Los 10 trucos más usados por el demonio contra tu alma

Satanás es una serpiente. Recuerda eso.

Es un mentiroso, el padre de las mentiras.

El trabaja en tu vida tratando de tentarte y apartarte de Dios, pero también trabaja en el mundo, tratando de engañarte, confundirte. Quiere que pierdas tu fe y te alejes de Dios.

Estos son 10 de sus trucos más peligrosos contra tu alma. Míralos y sé consciente de lo que está haciendo.

1) Relativismo

El relativismo es la idea de que no hay tal cosa como la verdad. El diablo no quiere que creas en la verdad, porque si no hay verdad, entonces tampoco hay bien y mal, y si no hay bien y mal, entonces todo vale. Él te puede tentar a pecar mucho más fácilmente si primero puede te puede llevar a creer que no hay tal cosa como el pecado.

El relativismo está en todas partes en nuestra sociedad. Toma muchas formas diferentes. Los otros trucos del diablo en este post explican algunas diferentes formas de relativismo, que son trampas en que puedes caer.

2) Indiferentismo

Esta es la idea de que todas las religiones son más o menos lo mismo y no importa cuál sigas. La indiferencia es común dentro del protestantismo.

¿Cuántas veces has oído a alguien decir: “No importa lo que vayas a la iglesia, siempre y cuando ames a Jesús”?

Esta indiferencia se extiende a múltiples religiones también.

La gente dice que no importa si eres hindú, musulmán, judío, sijs, budistas, católicos o lo que seas.

“Todos estamos subiendo la misma montaña, pero por diferentes caminos.”

Bueno, tal vez de una manera, pero algunos caminos son mejores que otros porque son más verdad y para ser honesto, algunos de los caminos no van por la montaña hacia arriba.

Sé claro. Jesucristo es la revelación más plena y más completa y final de Dios a la raza humana y el catolicismo es la unión más plena, más antigua y más completa de la única revelación de Dios en Jesucristo.

3) Eclecticismo

Este es un primo cercano de la indiferenciación. El eclecticismo es la idea de que puedes mezclar y combinar diferentes religiones y espiritualidades como los haces con diferentes clases de helados.

La gente piensa que esto es posible debido si ya se ha suscrito a la indiferenciación.

Piensa. No se puede mezclar el islam con el cristianismo o la espiritualidad budista con la oración católica. No es como hacer tu propio cono de helado.

Es más como poner ketchup en el helado o pintura blanca como crema de café.

4) Sentimentalismo

Esto es basar decisiones morales y opciones de creencias en tu emoción, en lo que sientes, en lugar de las verdades eternas. Puede ser bueno o malo según la emoción que te despierta.

He aquí un ejemplo: dos chicos quieren “casarse” y dices, “¡Juan y Eduardo son chicos buenos! ¿Por qué no debían casarse como todo el mundo?”

Aquí estás basando tu decisión en tus emociones sobre Juan y Eduardo, tu deseo de ser una buena persona y las ideas sentimentales sobre las bodas y las celebraciones grandes

No tomes decisiones importantes sólo en base a tus emociones. Esta es la manera en el que caos y la oscuridad penetra en tu alma.

5) Utilitarismo

Esto implica basar tus decisiones morales y opciones de creencias sólo en lo que parece ser eficaz, eficiente y económico.

Mamá en una casa de salud. Ella tiene demencia. Es caro mantenerla allí. Los médicos ofrecen a darle una inyección, “sus problemas se acabarán.”

No lo hagas. El utilitarismo mata a millones de niños a través del aborto. Parece que es la cosa fácil de hacer.

Observa cómo el utilitarismo suele estar vinculado con el sentimentalismo: “Tú no quieres que tu madre sufra más ¿verdad? ¿Por qué ni siquiera tratas a tu perro de esta manera?”

Piensa y mira adónde te lleva todo esto.

6) Incrementalismo

Esta palabra larga significa “gota + gota + gota”. En otras palabras, el diablo no puso su plan en marcha todo a la vez. Él puso ladrillo por ladrillo.

Primero una pequeña mentira, a continuación, una pequeña verdad a medias, entonces una pequeña mentira más, a continuación, una pequeña verdad a medias más, y así el edificio va creciendo.

Él te llevará a ceder a sus formas a través del sentimentalismo aquí, argumentos utilitaristas allí, aquí un poco de indiferenciación, por allí un poco de relativismo. Él está trabajando todo el tiempo, mordisqueando, abriendo brechas, no duerme nunca ni reposa.

Sé claro es lo que está haciendo y diciendo desde el principio y no se dará.

7) Materialismo

No estamos hablando de ir al centro comercial de compras hasta caer rendido. Esa es una forma menor de materialismo si se quiere. El problema más profundo es la creciente convicción de que no hay reino sobrenatural.

¿Dios, ángeles, demonios, el cielo y el infierno? Todos son sólo un mito. No hay mundo invisible.

Los sacramentos son sólo símbolos. La iglesia es una institución humana. Los sacerdotes no son más que los trabajadores sociales vestidos de negro.

El matrimonio es sólo un pedazo de papel, la confesión no es más una terapia y autoayuda y el bautismo y la confirmación son sólo ritos agradables para nuestros hijos.

Eso es el materialismo. ¿Te reconoces? Repudia con todo tu corazón esta trampa.

8) Cientificismo

Esta es la idea de que la única clase de verdad que se puede saber es la verdad científica.

Es una poderosa mentira de satanás, porque es una de esas cosas que simplemente se asume en la sociedad.

“¿Creemos que la ciencia ha refutado la Biblia?”Incorrecto.

El cientificismo es una rama del ateísmo. “No hay Dios. Sólo las leyes de la ciencia. Eso es todo”.

Pero toda la verdad es la verdad de Dios y la verdadera ciencia siempre es la hermana de la verdadera teología.

9) Ética situacional

Este es otro nombre para el relativismo moral. La idea es que nada está bien o mal, excepto por las intenciones y las circunstancias de la elección moral.

Si tienes buenas intenciones y las circunstancias lo justifican, entonces, lo qué has elegido hacer está bien.

Un gran número de católicos ha aceptado primero anticoncepción artificial y luego el aborto a causa de la ética situacional.

Es fácil ver que esta forma de relativismo suele estar vinculada con el sentimentalismo y el utilitarismo y lleva a la gente hasta el punto de elegir el pecado mortal, pero nunca admitirá y justificará su elección en base a lo que le conviene en el momento.

No es católico. No caigas en la trampa. Si te enfrentas a una decisión moral difícil habla con tu sacerdote o un buen consejero espiritual.

10) Universalismo

Esta veneno viere derecho del infierno; es la idea de que Dios es tan amoroso, amable y misericordioso que no va a enviar a nadie al infierno. En otras palabras, salvará a todo el mundo.

Esto contradice no sólo directamente la Sagrada Escritura, sino que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia durante los últimos dos mil años.

Ha prendido en millones la semilla de la falsa seguridad de que al final no importa lo que haces y lo que eliges porque todos llegarán al cielo al final.

A satanás le encanta universalismo porque puede vestir su mentira con la ropa del mayor atributo del Padre: la Divina Misericordia. La mejor manera de repudiar esta mentira es temer al infierno.

 

Vía: http://es.churchpop.com/2016/11/10/los-10-trucos-mas-usados-por-el-demonio-contra-tu-alma/

 

No al aborto, si a la VIDA

Una mujer preocupada se fue a su ginecólogo y le dijo: “Doctor, tengo un problema serio y necesito desesperadamente su ayuda! Mi bebé no es ni siquiera de un año de edad y estoy embarazada de nuevo. No quiero los niños tan cerca. Por lo que el médico le dijo: ‘OK, y ¿qué quieres que haga? ” Ella dijo: ‘Quiero terminar …mi embarazo, y cuento con su ayuda para esto?” El médico pensó un poco y después … de un poco de silencio, dijo a la señora: “Creo que tengo una mejor solución para su problema. Es menos peligroso para usted también. ” Ella sonrió, pensando que el médico iba a aceptar su petición. Luego continuó: “Usted ve, para que no tenga que cuidar dos bebés al mismo tiempo, vamos a matar el que está en los brazos. De esta manera, se puede descansar un poco antes que el otro nazca. Si vamos a matar a uno de ellos, no importa de cuál se trata. No habría riesgo en su cuerpo si usted elige al que ya esta en los brazos. La señora se horrorizó y le dijo: “No doctor! ¡Qué terrible! Es un crimen matar a un niño! “Estoy de acuerdo”, respondió el médico. “Pero parecía estar de acuerdo con ello, así que pensé que tal vez era la mejor solución”. El doctor sonrió al darse cuenta de que había llegado a su punto. Convenció a la madre que no hay diferencia en el asesinato de un niño que ya ha nacido y que todavía está en el útero. El delito es el mismo! Si estás de acuerdo, por favor compartan. Juntos podemos ayudar a salvar vidas preciosas! “Amor es que me sacrifico por el bien de la otra persona. Aborto es el sacrificio de la otra persona por el bien de mí mismo …
#NoAlAborto #ProVida #ProLife

El Rosario de San Miguel o Corona Angélica

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El Rosario de San Miguel o Corona Angélica
Es poco conocido el denominado “Rosario de San Miguel o Corona Angélica”, a pesar de que ya en fecha 8 de agosto de 1851, fuese favorecido por el Papa Pío IX con algunas indulgencias. Promesas del Santo Arcángel En una aparición a la ilustre sierva de Dios, Antonia d´Astonaco en Portugal. Pidió el Arcángel San Miguel que se compusieran en su honor nueve salutaciones, correspondientes a los nueve coros de los Ángeles, las cuales consistieran cada una en la recitación de un Padrenuestro y tres Avemarías. Prometió el glorioso Arcángel que quien le honrase de esta manera antes de la Sagrada Comunión, sería acompañado a la Sagrada Mesa por un ángel de cada uno de los nueve coros. Y quienes rezasen todos los días estas nueve salutaciones, les prometió además su asistencia y la de los santos ángeles durante su vida y que después de la muerte los libraría del Purgatorio a ellos y a sus allegados. Modo de rezar Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de los Serafines, el Señor nos haga dignos del fuego de una perfecta caridad. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de losQuerubines, el Señor nos conceda la gracia de caminar por la senda de la perfección cristiana. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de los Tronos, el Señor nos conceda el espíritu de una verdadera humildad.(Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del celestial coro de lasDominaciones, el Señor nos otorgue la gracia de podernos dominar en nuestros sentidos. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de lasPotestades, el Señor nos guarde de los engaños y tentaciones del demonio. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y el celestial coro de las Virtudes, el Señor nos conceda el no ser vencidos en el peligroso combate de las tentaciones. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de losPrincipados, el Señor nos otorgue el espíritu de una verdadera y sincera obediencia. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y el celestial coro de los Arcángeles, el Señor nos conceda el don de la perseverancia en la fe y en las buenas obras. (Padrenuestro y tres Avemarías). Por la intercesión de San Miguel y del celestial coro de los Ángeles, el Señor nos conceda que estos espíritus bienaventurados nos guarden siempre, y principalmente en la hora de nuestra muerte. (Padrenuestro y tres Avemarías). Antífona Gloriosísimo San Miguel Arcángel, el primero entre todos los Ángeles, defensor de las almas, vencedor del demonio, que estás junto a la gloria de Dios y después de nuestro Señor Jesucristo eres admirable protector nuestro, dotado de sobrehumana excelencia y fortaleza. Dígnate alcanzarnos de Dios el vernos libres de todos los males y ayúdanos a ser fieles cada día en el servicio del Creador. V/ Ruega por nosotros, oh Bienaventurado San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Cristo. R/ Para que seamos dignos de las divinas promesas. Oración Omnipotente y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia elegiste para príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel en pro de la salvación de las almas, te rogamos nos hagas dignos de vernos libres, por su benéfica protección, de todos nuestros enemigos, de modo que ninguno de ellos pueda molestarnos en la hora de nuestra muerte, sino que nos sea concedido que el mismo Arcángel nos conduzca a la presencia de tu excelsa y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén. (Padrenuestro, Avemaría y Gloria a los Ángeles custodios de las personas a las que hayamos ofendido o escandalizado).

Las quince oraciones de Santa Brígida

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LAS QUINCE ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA
(versión completa)

Un Año
Las quince gotitas diarias de la Sangre de Jesús que destruirán la dura coraza de tu alma

Los invitamos a que nos acompañen, rezando estas oraciones durante un año completo, se puede comenzar en cualquier día del año. Nos daría mucha alegría saber quienes han comenzado (ya se han comunicado muchas personas ¿y usted no nos acompaña?). El mail está al final. Que Dios los bendiga.
Les pedimos, a los que puedan y que comenzaron rezando otra de las traducciones de la oraciones, que sigan con estas, es válido, lo que no pueden es saltarse ningún día.
A las personas que comienzan, recen las que aquí les presentamos. Sabemos que son largas y que hay que hacer un esfuerzo, pero piensen, ¡cuánto le costó a Jesús salvar vuestras almas? ¿No habrá llegado el momento que se le devuelva la mano?
¿Por qué rezar estas oraciones? Sucedieron cosas, a nosotros, a otras personas también, lo que nos hace pensar que este es el camino que debemos seguir. Nos hemos decidido después de muchos años a publicar testimonios. Comenzaremos por uno de una persona de Málaga ocurridos vmientras rezaba las oraciones. Ver al final.

Santa Brígida recibió dos juegos de oraciones de Nuestro Señor Jesucristo y otro juego de Nuestra Madre la Santísima Inmaculada Virgen María. Uno de los juegos de Nuestro Señor los rezamos durante un año (oraciones que están aquí), mientras que el otro lo rezamos por doce años (ver link al final). De Nuestra Madre recibió la devoción diaria a sus Siete Dolores. Nuestro Señor y la Santísima Virgen prometieron tanto a través de Santa Brígida de Suecia a las almas que recen estas oraciones, que debemos lograr que se vuelvan mucho más conocidas. Para ello les solicitamos que las divulguen entre familiares y amigos.

Frente a este Cristo, Santa Brígida recibió las oraciones.
Hoy se encuentra en la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma

Oración
Santa Brígida, te rogamos nos alcances del Señor, la perseverancia diaria para rezar estas oraciones por las Santas Llagas de Jesucristo. Tráenos de su Divina Misericordia el privilegio de meditarlas y su aprovechamiento espiritual. Intercede ante el Señor para que disfrutemos con gozo de las promesas que contienen, por mediación de Nuestra Santísima Madre. Amén.

 

Para que se cumplan las promesas, se deben rezar las 15 oraciones (las quince oraciones todos los días) durante un año completo. No se debe faltar. Si faltase por alguna vez, se perderán los PRIVILEGIOS (aunque vayan terminando el mes doce, ¿se saltaron un día? ¡No sirve! Tienen tiempo, en caso de olvido, después de las 12:00 de la noche, hasta la madrugada, antes del alba). Se debería empezar de nuevo otra vez rezando las oraciones diariamente por el año entero. Suponiendo que durante el año completo se rezan 5480 oraciones. Se debe rezar con devoción, concentrando en las palabras que se pronuncian. Las oraciones se rezan mentalmente, es decir se van leyendo. Se rezan en forma individual; no son para ser rezadas en comunidad, cada persona las debe rezar por separado.

El papa Pio IX declaró conocimiento de estas oraciones. De esta manera, el Sumo Pontífice admitió la autenticidad de esta plegaria para el bien de las almas; y firmó la aprobación el día 31 de mayo de 1862.
Esta declaración del Santo Padre Pío IX fue confirmada con actos tangibles y concretos. Las promesas ya se han realizado a favor de todas las personas que han rezado estas oraciones. Además, se han producido numerosos hechos sobrenaturales. Por este medio, Dios se ha dignado dar a conocer la rigurosa veracidad de estas oraciones y promesas.

Los que visitan la Iglesia de San Pablo en Roma todavía pueden contemplar el Crucifijo Milagroso, colocado arriba del Sagrario, se encuentra en la Capilla del Santísimo Sacramento. Este Crucifijo Milagroso fue esculpido por Pierre Cavallini. Es el mismo crucifijo ante cual estuvo arrodillada Santa Brígida cuando recibió estas 15 Oraciones del mismo Nuestro Señor.

Por mucho tiempo, Santa Brígida había deseado saber cuántos latigazos había recibido Nuestro Señor en Su Pasión. Cierto día se le apareció Jesucristo, diciéndole: “Recibí en Mi Cuerpo cinco mil, cuatrocientos ochenta latigazos; son 5.480 azotes (recordemos que fueron sesenta los verdugos quienes lo azotaron, quienes se iban relevando, Pilato había prometido dejarlo libre después del castigo y los judíos sobornaron a los verdugos para que resultara muerto, pero Jesús no moría y seguían azotándolo y azotándolo, por ello se explica la cantidad de azotes que recibió y se podrán dar cuenta en las condiciones deplorables en que llevó la Cruz). Si queréis honrarlos en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro; también 15 veces el Ave María, con las siguientes oraciones, durante un año completo. Al terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas”. (Nuestro Señor mismo le dictó las oraciones a la santa.)
Nota: Posteriormente se le agregó el Gloria (a la Santísima Trinidad)

LAS PROMESAS

El Crucificado prometió a Santa Brígida los siguientes privilegios, con la condición de que ella fuera fiel a la diaria recitación del Oficio Divino. Y se garantizaban también a todo aquel que diga las oraciones devotamente cada día por el espacio de un año, las siguientes promesas:
1.- Cualquiera que recite estas oraciones, obtendrá el grado máximo de perfección.

2.- Quince días antes de su muerte, tendrá un conocimiento perfecto de todos sus pecados y una contrición profunda de ellos.

3.- Quince días antes de su muerte le daré mi precioso cuerpo a fin de que escape del hambre eterna; le daré a beber de mi preciosa sangre para que no permanezca sediento eternamente.

4.- Libraré del purgatorio a 15 miembros de su familia (algunas pueden ser del pasado, otras del presente y también del futuro)

5.- Quince miembros de su familia serán confirmados y preservados en gracia. (lo mismo)

6.- Quince miembros de su familia se convertirán. (lo mismo)

7.- Cualquiera que haya vivido en estado de pecado mortal por 30 años, pero si recita o tiene la intención de recitar estas oraciones devotamente, Yo, el Señor le perdonaré todos sus pecados. (Esos porfiados que no quieren confesarse, después van casi corriendo al sacramento del perdón de los pecados ante un sacerdote).

8.- Si ha vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y está por morir (sin que la persona tenga el conocimiento que está por morir próximamente), prolongaré su existencia para que se confiese bien (confesión de vida)

9.- Obtendrá todo lo que pida a Dios y a la Santísima Virgen.

10.- En cualquier parte donde esté diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presente con su gracia.

11.- Todo aquel que enseñe estas oraciones a los demás, ganará incalculables méritos y su gloria será mayor en el Cielo.

12.- Por cada vez que se reciten estas oraciones, se ganarán 100 días de indulgencia.

13.- Será liberado de la muerte eterna. (no se condenará)

14.- Goza de la promesa de que será contado entre los bienaventurados del cielo.

15.- Lo defenderé contra las tentaciones del mal.

16.- Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.

17.- Lo preservaré de una muerte repentina.

18.- Yo colocaré mi cruz victoriosa ante él para que venza a sus enemigos. (Satanás y sus huestes)

19.- Antes de su muerte vendré con mi amada Madre, la Santísima Virgen Inmaculada.

20.- Lo recibiré muy complacido y lo conduciré a los gozos eternos. Y habiéndolo llevado allí, le daré de beber de la fuente de mi divinidad ; cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis oraciones.
21.- Se le asegura que será colocado junto al Supremo Coro de los Santo Ángeles.

ALGO IMPORTANTE ANTES DE COMENZAR
Les aconsejamos que soliciten ayuda a vuestros parientes que se encuentran en el purgatorio, pues ellos están muy interesados en que ustedes perseveren. Deben saber que el demonio estará siempre tratando de que fracasen. Cuidado con dejarlo para la noche, cuidado con la noche, a veces es imposible por los acontecimientos del día, pero traten de evitarlo todas las veces que puedan. Nos sucedió varias veces, sentados y vestidos pero ya muy entrada la noche, nos quedábamos dormidos en cada Avemaría, despertábamos y en la siguiente oración; lo mismo: tardamos tres veces el tiempo acostumbrado. En otras ocasiones, nos ayudó bastante cuando por el cansancio del día y por haberlo dejado para la noche, al sentir venir el sueño, con el dedo pulgar hacer la señal de la cruz, adelante, izquierda y derecha (en nuestra frente), se quita el sueños por algunos minutos pero luego vuelve. Esto hay que repetirlo sin dejar de rezar las oraciones, toda vez que se necesite.
No se desesperen si en ocasiones, mientras las rezan, se notan que están muy distraídos, sigan y terminen igual. Es válida.
Pero queremos contarles que al final lo logramos. ¡Ustedes también pueden!
ORACIONES
Para empezar, invoquemos al Dulce Huésped de nuestras almas.

Señal de la Cruz.
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego eterno de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra.
Oremos:
Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del bien de sus divinos consuelos. Por Cristo nuestro Señor. Así sea.
Un Credo al Sagrado Corazón de Jesús, haciendo un acto de Fe.
PRIMERA ORACIÓN

¡Oh Jesús mío! ¡Oh eterna dulzura para los que te amamos! ¡Oh gozo supremo que supera todo gozo y deseo! ¡Oh salvación y esperanza nuestra! Infinitas pruebas nos has dado de que tu mayor deseo es estar siempre con nosotros; y fue este sublime deseo, ¡Oh bendito amor! El que te llevó a asumir la naturaleza humana. ¡Oh Verbo Encarnado!, recuerda aquella Santa Pasión que abrazaste por nosotros, para cumplir con el divino plan de reconciliación de Dios con su criatura. Recuerda Señor tu última cena, cuando rodeado de tus discípulos, y después de haberles lavado los pies, les diste tu precioso cuerpo y sangre. Recuerda también cuando tuviste que consolarlos al anunciarles tu ya próxima Pasión.

Fue en el huerto de los Olivos, ¡Oh Señor!, donde se escenificaron los peores momentos de tu Sagrada Pasión: porque fuiste invadido por la más infinita de las tristezas y por la más dolorosa de las amarguras, y que te llevaron a exclamar todo lleno de horror y de angustia: “¡Mi alma está triste hasta la muerte!”… Tres horas duró tu agonía en aquel jardín; y todo el miedo, angustia y dolor que padeciste allí, ¡fueron tan grandes!, que te causó sudar sangre copiosamente. Aquello escapaba a toda descripción, hasta tal punto que sufriste más allí que en el resto de tu Pasión, porque ante tus divinos ojos desfilaron aquellas terribles visiones de los pecados que se cometieron desde Adán y Eva hasta aquellos mismos instantes, y los pecados que se estaban cometiendo en aquellos momentos por toda la faz de la tierra, y los que se cometerían en el futuro, ¡siglos enteros!, ¡hasta la consumación de los tiempos!

Pero, ¡Oh amor que todo lo vence! A pesar de tu temor humano, así contestaste a tu Padre: “¡No se haga mi voluntad, sino la tuya!” E inmediatamente, tu Padre envió aquel precioso Ángel para confortarte… Tres veces oraste, y al final llegó tu discípulo traidor, Judas. ¡Cuánto te dolió aquello!

Fuiste arrestado por el pueblo de aquella nación que Tú mismo habías escogido y exaltado. Tres jueces te juzgaron, falsos testigos te acusaron, cometiendo el acto más injusto de la historia de la humanidad, ¡condenando a muerte a su Autor y Redentor! ¡A aquél que venía a regalarnos la vida eterna!

Y te despojaron de tus vestiduras y te cubrieron los ojos… e inmediatamente aquellos soldados romanos comenzaron a abofetearte, y llenarte de salivazos, y golpes llovieron contra tu delicado cuerpo. Y te retaban a que les dijeras quién era el que te lo hacía. De repente, aquella corona de espinas te la incrustaron mutilando tu cabeza de mala manera; ¡rompiendo carne, venas y nervios! Para contemplar la mofa a tu condición de Rey, te dieron un cetro: una vulgar caña que colocaron en tus sagradas manos.

¡Oh sublime enamorado de nuestras almas!, recuerda también cuando te ataron a la columna. ¡Cómo te flageló aquella gente!… No quedó lugar alguno en tu maravilloso cuerpo que no quedara destrozado bajo los golpes de los látigos. Otro cuerpo humano hubiese muerto con menos golpes… La escena era terrible: ¡huesos y costillas podían verse! ¡Cuánta furia desatada contra el Hombre-Dios!

Oh Jesús mío, en memoria de aquellos crueles tormentos que padeciste por nosotros antes de la crucifixión, concédenos antes de morir un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados, que podamos satisfacer por ellos, que hagamos una santa confesión, te recibamos en la Santísima Eucaristía, y así, alimentada nuestra alma, podamos volar hacia Ti.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SEGUNDA ORACIÓN

¡Oh salud y alimento de mi alma, libertad verdadera de ángeles y santos!, ¡Paraíso de delicias! Recuerda el horror y la tristeza que sufriste camino al lugar donde te aguardaba una cruz, cuatro clavos y los verdugos cuando toda aquella turba se apretujaba a tu paso, y te golpeaba e insultaba impunemente, haciéndote víctima de las más espantosas crueldades. Pero más te dolía la ingratitud de ellos, que los golpes que te infligían, pues era precisamente por ellos y por todo el género humano, que llevabas aquella Cruz sobre tus hombros destrozados.

Por todos aquellos tormentos y ultrajes, y por las blasfemias proferidas en contra de Ti, te rogamos, ¡Oh dueño de nuestra alma! que nos libres de nuestros enemigos, visibles e invisibles, y que bajo tu protección logremos tal perfección y santidad, que merezcamos entrar contigo en tu Reino.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

TERCERA ORACIÓN

¡Oh dueño de nuestra existencia! Tú que siendo el Creador del Universo, del Cielo y de la Tierra, de ángeles y hombres, a quien nada puede abarcar ni limitar y que todo lo envuelves y sostienes con tu amoroso poder, sin embargo, te dejaste matar por tu obra maestra, el hombre, para justificarlo ante Ti mismo.

Recuerda cada dolor sufrido, cada tormento soportado por nuestro amor, cuando los judíos con enormes clavos taladraron tus sagradas manos y pies. ¡Que espantosa escena se produjo cuando con indescriptible crueldad, tu cuerpo tuvo que ser estirado sobre la Cruz para que tus manos y pies llegaran hasta los agujeros previamente abiertos en el madero! ¡Con cuánta furia agrandaron aquellas heridas! ¡Cómo agregaron dolor al dolor, cuando tuvieron que estirar tus sagrados miembros violentamente en todas direcciones! ¡Oh Varón de dolores!

Recuerda cuando tus músculos y tendones eran estirados sin misericordia, y tus venas se rompían, y tu piel virginal se desgarraba horriblemente, y tus huesos eran dislocados.

¡Oh Cordero Divino! en memoria de todo lo ocurrido en la colina del Gólgota, te rogamos nos concedas la gracia de amarte y honrarte cada día más y más.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
CUARTA ORACIÓN

¡Oh divino mártir de amor! ¡Oh médico celestial que te dejaste suspender en la Cruz para que por tus heridas las nuestras fueron curadas! Recuerda cada una de aquellas heridas y la tremenda debilidad de tus miembros, que fueron distendidos hasta tal punto que jamás ha habido dolor semejante al tuyo. Desde la cabeza a los pies eras todo llaga, todo dolor, todo sufrías; eras una masa rota y sanguinolenta, y aún así llegaste, para sorpresa de tus verdugos, a suplicar a tu Padre, eterno perdón para ellos diciéndole: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

¡Oh Cristo bendito! En memoria de esta gran misericordia que tuviste, que muy bien pudiste lanzar a todo aquel mundo malvado a los abismos infernales con un solo acto de tu poderosa voluntad, por aquella tan grande misericordia que superó a tu justicia divina, concédenos una contrición perfecta y la remisión total de nuestros pecados, desde el primero hasta el último, y que jamás volvamos a ofenderte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
QUINTA ORACIÓN

¡Oh Jesús, Oh esplendor de la eternidad! Recuerda cuando contemplaste en la Luz de tu Divinidad, las almas de los predestinados que serían rescatados por los méritos de tu Sagrada Pasión, también viste aquella tremenda multitud que sería condenada por sus pecados. ¡Cuánto te quejaste por ellos! Te compadeciste, oh buen Jesús, hasta de aquellos réprobos, de aquellos desafortunados pecadores que no se lavarían con tu sangre, ni se alimentarían con tu Carne Eucarística.

Por tu infinita compasión y piedad, y acordándote de tu promesa al buen ladrón arrepentido, al decirle que aquel mismo día estaría contigo en el Paraíso, ¡Oh salud y alimento de nuestra alma! muéstranos esta misma misericordia en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SEXTA ORACIÓN

¡Oh Rey muy amado y deseado por mi corazón ¡ acordaos del dolor que sufriste, cuando desnudo y como un criminal común y corriente, fuiste clavado y elevado en la Cruz. Cómo te dolió el ver que tus familiares y amigos desertaran. Pero allí estaba tu muy amada Madre y tu discípulo Juan, que permanecieron contigo hasta tu último suspiro. No importando que su naturaleza humana, desmayando estaba, y para colmo de tu inmenso amor por nosotros, nos hiciste aquel precioso regalo: ¡nos diste a María como Madre! ¡Cuánto te debemos Salvador nuestro, por este sublime regalo! Sólo tuviste que decir a María: “¡Mujer, he aquí a tu hijo!” y a Juan: “!He aquí a tu Madre!”

¡Te suplicamos, oh Rey de la Gloria! por la espada de dolor que entonces atravesó el alma de tu Santísima e Inmaculada Madre, que te compadezcas de nosotros en todas nuestras aflicciones y tribulaciones tanto corporal como espiritual, y que nos asistas en cada prueba, especialmente en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
SÉPTIMA ORACIÓN

¡Oh Rey de Reyes! ¡Fuente de compasión que jamás se agota! Recuerda cuando sentiste aquella tremenda sed por las almas y que te llevó a exclamar desde la Cruz: “¡Tengo Sed!” Sí, no solamente tenías sed física, sino sed insaciable por la salvación de la raza humana.

Por este gesto de amor por nosotros, te rogamos, oh prisionero de nuestro amor, que inflames nuestros corazones con el deseo de tender siempre hacia la perfección en todos nuestros actos, que extingas en nosotros la concupiscencia de la carne y los deseos de placeres mundanos.

Así sea

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

OCTAVA ORACIÓN

¡Oh constante dulzura nuestra! ¡Oh deleite diario de nuestro espíritu! Por el sabor tan amargo de aquella hiel y vinagre que te dieron a probar en lugar de agua, para aplacar tu sed física, te suplicamos que aplaques nuestra sed por tu vivificadora sangre, y nuestra hambre por tu Redentora Carne, ahora y siempre, y que no nos falte en la hora de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

NOVENA ORACIÓN

¡Oh Jesús, Virtud Real y gozo del alma! Acuérdate del dolor que sentiste, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte. Insultado y ultrajado por tus verdugos, clamaste en alta voz que habías sido abandonado por Tu Padre Celestial, diciéndole: “Dios mío, Dios mío, ¿Porqué me has abandonado?” Por aquella angustia que padeciste en aquellos momentos finales de tu Pasión, te rogamos oh nuestro Salvador que no nos abandones en los terrores y dolores de nuestra muerte.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús, que eres principio y fin de todo lo creado , Virtud, Luz y Verdad! Acuérdate que por causa nuestra fuiste sumergido en un abismo de penas; sufriendo dolor en todo tu Santísimo Cuerpo: En consideración a la enormidad de tanta llaga que te hicimos los hombres; enséñanos a guardar por puro amor a Ti, todos tus Mandamientos; cuyo camino de Tu Ley Divina es amplio y agradable, para aquellos que te aman.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
UNDÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús mío!, abismo insondable de misericordia, te rogamos en memoria de tus heridas, las cuales penetraron hasta la médula de tus huesos y hasta lo más profundo de tu ser, ¡que nos apartes para siempre del pecado! ¡que no te ofendamos más! Reconocemos con bochorno que somos unos miserables pecadores y que te hemos ofendido ¡tantas veces! Que tememos que tu divina justicia nos condene.

No obstante, acudimos presurosos a tu misericordia infinita, para que nos escondas urgentemente en tus preciosas LLagas, y así, ocultados de tu indignado Rostro, pueda tu amante Corazón una vez más, lavar nuestras culpas con tu Sangre liberadora. De esa forma Redentor nuestro, tu enojo e indignación cesarán de inmediato. ¡Gracias Señor!

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

DUODÉCIMA ORACIÓN

¡Oh Jesús, eterna verdad, símbolo de la perfecta caridad y de la unidad! Te suplicamos que te acuerdes de aquella multitud de laceraciones, de aquellas horribles heridas que te hicimos la humanidad pecadora que querías salvar. Estabas hecho un guiñapo humano, enrojecido por tu propia sangre. ¡Que inmenso e intenso dolor padeciste en tu Carne Virginal por amor a nosotros! ¡Oh dulzura infinita!, ¿qué pudiste hacer, que ya no hayas hecho por nosotros? Nada falta. Todo lo has cumplido

Ayúdanos, Oh Señor, a tener siempre presente ante los ojos de nuestro espíritu, un fiel recuerdo de tu Pasión, para que el fruto de tus sufrimientos se vea continuamente renovados en nuestra alma, y para que tu amor se agrande en cada momento más y más en nuestro corazón, hasta que llegue aquel feliz día en que te veamos en el cielo, y ser uno contigo, que eres el tesoro y suma total de todo gozo y bondad.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA TERCERA ORACIÓN

¡Oh dulce consuelo de nuestra alma, maravilloso liberador, Rey inmortal e invencible! Recuerda cuando inclinando tu adorable cabeza, toda desfigurada por los golpes, la sangre y el polvo del camino, exclamaste: “Todo está consumado”… Toda tu fuerza mental y física se agotaron completamente.

Por este Gran Sacrificio y por las angustias y tormentos que padeciste antes de morir, te rogamos, oh buen Jesús, que tengas misericordia de nosotros en la hora de nuestra muerte, cuando nuestra mente esté tremendamente perturbada; y nuestra alma sumergida en inquietudes y angustias. Que no temamos nada, que te tengamos a Ti a nuestro lado y dentro de nuestro ser.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
DÉCIMA CUARTA ORACIÓN

¡Oh doliente Jesús, oh incomprensible Segunda Persona de la Trinidad, esplendor y figura de su esencia! Recuerda cuando con gran voz entregaste tu alma a Tu Padre Celestial diciéndole: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!” Tu cuerpo estaba despedazado, y tu corazón destrozado, pero tus entrañas de misericordia quedaron abiertas para redimirlos! Así expiraste , oh amor infinito…

Por tu Dolorosa Muerte; te suplicamos, Oh Rey de Santos y Arcángeles, que nos confortes y nos ayudes a resistir al mundo con sus errores, a Satanás con sus pérfidas, y a la carne con sus vicios, para que así, muertos a los enemigos de nuestras almas, vivamos solamente para Ti. Por eso te rogamos, Oh Dulce Redentor y Salvador, que a la hora de nuestra muerte recibas nuestras pobres almas desterradas que regresan a Ti.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

DÉCIMA QUINTA ORACIÓN

¡Oh vencedor de la muerte! ¡Vid verdadera y fructífera! Recuerda a aquel torrente de sangre que brotó de cada parte de tu Bendito Cuerpo, igual que la uva exprimida en el lagar.
Desde el lugar de la flagelación y a través de las calles de Jerusalén, por toda aquella vía dolorosa, hasta la colina sagrada, tu Sangre derramada escribía las bellas páginas de la historia del Corazón que más nos ama…¡El tuyo! Recuerda como la tierra agradecida, pero a la vez espantada, recibía tu preciosa Sangre. toda la naturaleza; de horror temblaba y los Cielos se estremecían, los Ángeles y hasta los demonios se sorprendían ante ¡aquella increíble escena! ¡Todo un Dios moría! ¿Qué era aquello? ¿Qué sucedía? Aquel primer Viernes Santo, oh Jesús ¡Abrías el cielo para la humanidad pecadora!
Por tres largas horas tu Cuerpo colgó de la Cruz. Presentabas un aspecto doliente, triste, todo lleno de dolor, Tu Sangre aún manando, recorriendo aquella que ya se había secado, que ya había coagulado. Y a todo esto se adhirió el polvo y la tierra del camino….
Qué tristeza y dolor padecieron María y Juan al contemplar tus cabellos y barbas que ahora daban la impresión que estaban compuestos de alambres, llenos de Sangre y de tierra. Tus oídos y nariz tupidos estaban de sangre. ¡Hasta tus ojos y boca sangraban! En verdad que todos tus sentidos fueron atrozmente atormentados.
Así inclinaste la cabeza y entregaste tu Espíritu…. Entonces vino Longinos y perforó Tu costado, con tanta violencia, que la punta de la lanza casi sale por el otro costado. Tu corazón te lo desgarraron, oh Jesús, ese Corazón que ¡tanto nos ama! Y de allí brotó Sangre y Agua, hasta no quedar en Tu Cuerpo Gota alguna. Tu cuerpo era cual bulto colgado, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne tuya fue destrozada; la Sustancia de tu Cuerpo fue marchitada, y disecada la Médula de tus huesos. Es entonces que el Sol y las estrellas negaron su luz, hubo terremotos y la naturaleza y los elementos dieron amplio testimonio de que Aquel que negaron ¡era el Hijo de Dios!
Por esta amarga Pasión, y por la Efusión de Tu divina Sangre, te suplicamos oh dulcísimo Jesús, que recibas nuestra alma, cuando estemos sufriendo en la agonía de nuestra muerte.

Oh maravillosa realidad, escándalo para los infieles, ¡gozo indescriptible para los que te amamos! Ese tu infinito sacrificio pagó el rescate, y al resucitar y ascender gloriosamente al Cielo, ¡dejaste bien abiertas las puertas para aquellos que quisieran seguirte! Oh Señor, por tu amarga Pasión y preciosa sangre, te rogamos traspases nuestros corazones, para que nuestras lágrimas de amor, adoración y penitencia, sean nuestro alimento noche y día. Haz que nos convirtamos totalmente a Ti, que nuestros corazones sean tu perpetuo lugar de reposo; que nuestras conversaciones te sean siempre agradable; y que al final de nuestra vida merezcamos que graves, oh Dios de amor, el Sello de Tu Divinidad en nuestra alma, para que tanto el Padre como el Espíritu Santo, te vean bien reproducido en nosotros, y poder así ser contados entre tus Santos para que te alabemos para siempre por toda la eternidad.

Así sea.

(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)

ORACIÓN FINAL
¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche. Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos. Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua. Y que mi conversación sea agradable. Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable, que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos. Amén.

Sea por siempre, Bendito y Alabado Jesús, que con su Sangre nos redimió (tres veces)

Hermanos en Cristo:
Hay un momento en la Pasión muy desconocido y muy penoso para Jesús, los invitamos a reflexionar sobre esto y cuando puedan recen un Padrenuestro acompañando a Cristo en ese momento tan triste. Esto no debe ser incluido en el rezo diario de las oraciones pues no pertenece a ellas.
Cuando Jesús llega al Gólgota, a las 11:45 hrs, está tan pálido, tan destrozado, tan ensangrentado, que da pena verlo. Lo tiran al suelo y se burla de Él, diciéndole “Rey de los Judíos, deja que construyamos tu trono”, pero Él mismo se coloca en la cruz donde le tomarán las medidas para los soportes de pies y manos. Luego de esto lo conducen unos setenta pasos al norte, a un especie de hoyo en la roca, lo tiran allí y Jesús gime de dolor por la caída. Lo dejan en ese lugar por bastante tiempo, mientras se hacen los preparativos para la crucifixión. Es ahí, es ese momento desolador, en el hoyo de la roca, donde les pedimos que lo acompañen con sus oraciones.

Recomendaciones:
1.- Rezar antes del atardecer, si lo dejas para más tarde, luego puedes estar muy cansado por las tareas del día y es fácil que te olvides de rezar o te quedes dormido.
2.- El rezo de las oraciones insume unos veinticinco minutos, cuanto más compenetrado espiritualmente, menos tiempo lleva.
3.- Se rezan las quince oraciones cada día, no una oración cada día.
4.- En caso de enfermedad grave, puede rezarla otra persona al lado de la cama y el enfermo deberá ir repitiendo mentalmente. Solamente mientras se encuentre gravemente enfermo.
5.- Se reza ante un Crucifijo, en su defecto frente a una estampa de Jesús o con la mente puesta en su Divino Rostro y en sus Santas Llagas.

LAS ORACIONES DE SANTA BRÍGIDA PARA DOCE AÑOS
LOS SIETE DOLORES DE MARÍA SEGÚN FUERON REVELADOS A SANTA BRÍGIDA

Anexo 1
Yo, BRÍGIDA, estoy con vosotros en todos los momentos de vuestra vida y nunca os dejo, protejo con un Amor Particular a los Devotos de la PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR, de los DOLORES y de las LÁGRIMAS de MARÍA SANTÍSIMA. De estas almas tan amigas y tan queridas de los CORAZONES DE JESÚS y MARÍA, soy una protectora especial y desvelada, nunca salgo de cerca de ellos, nunca os dejo, nunca os abandono y siempre lucho para conducirlos a una mayor Santidad, a una mayor Fidelidad y a un mayor Amor a DIOS. Mensaje entregado a Marcos Tadeu, Jacareí, Semana Santa 2012

Anexo 2
Testimonios

TESTIMONIO de milagros producidos durante el año 2014 rezando diariamente las 15 oraciones de Santa Brígida.

Soy una mujer de la provincia de Málaga y uno de mis nombres de pilar es Brígida.
Desde que empecé con las 15 oraciones de la Santa Brígida de Suecia al principio del 2014 se produjeron varios milagros a lo largo del año:

a) Para mi cumpleaños en enero el único regalo que deseaba era la medalla de la Virgen Milagrosa. Buscaba en varias tiendas pero no había. Finalmente la encontré justo el mismo día de mi cumpleaños y me la bendecía el sacerdote de la Catedral de nuestra ciudad. Fue milagroso.

b) El próximo milagro fue mi casamiento por la iglesia, recibiendo el santo sacramento del matrimonio después de 4 años de noviazgo indeciso. Durante varios meses no sabíamos como financiar nuestra fiesta de boda, pero cuando llorando se lo pedí a Jesús y a María que nos ayuden igual que habían ayudado a Natanael, el novio de la boda de Canaan, todo se solucionó pocos días antes de la boda. Milagrosamente se vendió mi caballo una semana antes de la boda, así que podíamos pagar la boda.

c) Decidí entregarme a la Voluntad de Jesús y de María, confiando mi vida y la de mi pequeña familia a la voluntad de Jesús y de María.

e) Durante nuestro viaje de luna de miel se produjeron más milagros: Nos llevaron a dos lugares de peregrinaje. Primero al Monte de San Miguel en la Normandía / Francia. Realmente mi especial protector San Miguel Arcángel quiso que viera su santuario allí. De nuevo tenía que llorar porque allí me hizo comprender que San Miguel Arcángel es también protector de los caballos y guerreros a caballo y que fue por su intervención que se había vendido mi caballo una semana antes de la boda. (Además, el comprador llevaba el apellido “Sanmiguel”.)
Poco después llegamos a Roma y en solo 4 horas de estancia asistimos a la misa dominical en la Basílica de San Pedro, fuimos bendecidos por el Papa Francisco en la plaza del Vaticano y se me permitió arrodillarme al pie de la cruz de Cavalini, hoy conservada en la gran Basílica de San Pablo Extramuros en Roma. Es la misma cruz donde mi Santa Brígida rezaba hace 700 años y donde Cristo le hablaba.
De nuevo tenía que llorar de emoción.

f) En otoño 2014 cuando el estado de salud de mi marido se agravó, buscaba lugares con misas de sanación carismáticas en España y milagrosamente me llegó la información sobre dos eventos consecutivos con sanaciones, llevados por famosos curas que venían desde muy lejos a Marbella. Milagrosamente conseguimos asistir en las misas con el Padre Fernando Suarez de Filipinas y con el padre Ghislain Roy de Quebec. En el último evento se me concedió la gracia por el poder de Cristo Jesús de ser curada milagrosamente de una adicción que padecía desde hace muchos años.

Doy gracias a Dios, a María, al Espíritu Santo, a Santa Brígida, a San Miguel Arcángel y a mis demás ángeles y santos por su protección, por su intervención y por guiarme en mi camino hacia Cristo. Benditos sean. GRACIAS, GRACIAS Y GRACIAS. Os amo.

Anónima, Málaga, España, 8 de enero de 2015

Los siete Dolores de la Virgen María

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La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

  • Pondré paz en sus familias.
  • Serán iluminados en los Divinos Misterios.
  • Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
  • Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
  • Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
  • Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
  • He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.

 

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Primer Dolor:
La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Segundo Dolor: 
La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Tercer Dolor:
La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Cuarto Dolor: 
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Quinto Dolor:
La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Sexto Dolor:
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor… Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.
Séptimo Dolor:
El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

COMUNIÓN EN LA MANO: El suelo teñido de Sangre

«Si alguno negare que en el venerable sacramento de la Eucaristía se contiene Cristo entero bajo cada una de las especies y bajo cada una de las partes de cualquiera de las especies hecha la separación, sea anatema». Concilio de Trento

Llevo tiempo observando discusiones y conversaciones sobre el tema “comunión en la mano”. En todas ellas percibo de forma reiterada una serie de argumentos, tantos de laicos como de sacerdotes, unos tratando de justificar el recibirla y otros el administrarla, que evidencian que, a pesar de sus buenas intenciones, no han comprendido la verdadera naturaleza del problema de fondo.

Querido laico, hay que dejar de pensar en estos términos: lo que a MÍ me gusta, lo que a MÍ no me ofende, lo que YO veo normal, lo que YO veo o dejo de ver grave, lo que a MÍ me permite tener devoción, lo que YO creo, lo que YO pienso, lo que YO leí que no se quién dijo o hacía en no se que siglo… es decir lo que YO, YO y más YO.

Querido sacerdote que quieres dar la comunión en la mano o, incluso, no quieres pero la das, hay que dejar de discurrir de esta forma: A MÍ me gusta más en la mano, YO creo que debo obedecer a pesar de todo, YO no quiero problemas, YO no lo veo tan grave, YO no soy quien para tomar esa decisión, YO creo que si lo hace el Papa y mi obispo YO debo hacerlo… o sea lo que YO, YO y más YO.

No, queridos laicos y sacerdotes, esta perspectiva es totalmente errada, el problema no eres TÚ, lo que TÚ creas o dejes de pensar, las consecuencias que tenga para TÍ el no darla, lo que te digan, lo que hagan muchos o pocos, ni lo que haga el obispo o incluso el papa. No, no y no. Voy a detenerme y decirlo bien alto:

El problema no eres tú, el problema es ÉL.

No importa tu punto de vista, la razón teórica que puedas tener o dejar de tener, tus buenas intenciones, tu afán de obediencia, todos esos argumentos se desploman por su propio peso si lo vemos desde la perspectiva de ÉL, no del YO.

¿Cuál es el problema de ÉL con la comunión en la mano?

  1. Esta dogmáticamente definido en el Concilio de Trento que en cada partícula de la Sagrada Hostia está Jesucristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
  2. Por lo tanto si una partícula por minúscula que sea cae al suelo es exactamente igual que si cayera la Hostia entera.
  3. Y si caen partículas al suelo hay que creer dogmáticamente que es el mismo Jesucristo, su Cuerpo y su Sangre, el que está en el suelo.
  4. Por lo que si pisamos esas partículas estamos pisando a Jesucristo. Sí, repitámoslo: ESTAMOS PISANDO A JESUCRISTO. Y lo estamos haciendo por nuestra culpa, colaboración o complicidad, no por un accidente incontrolado.

comunion-en-la-mano-1920-X-800-1Si por un momento pudiéramos contemplar la dantesca escena que se produce en nuestras iglesias quedaríamos horrorizados. Háganse una ligera idea contemplando la fantástica ilustración de Rodrigo García. ¿Les parece cruda? Pues es exactamente lo que ocurre y no vemos.

Es ahora fácil comprender el Amor que supone la Eucaristía, donde Jesús se ha expuesto a ser el más frágil, incluso a riesgo de ser pisoteado indignamente en una segunda Pasión silenciosa e invisible, pero no por ellos menos cruel. Y es fácil entender con cuánto respeto y cuidado deberíamos tratar al Jesús Eucarístico ante su posición voluntaria de fragilidad y exposición, a lo cual estamos obligados de una forma absoluta e inexcusable sin que pueda haber ningún YO que valga, nuestra única obligación es protegerlo a ÉL, contra todo y contra todos, incluso a costa de nuestra honra o puesto.

Se que habrá quien diga que exagero, que siempre puede haber partículas de una forma u otra, y es cierto que puede haberlas, pero una cosa es que humanamente no se pueda controlar una micropartícula que por ejemplo vuele inadvertida a nuestros ojos, y otra muy diferente es que caiga por nuestra culpa, negligencia, cobardía y/o forma de comulgar. Es verdad que comulgando de rodillas y sin bandeja también puede pasar -otra irresponsabilidad del sacerdote-, pero infinitamente menos que si sometemos la Hostia a la fricción del contacto con las manos.

De muchas observaciones que he realizado he de decir que no he logrado nunca ver -aunque seguro hay alguien perdido que lo haga, la excepción- a ni un solo comulgante en la mano tratar de quitar de su mano partículas que pudieran quedar, ni siquiera el intento de mirar si las hay. Cualquier sacerdote que ha dado la comunión con bandeja sabe que incluso en Misa tradicional siempre hay partículas, al igual que siempre hay partículas que quedarán en la mano. El solo hecho de depositarla y volverla a coger para comulgarla conlleva desprendimiento inevitable. Eso significará en la prácticacientos de partículas por el suelo profanadas y pisoteadas por nuestra culpa.

Todo esto es tanto más doloroso si pensamos por un momento como se promociona activamente esta práctica, llegándose incluso a obligar a niños a hacer la Primera Comunión en la mano, como ocurre en la parroquia de mi pequeña localidad con el pleno conocimiento, silencio y pasividad del Arzobispado de Sevilla (1).

Ningún sacerdote está obligado a dar la comunión en la mano, y la propia legislación canónica lo respalda (2), pues le permite no administrarla a decisión del sacerdote cuando hay riesgo de profanación. ¿Acaso no  hay riesgo de profanación en que Jesucristo caiga al suelo y sea pisoteado? ¿Acaso no hay riesgo de profanación en el uso que se le pueda dar a la Sagrada Forma como se ha visto recientemente en Pamplona? Querido Sacerdote que de buena Fe la ha estado dando, mire nuestra ilustración, medítela, y dígame ¿cree ahora sinceramente que es inocuo dar la comunión en la mano, aunque sea a una sola persona?

Nadie, repito, nadie debe arriesgar el Cuerpo de Cristo a ser pisoteado y profanado, y eso se hace dando una sola comunión en la mano. ¿Podría haber alguna ley que obligara a un hijo a exponer a su madre a ser pisoteada, ultrajada y vejada? Incluso en caso de que existiera, ¿alguien con un mínimo de sentido común podría sostener que esa persona tiene obligación moral de seguir dicha ley?… pues tanto más si hablamos de Jesucristo, nuestro Señor y Creador.

No me cabe duda que la mayoría de ustedes que la reciben en la mano o la administran no lo hacen con esa intención, porque siguen analizándolo desde el YO, YO y YO. Párese un momento, reflexione y vealo desde el punto de vista de ÉL, pisoteado en el suelo o profanado por indeseables, con la Iglesia llena de regeros de la Sangre de Nuestro Señor,  y estoy seguro que ni la recibirán ni la darán nunca más.

Si ha habido miles de mártires que han muerto por el hecho de no permitir ultrajar una imagen, un libro sagrado… ¿va usted a tolerar que se ultraje y pise al mismo Jesucristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad delante suya?

Antes morir que Nuestro Señor esté en el suelo por mi culpa.

Miguel Ángel Yáñez
[Ilustración de Rodrigo García para Adelante la Fe]

(1) Personalmente denuncie al Sr. Arzobispo de Sevilla, Monseñor Asenjo, que los niños recibían obligatoriamente su Primera Comunión de pie y en la mano. Su respuesta fue que “no podía hacer nada”. Pobres niños, utilizados y manipulados por los demoledores de la Fe, que siempre deberían recordar las durísimas palabras de Nuestro Señor contra quien manipule a estos pequeños: “más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar” (Mateo 18:6).

(2) “Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano” (Redemptionis Sacramentum 92).

comunion en la mano (1920 X 800)

 

Vía: http://adelantelafe.com/comunion-en-la-mano-nuestras-iglesias-tenidas-sangre/

 

Frases de la Madre Teresa de Calcuta

TeresaFrases_230816

 

EL AMOR

«El amor, para que sea auténtico, debe costarnos».

«Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal».

«Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite».

«Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar. Amarnos los unos a los otros. Amar hasta el dolor». PRÓJIMO

«Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza».

«Darle a alguien todo tu amor nunca es seguro de que te amarán de regreso, pero no esperes que te amen de regreso; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, sé feliz porque creció en el tuyo.  Hay cosas que te encantaría oír,  que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sordo para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón».

EL SILENCIO

«Resulta muy difícil predicar cuando no se sabe cómo hacerlo, pero debemos animarnos a predicar. Para ello, el primer medio que debemos emplear es el silencio».

«El silencio de la boca nos enseñará muchísimas cosas: a hablar con Cristo; a estar alegres en los momentos de desolación; a descubrir muchas cosas prácticas para decir».

«Guardemos, entonces, el silencio de los ojos, el cual nos ayudará siempre a ver a Dios. Los ojos son como dos ventanas a través de las cuales Cristo y el mundo penetran en nuestro corazón».

«El silencio de la mente y del corazón: la Virgen María “conserva cuidadosamente todas las cosas en su corazón “. Este silencio la aproximó tanto al Señor que nunca tuvo que arrepentirse de nada».

«El silencio nos proporciona una visión nueva de todas las cosas».

«Las palabras que no procuran la luz de Cristo no hacen más que aumentar en nosotros la confusión».

LA ORACIÓN

«La oración ensancha el corazón, hasta hacerlo capaz de contener el don de Dios. Sin Él, no podemos nada».

«Orar a Cristo es amarlo y amarlo significa cumplir sus palabras. La oración significa para mí la posibilidad de unirme a Cristo las 24 horas del día para vivir con Él, en Él y para Él. Si oramos, creemos. Si creemos, amaremos. Si amamos, serviremos».

«Es imposible comprometerse en un apostolado directo, si no es desde una auténtica oración. Debemos tratar de ser uno con el Padre. Nuestra actividad no será verdaderamente apostólica si no le permitimos obrar en nosotros, a través de nosotros, gracias a su poder, a sus planes y a su amor».

«Para que la oración sea realmente fructuosa, ha de brotar del corazón y debe ser capaz de tocar el corazón de Dios».

«Yo estoy perfectamente convencida de que cuantas veces decimos Padre nuestro, Dios mira sus manos, que nos han plasmado… “Te he esculpido en la palma de mi mano”… mira Sus manos y nos ve en ellas. ¡Qué maravillosos son la ternura y el amor de Dios omnipotente!

«Orad sencillamente, como los niños, movidos por un fuerte deseo de amar mucho y de convertir en objeto de propio amor a aquellos que no son amados».

«Debemos ser conscientes de nuestra unión y de convertir con Cristo, así como El tenía clara conciencia de su unión con el Padre».

«La plegaria perfecta no consiste en una palabrería, sino en el fervor del deseo que eleva los corazones hasta Jesús».

«Nuestras acciones sólo pueden producir frutos, cuando son expresión verdadera de una plegaria sincera».

«Frecuentemente nuestra oración no produce efecto por no haber fijado nuestra mente y nuestro corazón en Jesús, por medio de quien únicamente nuestra oración puede ir directamente a Dios».

«”Yo lo miro y El me mira” constituye la perfecta oración.

«Nunca debiéramos cederá la costumbre de aplazar nuestra oración, sino hacerla con la comunidad».

«El fracaso o la perdida de la vocación proviene también de la desidia en la oración».

«La oración ensancha el corazón delicado hasta el punto de estar en condiciones de acoger el don del propio Dios».

«Dios se compadece de la debilidad pero no quiere el desánimo».

«”En El vivimos, nos movemos y existimos”».

«No basta orar generosamente, hemos de orar con fervor y devoción».

«El conocimiento que comunicamos debe ser el de Jesús crucificado y, como dice san Agustín: “Antes de dejar de hablar a la boca, el apóstol ha de elevar su propia alma sedienta a Dios para luego poder entregar cuanto ha bebido, vertiendo en los demás aquello de lo cual estamos colmados”, o como nos enseña santo Tomás: “Aquellos que son llamados a la labor de una vida activa, cometen una grave equivocación si piensan que su compromiso les dispensa de la vida contemplativa. Tal obligación se añade a aquélla y no la hace menos indispensable”».

«La oración que brota de nuestra mente y de nuestro corazón y que recitamos sin necesidad de leer en ningún libro se llama oración mental».

«Sólo por medio de la oración mental y la lectura espiritual, podemos cultivar el don de la oración. La oración mental es una gran aliada de la pureza de alma».

«Los mejores medios para alcanzar un franco progreso espiritual son la oración y la lectura espiritual».

«Si a ustedes les resulta difícil orar, rueguen insistentemente: “¡Jesús ven a mi corazón, ora dentro de mí y conmigo, hazme aprender de Ti cómo orar”».

«La Misa es el alimento espiritual que me sustenta y sin el cual no podría vivir un solo día o una sola hora de mi vida».

«La cosa más importante no es lo que decimos nosotros, sino lo que Dios nos dice a nosotros. Jesús está siempre allí, esperándonos. En el silencio nosotros escuchamos su voz».

«Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de Sí mismo».

LA ORACIÓN Y EL SILENCIO

«El silencio es lo más importante para orar. Las almas de oración son almas de profundo silencio. Y lo necesitamos para poder ponernos verdaderamente en presencia de Dios y escuchar lo que nos quiere decir».

«Este silencio debe ser tanto exterior como interior, dejando de lado nuestras preocupaciones. Debemos acostumbrarnos al silencio del corazón, de los ojos y de la lengua».

«El silencio de la lengua nos ayuda a hablarle a Dios. El de los ojos, a ver a Dios. Y el silencio del corazón, como el de la Virgen, a conservar todo en nuestro corazón».

«Dios es amigo del silencio, que nos da una visión nueva de las cosas. No es esencial lo que nosotros decimos, sino lo que Dios nos dice y dice a través de nosotros».

«El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz».

LA CONFESIÓN

«La confesión fortalece el alma, pues una confesión realmente bien hecha -la confesión de un hijo que reconoce su pecado y retorna al Padre- produce siempre humildad y la humildad es fuerza.

«Ustedes pongan en primer lugar la confesión y sólo después pidan una dirección espiritual, cuando lo crean necesario».

«Para muchos de nosotros existe el peligro cierto de olvidar que somos pecadores y que como tales hemos de recurrir al confesionario. Hemos de sentir necesidad de hacer que la sangre de Cristo lave nuestros pecados».

«Cuando, entre Cristo y yo, se produce un vacío, cuando mi amor está dividido, nada puede llenar tal vacío».

«En la noche, al momento de acostarse, pregúntense: “¿Qué he hecho yo hoy a Jesús? ¿Qué he hecho yo hoy a Jesús? ¿Qué he hecho hoy con Jesús?”. Les bastará simplemente mirar sus manos. Este es el mejor examen de conciencia».

LA ALEGRÍA

«El que tiene a Dios en su corazón, desborda de alegría. La tristeza, el abatimiento, conducen a la pereza, al desgano».

«Nuestra alegría es el mejor modo de predicar el cristianismo. Al ver la felicidad en nuestros ojos, tomarán conciencia de su condición de hijos de Dios. Pero para eso debemos estar convencidos de eso».

«Superemos siempre el desaliento… nada de esto tiene sentido si hemos comprendido la ternura del amor de Dios».

«La alegría del Señor es nuestra fuerza. Todos nosotros, si tenemos a Jesús dentro nuestro, debemos llevar la alegría como novedad al mundo».

«La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios».

SERVICIO A LOS DEMÁS

«María debe ser la fuente de nuestra alegría; ella, que fue la maestra en el servicio gozoso a los demás. La alegría era su fuerza, ya que sólo la alegría de saber que tenía a Jesús en su seno podía hacerla ir a las montañas para hacer el trabajo de una sierva en casa de su prima Isabel».

«De la misma manera nosotros, con Jesús en nuestro corazón, debemos servir a los demás con alegría».

«Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido».

«¿Qué descuido podremos tener en el amor? tal vez en nuestra propia familia haya alguien que se sienta solo, alguien que esté viviendo una pesadilla, alguien que se muerde de angustia, y estos son indudablemente momentos bien difíciles para cualquiera».

«Cuando nos ocupamos del enfermo y del necesitado, estamos tocando el cuerpo sufriente de Cristo y este contacto se torna heroico; nos olvidamos de la repugnancia y de las tendencias naturales que hay en todos nosotros».

«El que no sirve para servir, no sirve para vivir».

«El amor no puede permanecer en sí mismo. No tiene sentido. El amor tiene que ponerse en acción. Esa actividad nos llevará al servicio».

«Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos».

AMAR LO QUE UNO HACE

«No es lo importante lo que uno hace, sino cómo lo hace, cuánto amor, sinceridad y fe ponemos en lo que realizamos. Cada trabajo es importante, y lo que yo hago, no lo puedes hacer tú, de la misma manera que yo no puedo hacer lo que tú haces. Pero cada uno de nosotros hace lo que Dios le encomendó».

«Sólo siendo sinceros y trabajando con Dios, poniendo en ello toda nuestra alma, podremos llevar la salvación a los demás. Pero para ello es necesario que no perdamos nuestro tiempo mirando y deseando hacer lo que hacen los demás».

«No es tanto lo que hacemos cuanto el amor que ponemos en lo que hacemos lo que agrada a Dios».

«Mientras el trabajo sea más repugnante, mayor ha de ser nuestra fe y más alegre nuestra devoción».

«No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar».

«A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota».

LA VOCACIÓN

«Tu vocación consiste en pertenecer a Jesús. Tu servicio a los leprosos es sólo tu forma concreta de expresar tu amor a Jesús. Por ello, no interesa demasiado determinar a quiénes dedicas tu labor, a condición de que la realices por El, de que lo hagas con El. Esta es, en realidad, la forma de cumplir tu vocación, tu penitencia a Cristo».

«Nuestra vocación consiste en pertenecer a Jesús».

«Jesús nos ha elegido para Sí; le pertenecemos. Tenemos que estar, pues, tan convencidos de dicha presencia, que no permitamos que nada, ni lo más insignificante, nos aparte de su posesión…  de su amor».

LA POBREZA

«Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera diferente de amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos».

«Ellos son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo quien se hace presente».

«Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto amor pusimos en ellas».

«Seamos los servidores del pobre. Hemos de brindar al pobre un servicio generoso, sincero. En el mundo, a la gente se le paga por su trabajo. Sintámonos pagados por Dios».

«¿Acaso tratan ustedes a los pobres como basurero, dándoles aquello que ya no pueden ustedes usar o comer? Como esto no puedo ya comérmelo, se lo voy a dar al pobre».

LA HUMILDAD

«La grandeza de María proviene justamente de su humildad. Y era humilde porque pertenecía a Dios por completo, estaba en disponibilidad para lo que Él quisiera pedirle».

«Ella, que estaba colmada de gracias, siguió siendo la esclava del Señor. Se mantuvo con firmeza junto a la cruz de su Hijo, y ni siquiera viéndolo morir dejó de confiar en Dios».

«Pidámosle a la Virgen que nos ayude a ser como ella, a realizar con humildad y sin vanagloria el trabajo que se nos ha asignado, y que llevemos a los demás a Jesús con el mismo espíritu con que ella lo llevó en su seno».

«Hay que cuidarse del orgullo, porque el orgullo envilece cualquier cosa».

«Dios no va a preguntarle a aquella hermana cuántos libros ha leído, cuántos milagros ha realizado; lo que le preguntará es si ha hecho de lo suyo lo mejor por amor del mismo Dios».

«”Hice lo mío de la mejor forma”. Aunque aquello que he podido hacer, no sea más que un fracaso, eso deberá ser lo mejor que hemos podido y sabido hacer; debe tener nuestro máximo empeño».

«Ningún fracaso las desanimará, mientras tengan clara conciencia de haber hecho aquello que estaba a su alcance. Hablando humanamente, si una hermana tuviera un fracaso en su tarea, procuremos atribuirlo a cualquier factor de debilidad humana, que no fue inteligente, o no supo hacer mejor las cosas, etc. A pesar de todo, a los ojos de Dios no ha fallado si ha hecho todo lo que era capaz de hacer. Y ella debiera sentirse, pese a todo, colaboradora suya».

«Nunca debemos creernos indispensables Dios tiene sus caminos y sus maneras… Él puede permitir que todo marche al revés aun en manos de la hermana más bien dotada. Dios no mira más que su amor. Bien ustedes pueden trabajar hasta el agotamiento, incluso matarse trabajando, pero si su trabajo no está tejido por el amor resulta inútil. ¡Dios no tiene ninguna necesidad de sus obras!

«Si todo lo he recibido, ¿qué mérito nos cabe? Si estamos bien convencidos de esto, nunca alzaremos altaneramente la cabeza».

LA CONFIANZA EN DIOS

«Debes entonces decirle: ” Señor, soy tuyo. Puedes hacer conmigo lo que quieras”. Esta es, hermano, nuestra fuerza y ésta es la alegría del Señor».

«El abandono total en Dios consiste en darse a Dios en forma plena, porque Él se dio a nosotros primero. Y debemos entregarnos de manera absoluta si queremos responder a la magnitud de su entrega hacia nosotros. Sólo si renuncio a mí misma puedo llevar a Dios a vivir en mí».

«Cuando renuncio ofrezco mi libre voluntad, mi razón, mi propia vida. Y todo por amor, ya que cuanto más renunciamos a nosotros mismos, más podemos amar a Dios y a los hombres».

LA SANTIDAD

«La santidad es hacer siempre, con alegría, la voluntad de Dios. Para eso es necesaria la fidelidad a sus deseos, y es esta fidelidad la que hace a los santos».

«A través de la vida espiritual nos unimos con Jesús: lo humano y lo divino se ofrecen uno al otro».

«El primer paso hacia la santidad es querer serlo. ¿Qué es un santo sino un alma resuelta, que hace uso de su fortaleza para actuar?

«Ser santo no significa realizar cosas extraordinarias, descifrar misterios, sino únicamente un aceptar incondicional, dado que me he entregado por completo a Dios, porque le pertenezco por entero».

«Entréguense eternamente a Jesús… y Él se servirá de ustedes para hacer grandes cosas, a fin de que crean mucho más en su amor que en su debilidad. Crean en Él… confíen en Él con una fe ciega y absoluta, seguros de que Él es el Señor. Convénzanse de que únicamente Jesús es el secreto de la vida y que la santidad no es otra cosa que el propio Jesús que vive en su interior por su gracia».

«Ustedes deben permitir que el Padre sea un jardinero, que corta y poda. Si sienten que son podados no se preocupen. Él tiene sus motivos para hacerlo. Ustedes deben dejar que lo haga».

«Si con toda conciencia y diligencia aspiramos a la santidad, después de nuestra oración ha de penetrarnos un sentimiento de autorrenuncia. La forma más elemental de renuncia del propio yo es el control de nuestros sentidos».

«”Seré santo” quiere decir: me despojaré de todo cuanto no es Dios. Despojaré mi corazón y lo vaciaré de toda cosa creada; viviré en la pobreza y en el desprendimiento. Renunciaré a mi voluntad, a mis inclinaciones, a mis sueños y a mis fantasías y me convertiré en un esclavo voluntario de Dios».

«Nuestro ideal no puede ser nada distinto de Jesús. Debemos pensar como Él piensa, amar como Él ama, desear como Él desea. Debemos permitirle que disponga y se sirva totalmente de nosotros».

Jesús quiere que seamos santos como su Padre. Podemos llegar a ser grandísimos santos con sólo quererlo. La santidad no es un lujo para unos pocos, sino una sencilla obligación también para ti y para mi».

La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz».

EL SUFRIMIENTO

«Cuando recibimos aunque sólo sea una pequeña observación poco caritativa, o cuando nos sentimos víctimas de una falta de consideración, con qué facilidad nos olvidamos de que ¡éste es justamente el momento de compartir con Él la ofensa y el sufrimiento!

«Recuerden que la Pasión de Cristo desemboca siempre en la alegría de la Resurrección, para que cuando sientan en su corazón los sufrimientos de Cristo, tengan bien presente que luego llegará la resurrección».

«Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él».

AMAR A DIOS

«Nunca digas adiós, si todavía quieres tratar.  Nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando.  Nunca le digas a una persona que ya no la amas, si no puedes dejarla ir.  El amor llega a aquel que espera, aunque lo hallan decepcionado; a aquel que aún cree, aunque haya sido traicionado: a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado y aquel que tiene coraje y la fe para construir la confianza de nuevo».

«Hemos de amar a Dios, haciéndonos cargo de las ofensas que le hemos provocado».

«A lo largo del día, repitamos con frecuencia: “Lávame, Señor, de mis pecados y límpiame de toda iniquidad”».

«Tienen que ejercitarse en el sufrimiento, porque cuando fijen su mirada en la cruz, verán que Él tiene inclinada la cabeza, porque quiere besarlos y tiene lo brazos abiertos porque quiere abarcarlos en un fuerte abrazo».

«¿Lo han comprendido, hermanos? Sufrimiento, dolor, humillación, son besos de Jesús. Acérquense tanto a Jesús en su Cruz, que Él pueda besarlos».

PRESENCIA DE DIOS

«Si día tras día nos consagramos eternamente al cumplimiento perfecto de nuestros deberes espirituales, Él nos hará entrar gradualmente en una intimidad más profunda, en la que, incluso fuera del tiempo de oración, no tendremos dificultad alguna en mantener un lúcida conciencia de su Presencia Divina».

«El propósito de un retiro no es otro que el empeño de progresar en la conciencia y el amor de Dios, de purificar nuestra propia persona, de enmendar y transformar nuestra vida en conformidad con la vida de nuestro modelo, Jesucristo».

LA VIRGEN MARÍA

«La grandeza de María reside en su humildad. Jesús, quien vivió en estrechísimo contacto con ella, parecía querer que nosotros aprendiéramos de Él y de ella una lección solamente: ser mansos y humildes de corazón».

«Supliquemos a María que haga nuestro corazón “manso y humilde” como modeló el corazón de su Hijo. Pues por medio de ella y en ella fue como se forjó el corazón de Jesús».

LA VIRGEN MARÍA, CAMINO DE RECONCILIACIÓN

« María está siempre atenta para traer al mundo la alegría, la paz y la reconciliación. Ella nos conduce hacia Dios, y con sus ruegos amorosos intercede por nosotros».

«Elevemos hacia ella nuestros corazones para que nos ayude a reconciliarnos, cada vez que nos alejemos del amor de Dios».

«Dirijamos a ella nuestros ojos para implorarle por la paz; a ella, que sólo tiene cabida en su corazón para la paz y el perdón».

LA FAMILIA

«Prometamos convertir nuestra comunidad en un nuevo Belén, en otro Nazaret. Amémonos mutuamente como amamos a Jesús. En el hogar de Nazaret se respiraba amor, unidad, oración, sacrificio y trabajo infatigable; pero, sobre todo, una profunda comprensión, mutua estima y permanente solicitud de todos por todos».

«En todo el mundo se comprueba una angustia terrible, un espantoso hambre de amor. Llevemos, por tanto, a nuestras familias la oración, llevémosla a nuestros niños, enseñémosles a rezar. Pues un niño que ora, es un niño feliz. Familia que reza es una familia unida».

«Hemos de procurar ser santos no porque queramos sentirnos santos, sino porque Cristo debe poder vivir plenamente Su vida en nosotros».

EL SUFRIMIENTO Y LA FELICIDAD

«Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo. Solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.  La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan».

«Porque solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.  No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón».

«Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerró que no vemos la que se ha abierto frente a  nosotros».

«Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos».

«Espero que tengas: Suficiente felicidad para hacerte dulce. Suficientes pruebas para hacerte fuerte. Suficiente dolor para mantenerte humano. Suficiente esperanza para ser feliz».

LA VIDA

«Toda vida es la vida de Dios que se hace presente entre nosotros, aún en un niño que todavía no ha nacido. Nadie tiene derecho a levantar su mano para segarla».

«Yo imagino que el grito de esos pobrecitos que son asesinados antes de nacer debe llegar hasta Dios».

«Toda vida pertenece a Dios, y si Jesús nos dijo que éramos más importantes a los ojos de su Padre que todo lo creado, y Él cuida eso, cuánto más cuidará de nosotros. El aborto va en contra del mandamiento del amor».

«El aborto mata la paz del mundo…Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento».

«A todos los jóvenes les digo: Ustedes son el futuro de la vida familiar; son el futuro de la alegría de amar. Mantengan la pureza, mantengan ese corazón, ese amor, virgen y puro, para que el día en que se casen puedan entregarse el uno al otro, algo realmente bello: la alegría de un amor puro».

«Pero, si llegaran a cometer un error, les pido que no destruyan al niño, ayúdense mutuamente a querer y a aceptar a ese niño que aún no ha nacido. No lo maten, porque un error no se borra con un crimen. La vida del fruto de ese amor pertenece a Dios, y ustedes tienen que protegerla, amarla y cuidarla. Porque ese niño ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y es un regalo de Dios».

«La vida de cada ser humano, como que ha sido creación de Dios, es sagrada y de infinito valor, porque Él nos ha creado a todos nosotros, incluso al niño recién concebido. La imagen de Dios está en ese niño que aún no ha nacido».

«Por eso, pienso que aquellas naciones que destruyen la vida legalizando el aborto son las más pobres, porque temen alimentar a un niño más y, por eso, agregan un cruel asesinato más a este mundo».

«En Calcuta tratamos de combatir el aborto mediante la adopción. Me gustaría abrir muchos de estos centros para niños en los países que han aceptado el aborto. En los que tenemos por toda la India nunca tuvimos que rechazar a ningún niño, y todos están felices en sus nuevos hogares».

«Es maravilloso pensar que Dios ha creado a cada niño. Leemos en las Escrituras que Dios nos dice: “Aún si una madre llegara a olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Te llevo grabado en la palma de mi mano. Eres valioso para mí. Y te he llamado por tu nombre.”

«Estoy convencida de que los gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento, hieren los oídos de Dios».

«Muchos se manifiestan preocupadísimos por los niños de la India o por los de África, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto».

«Por eso elevo mi voz en la India y en todas partes; hagamos que todo niño, nacido o no, sea un niño deseado. El aborto va en contra del mandamiento del amor».

«Creo que si los países ricos permiten el aborto, son los más pobres y necesitan que recemos por ellos porque han legalizado el homicidio».

«Jesús entregó su vida por amor a nosotros. Así, una madre que está pensando en abortar debería ser ayudada a amar; es decir, a poner en segundo lugar sus proyectos y su tiempo libre, y a respetar la vida de su hijo. También el padre del niño, quien quiera que sea, debe mostrarse disponible».

«Todo país que acepta el aborto es porque su gente no ha aprendido a amar, sino que recurre a la violencia para obtener lo que quiere».

«Jesús dijo: “El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.” Al adoptar un niño, esas parejas reciben a Jesús; por el contrario, al abortar, rechazan a Jesús».

«Por favor no matéis a los niños, yo los quiero. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto».

«El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar».

«Cuando le dicen a la Madre Teresa que hay demasiadas criaturas en la India, ella responde: ¿Piensa usted que hay demasiadas flores en el campo? ¿Demasiadas estrellas en el cielo? Mire a esta niña, es portadora de la vida; ¿no es una maravilla? ¿Cómo no quererla?

«El aborto es un homicidio en el vientre de la madre. Una criatura es un regalo de Dios. Si no quieren a los niños, dénmelos a mí».

LA EUCARISTÍA

«Cristo se convirtió en el Pan de Vida porque comprendió la necesidad, el hambre que teníamos de Dios. Y nosotros debemos comer este Pan y la bondad de su amor para poder compartirlo».

«La eucaristía es el signo más tangible del amor de Dios por el hombre, ya que renueva permanentemente su sacrificio por amor a nosotros. Y es la Misa, nuestra oración diaria, el lugar donde nos ofrecemos con y por Cristo para ser distribuidos entre los más pobres de los pobres».

«La eucaristía es el misterio de nuestra unión profunda con Cristo».

LA ESPERANZA

«Lo único que Jesús nos pide en todo momento es que nos entreguemos absolutamente a Él, que confiemos en Él plenamente, renunciando a nuestros deseos para cumplir con el camino que nos va trazando».

«No es necesario que veamos claro si vamos progresando o no en el camino de la santidad. Lo importante es ir caminando en el Señor».

«El camino a la santidad comienza dejándonos vaciar y transformar por el mismo Jesús, para que Él llene nuestro corazón y podamos luego dar de nuestra abundancia».

«Buscándolo, porque su conocimiento nos hará fuertes».

«Amándolo sin mirar atrás, sin temores, creyendo que sólo Jesús es la vida».

«Sirviéndolo, rechazando y olvidando todo lo que nos atormenta, porque es Él quien nos ayudará en el camino elegido. No estamos solos. Confiemos en Él».

LA SOLIDARIDAD

«Cada obra de amor, llevada a cabo con todo el corazón, siempre logrará acercar a la gente a Dios».

«Dios siempre cuida de sus criaturas, pero lo hace a través de los hombres. Si alguna persona muere de hambre o pena, no es que Dios no la haya cuidado; es porque nosotros no hicimos nada para ayudarla, no fuimos instrumentos de su amor, no supimos reconocer a Cristo bajo la apariencia de ese hombre desamparado, de ese niño abandonado».

«No cierren las puertas a los pobres; porque los pobres, los apestados, los caídos en la vida, son como el mismo Jesús».

SER FIELES EN LAS COSAS PEQUEÑAS

«Seamos fieles en las cosas pequeñas, porque ahí estará nuestra fortaleza. Miremos el ejemplo de la lámpara que arde con el aporte de pequeñas gotitas de aceite, y sin embargo da mucha luz. Las gotitas de aceite de nuestras lámparas son las cosas pequeñas que realizamos diariamente: la fidelidad, la puntualidad, las palabras bondadosas, las sonrisas, nuestra actitud amorosa hacia los demás».

«No hay nada que sea pequeño a los ojos de Dios, y Él mismo se tomó la molestia de hacerlas para enseñarnos cómo actuar. Por eso se transformaron en infinitas».

«Las tentaciones las tenemos todos. Pero si Jesús es una realidad viviente en mi vida, entonces ya no tengo miedo».

«Somos pequeños instrumentos, pero muchos pequeños instrumentos en las manos de Dios pueden hacer milagros».

«Yo soy el lápiz de Dios. Un trozo de lápiz con el cual Él escribe aquello que quiere».

«Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para Dios».

CONOCERSE A SÍ MISMO

«Nuestro examen de conciencia es el espejo en el que vemos nuestros logros y nuestras dificultades. Por eso debemos afrontarlo con sinceridad y amor. No perdamos el tiempo mirando nuestras propias miserias; elevémonos en la luz de Dios y busquemos la manera de hacer las cosas cada vez mejor».

«Conocerse a sí mismo es muy importante para el amor, porque conocer a Dios trae el amor, y conocernos a nosotros mismos, la humildad. Por eso los santos pueden decir que se sienten grandes criminales, porque vieron a Dios y se vieron a sí mismos, y notaron la terrible diferencia».

«Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón».

LA POBREZA DE ESPÍRITU

«Dios no puede derramar algo donde ya está todo lleno de otras cosas. Jesús lo dijo: “No se puede servir a dos señores”, refiriéndose a Dios y al dinero».

«La pobreza, el desprendimiento de todo lo que nos ata y nos aleja de Dios, sea o no material, nos deja “vacíos”, para que Dios puede entrar plenamente en nuestro corazón».

«Las cosas deben ser siempre un medio, nunca un fin en sí mismas».

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