Señor, ten compasión de mi hermanita, sálvala. Si salvas a mi hermanita, te prometo que voy al Santuario de Buga y te cumplo una promesa, pero sálvala”. Y me dijo el Señor con todo su amor: “Eso es amar al prójimo. Vas a volver, vas a tener tu segunda oportunidad, pero vas a repetir tu historia no mil veces, sino mil veces mil”. Y eso es lo que estoy haciendo por el mundo entero.

Otro caso parecido es el de Marino Restrepo, cuyo testimonio lo he oído en DVD. Marino Restrepo, colombiano, actor y compositor, que a los 14 años perdió la fe. Vivió en Alemania y en California muchos años. A los 47 años fue raptado por la guerrilla colombiana. Estuvo secuestrado durante cinco meses y medio hasta que se pagó un fuerte rescate. Durante el tiempo de su cautiverio, tuvo una experiencia de Dios. Se presentó ante la presencia de Dios y Jesús le hizo ver toda su vida con todos sus pecados: su falta de fe, su creencia en ideas orientales, como la reencarnación, sus pecados de adulterio… Le hizo ver el cielo, el infierno con los demonios y el purgatorio. Jesús le habló de la falta de fe en el mundo. También se le presentó la Virgen María, de quien se había alejado, al alejarse de la fe católica.

Jesús le dio una segunda oportunidad y lo envió a dar su testimonio y a predicar la fe católica por todo el mundo, que es lo que ha hecho hasta ahora en 28 países. Y sigue predicando…

A %d blogueros les gusta esto: