María Cuenta a los Videntes el Nacimiento de Jesús

La Santísima Virgen se ha referido a la Navidad y al nacimiento de Jesús en repetidas oportunidades a varios videntes.

¿Y qué información mas acreditada podemos obtener?

nacimiento-de-jesus1

Hace alrededor algo más de 20 años y en la misma ventada de tiempo, María habló de este tema con videntes de Medjugorje.
.
Y también con Gladys Quiroga de Motta, la vidente de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás.
.
Pero antes la había hablado a Santa Brígida de Suecia, María de Agreda, Catalina Emmerich, Luisa Picarreta, María Valtorta. 

 

Leer también estas otras visiones del nacimiento de Jesús:

 

LA VISIÓN DE SANTA BRÍGIDA DE SUECIA

Aunque no es una vidente actual, de cualquier forma es interesante relatar la visión de Santa Brígida porque además fue la base para obras de arte.

En una peregrinación a Belén en 1371-1372, Santa Brígida de Suecia (1302-1373) tuvo una visión de la Natividad de Cristo. 

Su descripción de esta visión se convirtió en una pintura de Niccolo di Tommaso, artista florentino, quien probablemente conoció a Santa Brígida en Nápoles alrededor de 1372.

cuadro-de-niccolo-di-tommaso

 

LA OBRA DE NICCOLO DI TOMMASO

En el ala izquierda de la obra se muestran cuatro santos:

Antonio Abad, con un bastón;

Catalina de Alejandría, con una corona, con la palma de mártir, y una rueda dentada;

el obispo Nicolás de Bari, con las tres bolas de oro que él le dio a un caballero empobrecido de las dotes de sus hijas; y

Santiago el Mayor, con el bastón de peregrino.

Arriba, en la Anunciación el ángel Gabriel se arrodilla en un prado verde.

En el ala derecha hay una escena de la Crucifixión con la Virgen de luto y Juan el Evangelista y María Magdalena abrazando la cruz.

Arriba, la Virgen arrodillada ante un altar.

La sección central muestra la visión de la Natividad de Santa Brígida de Suecia (1302-1373; canonizada 1391), que se arrodilla en oración afuera de una gruta.

Ella tiene un halo, rayos y lleva un hábito negro y velo blanco; una cantimplora de peregrino cuelga detrás de ella.

Dentro de la gruta, la Virgen se arrodilla en la adoración del Niño Jesús.

Su largo cabello rubio está suelto, y su manto y los zapatos se encuentran a su alrededor.

Jesús está desnudo, pero sus pañales están en el suelo delante de él.

José, cruzando los brazos sobre el pecho, está a punto de ponerse de rodillas.

Los rayos de luz forman mandorlas de oro alrededor de Cristo y la Virgen, y una vela ilumina el fondo de la gruta oscura.

Hay dos serafines y dos querubines. Dios Padre, lleva una corona triangular y acompañado de un ejército celestial, mira hacia abajo desde arriba.

Unas inscripciones emanan de él, la Virgen, y los dos serafines.

El tríptico de Niccolo di Tommaso de la Colección Johnson muestra a Brígida con los rayos de bienaventurada, lo que indica que se hizo antes de su canonización.

estatua de santa brigida de suecia

 

LA VISIÓN DE SANTA BRÍGIDA

Esta escena, incluyendo las inscripciones y todos los detalles, proviene de la visión, de santa Brígida que se produjo durante una visita a Belén el 13 de marzo de 1372:

Cuando estuve presente en el pesebre del Señor en Belén… 

Yo veía a una virgen de extrema belleza… envuelta en un manto blanco y una túnica delicada, a través del cual percibí claramente su cuerpo virgen.

Con ella estaba un anciano de gran honestidad, y trajeron con ellos un buey y un asno. 

Estos entraron en la cueva, y el hombre, después de haberlos atado al pesebre, salió y llevó a la virgen una vela encendida.

Entonces la virgen se quitó los zapatos de sus pies, se quitó el manto blanco, que la envolvía, se quitó el velo de la cabeza, y los puso junto a ella.

Permaneciendo así en su túnica sola con su hermoso cabello dorado cayendo libremente por sus hombros. 

Luego sacó dos pequeños lienzos y dos tejidos de lana, de exquisita pureza y finura, que había traído, para el niño que había de nacer.

Y otros dos pequeños artículos con los que cubrir la cabeza, y los puso a su lado con el fin de utilizarlos en el momento oportuno.

Y cuando todo estaba preparado de este modo, la Virgen se arrodilló con gran veneración en una actitud de oración.

Estaba de espaldas al pesebre, pero su rostro estaba levantado al cielo, hacia el este. 

Con las manos extendidas y los ojos fijos en el cielo como en éxtasis, perdida en la contemplación, en un rapto de dulzura divina. 

Y mientras ella estaba de pie en oración, vi al niño moviéndose en el vientre y de repente en un momento ella dio a luz a su hijo, quien irradiaba una luz y esplendor inefable, que el sol no era comparable al mismo.

Ni tampoco la vela que San José había puesto allí daba ninguna luz en absoluto.

La luz divina había aniquilado totalmente la luz material de la vela.

Y tan repentina e instantánea fue esta forma de dar a luz, que no podría descubrir ni discernir cómo, o por medio de qué dio a luz. 

En verdad de repente, vi al glorioso niño acostado en el suelo desnudo y brillante.

Su cuerpo era puro a pesar del suelo y la impureza. 

Entonces oí también el canto de los ángeles, que era de una dulzura milagrosa y gran belleza. 

Cuando la Virgen sintió que ya había dado a luz a su hijo, ella inmediatamente se postró ante él, su cabeza se inclinó y con las manos juntas, con gran honor y reverencia y le dijo: ‘Sea la bienvenido mi Dios, mi Señor y mi hijo’. 

Una vez hecho esto, el anciano entró y postrado en el suelo, lloró de alegría. 

Inmediatamente después de su visión, Santa Brígida lo dictó a sus secretarios, que tradujeron su cuento.

Ella volvió a Roma a través de Nápoles en febrero de 1373. En marzo ella estaba en Roma, donde murió a finales de julio.

NACIMIENTO DE XTO Giovanni Tiepolo

 

LA INFORMACIÓN QUE COMPARTIÓ MARÍA CON LOS VIDENTES DE MEDJUGORJE

Mientras corría el año 1984, les informó que el día del Bimilenario de su nacimiento era el 5 de agosto de 1984.

 

VISIÓN DE CÓMO VIVIÓ MARÍA EL NACIMIENTO DE JESÚS

Aquel mismo año, una de las videntes extraoficiales de Medjugorje, Jelena, tuvo la siguiente visión de la Navidad, el 25 de diciembre:

La Virgen me había prometido el 22 de diciembre, que el 25 me iba a mostrar cómo vivió la Navidad; y tuve la siguiente visión:

Al inicio vi un ángel, que luego desapareció. De inmediato todo se volvió oscuridad y de la oscuridad, poco a poco, apareció un cielo estrellado. En el horizonte vi a alguien que se acercaba.

Era san José con un bastón en la mano. Caminaba sobre una calle empedrada y en el fondo, hacia donde se dirigía, vi varias casitas iluminadas.

Al lado suyo, vi un mulo, y sobre él, vi a la Virgen muy triste, mientras le decía a José:

“Estoy muy cansada. Mucho desearía que alguien nos hospedara esta noche”.

Y José contesto:

“Allí hay casas. Pediremos allí”.

Al acercarse a la primera casa, José llamó a la puerta.

Alguien le abrió, pero apenas vio a José y María, cerró inmediatamente la puerta. Esta escena se repitió varias veces.

Y en algún caso, para incitarle a María y a José que no llamaran a las puertas mientras se dirigían hacia sus casas, llegaron hasta a apagar las luces interiores.

Ambos estaban muy tristes, y José particularmente estaba muy adolorido, confundido y turbado por todos estos rechazos. María en medio de su tristeza lo animó diciéndole:

“¡José: conserva la paz!, ¡el día de la alegría ha llegado!
.
Sin embargo, ahora deseo orar contigo porque hay mucha gente que no le permite a Jesús nacer!”

Después de haber orado, María dijo:

“¡José, mira: allá abajo hay un establo! En verdad allí no duerme ninguno. Seguramente está abandonado”.

Y de esta manera se dirigieron hacia allá. Adentro hay un mulo y llevan también el suyo delante del pesebre.

lugar del nacimiento de jesus

Entonces, José recoge un poco de leña para encender el fuego. Luego coloca un poco de paja; pero el fuego se apaga inmediatamente, porque tanto la leña como la paja estaban sumamente húmedas.

Mientras tanto, María, busca como calentarse cerca de los mulos.

Sucesivamente, se me presentó una segunda escena.

El establo, que hasta ahora estaba poco iluminado, de pronto se iluminó como si fuera de día.

Y de momento, cerca de María, vi al Niño Jesús recién nacido, mover las manitas y los piececitos. Tiene un rostro sumamente dulce; parece que ya sonríe.

El cielo, por otra parte, se llena de muchas estrellas luminosas.

Arriba del establo vi dos ángeles que llevaban en la mano algo parecido a una bandera grande, sobre la cual estaba escrito

“¡Te glorificamos, oh Señor!”

Sobre estos dos ángeles, había un enorme ejército celestial que cantaba y glorificaba a Dios.

Luego, algo distante del establo, vi un grupo de pastores que cuidaba su rebaño.

Están cansados y algunos ya dormían. Y he aquí que un ángel se les acerca y les dice:

“Pastores escuchen la buena nueva: ¡Hoy Dios ha nacido en medio de ustedes!

Lo encontrarán recostado en el pesebre de aquel establo. Sepan que lo que les digo es cierto”.

De inmediato los pastores se dirigieron hacia el establo y, habiendo encontrado a Jesús, se arrodillaron y le ofrecieron sencillos dones.

María les agradece con dulzura y agrega:

“Les agradezco por todo, sin embargo, ahora quisiera orar con ustedes porque muchos no quisieron acoger a Jesús que estaba por nacer”.

Después de esto, desapareció instantáneamente esta segunda escena y apareció la tercera.

Vi en Jerusalén a los Magos que preguntaban por Jesús, pero nadie sabía darles información al respecto; hasta que vieron levantarse de nuevo la estrella cometa que los guiaba hasta el establo de Belén.

Extasiados y conmovidos, observan al Niño Jesús, se inclinan rostro en tierra para adorarlo profundamente y luego le ofrecen dones preciosos. María les agradece y les dijo luego:

“Ahora deseo orar con ustedes porque muchos hombres no quisieron adorar a Jesús”.

Hasta aquí la narración de la Navidad según Jelena.

Nacimiento-de-Jesus-Gerard-David

 

TEMAS  PARA MEDITAR PARA LA NOVENA DE NAVIDAD

Ese mismo año, el 15 de diciembre, la Virgen sugirió los siguientes temas de meditación para los días de la Novena de la Navidad.

1 . Abran sus corazones, porque Jesús quiere habitar en ellos después de Navidad.
2 . Acojan la Navidad con alegría.
3 . Purifíquense para la Navidad.
4 . De ahora en adelante, permitan que Jesús ocupe el primer lugar en sus corazones.
5 . Permitan que sólo Jesús los colme de alegría.
6 . Permitan que el amor esté presente en cada una de sus palabras.
7 . Nace el Hombre – Dios que desea el mundo unido.
8 . Vivan en Jesús.
9 . No se aparten de la Navidad.

icono-del-nacimiento

 

MENSAJES DE NAVIDAD DE LA VIRGEN EN SAN NICOLÁS

En la misma ventana de tiempo, la vidente Gladys Quiroga de Motta recibió mensajes de María sobre la Navidad.

 

MARÍA CUENTA EL NACIMIENTO DE JESÚS

23 de diciembre 1984:

“Vosotros recordáis el nacimiento de mi adorado Hijo con amor, con mucho más amor lo recuerdo Yo, que nació de mis entrañas, sin saber el dolor que me esperaba y sin conocer su gran Cruz.

Con todo mi sufrimiento jamás dude del Amor de Dios, jamás me sentí desamparada, porque me hizo comprender, que a pesar del pecado del hombre, de las ofensas del hombre hacia Dios, Él no lo abandona, por el contrario, dio en Cristo su respuesta de Amor, de eterno Amor.

Hijos míos, tenéis que recibir al Señor, cuando vuestro corazón sienta que llega, no lo rechacéis.

A la Navidad la deberéis llevar siempre dentro vuestro, ya que es la llegada del Salvador, de vuestra salvación.
Aleluia.
Quiera Dios haceros ver en profundidad su Amor.”

relieve-de-marfil-del-nacimiento-500x367



23 de diciembre 1985:

“Veo a la Santísima Virgen y me dice, muy suavemente:

“Hija, hoy te revelaré el nacimiento de mi amado y dulcísimo Hijo.
.
Salió de mi vientre, de la misma manera que fue introducido, quiero decir, sin ser tocado.
.
Nació impulsado por el Espíritu del Señor Todopoderoso.
.
No sentí ningún dolor, sólo sentí que mi vientre se abría y se cerraba, mas fue sólo una sensación, porque no me quedó rastro alguno, quedando Yo intacta como antes.
.
Ese fue su maravilloso nacimiento, por la Gracia de Dios Padre.
Amén.”

4 de octubre 1986:

“¡Hija, no sabes cuántos padecimientos sufrimos con mi esposo José!

Tan pobres de amigos y de abrigos para cobijarnos, sólo nos acompañaba la intemperie y luego, ese establo que se convirtió en cuna para mi Hijo y asilo para nosotros.

Esa noche, que se perfilaba triste y silenciosa, fue para José y para Mí, la más hermosa; también lo sería para el mundo, ya que ahí nacía el Salvador de los hombres, el Justo entre los justos y el Señor por sobre todo.

Ora mi querida hija, para que el mundo lo conozca, porque a pesar de todo, de los siglos, no es conocido el Señor y mientras esto no ocurra, padecerá el hombre.

Triste fin se procura éste, siendo que Dios tiene reservado para el cristiano, un hermoso despertar, un comienzo de vida nueva con Cristo y en Cristo.

Alabado siempre sea el Señor.”

 

Fuente: http://forosdelavirgen.org/2977/mensajes-de-navidad-de-la-virgen-en-medjugorje/

 

Las quince oraciones de Santa Brígida

brigida_suecia

LAS QUINCE ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA
(versión completa)

Un Año
Las quince gotitas diarias de la Sangre de Jesús que destruirán la dura coraza de tu alma

Los invitamos a que nos acompañen, rezando estas oraciones durante un año completo, se puede comenzar en cualquier día del año. Nos daría mucha alegría saber quienes han comenzado (ya se han comunicado muchas personas ¿y usted no nos acompaña?). El mail está al final. Que Dios los bendiga.
Les pedimos, a los que puedan y que comenzaron rezando otra de las traducciones de la oraciones, que sigan con estas, es válido, lo que no pueden es saltarse ningún día.
A las personas que comienzan, recen las que aquí les presentamos. Sabemos que son largas y que hay que hacer un esfuerzo, pero piensen, ¡cuánto le costó a Jesús salvar vuestras almas? ¿No habrá llegado el momento que se le devuelva la mano?
¿Por qué rezar estas oraciones? Sucedieron cosas, a nosotros, a otras personas también, lo que nos hace pensar que este es el camino que debemos seguir. Nos hemos decidido después de muchos años a publicar testimonios. Comenzaremos por uno de una persona de Málaga ocurridos vmientras rezaba las oraciones. Ver al final.

Santa Brígida recibió dos juegos de oraciones de Nuestro Señor Jesucristo y otro juego de Nuestra Madre la Santísima Inmaculada Virgen María. Uno de los juegos de Nuestro Señor los rezamos durante un año (oraciones que están aquí), mientras que el otro lo rezamos por doce años (ver link al final). De Nuestra Madre recibió la devoción diaria a sus Siete Dolores. Nuestro Señor y la Santísima Virgen prometieron tanto a través de Santa Brígida de Suecia a las almas que recen estas oraciones, que debemos lograr que se vuelvan mucho más conocidas. Para ello les solicitamos que las divulguen entre familiares y amigos.

Frente a este Cristo, Santa Brígida recibió las oraciones.
Hoy se encuentra en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma

Oración
Santa Brígida, te rogamos nos alcances del Señor, la perseverancia diaria para rezar estas oraciones por las Santas Llagas de Jesucristo. Tráenos de su Divina Misericordia el privilegio de meditarlas y su aprovechamiento espiritual. Intercede ante el Señor para que disfrutemos con gozo de las promesas que contienen, por mediación de Nuestra Santísima Madre. Amén.

 

Para que se cumplan las promesas, se deben rezar las 15 oraciones (las quince oraciones todos los días) durante un año completo. No se debe faltar. Si faltase por alguna vez, se perderán los PRIVILEGIOS (aunque vayan terminando el mes doce, ¿se saltaron un día? ¡No sirve! Tienen tiempo, en caso de olvido, después de las 12:00 de la noche, hasta la madrugada, antes del alba). Se debería empezar de nuevo otra vez rezando las oraciones diariamente por el año entero. Suponiendo que durante el año completo se rezan 5480 oraciones. Se debe rezar con devoción, concentrando en las palabras que se pronuncian. Las oraciones se rezan mentalmente, es decir se van leyendo. Se rezan en forma individual; no son para ser rezadas en comunidad, cada persona las debe rezar por separado.

El papa Pio IX declaró conocimiento de estas oraciones. De esta manera, el Sumo Pontífice admitió la autenticidad de esta plegaria para el bien de las almas; y firmó la aprobación el día 31 de mayo de 1862.
Esta declaración del Santo Padre Pío IX fue confirmada con actos tangibles y concretos. Las promesas ya se han realizado a favor de todas las personas que han rezado estas oraciones. Además, se han producido numerosos hechos sobrenaturales. Por este medio, Dios se ha dignado dar a conocer la rigurosa veracidad de estas oraciones y promesas.

Los que visitan la Iglesia de San Pablo en Roma todavía pueden contemplar el Crucifijo Milagroso, colocado arriba del Sagrario, se encuentra en la Capilla del Santísimo Sacramento. Este Crucifijo Milagroso fue esculpido por Pierre Cavallini. Es el mismo crucifijo ante cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15 Oraciones del mismo Nuestro Señor.

Por mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuántos latigazos había recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: “Recibí en Mi Cuerpo cinco mil, cuatrocientos ochenta latigazos; son 5.480 azotes (recordemos que fueron sesenta los verdugos quienes lo azotaron, quienes se iban relevando, Pilato había prometido dejarlo libre después del castigo y los judíos sobornaron a los verdugos para que resultara muerto, pero Jesús no moría y seguían azotándolo y azotándolo, por ello se explica la cantidad de azotes que recibió y se podrán dar cuenta en las condiciones deplorables en que llevó la Cruz). Si queréis honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también 15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le dictó las oraciones a la santa.)
Nota: Posteriormente se le agregó el Gloria (a la Santísima Trinidad)

LAS PROMESAS

El Crucificado prometió a Santa Brígida los siguientes privilegios, con la condición de que ella fuera fiel a la diaria recitación del Oficio Divino. Y se garantizaban también a todo aquel que diga las oraciones devotamente cada día por el espacio de un año, las siguientes promesas:
1.- Cualquiera que recite estas oraciones, obtendrá el grado máximo de perfección.

2.- Quince días antes de su muerte, tendrá un conocimiento perfecto de todos sus pecados y una contrición profunda de ellos.

3.- Quince días antes de su muerte le daré mi precioso cuerpo a fin de que escape del hambre eterna; le daré a beber de mi preciosa sangre para que no permanezca sediento eternamente.

4.- Libraré del purgatorio a 15 miembros de su familia (algunas pueden ser del pasado, otras del presente y también del futuro)

5.- Quince miembros de su familia serán confirmados y preservados en gracia. (lo mismo)

6.- Quince miembros de su familia se convertirán. (lo mismo)

7.- Cualquiera que haya vivido en estado de pecado mortal por 30 años, pero si recita o tiene la intención de recitar estas oraciones devotamente, Yo, el Señor le perdonaré todos sus pecados. (Esos porfiados que no quieren confesarse, después van casi corriendo al sacramento del perdón de los pecados ante un sacerdote).

8.- Si ha vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y está por morir (sin que la persona tenga el conocimiento que está por morir próximamente), prolongaré su existencia para que se confiese bien (confesión de vida)

9.- Obtendrá todo lo que pida a Dios y a la Santísima Virgen.

10.- En cualquier parte donde esté diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presente con su gracia.

11.- Todo aquel que enseñe estas oraciones a los demás, ganará incalculables méritos y su gloria será mayor en el Cielo.

12.- Por cada vez que se reciten estas oraciones, se ganarán 100 días de indulgencia.

13.- Será liberado de la muerte eterna. (no se condenará)

14.- Goza de la promesa de que será contado entre los bienaventurados del cielo.

15.- Lo defenderé contra las tentaciones del mal.

16.- Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.

17.- Lo preservaré de una muerte repentina.

18.- Yo colocaré mi cruz victoriosa ante él para que venza a sus enemigos. (Satanás y sus huestes)

19.- Antes de su muerte vendré con mi amada Madre, la Santísima Virgen Inmaculada.

20.- Lo recibiré muy complacido y lo conduciré a los gozos eternos. Y habiéndolo llevado allí, le daré de beber de la fuente de mi divinidad ; cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis oraciones.
21.- Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santo Ángeles.

ALGO IMPORTANTE ANTES DE COMENZAR
Les aconsejamos que soliciten ayuda a vuestros parientes que se encuentran en el purgatorio, pues ellos están muy interesados en que ustedes perseveren. Deben saber que el demonio estará siempre tratando de que fracasen. Cuidado con dejarlo para la noche, cuidado con la noche, a veces es imposible por los acontecimientos del día, pero traten de evitarlo todas las veces que puedan. Nos sucedió varias veces, sentados y vestidos pero ya muy entrada la noche, nos quedábamos dormidos en cada Avemaría, despertábamos y en la siguiente oración; lo mismo: tardamos tres veces el tiempo acostumbrado. En otras ocasiones, nos ayudó bastante cuando por el cansancio del día y por haberlo dejado para la noche, al sentir venir el sueño, con el dedo pulgar hacer la señal de la cruz, adelante, izquierda y derecha (en nuestra frente), se quita el sueños por algunos minutos pero luego vuelve. Esto hay que repetirlo sin dejar de rezar las oraciones, toda vez que se necesite.
No se desesperen si en ocasiones, mientras las rezan, se notan que están muy distraídos, sigan y terminen igual. Es válida.
Pero queremos contarles que al final lo logramos. ¡Ustedes también pueden!
ORACIONES
Para empezar, invoquemos al Dulce Huésped de nuestras almas.

Señal de la Cruz.
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego eterno de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra.
Oremos:
Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del bien de sus divinos consuelos. Por Cristo nuestro Señor. Así sea.
Un Credo al Sagrado Corazón de Jesús, haciendo un acto de Fe.
PRIMERA ORACIÓN

¡Oh Jesús mío! ¡Oh eterna dulzura para los que te amamos! ¡Oh gozo supremo que supera todo gozo y deseo! ¡Oh salvación y esperanza nuestra! Infinitas pruebas nos has dado de que tu mayor deseo es estar siempre con nosotros; y fue este sublime deseo, ¡Oh bendito amor! El que te llevó a asumir la naturaleza humana. ¡Oh Verbo Encarnado!, recuerda aquella Santa Pasión que abrazaste por nosotros, para cumplir con el divino plan de reconciliación de Dios con su criatura. Recuerda Señor tu última cena, cuando rodeado de tus discípulos, y después de haberles lavado los pies, les diste tu precioso cuerpo y sangre. Recuerda también cuando tuviste que consolarlos al anunciarles tu ya próxima Pasión.

Fue en el huerto de los Olivos, ¡Oh Señor!, donde se escenificaron los peores momentos de tu Sagrada Pasión: porque fuiste invadido por la más infinita de las tristezas y por la más dolorosa de las amarguras, y que te llevaron a exclamar todo lleno de horror y de angustia: “¡Mi alma está triste hasta la muerte!”… Tres horas duró tu agonía en aquel jardín; y todo el miedo, angustia y dolor que padeciste allí, ¡fueron tan grandes!, que te causó sudar sangre copiosamente. Aquello escapaba a toda descripción, hasta tal punto que sufriste más allí que en el resto de tu Pasión, porque ante tus divinos ojos desfilaron aquellas terribles visiones de los pecados que se cometieron desde Adán y Eva hasta aquellos mismos instantes, y los pecados que se estaban cometiendo en aquellos momentos por toda la faz de la tierra, y los que se cometerían en el futuro, ¡siglos enteros!, ¡hasta la consumación de los tiempos!

Pero, ¡Oh amor que todo lo vence! A pesar de tu temor humano, así contestaste a tu Padre: “¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!” E inmediatamente, tu Padre envió aquel precioso Ángel para confortarte… Tres veces oraste, y al final llegó tu discípulo traidor, Judas. ¡Cuánto te dolió aquello!

Fuiste arrestado por el pueblo de aquella nación que Tú mismo habías escogido y exaltado. Tres jueces te juzgaron, falsos testigos te acusaron, cometiendo el acto más injusto de la historia de la humanidad, ¡condenando a muerte a su Autor y Redentor! ¡A aquél que venía a regalarnos la vida eterna!

Y te despojaron de tus vestiduras y te cubrieron los ojos… e inmediatamente aquellos soldados romanos comenzaron a abofetearte, y llenarte de salivazos, y golpes llovieron contra tu delicado cuerpo. Y te retaban a que les dijeras quién era el que te lo hacía. De repente, aquella corona de espinas te la incrustaron mutilando tu cabeza de mala manera; ¡rompiendo carne, venas y nervios! Para contemplar la mofa a tu condición de Rey, te dieron un cetro: una vulgar caña que colocaron en tus sagradas manos.

¡Oh sublime enamorado de nuestras almas!, recuerda también cuando te ataron a la columna. ¡Cómo te flageló aquella gente!… No quedó lugar alguno en tu maravilloso cuerpo que no quedara destrozado bajo los golpes de los látigos. Otro cuerpo humano hubiese muerto con menos golpes… La escena era terrible: ¡huesos y costillas podían verse! ¡Cuánta furia desatada contra el Hombre-Dios!

Oh Jesús mío, en memoria de aquellos crueles tormentos que padeciste por nosotros antes de la crucifixión, concédenos antes de morir un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, que podamos satisfacer por ellos, que hagamos una santa confesión, te recibamos en la Santísima Eucaristía, y así, alimentada nuestra alma, podamos volar hacia Ti.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SEGUNDA ORACIÓN

¡Oh salud y alimento de mi alma, libertad verdadera de ángeles y santos!, ¡Paraíso de delicias! Recuerda el horror y la tristeza que sufriste camino al lugar donde te aguardaba una cruz, cuatro clavos y los verdugos cuando toda aquella turba se apretujaba a tu paso, y te golpeaba e insultaba impunemente, haciéndote víctima de las más espantosas crueldades. Pero más te dolía la ingratitud de ellos, que los golpes que te infligían, pues era precisamente por ellos y por todo el género humano, que llevabas aquella Cruz sobre tus hombros destrozados.

Por todos aquellos tormentos y ultrajes, y por las blasfemias proferidas en contra de Ti, te rogamos, ¡Oh dueño de nuestra alma! que nos libres de nuestros enemigos, visibles e invisibles, y que bajo tu protección logremos tal perfección y santidad, que merezcamos entrar contigo en tu Reino.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

TERCERA ORACIÓN

¡Oh dueño de nuestra existencia! Tú que siendo el Creador del Universo, del Cielo y de la Tierra, de ángeles y hombres, a quien nada puede abarcar ni limitar y que todo lo envuelves y sostienes con tu amoroso poder, sin embargo, te dejaste matar por tu obra maestra, el hombre, para justificarlo ante Ti mismo.

Recuerda cada dolor sufrido, cada tormento soportado por nuestro amor, cuando los judíos con enormes clavos taladraron tus sagradas manos y pies. ¡Que espantosa escena se produjo cuando con indescriptible crueldad, tu cuerpo tuvo que ser estirado sobre la Cruz para que tus manos y pies llegaran hasta los agujeros previamente abiertos en el madero! ¡Con cuánta furia agrandaron aquellas heridas! ¡Cómo agregaron dolor al dolor, cuando tuvieron que estirar tus sagrados miembros violentamente en todas direcciones! ¡Oh Varón de dolores!

Recuerda cuando tus músculos y tendones eran estirados sin misericordia, y tus venas se rompían, y tu piel virginal se desgarraba horriblemente, y tus huesos eran dislocados.

¡Oh Cordero Divino! en memoria de todo lo ocurrido en la colina del Gólgota, te rogamos nos concedas la gracia de amarte y honrarte cada día más y más.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
CUARTA ORACIÓN

¡Oh divino mártir de amor! ¡Oh médico celestial que te dejaste suspender en la Cruz para que por tus heridas las nuestras fueron curadas! Recuerda cada una de aquellas heridas y la tremenda debilidad de tus miembros, que fueron distendidos hasta tal punto que jamás ha habido dolor semejante al tuyo. Desde la cabeza a los pies eras todo llaga, todo dolor, todo sufrías; eras una masa rota y sanguinolenta, y aún así llegaste, para sorpresa de tus verdugos, a suplicar a tu Padre, eterno perdón para ellos diciéndole: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

¡Oh Cristo bendito! En memoria de esta gran misericordia que tuviste, que muy bien pudiste lanzar a todo aquel mundo malvado a los abismos infernales con un solo acto de tu poderosa voluntad, por aquella tan grande misericordia que superó a tu justicia divina, concédenos una contrición perfecta y la remisión total de nuestros pecados, desde el primero hasta el último, y que jamás volvamos a ofenderte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
QUINTA ORACIÓN

¡Oh Jesús, Oh esplendor de la eternidad! Recuerda cuando contemplaste en la Luz de tu Divinidad, las almas de los predestinados que serían rescatados por los méritos de tu Sagrada Pasión, también viste aquella tremenda multitud que sería condenada por sus pecados. ¡Cuánto te quejaste por ellos! Te compadeciste, oh buen Jesús, hasta de aquellos réprobos, de aquellos desafortunados pecadores que no se lavarían con tu sangre, ni se alimentarían con tu Carne Eucarística.

Por tu infinita compasión y piedad, y acordándote de tu promesa al buen ladrón arrepentido, al decirle que aquel mismo día estaría contigo en el Paraíso, ¡Oh salud y alimento de nuestra alma! muéstranos esta misma misericordia en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SEXTA ORACIÓN

¡Oh Rey muy amado y deseado por mi corazón ¡ acordaos del dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común y corriente, fuiste clavado y elevado en la Cruz. Cómo te dolió el ver que tus familiares y amigos desertaran. Pero allí estaba tu muy amada Madre y tu discípulo Juan, que permanecieron contigo hasta tu último suspiro. No importando que su naturaleza humana, desmayando estaba, y para colmo de tu inmenso amor por nosotros, nos hiciste aquel precioso regalo: ¡nos diste a María como Madre! ¡Cuánto te debemos Salvador nuestro, por este sublime regalo! Sólo tuviste que decir a María: “¡Mujer, he aquí a tu hijo!” y a Juan: “!He aquí a tu Madre!”

¡Te suplicamos, oh Rey de la Gloria! por la espada de dolor que entonces atravesó el alma de tu Santísima e Inmaculada Madre, que te compadezcas de nosotros en todas nuestras aflicciones y tribulaciones tanto corporal como espiritual, y que nos asistas en cada prueba, especialmente en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SÉPTIMA ORACIÓN

¡Oh Rey de Reyes! ¡Fuente de compasión que jamás se agota! Recuerda cuando sentiste aquella tremenda sed por las almas y que te llevó a exclamar desde la Cruz: “¡Tengo Sed!” Sí, no solamente tenías sed física, sino sed insaciable por la salvación de la raza humana.

Por este gesto de amor por nosotros, te rogamos, oh prisionero de nuestro amor, que inflames nuestros corazones con el deseo de tender siempre hacia la perfección en todos nuestros actos, que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y los deseos de placeres mundanos.

Así sea

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

OCTAVA ORACIÓN

¡Oh constante dulzura nuestra! ¡Oh deleite diario de nuestro espíritu! Por el sabor tan amargo de aquella hiel y vinagre que te dieron a probar en lugar de agua, para aplacar tu sed física, te suplicamos que aplaques nuestra sed por tu vivificadora sangre, y nuestra hambre por tu Redentora Carne, ahora y siempre, y que no nos falte en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

NOVENA ORACIÓN

¡Oh Jesús, Virtud Real y gozo del alma! Acuérdate del dolor que sentiste, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por tus verdugos, clamaste en alta voz que habías sido abandonado por Tu Padre Celestial, diciéndole: “Dios mío, Dios mío, ¿Porqué me has abandonado?” Por aquella angustia que padeciste en aquellos momentos finales de tu Pasión, te rogamos oh nuestro Salvador que no nos abandones en los terrores y dolores de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús, que eres principio y fin de todo lo creado , Virtud, Luz y Verdad! Acuérdate que por causa nuestra fuiste sumergido en un abismo de penas; sufriendo dolor en todo tu Santísimo Cuerpo: En consideración a la enormidad de tanta llaga que te hicimos los hombres; enséñanos a guardar por puro amor a Ti, todos tus Mandamientos; cuyo camino de Tu Ley Divina es amplio y agradable, para aquellos que te aman.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
UNDÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús mío!, abismo insondable de misericordia, te rogamos en memoria de tus heridas, las cuales penetraron hasta la médula de tus huesos y hasta lo más profundo de tu ser, ¡que nos apartes para siempre del pecado! ¡que no te ofendamos más! Reconocemos con bochorno que somos unos miserables pecadores y que te hemos ofendido ¡tantas veces! Que tememos que tu divina justicia nos condene.

No obstante, acudimos presurosos a tu misericordia infinita, para que nos escondas urgentemente en tus preciosas LLagas, y así, ocultados de tu indignado Rostro, pueda tu amante Corazón una vez más, lavar nuestras culpas con tu Sangre liberadora. De esa forma Redentor nuestro, tu enojo e indignación cesarán de inmediato. ¡Gracias Señor!

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

DUODÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús, eterna verdad, símbolo de la perfecta caridad y de la unidad! Te suplicamos que te acuerdes de aquella multitud de laceraciones, de aquellas horribles heridas que te hicimos la humanidad pecadora que querías salvar. Estabas hecho un guiñapo humano, enrojecido por tu propia sangre. ¡Que inmenso e intenso dolor padeciste en tu Carne Virginal por amor a nosotros! ¡Oh dulzura infinita!, ¿qué pudiste hacer, que ya no hayas hecho por nosotros? Nada falta. Todo lo has cumplido

Ayúdanos, Oh Señor, a tener siempre presente ante los ojos de nuestro espíritu, un fiel recuerdo de tu Pasión, para que el fruto de tus sufrimientos se vea continuamente renovados en nuestra alma, y para que tu amor se agrande en cada momento más y más en nuestro corazón, hasta que llegue aquel feliz día en que te veamos en el cielo, y ser uno contigo, que eres el tesoro y suma total de todo gozo y bondad.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA TERCERA ORACIÓN

¡Oh dulce consuelo de nuestra alma, maravilloso liberador, Rey inmortal e invencible! Recuerda cuando inclinando tu adorable cabeza, toda desfigurada por los golpes, la sangre y el polvo del camino, exclamaste: “Todo está consumado”… Toda tu fuerza mental y física se agotaron completamente.

Por este Gran Sacrificio y por las angustias y tormentos que padeciste antes de morir, te rogamos, oh buen Jesús, que tengas misericordia de nosotros en la hora de nuestra muerte, cuando nuestra mente esté tremendamente perturbada; y nuestra alma sumergida en inquietudes y angustias. Que no temamos nada, que te tengamos a Ti a nuestro lado y dentro de nuestro ser.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA CUARTA ORACIÓN

¡Oh doliente Jesús, oh incomprensible Segunda Persona de la Trinidad, esplendor y figura de su esencia! Recuerda cuando con gran voz entregaste tu alma a Tu Padre Celestial diciéndole: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!” Tu cuerpo estaba despedazado, y tu corazón destrozado, pero tus entrañas de misericordia quedaron abiertas para redimirlos! Así expiraste , oh amor infinito…

Por tu Dolorosa Muerte; te suplicamos, Oh Rey de Santos y Arcángeles, que nos confortes y nos ayudes a resistir al mundo con sus errores, a Satanás con sus pérfidas, y a la carne con sus vicios, para que así, muertos a los enemigos de nuestras almas, vivamos solamente para Ti. Por eso te rogamos, Oh Dulce Redentor y Salvador, que a la hora de nuestra muerte recibas nuestras pobres almas desterradas que regresan a Ti.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

DÉCIMA QUINTA ORACIÓN

¡Oh vencedor de la muerte! ¡Vid verdadera y fructífera! Recuerda a aquel torrente de sangre que brotó de cada parte de tu Bendito Cuerpo, igual que la uva exprimida en el lagar.
Desde el lugar de la flagelación y a través de las calles de Jerusalén, por toda aquella vía dolorosa, hasta la colina sagrada, tu Sangre derramada escribía las bellas páginas de la historia del Corazón que más nos ama…¡El tuyo! Recuerda como la tierra agradecida, pero a la vez espantada, recibía tu preciosa Sangre. toda la naturaleza; de horror temblaba y los Cielos se estremecían, los Ángeles y hasta los demonios se sorprendían ante ¡aquella increíble escena! ¡Todo un Dios moría! ¿Qué era aquello? ¿Qué sucedía? Aquel primer Viernes Santo, oh Jesús ¡Abrías el cielo para la humanidad pecadora!
Por tres largas horas tu Cuerpo colgó de la Cruz. Presentabas un aspecto doliente, triste, todo lleno de dolor, Tu Sangre aún manando, recorriendo aquella que ya se había secado, que ya había coagulado. Y a todo esto se adhirió el polvo y la tierra del camino….
Qué tristeza y dolor padecieron María y Juan al contemplar tus cabellos y barbas que ahora daban la impresión que estaban compuestos de alambres, llenos de Sangre y de tierra. Tus oídos y nariz tupidos estaban de sangre. ¡Hasta tus ojos y boca sangraban! En verdad que todos tus sentidos fueron atrozmente atormentados.
Así inclinaste la cabeza y entregaste tu Espíritu…. Entonces vino Longinos y perforó Tu costado, con tanta violencia, que la punta de la lanza casi sale por el otro costado. Tu corazón te lo desgarraron, oh Jesús, ese Corazón que ¡tanto nos ama! Y de allí brotó Sangre y Agua, hasta no quedar en Tu Cuerpo Gota alguna. Tu cuerpo era cual bulto colgado, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne tuya fue destrozada; la Sustancia de tu Cuerpo fue marchitada, y disecada la Médula de tus huesos. Es entonces que el Sol y las estrellas negaron su luz, hubo terremotos y la naturaleza y los elementos dieron amplio testimonio de que Aquel que negaron ¡era el Hijo de Dios!
Por esta amarga Pasión, y por la Efusión de Tu divina Sangre, te suplicamos oh dulcísimo Jesús, que recibas nuestra alma, cuando estemos sufriendo en la agonía de nuestra muerte.

Oh maravillosa realidad, escándalo para los infieles, ¡gozo indescriptible para los que te amamos! Ese tu infinito sacrificio pagó el rescate, y al resucitar y ascender gloriosamente al Cielo, ¡dejaste bien abiertas las puertas para aquellos que quisieran seguirte! Oh Señor, por tu amarga Pasión y preciosa sangre, te rogamos traspases nuestros corazones, para que nuestras lágrimas de amor, adoración y penitencia, sean nuestro alimento noche y día. Haz que nos convirtamos totalmente a Ti, que nuestros corazones sean tu perpetuo lugar de reposo; que nuestras conversaciones te sean siempre agradable; y que al final de nuestra vida merezcamos que graves, oh Dios de amor, el Sello de Tu Divinidad en nuestra alma, para que tanto el Padre como el Espíritu Santo, te vean bien reproducido en nosotros, y poder así ser contados entre tus Santos para que te alabemos para siempre por toda la eternidad.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN FINAL
¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos. Amén.

Sea por siempre, Bendito y Alabado Jesús, que con su Sangre nos redimió (tres veces)

Hermanos en Cristo:
Hay un momento en la Pasión muy desconocido y muy penoso para Jesús, los invitamos a reflexionar sobre esto y cuando puedan recen un Padrenuestro acompañando a Cristo en ese momento tan triste. Esto no debe ser incluido en el rezo diario de las oraciones pues no pertenece a ellas.
Cuando Jesús llega al Gólgota, a las 11:45 hrs, está tan pálido, tan destrozado, tan ensangrentado, que da pena verlo. Lo tiran al suelo y se burla de Él, diciéndole “Rey de los Judíos, deja que construyamos tu trono”, pero Él mismo se coloca en la cruz donde le tomarán las medidas para los soportes de pies y manos. Luego de esto lo conducen unos setenta pasos al norte, a un especie de hoyo en la roca, lo tiran allí y Jesús gime de dolor por la caída. Lo dejan en ese lugar por bastante tiempo, mientras se hacen los preparativos para la crucifixión. Es ahí, es ese momento desolador, en el hoyo de la roca, donde les pedimos que lo acompañen con sus oraciones.

Recomendaciones:
1.- Rezar antes del atardecer, si lo dejas para más tarde, luego puedes estar muy cansado por las tareas del día y es fácil que te olvides de rezar o te quedes dormido.
2.- El rezo de las oraciones insume unos veinticinco minutos, cuanto más compenetrado espiritualmente, menos tiempo lleva.
3.- Se rezan las quince oraciones cada día, no una oración cada día.
4.- En caso de enfermedad grave, puede rezarla otra persona al lado de la cama y el enfermo deberá ir repitiendo mentalmente. Solamente mientras se encuentre gravemente enfermo.
5.- Se reza ante un Crucifijo, en su defecto frente a una estampa de Jesús o con la mente puesta en su Divino Rostro y en sus Santas Llagas.

LAS ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA PARA DOCE AÑOS
LOS SIETE DOLORES DE MARÍA SEGÚN FUERON REVELADOS A SANTA BRÍGIDA

Anexo 1
Yo, BRÍGIDA, estoy con vosotros en todos los momentos de vuestra vida y nunca os dejo, protejo con un Amor Particular a los Devotos de la PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR, de los DOLORES y de las LÁGRIMAS de MARÍA SANTÍSIMA. De estas almas tan amigas y tan queridas de los CORAZONES DE JESÚS y MARÍA, soy una protectora especial y desvelada, nunca salgo de cerca de ellos, nunca os dejo, nunca os abandono y siempre lucho para conducirlos a una mayor Santidad, a una mayor Fidelidad y a un mayor Amor a DIOS. Mensaje entregado a Marcos Tadeu, Jacareí, Semana Santa 2012

Anexo 2
Testimonios

TESTIMONIO de milagros producidos durante el año 2014 rezando diariamente las 15 oraciones de Santa Brígida.

Soy una mujer de la provincia de Málaga y uno de mis nombres de pilar es Brígida.
Desde que empecé con las 15 oraciones de la Santa Brígida de Suecia al principio del 2014 se produjeron varios milagros a lo largo del año:

a) Para mi cumpleaños en enero el único regalo que deseaba era la medalla de la Virgen Milagrosa. Buscaba en varias tiendas pero no había. Finalmente la encontré justo el mismo día de mi cumpleaños y me la bendecía el sacerdote de la Catedral de nuestra ciudad. Fue milagroso.

b) El próximo milagro fue mi casamiento por la iglesia, recibiendo el santo sacramento del matrimonio después de 4 años de noviazgo indeciso. Durante varios meses no sabíamos como financiar nuestra fiesta de boda, pero cuando llorando se lo pedí a Jesús y a María que nos ayuden igual que habían ayudado a Natanael, el novio de la boda de Canaan, todo se solucionó pocos días antes de la boda. Milagrosamente se vendió mi caballo una semana antes de la boda, así que podíamos pagar la boda.

c) Decidí entregarme a la Voluntad de Jesús y de María, confiando mi vida y la de mi pequeña familia a la voluntad de Jesús y de María.

e) Durante nuestro viaje de luna de miel se produjeron más milagros: Nos llevaron a dos lugares de peregrinaje. Primero al Monte de San Miguel en la Normandía / Francia. Realmente mi especial protector San Miguel Arcángel quiso que viera su santuario allí. De nuevo tenía que llorar porque allí me hizo comprender que San Miguel Arcángel es también protector de los caballos y guerreros a caballo y que fue por su intervención que se había vendido mi caballo una semana antes de la boda. (Además, el comprador llevaba el apellido “Sanmiguel”.)
Poco después llegamos a Roma y en solo 4 horas de estancia asistimos a la misa dominical en la Basílica de San Pedro, fuimos bendecidos por el Papa Francisco en la plaza del Vaticano y se me permitió arrodillarme al pie de la cruz de Cavalini, hoy conservada en la gran Basílica de San Pablo Extramuros en Roma. Es la misma cruz donde mi Santa Brígida rezaba hace 700 años y donde Cristo le hablaba.
De nuevo tenía que llorar de emoción.

f) En otoño 2014 cuando el estado de salud de mi marido se agravó, buscaba lugares con misas de sanación carismáticas en España y milagrosamente me llegó la información sobre dos eventos consecutivos con sanaciones, llevados por famosos curas que venían desde muy lejos a Marbella. Milagrosamente conseguimos asistir en las misas con el Padre Fernando Suarez de Filipinas y con el padre Ghislain Roy de Quebec. En el último evento se me concedió la gracia por el poder de Cristo Jesús de ser curada milagrosamente de una adicción que padecía desde hace muchos años.

Doy gracias a Dios, a María, al Espíritu Santo, a Santa Brígida, a San Miguel Arcángel y a mis demás ángeles y santos por su protección, por su intervención y por guiarme en mi camino hacia Cristo. Benditos sean. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. Os amo.

Anónima, Málaga, España, 8 de enero de 2015

Los siete Dolores de la Virgen María

graciassantabrigida

La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

  • Pondré paz en sus familias.
  • Serán iluminados en los Divinos Misterios.
  • Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
  • Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
  • Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
  • Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
  • He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

 

virgensietedolores

Primer Dolor:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Segundo Dolor: 
La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Tercer Dolor:
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Cuarto Dolor: 
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Quinto Dolor:
La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Sexto Dolor:
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Séptimo Dolor:
El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

El sorprendente día en que el propio diablo reconoció la Inmaculada Concepción de María

Durante un exorcismo en Italia en 1823, dos sacerdotes dominicos hicieron reconocer al diablo el dogma que sería promulgado 30 años después

 

8 de diciembre de 1854: el papa Pío IX promulga el dogma de la Inmaculada Concepción de María.

25 de marzo de 1858: en la fiesta de la Encarnación del Verbo, la Santísima Virgen se aparece en Lourdes a Santa Bernadette y confirma el dogma diciendo: “Soy la Inmaculada Concepción”.

Pero ya treinta años antes, otro hecho sobrenatural y sorprendente confirmó la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios. Y quien la confesó fue alguien que jamás esperaríamos que lo hiciese. Un episodio que relata el p. Gabriele Amorth.

Era el ano 1823. El diablo había poseído a un joven analfabeto de apenas 12 años de edad, residente en la actual provincia italiana de Avellino, en la región de Apulia. Estaban en la ciudad dos religiosos dominicos, el p. Gassiti y el p. Pignataro, ambos autorizados por el obispo a realizar exorcismos.

Los sacerdotes hicieron una serie de preguntas al diablo que poseía al muchacho, entre ellas, una sobre la Inmaculada Concepción.

El diablo confesó que la Virgen de Nazaret jamás había estado bajo su poder: ni siquiera desde el primer instante de su vida, pues ella ya fue concebida “llena de gracia” y toda de Dios.

Aunque sea el “padre de la mentira”, el diablo puede ser obligado en el exorcismo a decir la verdad, incluso en materia de fe. Fue así que los dos sacerdotes exorcistas le obligaron a reverenciar a la Virgen y a alabar su Concepción Inmaculada en forma de versos.

Humillado, el diablo se vio forzado en nombre de Cristo a cantar la gloria de María, y lo hizo mediante un soneto en italiano, ¡perfecto en construcción y en teología!

Reproducimos el original italiano y, a continuación, la traducción al español:

En italiano:

Vera Madre son Io d’un Dio che è Figlio

e son figlia di Lui, benché sua Madre;

ab aeterno nacqu’Egli ed è mio Figlio,

in tempo Io nacqui e pur gli sono Madre.

 

Egli è mio creator ed è mio Figlio,

son Io sua creatura e gli son Madre;

fu prodigo divin l’esser mio Figlio

un Dio eterno, e Me d’aver per Madre.

 

L’esser quasi è comun tra Madre e Figlio

perché l’esser dal Figlio ebbe la Madre,

e l’esser dalla Madre ebbe anche il Figlio.

 

Or, se l’esser dal Figlio ebbe la Madre,

o s’ha da dir che fu macchiato il Figlio,

o senza macchia s’ha da dir la Madre.

 

En español:

 

Soy verdadera madre de un Dios que es Hijo,

Y soy su hija, aún al ser su madre;

El desde la eternidad existe y es mi Hijo,

Y yo nací en el tiempo y soy su madre.

 

Él es mi Creador y es mi Hijo,

Y yo soy su criatura y su madre;

Fue divino prodigio ser mi Hijo

Un Dios eterno y tenerme a mi por madre.

 

El ser de la madre es casi el ser del Hijo,

Visto que el Hijo dio el ser a la madre

Y fue la madre la que dio el ser al Hijo;

 

Si, pues, del Hijo tuvo el ser la madre,

O hay que decir que está manchado el Hijo

O hay que decir Inmaculada a la madre.

Rosario de la Transfiguración

RosarioTransfiguracion_020816

LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR 
Mt 17,1-9 Mc 9,2-10 Lc 9,28-36
Señal de la cruz 
El Credo
¡ Oh Luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste, inmortal, santo y feliz Jesucristo!.
Al llegar el ocaso del sol, contemplando la luz de la tarde, cantamos al Padre y al Hijo y al Espíritu de Dios.
Tú eres digno de ser alabado siempre por santas voces. Hijo de Dios, que nos das la vida, el universo proclama tu gloria.
Oración inicial para todos los días 
Padre Eterno concédenos la gracia de recibir el Espíritu Santo que transfigura nuestra vida, nuestros actos, nuestros pensamientos en Jesús, Camino, Verdad y Vida; que nuestro cuerpo sea iluminado por la Presencia de la Santísima Trinidad.
EN LA PRIMERA DECENA CONTEMPLAMOS LA VOZ DEL PADRE 
Se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».  Lc 9,35
ORACIÓN
Padre lleno de amor, tú que te manifestaste haciendo oir tu voz, haz que tus pastores escuchen siempre fielmente la voz de tu Hijo amado.
Padre Nuestro…
Dios te salve María (x10)
Gloria al Padre
JACULATORIA
Que tu luz, Señor, nos haga ver la luz.
EN LA SEGUNDA DECENA CONTEMPLAMOS LA  PRESENCIA DEL ESPÍRITU SANTO
Pedro,…todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y se oyó una voz desde la nube. Mt 17,5
ORACION
Tú qué hiciste que del seno de las tinieblas brillara la luz y has hecho brillar nuestros corazones para que contemplaran tu gloria en el rostro de Cristo, haz que tu Iglesia viva atenta a la contemplación de las maravillas de tu Hijo amado.
Padre Nuestro…
Dios te salve María (x10)
Gloria al Padre
JACULATORIA
Que tu luz, Señor,  nos haga ver la luz.
EN LA TERCERA DECENA CONTEMPLAMOS  LA  DIVINIDAD DE JESÚS
Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.  Mt 17, 2
ORACION 
Tú que nos has llamado, ilumina a todas las familias con el Evangelio, para que lleguen al conocimiento de la vida eterna.
Padre Nuestro…
Dios te salve María (x10)
Gloria al Padre
JACULATORIA
Que tu luz, Señor, nos haga ver la luz.
EN EL CUARTO MISTERIO CONTEMPLAMOS  EL MISTERIO DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN
Los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.  Mt 17, 6-8
ORACION
Padre amantísimo, tú que has querido llamarnos hijos tuyos y que lo fuéramos en verdad, haz que, cuando Cristo se manifieste en su gloria, nosotros seamos semejantes a él.
Padre Nuestro…
Dios te salve María (x10)
Gloria al Padre
JACULATORIA
Que tu luz, Señor, nos haga ver la luz.
EN LA QUINTA DECENA CONTEMPLAMOS LA PROMESA DE LA GLORIA FUTURA
Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». Mt 17, 9
ORACION
Señor, tú que nos nutres de lo sabroso de tu casa y nos das a beber del torrente de tus delicias, haz que los jóvenes y niños sepan contemplar en la gloria de tu Hijo transfigurado nuestra futura condición gloriosa.
Padre Nuestro…
Dios te salve María (x10)
Gloria al Padre
JACULATORIA
Que tu luz, Señor, nos haga ver la luz.
OREMOS POR LAS INTENCIONES DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Padre Nuestro
Ave María (X3)
Gloria
Salve
LETANÍAS AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS  
Señor, ten piedad de nosotros                               Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros                              Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros                               Señor, ten piedad de nosotros
Jesús, óyenos                                                     Jesús, óyenos
Jesús,escúchanos                                               Jesús, escúchanos
Dios, Padre celestial,                                           ten piedad de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo,                             ten piedad de nosotros
Dios, Espíritu Santo,                                                            “
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Jesús, Hijo de Dios vivo,
Jesús, esplendor del Padre,
Jesús, pureza de la luz eterna,
Jesús, rey de la gloria,
Jesús, sol de justicia,
Jesús, hijo de la Virgen María,
Jesús, amable,
Jesús, admirable,
Jesús, Dios fuerte,
Jesús, Padre del siglo futuro,
Jesús, mensajero del plan divino,
Jesús, todopoderoso,
Jesús, pacientísimo,
Jesús, obedientísimo,
Jesús, manso y humilde de corazón,
Jesús, amante de la castidad,
Jesús, amador nuestro
Jesús, Dios de paz
Jesús, autor de la vida,
Jesús, modelo de las virtudes,
Jesús, celoso de la salvación de las almas,
Jesús, nuestro refugio,
Jesús, padre de los pobres,
Jesús, tesoro de los fieles,
Jesús, pastor bueno,
Jesús, verdadera luz,
Jesús, sabiduría eterna,
Jesús, bondad infinita,
Jesús, camino y vida nuestra,
Jesús, alegría de los ángeles,
Jesús, rey de los patriarcas,
Jesús, maestro de los apóstoles,
Jesús, doctor de los evangelistas,
Jesús, fortaleza de los mártires,
Jesús, luz de los confesores,
Jesús, pureza de las vírgenes,
Jesús, corona de todos los santos,
Senos propicio;      perdónanos, Jesús.
Senos propicio;      perdónanos, Jesús.
Senos propicio;      escúchanos, Jesús.
De todo mal,                                                   líbranos Jesús.
De todo pecado,                                                   “
De tu ira,                                                              “
De las asechanzas del demonio,
Del espíritu impuro,
De la muerte eterna,
Del menosprecio de tus inspiraciones,
Por el misterio de tu santa encarnación,
Por tu natividad,
Por tu infancia,
Por tu vida divina,
Por tus trabajos,
Por tu agonía y pasión,
Por tu cruz y desamparo,
Por tus sufrimientos,
Por tu muerte y sepultura,
Por tu resurrección,
Por tu ascensión,
Por tu institución de la santísima eucaristía,
Por tus gozos,
Por tu gloria,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,   perdónanos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,   óyenos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,   ten piedad de nosotros.
Jesús, óyenos.           Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.    Jesús, escúchanos.
ORACIÓN FINAL
Dios nuestro, que en la Transfiguración gloriosa de tu Hijo unigénito fortaleciste nuestra fe con el testimonio de Moisés y Elías y nos dejaste entrever la gloria que nos espera como hijos tuyos, concédenos seguir el Evangelio de Cristo para compartir con Él la herencia de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Un albigense poseso

Un albigense poseso.

Mientras Santo Domingo predicaba cerca de Carcasona, le presentaron un albigense poseído del demonio. El Santo lo exorcizó en presencia de una gran muchedumbre.

Se cree que estaban presentes más de doce mil personas.

Los demonios que poseían a este infeliz fueron obligados a responder, a pesar suyo, a las preguntas del Santo y confesaron:

1. que eran quince mil los que poseían el cuerpo de aquel miserable, porque había atacado los quince misterios del Rosario;

2. que con el Rosario que Santo Domingo predicaba causaba terror y espanto a todo el infierno, y que era el hombre más odiado por ellos a causa de las almas que les arrebataba con la devoción del Rosario;

3. Revelaron, además, muchos otros particulares.

Santo Domingo arrojó su Rosario al cuello del poseso y les preguntó que de todos los santos del cielo a quien temían más y a quién debían amar y honrar más los mortales.

A esta pregunta, los demonios prorrumpieron en alaridos tan espantosos, que la mayor parte de los oyentes cayó en tierra, sobrecogidos de espanto. Los espíritus malignos, para no responder comenzaron a llorar y lamentarse en forma tan lastimera y conmovedora, que muchos de los presentes empezaron también a llorar movidos por natural compasión. Y decían con voz dolorida por boca del poseso: “¡Domingo! ¡Domingo! ¡Ten piedad de nosotros! ¡Te prometemos no hacerle daño! Tú que tienes tanta santa compasión de los pecadores y miserables: ¡ten piedad de nosotros! ¡Mira cuánto padecemos! ¿Por qué te complaces en aumentar nuestras penas? ¡Conténtate con las que ya padecemos! ¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!”

El Santo, sin inmutarse ante las dolientes palabras de los espíritus, les respondió que no dejaría de atormentarlos hasta que hubieran respondido a sus preguntas. Dijéronle los demonios, que responderían pero en secreto y al oído, no ante todo el mundo. Insistió el Santo y les ordenó que hablaran en voz alta. Pero su insistencia fue inútil: los diablos no quisieron decir palabra. Entonces, el Santo se puso de rodillas y elevó a la Santísima Virgen esta plegaria: “¡Oh poderosísima Virgen María! ¡Por virtud de tu salterio y Rosario, ordena a estos enemigos del género humano que respondan a mi pregunta!” Hecha esta oración, salió una llama ardiente de las orejas, nariz y boca del poseso. Los presentes temblaban de espanto, pero ninguno sufrió daño.

Los diablos gritaron entonces: “Domingo, te rogamos por la pasión de Jesucristo y los méritos de su Santísima Madre y de todos los santos, que nos permitas salir de este cuerpo sin decir palabra. Los ángeles, cuando tú lo quieras, te lo revelarán ¿Por qué darnos crédito? No nos atormentes más: ¡ten piedad de nosotros!”

“¡Infelices, son indignos de ser oídos!” –respondió Santo Domingo–. Y arrodillándose elevó esta plegaria a la Santísima Virgen: “Madre dignísima de la Sabiduría, te ruego en favor del pueblo aquí presente. ¡Obliga a estos enemigos tuyos a confesar la plena y auténtica verdad al respecto!”

Había apenas terminado esta oración, cuando vio a su lado a la Santísima Virgen, rodeada de multitud de ángeles, que con una varilla de oro en la mano golpeaba al poseso y le decía: “¡Responde a Domingo, mi servidor!” Nótese que nadie veía ni oía a la Santísima Virgen, fuera de Santo Domingo.

Entonces los demonios comenzaron a gritar: “¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores a quienes sacas del infierno!, ¡oh camino seguro del cielo!, seamos obligados –a pesar nuestro– a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas!

“¡Oigan, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros. Un solo suspiro que Ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. Le tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores”.

“Tengan también en cuenta que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan, gracias a su intercesión. ¡Ah! Si esta Marieta –así la llamaban en su furia– no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la Iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías! Tenemos que añadir, con mayor claridad y precisión –obligados por la violencia que nos hacen– que nadie que persevere en el rezo del Rosario, se condenará. Porque Ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos”.

Entonces, santo Domingo hizo rezar el Rosario a todos los asistentes, muy lenta y devotamente. Y, a cada Avemaría que recitaban – ¡cosa sorprendente! – salían del cuerpo del poseso gran multitud de demonios, en forma de carbones encendidos. Cuando salieron todos los demonios y el hereje quedó completamente liberado, la Santísima Virgen dio su bendición ––aunque invisiblemente–– a todo el pueblo, que con ello experimentó sensiblemente gran alegría. Este milagro fue causa de la conversión de muchos herejes que llegaron a ingresar en la cofradía del Santo Rosario

“EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO”

San Luis María Grignion de Montfort

Oración de San Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

Oración de Juan Pablo II a la Virgen de Guadalupe

521637_570061873023711_2128096713_n111

¡Oh Virgen de Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino De una plena fidelidad a Jesucristo a su Iglesia: No nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos Los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, Para que estén muy unidas, y bendice a la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, Enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a Él, mediante la confesión de nuestra culpas y pecados en el sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma.

Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos, Que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, Con nuestros corazones libres de mal y de odios, Podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

Juan Pablo II

México, enero de 1979

virgen-de-guadalupe2

A %d blogueros les gusta esto: